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    <title>Textos y Pretextos</title>
    <subtitle>Textos, imágenes y lecturas de Martín Gaitán.</subtitle>
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        <title>Qatar en contexto</title>
        <published>2026-06-10T22:58:00+00:00</published>
        <updated>2026-06-10T22:58:00+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Octavio Gencarelli
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/videos/qatar-en-contexto/">&lt;h2 id=&quot;cap-1-argentina-vs-arabia-saudita-los-hijos-de-gardel&quot;&gt;CAP 1 | Argentina vs Arabia Saudita | Los hijos de Gardel.&lt;&#x2F;h2&gt;
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&lt;h2 id=&quot;cap-5-argentina-vs-paises-bajos-cinema-verite&quot;&gt;CAP 5 | Argentina vs Países Bajos | Cinema Verité&lt;&#x2F;h2&gt;
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&lt;h2 id=&quot;cap-6-argentina-vs-croacia-duo-de-amor&quot;&gt;CAP 6 | Argentina vs Croacia | Duo de amor&lt;&#x2F;h2&gt;
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&lt;h2 id=&quot;cap-7-argentina-vs-francia-un-poco-de-amor-frances&quot;&gt;CAP 7 | Argentina vs Francia | Un poco de amor francés&lt;&#x2F;h2&gt;
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        <title>Un tomate imperfecto</title>
        <published>2026-05-23T00:00:00+00:00</published>
        <updated>2026-05-23T00:00:00+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/un-tomate-imperfecto/">&lt;p&gt;Buenas tardes a todas y a todos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Voy a tener que leer porque empezamos a cocinar a las 7:30 de la mañana, hacía bastante frío y así que tuvimos que descorchar temprano. Si bebe no conduzca, ni improvise discursos, como bien debería saber Patricia Bullrich.  Igual aunque lea sepan que es medio improvisado esto, escrito bajo el cansancio más feliz de mi vida, mientras escucho a Nati que organiza  pulcramente en bandejas los budines que se están por comer.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Somos muches, eh. Y eso que algunos amigues y parientes que estaban confirmados se bajaron a último momento.  En un momento pintaba que íbamos a ser más de 170 y acá había que pagar por persona. Así que bueno , cada uno que se bajaba era “Oh, que lástima” (gesto de festejo con puñito).&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Gracias de verdad por estar acá, compartiendo este día que para nosotros es muy especial. Hay gente presente que cruzó continentes para venir a probar nuestro locro.  Se enteraron hace un rato de que esto era un casamiento.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Estas últimas semanas recibimos mensajes de muchos de ustedes saludando con cariño,  expresando alegría y ansiedad por que llegue este día, ofreciendo ayuda y preguntando cómo iban los preparativos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La verdad es que se hizo casi solo,  naturalmente esto. Con laburo estas últimas semanas, claro. Nati empezó a freezar budines hace más de un mes.   Pero en realidad lo fuimos haciendo de a poquito durante los últimos 18 años. Hace 18 años que nos encontramos, en una casa de Bº Güemes en Córdoba que algunos que están acá conocieron, pero en realidad nos conocíamos, nos buscábamos, desde mucho antes. Les juro que ese fue el momento más cursi de este discurso. Hay otros. Pero ese fue el más cursi.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La cuestión es que desde ese momento de encuentro, de empezar a “andar” juntos en el sentido más profundo del verbo, también se empezó a preparar este día que no es tanto el inicio de una nueva etapa, sino más bien un homenaje, un agradecimiento a todas y todas los que nos ayudaron a andarlo. Un cariño con forma de locro y solcito otoñal a todos y todas ustedes y un montonazo más de gente que amamos. A nuestras familias hermosas, a nuestros amigos de tantos años y también a los amigos de los ultimos años, los que vinieron con este valle cordobés que nos cobija.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;A decir verdad lo que nos ha tenido realmente ocupados en los últimos meses es la reforma de un departamento en Córdoba que se volvió de repente en nuestro laburo principal. Así somos los Lobo-Gaitán:  audaces y laboriosos. “El futuro es nuestro por prepotencia de trabajo”, dijo Arlt. . Organizar un casamiento y construir un departamento con poquísima guita, dos de los proyectos más estresantes para una pareja, nosotros los encaramos en el mismo trimestre, justo después de que yo me quedé sin laburo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Y es que juntos jugamos en cualquier cancha. Podemos cocinar varios kilos de osobuco y aprender al  mismo tiempo qué es una mucheta, un antepecho, una bruña y una solera. Podemos pelar zapallo y ser durleros, pintores, carpinteros y directores de obra  sin que se nos caigan los anillos, básicamente porque no hubo anillos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Hay trascendidos, versiones que circulan por Paravachasca, de que intenté conseguir anillos. Averigüe en la feria de La Bolsa. No tenian para mi diámetro de dedo pero me midieron y cuando me lo fui a probar ya no me entraba porque me habian crecido demasiados pelos en las falanges. Así es, me he convertido en un señor casado y en un hobbit casi al mismo tiempo. Soy El señor de los Pelillos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La foto que elegimos como principal en la web que hicimos para este evento es una selfie de nosotros dos bajo el cielo de nuestra huerta con un tomate con forma de corazón. No me acuerdo bien de cuando es, supongo que es de este verano. De alguna manera, con las miradas pero sobre todo con las arrugas, transmitimos el orgullo por nuestro tomate imperfecto y metafórico, por nuestra huerta, por estar juntos un rato al sol, por el modo de vida que cultivamos. ¿Viste que lindo vienen los repollos está temporada?
Creo que amar, amarte, es entre otras cosas ese tomate. Es permitirse ser cursis al sol sin hacerse el superado,  sin impostar desdén o fingir cinismo. Ser frágiles, ser tiernos, desarmarse, entregarse al otro sin dobleces, como un acto supremo de libertad.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;img src=&quot;https:&#x2F;&#x2F;locrasorio.pages.dev&#x2F;images&#x2F;gallery&#x2F;gallery-14.jpg&quot; alt=&quot;Tomate imperfecto&quot; &#x2F;&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Y así es como te amo, Nati. En un mate a la tardecita, capaz que cada uno mirando su pantalla, pero rozando los dedos en cada cebada. Te amo vaciando un tacho de restos orgánicos que serán, tiempo al tiempo, compost para nuestras plantas. Te amo en una musiquita que ponés y canturreas con timidez. Te amo en un brownie experimental de quinoa orgánica del altiplano biodinámico progre, pero también en el lomito dudoso de último momento porque van a ser las nueve y recién cortamos de laburar. Te amo en el amor y el tiempo infinito que le dedicás a Ema, a que crezca feliz y sana, vital, hermosa.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Te amo en cada pajarito dibujado con tintas infinitesimales (si alguna vez hay que desactivar una bomba de urgencia quiero que esté a cargo de tu motricidad fina) y te amo en cada nuevo amigue que has hecho y harás, que con los días y algún otro condimento, también será mío.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;Ich liebe dich&lt;&#x2F;em&gt; también. Es lo único que aprendí a decir en alemán. Es lo único que necesitabas saber.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Te amo porque a veces nos duele el cuello al mismo tiempo. Es algo así como nuestra sincronía menstrual, luego de convivir 18 años. Alguno pensará que es momento de cambiar el colchón pero en realidad es de algo que define que a “ser pareja”: los dos en la misma, cada uno a su modo, pero parejos. Y en esta época de tanto estrés que casi “es cuatro”, de cambios mucho más profundos que loquitos coyunturales, estamos los dos dándolo todo, dándonos todo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Hace poco hablaba con mi psicóloga de algo que me quedó picando. Empecé terapia porque le tengo un miedo irracional a la IA, a que se quede con todo, y la mina se llama… Diana. Diana Ailín Aimar.  Hablábamos de mi pulsión por intentar controlar lo incontrolable al punto en que a veces me cuesta ver el “vaso medio lleno”. Me hace algo de ruido esa metáfora, que entiendo que trata sobre ser positivo y ver todo lo que ya se tiene y no amargarse por lo que supuestamente falta.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Quizás el ruido es porque me acostumbré al vaso típico de los Big Uncles, el grupo de amigos que me trajo el Río Anisacate, que no tiene ese término medio: el vaso está lleno en un momento y un instante después está vacío, sin transición perceptible.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Pero también la metáfora del vaso medio lleno tiene un problema y es que no está claro cuál es el tamaño del vaso del que estamos hablando. Si señoras: el tamaño importa, no lo nieguen. Del vaso, digo. La mitad de medio vaso  puede rebasar a un vasito de shot de tekila, y este apenas mojar si se trata de un gran vaso fernetero.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Yo miro estos 18 años, todo lo que logramos, todo lo que vivimos, la hija que criamos y nos crea cada uno de los días, y no pienso que son la “parte llena”. Pienso en todo caso que son el vaso, son el todo, son todo lo que contiene a mi vida.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Bueno, qué más decir. Espero, de verdad lo digo, que sean muchísimos años más, de poder verte desplegar cada uno de tus talentos, de emocionarme hasta las lágrimas a veces con solo recordar algo que hiciste, porque me has hecho y me haces muy feliz, Lionel Andrés Messi.  Sé que falta poco para tu retiro pero acá hemos cumplido nuestra promesa con Nati para que la termines como te lo mereces.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Y a vos, mi amor, compañera mia, espero que, como nos describió Galeano, sigamos ardiendo la vida con tantas ganas que no se pueda mirarnos sin parpadear.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Te amo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Martín&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>Diamante</title>
        <published>2026-05-17T00:29:55+00:00</published>
        <updated>2026-05-17T00:29:55+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Jorge Fandermole
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/diamante/">&lt;div class=&quot;poetry&quot;&gt;&lt;p&gt;Me han regalado un diamante&lt;br&gt;
y no se qué hacer con tanta luz;&lt;br&gt;
abro mi mano un instante&lt;br&gt;
y brilla hasta el cielo limpiando el azul.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Es sobre todas las cosas&lt;br&gt;
mi piedra preciosa invisible en su faz&lt;br&gt;
y en el envés transparente&lt;br&gt;
su forma latente se vuelve real.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Quién sabe por qué misterio&lt;br&gt;
elige mi pecho para anidar;&lt;br&gt;
de qué incendiado silencio vendrá,&lt;br&gt;
de qué punto del mapa estelar.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Me agujereó la camisa&lt;br&gt;
marcándome dentro su cronicidad,&lt;br&gt;
su pulsar de lejanía&lt;br&gt;
con relojería de puro cristal.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Ahora voy ya sin aliento&lt;br&gt;
planeando en el viento y llevándolo al mar.&lt;br&gt;
Voy a arrojarlo a la espuma&lt;br&gt;
entre el agua y la duna y a verlo brillar.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
No puedo llevar conmigo&lt;br&gt;
este brillo cautivo, esta piedra lunar;&lt;br&gt;
en mi campo oscurecido&lt;br&gt;
su luz de infinito no puede durar;&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
y él fulgura, fulgura,&lt;br&gt;
y me ciega su precioso don;&lt;br&gt;
fulgura, criatura,&lt;br&gt;
libre de la noche de mi corazón.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
A veces llega del cielo&lt;br&gt;
un presente que nunca nadie previó;&lt;br&gt;
pero existe uno tan bello&lt;br&gt;
del que no quisiera tomar posesión.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Vino su luz del vacío&lt;br&gt;
y me duele ponerlo de nuevo a viajar;&lt;br&gt;
este regalo tardío&lt;br&gt;
no puede ser mío sino del azar.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Ahora voy ya sin aliento&lt;br&gt;
planeando en el viento y llevándolo al mar.&lt;br&gt;
Voy a arrojarlo a la espuma&lt;br&gt;
entre el agua y la duna y a verlo brillar.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
No puedo llevar conmigo&lt;br&gt;
este brillo cautivo, esta piedra lunar;&lt;br&gt;
en mi campo oscurecido&lt;br&gt;
su luz de infinito no puede durar;&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
y él fulgura, fulgura,&lt;br&gt;
y me ciega su precioso don;&lt;br&gt;
fulgura, criatura,&lt;br&gt;
libre de la noche de mi corazón.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Fulgura, fulgura,&lt;br&gt;
y me ciega su precioso don;&lt;br&gt;
fulgura, criatura,&lt;br&gt;
libre de la noche de mi corazón.&lt;&#x2F;p&gt;
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&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;Del disco «Pequeños mundos» (2005)&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;div&gt;
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        <title>Sentencia - Mamita Peyote</title>
        <published>2026-04-26T12:51:41+00:00</published>
        <updated>2026-04-26T12:51:41+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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              aria-label=&quot;Mamita Peyote - Sentencia — Mamita Peyote - Sentencia&quot;&gt;
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  &lt;&#x2F;div&gt;
&lt;&#x2F;figure&gt;
&lt;div class=&quot;poetry&quot;&gt;&lt;p&gt;En un bosque de mentiras estamos perdidos sin poder escapar.&lt;br&gt;
Y si el camino está lleno de lobos, habrá que aprender a cazar.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Encadenado a tu codicia sos brillante en ocultar.&lt;br&gt;
Tené cuidado con lo que me escondas:&lt;br&gt;
hay un destape a punto de estallar.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Hasta en las más viejas ruinas&lt;br&gt;
tienen escrita la palabra poder.&lt;br&gt;
Todo vuelve en la vida, este sol vio imperios caer.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
&lt;em&gt;Estribillo:&lt;&#x2F;em&gt;&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Habrá consecuencias, ante tantas faltas y engaños,&lt;br&gt;
ante tanto mal provocado.&lt;br&gt;
Ante tan deliberada crueldad, amor.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Habrá consecuencias.&lt;br&gt;
Porque no se miente de esa manera.&lt;br&gt;
Lo que nace en el odio en el odio se queda.&lt;br&gt;
Voy a rogar que una fuerza sobrenatural&lt;br&gt;
sentencie tu esencia.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
—&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
En un desierto de ánimas negras pretendes enterrarme para no verme más.&lt;br&gt;
Lo que se entierra crece, se hace más fuerte&lt;br&gt;
y te puede venir a buscar.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Encadenado a tu codicia sos brillante en ocultar.&lt;br&gt;
Tené cuidado con lo que me escondas,&lt;br&gt;
hay un destape a punto de estallar.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Hasta en las más viejas ruinas&lt;br&gt;
tienen escrita la palabra poder.&lt;br&gt;
Todo vuelve en la vida, este sol vio imperios caer.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
&lt;em&gt;Estribillo bis.&lt;&#x2F;em&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;Músicos Invitados: Daniel Suárez y Cóndor Sbarbati (de Bersuit Vergarabat), Mariano Franceschelli y Martin “Moska” Lorenzo (de Los Auténticos Decadentes) en batería y percusión.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Producción artística: Mariano Franceschelli y Martin “Moska” Lorenzo para Mil canciones.&lt;br&gt;
Ing. Sonido: Federico Falco.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Grabado en: Los Teros &#x2F; Estudios Casa Azul.&lt;br&gt;
Ing. de mezcla y edición: Mariano Franceschelli &#x2F; Martin Moska Lorenzo.&lt;br&gt;
Dirección video: Mariano Franceschelli.&lt;br&gt;
Filmación: Mariano Franceschelli.&lt;br&gt;
Posproducción: Octavio Lovisolo.&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;div&gt;
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        <title>El oso</title>
        <published>2026-04-26T04:25:00+00:00</published>
        <updated>2026-04-26T04:25:00+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Florencia Lobo
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/el-oso/">&lt;div class=&quot;poetry&quot;&gt;&lt;p&gt;En este momento, el corazón de un oso pardo&lt;br&gt;
late apenas ocho veces por minuto.&lt;br&gt;
Una pizca de energía que gaste de más&lt;br&gt;
y no podría salir vivo de este invierno.&lt;br&gt;
Pero así, en la extrema quietud&lt;br&gt;
sostiene la existencia.&lt;br&gt;
En unos meses se lo verá como si nada&lt;br&gt;
atrapando salmones en el río.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
El oso hiberna porque sabe que no puede&lt;br&gt;
hacerle frente al invierno&lt;br&gt;
(hay humildad e inteligencia en ese acto).&lt;br&gt;
Si pudiéramos trazar límites con tanta destreza&lt;br&gt;
cuando algo se vuelve intransitable:&lt;br&gt;
suspender el deseo, maniobrar el corazón&lt;br&gt;
como un perfecto artefacto&lt;br&gt;
de medición de lo que importa.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
El oso un día decide despertar&lt;br&gt;
y sale ávido del vientre de la roca&lt;br&gt;
(y el hambre lo primero que come&lt;br&gt;
es la cabeza del miedo).&lt;br&gt;
Así, como quien vuelve de un sueño,&lt;br&gt;
barrer la nieve caída en las palabras&lt;br&gt;
y decir: ahora, mundo&lt;br&gt;
sabrás que existo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
</content>
        
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        <title>Gorriones</title>
        <published>2026-04-26T00:00:00+00:00</published>
        <updated>2026-04-26T00:00:00+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Florencia Lobo
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/gorriones/">&lt;p&gt;Llegó el verano y con el verano el tiempo de arreglar la casa. Mi padre apoyó la escalera sobre una de las paredes y se trepó al techo. Antes de pintar, tenía que sacar medidas para poner a punto uno de los aleros nunca terminados. En varios de los huecos de ese alero, tiempo atrás se había instalado una familia de gorriones. Era lindo verlos llegar y salir de ese escondite con sus aleteos nerviosos, o escuchar los gorjeos al despuntar el día. Pero con el verano y los trabajos en el techo, no quedaba otra que desalojar los nidos. Mi padre parecía resistirse a tapar los huecos, porque iba dejando esa parte del techo para el final. Después, ya no hubo más remedio que el desalojo. Así que, en medio de la tarea ardua de lijar y pintar, se metió una tarde entera en el galpón. Cuando apareció, traía bajo el brazo un monoblock de lujo para los gorriones, que instaló debajo del flamante alero.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;No sé si esos gorriones aceptaron el perdón construido en una tarde por mi padre. No es lo que importa. Algo de poner el corazón al servicio de lo inútil siempre me conmovió de una manera inexplicable.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;&lt;em&gt;Fuerzas blandas&lt;&#x2F;em&gt;, Ediciones Lux, 2025.&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;div&gt;
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        <title>Buscar</title>
        <published>2026-04-25T00:00:00+00:00</published>
        <updated>2026-04-25T00:00:00+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            
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        <title>Aleatorio</title>
        <published>2026-04-25T00:00:00+00:00</published>
        <updated>2026-04-25T00:00:00+00:00</updated>
        
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          <name>
            
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        <title>A través de tus ojos</title>
        <published>2025-06-23T18:08:57+00:00</published>
        <updated>2025-06-23T18:08:57+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            La Portuaria
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/a-traves-de-tus-ojos/">&lt;figure class=&quot;align-center&quot;&gt;
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              aria-label=&quot;A través de tus ojos - La Portuaria — A través de tus ojos - La Portuaria&quot;&gt;
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&lt;div class=&quot;poetry&quot;&gt;&lt;p&gt;Yo puedo ver el mundo&lt;br&gt;
y comprender el paso de los días.&lt;br&gt;
Entendernos sin palabras,&lt;br&gt;
abrazando nuestro cómplice silencio.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Tu risa vuelve el tiempo más liviano y vulnerable,&lt;br&gt;
y pierden peso las cosas del mundo.&lt;br&gt;
Son mejores a través de tu mirada.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Donde corre el agua,&lt;br&gt;
donde sopla el viento,&lt;br&gt;
puedo ver a través de tus ojos.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Ya nada se detiene,&lt;br&gt;
las cosas son distintas.&lt;br&gt;
Atravesando el muro de viejas armaduras&lt;br&gt;
las fórmulas no tienen más sentido.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Tus ojos me despiertan si me quedo dormido.&lt;br&gt;
Yo sueño tu futuro y lo vivo cada día,&lt;br&gt;
y en cada cosa que hago vos siempre estás conmigo.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Donde corre el agua,&lt;br&gt;
donde sopla el viento,&lt;br&gt;
puedo ver a través de tus ojos.&lt;br&gt;
Donde corre el agua,&lt;br&gt;
donde duerme el tiempo,&lt;br&gt;
puedo ver a través de tus ojos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;Autores: Frenkel &#x2F; Schachtel &#x2F; Belmonte.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Disco: Río (2005).&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;div&gt;
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        <title>A través de tus ojos</title>
        <published>2025-06-23T18:08:57+00:00</published>
        <updated>2025-06-23T18:08:57+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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  &lt;&#x2F;div&gt;
&lt;&#x2F;figure&gt;
&lt;p&gt;Una canción de La Portuaria sobre el tiempo compartido, la intimidad y la mirada amorosa.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;Autores: Frenkel &#x2F; Schachtel &#x2F; Belmonte.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Disco: Río (2005).&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;div&gt;
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        <title>El termo</title>
        <published>2025-05-08T21:39:57+00:00</published>
        <updated>2025-05-08T21:39:57+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/el-termo/">&lt;p&gt;Me encontré un termo pequeño marca Thermos, de esos que tienen un botón que al presionarlo se abre la tapa y queda el vertedor libre. Estaba con mi viejo y dos miembros del personal de su escuela de Yoga, paseando por Montreal. Salíamos de una iglesia enorme y lo vi bajo un banco, en el ala izquierda. No había nadie. Claramente se lo habían olvidado. Dudé entre un segundo o seis meses y finalmente lo agarré. Era negro, nuevito, hermoso. Un sticker informaba sobre sus 24 horas de conservación de temperatura.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Había llevado la mochila sin evidente utilidad durante todo el día, pero en esa última parada de turismo relámpago la había dejado en el auto. Sabiendo que si Dios no había visto mi acto &lt;em&gt;in fraganti&lt;&#x2F;em&gt; por el circuito cerrado de la iglesia, bien podría ver la evidencia en mi mano, caminé rápido hasta integrarme al malón.
Mis acompañantes me habían visto todo el día acarrear una botellita de 500ml descartable de agua “Pure vie” que llené no una sino dos veces, una de ellas desde el bidón que cargamos estratégicamente en el baúl antes de salir. Es decir, no había manera de justificar el cambio de recipiente salvo un milagro express de Saint Joseph.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Era agua, pero estaba jugabando con fuego. Dos fuegos: la moral paralizante canadiense, la vergüenza inquisidora de Vyasa Gaitán, mi viejo. Pero la botella era tan linda.
Ya en las escalinatas, frente a la mejor vista de la ciudad, la mujer del grupo propuso:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;— &lt;em&gt;Stand together guys, I’ll take a picture of you.&lt;&#x2F;em&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Improvisé escondite. El termo al piso de granito áspero, procurando taparlo todo lo que pudiera con las piernas. Las tomas eran desde distintos ángulos y la fotógrafa demandaba pequeños movimientos que me obligaban a empujar la botella con el pie, delicadamente, para que no se caiga. Un equilibrio digno del yoga más avanzado. Orgullo filial.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Pero supe entonces que no podría perpetuar el disimulo y tuve que enfrentar la situación:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;— Mirá lo que me encontré, pa. Estaba abajo de un banco. Al final estos canadienses se hacen, pero compran y tiran igual que los yanquis.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Hizo su sonrisa nerviosa como toda respuesta a mi chascarrillo, pero era claro que no tendría su venia. Quizás los swamis acepten aviones privados, Alfa Romeos, “asistentes” personales cama adentro o hectáreas de bosque privado, pero una botella es mera ilusión, una trampa de Maya, no habrá realización en ella ni en sus 24 horas de frío-calor.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Más y más fotos. Me cago en el Mount-Royal de Montreal y su gran vista. Mi papá rumia, bruxa. Lo he puesto en un aprieto que los vedantas no explicaron ni en metáforas, agravado por el hecho de que ahora es él quien tiene el termo en las manos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Nadie dice nada pero hay miradas. Cualquiera de estos turistas o cristianos locales puede ser el dueño y sin dudas lo reclamará: nadie puede confundir un termo tan hermoso. Me lamento de nuevo por mi mochila. Nada de esto estaría pasando de haberla traído conmigo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La mujer que funge de guía local —es en realidad rumana— propone una última entrada al piso inferior. Cómo me aburren las iglesias, madre de Dios. Esta es una de varios pisos, imponente. Me explican que la cúpula, a la que antes se podía subir, es el mirador más alto de la ciudad, desde el que se puede observar hacia todos los puntos cardinales. Mi viejo lleva el termo en las manos. Lo quiero, lo deseo, pero no lo necesito en absoluto. Siento un placer que acepto tonto en encontrar cosas o recuperarlas. Claro que me resulta más tranquilizador y satisfactorio cuando es evidente que fue un despojo deliberado, como esa vez que recogí dos valijas impecables (sólo debí cambiarles una rueda) en una vereda de Oxford. La ecología que abrazamos los ratas: gustar de las mercancías sin tener que pagarlas; consumir, pero si son sobras en oferta; capitalismo, pero sólo la puntita porque duele. Podría pedir el termo ahora mismo desde el celular y el señor Bezos en persona me lo llevaría en su camioncito Prime mañana a primera hora, pero no tendría gracia alguna. Y cuántos litros de combustible que ha de gastar ese hombre, ¿cierto?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Ese piso inferior comienza con una galería oscura y algo húmeda al pie de la roca. A los lados hay altares de velas votivas de dos tamaños que las módicas sumas de 2 o 6 dólares canadienses autorizan a encender. Además de alcancías demodé, hay pequeños atriles con la tecnología NFC lista para pagar el deseo a puro &lt;em&gt;tapping contact-less&lt;&#x2F;em&gt;. Deseo un termo, oh señor. Este termo. No voy a pagarte tus dólares pero cumpliré el deseo en los ojos de mi padre.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;— Pa, pasámelo, lo voy a devolver.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Emprendo el regreso al ala izquierda sin avisarle a los demás. La cartelería no ayuda porque está sólo en francés y se ve que son habitués a los pictogramas ISO. Cuántos rezos cabrán en esta iglesia, pienso, mientras sigo subiendo escalones. Ya estoy transpirado y tengo sed pero no pienso tomar ni un sorbo del contenido del termo que ya acepté ajeno. Ya llegando al pórtico y dispuesto a entrar, alguien me toca el hombro desde atrás.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;— &lt;em&gt;Excusez moi, monsieur.&lt;&#x2F;em&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;En un segundo o seis meses, todavía de espaldas a la evidente dueña, pienso frases: &lt;em&gt;aiyastfoundit, aiguosgointureturnit, itguasemisteic&lt;&#x2F;em&gt;. Pero resulta que las puertas de salida no son formalmente entradas y la afable mujer de rasgos asiáticos simplemente me señalaba otro camino.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;— &lt;em&gt;Merci.&lt;&#x2F;em&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Por fin, llego al lugar de origen. O aproximado; no recuerdo exactamente si era en el tercer o cuarto banco. ¿Lo dejo en el piso donde estaba? Mejor lo dejo sobre el banco para que Dios ahora sí vea mi acto desde el circuito cerrado y, de yapa, si el afortunado dueño original regresa, que sospeche de mi intervencionista bondad cuando lo encuentre. Ahí quedará el termo como prueba, quizás no de mi moral sino de la de otros sobre mí. Lo miro mientras retrocedo un paso más. Se ve aún más hermoso desde este ángulo y muy probablemente se lo esté regalando al próximo tercero que pase por acá.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Pero algo sucede: una señora desde otro pasillo me ve y luego fija la mirada en el termo. Soy un hombre barbado, de piel marrón, transpirado, que luce estresado, dubitativo y acaba de dejar un tubo negro casi frente al altar incrustado en una montaña de gabro que podría lanzar esquirlas hasta el río. Asumo que la señora me denunciará en breve porque rompe la atmósfera reverente con su francés ininteligible que resuena en el techo infinito de la cúpula. En cuanto encuentre al agente, al cura o el monaguillo, todo el karma que pretendí ahorrarme volverá en forma de fichas. Explicaciones en inglés roto, vergüenzas enteritas en castellano. Pero quizás los &lt;em&gt;mounties&lt;&#x2F;em&gt; entren a caballo a la mismísima iglesia, ¿quién me quitará entonces semejante anécdota?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Apuro el paso. Fui muy burdo, pienso. Llegué, lo dejé y me quedé mirándolo como un terrorista newbie que duda de su acto en el último instante. Podría haber simulado un minúsculo rezo y luego olvidarme, oh que descuidado, mi termo (por pocos minutos, pero mio al fin) en el piso. Pero ya estoy jugado para nuevos lamentos, debo escapar, es urgente. Los escalones están deliberadamente calculados para ser molestos en una escapatoria: son bajos y anchos, no se pueden saltar de dos en dos pero tampoco alcanza para dar otro paso sobre el mismo escalón y lograr así un humilde trotecito. Bajar rápido implica una especie de cojera obligada (un pie baja, el otro se arrastra) que me sindica desde la altitud omnisciente del pórtico como el sospechoso de siempre. Imposible pasar desapercibido, llevo todas las &lt;em&gt;red flags&lt;&#x2F;em&gt; de que algo hice. Y ahí voy, sin termo, sin suerte, con la certeza de ser perseguido. &lt;em&gt;En moi, la morte se réveille&lt;&#x2F;em&gt; (En mí la muerte despierta). El vesre es frío, implacable: &lt;em&gt;morte&lt;&#x2F;em&gt;, termo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;— &lt;em&gt;Where did you go, Martin, did you go back to pray?&lt;&#x2F;em&gt;&lt;br&gt;
— &lt;em&gt;More or less, yeah. You know, everybody must to expiate their sins.&lt;&#x2F;em&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Pero ahora vayámonos, rumana, que esto puede explotar en cualquier momento.&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>Lo que quiero</title>
        <published>2018-05-13T21:54:00+00:00</published>
        <updated>2018-05-13T21:54:00+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/lo-que-quiero/">&lt;p&gt;Quiero congelar imágenes, sonidos, aromas, caricias, sabores, momentos. Quiero guardarlos intactos y que se queden así, imperturbables, eternos, irradiándome alegría, invenciblemente felices.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Quiero llevarlo como sabiduría, como toda fortuna: que hubo un tiempo en que la maravilla existió donde yo estuve, y fui tan feliz, tanto tanto tanto, que cualquier tristeza terminará, tiempo al tiempo, sonrojada de vergüenza.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Quiero recordar cada parte del camino hacia esa felicidad. Nadie me llevó de la mano, fuimos juntos, descubriendo risas entre pasos, abrazos entre bosques, canciones entre besos y algunos miedos en las curvas que luego se van.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Quiero guardar la escena de una mañana, o de todas las mañanas juntas: vos trabajando desde temprano, subiendo el volumen de una canción hermosa cuando yo me levanto soñoliento. Me cebás un mate, y con sólo saber que hay sol, hay florcitas en el cantero y vos estás allí, ya es el día más feliz de mi vida. Pero lo es más cuando empezás a cantar, moviéndote en tu silla, yo te hago un mimo torpe y te levantás a bailotear sin que importe cuán minúsculo es el espacio, festejando la vida con tu cuerpo de mulata rubia. Me invitás y yo me entrego, aun sabiendo que la anatomía no me lo permite, a seguirte. Me siento flotar, trascendido en los sentidos, descubriendo lo fácil que es bailar cuando se está volando. Un abrazo nos fusiona, mientra la música sigue, y te huelo, y me oles, tan profundamente atraídos, tan sentidamente conectados, que sólo atinamos a juntar piel abandonando cuanta ropa exista en nuestros cuerpos sobre ese piso.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Hay tantos otros recuerdos que quiero atesorar que son, en realidad, todos. Verte pintar un domingo a la tarde, por ejemplo. Conversar mientras hurgas mi espalda y yo me voy durmiendo de a poquito y llenando de paz.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Quiero no olvidarme nunca que vos fuiste la compañera que me dio el aliento con dulzura y con simpleza me señaló los motivos para retomar lo abandonado, para soltar amarras, para madurar. Que me enseñaste a valorar lo que era y me hiciste mejor. Porque algo tenia, sí (te enamoraste de mi) pero hoy, o mañana, cuando esté fuerte otra vez, seré mejor. Gracias a vos y al amor que nos dimos seré mejor.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Quiero que seas feliz, sin condiciones, sin miedos, sin calendarios. Que te sientas libre, plena de nuevo. Quiero ser fuerte para permitirte eso, porque lo mereces. Que puedas volver a brillar y a alumbrar a alguien como me alumbraste a mi. Y quiero, también, volver a ser feliz. Que seamos felices de nuevo, no como lo fuimos —que fue, como siempre lo es, único—, pero sí tan intensamente. Porque los caminos siguen, mujer, siempre siguen y tengo aceptar con dignidad que a veces se bifurcan.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Pero si alguna vez, quizás no pronto, nuestros caminos se vuelven a cruzar, otra vez sanos, llenos de amor para darnos, anhelo que no haya miedos, ni rencores, ni reproches y que los caminos se queden juntos por un larguísimo trecho, lleno de sueños, e hijos, de risas, canciones y nietos. Llenos de nuevo. Saciados de felicidad.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Y si eso no ocurre, puede pasar, quiero que sepas siempre que este hombre te amó y se sintió amado y nunca, jamás, va a olvidar cuánto.&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>Ascenso</title>
        <published>2014-12-24T17:11:08+00:00</published>
        <updated>2014-12-24T17:11:08+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/ascenso/">&lt;div class=&quot;poetry&quot;&gt;&lt;p&gt;Adiós poeta &#x2F; gracias por enseñarme a escarbar el cine &#x2F; tu cine &#x2F; sus asientos &#x2F; tus encondrijos&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Adiós poeta &#x2F; gracias por las barritas &#x2F; pausitas de adoquín jesuita &#x2F; donde tus ojos &#x2F; che culiado &#x2F; veían como halcón &#x2F; o mejor como cóndor&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Adiós poeta &#x2F; gracias por la ternura &#x2F; y el amor a esta ciudad &#x2F; la tenías entre ceja y ceja &#x2F; le inventabas sonidos &#x2F; nubes &#x2F; jugadores&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Adiós poeta &#x2F; gracias por tu sapiencia &#x2F; por saber que Chaplín la pisaba como Riquelme &#x2F; calzaba cuarentinueve&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Y gracias por las columnas &#x2F; tu rutina de obrero &#x2F; de tinta &#x2F; hacer columnas que sostienen la luna &#x2F; y la sostendrán &#x2F; vos sí ascendiste &#x2F; poeta&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;Daniel Salzano (Córdoba, 1941 – 2014) fue periodista, poeta y crítico cultural. Durante décadas escribió en &lt;em&gt;La Voz del Interior&lt;&#x2F;em&gt;, donde su columna cinematográfica fue lectura obligada y referencia insoslayable de la cultura cordobesa. Con una prosa poética y profundamente arraigada en la ciudad, convirtió el periodismo cultural en literatura. Amante del fútbol, el cine y la vida cotidiana, su mirada fue siempre la de un poeta que habitaba la ciudad con los ojos abiertos.&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;div&gt;
</content>
        
    </entry>
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        <title>Dibaxu XXI</title>
        <published>2014-12-04T19:37:06+00:00</published>
        <updated>2014-12-04T19:37:06+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Juan Gelman
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/dibaxu-xxi/">&lt;div class=&quot;poetry&quot;&gt;&lt;p&gt;en la noche&lt;br&gt;
tu vientre detiene astros&#x2F;&lt;br&gt;
respira como tierra&#x2F;&lt;br&gt;
tu vientre es tierra&#x2F;&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
en el trigo de tu vientre&lt;br&gt;
vuelan pájaros&lt;br&gt;
que cantan&lt;br&gt;
en lo que va a venir&#x2F;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
&lt;p&gt;–o–&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;div class=&quot;poetry&quot;&gt;&lt;p&gt;nila nochi&lt;br&gt;
tu ventre queda astrus&#x2F;&lt;br&gt;
respira comu terra&#x2F;&lt;br&gt;
tu ventre es terra&#x2F;&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
nil trigu di tu ventre&lt;br&gt;
volan páxarus&lt;br&gt;
qui cantan&lt;br&gt;
in lu qui va a venir&#x2F;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
</content>
        
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        <title>Peluquería</title>
        <published>2014-11-10T10:51:47+00:00</published>
        <updated>2014-11-10T10:51:47+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Pedro Mairal
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/peluqueria/"/>
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/peluqueria/">&lt;div class=&quot;poetry&quot;&gt;&lt;p&gt;En la luz del espejo&lt;br&gt;
le están cortando el pelo al que yo soy.&lt;br&gt;
La gran tijera que recorta el día&lt;br&gt;
roza la yugular, roza la nuca&lt;br&gt;
con el frío metálico de un arma;&lt;br&gt;
y el que yo soy me mira porque sabe,&lt;br&gt;
porque tiene al revés el corazón.&lt;br&gt;
La voz del locutor&lt;br&gt;
anuncia una jugada peligrosa,&lt;br&gt;
el peluquero mira a la pantalla,&lt;br&gt;
(su equipo va perdiendo)&lt;br&gt;
me hace una pregunta,&lt;br&gt;
yo me miro decir que no me gusta el fútbol,&lt;br&gt;
miro cómo me crecen las orejas&lt;br&gt;
y en el humor helado, la tijera&lt;br&gt;
me susurra su tajo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;de &lt;em&gt;Consumidor Final&lt;&#x2F;em&gt;, editorial bajo la luna, 2003.&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;div&gt;
</content>
        
    </entry>
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        <title>Qué hago ahora</title>
        <published>2014-11-10T10:47:34+00:00</published>
        <updated>2014-11-10T10:47:34+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Silvio Rodríguez
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/que-hago-ahora/">&lt;div class=&quot;poetry&quot;&gt;&lt;p&gt;Dónde pongo lo hallado&lt;br&gt;
en las calles, los libros, las noche,&lt;br&gt;
los rostros en que te he buscado.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Dónde pongo lo hallado&lt;br&gt;
en la tierra, en tu nombre, en la Biblia,&lt;br&gt;
en el día que al fin te he encontrado.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Qué le digo a la muerte tantas veces llamada&lt;br&gt;
a mi lado que al cabo se ha vuelto mi hermana.&lt;br&gt;
Qué le digo a la gloria vacía de estar solo&lt;br&gt;
haciéndome el triste, haciéndome el lobo.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Qué le digo a los perros que se iban conmigo&lt;br&gt;
en noches pérdidas de estar sin amigos.&lt;br&gt;
Qué le digo a la luna que creí compañera&lt;br&gt;
de noches y noches sin ser verdadera.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Qué hago ahora contigo.&lt;br&gt;
Las palomas que van a dormir a los parques&lt;br&gt;
ya no hablan conmigo.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Qué hago ahora contigo.&lt;br&gt;
Ahora que eres la luna, los perros,&lt;br&gt;
las noches, todos los amigos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Por eso</title>
        <published>2014-11-05T21:24:00+00:00</published>
        <updated>2014-11-05T21:24:00+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Pedro Mairal
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/por-eso/">&lt;div class=&quot;poetry&quot;&gt;&lt;p&gt;porque yo me desierto y tú me lluvias&lt;br&gt;
porque me océano y me balsas&lt;br&gt;
porque me otoño y tú me hojas&lt;br&gt;
porque me sótano y me alas&lt;br&gt;
por eso yo te músico y me músicas&lt;br&gt;
por eso yo te potro y tú me frutas&lt;br&gt;
y yo te marinero y me tabernas&lt;br&gt;
y yo te remolino y me lagunas&lt;br&gt;
por eso yo te circo y tú me infancias&lt;br&gt;
por eso te amarillo y me amarillas&lt;br&gt;
y te barco y me arenas&lt;br&gt;
y te astro y me noches&lt;br&gt;
y te buzo y me perlas&lt;br&gt;
y te campo y me flores&lt;br&gt;
por eso yo te viento y tú me crines&lt;br&gt;
por eso te crepúsculo y me auroras&lt;br&gt;
por eso yo te cielo y tú me golondrinas&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Hermanos</title>
        <published>2014-05-31T03:13:43+00:00</published>
        <updated>2014-05-31T03:13:43+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Juan Quintero
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/hermanos/"/>
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/hermanos/">&lt;div class=&quot;poetry&quot;&gt;&lt;p&gt;Aire, fuego y agua casi sin querer&lt;br&gt;
alzan las montañas, las dejan caer.&lt;br&gt;
Rigen los destinos, por allá o aquí&lt;br&gt;
nunca, nadie, nada te alejará de mí.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Hijo, madre, hermano, toman sin pensar&lt;br&gt;
sendas diferentes, propios de su andar.&lt;br&gt;
Y así nomás se quieren, por allá o aquí.&lt;br&gt;
Nunca, nada, nadie te alejará de mí.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Tiempos y distancias, casi sin razón,&lt;br&gt;
a veces nos separan y otras veces no.&lt;br&gt;
No ha desespararte con esta canción,&lt;br&gt;
nada, nadie, nunca, de mi corazón.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
&lt;figure class=&quot;align-center&quot;&gt;
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      &lt;&#x2F;button&gt;
    
  &lt;&#x2F;div&gt;
&lt;&#x2F;figure&gt;
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    </entry>
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        <title>Fideo</title>
        <published>2014-05-25T16:14:54+00:00</published>
        <updated>2014-05-25T16:14:54+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/blog/fideo/"/>
        <id>https://textosypretextos.pages.dev/blog/fideo/</id>
        
        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/fideo/">&lt;p&gt;Se lo dije a Carlitos y al Lean: lo único que yo quería del partido de ayer entre el Real y el Atlético de Madrid, era que Angelito Dí María la rompiera. Sucedió: fue el mejor de la cancha, el que fue para adelante siempre, el que &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;https:&#x2F;&#x2F;twitter.com&#x2F;tin_nqn_&#x2F;status&#x2F;470310240945438720&quot;&gt;tuvo cuatro pulmones extra&lt;&#x2F;a&gt; para picar y gambetear en el minuto 120 de partido, una vez más, como si recién saliera a la cancha.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Si, si quieren, hinchaba un poquito por el Aleti, pero sin fanatismos: como Lanata pero sin el cínismo, uno siempre hincha por el más débil, y el equipo del franquismo y la oligarquía española no merece (ni necesita) mi apoyo. Igual, Cholo querido, ¿cómo podés poner al &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;https:&#x2F;&#x2F;twitter.com&#x2F;tin_nqn_&#x2F;status&#x2F;470307950628978688&quot;&gt;principito Soso&lt;&#x2F;a&gt; que no te banca una pelota más de 10 segundos?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Dentro de ese equipo de ricos para ricos, donde &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;revistauncanio.com.ar&#x2F;opinion&#x2F;b%C3%A1sicamente-un-mal-educado&#x2F;&quot;&gt;el ego y el individualismo&lt;&#x2F;a&gt; son la regla, Fideo Di María es el que rompe el molde. Este pibito de tranco largo, salido de uno de &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;https:&#x2F;&#x2F;www.google.com.ar&#x2F;#q=barrio+la+ceramica+site:lacapital.com.ar&quot;&gt;esos barrios argentinos que sólo salen en los policiales de los diarios&lt;&#x2F;a&gt;, que &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;futbol.as.com&#x2F;futbol&#x2F;2012&#x2F;10&#x2F;22&#x2F;mas_futbol&#x2F;1350887229_850215.html&quot;&gt;paleó carbón&lt;&#x2F;a&gt; con el padre cuando niño, fue el que ayer se echó en esos hombros flacos a su equipo, el que bancó los trapos. No por el Rey, le importa tres carajos, sino por el fútbol y esa bandera que lo abriga.&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;figure class=&quot;align-center&quot;&gt;
  &lt;div class=&quot;media-frame&quot;&gt;
    &lt;img src=&quot;&amp;#x2F;media&amp;#x2F;jpg&amp;#x2F;fiesta-Real-Cibeles_OLEIMA20140525_0084_14.jpg&quot; alt=&quot;&quot; loading=&quot;lazy&quot;&gt;
  &lt;&#x2F;div&gt;
  
&lt;&#x2F;figure&gt;

&lt;p&gt;El 12 de mayo de 2010, justo antes del mundial de Sudáfrica, deseé, en forma de vaticinio, esto:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote class=&quot;twitter-tweet&quot; lang=&quot;es&quot;&gt;&lt;p&gt;lo digo ahora, no por vocación de astrólogo sino por convicción de hincha: Angel Di María será el crack del mundial ¡Vamos Fideo!&lt;&#x2F;p&gt;— Martín Gaitán (@tin_nqn_) &lt;a href=&quot;https:&#x2F;&#x2F;twitter.com&#x2F;tin_nqn_&#x2F;statuses&#x2F;13869181877&quot;&gt;Mayo 12, 2010&lt;&#x2F;a&gt;&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;script async src=&quot;&#x2F;&#x2F;platform.twitter.com&#x2F;widgets.js&quot; charset=&quot;utf-8&quot;&gt;&lt;&#x2F;script&gt;
&lt;p&gt;Quizás, como le pasa a Angelito, corrí demasiado rápido con la idea y el juez de línea me juzgó adelantado. Pero este año en Brasil, con un equipo que juega en equipo, habrá crack gambeateando a las zancadas por el carril izquierdo.&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>Treinta y ocho</title>
        <published>2014-03-13T12:42:47+00:00</published>
        <updated>2014-03-13T12:42:47+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/treinta-y-ocho/">&lt;p&gt;Fui su mochila: allí donde él iba, ahí quería ir yo. Y él me llevaba, sin muchos peros, a la aventuras con sus amigos en el baúl de la Falcon Rural prestada en la siesta. Eran lugares inigualablemente maravillosos desde los ojos de un niño rodeado de adolescentes.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Como Amo de la casa hasta los mediodías —los viejos laburaban—, fue el progenitor de la estirpe cocinera: los Gaitán-Del Balzo cocinan bien, comen bien y disfrutan a rabiar si hay aplausos. Como yo era el rebelde, mandato tácito de los del medio (“sí Amo, pero yo no haré una mierda de lo que me pida”) llegué unas décadas tarde a esa sapiencia familiar. Pero siempre fui el que aplaudía.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Fue mi primer maestro de computación: si algo sé hoy de esta cosa, se debe a su lobby para que la vieja comprara la primera 486 y a su capacidad docente que, sea D.O.S. o la historia argentina del siglo veinte, es la misma, tenaz y tierna.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Me hizo escuchar a Dolina por vez primera, como quien comparte un legado de vida. Me entablilló el brazo cuando me quebré, me prestó y regaló libros, me abrazó fuerte cuando lo necesité.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Y nos regaló, a mi y al mundo, las dos personitas más bellas que me hicieron &lt;a href=&quot;https:&#x2F;&#x2F;textosypretextos.pages.dev&#x2F;blog&#x2F;una-decada-de-impunidad&#x2F;&quot;&gt;impunemente tío&lt;&#x2F;a&gt; para siempre.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Feliz cumpleaños Juan, hermano querido.&lt;&#x2F;p&gt;
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    <entry xml:lang="es">
        <title>Synecdoche, New York</title>
        <published>2014-02-08T04:11:00+00:00</published>
        <updated>2014-02-08T04:11:00+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Charlie Kaufmann
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/synecdoche-new-york/">&lt;div style=&quot;float:right;&quot;&gt;A la memoria de Philip Seymour Hoffman&lt;&#x2F;div&gt;
&lt;div class=&quot;poetry&quot;&gt;&lt;p&gt;Todo es más complicado de lo que piensas.&lt;br&gt;
Sólo ves un décimo de lo que es verdad.&lt;br&gt;
Hay un millón de pequeños hilos&lt;br&gt;
ligados a cada decisión que tomas.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Puedes destruir tu vida&lt;br&gt;
cada vez que eliges.&lt;br&gt;
Pero tal vez no lo sepas&lt;br&gt;
por veinte años…&lt;br&gt;
y tal vez nunca jamás&lt;br&gt;
lo rastrees hasta su origen.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Sólo tienes una oportunidad&lt;br&gt;
de representarlo.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Intenta comprender tu propio divorcio.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Dicen que no existe el destino,&lt;br&gt;
pero existe. Es lo que tú creas.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Y aunque el mundo siga girando&lt;br&gt;
por eones y eones sólo estás aquí por la fracción&lt;br&gt;
de una fracción de segundo.&lt;br&gt;
La mayor parte de tu tiempo&lt;br&gt;
la pasas muerto o aún no nacido.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Pero mientras estás vivo,&lt;br&gt;
esperas en vano, desperdiciando años,&lt;br&gt;
por una llamada telefónica&lt;br&gt;
o una carta o una mirada a alguien o a algo&lt;br&gt;
para que lo arreglen todo.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Y nunca llega, o parece que sí,&lt;br&gt;
pero no sucede realmente.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Así que pasas tu tiempo&lt;br&gt;
en un vago arrepentimiento o&lt;br&gt;
una aun más vaga esperanza&lt;br&gt;
de que algo bueno llegue.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Algo que te haga sentir conectado.&lt;br&gt;
Algo que te haga sentir entero.&lt;br&gt;
Algo que te haga sentir amado.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Y la verdad es…&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
que me siento tan enojado.&lt;br&gt;
que me siento&lt;br&gt;
tan malditamente triste.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Y la verdad es que me he sentido&lt;br&gt;
tan herido por tanto puto tiempo.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Y por el mismo tiempo,&lt;br&gt;
he fingido que estaba bien…&lt;br&gt;
sólo para poder seguir, sólo para…&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
No sé por qué.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Tal vez porque nadie&lt;br&gt;
quiere oír mis desdichas&lt;br&gt;
porque ellos tienen las suyas.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Bien, a la mierda con todo el mundo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;Monólogo del &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;dl.opensubtitles.org&#x2F;en&#x2F;download&#x2F;filead&#x2F;src-api&#x2F;vrf-8743749ac6&#x2F;1953384323.gz&quot;&gt;guión del film&lt;&#x2F;a&gt;, en la escena teatral que representa la muerte del padre del protagonista.&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;div&gt;
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    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Del amor y otras políticas</title>
        <published>2013-08-11T23:40:31+00:00</published>
        <updated>2013-08-11T23:40:31+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/del-amor-y-otras-politicas/">&lt;p&gt;“Taca”, una travesti, era la fiscal general de De la Sota en la misma escuela donde yo fui el de Carolina Scotto, en la escuela primaria del popular barrio Coronel Olmedo. Temprano, apenas nos saludamos, se acercó y me dijo bajito “este es mi laburo, pero yo a Cristina la amo. Nos dio todo”.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;–o–&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Sandra es la directora de la escuela. Nos recibió cuando llegamos a las 7:15 de la mañana. Apenas vio la caja con boletas de Scotto me tomó del hombro y sin mucho tapujo me dijo “negrito, cuenten conmigo para lo que necesiten, yo estoy con ustedes”. Y estuvo todo el día: desde convidarnos café y criollitos (pagados de su bolsillo) hasta conseguirnos a dos vecinas como fiscales de mesa suplentes.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;También nos prestó su oficina en cuyo pizarrón se leía: “Chicos con ausencias alarmantes - VISITAR FAMILIAS”, seguido por un listado de nombres y grados.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Toda mi admiración a esas docentes-militantes, como mi vieja, como Sandra, como tantas compañeras que han hecho de su laburo un compromiso de transformación que excede el aula y saben, sienten, que es este el gobierno que las acompañó en esa lucha.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;–o–&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;“Nonita, vení, sentante acá que corre menos viento”, invita Laura a la abuela que la acompaña desde las 6am. La abuela es la experimentada cocinera del merendero de Villa La Vaquita Echada, el espacio que desde hace muchos años Laura y los compañeros que están fiscalizando militan cada semana.
La Nona apenas puede caminar y Laura también. Está exhausta porque durante todo el día, sin parar, su teléfono ha sonado pidiendo auxilio con problemas de todo tipo. Con esa misma dulzura con la que trata a la vieja, casi inverosímil, dio respuestas a cada llamado.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Cuando cerró la última mesa y yo le entregué las 13 actas me dio un abrazo fuerte y me dijo gracias. Ella a mí.&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>Aire durando</title>
        <published>2013-03-06T10:38:07+00:00</published>
        <updated>2013-03-06T10:38:07+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Manuel del Cabral
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/aire-durando/">&lt;div class=&quot;poetry&quot;&gt;&lt;p&gt;¿Quién ha matado este hombre&lt;br&gt;
que su voz no está enterrada?&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Hay muertos que van subiendo&lt;br&gt;
cuanto más su ataúd baja…&lt;br&gt;
Este sudor… ¿por quién muere?&lt;br&gt;
¿por qué cosa muere un pobre?&lt;br&gt;
¿Quién ha matado estas manos?&lt;br&gt;
¡No cabe en la muerte un hombre!&lt;br&gt;
Hay muertos que van subiendo&lt;br&gt;
cuanto más su ataúd baja…&lt;br&gt;
¿Quién acostó su estatura&lt;br&gt;
que su voz está parada?&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Hay muertos como raíces&lt;br&gt;
que hundidas… dan fruto al ala.&lt;br&gt;
¿Quién ha matado estas manos,&lt;br&gt;
este sudor, esta cara?&lt;br&gt;
Hay muertos que van subiendo&lt;br&gt;
cuanto más su ataúd baja…&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Historia de una mujer bomba</title>
        <published>2012-12-12T00:48:22+00:00</published>
        <updated>2012-12-12T00:48:22+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Josefina Licitra
          </name>
        </author>
        
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        <id>https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/historia-de-una-mujer-bomba/</id>
        
        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/historia-de-una-mujer-bomba/">&lt;p&gt;San Miguel de Tucumán, la capital de Tucumán, una provincia ubicada en el Norte de la Argentina, tiene sus calles repletas de naranjos. Están dispuestos en hilera en casi todas las aceras y eso hace que la ciudad entera destile una euforia boba, a veces insoportable. Frente a la casa de Susana Trimarco de Verón hay uno de esos árboles. Conserva todos sus frutos –nadie los ha llevado- y es fácil detenerse en ese mínimo paisaje y tener un acceso de tranquilidad: en Tucumán la gente es buena, parece, y no arranca nada que no le pertenezca.\n\n—¿Qué decís? –interrumpe Trimarco y frunce la nariz con asco-. A estas naranjas no se las roban porque son amargas, son feas. No sirven para nada.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Trimarco tiene 53 años y un pasado optimista. Cinco años atrás tenía también un marido, una casa, dos trabajos, dos autos y dos hijos: Horacio, que se fue a vivir al Sur de la Argentina, y María de los Ángeles —Marita—, una chica de sonrisa panorámica que una mañana salió de su casa para ir al médico y nunca más volvió. La desaparición ocurrió el 3 de abril de 2002. Ese mismo día, Trimarco dejó de ser lo que era —un alma en orden— para transformarse en esto: una persona de labios duros que se para en la acera, mira un naranjo, hace una mueca de desprecio y dice que acá, en Tucumán, nada es lo que parece.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;—Esta ciudad, linda como la ves, está llena de mafiosos –se queja. Y entra a su casa de un portazo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Marita Verón, su hija, fue raptada por una red dedicada al tráfico sexual. Desde entonces, Trimarco es la principal responsable de que a Tucumán ya no se la conozca nacionalmente como “el Jardín de la República” –en virtud de sus divinas flores y sus naranjales- sino como el epicentro de una producción bastante más amarga: el secuestro y la trata de mujeres, una práctica que existió siempre pero que, con el caso Verón, parece haber nacido ante los ojos del Estado y la opinión pública. En los últimos años, el “caso Marita” instaló el tema de la trata de blancas en la agenda política nacional y transformó a Trimarco en un personaje casi de ficción: pateó literalmente las puertas de los despachos oficiales pidiendo respuestas, devino en un referente público más confiable que la policía local (la gente acude a ella cuando desaparece alguien), se disfrazó de prostituta para averiguar por el paradero de su hija, y con muy poco apoyo del Estado participó del rescate de ciento quince chicas que vivían esclavizadas en burdeles de todo el país. Este combo alucinado –tragedia, acción, heroísmo, metidos en el frasco chico de una mujer que no supera el metro y medio de estatura- hizo que el pasado mes de abril Trimarco recibiera, en Estados Unidos, un reconocimiento de los supuestamente “grandes”. La secretaria de Estado, Condoleeza Rice, le entregó el galardón a Mujer Coraje, uno de esos premios que suelen darse a las líderes de Zimbabwe, Letonia, o cualquier otro país al borde de la cultura occidental.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;—A mí me reconocen mucho afuera. No digo solamente la Condoleeza Rice: yo voy a Buenos Aires y me siento en el restaurante y no me quieren cobrar la comida, voy a comprarme unos zapatos y el dueño me dice: “¿Usté es la madre de Marita Verón?”, y entonces me dice que está orgulloso de mí ¡y no me cobra los zapatos! Pero llego a Tucumán y es imposible. Hay mucha gente buena, m’hija, pero hay otra que no me quiere nada.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Trimarco cruza las piernas y se mira los pies. Lleva unas botas negras, lustrosas, sencillas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;—No me quieren porque soy una bomba atómica en la puerta del trasero de los políticos, esa es la cuestión.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La casa de Trimarco es grande, salvo el living: una superficie breve donde se amontonan un piano, tres sillones, algunos diplomas y una ventana amplia por la que entra una luz ambarina y tranquila. En todos los rincones hay fotos familiares, y en esas fotos siempre está esa cara con esa sonrisa: Marita con su madre, su padre, su hija, su hermano y con una rosa entre los dedos, bailando, el día que egresó del colegio secundario. Marita era, según Trimarco, esa clase de persona que cree que al futuro hay que llegar contento y capacitado. Había hecho cursos para todo -computación, repostería, decoración de interiores- y también, como era habilidosa con las manos, había empezado la licenciatura en Artes en la Universidad Nacional de Tucumán. Fue allí donde conoció a David Catalán: un chico morocho, delgado y retraído, que a Trimarco siempre le pareció poco para su hija.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;David y Marita se pusieron de novios a los veinte años, tuvieron una niña (Micaela) doce meses después, y se mudaron juntos a un barrio de viviendas estatales llamado Las Talitas, siete kilómetros al Norte de San Miguel de Tucumán. El edificio era (es) una construcción maciza, desangelada y gris; el tipo de lugares al que acude la clase media empobrecida cuando logra asegurarse un techo. Pero David y Marita estaban felices. Para pagar la cuota del departamento –y mientras seguía estudiando Arte- Marita empezó a vender tortas a las estaciones de servicio de la zona. Con el dinero ganado, más una ayuda económica de su madre, se puso un almacén y hasta le prestó un capital a David para que comprara una moto y saliera a trabajar de mensajero. A los veintidós años, los días de Marita transcurrían entre un comercio, una niña y una carrera universitaria. El futuro parecía un lugar tranquilo. Pero Trimarco estaba inquieta. Iba seguido a visitar a su hija, y cada vez que iba se quejaba un poco.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;—Este barrio no es para vos. Esta casa no es para vos. Esta gente no es para vos. Y este chico no es para vos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Entre las tantas cosas que inquietaban a Trimarco estaba Patricia Soria: una enfermera cincuentona que vivía en el mismo edificio y que acudía a la casa de Marita cada vez que Micaela, la niña, tenía un ataque de asma. Con el paso de los meses, Soria y Marita se hicieron casi amigas, y esa relación preocupó a Trimarco: a Soria le sonaba permanentemente el teléfono móvil y a Trimarco esa insistencia le resultaba sospechosa. A cinco años de la desaparición de Marita, los vecinos siguen diciendo que Soria era y es un gran signo de pregunta: sigue viviendo en el mismo edificio, la visitan muchos hombres, no parece tener familia y su teléfono tiene vida propia. Pero ninguno de estos detalles alarmó, en un principio, a Marita. Debe ser por eso que, una tarde, decidió hacerle a Soria una confidencia: por el momento no quería tener más hijos y pensaba colocarse un Dispositivo Intra Uterino (DIU). En un consultorio privado, el procedimiento salía cien dólares. Pero Soria le hizo una oferta: su novio, Miguel Ardiles, era el jefe de personal en la Maternidad de Tucumán –una dependencia estatal- y le podía hacer poner el DIU por siete dólares.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;—Ni se te ocurra –le dijo Trimarco cuando se enteró-. Vos tenés que ir a un lugar más limpio.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;—Mamá, prefiero usar la plata del DIU para comprar mercadería en el negocio.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El 2 de abril de 2002, Marita fue a la Maternidad para ver a Miguel Ardiles. El hombre la contactó con un médico, Prudencio Rojas Tomas, que en el acto le hizo un tacto ginecológico y le encargó unos estudios para el día siguiente. Los nuevos análisis debían hacerse entre las 9 y las 9:30 de la mañana. Marita y Micaela se quedaron a pasar la noche en la casa de Trimarco, y así fue que el 3 de abril de 2002, luego de desayunar y mientras su hija dormía, Marita se puso un jean y una remera turquesa, y salió de la casa en puntas de pie.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;hr &#x2F;&gt;
&lt;p&gt;El primer indicio de que algo andaba mal ocurrió a las 12:30 del mediodía, cuando Trimarco llegó a su hogar y vio que Marita aún no había regresado de hacerse los estudios. Inquieta, preparó el almuerzo y esperó a su marido, Daniel Verón, que llegó dos horas más tarde.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;—No quiero comer –dijo el hombre-. Me voy a la Maternidad a ver qué pasa. Tengo un mal presentimiento.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Verón se levantó, tomó las llaves del auto y se fue. En la Maternidad, todos los consultorios estaban cerrados y los pasillos eran una ciudad vacía. Volvió a su casa y le contó lo que había visto a su mujer. Trimarco, por primera vez, empezó a llorar. De nuevo en la Maternidad, pero ahora juntos, preguntaron a un empleado de seguridad por el señor Miguel Ardiles, el jefe de personal.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;—¿Quién le dijo que es jefe de personal? –fue la respuesta-. Ardiles hace la limpieza. Y además no está.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El rastreo siguió por las calles, los parques y el barrio de Marita. Golpearon la puerta de Patricia Soria, pero ella nunca estuvo o nunca abrió. Fueron a la Policía, pero no les tomaron la denuncia porque había que esperar un día. Llamaron a las amigas de Marita, pero nadie sabía nada. Durante la primera semana, la búsqueda de Marita fue una carrera anárquica y ciega: por no saber adónde ir, iban a todas partes. Fueron a los medios de comunicación. Empezaron a hacer afiches con la cara de su hija. Una noche, con una de esas fotos bajo el brazo y siguiendo una corazonada negra –la policía solía vincular las desapariciones con el trabajo sexual-, Trimarco y Verón fueron al Parque 9 de Julio, la zona roja de la ciudad de Tucumán, y empezaron a hablar con las prostitutas. Una de ellas -una mujer que había sido violada, vendida y llevada hasta La Rioja, una provincia limítrofe con Tucumán- reconoció los rasgos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;—A esta chica yo la vi –dijo-. La vi en La Rioja.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Cuando Trimarco escuchó, no pudo ni siquiera desmayarse: el carácter se le puso duro y cerrado, como si fuera un tejido al que le acaban de meter un cuerpo extraño. Desde el 10 de abril de 2002, y de acuerdo a los testimonios que se fueron sumando a la “causa Verón” a lo largo de los últimos cinco años, se sabe que Marita está atrapada –si es que está viva- en algún prostíbulo de la Argentina o del exterior.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;hr &#x2F;&gt;
&lt;p&gt;La trata de personas es, a nivel mundial, el negocio clandestino más fértil después del tráfico de armas y de drogas ilegales. En la Argentina, a su vez, y según datos de la policía tucumana, una sola chica genera entre 800 y 1700 dólares por semana, una cifra “rentable” si se considera que cada prostíbulo tiene entre quince y veinte mujeres “trabajando”. Este tipo de negocios es usual en el país. O al menos eso se desprende de un informe realizado en el año 2005 por el Departamento de Estado norteamericano, donde se denuncia que la Argentina es una zona de riesgo por el “severo” problema de “tráfico de personas” que deriva en “explotación sexual y laboral”. La mayor parte de los acusados está libre. Esto se debe a que el tráfico de personas no está tipificado como delito en el Código Penal de la Nación y ni siquiera es considerado “tráfico”, porque en muchos casos no se cruza las fronteras nacionales. El primer y único proyecto de ley sobre trata de blancas tiene media sanción del Senado de la Nación, fue impulsado como respuesta a la insistencia de Trimarco y tomó la historia de Marita Verón como caso testigo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Aunque no hay pruebas, el secuestro de Marita se habría urdido –como sucede en la mayoría de los casos- por etapas. En primer lugar, Patricia Soria y Miguel Ardiles la habrían “marcado”, es decir que habrían visto en Marita un valor de cambio. En una segunda etapa, el doctor Rojas Tomas la habría revisado para asegurar que el cuerpo de Marita estuviera sano. Y en tercer lugar, tres hombres la esperaron a la salida de su casa y se la llevaron. De estas tres etapas, sólo está documentada la tercera: según dos testigos –uno de ellos, actualmente desaparecido- a dos cuadras de la casa de Trimarco dos hombres agarraron a Marita de los pelos, la durmieron de un golpe y la metieron en un coche color rojo. Pero por fuera de esto, y aunque hay indicios, ninguna de las tres personas supuestamente involucradas en el secuestro (Soria, Ardiles y Rojas Tomas) pudieron ser procesadas. Las sospechas se basan en deducciones sin valor legal. Hay registros telefónicos que muestran que Soria hablaba mucho con una amiga, también enfermera, que a su vez tenía contactos telefónicos con José Medina, un remisero que fue seis meses preso por la “causa Verón”. Al ser una relación triangular (no hay registros de un diálogo directo entre Soria y Medina) es imposible pedir la detención de Soria y menos, entonces, la de Miguel Ardiles. Con el médico Prudencio Rojas Tomas pasa algo similar: en la planta baja del edificio donde Rojas Tomas tiene su consultorio particular hay un locutorio. Los registros telefónicos marcan que, desde ese locutorio, durante todo el mes previo a la desaparición de Marita hubo llamados a José Medina. Pero no hay pruebas de que esos llamados hayan sido realizados por Rojas Tomas, y por eso el médico también está libre.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Ni Soria ni Rojas Tomas quisieron hablar con Gatopardo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;hr &#x2F;&gt;
&lt;p&gt;Los prostíbulos de Tucumán, en general, no parecen prostíbulos sino pequeñas casas que se van perdiendo en el paisaje negro de la noche. La pintura suele estar rota, la puerta de entrada tiende a ser pequeña, y adentro están, siempre, las chicas: cuerpos desganados que se cruzan de piernas y de brazos, y se entregan a la herrumbre del salón con la certeza de que el destino es eso: un puñado de sillas de plástico, una fonola con el sonido ahogado, un par de hombres armados vigilando todo, y algunos borrachos con la mano inquieta.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Trimarco empezó a frecuentar estos lugares tres semanas después de la desaparición de Marita. Era domingo y en la policía le habían dicho que no podían salir a buscarla porque faltaba gasolina para los patrulleros. Trimarco insultó a media seccional, se fue a su casa, se sentó en el comedor, miró los clasificados que ofrecían mujeres, y comenzó a llamar por teléfono. Alguien atendió.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;—Tengo tres chicas, quiero venderlas y quiero saber cuánto me pagás –dijo Trimarco.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;—Estamos pagando 1500 pesos, pero eso si las chicas son lindas… ¿Vos tenés foto?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;—Sí.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;—Veníte el sábado. ¿Cómo te llamás?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;—Me llamo Jennifer –dijo. Y después cortó.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El sábado siguiente Trimarco se puso una falda de cuero negro, se batió el pelo, se pintó la boca, se colgó un par de aros pesados, llamó un remise y se fue a un antro del que a esta altura ya recuerda poco, porque fueron tantos los antros en los que Trimarco estuvo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;—Sé que cuando entré no sentí miedo –cuenta Trimarco en su comedor, mientras enciende una computadora con un fondo de pantalla de la Virgen-. Sentí curiosidad. ¿Viste Alicia en el País de las Maravillas? Era eso: otro mundo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La “compradora” no fue a la cita, pero ese encuentro fallido sirvió para que Trimarco tuviera una idea: si ella fuera varón, podría entrar a los prostíbulos como cliente y tratar de rescatar chicas. De inmediato habló con su marido, y ambos fueron a pedir ayuda a Jorge Tobar, un comisario tucumano que había sido compañero de Daniel Verón en el colegio primario y que al momento de la desaparición de Marita trabajaba en el departamento forense de la Policía. Una vez que Verón habló con Tobar, la forma de trabajo se dividió en dos: por un lado, Tobar empezó a usar su investidura de comisario para allanar whiskerías (el eufemismo que se usa para hablar de los prostíbulos) y rescatar a las mujeres que admitieran estar ahí secuestradas. Y por otro lado, Daniel Verón puso en práctica un método “no oficial”: el hombre entraba a los prostíbulos –a veces acompañado por Tobar, vestido de civil- y cuando lo creía apropiado, levantaba la voz:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;—La que esté acá en contra de su voluntad, que lo diga ahora.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Trimarco siempre estaba afuera -si entraba despertaría sospechas, porque ahí sólo ingresan hombres- y recién aparecía cuando se hacía público el operativo. Su tarea consistía en recibir y contener a las mujeres que eran liberadas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Con estos métodos –el de Tobar y el de Verón- fueron rescatadas 115 chicas, y se fueron reuniendo pistas sobre Marita que terminaban siempre en La Rioja: la provincia que –según Tobar, ahora transformado en el mayor experto en “trata de personas” en todo el país- puede considerarse el epicentro de la esclavitud sexual de la Argentina.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;hr &#x2F;&gt;
&lt;p&gt;La Rioja queda a 388 kilómetros al Oeste de San Miguel de Tucumán. Allí, durante un allanamiento realizado en mayo de 2004 por Tobar, Verón y Trimarco, fue liberada Andrea Darrosa: una chica de 23 años que estuvo ocho años esclavizada, y que fue encontrada con seis costillas fracturadas, una pierna baleada, y el cráneo hundido por un culatazo de pistola.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Darrosa ahora vive en Misiones (Noroeste argentino) y es la principal testigo de la “causa Verón”. Ella dice que vio a Marita. Dice, en realidad, muchas cosas. Estos son algunos extractos de su declaración:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;“Me llevaron a los quince años, cuando salí a comprar pan. Alguien me dio un sopapo [bofetada], después me taparon la boca, y viajé no sé cuántas horas tirada en el piso de un auto. Cuando desperté estaba en La Rioja. Me bañaron, me cambiaron, me pintaron, me tiñeron el pelo de rubio, me hicieron rulos, me pusieron el nombre artístico Yanina, y me hicieron salir a “trabajar”. Al principio no quise pero me molieron a golpes. Si no hacía seiscientos pesos [200 dólares] por día me molían a golpes. Uno de esos golpes me hizo un coágulo en la cabeza. Todavía me duele“.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;“Una vez la vieja Liliana (N. de la R.: Liliana Medina es dueña de varias whiskerías en La Rioja, y actualmente está procesada y detenida por la causa de Marita) se puso loca porque una brasilera le pidió su plata. Era negra, con trencitas largas, trabajaba en bikini blanca. La vieja la agarró del cogote a la brasilera y la empezó a zamarrear y la ahorcó, y después la tiró de un segundo piso, pero la chica cayó muerta. Después la vieja me agarró a mí, me empujó sobre la escalera para que mirara y me dijo que me iba a hacer lo mismo si yo abría la boca”.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;“Una vez Liliana me pegó un tiro en la pierna izquierda. Después, entre ella y el Chenga (N. de la R.: el hijo de Liliana Medina) me sacaron la bala con una aguja de tejer y sin anestesia, y cada vez que grité me dieron un trompazo”.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;“A las chicas que llegaban a la whiskería embarazadas, Liliana las hacía abortar con una sonda con alambre”.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;“A mediados de 2002 vi a Marita Verón en la casa de Liliana: Marita llegó en un auto blanco y yo la recibí. Le serví un café”.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;—Esto es una empresa y por vos pagué dos mil cuatrocientos pesos (ochocientos dólares)–le dijo Medina a Marita-. Tenés que cubrir ese monto y recién después, si querés, te vas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Ese mismo día, según el testimonio de Darrosa, tiñeron a Marita de rubio y le pusieron lentes de contacto celestes. A la noche tuvo que empezar a trabajar, pero como no sabía tratar a los clientes –se sentaba lejos, no les conversaba- alguien le enseñó a atender a golpes. Cuando Marita cubrió con su trabajo los dos mil cuatrocientos pesos de “deuda”, Medina le explicó algunas cosas más:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;—Escuchame, nena, ¿pensás que acá comés y dormís gratis? Tenés que pagar tu comida y tu alojamiento. Son 1500 pesos más, y después te vas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Medina era obesa, tenía pocos dientes y su cara estaba llena de lunares. Pero Marita la miraba como si todo diera igual. Pasados unos días cubrió ese monto.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;—¿Vos no sabías que acá hay un reglamento? –le dijo Medina-. Si no pasás con diez clientes por día estás multada. Si conversás con otra chica o te dormís y llegás tarde al salón, estás multada. Si le faltás el respeto a un cliente estás multada. Ahora nos debés mil pesos en multas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Y así fue como Marita, como tantas otras chicas, se fue quedando. La whiskería se llamaba El Desafío. En algún momento, en una de sus paredes externas, Marita escribió, en letras rojas e inmensas, “Micaela te amo”. Trimarco vio esta inscripción en junio de 2004, un mes después de que fuera rescatada Andrea Darrosa, dos años después de la desaparición de su hija.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Trimarco había viajado a La Rioja acompañada por su nieta Micaela, su marido, y el comisario Tobar. El objetivo de ese viaje era que Darrosa, ya a disposición de la Justicia, señalara los lugares donde habían sido enterrados los cuerpos de las mujeres “rebeldes”. Pero el juez a cargo –Daniel Moreno- jamás permitió que Darrosa hablara con Trimarco. Pasado un mes de espera, Tobar y Verón decidieron volverse a Tucumán. En La Rioja, por lo tanto, sólo quedaron Trimarco y su nieta, que entonces tenía cinco años de edad. Una mañana, la dueña del hotel le explicó a Trimarco que había que pagar la cuenta.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;—Son 7500 pesos (2500 dólares)–dijo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;—Yo tengo 20 pesos –contestó Trimarco. Eso era lo último que le había quedado luego de vender, a lo largo de dos años, su casa, el departamento de Marita, dos autos y el almacén.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Trimarco tomó su cartera, salió del hotel, cruzó la plaza principal y se metió en la casa de gobierno.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;—Quiero hablar con el gobernador –dijo en la entrada.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;—El señor gobernador no está.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;—Quiero hablar con el gobernador y de acá no me muevo y no me interesa lo que tengan para decirme y no me toquen ni un pelo de mi cuerpo porque les destrozo todo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Trimarco empezó a gritar y a patear puertas. Cinco minutos después, bajó un hombre de traje.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;—¿Cuánto es? –preguntó.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;—Siete mil quinientos pesos, poca plata para los que me deben mi hija.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Trimarco aullaba y Micaela, su nieta, sólo podía abrazarla. Al día siguiente, una enviada del gobernador pagó todas las cuentas. Pero la mayor deuda quedó sin saldar: Darrosa sólo fue liberada cuando Trimarco se fue de La Rioja, es decir que el viaje no sirvió de mucho. Por este tipo de episodios, el juez Daniel Moreno actualmente está en juicio político: se lo acusa de haber puesto múltiples obstáculos en la causa de Marita Verón.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;hr &#x2F;&gt;
&lt;p&gt;Micaela tenía tres años cuando desapareció su madre. Susana le explicó que se la habían llevado unos ladrones, y así fue que la niña, todas las noches, empezó a hundirse en horrores aún mayores que el horror de la infancia: quería ir a dar vueltas en auto para ver si la encontraban a Marita, y al momento de dormir, en sueños, le tocaba la cara a su abuela para ver si ella seguía ahí.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Desde el secuestro, Trimarco y Micaela viven juntas. David Catalán, el padre de Micaela, argumenta que él no siempre tiene trabajo y que es mejor que la criatura crezca bajo el ala de alguien que puede darle “todo”.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;A veces Trimarco dice que Micaela es su tercera hija.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;—Abu, ¿me podés peinar?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Micaela aparece en el comedor de la casa. Es una criatura de piel diáfana, boca pequeña y ojos muy grandes. Su pelo es negro, lacio y espeso; Trimarco lo peina con la mano pesada. Dos días atrás, cuando su abuela la arreglaba para ir a la escuela, Micaela le hizo una pregunta.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;—Abu. ¿Mi mamá me va a reconocer cuando vuelva?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Trimarco cuenta que, en ese momento, la cara se le vació de gestos: no supo qué decir.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;—Mi amor, ¿cómo no te va a reconocer? –contestó al fin.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;—¿Y cuando la vea qué le digo?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;—No le digas nada. Abrazala fuerte y dale muchos besos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Micaela siempre reacciona como si entendiera. Todos estos años, en realidad, tuvo que entender cosas que son imposibles de entender por nadie. Trimarco la ha llevado consigo a casi todas partes. Por este tipo de cuestiones, David Catalán dice que su hija queda expuesta a diálogos e imágenes que le pueden hacer daño.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;—Susana se pone ciega, irracional, y se larga a hablar: no registra que la nena está cerca -se quejará más adelante-. Por más que Micaela sepa el tema de su madre, tampoco uno le puede estar contando tanto.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Micaela se mueve por la calle con custodia policial. Desde que se abrió la causa, a Trimarco la amenazan varias veces por semana (principalmente, le dicen que se van a llevar a su nieta) y es así que el mundo, para Micaela, es un lugar que exige estar alerta.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Ahora son las seis de la tarde –el horario de salida del colegio- y la niña viaja en una camioneta oficial, reclinada sobre la luneta de adelante. Tiene el mentón sobre las manos, y mira el paisaje de naranjos como si esa imagen tuviese algo que ver con la paz. Entre los árboles va apareciendo su casa, y en la vereda está su padre. El hombre la saluda con un abrazo y la hace entrar al hogar de Trimarco.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Catalán trabaja como obrero en una construcción y, salvo los días francos, está todo el día fuera de su casa. Él dice que es por eso que ve poco a Micaela. También la ve poco porque sabe que Trimarco no lo aguanta.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;—Desde que me conoció me trató de negrito de mierda. Toda la vida ella fue, hablando vulgarmente, la vieja cheta que quería para su hija un cheto. Pero aparecí yo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Catalán recuerda que su vida con Marita fue feliz. Buscaron un hijo y lo tuvieron. Quisieron una familia y la armaron. Marita era sincera, humilde, luchadora y de gran corazón: “Una verdadera mujer” dice. Una mujer que tenía una madre.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Días después, Catalán sumará un detalle que Trimarco no contó. Cuando compraron el departamento en Las Talitas –con ayuda materna- Trimarco se compró una casa a cien metros.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;—Ella siempre estuvo en el medio de nosotros. No teníamos vida independiente. Por ahí ella andaba embroncada con su marido porque toda la vida ellos han peleado, y se la agarraba conmigo. Decía que yo era un vago. Susana siempre tuvo carácter muy fuerte, pero bueno. También gracias a eso se avanzó tanto en la búsqueda de Marita… Yo a Marita la espero. Yo sigo esperando que podamos reconstruir la pareja.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La falta de constancia laboral no es el principal motivo por el que Trimarco, a esta altura, rechaza a su yerno. El verdadero problema es la forma en la que el hombre decidió salvarse: al año y medio de la desaparición de su mujer, abandonó la búsqueda y se alejó, también, de su hija. Catalán ve poco a Micaela, tampoco pasa dinero, y por ende Trimarco vive cada vez con menos plata. Antes de la desaparición de Marita, se ganaba la vida como asesora en temas sociales en la Municipalidad y como vendedora de cosméticos por catálogo. Pero ahora, la causa de su hija arrasó con todo, y Trimarco subsiste como puede: vendió todos sus bienes (ahora vive en la casa de su suegra); los pasajes y los hoteles se los paga el gobierno (Trimarco los exige a las patadas); y diez meses al año cobra 230 dólares del Estado para la manutención de Micaela. Además, está el sueldo de su marido, un hombre que solía ser fuerte hasta que un día se derrumbó por completo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La cara de Daniel Verón está vencida por la ley de gravedad. Las ojeras, el mentón, la papada y la comisura de los labios se desarman en pliegues que parecen metáforas de algo todavía mayor. Algunos meses atrás, Verón tuvo un derrame cerebral y desde entonces su salud es compleja. No quiere hablar con la prensa, pero principalmente no quiere ver a su mujer. De hecho en abril de este año, como tantas otras veces en las últimas dos décadas, se fue de la casa. El detonante fue una cama.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Durante años, Trimarco dio contención, casa y comida a las decenas de chicas que rescataba de los prostíbulos. Entre esas mujeres estaba Blanca V.: una criatura que sobrevivió a los burdeles, pero no a la adicción a la cocaína. La paciencia de Daniel Verón llegó a su límite cuando Trimarco, al ver que no tenía donde dormir, le regaló a Blanca la cama de su hija, un mueble pintado a mano por la propia Marita. A las dos horas de haber recibido el mueble, Blanca lo vendió a cambio de un polvo. Cuando Verón se enteró de que la cama ya no estaba en casa, no pudo soportarlo y él también se fue.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Hoy, el principal compañero de Trimarco –el hombre con quien pelea y a quien recurre- no es su marido sino el comisario Jorge Tobar.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;hr &#x2F;&gt;
&lt;p&gt;Actual integrante de la División de Inteligencia de la policía tucumana, y amigo de la infancia de Daniel Verón, al tercer día de la desaparición de Marita, Tobar fue buscado por la familia para que los ayudara en forma paralela. Dos meses después de la apertura de la causa, la fiscal vio que la investigación de Tobar iba más rápido que la oficial, y le ofreció hacerse cargo del caso. Desde entonces –y a pesar de las infinitas resistencias que encuentra dentro de la misma Policía- Tobar es la mano ejecutora de todos los allanamientos que exigió Trimarco.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Tobar tiene un gabán beige, anteojos, una cabeza calva, y el aspecto edulcorado de un bancario en horario de almuerzo. Con la voz sedada, metódica, perturbadoramente prolija, él cuenta, sentado en su despacho, cómo es que una chica que sale a comprar pan puede terminar vendida a un proxeneta. Tobar dice que algunas son metidas en un auto de los pelos, pero que otras –muchas otras- llegan engañadas por alguien que las enamoró. Hay hombres que esperan a las chicas a la salida del colegio. Las invitan a tomar café, se ponen de novios, les hablan de un presente perfecto: “Yo tengo –dicen-una empresa en Buenos Aires, y vine a Tucumán a hablar con algunos clientes”. Lentamente, empiezan a trabajar para que la chica llegue tarde a casa, discuta con sus padres, se sienta incomprendida.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;—No te hagas problema por lo que te diga tu papá. Si te llega a decir algo te venís a vivir conmigo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El hombre les inventa esta historia a varias mujeres a la vez. Cuando las convence, las chicas se van de su casa por propia voluntad: un argumento que, jurídicamente, equivale a una “fuga del hogar” e impide hablar de secuestro. Una vez que la víctima llega a destino, es vendida a una whiskería por un monto que oscila entre los 700 y los 1000 dólares. Si la chica insiste con querer irse o no querer trabajar, la desnudan, y la llevan a un “chanchito”: un receptáculo donde sólo se puede entrar de pie, y donde las chicas rebeldes son encerradas hasta que entiendan la importancia de ser mansas. A veces, ni siquiera hace falta encerrarlas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;—Si las mujeres tienen hijos, sus captores muchas veces les muestran fotos y videos de los niños –cuenta Tobar-. Les dicen: “Mirá cómo está saliendo del colegio. Mirá a qué hora entra, quién la lleva, quién la trae, cómo juega con la amiguita. Mirálo en la vereda, mirá qué fácil, mirá qué cerca le sacamos la foto”. Así de tremendo. Y yo creo que eso están haciendo con Marita. Por eso ella, si es que está viva, no debe querer ni escaparse.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Tobar cree que hay tres grandes destinos para Marita. Puede estar muerta. Puede estar viva. O puede estar irrecuperable: después de cinco años, especula Tobar, Marita quizás esté psíquicamente doblegada, adicta a las drogas y con la moral tan baja que no pueda enfrentarse a la prensa, a la sociedad y a la idea de que, si ella abre la boca, le puedan hacer algún daño a su hija.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;—Hay un gran peso sobre esta chica, y tal vez ella no pueda soportarlo. Es una personita de mucho valor, Marita Verón. Es un símbolo de muchas cosas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Tobar se queda respirando en silencio, y luego hace una mueca de disgusto. Cuenta, finalmente, que hubo un día en el que Marita casi fue liberada. Pero se le escapó. Tobar había viajado a La Rioja con una orden de allanamiento en la whiskería El Desafío, pero extrañamente, minutos antes de que él llegara, un auto huyó con tres hombres y una chica. Esta fuga es el principal motivo de discusión entre Tobar y Trimarco: ella no le perdona que, habiendo estado él tan cerca, el operativo haya fallado.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;—Sacaron a Marita Verón delante de mi nariz. Alguien de la justicia riojana les ha avisado de la orden de allanamiento, y ellos decidieron llevársela- admite Tobar. Y agrega que la mayor complicación que tienen los captores con Marita es que no saben qué hacer con ella. Si la matan, las personas que ya están procesadas en la causa, que son veintisiete, deberían cumplir condena ya no por secuestro, sino por homicidio. Y si la liberan también es un problema.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;—Susana ya es conocida en todo el país, la gente confía más en ella que en nosotros, y eso a Marita no sé si la favorece –explica Tobar-. Los captores deben saber que, si la liberan, Marita no se va a quedar callada y va a dar nombres.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;hr &#x2F;&gt;
&lt;p&gt;Uno de los últimos logros de Trimarco fue Jessica Cativa, una chica de 20 años que estuvo retenida en un burdel y que fue liberada por sus propios secuestradores luego de que su familia, cansada de pedir ayuda a la policía, recurriera a Trimarco. Para llegar hasta Jessica hay que cruzar un basural, una vía, y una tierra atravesada por infinitas estrías de agua inmunda. Abajo, el vaho cloacal lo inunda todo. Arriba, la noche está empezando y se abre un cielo escandalosamente azul. La luna está limpia, se escucha un chamamé. Jessica ceba un mate bajo un tinglado de chapa, y cuenta, sin ganas de contar mucho, que estuvo cuatro días en un prostíbulo. Como se negó a trabajar, la encerraron en un cuarto, la durmieron con pastillas, y para cuando despertó estaba sin ropa. La misma noche del secuestro su madre empezó a buscar respuestas: fue a la Policía y fue a Tribunales. Como nadie la tomaba en serio –“se debe haber escapado de su casa”, le decían- consiguió el teléfono de Susana Trimarco, a quien ya conocía de la televisión. Luego de que Trimarco pateara algunas puertas, y las pateara en serio, Jessica fue liberada en las afueras de Tucumán. Días después, un peritaje revelaría que la violaron varias veces, y el testimonio de Jessica sería incorporado a la causa de Marita Verón.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Desde entonces Jessica vive, sin custodia policial, en la misma casa donde nació: dos dormitorios de chapa, un olor fétido, y un vecindario que la trata como a una mentirosa. Todos piensan que ella no fue secuestrada, sino que se escapó con un hombre. Y nadie quiere escuchar que a Jessica, desde hace unos meses, la están amenazando: le exigen que retire el testimonio de la causa.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;—Hace tres días, tres tipos me esperaron a la salida del colegio, me metieron en un auto y me dijeron que si no me callaba me iban a cagar a golpes. Necesito hablar urgente con la señora Susana: ella va a creerme -dice Jessica.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Dice y llora.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Al día siguiente Jessica llega a la casa de Trimarco, pero la empleada doméstica dice que salió a hacer trámites. Jessica se sienta en el living a esperarla, hasta que media hora más tarde, desde la calle, se escucha una voz que grita y se acerca. Trimarco tiene el móvil en la mano y entra al living con fuerza de rompiente. Lleva el pelo arreglado, pestañas con rimel, piel humectada, y un perfume que lo cubre todo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;—¡Ustedes son unos vagos, sinvergüenzas, descarados y payasos! ¿Cómo me van a decir que se rompió el auto de la custodia? ¡Entonces me traen otro! ¡Mentirosos! ¡Caraduras! Apenas tenga yo mi Fundación no piso más esta maldita casa de gobierno y no le quiero ver la cara a ninguno de los mafiosos que trabajan con usté.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Del otro lado de la línea está el ministro de Justicia de la provincia. Mientras le grita, Susana mira a Jessica, guiña un ojo, y sonríe como si toda la escena fuera un gag. Luego corta, maldice un par de veces más, cuenta que le van a poner un auto nuevo, y cambia de humor con la velocidad con que alguien cambia de sombrero. Su cara ahora se relaja. Abraza a Jessica con una ternura que, de golpe, parece desintegrarlo todo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Ahora ninguna de las dos habla, pero Jessica llora en su hombro.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;—Chiquita –dice Trimarco-. Chiquita.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Son las doce del mediodía y la casa, al fin, queda hundida en un silencio de provincia: los potus cuelgan, el patio está vacío, el piano está cerrado y la felicidad de las fotos tiene la misma lejanía de una portada de revista. Segundos después, Micaela llega con el uniforme puesto y le pide a su abuela, una vez más, que le arregle el cabello.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Ella acepta y la peina con la boca apretada; quizás intenta contener el llanto. La nariz de Trimarco tiene orificios grandes y oscuros. Dos cuevas que se achican y se ensanchan de un modo casi rítmico, como si marcaran el paso de una danza dolorosa y extraña.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;Crónica publicada originalmente en la revista Gatopardo, México, en el año 2007 y luego  en “Historia de una mujer bomba y otros relatos, antología de crónica de la Universidad Adolfo Ibáñez” de Chile.&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;div&gt;
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        <title>#8N: Yo no voy</title>
        <published>2012-11-09T15:15:51+00:00</published>
        <updated>2012-11-09T15:15:51+00:00</updated>
        
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            Bruno Bimbi
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        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/8n-yo-no-voy/">&lt;p&gt;Y las opciones en política no son: esto o el ideal puro que no está ahí, sino esto o las alternativas que están ahí o que nos proponemos seriamente construir. La mayoría de la gente con la que construiría algo está más cerca que lejos del gobierno, aunque cerca haya, también, algunos con los que no construiría nada. Por eso lo miro medio de afuera. Pero no de la vereda de enfrente.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;No me imagino el país gobernado por ninguno de los candidatos que perdieron contra Cristina en 2011 y 2007, o contra Néstor en 2003. A él no lo voté, y me arrepiento. A ella sí, y no me arrepiento. Si hubiera ganado la candidata a la que le puse mi voto en 2003, creo que el país habría explotado hace rato y estaríamos peor que en el 2001. Ese voto fue una locura, pero aprendí del error. Podría hacer una lista enorme de los avances que se produjeron durante el kirchnerismo (sociales, económicos, culturales, educativos, políticos, en materia de derechos conquistados, de mejoría en la calidad de vida de la mayoría o del posicionamiento del país en la región y en el mundo). No creo que el kirchnerismo sea lo menos peor, creo sinceramente que ha sido un período muy bueno para el país, o al menos para el país que yo siempre quise. Podría, también, hacer un montón de críticas. Pero en mi balanza, lo primero pesa mucho más que lo segundo. Mucho más. Y siempre, en política, hay peso de los dos lados de la balanza; el tema es cuánto de cada lado.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;No. No creo que los que van a marchar hoy sean todos golpistas o fachos. Conozco a mucha buena gente que va a ir. Tampoco creo que vayan todos por el dólar, para defender a Repsol o para apoyar a Cecilia Pando — aunque, si a una marcha convoca Cecilia Pando, yo no iría aunque fuese sólo por eso. Pero no es sólo por eso. No creo, de hecho, que todos los que van a marchar hoy vayan por lo mismo, sea lo que sea. Y ese es uno de los problemas del #8N. Es una marcha de gente a la que lo único que la une es estar en contra del gobierno, aunque cada uno esté en contra por diferentes razones. ¿Cuál es el contenido del #8N? ¿Qué es exactamente lo que quieren? ¿Qué resultado político de la marcha sería, para ellos, una victoria? ¿Qué esperan que pase al otro día?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Los que fogonean desde distintos aparatos, quieren desgastar al gobierno. Pero los que van, en su mayoría, creo que ni saben lo que esperan conseguir.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Algunos van a marchar porque les molesta la política de derechos humanos. Sí, hay un montón de esos, no me lo podés negar. Otros porque les molesta la cadena nacional, que a mí me parece una boludez, aunque le aconsejaría a Cristina no usarla tanto. Otros por la corrupción, que sí, la hay, y está muy mal, como la hay en la oposición. Otros por el Indec, que sí, es un mamarracho indefendible. Otros porque están en contra del matrimonio igualitario, o sea, en contra de mis derechos. Otros porque quieren comprar dólares, y entre esos hay varios subtipos — coincido con algunos, discrepo absolutamente con otros. Otros porque dicen que este gobierno es una dictadura: esos están locos o no tienen idea de lo que es una dictadura. Otros porque están en contra de la ley de medios. Otros porque les cae mal Moyano, que hasta ayer era aliado del gobierno. Otros porque están con Moyano, que ahora está en contra del gobierno. Otros porque votaron a Lilita Carrió y les molesta mucho que haya perdido; esos son poquitos. Otros porque lo quieren a Macri de presidente, y otros porque lo quieren a Binner, aunque es probable que entre unos y otros piensen diferente en casi todo. Otros porque son trotskistas, y están en desacuerdo con todos los demás. Otros porque están en contra de una reforma de la Constitución que permita la re-reelección, que al día de hoy el gobierno no propuso en el Congreso y, si propusiera, no conseguiría. Paja. Otros porque quieren que vuelvan los militares, mamita. Otros porque están enojados desde la época del conflicto del campo. Otros porque creen que la Asignación Universal por Hijo sólo sirve para mantener vagos. Otros porque Larroque es un patotero. Otros porque Moreno es un patotero. Con esos dos estoy de acuerdo. Otros por la tragedia de Once y porque los trenes son un desastre. Con esos también estoy de acuerdo. Otros porque no se bancan que una mujer sea presidenta. A esos los detesto. Otros porque son antiperonistas, porque sus papás eran antiperonistas, porque sus abuelos eran antiperonistas — qué anacrónicos. Otros porque creen que hay que voltear a la Yegua, fachos misóginos de mierda. Otros porque no les gusta 678. Otros porque les gusta el programa de Lanata. Otros porque Cristina no hace conferencias de prensa. Otros porque los invitaron sus amigos por Facebook. Otros porque la Presidenta llegó tarde a una foto en una reunión del Mercosur (Susana Viau y un par más). Otros porque no les gusta Chávez. Otros porque sí les gusta Chávez, pero no Cristina. Otros porque quieren la revolución socialista. Otros porque este gobierno es muy zurdo y está lleno de montoneros. Otros porque les cae mal Diana Conti — a mí me cae peor. Otros porque no les gusta Kicillof. Otros porque les gusta hacer quilombo. Otros porque son radicales. Otros porque son conservadores. Otros porque son radicales y conservadores, algo posible sólo en Argentina. Otros por el fútbol para todos y la pauta oficial. Otros porque tienen miedo de que La Cámpora secuestre a sus hijos y se los coma. Otros por la inflación, que es un problema real y concreto. Otros por la inseguridad, que es un fenómeno inflacionado y mal explicado, pero también existe.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;¿Qué hace que toda esa gente que piensa tan distinto se junte en una marcha contra el gobierno? Evidentemente, parte de la responsabilidad es del gobierno, que no ha sabido comunicarse con los que piensan más parecido y ha hecho cagadas graves que lo enemistaron con gente que podría apoyarlo (el Indec, la inflación, Moreno, el cepo cambiario, la guerra estúpida contra los periodistas que no son “del palo”, cierta prepotencia verbal, una desastrosa política de transportes, la corrupción, etc.). Otra parte tiene que ver conque la marcha de espontánea no tiene nada: hay grupos políticos y sociales que han sabido identificar todos esos motivos de enojo e insatisfacción y canalizarlos através de esta convocatoria, con un buen aparato publicitario y mediático. Otros porque es lógico que vayan: son los que están en contra del rumbo ideológico del gobierno, y eso es parte del juego. Son los que están en contra de las cosas con las que yo estoy a favor, ponele. Con relación a esos, que son muchos, parte de la responsabilidad es de la oposición.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Sí, de la oposición, que no ha sabido darle a los distintos sectores que componen ese universo heterogéneo “anti K” un canal dentro del sistema democrático para sentirse representados y convocados a participar de un proyecto de gobierno alternativo que dispute el poder, más a la derecha o más a la izquierda. El gran desafío que plantea el #8N para la democracia no es que esa gente sea golpista —sí, algunos lo son, pero son minoría y no hay espacio para que volteen ni al administrador del consorcio—, sino que no hay quien la represente. El país tiene un gobierno fuerte, que controla los resortes institucionales y tiene su aparato, con un proyecto de poder y políticas que convocan a distintos sectores sociales, que cuenta con la adhesión de poco más o poco menos de la mitad del país (según las últimas elecciones, poco más; según algunas encuestas posteriores, poco menos, pero no caben dudas de que hay una parte importante del país que se siente parte de este proyecto o lo respalda), y del otro lado no hay nada. Ni por derecha ni por izquierda hay un modelo de país alternativo, un programa mínimo de gobierno, un partido y dirigentes que sean capaces de representarlo. La oposición es la nada y si le regalaran las llaves de la Casa Rosada no sabrían qué hacer.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;No somos como Venezuela. En Venezuela está Chávez, pero también, ahora, está Capriles. Por eso ahora la polarización está mejor resuelta que hace unos años.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Macri dice que se siente representado como ciudadano por el #8N y yo me imagino a un cientista político quemando sus libros. ¡Es la oposición la que debería tratar de representar a esa gente, o mejor, a cada uno de los segmentos ideológicos que la componen y precisan de representaciones políticas distintas, y no esa masa amorfa la que debe representar a los dirigentes opositores que comentan el país por Twitter!&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Por eso, también, yo no voy. Y porque muchos de los que van —al menos, los que conozco— cometen, para mí, un error fundamental. No votaron a Cristina, están en contra de muchas cosas de las que ya estaban en contra antes y precisan aprender que en democracia, si la mayoría eligió, te la tenés que bancar. Eso no significa que no se pueda protestar por cuestiones específicas, como cuando marchábamos contra el indulto o la ley federal de educación en la época de Menem; pero esta marcha no es específica, es la marcha del no al gobierno que hace un año sacó el 54% de los votos haciendo más o menos lo mismo que está haciendo ahora. Hace un año, no hace tres.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Pero va a ir mucha gente, sin dudas. Y el gobierno no debería minimizarlo, ni decir que son todos fachos con la panza llena. El gobierno precisa rectificar cosas, entender que hay demandas insatisfechas, broncas, indignaciones diversas y muchos reclamos legítimos, y tratar de atender a esa expresión de una parte del país. No es con soberbia, negación o desprecio que se reacciona a una marcha que reúne muchos miles. Nunca un gobierno va a conformar a todos, pero estoy seguro de que podría mejorar su relación con muchos de los que van a ir.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La oposición, si algunos de sus dirigentes tienen todavía algo de aprecio por el sistema político que les da trabajo y un lugar en el mundo, debería también hacer una lectura de lo que esa gente le está demandando. La propuesta de la oposición no puede ser hacer otro #8N en enero o febrero, después de las fiestas, para seguir desgastando al gobierno. Tienen que mostrar que son capaces de convocar a la parte de esa gente que nunca estará con Cristina y ofrecerle una alternativa por derecha y otra por izquierda, ponele. Porque una nueva bolsa de gatos como la Alianza no da. Y digan qué quieren hacer con el dólar, con el Indec, con la AUH, con la inflación, con la seguridad, con las relaciones internacionales, con el sistema de transporte, con los salarios y con el resto de las cosas. No bla bla, como hicieron en la última campaña, o victimización boba, como hace Macri, o firmas contra la re-re imaginaria, como hace el FAP. Expliquen qué harían ustedes con el país.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Después del #8N, la vida sigue, como seguirá después del #7D. Y habrá problemas reales de los que hacerse cargo todos los días.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Menos fechas marketineras y más política. Digo, me parece.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;Bruno Bimbi (34) es periodista, profesor de portugués, máster en Letras por la Pontifícia Universidade Católica do Río de Janeiro y doctorando en Estudios del Lenguaje en la misma universidad. Actualmente coordina la campaña por el matrimonio igualitario en Brasil. Es activista de la FALGBT y autor del libro “Matrimonio igualitario” (Planeta, 2010).
Escribe el blog &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;blogs.tn.com.ar&#x2F;todxs&#x2F;&quot;&gt;Tod@s en la web de TN&lt;&#x2F;a&gt; . &#x2F; Tw: &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;twitter.com&#x2F;bbimbi&quot;&gt;@bbimbi&lt;&#x2F;a&gt;&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;div&gt;
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        <title>¡A mí no me la vas a contar! (1951)</title>
        <published>2012-09-14T19:01:19+00:00</published>
        <updated>2012-09-14T19:01:19+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Enrique Santos Discépolo
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        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/a-mi-no-me-la-vas-a-contar-1951/">&lt;p&gt;Resulta que antes no te importaba nada y ahora te importa todo. Sobre todo lo chiquito. Pasaste de náufrago a financista sin bajarte del bote. Vos, sí, vos, que ya estabas acostumbrado a saber que tu patria era la factoría de alguien y te encontraste con que te hacían el regalo de una patria nueva, y entonces, en vez de dar las gracias por el sobretodo de vicuña, dijiste que había una pelusa en la manga y que vos no lo querías derecho sino cruzado.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;¡Pero con el sobretodo te quedaste! Entonces, ¿qué me vas a contar a mí? ¿A quién le llevás la contra? Antes no te importaba nada y ahora te importa todo. Y protestás. ¿Y por qué protestás? ¡Ah, no hay té de Ceilán!.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Eso es tremendo. Mirá qué problema. Leche hay, leche sobra; tus hijos, que alguna vez miraban la nata por turno, ahora pueden irse a la escuela con la vaca puesta.¡Pero no hay té de Ceilán! Y, según vos, no se puede vivir sin té de Ceilán. Te pasaste la vida tomando mate cocido, pero ahora me planteás un problema de Estado porque no hay té de Ceilán.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Claro, ahora la flota es tuya, ahora los teléfonos son tuyos, ahora los ferrocarriles son tuyos, ahora el gas es tuyo, pero…, ¡no hay té de Ceilán! Para entrar en un movimiento de recuperación como este al que estamos asistiendo, han tenido que cambiar de sitio muchas cosas y muchas ideas; algunas, monumentales; otras, llenas de amor o de ingenio; ¡todas asombrosas! El país empezó a caminar de otra manera, sin que lo metieran en el andador o lo llevasen atado de una cuerda; el país se estructuró durante la marcha misma; ¡el país remueve sus cimientos y rehace su historia!&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Pero, claro, vos estás preocupado, y yo lo comprendo: porque no hay té de Ceilán. ¡Ah… ni queso!.¡No hay queso! ¡Mirá qué problema! ¿Me vas a decir a mí que no es un problema? Antes no había nada de nada, ni dinero, ni indemnización, ni amparo a la vejez, y vos no decías ni medio; vos no protestabas nunca, vos te conformabas con una vida de araña. Ahora ganás bien; ahora están protegidos vos y tus hijos y tus padres. Sí; pero tenés razón: ¡no hay queso! Hay miles de escuelas nuevas, hogares de tránsito, millones y millones para comprar la sonrisa de los pobres; sí, pero, claro, ¡no hay queso! Tenés el aeropuerto, pero no tenés queso.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Sería un problema para que se preocupase la vaca y no vos, pero te preocupás vos. Mirá, la tuya es la preocupación del resentido que no puede perdonarle la patriada a los salvadores.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Para alcanzar lo que se está alcanzando hubo que resistir y que vencer las más crueles penitencias del extranjero y los más ingratos sabotajes a este momento de lucha y de felicidad. Porque vos estás ganando una guerra.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Y la estás ganando mientras vas al cine, comés cuatro veces al día y sentís el ruido alegre y rendidor que hace el metabolismo de todos los tuyos. Porque es la primera vez que la guerra la hacen cincuenta personas mientras dieciséis millones duermen tranquilas porque tienen trabajo y encuentran respeto.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Cuando las colas se formaban no para tomar un ómnibus o comprar un pollo o depositar en la caja de ahorro, como ahora,sino para pedir angustiosamente un pedazo de carne en aquella vergonzante olla popular, o un empleo en una agencia de colocaciones que nunca lo daba, entonces vos veías pasar el desfile de los desesperados y no se te movía un pelo, no. Es ahora cuando te parás a mirar el desfile de tus hermanos que se ríen, que están contentos… pero eso no te alegra porque, para que ellos alcanzaran esa felicidad, ¡ha sido necesario que escasease el queso!.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;No importa que tu patria haya tenido problemas de gigantes, y que esos problemas los hayan resuelto personas. Vos seguís con el problema chiquito, vos seguís buscándole la hipotenusa al teorema de la cucaracha, ¡vos, el mismo que está preocupado porque no puede tomar té de Ceilán! Y durante toda tu vida tomaste mate! ¿Y a quién se la querás contar? ¿A mí, que tengo esta memoria de elefante?.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;¡No, a mí no me la vas a contar!&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;Enrique Santos Discépolo, año 1951&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;div&gt;
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        <title>Una modesta proposición</title>
        <published>2012-09-06T20:45:31+00:00</published>
        <updated>2012-09-06T20:45:31+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Jonathan Swift
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/una-modesta-proposicion/">&lt;p&gt;Pero mi intención está muy lejos de limitarse a proveer solamente por los niños de los mendigos declarados: es de alcance mucho mayor y tendrá en cuenta el número total de infantes de cierta edad nacidos de padres que de hecho son tan poco capaces de mantenerlos como los que solicitan nuestra caridad en las calles.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Por mi parte, habiendo volcado mis pensamientos durante muchos años sobre este importante asunto, y sopesado maduradamente los diversos planes de otros proyectistas, siempre los he encontrado groseramente equivocados en su cálculo. Es cierto que un niño recién nacido puede ser mantenido durante un año solar por la leche materna y poco alimento más; a lo sumo por un valor no mayor de dos chelines o su equivalente en mendrugos, que la madre puede conseguir ciertamente mediante su legítima ocupación de mendigar. Y es exactamente al año de edad que yo propongo que nos ocupemos de ellos de manera tal que en lugar de constituir una carga para sus padres o la parroquia, o de carecer de comida y vestido por el resto de sus vidas, contribuirán por el contrario a la alimentación, y en parte a la vestimenta, de muchos miles.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Hay además otra gran ventaja en mi plan, que evitará esos abortos voluntarios y esa práctica horrenda, ¡cielos!, ¡demasiado frecuente entre nosotros!, de mujeres que asesinan a sus hijos bastardos, sacrificando a los pobres bebés inocentes, no sé si más por evitar los gastos que la vergüenza, lo cual arrancaría las lágrimas y la piedad del pecho más salvaje e inhumano.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El número de almas en este reino se estima usualmente en un millón y medio, de éstas calculo que puede haber aproximadamente doscientas mil parejas cuyas mujeres son fecundas; de ese número resto treinta mil parejas capaces de mantener a sus hijos, aunque entiendo que puede no haber tantas bajo las actuales angustias del reino; pero suponiéndolo así, quedarán ciento setenta mil parideras. Resto nuevamente cincuenta mil por las mujeres que abortan, o cuyos hijos mueren por accidente o enfermedad antes de cumplir el año. Quedan sólo ciento veinte mil hijos de padres pobres nacidos anualmente: la cuestión es entonces, cómo se educará y sostendrá a esta cantidad, lo cual, como ya he dicho, es completamente imposible, en el actual estado de cosas, mediante los métodos hasta ahora propuestos. Porque no podemos emplearlos ni en la artesanía ni en la agricultura; ni construimos casas (quiero decir en el campo) ni cultivamos la tierra: raramente pueden ganarse la vida mediante el robo antes de los seis años, excepto cuando están precozmente dotados, aunque confieso que aprenden los rudimentos mucho antes, época durante la cual sólo pueden considerarse aficionados, según me ha informado un caballero del condado de Cavan, quien me aseguró que nunca supo de más de uno o dos casos bajo la edad de seis, ni siquiera en una parte del reino tan renombrada por la más pronta competencia en ese arte.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Me aseguran nuestros comerciantes que un muchacho o muchacha no es mercancía vendible antes de los doce años; e incluso cuando llegan a esta edad no producirán más de tres libras o tres libras y media corona como máximo en la transacción; lo que ni siquiera puede compensar a los padres o al reino el gasto en nutrición y harapos, que habrá sido al menos de cuatro veces ese valor.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Propondré ahora por lo tanto humildemente mis propias reflexiones, que espero no se prestarán a la menor objeción.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Me ha asegurado un americano muy entendido que conozco en Londres, que un tierno niño sano y bien criado constituye al año de edad el alimento más delicioso, nutritivo y saludable, ya sea estofado, asado, al horno o hervido; y no dudo que servirá igualmente en un fricasé o un ragout.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Ofrezco por lo tanto humildemente a la consideración del público que de los ciento veinte mil niños ya calculados, veinte mil se reserven para la reproducción, de los cuales sólo una cuarta parte serán machos; lo que es más de lo que permitimos a las ovejas, las vacas y los puercos; y mi razón es que esos niños raramente son frutos del matrimonio, una circunstancia no muy estimada por nuestros salvajes, en consecuencia un macho será suficiente para servir a cuatro hembras. De manera que los cien mil restantes pueden, al año de edad, ser ofrecidos en venta a las personas de calidad y fortuna del reino; aconsejando siempre a las madres que los amamanten copiosamente durante el último mes, a fin de ponerlos regordetes y mantecosos para una buena mesa. Un niño llenará dos fuentes en una comida para los amigos; y cuando la familia cene sola, el cuarto delantero o trasero constituirá un plato razonable, y sazonado con un poco de pimienta o de sal después de hervirlo resultará muy bueno hasta el cuarto día, especialmente en invierno.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;He calculado que como término medio un niño recién nacido pesará doce libras, y en un año solar, si es tolerablemente criado, alcanzará las veintiocho.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Concedo que este manjar resultará algo costoso, y será por lo tanto muy apropiado para terratenientes, quienes, como ya han devorado a la mayoría de los padres, parecen acreditar los mejores derechos sobre los hijos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Todo el año habrá carne de infante, pero más abundantemente en marzo, y un poco antes o después: pues nos informa un grave autor, eminente médico francés, que siendo el pescado una dieta prolífica, en los países católicos romanos nacen muchos mas niños aproximadamente nueve meses después de Cuaresma que en cualquier otra estación; en consecuencia, contando un año después de Cuaresma, los mercados estarán más abarrotados que de costumbre, porque el número de niños papistas es por lo menos de tres a uno en este reino: y entonces esto traerá otra ventaja colateral, al disminuir el número de papistas entre nosotros.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Ya he calculado el costo de crianza de un hijo de mendigo (entre los que incluyo a todos los cabañeros, a los jornaleros y a cuatro quintos de los campesinos) en unos dos chelines por año, harapos incluidos; y creo que ningún caballero se quejaría de pagar diez chelines por el cuerpo de un buen niño gordo, del cual, como he dicho, sacará cuatro fuentes de excelente carne nutritiva cuando sólo tenga a algún amigo o a su propia familia a comer con él. De este modo, el hacendado aprenderá a ser un buen terrateniente y se hará popular entre los arrendatarios; y la madre tendrá ocho chelines de ganancia limpia y quedará en condiciones de trabajar hasta que produzca otro niño.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Quienes sean más ahorrativos (como debo confesar que requieren los tiempos) pueden desollar el cuerpo; con la piel, artificiosamente preparada, se podrán hacer admirables guantes para damas y botas de verano para caballeros elegantes.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;En nuestra ciudad de Dublín, los mataderos para este propósito pueden establecerse en sus zonas más convenientes, y podemos estar seguros de que carniceros no faltarán; aunque más bien recomiendo comprar los niños vivos y adobarlos mientras aún están tibios del cuchillo, como hacemos para asar los cerdos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Una persona muy respetable, verdadera amante de su patria, cuyas virtudes estimo muchísimo, se entretuvo últimamente en discurrir sobre este asunto con el fin de ofrecer un refinamiento de mi plan. Se le ocurrió que, puesto que muchos caballeros de este reino han terminado por exterminar sus ciervos, la demanda de carne de venado podría ser bien satisfecha por los cuerpos de jóvenes mozos y doncellas, no mayores de catorce años ni menores de doce; ya que son tantos los que están a punto de morir de hambre en todo el país, por falta de trabajo y de ayuda; de éstos dispondrían sus padres, si estuvieran vivos, o de lo contrario, sus parientes más cercanos. Pero con la debida consideración a tan excelente amigo y meritorio patriota, no puedo mostrarme de acuerdo con sus sentimientos; porque en lo que concierne a los machos, mi conocido americano me aseguró, en base a su frecuente experiencia, que la carne era generalmente correosa y magra, como la de nuestros escolares por el continuo ejercicio, y su sabor desagradable; y cebarlos no justificaría el gasto. En cuanto a la mujeres, creo humildemente que constituiría una pérdida para el público, porque muy pronto serían fecundas; y además, no es improbable que alguna gente escrupulosa fuera capaz de censurar semejante práctica (aunque por cierto muy injustamente) como un poco lindante con la crueldad; lo cual, confieso, ha sido siempre para mí la objeción más firme contra cualquier proyecto, por bien intencionado que estuviera.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Pero a fin de justificar a mi amigo, él confesó que este expediente se lo metió en la cabeza el famoso Psalmanazar, un nativo de la isla de Formosa que llegó de allí a Londres hace más de veinte años, y que conversando con él le contó que en su país, cuando una persona joven era condenada a muerte, el verdugo vendía el cadáver a personas de calidad como un bocado de los mejores, y que en su época el cuerpo de una rolliza muchacha de quince años, que fue crucificada por un intento de envenenar al emperador, fue vendido al Primer Ministro del Estado de Su Majestad Imperial y a otros grandes mandarines de la corte, junto al patíbulo, por cuatrocientas coronas. Ni en efecto puedo negar que si el mismo uso se hiciera de varias jóvenes rollizas de esta ciudad, que sin tener cuatro peniques de fortuna no pueden andar si no es en coche, y aparecen en el teatro y las reuniones con exóticos atavíos que nunca pagarán, el reino no estaría peor.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Algunas personas de espíritu agorero están muy preocupadas por la gran cantidad de pobres que están viejos, enfermos o inválidos, y me han pedido que dedique mi talento a encontrar el medio de desembarazar a la nación de un estorbo tan gravoso. Pero este asunto no me aflige en absoluto, porque es muy sabido que esa gente se está muriendo y pudriendo cada día por el frío y el hambre, la inmundicia y los piojos, tan rápidamente como se puede razonablemente esperar. Y en cuanto a los trabajadores jóvenes, están en una situación igualmente prometedora; no pueden conseguir trabajo y desfallecen de hambre, hasta tal punto que si alguna vez son tomados para un trabajo común no tienen fuerza para cumplirlo; y entonces el país y ellos mismos son felizmente librados de los males futuros.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;He divagado excesivamente, de manera que volveré al tema. Me parece que las ventajas de la proposición que he enunciado son obvias y muchas, así como de la mayor importancia.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;En primer lugar, como ya he observado, disminuiría grandemente el número de papistas que nos invaden anualmente, que son los principales engendradores de la nación y nuestros enemigos más peligrosos; y que se quedan en el país con el propósito de entregar el reino al Pretendiente, esperando sacar ventaja de la ausencia de tantos buenos protestantes, quienes han preferido abandonar el país antes que quedarse en él pagando diezmos contra su conciencia a un cura episcopal.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Segundo, los más pobres arrendatarios poseerán algo de valor que la ley podrá hacer embargable y que les ayudará a pagar su renta al terrateniente, habiendo sido confiscados ya su ganado y cereales, y siendo el dinero algo desconocido para ellos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Tercero, puesto que la manutención de cien mil niños, de dos años para arriba, no se puede calcular en menos de diez chelines anuales por cada uno, el tesoro nacional se verá incrementado en cincuenta mil libras por año, sin contar el provecho del nuevo plato introducido en las mesas de todos los caballeros de fortuna del reino que tengan algún refinamiento en el gusto. Y el dinero circulará sólo entre nosotros, ya que los bienes serán enteramente producidos y manufacturados por nosotros.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Cuarto, las reproductoras constantes, además de ganar ocho chelines anuales por la venta de sus niños, se quitarán de encima la obligación de mantenerlos después del primer año.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Quinto, este manjar atraerá una gran clientela a las tabernas, donde los venteros serán seguramente tan prudentes como para procurarse las mejores recetas para prepararlo a la perfección, y consecuentemente ver sus casas frecuentadas por todos los distinguidos caballeros, quienes se precian con justicia de su conocimiento del buen comer: y un diestro cocinero, que sepa cómo agradar a sus huéspedes, se las ingeniará para hacerlo tan caro como a ellos les plazca.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Sexto: esto constituirá un gran estímulo para el matrimonio, que todas las naciones sabias han alentado mediante recompensas o impuesto mediante leyes y penalidades. Aumentaría el cuidado y la ternura de las madres hacia sus hijos, al estar seguras de que los pobres niños tendrían una colocación de por vida, provista de algún modo por el público, y que les daría una ganancia anual en vez de gastos. Pronto veríamos una honesta emulación entre las mujeres casadas para mostrar cuál de ellas lleva al mercado al niño más gordo. Los hombres atenderían a sus esposas durante el embarazo tanto como atienden ahora a sus yeguas, sus vacas o sus puercas cuando están por parir; y no las amenazarían con golpearlas o patearlas (práctica tan frecuente) por temor a un aborto.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Muchas otras ventajas podrían enumerarse. Por ejemplo, la adición de algunos miles de reses a nuestra exportación de carne en barricas, la difusión de la carne de puerco y el progreso en el arte de hacer buen tocino, del que tanto carecemos ahora a causa de la gran destrucción de cerdos, demasiado frecuentes en nuestras mesas; que no pueden compararse en gusto o magnificencia con un niño de un año, gordo y bien desarrollado, que hará un papel considerable en el banquete de un Alcalde o en cualquier otro convite público. Pero, siendo adicto a la brevedad, omito esta y muchas otras ventajas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Suponiendo que mil familias de esta ciudad serían compradoras habituales de carne de niño, además de otras que la comerían en celebraciones, especialmente casamientos y bautismos: calculo que en Dublín se colocarían anualmente cerca de veinte mil cuerpos, y en el resto del reino (donde probablemente se venderán algo más barato) las restantes ochenta mil.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;No se me ocurre ningún reparo que pueda oponerse razonablemente contra esta proposición, a menos que se aduzca que la población del Reino se vería muy disminuida. Esto lo reconozco francamente, y fue de hecho mi principal motivo para ofrecerla al mundo. Deseo que el lector observe que he calculado mi remedio para este único y particular Reino de Irlanda, y no para cualquier otro que haya existido, exista o pueda existir sobre la tierra. Por consiguiente, que ningún hombre me hable de otros expedientes: de crear impuestos para nuestros desocupados a cinco chelines por libra; de no usar ropas ni mobiliario que no sean producidos por nosotros; de rechazar completamente los materiales e instrumentos que fomenten el lujo exótico; de curar el derroche de engreimiento, vanidad, holgazanería y juego en nuestras mujeres; de introducir una vena de parsimonia, prudencia y templanza; de aprender a amar a nuestro país, en lo cual nos diferenciamos hasta de los lapones y los habitantes de Tupinambú; de abandonar nuestras animosidades y facciones, de no actuar más como los judíos, que se mataban entre ellos mientras su ciudad era tomada; de cuidarnos un poco de no vender nuestro país y nuestra conciencia por nada; de enseñar a los terratenientes a tener aunque sea un punto de compasión de sus arrendatarios. De imponer, en fin, un espíritu de honestidad, industria y cuidado en nuestros comerciantes, quienes, si hoy tomáramos la decisión de no comprar otras mercancías que las nacionales, inmediatamente se unirían para trampearnos en el precio, la medida y la calidad, y a quienes por mucho que se insistiera no se les podría arrancar una sola oferta de comercio honrado.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Por consiguiente, repito, que ningún hombre me hable de esos y parecidos expedientes, hasta que no tenga por lo menos un atisbo de esperanza de que se hará alguna vez un intento sano y sincero de ponerlos en práctica. Pero en lo que a mí concierne, habiéndome fatigado durante muchos años ofreciendo ideas vanas, ociosas y visionarias, y al final completamente sin esperanza de éxito, di afortunadamente con este proyecto, que por ser totalmente novedoso tiene algo de sólido y real, trae además poco gasto y pocos problemas, está completamente a nuestro alcance, y no nos pone en peligro de desagradar a Inglaterra. Porque esta clase de mercancía no soportará la exportación, ya que la carne es de una consistencia demasiado tierna para admitir una permanencia prolongada en sal, aunque quizá yo podría mencionar un país que se alegraría de devorar toda nuestra nación aún sin ella.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Después de todo, no me siento tan violentamente ligado a mi propia opinión como para rechazar cualquier plan propuesto por hombres sabios que fuera hallado igualmente inocente, barato, cómodo y eficaz. Pero antes de que alguna cosa de ese tipo sea propuesta en contradicción con mi plan, deseo que el autor o los autores consideren seriamente dos puntos. Primero, tal como están las cosas, cómo se las arreglarán para encontrar ropas y alimentos para cien mil bocas y espaldas inútiles. Y segundo, ya que hay en este reino alrededor de un millón de criaturas de forma humana cuyos gastos de subsistencia reunidos las dejaría debiendo dos millones de libras esterlinas, añadiendo los que son mendigos profesionales al grueso de campesinos, cabañeros y peones, con sus esposas e hijos, que son mendigos de hecho: yo deseo que esos políticos que no gusten de mi propuesta y sean tan atrevidos como para intentar una contestación, pregunten primero a lo padres de esos mortales si hoy no creen que habría sido una gran felicidad para ellos haber sido vendidos como alimento al año de edad de la manera que yo recomiendo, y de ese modo haberse evitado un escenario perpetuo de infortunios como el que han atravesado desde entonces por la opresión de los terratenientes, la imposibilidad de pagar la renta sin dinero, la falta de sustento y de casa y vestido para protegerse de las inclemencias del tiempo, y la más inevitable expectativa de legar parecidas o mayores miserias a sus descendientes para siempre.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Declaro, con toda la sinceridad de mi corazón, que no tengo el menor interés personal en esforzarme por promover esta obra necesaria, y que no me impulsa otro motivo que el bien público de mi patria, desarrollando nuestro comercio, cuidando de los niños, aliviando al pobre y dando algún placer al rico. No tengo hijos por los que pueda proponerme obtener un solo penique; el más joven tiene nueve años, y mi mujer ya no es fecunda.&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>El puro no</title>
        <published>2012-08-08T02:20:17+00:00</published>
        <updated>2012-08-08T02:20:17+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Oliverio Girondo
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/el-puro-no/">&lt;div class=&quot;poetry&quot;&gt;&lt;p&gt;El No&lt;br&gt;
el no inóvulo&lt;br&gt;
el no nonato&lt;br&gt;
el noo&lt;br&gt;
el no poslodocosmos de impuros ceros noes que noan noan noan&lt;br&gt;
y nooan&lt;br&gt;
y plurimono noan el morbo amorfo noo&lt;br&gt;
no démono&lt;br&gt;
no deo&lt;br&gt;
sin son sin sexo ni órbita&lt;br&gt;
el yerto inóseo noo en unisolo amódulo&lt;br&gt;
sin poros ya sin nódulo&lt;br&gt;
ni yo ni fosa ni hoyo&lt;br&gt;
el macro no ni polvo&lt;br&gt;
el no más nada todo&lt;br&gt;
el puro no&lt;br&gt;
sin no&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;de &lt;em&gt;En la masmédula&lt;&#x2F;em&gt;. Se puede escuchar, en voz de Girondo, &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.palabravirtual.com&#x2F;newvo&#x2F;2079.php&quot;&gt;acá&lt;&#x2F;a&gt;&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;div&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>69</title>
        <published>2012-08-05T20:01:52+00:00</published>
        <updated>2012-08-05T20:01:52+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Ana María Shua
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/article419/">&lt;p&gt;Despiértese, que es tarde, me grita desde la puerta un hombre extraño. Despiértese usted, que buena falta le hace, le contesto yo. Pero el muy obstinado me sigue soñando.&lt;&#x2F;p&gt;
</content>
        
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    <entry xml:lang="es">
        <title>Algo muy grave va a suceder en este pueblo</title>
        <published>2012-07-29T05:39:47+00:00</published>
        <updated>2012-07-29T05:39:47+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Gabriel García Marquez
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/algo-muy-grave-va-a-suceder-en/">&lt;p&gt;Imagínese usted un pueblo muy pequeño donde hay una señora vieja que tiene dos hijos, uno de 17 y una hija de 14. Está sirviéndoles el desayuno y tiene una expresión de preocupación. Los hijos le preguntan qué le pasa y ella les responde:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– No sé, pero he amanecido con el presentimiento de que algo muy grave va a sucederle a este pueblo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Ellos se ríen de la madre. Dicen que esos son presentimientos de vieja, cosas que pasan. El hijo se va a jugar al billar, y en el momento en que va a tirar una carambola sencillísima, el otro jugador le dice:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Te apuesto un peso a que no la haces.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Todos se ríen. Él se ríe. Tira la carambola y no la hace. Paga su peso y todos le preguntan qué pasó, si era una carambola sencilla. Contesta:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Es cierto, pero me ha quedado la preocupación de una cosa que me dijo mi madre esta mañana sobre algo grave que va a suceder a este pueblo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Todos se ríen de él, y el que se ha ganado su peso regresa a su casa, donde está con su mamá o una nieta o en fin, cualquier pariente. Feliz con su peso, dice:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Le gané este peso a Dámaso en la forma más sencilla porque es un tonto.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– ¿Y por qué es un tonto?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Hombre, porque no pudo hacer una carambola sencillísima estorbado con la idea de que su mamá amaneció hoy con la idea de que algo muy grave va a suceder en este pueblo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Entonces le dice su madre:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– No te burles de los presentimientos de los viejos porque a veces salen.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La pariente lo oye y va a comprar carne. Ella le dice al carnicero:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Véndame una libra de carne -y en el momento que se la están cortando, agrega-: Mejor véndame dos, porque andan diciendo que algo grave va a pasar y lo mejor es estar preparado.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El carnicero despacha su carne y cuando llega otra señora a comprar una libra de carne, le dice:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Lleve dos porque hasta aquí llega la gente diciendo que algo muy grave va a pasar, y se están preparando y comprando cosas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Entonces la vieja responde:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Tengo varios hijos, mire, mejor deme cuatro libras.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Se lleva las cuatro libras; y para no hacer largo el cuento, diré que el carnicero en media hora agota la carne, mata otra vaca, se vende toda y se va esparciendo el rumor. Llega el momento en que todo el mundo, en el pueblo, está esperando que pase algo. Se paralizan las actividades y de pronto, a las dos de la tarde, hace calor como siempre. Alguien dice:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– ¿Se ha dado cuenta del calor que está haciendo?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– ¡Pero si en este pueblo siempre ha hecho calor!&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;(Tanto calor que es pueblo donde los músicos tenían instrumentos remendados con brea y tocaban siempre a la sombra porque si tocaban al sol se les caían a pedazos.)&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Sin embargo -dice uno-, a esta hora nunca ha hecho tanto calor.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Pero a las dos de la tarde es cuando hay más calor.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Sí, pero no tanto calor como ahora.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Al pueblo desierto, a la plaza desierta, baja de pronto un pajarito y se corre la voz:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Hay un pajarito en la plaza.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Y viene todo el mundo, espantado, a ver el pajarito.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Pero señores, siempre ha habido pajaritos que bajan.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Sí, pero nunca a esta hora.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Llega un momento de tal tensión para los habitantes del pueblo, que todos están desesperados por irse y no tienen el valor de hacerlo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Yo sí soy muy macho –grita uno–. Yo me voy.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Agarra sus muebles, sus hijos, sus animales, los mete en una carreta y atraviesa la calle central donde está el pobre pueblo viéndolo. Hasta el momento en que dicen:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Si éste se atreve, pues nosotros también nos vamos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Y empiezan a desmantelar literalmente el pueblo. Se llevan las cosas, los animales, todo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Y uno de los últimos que abandona el pueblo, dice:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Que no venga la desgracia a caer sobre lo que queda de nuestra casa -y entonces la incendia y otros incendian también sus casas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Huyen en un tremendo y verdadero pánico, como en un éxodo de guerra, y en medio de ellos va la señora que tuvo el presagio, clamando:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Yo dije que algo muy grave iba a pasar, y me dijeron que estaba loca.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;Nota: En un congreso de escritores, al hablar sobre la diferencia entre contar un cuento o escribirlo, García Márquez contó lo que sigue, “Para que vean después cómo cambia cuando lo escriba”.&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;div&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Carta abierta del Sindicato de Obreros Portuarios a la poetisa Emily Dickinson</title>
        <published>2012-07-25T03:08:36+00:00</published>
        <updated>2012-07-25T03:08:36+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Luis Pescetti
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/carta-abierta-del-sindicato-de-obreros-portuarios-a-la/"/>
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/carta-abierta-del-sindicato-de-obreros-portuarios-a-la/">&lt;p&gt;Señora Dickinson, porque sabemos ser corteses, en ocasión de que la hija del compañero García le comentara unos versos suyos que oyó en la escuela:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Multiplicar los muelles
no disminuye el mar.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;El compañero los trajo a la asamblea. Por un lado estamos con elecciones en el sindicato y, por otro, en plena negociación con la patronal, ¿me entiende?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– ¿A qué se mete ésta? alzó la voz más de uno.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;En este país, señora Dickinson, hay treinta mil obreros portuarios, treinta mil familias… no es que los puertos dan lo mismo, ¿me entiende?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– ¡Si la Dickinson quiere decir que el misterio es irreductible que lo diga así y listo!&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– ¡Si la pena no se alivia con palabras ni poemas… que lo diga así! ¡¿Para qué nos empioja a nosotros?! – apoyaron otros compañeros.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Si ella estuviera en un algo de poesía y le caemos a decir: “Bla bla bla bla bla…” , mientras leen, no les gustaría.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Ahí hubo que calmar a los compañeros, no sé si me explico. Algunos ya se estaban parando, nos llevó un rato.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Además el mar seguirá igual de grande, pero de los puertos salen embarcaciones para navegarlo (aplausos)… gracias a los puertos hay dónde lanzarse a la mar (más aplausos)… y tener un lugar de regreso,(más y más aplausos)… gracias a los puertos el mar… el mar sigue igual de grande… pero es un mar amigo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Ahí los compañeros se pusieron de pie con los ojos envueltos en lágrimas… porque todos tenemos algún compañero que murió en una tempestad, ¿me entiende? Ahí uno siente que ni los barcos, ni los puertos, ni nada ayuda nada.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Pero, entonces, un compañero preguntó si eso no venía a ser lo que usted dice de las palabras y la vida o del misterio. Se produjo como un murmullo. Se leyó de nuevo, y se hizo un silencio que ni le digo.
Y mire que los compañeros son gente acostumbrada al trabajo rudo, no sé si me explico. Y ahí los tenía, Emily, con la cabeza baja, las manos cruzadas al frente. En ese mar de silencio,perdón si me meto en lo suyo, todos nos incorporamos, y un compañero, con un puño en la garganta, que en nuestro medio podría ser otra cosa, pero me refiero a que con la voz emocionada pronunció:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– No… aumentar los puertos no disminuye el mar.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Como diciendo que uno busca una seguridad que es imposible, y uno se engaña, Emily, nos la jugamos igual todos los días.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– ¡Viva la compañera Dickinson!&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Gritó otro, y la asamblea le dedicó un aplauso de brazos alzados. Y es por lo que se le extiende la presente, Emily, como testimonio a su sensibilidad hacia la lucha cotidiana y la vida de un trabajo como el nuestro, que nunca se reconoce. Y por resolución F233&#x2F;12 se la incorpora en las firmas documentales.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Con respeto la saluda&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Faustino Gasso&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Prosecretario Adjunto del Sindicato Nacional de Obreros Portuarios Multiplicar los muelles no disminuye el mar.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;Publicado originalmente en el &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.luispescetti.com&quot;&gt;blog&lt;&#x2F;a&gt; de Luis Pescetti el 23 de marzo de 2012. También forma parte del recital “Letras peregrinas”, de Juan Quintero y Luis Pescetti&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;div&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>El umbral</title>
        <published>2012-07-17T11:46:23+00:00</published>
        <updated>2012-07-17T11:46:23+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/videos/el-umbral/"/>
        <id>https://textosypretextos.pages.dev/videos/el-umbral/</id>
        
        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/videos/el-umbral/">&lt;figure class=&quot;align-center&quot;&gt;
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  &lt;&#x2F;div&gt;
&lt;&#x2F;figure&gt;
&lt;h3 id=&quot;el-umbral&quot;&gt;El umbral&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Tabaré Cardozo&lt;&#x2F;strong&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;div class=&quot;poetry&quot;&gt;&lt;p&gt;Cada uno carga con su alma y con su cruz&lt;br&gt;
para dar batalla en las tormentas.&lt;br&gt;
Cada uno carga con las sombras y la luz&lt;br&gt;
tras de los espejos que se enfrentan.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Y en la brevedad de la eternidad&lt;br&gt;
cada hombre elige su destino,&lt;br&gt;
justo en el umbral donde el bien y el mal&lt;br&gt;
echan a la suerte los caminos&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Larairairairara Larairairairara&lt;br&gt;
Larairairairara Larairairairara&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Y en la brevedad, de la eternidad&lt;br&gt;
cada hombre elige su destino,&lt;br&gt;
justo en el umbral donde el bien y el mal&lt;br&gt;
echan a la suerte los caminos&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;Fragmento del programa “Salen Camiones”,  diario de viaje de Agarrate Catalina por el Mexico y Cuba durante 2011, emitido por Canal 10 de Montevideo. En este tema: Tabaré Cardozo (letra y guitarra), Emiliano Muñoz (primera voz), Freddy Zurdo Bessio (segunda voz), Maxi Porciuncula y Yamandú Cardozo (coros).&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;div&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Es tiempo de unión</title>
        <published>2012-07-16T10:20:50+00:00</published>
        <updated>2012-07-16T10:20:50+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Gioconda Belli
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/es-tiempo-de-union/">&lt;div class=&quot;poetry&quot;&gt;&lt;p&gt;Es tiempo de unión,&lt;br&gt;
tiempo de que juntemos las manos&lt;br&gt;
y desafiemos la muerte.&lt;br&gt;
Las naranjas están dulces en los palos,&lt;br&gt;
se desgajan pesadas para que tu y yo comamos&lt;br&gt;
la ternura de la naturaleza.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Es tiempo de decir te quiero&lt;br&gt;
mientras voy reencontrándote en cada una de tus facciones,&lt;br&gt;
re-descubriéndote en el follaje, la arena,&lt;br&gt;
en cada minuto que pasa tic-taqueando por mi lado.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
El mundo esta detenido delante de la puerta,&lt;br&gt;
ancho y grande como un campo que nos espera&lt;br&gt;
para que corramos sobre su hermosa superficie,&lt;br&gt;
verde, mullida, tupida, satisfecha con el buen invierno.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Dejemos atrás los escombros, amor&lt;br&gt;
hay tanto paisaje esperándonos,&lt;br&gt;
tanto amor en los arboles nudosos&lt;br&gt;
tanta luz para romper nuestra ceguera&lt;br&gt;
tanta luz…&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;Publicado en «Sobre La Grama» (1970-1974)&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;div&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Por el piso</title>
        <published>2012-07-12T14:19:54+00:00</published>
        <updated>2012-07-12T14:19:54+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Mendieta (Abelardo Vitale)
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/por-el-piso/">&lt;p&gt;Van por la junta de los baldosones, marchando. Parece una fila recta, pero no. Hay que mirar con atención, una atención que sólo se logra siendo un niño o estando enamorado. Una atención minuciosamente escrutadora de cada gesto, de cada señal. Porque además de las que van derechitas, ordenadas, marciales, con su cargamento de dichondras molidas a dentelladas, hay otras que hacen un trabajo diferente. Entonces, estas, avanzan un tramo más rápido que el resto, se frenan, se corren a un costado, miran, vuelven para atrás, se cruzan al otro baldosón, mirando para afuera de la canaleta llena de arena que el viento trajo esta mañana desde los médanos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Son, estas, más inquietas, más inconstantes, más rebeldes, más libres.
Las veo pasar, ir y venir, por los costados, mientras este pasto que ya empieza a pudrirse encima cada vez pesa más y más. En serio, me duele la espalda hace demasiados hormigueros y demasiadas historias.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;&lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;mendietaelrenegau.blogspot.com.ar&#x2F;2012&#x2F;06&#x2F;por-el-piso.html&quot;&gt;Publicado&lt;&#x2F;a&gt; en el blog del autor, Mendieta el Renegau, el 3 de junio de 2012&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;div&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Sentipensar el fútbol</title>
        <published>2012-07-12T13:58:46+00:00</published>
        <updated>2012-07-12T13:58:46+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/videos/sentipensar-el-futbol/">&lt;figure class=&quot;align-center&quot;&gt;
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  &lt;&#x2F;div&gt;
&lt;&#x2F;figure&gt;
&lt;p&gt;El ciclo de encuentros y conferencias Thinking Football, organizado por la Fundación Athletic Club, se ha cerrado con una charla-encuentro con el reconocido escritor uruguayo Eduardo Galeano, titulada “Sentipensar el fútbol”.&lt;&#x2F;p&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Discurso de Pepe Mujica en Río+20</title>
        <published>2012-06-30T16:08:26+00:00</published>
        <updated>2012-06-30T16:08:26+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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&lt;h3 id=&quot;texto-del-discurso-pronunciado-por-jose-mujica-presidente-de-la-republica-oriental-del-uruguay-en-la-cumbre-rio-20&quot;&gt;Texto del discurso pronunciado por José Mujica, Presidente de la República Oriental del Uruguay, en la cumbre Río+20&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;_ &lt;strong&gt;&lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.uncsd2012.org&#x2F;&quot;&gt;Conferencia de Naciones Unidas por el desarrollo sustentable&lt;&#x2F;a&gt;&lt;&#x2F;strong&gt;
_ 20 de junio de 2012&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Autoridades presentes de todas la latitudes y organismos, muchas gracias. Muchas gracias al pueblo de Brasil y a su Sra. Presidenta, Dilma Rousseff. Muchas gracias a la buena fe que, seguramente, han manifestado todos los oradores que me precedieron.
Expresamos la íntima voluntad como gobernantes de acompañar todos los acuerdos que, esta, nuestra pobre humanidad, pueda suscribir.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Sin embargo, permítasenos hacer algunas preguntas en voz alta. Toda la tarde se ha hablado del desarrollo sustentable. De sacar las inmensas masas de la pobreza.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;¿Qué es lo que aletea en nuestras cabezas? ¿El modelo de desarrollo y de consumo, que es el actual de las sociedades ricas? Me hago esta pregunta: ¿qué le pasaría a este planeta si los hindúes tuvieran la misma proporción de autos por familia que tienen los alemanes?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;¿Cuánto oxígeno nos quedaría para poder respirar? Más claro: ¿Tiene el mundo hoy los elementos materiales como para hacer posible que 7 mil u 8 mil millones de personas puedan tener el mismo grado de consumo y de despilfarro que tienen las más opulentas sociedades occidentales? ¿Será eso posible? ¿O tendremos que darnos algún día, otro tipo de discusión? Porque hemos creado esta civilización en la que estamos: hija del mercado, hija de la competencia y que ha deparado un progreso material portentoso y explosivo. Pero la economía de mercado ha creado sociedades de mercado. Y nos ha deparado esta globalización, que significa mirar por todo el planeta.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;¿Estamos gobernando la globalización o la globalización nos gobierna a nosotros? ¿Es posible hablar de solidaridad y de que “estamos todos juntos” en una economía basada en la competencia despiadada? ¿Hasta dónde llega nuestra fraternidad?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;No digo nada de esto para negar la importancia de este evento. Por el contrario: el desafío que tenemos por delante es de una magnitud de carácter colosal y la gran crisis no es ecológica, es política.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El hombre no gobierna hoy a las fuerzas que ha desatado, sino que las fuerzas que ha desatado gobiernan al hombre. Y a la vida. Porque no venimos al planeta para desarrollarnos solamente, así, en general.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Venimos al planeta para ser felices. Porque la vida es corta y se nos va. Y ningún bien vale como la vida y esto es lo elemental. Pero si la vida se me va a escapar, trabajando y trabajando para consumir un “plus” y la sociedad de consumo es el motor, -porque, en definitiva, si se paraliza el consumo, se detiene la economía, y si se detiene la economía, aparece el fantasma del estancamiento para cada uno de nosotros- pero ese hiper consumo es el que está agrediendo al planeta. Y tienen que generar ese hiper consumo, cosa de que las cosas duren poco, porque hay que vender mucho. Y una lamparita eléctrica, entonces, no puede durar más de 1000 horas encendida. ¡Pero hay lamparitas que pueden durar 100 mil horas encendidas! Pero esas no se pueden hacer porque el problema es el mercado, porque tenemos que trabajar y tenemos que sostener una civilización del “úselo y tírelo”, y así estamos en un círculo vicioso.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Estos son problemas de carácter político que nos están indicando que es hora de empezar a luchar por otra cultura.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;No se trata de plantearnos el volver a la época del hombre de las cavernas, ni de tener un “monumento al atraso”. Pero no podemos seguir, indefinidamente, gobernados por el mercado, sino que tenemos que gobernar al mercado.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Por ello digo, en mi humilde manera de pensar, que el problema que tenemos es de carácter político. Los viejos pensadores –Epicúreo, Séneca o incluso los Aymaras- definían: “pobre no es el que tiene poco sino el que necesita infinitamente mucho, y desea más y más”. Esta es una clave de carácter cultural.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Entonces, voy a saludar el esfuerzo y los acuerdos que se hacen. Y los voy acompañar, como gobernante. Sé que algunas cosas de las que estoy diciendo, “rechinan”. Pero tenemos que darnos cuenta que la crisis del agua y de la agresión al medio ambiente no es la causa.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La causa es el modelo de civilización que hemos montado. Y lo que tenemos que revisar es nuestra forma de vivir.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Pertenezco a un pequeño país muy bien dotado de recursos naturales para vivir. En mi país hay poco más de 3 millones de habitantes. Pero hay unos 13 millones de vacas, de las mejores del mundo. Y unos 8 o 10 millones de estupendas ovejas. Mi país es exportador de comida, de lácteos, de carne. Es una penillanura y casi el 90% de su territorio es aprovechable.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Mis compañeros trabajadores, lucharon mucho por las 8 horas de trabajo. Y ahora están consiguiendo las 6 horas. Pero el que tiene 6 horas, se consigue dos trabajos; por lo tanto, trabaja más que antes. ¿Por qué? Porque tiene que pagar una cantidad de cuotas: la moto, el auto, y pague cuotas y cuotas y cuando se quiere acordar, es un viejo reumático –como yo- al que se le fue la vida.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Y uno se hace esta pregunta: ¿ese es el destino de la vida humana? Estas cosas que digo son muy elementales: el desarrollo no puede ser en contra de la felicidad. Tiene que ser a favor de la felicidad humana; del amor arriba de la Tierra, de las relaciones humanas, del cuidado a los hijos, de tener amigos, de tener lo elemental.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Precisamente, porque ese es el tesoro más importante que tenemos, la felicidad. Cuando luchamos por el medio ambiente, tenemos que recordar que el primer elemento del medio ambiente se llama felicidad humana.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Gracias.&lt;&#x2F;p&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Monólogo octavo: Habla Dulcinea</title>
        <published>2012-06-29T22:29:40+00:00</published>
        <updated>2012-06-29T22:29:40+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Fernando Savater
          </name>
        </author>
        
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        <id>https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/monologo-octavo-habla-dulcinea/</id>
        
        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/monologo-octavo-habla-dulcinea/">&lt;p&gt;Nadie da serenatas a la ventana de mi casa, que no se abre sobre jardín palaciego
sino sobre la era, porque soy fácil de localizar en el pajar o en cierto rincón que
yo me sé -y otros muchos también lo saben- de la arboleda por donde pasa el
viejo camino sur. Además, los desmayos mal se avienen con mi conformación
natural, que es más bien garrida y propia para realizar trabajos como de hombre,
no para alferecías y palideces de señora principal. Vean mis brazos, más fuertes y
renegridos que los de mis propios hermanos; en cuanto a la voz, desde lo alto del
campanario de la iglesia me hago escuchar de mi padre cuando está segando,
miren por esto vuesas mercedes si soy yo niña bonica o moza muy hecha y
derecha. Ya se ve que no soy fina ni hermosa, pero tampoco contrahecha ni de tal
modo desfigurada que no pueda un hombre sencillo solazarse en mi compañía y
hasta solazarse mucho, porque es sabido que, cuando las ganas de por abajo
aprietan, el aliento a ajos parece fragancia de ámbar y no hay en la algalia
perfume tan adecuado al trajín carnal como el honrado sudor. Digo todo esto
para que bien se sepa que nada tengo que ver con las Melibeas o Melisendas de
los libros mentiroso, donde cada zagala resulta ser ignorada princesa y todas las
labradoras son hermosas como vidrieras de catedral, puras como losas de
sepulcro e ilustradas como un bachiller de Alcalá. Ni soy ni quiero ser más que
Aldonza Lorenzo, hija de un modesto labrador del Toboso, moza trabajadora y
útil en la casa y en el campo, a la que no hace falta requebrar demasiado
galanamente para conseguir que atienda las súplicas amorosas, ni prometer lo
que no se ha de cumplir para que acceda a las caricias, ni hay que robar por la
fuerza lo que ella concede de muy buen grado.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Ahora entenderán mejor vuesas mercedes lo que he de contarles, un sucedido
picante sobre cuya gracia poca o mucha vuestra generosa disposición sabrá
juzgar. Pues fue que me hallaba yo ahechando trigo en casa de mi padre cuando
se me presentó un compañero del pueblo vecino al que tenía vagamente visto de
antes, un tal Sancho Panza, labrador de su estado y hombre sencillo y cumplido.
Venía con la más extraña encomienda que imaginarse pueda: por lo que me
explicó el buen hombre con muchos circunloquios y abundantes refranes, no
todos bien traídos a cuento, se trataba de cierto hidalgo que había dado en
creerse caballero andante y que me había elegido a mi como dama de sus
pensamientos, llamándome en su desvarío con el poco cristiano nombre de
Dulcinea, que más bien parece gracia moruna o rótulo de planta medicinal. A tal
señor yo no le había visto en mi vida, ni según parece él tampoco había topado
nunca conmigo, aunque no por ello estaba menos rendidamente enamorado de
mis desconocidos encantos. La cosa parecía, como puede verse, burla y aun algo
pesada, tanto más cuanto que el dicho caballero no parecía incluir entre sus
planes inmediatos proponerme honesto matrimonio, cosa que yo, desde luego,
no hubiera tenido prisa alguna en aceptar. Por lo que Sancho decía, mi
enamorado esperaba a las afueras del pueblo que yo le diese venía para besarme
los pies. Repuse muy gentilmente que la hija de mi madre no era princesa ni
arzobispo para que nadie hubiera de besarle los pies, ni tampoco tan boba para
no saber que no es bueno mezclar lo que Dios ha separado ni una aldeana puede
creer en amor de hidalgo cuando no ha mediado ni una palabra entre ambos ni
siquiera una mirada o el más mínimo gesto de natural acercamiento. Insistió
Sancho Panza con las mejores razones y modos del mundo, para vencer mis
recelos más que justificados; le repuse yo de nuevo a mi modo, creo que no sin
picardía y propiedad. De lo uno pasamos a lo otro y él me fue contando sus
muchas peripecias como escudero del hidalgo, las más de las cuales habían
acabado con perjuicio de sus costillas; también me habló de su amo y de tal
modo que, aunque decía seguir a su lado por el interés de no sé qué ínsula que se
le había prometido, más bien pienso que no le abandonaba por puro cariño, pues
lo retrataba como si fuera un santo, aunque algo falto de seso, como quizá lo sean
todos los demasiado altos de espíritu. Y seguimos hablando; y hablando, porque
él se encontraba bien conmigo y a mí me gustaba su honradez y franqueza.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Ya se irán imaginando vuesas mercedes cómo acabó la cosa. Poco a poco
pasamos a hablar más de nosotros y menos del esforzado caballero andante que
me esperaba sin conocerme. Ya he dicho que no soy esquiva y Sancho, aunque
casado y leal por naturaleza, tampoco estaba en vena de hacer remilgos a la
ocasión que se le ofrecía. Jugamos largo rato, con gran contento por ambas
partes. Cuando acabamos, él volvió a acordarse de su amo y del encargo que
traía; yo, que me sentía generosa y con ganas de seguir enredada en la misma
madeja que acababa de ceñirme, le dije que podía traer a su caballero si quería,
pues estaba dispuesta a darle a él también el mismo regalo con que había
obsequiado al escudero. Pero Sancho no quiso ni oír hablar de ello: hasta me dijo
algo secamente que bien se veía que yo no entendía nada de caballerías y que no
iban las cosas del mismo modo con el escudero que con el propio caballero
andante. No entendí bien sus razones, pero pienso que quizá tuviese algo de
vergüenza por haber traicionado la confianza de su señor o a lo mejor celos de
compartir con él mis caricias. Lo cierto es que se fue con mucha prisa, dispuesto a
contar a su amo que no me había encontrado o cualquier otro embuste parecido;
y al marcharse me llamó Dulcinea, como si no supiera de sobras que no soy sino
Aldonza Lorenzo.&lt;&#x2F;p&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Isadora</title>
        <published>2012-06-20T19:22:23+00:00</published>
        <updated>2012-06-20T19:22:23+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Eduardo Galeano
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/isadora/"/>
        <id>https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/isadora/</id>
        
        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/isadora/">&lt;p&gt;&lt;strong&gt;1916-Buenos Aires&lt;&#x2F;strong&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Descalza, desnuda, apenas envuelta en la bandera argentina, Isadora Duncan baila el himno nacional.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Una noche comete esa osadía, en un café de estudiantes de Buenos Aires y a la mañana siguiente todo el mundo lo sabe: el empresario rompe el contrato, las buenas familias devuelven sus entradas al Teatro Colón y la prensa exige la expulsión inmediata de esta pecadora norteamericana que ha venido a la Argentina a mancillar los símbolos patrios.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Isadora no entiende nada. Ningún francés protestó cuando ella bailó la Marsellesa con un chal rojo por todo vestido. Si se puede bailar una emoción, si se puede bailar una idea, ¿por qué no se puede bailar un himno?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La libertad ofende. Mujer de ojos brillantes, Isadora es enemiga declarada de la escuela tradicional, el matrimonio, la danza clásica, y de todo lo que enjaule al viento. Ella baila porque bailando goza, y baila lo que quiere, cuando quiere y como quiere, y las orquestas callan ante la música que nace de su cuerpo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;de Memoria del Fuego III: El siglo del viento&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;div&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Game called life</title>
        <published>2012-06-18T01:59:33+00:00</published>
        <updated>2012-06-18T01:59:33+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/videos/game-called-life/">&lt;figure class=&quot;align-center&quot;&gt;
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  &lt;&#x2F;div&gt;
&lt;&#x2F;figure&gt;
&lt;div class=&quot;poetry&quot;&gt;&lt;p&gt;It’s so hard to turn your life over&lt;br&gt;
Step out of your comfort zone&lt;br&gt;
It’s so hard to choose one direction&lt;br&gt;
When your future is unknown&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Is this some kind of a joke, will someone wake me up soon?&lt;br&gt;
And tell me this was just a game we played, called life.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Are we, are we all really slaves?&lt;br&gt;
By the hands of ourselves&lt;br&gt;
Did I really make all of those mistakes?&lt;br&gt;
Am I really getting older?&lt;br&gt;
Then why do I feel so lost?&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Is this some kind of a joke, will someone wake me up soon?&lt;br&gt;
And tell me this was just a game we played, called life.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
And at the end of the road, is there someone waiting?&lt;br&gt;
Do I get a medal for surviving this long?&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Is this some kind of a joke, will someone wake me up soon?&lt;br&gt;
And tell me this was just a game we played, called life.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Is this some kind of a joke, will someone wake me up soon?&lt;br&gt;
And tell me this was just a game we played, called life.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
&lt;p&gt;Mi humilde traducción&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;un-juego-llamado-vida&quot;&gt;Un juego llamado vida&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;div class=&quot;poetry&quot;&gt;&lt;p&gt;Es tan duro dar vuelta está página de tu vida&lt;br&gt;
dar el paso fuera de tu zona de confort&lt;br&gt;
Es tan duro elegir una dirección&lt;br&gt;
cuando tu futuro es desconocido&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
¿Es una especie de broma?&lt;br&gt;
¿Alguien me despertará pronto&lt;br&gt;
y me dirá que es es sólo un juego&lt;br&gt;
llamado vida ?&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
¿Realmente somos&lt;br&gt;
todos nosotros esclavos?&lt;br&gt;
¿ Cometí todos esos errores con mis propias manos?&lt;br&gt;
¿ De verdad me estoy haciendo más grande?&lt;br&gt;
¿ Entonces por qué me siento tan perdido?&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
¿Es una especie de broma?&lt;br&gt;
¿Alguien me despertará pronto&lt;br&gt;
y me dirá que es es sólo un juego&lt;br&gt;
llamado vida ?&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
¿Y al final del camino,&lt;br&gt;
hay alguien esperando?&lt;br&gt;
¿Conseguiré una medalla&lt;br&gt;
por sobrevivir a tanto ?&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
¿Es una especie de broma?&lt;br&gt;
¿Alguien me despertará pronto&lt;br&gt;
y me dirá que es es sólo un juego&lt;br&gt;
llamado vida ?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Un ruiseñor en concierto</title>
        <published>2012-06-18T01:08:19+00:00</published>
        <updated>2012-06-18T01:08:19+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Pecas Soriano
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/un-ruisenor-en-concierto/"/>
        <id>https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/un-ruisenor-en-concierto/</id>
        
        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/un-ruisenor-en-concierto/">&lt;div class=&quot;poetry&quot;&gt;&lt;p&gt;En la cima del árbol&lt;br&gt;
justo al borde del verde&lt;br&gt;
-en donde empieza el aire-&lt;br&gt;
hay un ruiseñor en concierto.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Por un momento&lt;br&gt;
creo que soy de nube&lt;br&gt;
que no me pesa esta materia&lt;br&gt;
que casi tengo la altura de su canto.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
De pronto el ruiseñor&lt;br&gt;
sostiene al árbol con sus patas&lt;br&gt;
y sube y sube&lt;br&gt;
hasta que el cielo es tierra.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
¿Quién le puso tanto pájaro&lt;br&gt;
a esta música?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;Pecas Soriano (1952) es, además de gran poeta, médico de terapia intensiva en el Hospital de Urgencias de la ciudad de Córdoba. A sus pacientes les recita poemas de Roberto Juarróz y &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.diaadia.com.ar&#x2F;content&#x2F;un-susurro-en-el-oido-para-aferrarse-la-vida&quot;&gt;escribe propias en un pizarrón del pasillo del hospital&lt;&#x2F;a&gt;.&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;div&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Si toco todos los días...</title>
        <published>2012-06-10T19:29:16+00:00</published>
        <updated>2012-06-10T19:29:16+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Pecas Soriano
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/si-toco-todos-los-dias/"/>
        <id>https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/si-toco-todos-los-dias/</id>
        
        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/si-toco-todos-los-dias/">&lt;div class=&quot;poetry&quot;&gt;&lt;p&gt;Si toco todos los días&lt;br&gt;
este pan, la cama y mis zapatos&lt;br&gt;
el pie que me adelanta&lt;br&gt;
y el ojo por donde entra el mundo.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Si con esta visión de la corteza&lt;br&gt;
adivino al árbol&lt;br&gt;
y al pájaro que viene.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
¿Cómo no voy a conocer&lt;br&gt;
la exacta dimensión de tu sonrisa&lt;br&gt;
cuando veas tu nombre&lt;br&gt;
escrito con mis uñas en los muros?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;Pecas Soriano (1952) es, además de gran poeta, médico de terapia intensiva en el Hospital de Urgencias de la ciudad de Córdoba. A sus pacientes les recita poemas de Roberto Juarróz y &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.diaadia.com.ar&#x2F;content&#x2F;un-susurro-en-el-oido-para-aferrarse-la-vida&quot;&gt;escribe propios en un pizarrón del pasillo del hospital&lt;&#x2F;a&gt;.&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;div&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Mejor así</title>
        <published>2012-06-09T22:38:13+00:00</published>
        <updated>2012-06-09T22:38:13+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Juan Quintero
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/mejor-asi/"/>
        <id>https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/mejor-asi/</id>
        
        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/mejor-asi/">&lt;div class=&quot;poetry&quot;&gt;&lt;p&gt;Sepa que aquí tiene prenda mía&lt;br&gt;
por si precisa algún día&lt;br&gt;
el hombro firme, casa en mi pecho&lt;br&gt;
y la alegría de darte toda la vida.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Yo no tengo nada, te soy sincero&lt;br&gt;
pero te quiero para acompañarte.&lt;br&gt;
He de poner el hombro, canto&lt;br&gt;
y la dicha en quererte tanto&lt;br&gt;
y darte toda la vida&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Mejor así, mejor buscar la manera&lt;br&gt;
en usar el tiempo que nos queda&lt;br&gt;
en dar lo que una pueda&lt;br&gt;
cada uno a su modo, codo a codo&lt;br&gt;
venga hermano.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;Grabado en el disco &lt;em&gt;El matecito de las siete&lt;&#x2F;em&gt; de Luna Monti y Juan Quintero. La versión en vivo del Ciclo “Esto también está sonando” en la Casa de las Culturas, Resistencia, Chaco - 16&#x2F;06&#x2F;12&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;figure class=&quot;align-center&quot;&gt;
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&lt;pre&gt;&lt;code&gt;  &amp;lt;button class=&amp;quot;video-facade&amp;quot; data-src=&amp;quot;https:&#x2F;&#x2F;www.youtube.com&#x2F;embed&#x2F;Kx4daXeD7Xk?autoplay=1&amp;quot;
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    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Don Nieves</title>
        <published>2012-06-06T23:51:46+00:00</published>
        <updated>2012-06-06T23:51:46+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/fotos/don-nieves/"/>
        <id>https://textosypretextos.pages.dev/fotos/don-nieves/</id>
        
        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/fotos/don-nieves/">&lt;p&gt;Don Nieves Martínez vive en un puesto a unos 15 kilómetros de Amaicha del Valle, Tucumán, cuidando su pequeño nogalar. Ofrece todo lo que tiene a quien lo visita: sus nueces.  &lt;em&gt;Julio de 2011.&lt;&#x2F;em&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;[Fotos análogicas Kodak Tmax 400  digitalizadas | Pentax K1000 ]&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;div&gt;
&lt;h3 id=&quot;galeria&quot;&gt;Galería&lt;&#x2F;h3&gt;

&lt;figure class=&quot;align-center&quot;&gt;
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&lt;&#x2F;figure&gt;

</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>El dólar de los ranchos</title>
        <published>2012-06-03T19:17:08+00:00</published>
        <updated>2012-06-03T19:17:08+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Marcos Zimmermann
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/el-dolar-de-los-ranchos/"/>
        <id>https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/el-dolar-de-los-ranchos/</id>
        
        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/el-dolar-de-los-ranchos/">&lt;p&gt;En 1998, el país parecía vivir un tiempo de vacas gordas. Era el tiempo del despilfarro procaz del dólar. Pero había también, en el interior del país, sobre todo, otra Argentina.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Por entonces, yo estaba terminando mi libro Norte Argentino y había ido a fotografiar la gran inundación que había afectado a gran parte de la provincia de Corrientes, con idea de incluir algunas imágenes del desastre en el libro. Corrían allí muchas historias. En la Isla de las Damas, que queda frente a Goya, por ejemplo, sobre uno de los techos que surgían como islotes solitarios en el medio del río, Nemesio Sanabria se había refugiado con su abuela Obdulia de Aguirre. Después de tres días sin ayuda ni comida, el muchacho dormitaba. Y, en su sueño, recordaba el pasado: los dibujos que dejaban en su rostro las ramas del monte en época de seca y los cortes en las manos producidos por los bordes de las riendas endurecidas por el sol en el verano. Pero, sobre todo, recordaba cómo era el patio de su rancho y los dos árboles frutales, de los cuales ahora sólo se veían sus copas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;–¡Nemesio, despertate! ¡Te vas a caer! –exclamó Obdulia de Aguirre, apoyando su grito con varios golpes que dio con un palo sobre el techo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Nemesio Sanabria se sobresaltó. Y ese sobresalto lo salvó de caer en la corriente turbia, que pasaba por debajo de él. Desde donde estaba, el muchacho podía ver a Angela Zabala, su novia, sobre el techo del rancho de enfrente, muerta de pánico. Ella también lo miraba, sentada sobre una caja de cartón que contenía las pocas cosas que habían alcanzado a salvar del agua con su madre. Ninguno podía hacer nada por el otro. Cercados por ese río abismal y mirándose de techo a techo, sólo podían desprender sus sentimientos a través de sus miradas que se cruzaban como dardos, sorteando a los animales ahogados que pasaban flotando, cada tanto, entre los dos ranchos. Así se decían todo lo que jamás habían podido decirse frente a frente, no por temor, sino por falta de tiempo. Y no apartaban sus ojos de sus ojos sabiendo que, en cualquier momento, los postes de pindó que sostenían los techos de sus casas podían ceder.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;En medio de aquellos pensamientos, Nemesio Sanabria volvió a cabecear. Desde atrás, Obdulia de Aguirre volvió a golpear el techo y a gritarle:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;–¡Nemesio! ¡Nemesio! ¡Dale! ¡No te duermas que te vas a caer al agua, te digo!&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Pero Nemesio Sanabria cedió al sueño. Un vuelo tenue, profundo y sencillo se apoderó de la cabeza. Su cuerpo giró despacio sobre sí mismo y, lentamente, se deslizó por el techo hasta hundirse en la corriente furiosa que se lo llevó de golpe. Obdulia de Aguirre intentó sostenerlo, pero tres días de vigilia habían horadado también sus fuerzas. Y Nemesio Sanabria se ahogó.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Angela Zabala también vio cómo la corriente se llevaba a su novio. Cómo, el mismo río, junto al cual hacía poquísimo había despertado a ese primer amor, ahora se lo quitaba. En un momento le pareció que descendían las aguas y que Nemesio Sanabria la saludaba alegremente desde el otro lado del terraplén del sur. Pero con el siguiente trueno esa esperanza se desangró. Y su sueño se disolvió en medio de aquella enorme masa de agua que no respetaba, no sólo la vida… sino, ni siquiera, los sueños de aquella joven que todavía no había cumplido los catorce años.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Tres años después de este episodio, el país se convirtió en un infierno. Sobrevino una enorme crisis y otra súbita creciente dejó a casi todos con el agua al cuello. El dólar explotó. Pero, con el tiempo, el agua bajó y muchos se repusieron. Angela Zabala no. Hoy tiene tres hijos de diferentes hombres. Pero, cada tanto, suele mirar el río y preguntarse por qué, desde entonces, nunca pudo volver a enamorarse.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Quizás haya sido porque, entonces, cotizaba muy bajo el dólar de los ranchos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;&lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.pagina12.com.ar&#x2F;diario&#x2F;suplementos&#x2F;radar&#x2F;9-7976-2012-06-03.html&quot;&gt;Publicado&lt;&#x2F;a&gt; el domingo 3 de junio de 2012 en el suplemento Radar de Página&#x2F;12 . Marcos Zimmerman es uno de los más grandes fotógrafos argentinos.&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;div&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>La fauna embalsamada</title>
        <published>2012-05-27T23:39:04+00:00</published>
        <updated>2012-05-27T23:39:04+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Pedro Mairal
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/la-fauna-embalsamada/"/>
        <id>https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/la-fauna-embalsamada/</id>
        
        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/la-fauna-embalsamada/">&lt;div class=&quot;poetry&quot;&gt;&lt;p&gt;¿esto es un poema?&lt;br&gt;
¿estar a oscuras sin dormir&lt;br&gt;
puede ser un poema?&lt;br&gt;
¿si no hay nada&lt;br&gt;
puede haber un poema?&lt;br&gt;
¿si digo que respiro en este cubo negro,&lt;br&gt;
no es algo ya? ¿no es demasiado?&lt;br&gt;
¿no es mucho más que esto en realidad?&lt;br&gt;
busco un silencio quieto entre paredes&lt;br&gt;
una sola palabra de penumbra&lt;br&gt;
cualquiera menos noche&lt;br&gt;
porque noche está sólo permitida&lt;br&gt;
a los poetas cósmicos&lt;br&gt;
yo me refiero a este apagón del verbo&lt;br&gt;
la boca ciega en la sombra de este miércoles&lt;br&gt;
yo fui -yo quise ser- poeta natural, poeta cósmico&lt;br&gt;
pero soy un poeta de edificio&lt;br&gt;
poeta de ascensor&lt;br&gt;
y no quiero dormir&lt;br&gt;
quiero estar acostado sin luz en las palabras&lt;br&gt;
por ejemplo:&lt;br&gt;
¿adónde están las manos&lt;br&gt;
de esta pregunta?&lt;br&gt;
¿cómo es un poema en un departamento a oscuras?&lt;br&gt;
yo que llamaba mulata, yegua de tinta a la noche&lt;br&gt;
¿adónde voy a ir?&lt;br&gt;
¿qué voy a hacer con mi fauna embalsamada&lt;br&gt;
a las dos menos cuarto sin imagen&lt;br&gt;
a tientas por el verbo del piso seis sin sueño?&lt;br&gt;
vendo o alquilo mi fiel cosmogonía,&lt;br&gt;
cambio sistema solar&lt;br&gt;
por dos palabras ciertas&lt;br&gt;
que consigan decir toda mi sombra.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;Publicado en en &lt;em&gt;Consumidor Final&lt;&#x2F;em&gt;, Editorial Bajo la Luna, 2003.&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;div&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Naranjo en flor</title>
        <published>2012-05-23T08:32:18+00:00</published>
        <updated>2012-05-23T08:32:18+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Homéro Expósito
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/naranjo-en-flor/">&lt;div class=&quot;poetry&quot;&gt;&lt;p&gt;Era más blanda que el agua,&lt;br&gt;
que el agua blanda,&lt;br&gt;
era más fresca que el río,&lt;br&gt;
naranjo en flor.&lt;br&gt;
Y en esa calle de estío,&lt;br&gt;
calle perdida,&lt;br&gt;
dejó un pedazo de vida&lt;br&gt;
y se marchó…&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Primero hay que saber sufrir,&lt;br&gt;
después amar, después partir&lt;br&gt;
y al fin andar sin pensamiento…&lt;br&gt;
Perfume de naranjo en flor,&lt;br&gt;
promesas vanas de un amor&lt;br&gt;
que se escaparon con el viento.&lt;br&gt;
Después…¿qué importa el después?&lt;br&gt;
Toda mi vida es el ayer&lt;br&gt;
que me detiene en el pasado,&lt;br&gt;
eterna y vieja juventud&lt;br&gt;
que me ha dejado acobardado&lt;br&gt;
como un pájaro sin luz.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
¿Qué le habrán hecho mis manos?&lt;br&gt;
¿Qué le habrán hecho&lt;br&gt;
para dejarme en el pecho&lt;br&gt;
tanto dolor?&lt;br&gt;
Dolor de vieja arboleda,&lt;br&gt;
canción de esquina&lt;br&gt;
con un pedazo de vida,&lt;br&gt;
naranjo en flor.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;Interpretación de Juan Carlos Baglietto y el bajista Guido Martínez en el programa &lt;em&gt;Encuentro en el Estudio&lt;&#x2F;em&gt;:&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>Sanar</title>
        <published>2012-05-20T20:36:29+00:00</published>
        <updated>2012-05-20T20:36:29+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Jorge Drexler
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/sanar/">&lt;div class=&quot;poetry&quot;&gt;&lt;p&gt;Las lágrimas van al cielo&lt;br&gt;
Y vuelven a tus ojos desde el mar&lt;br&gt;
El tiempo se va, se va y no vuelve&lt;br&gt;
Y tu corazón va a sanar&lt;br&gt;
Va a sanar&lt;br&gt;
Va a sanar&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
La tierra parece estar quieta&lt;br&gt;
Y el sol parece girar,&lt;br&gt;
Y aunque parezca mentira&lt;br&gt;
Tu corazón va a sanar&lt;br&gt;
Va a sanar&lt;br&gt;
Va a sanar&lt;br&gt;
Y va a volver a quebrarse&lt;br&gt;
Mientras le toque pulsar&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Y nadie sabe por qué un día el amor nace&lt;br&gt;
Ni sabe nadie por qué muere el amor un día&lt;br&gt;
Es que nadie nace sabiendo, nace sabiendo&lt;br&gt;
Que morir, también es ley de vida.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Así como cuando enfríe&lt;br&gt;
Van a volver a pasar&lt;br&gt;
Los pájaros, en bandadas,&lt;br&gt;
Tu corazón va a sanar&lt;br&gt;
Va a sanar&lt;br&gt;
Va a sanar&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Y volverás a esperanzarte&lt;br&gt;
Y luego a desesperar&lt;br&gt;
Y cuando menos lo esperes&lt;br&gt;
Tu corazón va a sanar&lt;br&gt;
Va a sanar&lt;br&gt;
Va a sanar&lt;br&gt;
Y va a volver a quebrarse&lt;br&gt;
Mientras le toque pulsar&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;&lt;object width=&quot;353&quot; height=&quot;132&quot;&gt;&lt;embed src=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.goear.com&#x2F;files&#x2F;external.swf?file=921724f&quot; type=&quot;application&#x2F;x-shockwave-flash&quot; wmode=&quot;transparent&quot; quality=&quot;high&quot; width=&quot;353&quot; height=&quot;132&quot;&gt;&lt;&#x2F;embed&gt;&lt;&#x2F;object&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;(Gracias)&lt;&#x2F;em&gt;&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;div&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Happy New Year</title>
        <published>2012-05-14T17:04:22+00:00</published>
        <updated>2012-05-14T17:04:22+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Julio Cortázar
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/happy-new-year/">&lt;div class=&quot;poetry&quot;&gt;&lt;p&gt;Mira, no pido mucho,&lt;br&gt;
solamente tu mano, tenerla&lt;br&gt;
como un sapito que duerme así contento.&lt;br&gt;
Necesito esa puerta que me dabas&lt;br&gt;
para entrar a tu mundo, ese trocito&lt;br&gt;
de azúcar verde, de redondo alegre.&lt;br&gt;
¿No me prestás tu mano en esta noche&lt;br&gt;
de fìn de año de lechuzas roncas?&lt;br&gt;
No puedes, por razones técnicas.&lt;br&gt;
Entonces la tramo en el aire, urdiendo cada dedo,&lt;br&gt;
el durazno sedoso de la palma&lt;br&gt;
y el dorso, ese país de azules árboles.&lt;br&gt;
Así la tomo y la sostengo,&lt;br&gt;
como si de ello dependiera&lt;br&gt;
muchísimo del mundo,&lt;br&gt;
la sucesión de las cuatro estaciones,&lt;br&gt;
el canto de los gallos, el amor de los hombres.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>El lagarto está llorando</title>
        <published>2012-05-11T23:26:14+00:00</published>
        <updated>2012-05-11T23:26:14+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Federico García Lorca
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/el-lagarto-esta-llorando/"/>
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/el-lagarto-esta-llorando/">&lt;div class=&quot;poetry&quot;&gt;&lt;p&gt;El lagarto está llorando.&lt;br&gt;
La lagarta está llorando.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
El lagarto y la lagarta&lt;br&gt;
con delantaritos blancos.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Han perdido sin querer&lt;br&gt;
su anillo de desposados.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
¡Ay, su anillito de plomo,&lt;br&gt;
ay, su anillito plomado!&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Un cielo grande y sin gente&lt;br&gt;
monta en su globo a los pájaros.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
El sol, capitán redondo,&lt;br&gt;
lleva un chaleco de raso.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
¡Miradlos qué viejos son!&lt;br&gt;
¡Qué viejos son los lagartos!&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
¡Ay cómo lloran y lloran.&lt;br&gt;
¡ay! ¡ay!, cómo están llorando!&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Ligazón</title>
        <published>2012-05-10T01:40:03+00:00</published>
        <updated>2012-05-10T01:40:03+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Pedro Mairal
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/ligazon-408/">&lt;div class=&quot;poetry&quot;&gt;&lt;p&gt;Ella desnuda y yo desnudo&lt;br&gt;
y no hay mucho más que me importe.&lt;br&gt;
Las cosas caen al suelo&lt;br&gt;
como habiendo estado siempre en ese sitio,&lt;br&gt;
así caigo yo en ella.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Ella apunta sus rodillas&lt;br&gt;
hacia dos constelaciones&lt;br&gt;
y es entonces la pelviana letanía,&lt;br&gt;
la ligazón oscura con la tierra.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;de &lt;em&gt;Tigre como los Pájaros&lt;&#x2F;em&gt;, Ediciones Botella al mar, 1996&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;div&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Rostro de vos</title>
        <published>2012-05-09T01:14:49+00:00</published>
        <updated>2012-05-09T01:14:49+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Mario Benedetti
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/rostro-de-vos/"/>
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/rostro-de-vos/">&lt;div class=&quot;poetry&quot;&gt;&lt;p&gt;Tengo una soledad&lt;br&gt;
tan concurrida&lt;br&gt;
tan llena de nostalgias&lt;br&gt;
y de rostros de vos&lt;br&gt;
de adioses hace tiempo&lt;br&gt;
y besos bienvenidos&lt;br&gt;
de primeras de cambio&lt;br&gt;
y de último vagón.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Tengo una soledad&lt;br&gt;
tan concurrida&lt;br&gt;
que puedo organizarla&lt;br&gt;
como una procesión&lt;br&gt;
por colores&lt;br&gt;
tamaños&lt;br&gt;
y promesas&lt;br&gt;
por época&lt;br&gt;
por tacto&lt;br&gt;
y por sabor.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Sin temblor de más&lt;br&gt;
me abrazo a tus ausencias&lt;br&gt;
que asisten y me asisten&lt;br&gt;
con mi rostro de vos.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Estoy lleno de sombras&lt;br&gt;
de noches y deseos&lt;br&gt;
de risas y de alguna&lt;br&gt;
maldición.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Mis huéspedes concurren&lt;br&gt;
concurren como sueños&lt;br&gt;
con sus rencores nuevos&lt;br&gt;
su falta de candor&lt;br&gt;
yo les pongo una escoba&lt;br&gt;
tras la puerta&lt;br&gt;
porque quiero estar solo&lt;br&gt;
con mi rostro de vos.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Pero el rostro de vos&lt;br&gt;
mira a otra parte&lt;br&gt;
con sus ojos de amor&lt;br&gt;
que ya no aman&lt;br&gt;
como víveres&lt;br&gt;
que buscan su hambre&lt;br&gt;
miran y miran&lt;br&gt;
y apagan mi jornada.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Las paredes se van&lt;br&gt;
queda la noche&lt;br&gt;
las nostalgias se van&lt;br&gt;
no queda nada.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Ya mi rostro de vos&lt;br&gt;
cierra los ojos&lt;br&gt;
y es una soledad&lt;br&gt;
tan desolada.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Poema</title>
        <published>2012-05-08T02:16:33+00:00</published>
        <updated>2012-05-08T02:16:33+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Juan Gelman
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/poema/"/>
        <id>https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/poema/</id>
        
        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/poema/">&lt;div class=&quot;poetry&quot;&gt;&lt;p&gt;Tu voz&lt;br&gt;
interrumpe el mundo&lt;br&gt;
y le da otra palabra. Ahora gira&lt;br&gt;
en los silencios del sol. Tiene&lt;br&gt;
mares y tu idea del mar&lt;br&gt;
es más bella que el mar. Islas&lt;br&gt;
que son cuando hablás y&lt;br&gt;
se van cuando callás&lt;br&gt;
a su isla que se hunde&lt;br&gt;
en movimientos de mi vida&lt;br&gt;
y un reloj finge que&lt;br&gt;
nuestros cuerpos duermen.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>No se trata de hablar</title>
        <published>2012-04-27T02:52:43+00:00</published>
        <updated>2012-04-27T02:52:43+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Roberto Juarroz
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/no-se-trata-de-hablar/"/>
        <id>https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/no-se-trata-de-hablar/</id>
        
        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/no-se-trata-de-hablar/">&lt;div class=&quot;poetry&quot;&gt;&lt;p&gt;No se trata de hablar,&lt;br&gt;
ni tampoco de callar:&lt;br&gt;
se trata de abrir algo&lt;br&gt;
entre la palabra y el silencio.&lt;br&gt;
Quizá cuando transcurra todo,&lt;br&gt;
también la palabra y el silencio,&lt;br&gt;
quede esa zona abierta&lt;br&gt;
como una esperanza hacia atrás.&lt;br&gt;
Y tal vez ese signo invertido&lt;br&gt;
constituya un toque de atención&lt;br&gt;
para este mutismo ilimitado&lt;br&gt;
donde palpablemente nos hundimos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>El empleo</title>
        <published>2012-04-22T14:49:58+00:00</published>
        <updated>2012-04-22T14:49:58+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/videos/el-empleo/"/>
        <id>https://textosypretextos.pages.dev/videos/el-empleo/</id>
        
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&lt;&#x2F;figure&gt;
 &lt;p&gt;www.opusbou.com.ar
&lt;p&gt;Cortometraje de animación &#x2F; animated short film&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Dirección &#x2F; Direction: Santiago ‘Bou’ Grasso
Idea: Patricio Plaza
Animación &#x2F; Animation: Santiago ‘Bou’ Grasso &#x2F; Patricio Plaza
Diseño de títulos &#x2F; Titles design: Natalia Acosta
Productora &#x2F; Production company: Opusbou&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;https:&#x2F;&#x2F;www.facebook.com&#x2F;opusBou
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    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Zamba de usted</title>
        <published>2012-04-22T14:16:27+00:00</published>
        <updated>2012-04-22T14:16:27+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Felix Luna y Ariel Ramirez
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/zamba-de-usted/">&lt;div class=&quot;poetry&quot;&gt;&lt;p&gt;Yo no sé&lt;br&gt;
si podrá&lt;br&gt;
esta zamba llegar a usted,&lt;br&gt;
bajo los luceros va por la noche&lt;br&gt;
buscando el pueblito donde la dejé&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Por oír&lt;br&gt;
otra vez&lt;br&gt;
la tonadita de su voz,&lt;br&gt;
niña de los ojos color de olivo&lt;br&gt;
me iré tras la zamba, romero de amor…&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Esta zamba es de usted,&lt;br&gt;
la hice con nostalgias de piel y de voz,&lt;br&gt;
cuando usted la escuche crecida en sombra,&lt;br&gt;
recuérdeme un poco, tan lejos que estoy.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
A su pueblo&lt;br&gt;
yo iré,&lt;br&gt;
llegaré cuando muera el sol&lt;br&gt;
en mensajerías de luna y sueño&lt;br&gt;
para ver, mi niña, si no me olvidó&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Soy aquel&lt;br&gt;
que siguió tras su huella andariega y hoy&lt;br&gt;
vuelve hasta sus pagos olivareros&lt;br&gt;
trayendo apenitas su pobre canción.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Esta zamba es de usted,&lt;br&gt;
la hice con nostalgias de piel y de voz,&lt;br&gt;
cuando usted la escuche crecida en sombra,&lt;br&gt;
recuérdeme un poco, tan lejos que estoy.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;Interpretación por Micaela Vita y Willy Gonzalez&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>El tiempo está después</title>
        <published>2012-04-15T19:42:38+00:00</published>
        <updated>2012-04-15T19:42:38+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Fernando Cabrera
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/el-tiempo-esta-despues/">&lt;div class=&quot;poetry&quot;&gt;&lt;p&gt;La calle Llupes raya al medio encuentra Belvedere&lt;br&gt;
el tren saluda desde abajo con silbos de tristeza&lt;br&gt;
aquellas filas infinitas saliendo de Central&lt;br&gt;
el empedrado está tapado pero allí está&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
La primavera en aquel barrio se llama soledad&lt;br&gt;
se llama gritos de ternura pidiendo para entrar&lt;br&gt;
y en el apuro está lloviendo&lt;br&gt;
ya no se apretarán mis lágrimas en tus bolsillos&lt;br&gt;
cambiaste de sacón&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Un día nos encontraremos en otro carnaval&lt;br&gt;
tendremos suerte si aprendemos&lt;br&gt;
que no hay ningún rincón&lt;br&gt;
que no hay ningún atracadero&lt;br&gt;
que pueda disolver en su escondite lo que fuimos&lt;br&gt;
el tiempo está después.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;Interpretación por los músicos cordobeses Lucas Heredia y Gastón Testa&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>Besos atrás</title>
        <published>2012-04-14T19:42:49+00:00</published>
        <updated>2012-04-14T19:42:49+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Graciela Fernández Mayo
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/besos-atras/"/>
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/besos-atras/">&lt;div class=&quot;poetry&quot;&gt;&lt;p&gt;Es olvidar todo este tiempo&lt;br&gt;
que vendrá&lt;br&gt;
trayendo un fin.&lt;br&gt;
Es olvidar todo lo triste&lt;br&gt;
del sufrir&lt;br&gt;
que ha de llegar.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Es olvidar,&lt;br&gt;
llenar vacíos que se irán.&lt;br&gt;
Guardar palabras, callar&lt;br&gt;
sueños sin seguir ya&lt;br&gt;
comenzando el amor&lt;br&gt;
con el sol cada vez&lt;br&gt;
agotando el olor&lt;br&gt;
y seguir.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Yo te amaré besos atrás&lt;br&gt;
desde este amor&lt;br&gt;
por otra vez.&lt;br&gt;
Yo te amaré con el adiós&lt;br&gt;
lleno de ti,&lt;br&gt;
pleno de fin.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Sin olvidar…&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;Interpretación inédita de Silvio Rodriguez&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;figure class=&quot;align-center&quot;&gt;
  &lt;div class=&quot;media-frame video aspect-[16&#x2F;9]&quot;&gt;
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    </entry>
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        <title>Viento Sur</title>
        <published>2012-03-28T13:53:51+00:00</published>
        <updated>2012-03-28T13:53:51+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            María Elena Walsh
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/viento-sur/">&lt;div class=&quot;poetry&quot;&gt;&lt;p&gt;No hay tunel que dure cien años, mi vida. Mira&lt;br&gt;
como se arruga la tiniebla, la procesión de pálidas&lt;br&gt;
se desbarranca, los funcionarios inauguran ruinas.&lt;br&gt;
Y vos y yo fundamos aires buenos.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Donde estará la plata de mi río, solo barro y olitas&lt;br&gt;
de minué. En los camalotes cantan sirenas, pero&lt;br&gt;
Ulises camionero no las oye, solo escucha la radio.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Llueve liquen en los decrépitos televisores, buenas&lt;br&gt;
noches a todos, mariposas y difuntos. Transmiten&lt;br&gt;
en cadena las cadenas.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
El cemento se cansa de ser cobija de la Pampa. Por&lt;br&gt;
los baches asoma la luz mala, resucitan cardos y&lt;br&gt;
maíces, abran paso las luciérnagas curiosas que&lt;br&gt;
verán.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Viento sur, olor a transparencia, silbo de la&lt;br&gt;
calandria, madrecita cantora del primer rayo de la&lt;br&gt;
aurora.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
La sopa de los pobres llega al centro, y su vapor&lt;br&gt;
al reino de los cielos.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Ventolina que barre tormentas, lavadero del alma,&lt;br&gt;
nos deja serenitos, reciclando la pena en vasto&lt;br&gt;
amor. Silbo de la calandria y vidalita de la&lt;br&gt;
esperanza.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Darle cuerda al amanecer, empujar un poco al Sol,&lt;br&gt;
al buen día meterlo en casa. Silba la calandria y&lt;br&gt;
nos sorprende en vela, amuchados, con ganas de&lt;br&gt;
seguir.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Estación claridad vamos llegando.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;&lt;object width=&quot;353&quot; height=&quot;132&quot;&gt;&lt;embed src=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.goear.com&#x2F;files&#x2F;external.swf?file=67d91e8&quot; type=&quot;application&#x2F;x-shockwave-flash&quot; wmode=&quot;transparent&quot; quality=&quot;high&quot; width=&quot;353&quot; height=&quot;132&quot;&gt;&lt;&#x2F;embed&gt;&lt;&#x2F;object&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Recita María Elena Walsh, música de Lito Vitale (disco &lt;em&gt;Viento Sur&lt;&#x2F;em&gt;, 1990)&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;div&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Patrias</title>
        <published>2012-03-25T11:43:08+00:00</published>
        <updated>2012-03-25T11:43:08+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Juan Gelman
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/patrias/"/>
        <id>https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/patrias/</id>
        
        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/patrias/">&lt;div style=&quot;float:right; align:right&quot;&gt;&lt;em&gt; a Olga Orozco &lt;&#x2F;em&gt;&lt;&#x2F;div&gt;
&lt;div class=&quot;poetry&quot;&gt;&lt;p&gt;No importa que no sepas&lt;br&gt;
cuándo te toca la incandescencia del aire.&lt;br&gt;
Lo importante es que la recibas&lt;br&gt;
y más importante aún&lt;br&gt;
que abras así el país de la bondad.&lt;br&gt;
Los sueños no saben nada de sí mismos.&lt;br&gt;
También el aire se ignora y entra&lt;br&gt;
para hermosearse en tu hermosura.&lt;br&gt;
En su cristal canta su rostro&lt;br&gt;
como una patria.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>De vidas ajenas (fragmentos)</title>
        <published>2012-02-04T20:26:16+00:00</published>
        <updated>2012-02-04T20:26:16+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Emmanuel Carrère
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/de-vidas-ajenas-fragmentos/"/>
        <id>https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/de-vidas-ajenas-fragmentos/</id>
        
        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/de-vidas-ajenas-fragmentos/">&lt;h3 id=&quot;nunca-mas&quot;&gt;Nunca más&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;“Sólo llevábamos a la espalda un largo día de viaje, pero era como si volvieramos del desierto al cabo de tres meses sin lavarnos. Los niños se ducharon primero, y después Hélène y yo, juntos. Estuvimos un largo rato frente a frente, bajo el débil chorro de agua. Sentíamos frágiles nuestros cuerpos. Yo miraba el de Hélène, tan hermoso, tan aplastado por la fatiga y el pavor. Yo no sentía deseo, sino una piedad desgarradora, una necesidad de cuidarla, de protegerla, de cuidarla. Pensaba: hoy podría estar muerta. Hélène me es preciosa. Preciosísima. Quisiera que un día sea vieja, que su piel sea vieja y devastada, y seguir queriéndola. Nos devoró lo que había sucedido durante aquellos cinco días y que terminaba en aquel preciso momento. Se abría una válvula que liberaba un chorro de aflicción, de alivio, de amor, de todo mezclado. Estreché a Hélène en mis brazos y dije: no quiero que nos separemos nunca más. Ella dijo: yo tampoco quiero que nos separemos”.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;“Cuenta que un día lo dos hablaron de esto y llegaron a la sensata conclusión de que no estaban hechos para vivir juntos. Se dijeron por qué. Patrice fue el más locuaz, siempre era así entre ellos. Decía lo que se la pasaba por la cabeza, se entregaba sin reserva, mientras que nunca sabía muy bien lo que pensaba ella. Al final de aquella conversación decidieron separarse y se echaron a llorar. Estuvieron dos horas llorando, abrazados, encima de la cama individual del cuartito de Cachan, y los dos comprendieron llorando que no existía aflicción de la que el otro no pudiera consolarle, que la única congoja inconsolable era precisamente la que se infligían en aquel momento. Entonces dijeron que no, que no se separarían, que iban a vivir juntos. Que no se separarían nunca, y es exáctmente lo que hicieron. “&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;codigos&quot;&gt;Códigos&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;“El código penal es el que impide a los pobres robar a los ricos, mientras que el código civil es el que permite a los ricos robar a los pobres”&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;cancer&quot;&gt;Cáncer&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;“Fritz Zorn hunde el clavo más adentro: «la herencia de mis padres en mí es como un gigantesco tumor canceroso; todo lo que sufre por su causa, mi miseria, mi tormento y mi desesparción, soy yo». Étienne no dice eso, no dice que una neurosis familiar o social haya adquirido la forma de un tumor que pesa sobre su alma, pero dice y repite en todos los tonos: mi enfermedad soy yo. No es exterior a mi.  Ahora bien, lo que dice aquí, lo que dice en todo caso algo o alguien en el fondo de él mismo, es lo contrario de lo que dice a la luz del día, en voz alta. A la luz del día, en voz alta, dice lo mismo que Susan Sontag, que ha escrito al respecto un ensayo hermoso y digno, &lt;em&gt;La enfermedad y sus metáforas&lt;&#x2F;em&gt;: la explicación psíquica del cáncer es a la vez un mito sin fundamento científico y una vileza moral, porque culpabiliza a los enfermos. Esto es la tesis oficial, la línea del partido. En la oscuridad, en cambio, dice lo que dicen Fritz Zorn o Pierre Cazenave: que su cáncer no era un agresor externo sino una parte de él, un enemigo íntimo y quizás ni siquiera un enemigo. La primera forma de pensar es racional, la segunda es mágica. Puede sostenerse que llegar a hacerse adulto, a lo cual supuestamente ayuda el psicoanálisis, es abandonar el pensamiento mágico para adoptar el pensamiento racional, pero también se puede sostener que no hay que abandonar nada, que lo que es verdad en una planta del alma no lo es en otra, y que hay que habitar en todos los pisos, desde el sótano al desván. Tengo la impresión de que es lo que hace Étienne.”&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;Fragmentos del libro &lt;em&gt;De vidas ajenas&lt;&#x2F;em&gt; de Emmanuel Carrère, hermosísimo regalo que recibí en diciembre de 2011 y cuya dedicatoria dice:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;(…)Estos días ya nos tiraron una bolsa llena de experiencas de las cuales tenemos que aprender. ¿Por qué será que uno aprende más cuando suceden cosas tristes?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;

&lt;&#x2F;div&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Trescientos metros</title>
        <published>2012-02-03T21:53:00+00:00</published>
        <updated>2012-02-03T21:53:00+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/blog/trescientos-metros/"/>
        <id>https://textosypretextos.pages.dev/blog/trescientos-metros/</id>
        
        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/trescientos-metros/">&lt;p&gt;¿Estarás pensando en mi en este momento ? Salgo al balcón y el ruido
de ciudad me cachetea. Miro hacia el sur, calle abajo, estirando el
cuello todo lo que puedo, anhelando que la física no exista para que
estos trescientos metros que nos separan se hagan un centímetro, donde
el mundo es mucho más lindo, para poder verte sonreír y abrazarnos un
instante eterno.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Voy por la calle, ojos tras lentes oscuros sobre zurcos salados,
intentando no pensar.  &lt;em&gt;“Hay ayeres y hay mañanas &#x2F; pero no hay hoyes”&lt;&#x2F;em&gt;
escribió Benedetti. Hoy, un vacío único, el abismo singular. La
felicidad de los mañanas que los ayeres me invitaron a soñar, hoy se
me escapa de mis manos como estrellitas, demasiado pequeñas para lo
inabarcable.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Cómo no pensar, cómo no pensarte, y sentir que el estómago es un nudo
apretado que se abroquela como un cascarudo, de puro extrañarte, de
puro pensar que estarás pintando con acuarelas de lágrimas y mis
brazos, y mis labios, están lejos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Suena el sapito del teléfono, un mensaje. Me abalanzo sin poder
engañar el deseo de que seas vos, que sean tus palabras diciendo que
me amás, que te espere, que estás viniendo, que vas a juntar fuerzas a
tu sur de fuegos y brisas y colores, para ser feliz sin miedos,
como ayer, muchos mañanas. El mensaje es de un numero que no tengo y
de nuevo el cascarudo se acomoda en mi panza.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;¿Cómo pude decirte que no voy a luchar por tu amor? Esta es mi lucha,
mi vida. Lo es saber, aun bajo el dolor insoportable, que este trance
es un acto de dignidad. Tu valentía de aceptar las dudas: no te
conformes nunca, mujer, con un amor que no te estremezca. Mi lucha, mi
dolor, mi esperanza: que me sientas por allí donde vayas, que me
busques cuando llegues, que yo esté allí, esperándote, y esta vez me
beses en la boca. Porque no vas y venís, el camino es siempre hacia
adelante, y no hay regreso posible a las alegrías intensas de ayer,
sino llegada a otras, parecidas pero más fuertes, cicatrizadas, llenas
de vida, de nuevos proyectos, de preguntas de Milay, de poemas y
dibujos, de fotos y viajes, de bailoteos y zambas. El deseo, el más
deseado de mi vida, es que nos encontremos del otro lado de las nubes.
Ojalá que pronto.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Me escribió mi mamá. El email más bonito que puedas imaginarte. Me
pidió un permiso retroactivo que no esperaba respuesta sino contarme
que te escribió, también, dándote su abrazo de mujer valiente, de
mujer que sabe amar. Mi papá también, no sabés cuanto amor me hace
sentir. Mis hermanos, me llaman, más cercanos que nunca, rompiendo
costumbres de silencio idiota, para abrazarme y decirme que tienen sus
casas abiertas siempre para mi. Me emocionó y lagrimeo de nuevo.
Enésima vez del findesemana.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Pienso entonces en tu familia. En tus viejos, en tus abuelos. Cuánto
los quiero, cuánto los admiro. Me pregunto si estarán ya en Ushuaia,
esperándote con un abrazo y un matecocido con pan de madre en la
montaña. O estarán aún viajando, rodando ruta tres, masticando
sorpresa, quizás, sintiendo que les raspa la noticia en el asfalto.
Pero siempre pensando en vos, anhelando que se convierta en plenitud
la libertad que te enseñaron a amar, a construir y cuidar. Quisiera
hablarles, decirles que me lamento no haberles dicho de otra manera
que no sea con guisos lo lindo que son, lo maravillosa que es su
familia, y darles las gracias por vos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Boca campeón, alegría a destiempo, bocinas de azul y oro que yo no
alcanzo a sentir ni disfrutar, aunque imagino los ecos del pueblo
contento y me hace bien a la distancia. Mi vieja me cuenta – “tres a
cero”– y me muestra fotos embanderada de bostera. Me hace reír. Quise
contarte del finde pasado, de ir a la cancha, de ver a la gente saltar
y abrazar a sus hijos en la tribuna, de tener ganas de que estuvieras
allí, para darte un beso y que te sintieras feliz aunque no supieras
las razones sin razón de tanta fiesta. Quise contarte de mis primos,
darte sus saludos, su quepenaquenovino, su admiración por tantas cosas
bellas que hacés y se filtran de a gotas en tu facebook. De mi tia,
que afeitó su cabeza por la quimio, sin lástimas ni pelucas, sin pañuelos ni
llantos. Con miedos gigantes, inenarrables, pero con la hidalguía y la
ternura de quien se anima a vivir.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Quise que el regreso sea con magia. Ilusión en la deseperación. No hay
beso en la plataforma 20, se supo pero no se creyó. Mi reacción:
quedarme un paso atrás, cerrar los ojos y machacar mi cerebro con
muchos “esto no está pasando” mientras compro levadura y salsa de
tomate. Creo que no voy a comer pizzas por un tiempo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Por qué. Sé que no es tiempo de porqués pero no puedo huir de su
repique, como un candombe que me sigue a donde voy. Recuerdo tus
chistes de mimancia: “voy a tener que dejarte para que escribas”. Por
qué no te escribí, me pregunto. Por que no inventé las palabras para
decir lo que las que existen no podrán decir jamás. Decirte no como
posdata sino como lugar y fecha, que con vos vivía la vida más bonita
que pude imaginar. Que era feliz. Todo el tiempo feliz con vos al
lado. Lo quise decir, mi vida, aun en mis silencios toscos, en mis
masas con mucha sal, en mis yo te apoyo, va a salir todo bien. Pero,
por qué pregunto, si pude escribirtelo sin drograrme de esta nostalgia
que me ablanda los dedos pero también los miedos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Puedo decirte acá, Nati, que te amé, te amo y te amaré durante mucho
tiempo más allá de lo que yo mismo alcanzo a darme cuenta. Que si
alguna vez imaginé una compañera, esa imagen quedó sonrojada al verte
a vos, y al vernos a vos y a mi juntos. Sé que lo sabés, mi vida. Lo
sentirás del otro lado de las nubes. Donde te espero.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;Córdoba, 5 de diciembre de 2011&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;div&gt;
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    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Carta para reenamorar</title>
        <published>2012-02-03T21:52:00+00:00</published>
        <updated>2012-02-03T21:52:00+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/carta-para-reenamorar/">&lt;p&gt;Le vengo dando vueltas desde las dos, cuando terminé de ver la peli
que no debía ver. &lt;em&gt;Blue Valentine&lt;&#x2F;em&gt;, se llama. Ya sabía de qué trataba y
debí suponer que no era el mejor plan, pero, qué cojones, se trata de
“aventurarse” (como dijo aquella viajera chilena). Bella y cruda. Con final feliz hubiera sido lo que necesitaba.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Si en vez de creer que esta carta debe ser algo trascendente y
simplemente te escribo, o simplemente escribo, quizá me sería más fácil. Si no hubiera mezclado las flores de Wally (añejadas, mejores que las de
Bach) y los mezcales de jalisco, quizás también. Pero, así
son las cosas, nada fáciles. Si una carta de amor –que no debería ser más que una carta con amor– para enamorar es difícil, una carta para reenamorar lo es aún más.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Eso me pasa: no sé bien qué debo decir para que ocurra lo que quiero
que suceda: que te enamores de mi, de nuevo. Que sea el que se cumpla
de esos sueños que te he contado que tengo, en los que un día desde el
banco de suplentes entro a la cancha y hago un gol magistral para
ganar el campeonato, o que por fin sé tocar una canción en la
guitarra y sorprendo al fogón. Que me ames. Deseo. No te lo pido. No hay delivery para estas cosas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Que me ames, no como antes. El amor eterno es el amor que renace, me
dijiste con ninguna de estas palabras (o eso entendí). La eternidad
como una suceción de ciclos que empiezan de nuevo, como una cadena de
muchas finitudes y no como un infinito monótono, abúlico, inabarcable
y por la tanto imposiblemente pleno. Me gusta eso, no lo dije, como
tantas otras cosas, pero me gusta eso.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Pero ahí está también, algo tácita, la diablura del amor renacido, y
es que si es que viene, viene distinto. Trae consigo la certidumbre de
saberse desafiado por el pasado, de saberse mortal, perecedero,
acechado por las cenizas de las que viene.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Puedo escribirte un microcuento para disimular que no sé como seguir:
pensatibunda, la pajarilita no alcanza a oír el piar que la
llama.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Son las seis, el sol sale algo tímido y yo querría poder grabar y
mandarte el piar de verdad que se oye por la ventana. Pasa a través de
nuestro patio y llega a hasta acá, sólo interrumpido por el traqueteo
de las teclas clacatackclack taq taqtaqtaq (borro mucho). Autos
estruendosos también hay, pero no se escuchan en las cartas para
reenamorar.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;De las muchas cosas que de vos me gustan hay una que no he dicho, al
menos no mucho: que te guste la poesía. Me doy cuenta que a mi me
solían gustar y dejé de leerlas. Sé las mismas poesías que sabía a los
dieciocho. Pero ahora tienen mucho más sentido, como la de Juan que ya estaba en el blog, pero &lt;a href=&quot;https:&#x2F;&#x2F;textosypretextos.pages.dev&#x2F;de-otros&#x2F;ausencia-de-amor&#x2F;&quot;&gt;la puse de nuevo&lt;&#x2F;a&gt;. Ando de loco por el aire que ando que no ando. Seré lo que debiera. Tu pie. Tu mano. Tuyo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;Córdoba, 6 de noviembre de 2011&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;div&gt;
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    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>A ver...</title>
        <published>2012-02-03T21:51:00+00:00</published>
        <updated>2012-02-03T21:51:00+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/a-ver/">&lt;p&gt;…si puedo explicar todo esto que ando sintiendo y que al tratar de decirte por teléfono se reduce a un “te extraño” y… no es solo eso.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Estar acá en Ushuaia, lejos tuyo, me lleva irremediablemente a recordar otros tiempos en que estuve sola en esta ciudad. Tiempos lejanos y no tanto. Estoy todo el día embriagada de recuerdos, buenos y malos. Es como estar viendo todo el día la película de mi vida. Y aparecen los personajes de mi vida, y las sensaciones experimentadas, las alegrías y las desolaciones, los miedos y las esperanzas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Todo ese remolino de recuerdos me pone en un estado de melancolía continuo. Pero no porque extrañe a alguna de esas personas. Lo que extraño, creo, son las sensaciones. Y aun cuando no siempre eran sensaciones agradables, eran momentos en los que me sentía más viva que nunca.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Es raro, por momentos pienso que es parte de la naturaleza humana, pero después lo analizo fríamente y sospecho que tal vez es parte de lo que este sistema hace de nosotros, al llevarnos a  creer que estar vivos es tener que vivir todo el tiempo sensaciones nuevas. Sin darnos cuenta caemos en esa necesidad constante de cambios y vivimos en una insatisfacción continua.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;No reniego de lo que tenemos. Esta paz. La busqué por mucho tiempo y te aseguro que alcanza con ver tu foto en mi celular (ahora reemplazaste a Maia) para sentirla. Estar a tu lado me da seguridad. Y disfruto de esa seguridad. Pero estando acá, lejos tuyo, esa sensación se diluye. Y no, no es que me entre miedo y piense que me vas a dejar. El miedo es a otra cosa que no sé explicar todavía. Tal vez tengo miedo al acostumbramiento. Acostumbrarnos, por ejemplo, a no decirnos las cosas lindas que sentimos porque…bueno, suponemos, sabemos, que el otro sabe que las sentimos y entonces… ¿para qué decirlas?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Estoy un poco conflictuada en general. Con mi oficio, mi rutina… Siento que tengo cuentas pendientes con mi otro lado, el creativo. ¿Viste el dibujo que puso Sol en Facebook, del corazón matando el cerebro? A mi me pasa lo contrario. Yo veo al cerebro dándole palos al corazón, para evitar que éste se exprese como quisiera…&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Bueno, no creo haber aclarado nada y ya no tengo ganas de esccribir.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Te mando muchos pero muchos besos…&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Te amo (eso no cambia, por más conflictuada que esté)&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;hr &#x2F;&gt;
&lt;p&gt;“— Sí, loco. Es increíble pero a la vez lo siento totalmente natural; ya no lo podría concebir de otra forma. A veces me doy cuenta que paso todo el día con ella pero se me pasa volando. Me da mucha alegría, mucha paz estar con ella.” . De este &lt;a href=&quot;https:&#x2F;&#x2F;textosypretextos.pages.dev&#x2F;blog&#x2F;quedarse&#x2F;&quot;&gt;texto&lt;&#x2F;a&gt; ¿te acordás?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Nunca pensé mucho ese texto, como nunca pensé mucho ese accidente. Me salió así, entre las 2 y las 5 de la mañana de aquella navidad, catarsis impostergable, abrazo aturdido y liberador  para todos los que quiero. Y ya estabas vos, en la primera línea, en el primer lugar. Ahí está, en ese diálogo torpe pero verídico, nuestro amor, nuestra naturalidad, nuestro vuelo, nuestra alegría y la paz de sabernos juntos. Todo eso que ya sabía y sé que es lo más importante que tengo en esta vida.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Leo tu email y me surge pensar en el miedo. Filosofar me sale peor que cantar karaoke (para que tengas punto de comparación) pero sospecho – quizás alcanza con sospechar, como alcanza con acertar el tono en el jueguito de la playstation aunque no se module ni un verso – que es un instinto natural, y como tal, necesario. Me animo a cantar en polaco: están los miedos naturales (a morir, a que mueran seres cercanos), los artificiales (a “no tener”, a “no poder” ) y los más existenciales (que no llegue&#x2F;que no dure&#x2F;que no alcance la felicidad –). Hay un miedo coyuntural también, no menos grave y real, que es que nos agarre Neymar, el 7 del sub20 de Brasil, y nos pinte la cara como a los paraguayos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Claro que están un poco mezclados, y todos tienen que ver con todos. Ya sabés, el pop polaco suena enrevesado&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Toda esta perorata – sigo, casi bilingüe y comiendo huevo duro con pan rayado – viene a cuento de algo que he pensado, no por poco original menos importante, sobre la dicotomía  “feliz inconsciente” vs “melancólico consciente”.  La felicidad es un culo en lo de Tinelli, dice el soberbio sobre el primero. Hacete coger por un burro, dice la popular de Boca sobre el segundo. Métanse la dicotomía por la tercera vía, digo yo, casi peronista, para no quedar fuera de contexto.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Es que entre disfrutar el momento y temer no ser feliz durante toda la vida hay toda una vida que llenar. Me decís que la melancolía fueguina te muestra todo el día la película de tu vida, y a mi me parece que es una serie –que ya superaron al cine, dice Casciari– y esos fueron algunos capítulos – los de tu infancia, quizás, los más importantes y felices, los de tus amores y desamores  – pero que continua, tiene más temporadas y está en un gran momento, con muchas líneas narrativas abiertas, todas interesantes. La mejor parte – y acá sí, parezco un cantante de pop berreta pero sincero – es que vos sos, con mi ayuda si querés, la guionista.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Tener paz sin alegría, sin emociones, es una tragedia que la literatura ha tratado – se me ocurren los Struldbrug , los viejos inmortales que encontró Gulliver – pero no es lo que tenemos nosotros. Siento. Creo. Quiero que no. Quiero que nuestra vida juntos sea larga y llena de armonía (no monotonía) pero también llena de todo lo que está hecha, de todo lo que la llenamos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Te amo mucho.
_ Martín&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;Ushuaia y Neuquén, 17 y 18 de enero de 2011&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;div&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Amapola</title>
        <published>2012-01-28T02:34:48+00:00</published>
        <updated>2012-01-28T02:34:48+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Juan Luis Guerra
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/amapola/">&lt;div class=&quot;poetry&quot;&gt;&lt;p&gt;Abre las hojas del viento, mi vida,&lt;br&gt;
ponle una montura al río.&lt;br&gt;
Cabalga y si te da frío te arropas&lt;br&gt;
con la piel de las estrellas.&lt;br&gt;
De almohada la luna llena, mi vida,&lt;br&gt;
y de sueño el amor mío.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Y una amapola me lo dijo ayer,&lt;br&gt;
que te voy a ver,&lt;br&gt;
que te voy a ver.&lt;br&gt;
Y un arcoíris me pintó la piel&lt;br&gt;
para amanecer contigo.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Cierra la noche y el día, mi vida,&lt;br&gt;
para que todo sea nuestro.&lt;br&gt;
Y una gran fuga de besos&lt;br&gt;
se pose sobre tu boca.&lt;br&gt;
Y que el trinar de las rosas, mi vida,&lt;br&gt;
te digan cuanto te quiero.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Y una amapola me lo dijo ayer&lt;br&gt;
que te voy a ver,&lt;br&gt;
que te voy a ver.&lt;br&gt;
Y un arcoíris me pintó la piel&lt;br&gt;
para amanecer contigo.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Y una amapola me lo dijo ayer&lt;br&gt;
que te voy a ver,&lt;br&gt;
que te voy a ver.&lt;br&gt;
Y un arcoíris me pintó la piel&lt;br&gt;
para amanecer contigo…&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;Interpretada por Juan Quintero en [-&amp;gt;art399]&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;figure class=&quot;align-center&quot;&gt;
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        <title>Tu nombre</title>
        <published>2012-01-13T01:40:16+00:00</published>
        <updated>2012-01-13T01:40:16+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Jaime Sabines
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/tu-nombre/"/>
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/tu-nombre/">&lt;div class=&quot;poetry&quot;&gt;&lt;p&gt;Trato de escribir en la oscuridad tu nombre. Trato de escribir que te amo. Trato de decir a oscuras esto. No quiero que nadie se entere, que nadie me mire a las tres de la mañana, paseando a lo largo de la estancia, loco, lleno de ti, iluminado, ciego, lleno de ti, derramándote. Digo tu nombre con todo el silencio de la noche, lo grita mi corazón amordazado. Repito tu nombre, vuelvo a decirlo, lo digo incansablemente, y estoy seguro que habrá de amanecer.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
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    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Sé lo que hiciste el verano pasado</title>
        <published>2011-12-24T13:32:06+00:00</published>
        <updated>2011-12-24T13:32:06+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/fotos/se-lo-que-hiciste-el-verano-pasado/"/>
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/fotos/se-lo-que-hiciste-el-verano-pasado/">&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;Fotos tomadas entre diciembre de 2010 y febrero de 2011 en Neuquén, Las Grutas y Uruguay&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;div&gt;
&lt;h3 id=&quot;galeria&quot;&gt;Galería&lt;&#x2F;h3&gt;

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        <title>Un cuaderno en el cajón</title>
        <published>2011-12-19T08:13:00+00:00</published>
        <updated>2011-12-19T08:13:00+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/un-cuaderno-en-el-cajon/">&lt;p&gt;Más de 20 años, qué lo parió. Mi blog tiene más de 20 años, sólo que
lo escribía en un cuaderno tapa dura sobre un banco de la escuela 16,
con letra cursiva y con más frecuencia e imaginación que ahora.
Estaba acá, echado en la cama, queriendo escribirte de algo que no sea
coyuntura. De algo que no sea “mi amor, pensé en vos, hoy estuve con
amigos que me quieren, nadé y me quemé la espalda con el sol”. Aunque
todo eso pasó, seguí pensando en vos mientras nadaba, y después
también. En vos y en cómo estar presente sin quitarle el espacio al
aire.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;También, pensaba para mi adentro – porque se puede pensar para
afuera, claro –,  en cuánto bien me hace que me llames o me escribas
o me mandes un dibujito. Y en por qué mi oído me boicotea tu saludo en
fadeout que no logro decodificar y me quedo enredado en querer saber
si fue un “te amo” o un “te quiero” o un “cuidate” o fue sólo ruido en
la línea. Y en qué te escribiría, a la noche, que no sea coyuntura.
Queriendo encontrar un foco nuevo para el velador averiado, abrí el
cajón de la mesita de luz y ahí estaba, forrado en un papel celeste
con estampas de Mickey Mouse, lo que escribí para vos esta noche.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;hr &#x2F;&gt;
&lt;p&gt;Lunes 2 de septiembre de 1991&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Lengua&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Cuento propio&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La señora y el peine mágico&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;En la montaña vive una señora que dicen que es bruja, aunque la señora
es muy mona y se hace peinados que nadie se sabe hacer.
Un niño llamado Ramón era tan curioso que se metió adentro de la casa
de ella y encontró un peine con un polvo raro. Se lo pasó por el pelo
y le creció un jopo grande, y una colita con un chuflin y se asustó y
no sabía que hacer. Entonces se lo pasó de nuevo y le crecieron muchos
rulos. Se lo pasó por tercera vez y entonces el pelo se le volvió a la
normalidad. Ramón miró hacia ambos lados y se metió el peine en el
bolsillo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El padre de Ramón era científico y lo examinó. Le sacó todo el polvo e
inventó un líquido con muchas cosas y el polvo, y le dijo a Ramón:
“andá a reunir a todo el barrio y les decís que la bruja tiene que
pagar por todo lo que hizo con su peine mágico”. Entonces Ramón reunió
a todo el barrio y les contó lo que le había dicho el padre y entonces
la gente empezó a reunirse en la calle y cantaban todos a la vez:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;“Bruja, bruja, queremos que te vayas. Bruja, bruja tu eres la más
mala”. Al rato salió la señora y dijo&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– ¿Quién fue el que me robó mi peine mágico? –&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Entonces Ramón se subió a una piedra y dijo&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Yo fui, bruja mala&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Y por qué lo hiciste ?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Porque no te queremos. Te queremos ver muerta – y ¡zuum!, le tiró
el líquido en la cara y de repente la bruja se convirtió en una
hermosa hada, pero de esa gente tan buena que trata de hacer una
maldad y le sale mal.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Y después Ramón y su barrio vivieron muy felices
y la señora hada dejó de hacer maldades.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;FIN&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;hr &#x2F;&gt;
&lt;p&gt;12 de septiembre de 1991&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Ciencias Sociales&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Redacción sobre Neuquén&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El 12 de septiembre se recuerda un aniversario más del traslado de la
capital neuquina. Los niños que hoy vivimos en esta ciudad no podemos imaginar cómo era este neuquén. Los Berbel dicen en sus canciones que todo cambió mucho en muy poquitos años.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Me gustaría viajar en el túnel del tiempo y recorrer la antigua ciudad
con pocos habitantes, callecitas de tierra, campos áridos, un río
enorme y muy pocas viviendas. Cuentan que el viento era más fuerte:
¡Qué feo sería!&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Hoy todavía no es tan lindo Neuquén, a mi me gusta más Mendoza, pero
mi papá dice que hay que hacer algo con Neuquén.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;hr &#x2F;&gt;
&lt;p&gt;21 de septiembre de 1991&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Lengua&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Escriba sobre el “Día de la primavera”&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Llegó septiembre y la primavera está que explota.
Crecen las flores y el sol se agiganta pero sobre todo yo me siento
mucho mejor.
Estos tres meses la pasaré de lo mejor, porque septiembre ya empezó.
Las cosas tristes no le hacen nada, porque este clima a mí me agrada.
Llegó septiembre y la primavera…&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;hr &#x2F;&gt;
&lt;p&gt;Jueves 26 de septiembre&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Lengua&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Camino por mi barrio&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Hoy madrugué, me levanté cruzado por había perdido Boca Jr. y entonces
como no tenía plata para ir al centro caminé por el barrio. Salí con
las manos en los bolsillo y empecé a patear piedritas y a mirar las
cosas sin terminar, cuando pasé por la escuela me dije a mi mismo: qué
lindo sería que cuando sea grande yo diga “esta es la escuela donde yo
aprendí a jugar a la pelota”.
Seguí caminando y me cansé, entonces volví a mi casa re bien.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;hr &#x2F;&gt;
&lt;p&gt;Lunes 30 de septiembre&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Redacción: ¿Una pelota?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Serafín estaba por cumplir seis años, entonces la madre le dijo que le
iba a regalar una pelota.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– ¿Una pelota?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Si ¿no te gusta?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– ¿Y la bicicleta que me prometiste?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– No me alcanza&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Serafin se fue a su cuarto llorando sin sentido porque una pelota no
está mal. A la media hora abrió la puerta y djo “mamá, acepto la
pelota”.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El día del cumpleaños Serafín estaba triste porque tenia todo menos
amigos y cuando llegó el momento de regalarle la pelota dijo “hola
nueva amiga”. Serafín le puso el nombre “Cloti” y con Cloti y con ella
jugaba, saltaba y hasta la abrazaba. Cloti fue una pelota histórica.&lt;&#x2F;p&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Cartas al Rey de la Cabina</title>
        <published>2011-12-15T01:34:36+00:00</published>
        <updated>2011-12-15T01:34:36+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/videos/cartas-al-rey-de-la-cabina/">&lt;div style=&quot;float:right;&quot;&gt;A Nati,  perseverante descubridora de bellezas&lt;&#x2F;div&gt;
&lt;figure class=&quot;align-center&quot;&gt;
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  &lt;&#x2F;div&gt;
&lt;&#x2F;figure&gt;
&lt;p&gt;Doce cartas, doce canciones. Con sutileza, humor y silencio acompañamos la historia de amor de Paloma, que conocemos por las cartas que ella misma escribió. Juan y Luis alternan lectura y canciones con una conversación en la que tiene lugar la risa, las reflexiones y las anécdotas. Un espectáculo que rezuma espacio y tiempo. A poco de comenzar se percibe un descanso, el alivio de un relato que habla por muchos, de emociones comunes a todos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;Las lecturas son del &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.luispescetti.com&#x2F;cartas-al-rey-de-la-cabina&#x2F;&quot;&gt;libro homónimo&lt;&#x2F;a&gt; de Luis Pescetti. Recomiendo mucho su &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.luispescetti.com&quot;&gt;blog&lt;&#x2F;a&gt;.&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;div&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Con tanta noche por la ventana</title>
        <published>2011-12-11T07:51:00+00:00</published>
        <updated>2011-12-11T07:51:00+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/blog/con-tanta-noche-por-la-ventana/"/>
        <id>https://textosypretextos.pages.dev/blog/con-tanta-noche-por-la-ventana/</id>
        
        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/con-tanta-noche-por-la-ventana/">&lt;h3 id=&quot;uno&quot;&gt;UNO&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;Por la ventanilla refulgente, la luz. Toda la luz. Sólo la luz.
“Bienvenido a Neuquén” dicen, tímidos, los arbolitos secos de la ruta
22. Los vasos vacíos de whisky berreta que convierten las 16 horas de
viaje en “servicio ejecutivo” ruedan con la fuerza centrípeta de la
primera rotonda, apenas se cruza el puente, y suenan como suave alarma
para los que echaban la última siesta.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;A esa escuela fui yo, mirá, la técnica más grande de la patagonia.
Perticone y Olascoaga. Quienes serán, me pregunto, Perticone y
Olascoaga. Qué será de esa escuela, me pregunto, a la que ahora van
chicos que no habían nacido cuando era mi escuela.
Mirá, el campo de deportes del Colegio Don Bosco. Lastra y Cháneton.
De este si sé algo, Abel Cháneton. Fue historiador, periodista,
intendente de Neuquén y, lo que más me simpatiza, amigo de Discepolín. Lo
menciona en “Cafetín de Buenos Aires”:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;div class=&quot;poetry&quot;&gt;&lt;p&gt;Me diste en oro un puñado de amigos&lt;br&gt;
que son los mismos que alientan mis horas:&lt;br&gt;
José, el de la quimera&lt;br&gt;
Marcial que aún cree y espera&lt;br&gt;
y el flaco Abel que se nos fue&lt;br&gt;
pero aún me guía.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
&lt;p&gt;En esa pista, la del Don Bosco, corrí los 100 metros más rápidos de mi
vida. Tenía 9 años y dos piernas fuertes para mi cuerpo pequeño.
Tenías ganas de que la profe de gimnasia, que tenía –creo– piernas
más fuertes que las mías, me sonriera como todo premio.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La Sirena, mi barrio, mirá. De acá son mis amigos por eso, aunque viva
en cualquier otro lado por 70 años, este será mi barrio. Era un gran
vivero, toda esta zona, por eso los eucaliptus tan grandes y viejos.
La Sirena, la sirenita. no por mujer con cola de pez sino por bocina
de bomberos voluntarios.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Calle Saavedra. El Portal de la Patagonia. Jumbo, Easy, McDonald y el
jet set de marcas locales y foráneas en la planicie de un shopping
patagónico. “Todo en un mismo lugar” propone el eslogan. Todo. Todo.
Todo menos la luz, que entra toda por mi ventanilla.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;dos&quot;&gt;DOS&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;Oh, madre. Por qué te dije a las 14 horas. Son las 13 y seguramente te
has ido a comprar mucha comida, mucha bebida, mucho de todo eso con lo
que querés expresar tu amor. Te has dejado el celular en la mesada, lo
veo por la ventana de la cocina. “Dos nueve nueve uno cuatro .. no
puede atenderlo en este momento” Ya sé, contestadora, está comprando
bondiola con forma de corazón. La voy a esperar acá, sentado sobre mi
mochila. Mirando esta calle en declive que acarrea arcilla y mugre en
sus ritos de riítos improvisados y eternos. La espero, mirando este
colectivo que dobla y a nosotros, lagañosos y con el gorro de lana a
medio poner, corriendolo de atrás para ir a la escuela. La espero,
viendo este jardín que triunfa verde pese al viento, el agua a
cuentagotas y las bolsitas de nylon. La espero, sabiendo que quizás
sea la última vez que esta esquina me pertenece.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;tres&quot;&gt;TRES&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;– Yo te tengo mucha pacienca, mami, yo lo reconozco, vos no. Si
llevás este planteo a mendoza, te cagan a cachetadas
– Pero es que si me ducho a la noche me relajo, sólo te pido que me
esperes, nada más.
– Pero si te caés qué hago, decime qué hago con vos tirada en la
bañadera. Son las doce de la noche. Y no te vayas a levantar a la
madrugada, por favor te lo pido.
– Pero yo no prendo ni una luz, cómo será
– ¡Mami! cada vez que voy arriba hay tres luces prendidas. ¿Cómo me
entero que te bañas a la madrugada, a ver?
– Al otro día, te darás cuenta mirando alguna cosa en el baño
– Yo no quiero pelear, mami, ya está.
– Pero lo único que te digo es que vos decís que me tomo dos
pastillas y eso no es así
– ¡Mami! vos misma dijiste “me tuve que tomar dos pastillas para dormir”
– Bueno vos pensás eso, a mi se me ha olvidado, pero yo no tengo
intención de mentirte. Quizás me tomé una y media. Sí, una y media me
tomé.
– Es más me dijiste “la Elsa me dijo que tome alplax” y yo les dije
“cortenlá con empastillarse” . Yo puedo ser mala, tener mala onda, pero
mentirosa no soy.
– Yo lo único que me doy cuenta con todo esto es que uno tiene que
dejarse de joder en algún lado y no sé donde mierda meterme, ya estoy
vieja y en ningún lado encajo. No les doy la contra en nada, no las
jodo en nada. Me va a dar una convulsión de la presión, mirá.
– Así es la vida, mami, así es la vida.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;cuatro&quot;&gt;CUATRO&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;– ¡Tío, volviste! – grita Joaquín corriendo desde el auto con los brazos
y la sonrisa extendida.  Camila, alta y delgada, convirtiendo sus
caderas y sus pechos en los de una mujercita, saluda
luciendo sus pelos rojos desteñidos por el cloro de la pileta. Mi
hermano, qué haces negrito, extiende su abrazo tan tosco como
cariñoso.  Hola querido, dice Juli, cómo estás.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Minutos después la danza de heladera, horno y tuppers comienza.
Cervecita a la una, cervecita a la dos. Brindemos: 13 años de casados.
¿Trece años ya? Se acabó la cerveza. Mañana hay que trabajar.  Salud.
Chaucito.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;cinco&quot;&gt;CINCO&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;Te escribo. Me hice un café, porque vengo amagando a recuperar horas
de trabajo desde el jueves. Pero es imposible concentrarme, con tanta
noche por la ventana, en otra cosa que no sea escribirte. Estar con
vos, de alguna manera. Recordar tu mensajito de anoche. Sentirme
pensado, amado, suavecito. Sentirme bien.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Tuve que desmontar cierto preparativo tácito para consolar el melodrama:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Hablamos, vieja, nos daremos este tiempo, pero los dos queremos que
funcione, nos queremos mucho. mucho.
– Lo sé. Y me alegra mucho. mucho&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Te escribo, con tanta noche por la ventana, amándote suavecito.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;&lt;em&gt;Correo enviado el domingo 11 de diciembre de 2011&lt;&#x2F;em&gt;.&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;div&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Diario de viaje de un mochilero</title>
        <published>2011-12-09T01:10:25+00:00</published>
        <updated>2011-12-09T01:10:25+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Andrés Kilstein
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/diario-de-viaje-de-un-mochilero/">&lt;p&gt;Hoy estuvimos en Lima; no teníamos un cobre, loco. Así que pintó ir a la plaza central a tirar paños, a manguear algo para hacer el día. Nos mandamos yo, que zafo con la escribanía pública y hago algo con la contaduría, el Chabón, un abogado en lo civil que hace unas mediaciones re flasheras, y el Negro que trabaja muy lindo la declaración de bienes personales. Como es típico de Latinoamérica, la plaza los domingos estaba hasta las pelotas. Así que nos tiramos a la sombra, tiramos los paños y desplegamos nuestras planillas de cálculo y los documentos judiciales más flasheros de toda la plaza. Al principio no se movía y no teníamos ni para el mate (aunque había al lado unos flacos que hacían actuarios, microbios como nosotros, y que nos convidaron unos bizcochitos de grasa con onda). Después se puso más salado y ahí cayó una flaca buena onda que quería una Patria Potestad. Le tiré que le iba a hacer una con la mejor energía cósmica porque la chabona me había tirado buena onda. Estuvimos charlando con la flaca bocha y después le terminé la Patria Potestad y como me caía bien le regale también una Carta Documento de Citación Judicial, por si le pintaba usarla. Nos cruzamos a unos chabones que venían de Colombia. Nos cantaron que allá había toda la onda, que en Bogotá las conciliaciones bancarias se vendían bocha. Me parece que pintó Colombia. Pero antes tenemos que hacer unos mangos para comprar material que se nos acaba, necesitamos tinta para los sellos y remitos. Es que ayer, la poca tinta que nos quedaba se la dimos a la Pacha; ella se lo merece. Viajar por el continente es re flashero. Conocés profesionales buena onda y te tranzás a minitas todo el tiempo. Que suerte que hago la mía y no le hice caso a mi vieja que quería que sentase cabeza, hiciese algo serio que asegurase mi futuro y que me dedicase a las artesanías. Eso es de caretas, loco.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;Publicado en el blog del autor, &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;prohibidofumarx.blogspot.com&#x2F;&quot;&gt;Prohibido Fumarx&lt;&#x2F;a&gt;&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;div&gt;
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        <title>El amor después de todo</title>
        <published>2011-12-07T14:24:13+00:00</published>
        <updated>2011-12-07T14:24:13+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Gorka Andraka
          </name>
        </author>
        
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        <id>https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/el-amor-despues-de-todo/</id>
        
        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/el-amor-despues-de-todo/">&lt;p&gt;El amor se aprende, se hace, se inventa, se contagia… y también se acaba. Queramos o no, dura lo que dura. El amor caduca sin previo aviso y no admite reclamaciones ni devoluciones. El amor es así. Improbable. Impredecible. Improrrogable. Hay amores chispa, los amores chiribita. “Fue bonito mientras duró. &#x2F; A las once me besaste. &#x2F; A las once y un segundo supe que &#x2F; estabas casado”, confiesa Coloma Fernández Armero en su “Romance de un segundo”. Y hay amores estrella, de lumbre perpetua, los amores que toda una vida no agotan.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Jean-Louis Ronzier, un pintor francés de 68 años, se casó a título póstumo el sábado pasado. En la ceremonia, junto a Ronzier, y sobre una silla, el sombrero del año 1900 que la novia ausente había comprado para tan señalado día. Martine Cazenave falleció en setiembre de 2004, dos meses antes de la fecha fijada para su boda. Según el Código Civil francés, el presidente de la República puede autorizar, como en este caso, un matrimonio póstumo “por motivos graves, si uno de los futuros esposos fallece después de cumplir las formalidades oficiales que demuestren sin equívoco su consentimiento”. Jean-Louis y Martine, “el amor de mi vida”, convivían desde los años 80. “Ella hubiera hecho lo mismo en mi lugar. La quiero mucho y las otras mujeres no me interesan”, declaró el recién casado.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Ted Howard y Molly se conocieron en 1948 en una feria de pueblo del Reino Unido. Él tenía 23 años y ella 18. “Fue un amor a primera vista”, explica Ted. Se casaron en 1955 y permanecieron juntos 50 años, hasta la muerte de Molly hace tres. Durante los siete años de noviazgo Ted viajó por Europa y en ese tiempo envió 98 cartas de amor a Molly, quien poco antes de casarse descubrió a alguien leyéndolas y decidió destruirlas. En 1993, Ted comenzó a juntar los más de 2.000 diminutos trocitos de esas epístolas y ahora, quince años después y tras una hora diaria dedicada a recomponer palabras, ha concluido su tarea y prepara ya un libro que recogerá todas sus misivas y dedicará a la memoria de su esposa. “Aún echo muchísimo de menos a Molly y mantener estos recuerdos me ayuda”, comenta Howard, a sus 82 años.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Quien lo probó, siempre repite. El amor es eterno mientras dura. Una noche. Un día. Siete vidas. En ocasiones resiste tanto que ni la muerte lo separa. “El invencible”, lo llama Charo Prados en uno de sus poemas. “Así sea el amor: el de la risa azul, el de la risa. El del tambor y el son, el de los besos. El de la piel y el mar”. Así sea el amor: invencible después de todo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;Publicado originalmente en el portal vasco &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.gara.net&quot;&gt;Gara.net&lt;&#x2F;a&gt; en agosto de 2008&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;div&gt;
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        <title>Puente</title>
        <published>2011-12-06T14:51:17+00:00</published>
        <updated>2011-12-06T14:51:17+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Nicolás Guillén
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/puente/">&lt;div class=&quot;poetry&quot;&gt;&lt;p&gt;¿Lejos?&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Hay un arco tendido&lt;br&gt;
que hace viajar la flecha&lt;br&gt;
de tu voz.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
¿Alto?&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Hay un ala que rema&lt;br&gt;
recta, hacia el sol.&lt;br&gt;
De polo a polo a una&lt;br&gt;
secreta información.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
¿Qué más?&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Estar alerta&lt;br&gt;
para el duro remar;&lt;br&gt;
y toda el alma abierta&lt;br&gt;
de par en par.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
</content>
        
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        <title>Estoy contigo</title>
        <published>2011-12-04T16:09:31+00:00</published>
        <updated>2011-12-04T16:09:31+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Roberto Juarroz
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/estoy-contigo/">&lt;div class=&quot;poetry&quot;&gt;&lt;p&gt;Estoy contigo,&lt;br&gt;
pero por encima de tu hombro&lt;br&gt;
me dice adiós tu mano que se aleja.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Entonces yo contengo mi mano&lt;br&gt;
para que no nos traicione ella también.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
E insisto:&lt;br&gt;
estoy contigo.&lt;br&gt;
Los innegables títulos del adiós&lt;br&gt;
abandonan entonces provisoriamente sus derechos.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Y nuestras manos se aquietan&lt;br&gt;
en las equidistancias de estar juntos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
</content>
        
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    <entry xml:lang="es">
        <title>Sin señal de adiós</title>
        <published>2011-11-30T01:54:15+00:00</published>
        <updated>2011-11-30T01:54:15+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            María Elena Walsh
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/sin-senal-de-adios/"/>
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/sin-senal-de-adios/">&lt;div class=&quot;poetry&quot;&gt;&lt;p&gt;Qué dulce modo tenés de no estar,&lt;br&gt;
quédate así cuando te vas,&lt;br&gt;
como un aroma de sol en la piel&lt;br&gt;
mucho verano después.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Qué melancólico modo tenés&lt;br&gt;
de acompañar aunque no estés.&lt;br&gt;
Tiembla en el aire del atardecer&lt;br&gt;
verte por última vez.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Tanta vida mía&lt;br&gt;
desvivir no sé.&lt;br&gt;
A la lejanía&lt;br&gt;
me acostumbraré&lt;br&gt;
pero va por dentro la procesión&lt;br&gt;
sin señal de adiós.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Qué dulce modo de permanecer,&lt;br&gt;
cómo me das rumbo y ayer.&lt;br&gt;
Hago de tanto trabajo de amor&lt;br&gt;
lágrimas y resplandor.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Honda manera tenés de callar,&lt;br&gt;
cántame así cuando te vas,&lt;br&gt;
dejandomé misterioso rumor&lt;br&gt;
de manantial interior.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;figure class=&quot;align-center&quot;&gt;
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&lt;pre&gt;&lt;code&gt;  &amp;lt;button class=&amp;quot;video-facade&amp;quot; data-src=&amp;quot;https:&#x2F;&#x2F;www.youtube.com&#x2F;embed&#x2F;aDqoMR9UYcU?autoplay=1&amp;quot;
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  &lt;&#x2F;div&gt;
&lt;&#x2F;figure&gt;
&lt;p&gt;Interpretada por Sandra Mianovich. La versión original está &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.goear.com&#x2F;listen&#x2F;67d91e8&#x2F;viento-sur-maria-elena-walsh&quot;&gt;acá&lt;&#x2F;a&gt;&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;div&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Fábricas tomadas: viaje al interior de un sueño real</title>
        <published>2011-11-21T00:45:46+00:00</published>
        <updated>2011-11-21T00:45:46+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Sebastian Hacher
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/fabricas-tomadas-viaje-al-interior-de-un-sueno-real/">&lt;p&gt;&lt;strong&gt;INTRODUCCIÓN: El cerámico y los retratos&lt;&#x2F;strong&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;“Lock out” es el sinónimo de huelga patronal y es utilizada por los patrones para imponer sus “demandas” a los trabajadores; baja de salarios, despidos, suspensiones o condiciones indignas de trabajo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Cuando el lock out se utiliza para imponer ese tipo de medidas contra los empleados de una empresa, en términos jurídicos se lo califica como lock out ofensivo. Esa categoría legal, olvidada en el marco de una justicia cada vez mas comprometida con los intereses del poder, quedó enterrada en la historia de la jurisprudencia hasta hace poco más de un año, cuando los trabajadores de Cerámicas Zanon lograron demostrar frente a un juzgado laboral de Neuquen que los dueños de la fábrica estaban incurriendo en esa medida de presión extrema para lograr el despido de 200 operarios.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;En un fallo histórico, la Dra Tania Rivero de Taiana dictaminó que Cerámicas Zanon S.A. tenía que volver a abrir sus puertas respetando todos los derechos de los trabajadores, tanto desde el punto de vista de mantener la fuente laboral, como desde el punto de vista del salario y las condiciones de trabajo. El Tribunal Superior de Justicia de Neuquén, y la Corte Suprema de Justicia, a su turno, ratificaron este fallo que no se conocía en el país en los últimos 20 años. La sentencia fue recibida y presentada con todo derecho como un triunfo y un reconocimiento a la lucha de los ceramistas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Pero nada importó para el grupo que lidera junto a un puñado de bancos extranjeros el empresario Luis Zanon. En noviembre del 2001, mientras mantenía la planta cerrada, mandó dos centenares de telegramas de despido, tratando de avanzar en su plan de reabrir la planta con menos de un tercio del personal.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Ante la negativa de los empresarios a cumplir con la sentencia, quedó en manos de los propios trabajadores cumplir con el mandato de la justicia. Por sus propios medios reconectaron el gas, pusieron la planta a punto y comenzaron la maravillosa experiencia de producir por cuenta propia, vendiendo la producción para garantizar salarios y mantener la planta viva.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Desde allí, enfrentando miles de dificultades, las 300 familias ceramistas que llevan adelante el conflicto lograron tejer una profunda y extendida red solidaria alrededor suyo, involucrando en forma activa a la comunidad de la zona y a diferentes sectores de trabajadores de la provincia.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Y a más de un año de lucha, habiendo superado mas de tres amenazas de desalojo y el ataque parapolicial que se cuenta en este relato, la producción bajo control obrero continua en pié y abriendo nuevas fuentes de trabajo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Don Luis Zanon, el dueño de la empresa, viene recurriendo a todos sus contactos y amigos para quebrar la lucha de los trabajadores. Si alrededor de los ceramistas y sus familias se estructuró la solidaridad y el protagonismo de todos los sectores oprimidos de la sociedad neuquina, alrededor del empresario se unieron representantes de todas las fuerzas decadentes de la misma sociedad.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;En su despacho Don Luis tiene un retrato de Menem, con quién se siente unido no solo por fiestas y recepciones, sino también por créditos, participación en la privatización turbia de empresas del estado (fue, por ejemplo, uno de los testaferros para la privatización de Aerolíneas), beneficios mutuos y amigos en común. Entre los más de ciento cincuenta acreedores que figuran en los libros contables de la empresa, se encuentran desde personajes como Moreno Ocampo, el actual abogado de Domingo Cavallo, pasando por los “transparentes” IBM y el empresario Benito Roggio, hasta empresas de seguridad ligadas a la policía como Falcon S.A. y toda una serie de bancos extranjeros, algunos de los cuales están sospechados de servir como pantalla para el lavado de dinero.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Entre los principales accionistas de la empresa se encuentran también a algunos de estos personajes; el sr. Villahoz, funcionario del Banco Francés, involucrado en el escándalo del Megacange de la Deuda Externa y amigo intimo de la mafia financiera ligada a Domingo Cavallo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El principal acreedor de la empresa, sin embargo, es el partido-estado neuquino, otrora protector del empresario y que hoy sigue dilapidando recursos económicos con costosas campañas publicitarias en contra de los ceramistas y en armar mejor a la policía antimotines para aumentar la represión.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Si bien Zanon no es un “gran” empresario fue uno de los invitados a la fiesta menemista, y hoy sigue viviendo de los restos de la “pizza con champagne” que todavía sigue enquistada en los puestos dirigentes de la república. Y logró que alrededor suyo se coaligue la crema y nata de la corruptela argentina para defender al empresario contra las demandas de los trabajadores.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Quizá movido por la misma mano invisible de esa casta , el Juzgado Comercial Nro 18 aceptó tomar en sus manos la tarea de dictar el concurso de acreedores y co- administrar la fábrica con los empresarios, como primer paso para cumplir el plan de desalojarla y dejar 200 familias en la calle. El fallo, que lleva la firma del . Dr. Germán M. Páez Castañeda, es el último paso de todo un rosario de tácticas para tratar de lograr el objetivo de abortar una experiencia de control obrero de los trabajadores y la comunidad neuquina.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El juez Paez Castañeda fue el que ordenó en tres ocasiones desalojar la planta, orden que fue rechazada por la justicia local, legalmente por considerarla contraria al fallo de lock-out patronal, y políticamente por que nadie se quiere hacer cargo de semejante “tarea”.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Además del gobierno provincial y nacional, hasta ahora venían aportando lo suyo la policía y los servicios de inteligencia, primero con represión directa a los trabajadores y mas tarde mediante secuestros, amenazas y robos, dejando siempre el típico sello de los métodos que recuerdan a la dictadura militar y haciendo gala de una total impunidad.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Uno de los intentos “legales” mas fuertes fue el de nombrar un síndico, encargado teóricamente de administrar la fábrica y garantizar su funcionamiento durante el concurso preventivo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El elegido “imparcial” para llevar adelante esta tarea es el estudio Picado, Levy, De Angelis y Asociados, que casualmente en sus oficinas en Capital Federal ofrecen como bienvenida un gran retrato de Menem en actitud sonriente y de significado idéntico a la foto que tiene Luis Zanon en su despacho.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El detalle no es menor; ese tipo de retratos son el símbolo de la casta dominante en el país , acostumbra a vivir en la lujuria en base a la corrupción, la estafa, la explotación y la falta de escrúpulos. Es la bandera de esa alianza que empresarios, banqueros, políticos, burócratas sindicales y policías han tejido para generar el abismo en el que hoy se debate la sociedad entera. Representantes de este estudio, otrora colaborador del desastre de la reforma financiera en Ecuador, y de la colonización de Puerto Rico y Panamá, se presentaron en la planta para intentar materializar sus amenazas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Así se cierra nuevamente el círculo de la vieja Argentina, agazapada contra los trabajadores que toman en sus manos su presente y su futuro.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El relato que sigue es el resumen de dos meses de convivencia con los trabajadores de Zanon, en los que nos tocaron vivir momentos emocionantes y también momentos difíciles. Cronológicamente, los hechos –como la agresión por parte de un grupo de rompehuelgas- se sitúan en Octubre del 2002, salvo cuando se indique lo contrario en el relato. Para su elaboración, se realizaron decenas de entrevistas con obreros de base, de las cuales algunas están disponibles en internet para quién quiera escucharlos o utilizarlos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Se puede considerar el relato como una experiencia personal, que intenta simplemente dejar sentados algunos reflejos grabados en la memoria de alguien que tuvo la suerte y el privilegio de que los obreros de Zanon le abrieran las puertas de su fábrica de par en par.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;1&quot;&gt;1&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;“ Podría abrazar a esa fábrica “ leímos entre risas en un libro del cineasta ruso Ziga Vertov.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;¿Podríamos abrazar a esa fábrica?. ¿Como expresar el sentimiento que se experimenta al entrar allí?. Luego de uno o dos días, parece que uno se mimetiza con el mundo, que siempre estuvo y que por siempre estará allí.
¿Pero que palabras ponerle a la sensación que se siente en el pecho al cruzar el portón y descubrir que lo que fue una cárcel es hoy una fortaleza de la libertad?.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El tiempo que uno pasa afuera se convierte en el tiempo que falta para volver. Si bien uno entiende que es necesario, además de hacer la historia, escribirla, siempre prefiere estar allí.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Sirvan estas palabras para conjurar a los dioses del tiempo, si es que existen.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;2&quot;&gt;2&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;Este es, por poco, uno de los oficios mas viejos del mundo. La tierra convertida en utensillo; prensar, cocer, decorar, clasificar, distribuir. La lógica es la misma que hace miles de años; que lo hagan máquinas de última generación, que 270 almas garanticen que todo el proceso salga a la perfección y se repita hasta el infinito, no deja de opacar el mágico momento que vivimos cuando nos damos cuenta de que esa tierra que pisamos se va a convertir en pocos minutos en un cerámico. Claro que la magia moderna es distinta, y a fuerza de costumbre parece un acto simple para quién lo vive cotidianamente; nosotros no dejamos de sorprendernos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Cerámica Zanon SA, la planta productora de cerámicos y porcellanato mas grande de Latinoamérica, nombrada fábrica modelo, famosa por sus diseños y calidad, y conocida en los barrios pobres por explotadora y negrera está ahora en manos de sus trabajadores.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Cuando llegamos no nos recibe, como dicta la costumbre, un vigilador profesional de alguna empresa del ramo, peinado formalmente y con la burocrática planilla en la mano. Sentados en un circulo, compartiendo un mate, un grupo de obreros que ya conocemos nos saluda y nos invita a pasar. Por la radio avisan que estamos entrando, y alguno nos acompaña hasta adentro; el camino es largo y complicado para el visitante que entra por primera vez.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La sensación es que esa inmensa conjura de hierro y cemento se traga a los hombres, que apenas unos pocos aventurados recorren los pasillos llenos de aparatos sofisticados y estéticamente inexplicables. Caminamos hacia adentro de la planta, que ruge despacio, que muestra signos de vida en cada rincón, y que sin embargo lo hace con una tranquilidad que exaspera y que tarda unos días en contagiarse.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Lo primero que vemos es, en realidad, el final de la planta. En tres líneas iguales, dos hombres y una mujer trabajaban clasificando los cerámicos. El mosaico que esta bien lleva solo una marca, el que es de segunda dos, y el de tercera tres, y la otra posibilidad es el descarte. Un sensor lee las ordenes en forma de símbolo transparente que lleva cada cerámico y lo coloca en el sector correspondiente. Uno por uno van pasando, y los ojos atentos de los selectores los revisan ya casi automáticamente; no se puede adivinar, pero se tarda apenas una fracción de segundo en descubrir cualquier tipo de defecto en cada pieza.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Atrás, muy atrás, es donde comienza el proceso productivo. Casi al aire libre, montañas de arcilla y arena esperan para entrar al molino, que pulveriza 14.000 kilos de arcilla cada dos horas. Mezclado con un producto químico, la tierra convertida en polvo llega hasta las prensas que producen el bizcocho de cerámico, convirtiendo el polvo en algo sólido y compacto. Allí ya se nota el trabajo de relojero; alguien se tomó el trabajo de garantizar, lima industrial en mano, que la matriz del producto sea totalmente precisa para que cada cerámico sea exacta y absolutamente igual a los anteriores modelos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Sombras recorren toda la extensión de la planta; algunos cuidan las máquinas, controlando que no se traben y hagan bien el trabajo. Otros llevan y traen tareas y recados, o simplemente conversan animados con sus compañeros. Las relaciones se invirtieron desde que no están los patrones, y las máquinas se subordinaron a los hombres nuevamente; en medio de la cadena de producción, mientras los cerámicos fluyen uno tras del otro, una esmaltadora se paraliza para atender el llamado a la asamblea, para que un operario ayude a su compañero o simplemente para calentar el agua del mate. El control obrero volvió a poner el mundo sobre sus pies.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Luego del prensado, la pieza de cerámico recién nacida recibe el primer golpe de horno y el primer esmalte, para luego pasar por la decoración y los hornos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Las decoradoras son algo curioso; consisten en un sistema moderno de serigrafía, donde cada pieza pasa debajo de una matríz de tela que deja filtrar tan sólo un poco de pintura. Convirtiendo ese viejo método artesanal y simple en una nueva técnica industrial, la decoración de cerámicos dejo abierta una puerta para la creatividad humana, que en medio de esa maraña de máquinas, cintas transportadoras y robots sincronizados, encuentra vericuetos para expresarse en los detalles mas finos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;En una de las paredes cercanas al laboratorio, donde se realizan los patrones para el decorado, una pared desborda de nuevos diseños y de afiches plasmados en cerámicos. Algunos tienen el logo del sindicato, y fueron entregados a diversas organizaciones o personas como símbolo de agradecimiento. El mismo logo que simboliza la fraternidad y la unión entre los trabajadores, adorna cada una de las camisas marrones o azules de los trabajadores. En el mismo panel encontramos placas recordatorias de momentos importantes o de agradecimientos que quedaron plasmados para siempre. La primer placa recuerda a Daniel Ferrás, el joven trabajador que murió hace dos años por falta de atención médica durante el horario de trabajo, provocando el primer paro importante del nuevo sindicato.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Mas allá, placas de agradecimiento al pueblo mapuche, al Movimiento de Trabajadores Desocupados, a la banda de música Bersuit Vergarabat, se mezclan con los diseños de nuevos módelos y una placa recordatoria de los jóvenes piqueteros Dario Santillán y Maxi Kosteki, que también encontramos en varias partes de la fábrica.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El dato de las placas no es menor; en la casa de uno de los obreros, dibujada quizás con punzón, un cerámico decorado con una frase y un dibujo que recuerda por su forma a los tatuajes simples y clandestinos de los presos, contrasta con la elaboración de estos diseños. Con el régimen patronal, estampar una frase o un dibujo propio en los cerámicos era casi una aventura, una forma de rebeldía primaria y de complicidad secreta que tenía que pasar inadvertida frente al ojo atento del supervisor. El cerámico marcado sorteaba infinidad de obstáculos, pasaba de mano en mano en forma clandestina y salía de la fábrica envuelto en las ropas del destinatario; la creatividad estaba ahogada por el apuro, por la vigilancia exagerada y el ritmo de trabajo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Las nuevas placas, cada una de las palabras grabadas en esos cerámicos ahora prolijos y exhibidos con orgullo, quizá sean la primera expresión de un nuevo tipo de arte liberado de las cadenas del patrón. Se terminará de desarrollar cuando haga otra vida, pero cada pequeño gran paso en dirección al futuro, hace que este tipo de cosas aparezca sintomáticamente sorprendiendo a todo el mundo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La fábrica estaba dividida hasta ahora en varios sectores. La parte vieja, con máquinas que están en desuso, es un cementerio de repuestos que hoy los trabajadores están pensando en volver a poner a funcionar. Inmóviles, silenciosas, son el testimonio muerto del paso del tiempo y del progreso tecnológico de los años dorados, que permitía el lujo de que las máquinas se renovaran sin que las anteriores hayan terminado su ciclo de vida. Los trabajadores de mantenimiento, sobre todo, recuerdan como a finales de los 80 las nuevas tecnologías llegaban de la mano de ingenieros extranjeros, que mitad en castellano y mitad en italiano les enseñaban los secretos de los nuevos moustros robóticos que ahora rigen la producción. Las vacas gordas, el crédito del estado, la alta tasa de explotación obrera permitieron que hoy un robot detecte automáticamente las cajas marcadas en selección y las acomode en el lugar correspondiente.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Ese tipo de tecnología festejada en la prensa como un proceso de automatización extrema nunca logró independizarse de la acción humana. El androide, al que la patronal le había asignado cualidades casi mágicas, se descontrola muchas veces sin razón, y son los seres humanos los que tienen que estar continuamente controlando que las cosas salgan bien.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Por eso, porque la famosa automatización no era mas que transformar y sofisticar el trabajo humano, las divisiones dentro de la planta estaban centradas en el elemento central de la producción; los hombres y mujeres, obreros y obreras de Cerámica Zanon.&lt;&#x2F;p&gt;
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&lt;p&gt;Pablo entra 7:45 y cuando se queda con su papá se levanta siete menos cuarto. Siempre llega puntual, porque a su edad es fácil cumplir con esos horarios; se acuesta a las 10 de la noche a mas tardar, y se duerme mirando los dibujitos que dan en algún canal de cable.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El padre le hablaba de vez en cuando con esas mismas palabras simples con las que inspira a sus compañeros, sin vueltas, siempre con una sonrisa amable y sin medias tintas. Pablo entendía, y sabía por su maestra que tenía muchas razones para estar orgulloso de su papá.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Esa noche se durmió pensando en la mañana siguiente; se imaginaba de la mano de su papá, con miles de personas cantando y él en el medio de todo, agarrado bien fuerte, cantando una canción divertida y saltando como loco. Era divertido, siempre lo había sido.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Corría el mes de Octubre y se cumplía un año de lucha en cerámicas Zanon.
A la mañana hizo eso que solo pueden hacer los pibes y se despertó antes de que el reloj marcara la hora del desayuno para ir a la escuela. Se plantó frente a la cama de su papá, y lo miró mientras dormía; sabía que dentro de poco se tenía que despertar, que él tampoco necesitaba relojes que le digan a que hora abrir los ojos, así que simplemente se sentó y esperó mirando a ese hombre grande que dormía tan profundamente.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;A las 7 :30 AM su padre abrió los ojos y se encontró con su hijo de 9 años al costado de la cama, mirándolo con una mezcla de cariño y un poco de medio. Tardó unos segundos en entender la situación, y al darse cuenta de que lo que estaba pasando tuvo la primer reacción de abrazar en forma cómplice a su hijo. Ya era tarde; había faltado al colegio y no tenía razón para no llevarlo a la movilización.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Anduvieron todo el rato de la mano, primero llevando la bandera adelante de todo, y después mezclados entre la gente que no dejaba de cantar. Para Pablo no era solamente un juego; la sensación de hacer cosas de grande, y de ayudar a su padre para que pueda trabajar le causaba una alegría y una excitación que solo se repetía en los cumpleaños o en navidad.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Era como un regalo para él; sentía cada canción, cada paso, casa señor de esos grandotes que lo saludaban, como un paso mas para ser grande, para parecerse un poco mas a su papá.
Pablo esa noche volvió a soñar.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;4&quot;&gt;4&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;Sentado en el comedor, infaltable mate de por medio, Manotas -uno de los casi 300 trabajadores que ocupan y producen en Cerámica Zanon- nos cuenta su historia.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Para ubicarse nada más en la situación basta imaginar de donde viene su sobrenombre. Su presencia se impone, generando una mezcla de ternura y respeto que amenaza dejarnos sin palabras. Y es el quién las usa ahora:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;“Yo era encargado, y te obligaban a hacer lo que ellos decían. Nosotros teníamos retrasos en los pagos, hasta que me pudrí y me presenté en una asamblea, en el paro de 34 días. Nos amenazaron que nos iban a echar, y al final echaron a 28 encargados y a nosotros no nos tocaron. A la asamblea no podía ir cualquiera, yo tenía muy buena relación con la gente. Yo me avoqué a la lucha como todos. El primer día me recibieron muy bien, para mi fue un orgullo, fue un privilegio poder entrar y saber que las cosas que decidían en asamblea, en ese momento fue una experiencia nueva.”&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Hace casi dos años Manotas salió del mundo que le habían impuesto y recuperó su identidad como trabajador. El venía de estar en la construcción, y cuando entró a Zanon se sintió como entrando a la cárcel. En la huelga que comenzó hace más de un años aprendió todo lo que ahora demuestra en su trabajo cotidiano, que empieza mas temprano que el de todos y generalmente termina después.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Como cada uno de sus compañeros, Manotas se fue haciendo fuerte en la desgracia, y cuando lo querían condenar al olvido y la miseria decidió que ya era demasiado y que no lo iba a permitir más.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Con orgullo nos cuenta que “En un momento nuestro trabajo era conseguir alimentos, las radios abiertas, ir casa por casa, colgar carteles a la noche. La manera de trabajar es la que me gustó a mi, porque todo se decide por la asamblea, se trabaja de esa manera.”&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;¿Como volver a la casa todas las noches llevando algo para comer?. ¿Como no tirar tantos años de trabajo a la basura por el capricho de un patrón?. Esas, por mas que no las diga, son las preguntas que su conciencia de obrero responden dandolé la razón.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Un periodista local logró una vez colar una palabra de humanidad en uno de los diarios de mayor tirada de la región; dijo que en una de las movilizaciones que habían realizado los trabajadores de Zanon “se notaba que eran obreros”. La observación, que parece obvia, encierra sin embargo una de las principales características de la lucha de los trabajadores de Zanon. La sensación del periodista, mal reprimida por el editor de turno, dejaba entrever lo que sentimos todos cuando nos encontramos con ellos; hablar con alguien digno y noble, que sabe decir la verdad.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;5&quot;&gt;5&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;“Producir sin el patrón es una satisfacción inexplicable. El saber que vos desarrollas el producto, que los ves prensar, decorar y salir de la caja. El saber que lo que vos hiciste es tuyo es un orgullo muy lindo, te obliga a hacer las cosas mejor, y eso se ve en la realidad, es un buen incentivo.”&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Todos dan mas o menos la misma respuesta; orgullo, satisfacción, alegría, tranquilidad.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Rosa, una de las diez mujeres que trabaja en la fábrica, nos cuenta que ahora en el sector selección el trabajo es mejor; antes, nos cuenta, la persona que trabajaba en esa máquina estaba como atada, no podía fumar, no podía tomar nada, no podía ir al baño. A las tres horas, por estar sentado, por hacer una tarea minuciosa que se repite miles de veces por día, comenzaba a dormirse. Ahora cada vez que se cansa toma un mate, prende un cigarrillo, estira las piernas; la productividad aumenta y la tranquilidad también. Ahora le gusta su trabajo, sin presiones ni ordenes ridículas que hay que cumplir incluso sabiendo que están mal. Esa es la situación en todos los sectores; una especie de liberación de energías y creatividades, de alivio por no tener el ojo del patrón en la nuca y poder, como dicen ellos mismos, trabajar en libertad.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Y si de liberación de energías y potencialidades se trata, el laboratorio, uno de los lugares mas delicados del proceso de producción, es el mejor ejemplo de como trabaja “la nueva gestión” de Cerámica Zanon.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Manotas nos dice que “Acá hay mucha capacidad; están experimentando, haciendo modelos nuevos, y tienen la capacidad de hacer lo que quieren. En todos los sectores se esta produciendo un ahorro muy grande, porque se hacen cosas que con la empresa no se hacían por capricho. Los compañeros hacen un laburo excelente, el resultado es muy bueno y fue todo a conciencia. Los nuevos modelos están pegando mucho, de los dos lados, el económico y el político. Eso nos refuerza, porque el símbolo del material mapuche es un símbolo fuerte. Yo trabajé en porcelanato, y había un compañero que lo habían echado. El hizo un empaste que salía el 50% menos que el que se usaba. A el lo echaron, y el empaste quedó como que lo desarrolló una jefa. Nosotros a ese compañero lo volvimos a llamar.”&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Mientras estuvo la patronal el laboratorio era el lugar sagrado y prohibido; solo entraban hombres de guardapolvo, que comían en comedores separados y no tenían ningún contacto con los obreros. Eran, en su mayoría, ingenieros y técnicos químicos que ganaban un poco mas de sueldo que los operarios y eran tratados en forma diferenciada. Allí se elaboran los pigmentos que luego se utilizan para decorar los cerámicos, y nada puede fallar; la menor tonalidad, el menor detalle significan miles de cerámicos tirados a la basura. En laboratorio también se manejan los materiales mas caros, que no se pueden derrochar en lo más mínimo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Con la ayuda de un técnico, y en reemplazo de un ejército de ingenieros, tres trabajadores pusieron manos a la obra. La mayoría de ellos trabajaba o en el sector de pulido o en selección de material, y nunca habían imaginado tener a su cargo tanta responsabilidad.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Para empezar aprendieron las fórmulas y los trucos, pero no se quedaron conformes.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Juan señala que lo mejor que hicieron fue “hablar con cada compañero de cada línea, porque nadie mejor que ellos conoce el trabajo. Así aprendimos la mayoría de las cosas”. En las líneas de producción, donde antes anónimos personajes pasaban las horas en silencio, descubrieron al “ingeniero colectivo” que hace marchar la fábrica.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El laboratorio es hoy un bastión de la gestión obrera, y es allí donde nos instalamos durante nuestra estadía, simplemente porque es también allí el lugar donde se ceban los mejores mates (lo confesamos, aún sabiendo que va a despertar polémicas).&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;6&quot;&gt;6&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;Los nuevos modelos elaborados íntegramente por los trabajadores son la serie Mapuche y la serie Obrero. La serie económica, el Obrero, es un cerámico compacto, de decoración simple y pensado para abastecer a un mercado con menos poder adquisitivo. La serie Mapuche, de varios colores diferentes, logra sintetizar la reivindicación político-cultural de los pueblos originarios y una fineza en el diseño que incluso sorprende a los entendidos del tema.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Ambos llevaron decenas de horas de trabajo sin los mejores elementos para poder hacerlo. Hoy son el orgullo de la fábrica. Juan, uno de los trabajadores de ese sector, lo sintetiza así: “Sin tener muchas cosas, ahora tenemos que resolver infinidad de problemas. Si podemos resolver los grandes problemas con poco, podemos hacer mucho más”.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La misma forma de trabajo del laboratorio se repite en los demás sectores. Los compañeros de mantenimiento hacen proezas inventado repuestos para las máquinas importadas, imposibles de comprar en estos momentos; dicen que todo lo aprendieron con la empresa vieja, pero que recién ahora pueden aplicar todo lo que saben. Una parte de la fábrica que no está en producción hoy sirve a sus trabajadores como fábrica de repuestos. Y cuando algo no está se hace. Tan simple como eso.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Desde el mejorado de la materia prima hasta las cajas de embalaje, pasando por cada uno de los aspectos del proceso de producción, ha mejorado notablemente.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Reynaldo, un antiguo trabajador de la línea que hoy es encargado de mantenimiento del gas, nos explica que su primer conquista fue “que no haya mas olor a gas, ni perdidas que aumenten el consumo y pongan en peligro a la fábrica”. Con paciencia y precisión nos muestra todo el trabajo que hizo y el que le falta por hacer. Para la empresa se trataba de mantenerse al mas bajo costo posible, y para él se trata de que todo sea lo más seguro posible para sus compañeros.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El pensar en un sentido social le permite hacer mejor su trabajo sin aumentar los costos en lo más mínimo. Incluso, si hablamos en forma potencial y a futuro, desde el punto de vista estrictamente económico, los trabajadores demostraron poder trabajar mucho mejor sin patrón.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;7&quot;&gt;7&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;La organización del trabajo también cambió muchísimo con la gestión obrera. Antes había un verdadero ejército de supervisores; el promedio era uno cada dos obreros, todos armados de planillas y handies para estar comunicados entre si y con sus superiores. La burocracia era tremenda; algunos supervisores tenían por principal función hurgar en los tachos de basura en búsquedas de restos de yerba, para sancionar los que osaban tomarse un mate. Según explica Don Keller, con màs de dos décadas trabajando allí, muchos se dedicaban a “entorpecer el trabajo…nos hacían hacer cosas que estaban mal, y uno no podía contradecirlos porque eran jefes”.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Ese quizá sea el principal problema que afronte la gestión obrera; tantos años de recibir ordenes, y tanto rencor con los patrones produzcan emociones encontradas en cada uno de los trabajadores. Y como tuvieron que elegir como mantener algún tipo de “autoridad”, los trabajadores de Zanon optaron por su propio método; la asamblea.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Hay un ejemplo del régimen de trabajo que tendrá que ser recordado por los historiadores como símbolo de una época: la prohibición de tomar mate dentro del perímetro de la fábrica. Fue una de las primeras reglas absurdas que se derrumbaron con el control obrero: “Antes mate no podías tomar en ningún momento. Ahora todos podemos tomar mate. En todos los casos, en todos los sectores se puede tomar, porque no implica que te salgan mal las cosas. Estaba prohibido por una boludez, decían que la gente se reunía y descuidaba el trabajo. A mi me hicieron una carta documento por tomar mate. Es una de las cosas autoritarias que hizo la empresa. Como norma de conducta, la asamblea decidió lo de no jugar a las cartas durante el trabajo.”&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El solo hecho de que se discuta en la asamblea la conveniencia o no de jugar a las cartas al mismo tiempo que se trabaja, basta para entender hasta donde llega la libertad que conquistaron. Solo aprendiendo de ella, los trabajadores lograron encontrar mecanismos eficaces para organizar la producción en línea: “Hace 3 semanas se planteó la idea de elegir coordinadores por sector, para encaminar la producción, porque estábamos produciendo sin un plan. A mi me propusieron como coordinador, y la gente me votó, y ahora tengo esa obligación. Hacemos reuniones los lunes, miércoles y viernes, donde vienen los coordinadores con un compañero de cada sector que va rotando, para que todo el mundo esté informado. Eso es lo que yo pretendo, lo que trato de hacer; que todo el mundo tenga la información, para eso hacemos asambleas informativas. Que te propongan como coordinador es un orgullo, pero seguís siendo uno mas; acá no hay niveles jerárquicos, simplemente sentís mas obligaciones.”&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Los coordinadores, por mas que cueste entenderlo en otros ámbitos, solo cumplen esa función; coordinar la producción. Cualquier obrero es capaz de trazar un plan de trabajo, y son apasionantes las discusiones que se dan todos los días para resolver, en algunos casos, los mas finos detalles.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Un caso particular es el de mantenimiento; entre el obrero que trabajaba en la máquina todo el día, y el mecánico del turno, solo existía una relación ajena al trabajo. El jefe de mantenimiento era el encargado de dictaminar cuando la máquina se rompía y cuando no, y que era específicamente lo que había que repararle.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Los dolores de cabeza, que el operario sufría en silencio, parecen alivianarse un poco con el nuevo sistema; el dueño, el que conoce y sabe como tratar a su máquina es él y sus compañeros. Nadie más.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Así lo resume Manotas: “La gente no está presionada, cada uno sabe lo que tiene que hacer. Es muy distinto al trato con el patrón, que viene y te dice hace esto y aquello sin ninguna información. Acá se sabe todo, lo que se gasta en luz, en gas, en sueldo. Yo tengo una visión, pero quiero la de ellos, porque ellos conocen el sector y tienen una visión mucho mejor que yo de ello. En la línea es igual, y con la gente de horno es igual. Cada sector tiene que organizarse y desarrollarse ellos. Yo no les puedo decir que es lo que tienen que hacer; es la suma de un montón de voluntades y lo que uno trata de coordinar es todo ese esfuerzo. El material que sale es bueno, incluso no trabajando con los insumos ideales, porque los muchachos están haciendo magia.”&lt;&#x2F;p&gt;
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&lt;p&gt;La mejor forma de demostrar que la fábrica es viable es el propio movimiento. Sosteniendo una huelga larguísima, manteniendo una actividad extra laboral intensa y cotidiana, la producción todavía sigue alcanzando para que todos puedan cobrar. “Hoy tenemos gente en las guardias, en las tareas administrativas, en ventas, en varios roles a los ponchazos que los cubrimos entre los compañeros, lo que nos hizo sacar gente de la producción”.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La producción, sin embargo, alcanza para que todos cobren un salario digno. Los cerámicos producidos “Hoy rondan los 80, 100.000 metros, y ahora estamos proyectando 120.000. Apostamos a las ventas, que es el primer paso que encaramos y las expectativas son muy buenas. Nosotros vendíamos 33.000 metros acá en la zona, y ahora estamos vendiendo en otras provincias. Eso nos permite expandir la producción y tomar mas trabajadores. 120.000 metros es el 12% de la capacidad de la empresa, y con eso pagas los sueldos, los servicios, todo”.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Los obreros tienen ambiciones. “El punto de equilibrio -sigue contando Manotas- serían hacer 300.000 metros, porque eso nos permitiría tener un stock importante y generar una cantidad de empleo, con eso estaríamos trabajando 270 personas abocadas a la producción.”&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La ambición no es, hay que entenderlo, parecida a la del patrón; queremos que esto dé trabajo, es la consigna que mas se escucha decir entre los obreros conscientes de lo que con esa fábrica en las manos se puede lograr.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;9&quot;&gt;9&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;Son las doce del mediodía. Hace algunas horas concentramos en la rotonda y bajamos por la avenida cantando, quizás como nunca antes. Era una marcha triunfal; un año y seguimos acá, y la canción “ ahora que estamos produciendo “ retumba contra los negocios y contra los edificios gubernamentales que cierran sus ventanas como queriendo ignorar que estamos allí.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Es una marcha de festejo, una marcha de hombres y mujeres que tienen la dignidad atrapada en una mano y no la quieren soltar.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Jóvenes obreros, que no alcanzan todavía a reunir toda la ropa del uniforme marrón, se mezclan entre rostros cansados de hombres mayores, que acompañan con palmas y voces como susurros la energía juvenil.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Uno de esos hombres de rostro curtido y severo lleva un gorro de pescador, el mismo que los domingos de verano usa para ir a pescar a cualquiera de los lagos que pueblan la región.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Con una mano sostiene una bandera Argentina que llevan entre unos cincuenta obreros y con la otra levanta el gorro color verde militar. Tiene unos 60 años y esa mano que saluda al viento trabajó en la sección hornos durante casi 25 de ellos. En esa mano también lleva un reloj imitación oro con sus iniciales grabadas, que muestra orgulloso cuando cuenta que se regaló la empresa como premio por ser “el menos faltador “.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El, o cualquiera de los obreros de su edad, recuerda un tiempo pasado en el que ser obreros de Zanon era sinónimo de estar bien. Trabajar se trabajaba, dicen, pero a fin de mes la recompensa siempre llegaba.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Teníamos obra social, hacían los aportes. La vida era una suseción de días tranquilos, esclavizados a una gallina de los huevos de oro que disfrutaba de la protección estatal.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Eso mismo, explica con palabras simples Don Velazquez, es quizá lo que marcó el principio del fin. Cuando los subsidios para le gas, la electricidad y el agua comenzaron a menguar, cuando apareció la competencia y la necesidad de pagar impuestos, ese estar siempre bien comenzó también a terminarse. Había pasado la época del cavallismo, del auge consumista y la ilusión pasajera del ascenso social. En Zanon esa época había pegado duro; es la de mayor rotación de mano de obra, la de mas horas extras y mayor productividad del trabajador.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Si alguien, como ese obrero de manos duras y gorro de pescador, había tenido alguna ilusión de vivir eternamente bien bajo la orbita de la patronal de Zanon, esas ilusiones se esfumaron con una gota de agua bajo la luz del sol. Y el hombre, terco en su lucha por sobrevivir y hábil en su don de crear, construyó el sueño propio, esta vez edificado sobre los cimientos de la realidad.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;10&quot;&gt;10&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;Con la misma sencillez con que lo explica, con la misma tranquilidad con la que todavía sigue siendo uno de los primeros en l legar a trabajar, Don Velazquez marcó, sin querer, el principio del fin. Trece años había estado allí la vieja conducción del sindicato; trece años de silencio, trece años de listas de despidos confeccionadas en común, de las que no había forma de safar.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Corre el año 2000, y en la fábrica hay una nueva comisión interna formada por gente joven. La vieja conducción del sindicato, encabezada por Oscar Montes, un ex-obrero electricista que hizo sus primeras armas en Zanon, no soporta el hecho de que la nueva generación de delegados se llame a si mismo “ independientes “ y que no acepten la vieja formula de ser los ejecutores de los recurrentes ajustes de personal.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– No te conozco – dijo Montes aquella vez.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El viejo está allí, parado con su recibo de sueldo en la mano, esperando poder entrar a la asamblea donde él y unos 200 obreros se van a plantar para que su nueva comisión interna no sea expulsada del sindicato. Montes esta parado en la puerta, débil, nervioso, y no mira a los ojos a Don Velazquez para decirle que a él, que hace 20 años que trabaja en la fábrica, que a él que tantos favores le hizo a todo el mundo, no lo recuerda como afiliado.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La comisión finalmente no fue expulsada, y pocos meses después pasaba a estar al frente del sindicato. Una nueva experiencia sindical comenzaba, borrando los métodos de matonaje y favoritismo, y cambiándolos por la asamblea y la participación.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Para Don Velazquez, el viejo Velazquez, esa escena fue el comienzo del fin de una era; la era de la esclavitud. Y ahora, mientras custodia el sector de esmalte “ para que los muchachos de la línea puedan trabajar bien “, dice que no se arrepiente de nada; un año de control obrero le bastó para entender que el patrón es sólo necesario para que otros se llenen de plata.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;11&quot;&gt;11&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;Es la una de la tarde. Hay sol y la movilización pasó por todos los lugares que simbolizan el poder; la casa de gobierno, la legislatura y, por qué no, el centro de la ciudad. Ahora marchamos hacia el monumento al Gral. San Martin, el punto céntrico de la ciudad, allí donde todo y todos se encuentran.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La bandera se ve de lejos, casi como un insulto. Son tres, quizás cuatro cuadras que nos separan de los rompehuelgas encabezados por Montes y quizá el saludo, el pedido de “ un minuto de silencio para Montes que está muerto “ no llegue a escucharse, así como nosotros no distinguimos las caras de los que están ahí, del otro lado.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Pasamos tranquilos, alegres. Un joven de pelo largo, no mas de 25 años, se queda parado mirando al horizonte; no canta como los demás, tan solo mira y trata de descubrir alguna cara conocida. Frunce el seño, busca, investiga, pero no logra reconocer a ninguno de sus viejos compañeros.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;–Y pensar que hace apenas dos años– dice – estábamos allá adentro, como robots. Nosotros no éramos compañeros de nadie; comíamos en un comedor aparte, usábamos otro uniforme y hasta estábamos divididos del resto de la planta por un nailon, para no ver lo que pasaba. No teníamos nada que ver con estos, porque ni siquiera nos dejaban afiliar al sindicato.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La empresa nos engañaba diciendo que nosotros éramos el futuro y nosotros nos divertíamos, mirá lo que te digo, compitiendo a ver quién producía mas. Era el sector mas choto de la fábrica; no podía parar ni cinco minutos para respirar un poco, porque Porcellanatto es el material mas caro, y entonces había que producir y producir. Éramos “la sangre joven “ nos decían, y luego aprendimos que querían esa sangre para chuparla un poco más.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Ahora mira a los rompehuelgas, parapetados allá a lo lejos, como con vergüenza de que los puedan reconocer. Marchan, pero su marcha no va hacia ningún lado; cantan, pero sus gargantas parecen obligadas, lo hacen de una forma demasiado formal. Compara; nosotros jóvenes y viejos, de azul o de marrón, festejamos, avanzamos, sonreímos y cantamos aun sabiendo que nuestra pelea nunca tiene final.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;12&quot;&gt;12&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;Los primeros momentos son de confusión. El reloj marca las dos de la tarde y, apretados en un micro, volvemos a la fábrica para terminar de festejar el año de lucha que los trabajadores acaban de cumplir.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Desde el colectivo donde viajamos apretados se ve, a la derecha una hilera de policías con escudos. Adelante se ve gente como queriendo avanzar, pero el tráfico, casi inmovil , no nos deja ver que es lo que está pasando.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Una mujer es la primera en darse cuenta de que hay algo malo. Es apenas un segundo de parálisis, luego del que grita que nos bajemos todos, por si estaba pasando algo. El escuadrón de policías está a unos cien metros de nosotros, y la alegría de hace minutos muy atrás.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Hay grupo de gente a lo lejos, cerca del cartel de entrada de la fábrica. Alguien tira petardos de tres tiros, trepado al andamio que grupos de muralistas usan para pintar un nuevo frente para una fábrica nueva. Parados en medio de la ruta, nos quedamos paralizados durante unos segundos, para caer en seguida en la cuenta de que la fábrica, en realidad, estaba siendo atacada por una banda civil.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Corremos a refugiarnos - la confusión nos dejó a tiro de los provocadores- y saltamos la reja como podemos para unirnos al resto de los compañeros.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Los carneros retroceden a medida que mas obreros llegan y se defienden con las manos o con gomeras. Desde el techo de la guardia, un aguerrido grupo de trabajadores responde a las agresiones con una incesante lluvia de bolitas blancas de cerámica irrompible, que en algunas horas serán famosas en toda la ciudad.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;De atrás, desde el cuerpo principal de la fábrica, Don Velazquez y cuatro obreros vienen corriendo. Es una imagen extraña; el viejo tiene el pecho hinchado, y lleva en la mano una gomera muy pequeña, casi infantil, pero que le permitirá estar en la primera línea.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Su rostro, su forma de caminar, me quedarán grabados como el primer recuerdo de los días que vendrán. Como un padre defendiendo a sus hijos en peligro, ese hombre tranquilo y sencillo se convertía en cuestión de segundos en un defensor rabioso de su dignidad.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Adelante, contra el portón, refugiados atrás de un pallet de cerámicos, un grupo de obreros muy jóvenes se turna para disparar. Algunos gritan cosas, pero ya sus voces no llegan a los agresores; retroceden desornadamente hasta el otro lado de la ruta, unos ciento cincuenta metros del portón de la fábrica, donde se instalaran durante los próximos días.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La fábrica, hermosa y prolija como siempre, es todo preparativos. Ninguna línea de producción funciona y todos y cada uno de los obreros trabaja ahora para apuntalar su defensa en lo que se sabe será una larga semana de lucha.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;13&quot;&gt;13&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;A veces es fácil aprovechar la condición de periodista, el cierto aura que la palabra “ prensa “ concede, y meterse en terrenos escabrosos donde de otra forma no se podría llegar. Así sucedió esta vez, a pesar de que el portador de la cámara minutos antes había sentido la necesidad de bajar la cámara y tirar, como cualquier obrero, sus buenos cascotazos contra el nuevo agresor.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Crucé la ruta despacio, alineado detrás del cordón policial que, como una red de un partido de voley, se había puesto bajo “ la línea de fuego “ para evitar momentáneamente nuevos choques como el que había de terminar.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Las remeras de la hinchada de Cipolletti es lo primero que llegue a divisar. A la derecha, en la punta del campamento esquirol, un grupito de pibes, no mas de 15 años, toca el tambor y ni siquiera atina a taparse la cara cuando comienzo a filmar. Mas allá, dos o tres mujeres un tanto nerviosas cantan y saltan de a ratos, y parecen esforzarse cuando el lente las enfoca. Un grupo de hombres mayores, de anteojos negros, cuchichea junto a una bandera y otro grupo de jóvenes comparten un vino en caja.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Son en total unas cincuenta personas, la mayoría de ellas jóvenes, que de después sabría que habían sido reclutadas entre la “barra brava “ del club Cipolletti y barrios pobres del lugar.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Atrás, rodeado de cuatro de sus socios, Oscar Montes, de un 1, 90 de estatura, camisa roja y anteojos para sol, habla continuamente por celular.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Montes, un ex-obrero de la parte de electricidad, abrazó el sindicalismo hace 14 años, desplazando a una vieja conducción que ya no tenía nada que ver con la actividad sindical. Ligado a la CGT local, trepó de la comisión interna a la conducción del sindicato rápidamente, y durante mucho más de una larga década, llegó a tener un puesto en la conducción nacional. La CGT en Neuquén nunca fue gran cosa; provincia que cambió al peronismo por un sistema de caudillaje local, nunca dio mucho protagonismo a los sindicalistas ligados al aparato nacional.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Durante años, para Montes estar al frente del sindicato fue un pequeño negocio particular; así consiguió su auto, pudo terminar su casa y hacer decenas de viajes sin trabajar. Cuando surgió por segunda vez oposición entre los obreros, creyó estar otra vez frente a pequeños obstáculos fáciles de superar.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La nueva comisión interna, sin embargo, surgida de charlas clandestinas y encabezada por obreros jóvenes, ganó sin problemas y casi por unanimidad la conducción de la fábrica. De la plataforma que los llevó al triunfo se destacaban dos propuestas que, frente a la vieja dirección, resultaron un arma mortal; la honestidad como primer punto, y como segundo la participación democrática mediante asamblea.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;A partir de ahí todo comenzó a cambiar. Las asambleas, las protestas por las condiciones de trabajo, los paros sorpresivos frente a cada atropello patronal comenzaron a hacerse frecuentes y la vieja burocracia sindical, con cada paso que daban los obreros, comenzó a ni siquiera poder entrar a la fábrica. Aislados y repudiados, intentaron retener el sindicato llamando a una asamblea para organizar elecciones a 100 kilómetros del lugar.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La empresa le dio una mano; la asamblea sería en horario de trabajo, y el que faltara ese día, declaró la patronal, corría el peligro de ser despedido.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Una caravana de 100 obreros que desoyeron cualquier amenaza llegó al lugar fijado y evitó que la perpetuación del montismo se consumara. La vieja conducción ya no representaba nada, y para los ceramistas de Neuquén comenzaba un nuevo capítulo en el que defenderían, sea como sea, su dignidad.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Y ahora estaba allí, Montes, dos años después de aquella asamblea, de anteojos negros, hablando por celular, a comandando un grupo de civiles contratados con el solo objetivo de entorpecer la producción y presionar para una salida judicial.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;¿Con quién hablaba Montes a las tres de la tarde luego de atacar a piedrazos a los obreros de Cerámicas Zanon?. Cuentan algunos testigos que tenía línea directa con la patronal, que invirtió 5000 pesos por día para financiar la nueva intentona que por vía legal no habían podido lograr. Otros, que entablaba una negociación con Alicia Comelli, la secretaria de seguridad de Neuquén, con la que negociaba los próximos pasos a seguir.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Lo único cierto es que estaba allí, que armaban carpas y prendían un fuego, que los tambores de los jóvenes contratados para la ocasión tocaban una música extraña, ritmo de una fiesta particular.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Se venían cuatro días de extrema tensión.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;14&quot;&gt;14&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;Desde lo alto de la fábrica, al lado de la entrada del sector selección, el atardecer era imponente. La ruta siete se teñía de un naranja brillante, y de a poco, brindando un espectáculo hermoso, el sol comenzaba a caer. En la fábrica ya éramos unas 700 personas, entre obreros, familias y organizaciones solidarias.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Las guardias estaban reforzadas; diferentes puestos, numerados del uno al seis y comunicados entre sí por teléfono o radio, cuidaban todo el perímetro de la fábrica. Todas las entradas estaban tapiadas por palets de cerámica que obreros en autoelevador nunca dejaban de agrandar.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;En el puesto número tres, el que estaba justo en frente de donde acampaba el grupo de Montes, se producían escaramuzas continuas. Una piedra volada para pegar contra la reja, otra volvía y comenzaba un enfrentamiento que podía durar entre algunos minutos y una hora.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Durante la noche, cerrada y oscura, se tiraba al bulto. Un infrarrojo de una cámara de video mostraba como pequeños grupos de jóvenes se parapetaban entre las señales de tránsito para empezar a atacar. La escena se repetía durante horas. Un grupo de unos treinta obreros, sentados y compartiendo un mate, cantaba canciones futboleras, aduciendo a la condición de barras bravas de “la gente de Montes “. Del otro lado, inexplicablemente, los tambores pasaban horas sin dejar de tocar lo mismo. Cuando se callaban, comenzaban, de nuestro lado gritos incitándolos a volver a tocar. De repente nos llegaba una piedra o dos, y todo comenzaba otra vez; cada uno a su puesto, todos atentos y preparados para lo que podía pasar.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Luego sobrevenía la calma, y durante una hora o dos, la escena del mate, las canciones, los bombos era la misma, hasta que cualquier cosa hacía parecer que todo estaba a punto de estallar.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Así vivimos la primera noche de agresión, una especie de guerra de nervios destinada a que nadie dentro de la fábrica asediada y fortificada pudiera dormir.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;15&quot;&gt;15&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;Para entender el cuadro completo hace falta remontarse a casi un año atrás. Es 19 de diciembre del 2001 y el país entero estalla en llamas. En la ciudad de Neuquén, los rumores corren en todos y cada uno de los barrios castigados por la pobreza y la desocupación.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;En el centro, una joven recientemente despedida de su trabajo en una pizzería toma un helado con su madre. No imagina nada de lo que está por suceder y sólo cuando nota que el ambiente se torna raro, que los negociosos cierran y la policía se comienza a multiplicar decide que es tiempo de volver. En minutos más, la ciudad entera estallará como un verdadero polvorín. Los principales supermercados serán escenarios de una batalla campal, y en cada punto candente de la ciudad, cientos y miles de personas saldrán a la calle para tomar por la fuerza lo que les fue negado por una vía legal.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Los saqueos comienzan mientras ella viaja con rumbo a su barrio. En el colectivo, mujeres preocupadas hablan de gases lacrimógenos, de batallas campales y heridos. Ya en el Barrio, los comentarios se vuelven imagen, y se desarrolla un Guernica urbano; jóvenes enfrentándose a la policía, barricadas en las esquinas, mujeres escapando en bicicletas tratando de cargar pesadas bolsas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Hay heridos, hay gases lacrimógenos y caos en todas las esquinas. El impulso de una sociedad convulsionada, la sensibilidad de ser joven, la solidaridad con los vecinos, hace que quede envuelta en los acontecimientos. Siente la obligación, la necesidad de hacer algo y se mezcla entre la gente para ayudar a cargar las bolsas que llevan un poco de comida, socorrer a los heridos o levantar a los rezagados que caen entre las balas policiales.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La ciudad, el país entero es una batalla campal; la noche transcurre con enfrentamientos en todo el barrio, con 32 muertos y cientos, quizás miles, de heridos . En el San Lorenzo, el ruido de las balas, los gritos desesperados alternan con camionetas atestadas de policías que pasan por la cuadra. Es una noche de terror, que solo terminará el día después, con la caída de De la Rua.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Inmediatamente decide que tiene que hacer algo. Sin pensarlo dos veces ingresa el MTD , el Movimiento de Trabajadores Desocupados asentado en el barrio y que desde hace algunos años lucha por trabajo genuino. Todo el verano lo alterna entre los cortes de ruta y las actividades de solidaridad con los obreros de Zanon, que todavía permanecen en carpas frente a la fábrica.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Ahora, volviendo a Octubre, veamos el panorama; esas manos que antes fueron solidarias con sus vecinos en los momentos más álgidos de la rebelión, esas mismas manos que pidieron un paquete de arroz, una yerba o una moneda para que los obreros de Zanon pudieran aguantar su lucha, ahora trabaja con formulas de esmaltes en el laboratorio de la fábrica de cerámicos mas moderna de Latinoamérica.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Ella, junto a una decena de sus jóvenes compañeros, son la nueva camada de obreros de Zanon.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;En agosto, mediante un acuerdo con las organizaciones de desocupados, una veintena de trabajadores desocupados entra a a trabajar a la fábrica con iguales derechos y salario. El MTD, aliado de los ceramistas en todos y cada uno de los momentos que les tocó vivir, decide en una asamblea que los beneficiarios de los nuevos puestos de trabajo deberán ser los más jóvenes, por una doble razón; muchos de ellos no tuvieron en su vida un trabajo digno, y siempre fueron los primeros en ponerse al frente de todo lo que hay que hacer.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;–Es como estar adentro de un sueño, pero real– comenta un joven de 22 años del MTD, que con su nuevo trabajo puede mantener mejor a sus dos hijos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Cuando la agresión contra la fábrica comienza, es casi un hecho natural que los trabajadores desocupados estén al frente de su defensa.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;16&quot;&gt;16&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;La noche fue una interminable sensación de tensión, pero sin dejar momentos para la diversión. El humor, la picardía, la alegría, no dejaba de aflorar incluso en los momentos mas difíciles.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Un vecino del barrio del frente se cruza a conversar. Está indignado porque los rompehuelgas “le están ensuciando el barrio “ y promete que nadie va a dejar que “toquen ninguna institución, ni esta fábrica ni este barrio “. Grupos de jóvenes emergen de la oscuridad y atacan el campamento de los agresores; de la nada surgen y en la nada se esconden, acostumbrados a andar entre las bardas que los vieron crecer.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Se produce un alboroto, se escuchan algunos tiros y alguien grita que salgamos a pelear a la calle “a ver quién se la banca más “.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La conversación es los gritos “tenés que tirar un poco mas que dos tiros si querés que salgamos de acá, mirá si te vamos a entregar una fábrica que vale 150 palos verdes solamente para que lo pidás “.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Risas, canciones futboleras; todo vale para volver loco a un l enemigo que tampoco puede descansar.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El viernes se retiran. Por la mañana los medios muestran como agreden a la fábrica y como el combustible principal que utilizan en el vino en cartón. Al mediodía, durante una conferencia de prensa en la entrada de la fábrica, los rompehuelgas no tienen mejor idea que atacar a piedrazos. Se producen escenas de confusión, la prensa en pleno se cruza hasta su campamento y un periodista es agredido por un grupo de rompehulelgas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Los que querían recuperar la fábrica para los patrones habían terminado de perder una primer batalla; la de la opinión pública. Golpeados y cansados algunos, desmoralizados otros, y con la panza y las gargantas llenas la mayoría, se van. En la fábrica se festeja; esa noche se puede dormir, aunque se mantienen las guardias solidarias para las que aporta cada organización.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La fisonomía de la fábrica, asediada, apedreada, cambia rotundamente. Luces prendidas, guardias mas numerosas, controles en la entrada. El uniforme de los obreros también sufre una mutación; desde el primer hombre en la guardia, hasta el último destinado a la producción lleva su gomera. Estamos en estado de tensión permanente.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;17&quot;&gt;17&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;Reporte del viernes. Apurado, casi sin dormir, escribo el siguiente informe :&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Ruta 7, 11 AM - Un grupo de 400 desocupados del MTD marchan cortando la ruta. Se acercan a la puerta de Cerámicas Zanon. Del otro lado espera una nutrida delegación de Ceramistas. Se confunden en un abrazo, ese mismo abrazo solidario que durante todos estos días de tensión se vio. “Unidad de los trabajadores, y al que no le gusta se jode”.
Nadie salta; estamos cansados, pero las palmas, los saludos, los rostros cansados pero felices de los obreros alcanzan para darle a la jornada un alto grado de solidaridad.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;–La ruta es nuestra – había dicho un compañero desocupado durante una de las tantas reuniones que se hicieron ayer. Los rompehuelgas entendieron el mensaje, anoche guardaron violín, tetrabrik y asado en bolsa y se volvieron para sus casas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Hoy por la mañana nos despertó el ruido de la sirena de un transfer, que después de algunos días tensos volvieron a funcionar . Las guardias seguían firmes y bien reforzadas, pero nos dimos el lujo de turnarnos para descansar. La fábrica esta produciendo, y las ventas continúan -nunca se pararon- su rutina cotidiana. Las caras de cansancio, las miradas de hombres preocupados que pasan uno o dos días sin dormir se aflojan de a ratos, y ya la mayoría pudo dormir algunas horas seguidas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El que no tuvo un buen día fue el burócrata sindical Montes, uno de los pocos empleados que tiene la patronal de Zanon. Anoche, cuando el viento soplaba sobre la ruta 7, tuvo que juntar sus pertrechos y volverse a su casa. Sus “empleados” ya tenían 40 pesos en el bolsillo, ya estaban lo suficientemente borrachos y cansados de ser repudiados como para querer mas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;“No los conozco, deben ser los compañeros de mis compañeros” declaró Sanmartín, otro de los rompehuelgas, cuando varios periodistas le preguntaron sobre por qué habían atacado a piedrazos una conferencia de prensa.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Como broche final, el mismo Montes en persona negó que “su gente” haya golpeado al periodista de la agencia TELAM y de Radio Calf. En los diarios locales declaró que “se pusieron nerviosos porque saben que es un zurdo”. La voz en off del antihéroe fue difundida junto con las imágenes que documentan la agresión. Ni siquiera la Mañana del sur, subsidiario del Ámbito Financiero, pudo evitar referirse a los carneros como “independientes” entre comillas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Hoy, cuando los provocadores intentaron hacer una conferencia de prensa, los trabajadores del periodismo les dieron otra lección; en solidaridad con el compañero agredido decidieron que nadie iba a concurrir a su llamado. Entre los periodistas también hay gestos de dignidad. Y que esta mañana hayan vuelto a amenazar a un compañero telefónicamente, es quizá un síntoma de que su impotencia política no encuentra todavía final en su caída.
Pero los rompehuelgas, carneros y malandras son sólo el último eslabón de la cadena de mandos de los antiguos dueños de Cerámicas Zanon, que hoy volvieron a estar representados aquí por los síndicos sin nada en la mano mas que vagas declaraciones de “hacer una propuesta” y una futura reunión para dentro de dos semanas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La audiencia convocada para el día de hoy terminó en la nada, sumándose a la cadena de presiones que sufrieron los ceramistas durante la última semana. Desde la empresa de luz y gas, de parte del gobierno, pasando por los rompehuelgas del lado puramente patronal, hasta la justicia con sus pedidos de desalojo, y sus audiencias de presión, todos parecen haberse puesto de acuerdo para intentar tirar contra las cuerdas a la lucha de los obreros de Zanon.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Un año de pie, siente meses produciendo en una fábrica enorme y compleja no pasaron en vano. Hace dos semanas, los trabajadores realizaron un “encuentro interno” donde divididos en comisiones discutieron en profundidad todos los aspectos de su actividad cotidiana, desde las movilizaciones, la situación del país, hasta las calidad de la producción y la limpieza de la fábrica, sacando conclusiones que luego volcaron en un plenario general. Los resultados de esa jornada se notaron primero en la producción, que al comenzar esta semana de tensión había alcanzando una calidad superior a la conocida hasta ahora.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Y las conclusiones mas profundas, esas que se graban a fuego con la experiencia, se demostraron en cada uno de los desafíos que la lucha nos hizo enfrentar estos días. La primer conclusión de todo esto, es que los trabajadores demostraron estar mas fuertes y mas unidos que nunca, y que ese nivel de conciencia logrado es algo difícil de quebrar.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Hace unos meses, cuando los trabajadores se movilizaron masivamente luego de una brutal represión, un dirigente del sindicato declaró que, como dice la canción “lo que no te mata te fortalece”. Hoy los trabajadores volvieron a demostrar que en ese punto también tienen toda la razón.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;A todos los que venimos de afuera a conocer a los obreros de Zanon nos pasa algo parecido, que es difícil de explicar; una vez aquí nadie quiere irse. La intensidad de la situación, la cantidad de cosas que hay que hacer, nos mantienen como atrapados todo el tiempo. Pero, sobre todo, esa calidad humana, esa solidaridad contagiosa y esa serenidad que se aprende en este tipo de luchas, es algo que se mete muy hondo, algo que no se puede explicar fácilmente con palabras. Estos hombres y mujeres que tomaron en sus manos Cerámicas Zanon, están haciendo algo que significa mucho mas que tomar una planta y ponerla a producir. En ese proceso, se están transformando a ellos mismos y poniendo, como decían en el mayo francés, una estrella danzante sobre esta tierra que se viste de marrón para homenajearlos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;18&quot;&gt;18&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;El fin de semana pasa plagado de rumores. Neuquén es una ciudad que guarda algunas formas de pueblo antiguo, y todo - mas temprano que tarde- se termina por saber.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;En los barrios pobres, camionetas blancas con hombres de traje reclutan gente, y mientras tandt Montes procura apoyo de la CGT (Confederación General del Trabajo) local.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;En el barrio Parque Industrial, a pocos kilómetros de la fábrica, hay algunos problemas para reclutar gente. De allí son algunos de los jóvenes que habían ido a la fábrica por primera vez. Muchos que se sienten golpeados, aturdidos, engañados, no quieren volver.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Un profesor de fútbol de apellido Centurión, ligado al Movimiento Popular Neuquino (MPN, partido que detenta el poder) es el nuevo encargado de reclutar gente :&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;–Ahora vamos a ir con los gordos de la CGT, así que esos ceramistas no van a poder aguantar ni un rato, los vamos a sacar de vuelo – dice.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Igual que días atrás, ofrecen 20 pesos al que este dispuesto a aguantar 12 horas frente a la fábrica, y 20 más al que se quede durante toda la noche. El vino, las drogas y de ser necesario las armas, corren por cuenta de la patota sindical, a esta hora co-dirigida por funcionarios del ex-directorio de Zanon.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El corillo de rumores es tremendo; que se están armando, que lograron apoyo de la gobernación, que los pocos ex-obreros ceramistas que se les plegaron no querían volver mas, y que la hinchada de Cipolletti, por presión del club, se abstendría de venir. Las camionetas misteriosas recorren la ciudad durante todo el fin de semana; Villa Ceferino y San Lorenzo son dos de los barrios donde amigos y conocidos nos corren a contar los que los hombres de traje les fueron a ofrecer.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Todo el fin de semana es un corrillo interminable, que apenas deja dormir.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;19&quot;&gt;19&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;Es domingo, de madrugada. Por fin pude dormir un poco. Escapando de los rumores, me encierro a escribir en una oficina perdida en medio de la fábrica. Mitad con sueño, mitad con ansiedad, sale el siguiente artículo, escrito de corrido y casi sin pensar en la formalidad periodística. Lo publico sin corregir. No me creo con derecho a hacerlo ahora, así que transcribo algunos de sus párrafos tal cuál los escribí en aquella ocasión :&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;“En el día de ayer, los diarios locales difundieron un comunicado de prensa del sector denominado “ceramistas independientes”, el grupo que la semana pasada protagonizó una provocación contra los trabajadores de Zanon y contra periodistas de medios nacionales.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;En el comunicado, los rompehuelgas declaran que volverán a “acampar” frente a la planta durante el día Lunes para reclamar el desalojo de la misma y el cumplimiento del plan de la patronal; dejar 200 familias en la calle y reabrir la fábrica con un mínimo de personal, violentando mas de 20 fallos judiciales que le dan la razón a los obreros que hoy mantienen la producción bajo su propio control.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La metodología que utilizan estos ex-dirigentes sindicales ligados a la CGT es conocida ya por toda la ciudad; reclutamiento en los barrios marginales, entre las barras bravas y con los punteros políticos del MPN. El financiamiento de los directivos de la empresa, que les permitió movilizar grupos de provocadores en micros y camionetas, también le permite pagarle a sus “empleados” 10 pesos por “día de trabajo” además del vino, la comida y las armas que sean necesarias, según constan en varios testimonios de toda la región.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Este tipo de “laburitos”, como se los llaman en el mundo del clientelismo y la mafia política local, es comúnmente utilizada para engrosar actos políticos, realizar apretadas a opositores, hacer robos por encargo, etc. En la marginalidad, en el reparto político de la ayuda social, en los comité de campaña, en las estructuras vetustas de los viejos aparatos estatales, el trabajo de matonaje y la provocación es una fuente de empleo para todo aquel que haya perdido hasta el mínimo grado de valores humanos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;&lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;argentina.indymedia.org&#x2F;news&#x2F;2002&#x2F;12&#x2F;73034.php&quot;&gt;Publicado originalmente&lt;&#x2F;a&gt; el 30 de diciembre de 2002 en Indymedia Argentina.&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;div&gt;
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        <title>L&#x27;equip petit</title>
        <published>2011-11-10T12:39:47+00:00</published>
        <updated>2011-11-10T12:39:47+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
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&lt;p&gt;La historia del Margatània, un equipo infantil de fútbol que ha empezado a jugar el torneo este año… y su filosofía ha llegado al corazón de mucha gente.&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>Canción de amor</title>
        <published>2011-11-07T02:22:38+00:00</published>
        <updated>2011-11-07T02:22:38+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Lisandro Aristimuño
          </name>
        </author>
        
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    <entry xml:lang="es">
        <title>Ausencia de amor</title>
        <published>2011-11-06T02:02:00+00:00</published>
        <updated>2011-11-06T02:02:00+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Juan Gelman
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/ausencia-de-amor/">&lt;div class=&quot;poetry&quot;&gt;&lt;p&gt;Cómo será pregunto.&lt;br&gt;
Cómo será tocarte a mi costado.&lt;br&gt;
Ando de loco por el aire&lt;br&gt;
que ando que no ando.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Cómo será acostarme&lt;br&gt;
en tu país de pechos tan lejano.&lt;br&gt;
Ando de pobrecristo a tu recuerdo&lt;br&gt;
clavado, reclavado.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Será ya como sea.&lt;br&gt;
Tal vez me estalle el cuerpo todo lo que he&lt;br&gt;
esperado.&lt;br&gt;
Me comerás entonces dulcemente&lt;br&gt;
pedazo por pedazo.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Seré lo que debiera.&lt;br&gt;
Tu pie. Tu mano.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Gracias por el fuego (fragmento)</title>
        <published>2011-11-04T01:59:00+00:00</published>
        <updated>2011-11-04T01:59:00+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Mario Benedetti
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/gracias-por-el-fuego-fragmento/"/>
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/gracias-por-el-fuego-fragmento/">&lt;p&gt;_&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Me acordé y es para vos, Dolores. Lo hizo otro, para otra, pero también yo lo hice y es para vos. Lo hizo otro, porque yo no sé decir las cosas que siento, pero reconozco cuando alguno es capaz de decirlas por mi. Y es también un modo de decirlas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;A lo mejor, Vargas ya no se acuerda de esto que escribió. Yo me acuerdo, y es un modo de hacerlo mio. &lt;em&gt;Porque eres mía, porque no eres mía&lt;&#x2F;em&gt;. Nadie podría decirlo mejor ¿Verdad? &lt;em&gt;Corazón Coraza&lt;&#x2F;em&gt;. Es para vos, Dolores. Ya no sé quién lo hizo. Acaso Vargas fue un robot que pensó por mi? Acaso yo soy Vargas, o Vargas soy yo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Lo único seguro es que estás exisitiendo, Dolores, en algún rincón de este día, en algún lugar del mundo, sola o con alguien, pero sin mi. Lo único seguro es que sos mejor que todas tus imágenes, que todas las imágenes que yo tengo de vos. ¿Quise esperar este instante a solas, sin prisa exterior y sin testigos, para decirme con todas las letras, que estoy enamorado? Quizá sólo semienamorado. Porque ella dice que no, que no me quiere. Y para estar total, completa, absolutamente enamorado, hay que tener plena consciencia de que uno también es querido, que uno también inspira amor (…).&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;&lt;em&gt;De la novela «Gracias por el fuego», de Mario Benedetti. El poema que encabeza el fragmento es, por supuesto, de la autoría de Benedetti y se titula «Corazón Coraza».&lt;&#x2F;em&gt;&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;div&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Reserva de Orsai #4 y nuevo libro de Casciari en Córdoba</title>
        <published>2011-08-18T15:57:40+00:00</published>
        <updated>2011-08-18T15:57:40+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/fotos/reserva-de-orsai-4-cordoba/"/>
        <id>https://textosypretextos.pages.dev/fotos/reserva-de-orsai-4-cordoba/</id>
        
        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/fotos/reserva-de-orsai-4-cordoba/">&lt;p&gt;Amigas, amigos,&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;A través de esta página podrán reservar las publicaciones de la Editorial Orsai para la &lt;strong&gt;ciudad de Córdoba y alrededores&lt;&#x2F;strong&gt;.&lt;&#x2F;p&gt;

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&lt;h3 id=&quot;preguntas-frecuentes-y-sus-respuestas&quot;&gt;Preguntas frecuentes (y sus respuestas)&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;** ¿Cuánto cuestan la revistas ?**&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Un ejemplar de cualquier número conseguible sale &lt;strong&gt;$ 65&lt;&#x2F;strong&gt; (pesos).  [[Es un poco menos que el precio surgerido,  €12, ya que al comprar por mayor obtenemos descuento y lo socializamos]]&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;** ¿Y los libros? ¿El de Casciari? ¿El  de Altuna? **&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Lo mismo, $ 65 (pesos).&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;**¿Cuándo llegará lo que pida? **&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Alrededor del 15 de octubre.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;** ¿Tenés ejemplares del Nº 1 ?**&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El número uno de la revista Orsai tuvo una tirada única de 10080 ejemplares con la promesa de no ser nunca reimpresa. Dicen que quedan algunos ejemplares en venta, pero no sé si se conseguirán en Argentina. Si estás interesada&#x2F;o dejame un comentario y trataré de conseguir.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;** ¿Cuándo debo pagarte ? **&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Para simplificar todo, no te pediré el pago por adelantado ni una seña, pero te pido por favor que, cuando llegue, te comprometas a buscar (y pagar) tu pedido.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;** Y cuando llegue, ¿cómo haremos? **&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Te avisaré por email, para que combinemos un horario y vengas a buscar tu pedido a mi casa (Velez Sarsfield 1300, a 3 cuadras de ciudad universitaria )&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;** No vivo en Córdoba, ¿podrás enviármela ?**&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;En general, no. Conseguí a alguien que pueda buscarla por vos o comprala directamente en &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;orsai.es&quot;&gt;orsai.es&lt;&#x2F;a&gt; para que te llegue a tu domicilio&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;**¿ Habrá juntada de lectores y lectoras de Orsai ? **&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Sí! Sumate al &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.facebook.com&#x2F;groups&#x2F;orsaicordoba&#x2F;&quot;&gt;grupo de Facebook&lt;&#x2F;a&gt; para estar al tanto.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;formulario-de-reserva&quot;&gt;Formulario de reserva&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;Por favor, sólo completá el formulario si estás interesado en comprar la revista y&#x2F;o el libro. Es un compromiso.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Si en cambio lo que querés es hacer una consulta, dejá un comentario al pie o mandame un email a gaitan@gmail.com&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;form3&gt;
&lt;h3 id=&quot;galeria&quot;&gt;Galería&lt;&#x2F;h3&gt;

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</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>¿Cuándo dejamos de soñar con ser un país?</title>
        <published>2011-08-17T02:00:24+00:00</published>
        <updated>2011-08-17T02:00:24+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/blog/cuando-dejamos-de-sonar-con-ser-un-pais/"/>
        <id>https://textosypretextos.pages.dev/blog/cuando-dejamos-de-sonar-con-ser-un-pais/</id>
        
        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/cuando-dejamos-de-sonar-con-ser-un-pais/">&lt;p&gt;Mi compañero &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.facebook.com&#x2F;profile.php?id=825035245&quot;&gt;Fran Rosati&lt;&#x2F;a&gt;  me dejó este mensaje en Facebook :&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Ya que vos me pegaste &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;bit.ly&#x2F;CFK2011&quot;&gt;un link bastante interesante&lt;&#x2F;a&gt;, el cual leí por completo y no comenté nada del mismo por el solo hecho de que no me gusta ponerme a discutir de política (eso ya quedo mas que claro) y menos por este medio te dejo &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.lavoz.com.ar&#x2F;noticias&#x2F;politica&#x2F;cuando-dejamos-sonar-con-ser-astronautas&quot;&gt;este link&lt;&#x2F;a&gt; para que lo leas, esta bueno, da para recapacitar en algunas cosas, abrazo!&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.lavoz.com.ar&#x2F;noticias&#x2F;politica&#x2F;cuando-dejamos-sonar-con-ser-astronautas&quot;&gt;¿Cuándo dejamos de soñar con ser astronautas?&lt;&#x2F;a&gt;&lt;&#x2F;strong&gt;,  www.lavoz.com.ar, &lt;em&gt;opinión de un lector tras los resultados de las primarias&lt;&#x2F;em&gt;.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;hr &#x2F;&gt;
&lt;p&gt;Querido Fran:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Ante todo te agradezco la actitud, que lo interpreto como un gesto de apertura al diálogo y un respeto hacia mí que me gustaría que sientas, como intento, retribuido. Sé que sos un buen tipo y la cantidad de amigos que te quieren dan cuenta de eso.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;También sé que yo tengo fama, supongo que algo merecida, de escribir rebuscado y mucho, y ser, como algunos piensan, un poco “zurdito”. Cualidades estas que no suman porotos para llegar con un mensaje a cualquiera, pero intento siempre mantenerme fiel a lo que pienso sin estar negado a la reflexión y al intercambio de ideas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Por eso me gusta tu invitación a analizar el artículo y te pido, a
cambio que le dediques el esfuerzo de leer mi respuesta.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;“¿Qué es lo que sucedió?”&lt;&#x2F;em&gt; se pregunta, pinchándose con un tenedor,
el profesor Capdevila, amargadísimo y estupefacto con el resultado de las elecciones primarias. Curioso que esta
pregunta no lo lleve a una reflexión de índole más personal: ¿No será que algo de lo que él cree que está sucediendo en el país no es tan así?
¿No será que no está viendo el país mejor que parece ver más de la
mitad de los argentinos ? ¿No se le estará pasando algún dato de la
economía real, como los muchos que &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;bit.ly&#x2F;CFK2011&quot;&gt;se muestran en ese articulo&lt;&#x2F;a&gt; que me decís que leíste? ¿Sabrá que la economía del país viene
creciendo sostenidamente, que las industrias y el campo
están a full, que eso implica que hay laburo y que al haber menos
pobres hay más consumo, que hace girar toda la rueda de nuevo?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Como punto central al Profesor Capdevila le preocupa la inflación,
flagelo marcado a fuego en le memoria colectiva argentina. Con mucho
vuelteo retórico se pregunta si será que alucina cuando ve los
precios crecer. ¿No se animará a pensar que la gente hace un balance
sencillísimo entre lo que gana y lo que salen las cosas y si más o menos le da positivo entonces no le jode tanto?  ¿No se habrá preguntado cómo es eso que desde este gobierno los sindicatos participan en lo que se llama
“paritarias”, que sienta obligatoriamente a empleadores y trabajadores
a acordar todos los años el aumento de salario?
Yo no digo que la inflación no exista, pero ¿en serio debe trabajar 18
horas sólo para comer? ¿No será ese el tipo de desmesura, de
inverosimilitud en la crítica, que hizo que los demás candidatos
sacaran tan pocos votos, que ni juntándolos todos le ganan a
Cristina? Insisto ¿no estará viendo con unos lentes, de información o
ideología, que no le dejan ver bien?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Pasando por alto que ganó hasta en los barrios mas ricos de Buenos
Aires y en el campo (incluyendo, dicho sea de paso, &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.primarias2011.gob.ar&#x2F;paginas&#x2F;paginas&#x2F;dat04&#x2F;DPR04020.htm?d=319&quot;&gt;Las Varillas&lt;&#x2F;a&gt;, tu pueblo),
otrora enemigo acérrimo, el
profesor llega al nudo argumental y muestra sus
verdaderos dientes: un profundo odio de clase. Ahí está expuesto, en
el lugar común, ignorante  y cómodo del que, aunque aduzca trabajar 18
horas, tiene tiempo, computadora e internet para escupir denuestos a los
que no tenían nada y resulta que ahora tienen algo: esos negros vagos,
que “no desean”, que “se niegan” a trabajar y arruinan así los sueños de los
pibes que quieren ser astronautas. Menuda declaración
de principios tilingos: al haitiano sucio ni el plato de arroz, al
francés perfumado todo, por merecimiento epidérmico.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Y es que no sólo es egoísta y berrata ese análisis, sino
falaz, por muchas razones. Ahí van sólo algunas: como consecuencia
indirecta de la AUH la matrícula escolar aumentó significativamente;
los pibes acceden a una computadora, herramienta fundacional de esta
nueva era; hay inversión récord, tabulada por ley como porcentaje del
PBI, y becas en la educación superior. Todos escalones que antes, que
siempre, cada uno debió resolver como pudo y el que se tropezó se
embromó y ahora hay un Estado, con un pueblo, que acompaña.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Pero hay más: no lo dice, pero es altamente probable, que el Profesor
pueda ser tal (algo raro se intuye de
la gente que usa su título como nombre de pila, ¿verdad?) por haber
estudiado en la universidad pública. La misma universidad que a mi me
dio y a vos te dará tu título de ingeniero en breve. Esa universidad la pagan
también, quizás sin saberlo, los negros de mierda, los que nunca en su
puta vida la han pisado. Cuando compran pan o el detergente con el que
te limpian el parabrisas de tu auto en el semáforo, te están pagando tu
estudio. ¿Cuántas horas de negro limpia vidrios habrá salido
formarlo al profesor?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Sé que es poco o nada lo que pueda decir para hacerte cambiar de
parecer, Fran, si es que de verdad te identifica esa carta de
lectores, porque entonces se trata no de de una interpretación de la
realidad sino de una concepción profundamente ideológica.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Todo lo que allí se menciona como génesis de un país
destinado al fracaso son las razones que yo defiendo y
quiero que se profundicen: que se reparta más la torta con
progesividad y equidad – esto es,
Fran, que de más el que más tiene –, que haya más y mejor
educación y salud pública, que haya
más y mejores derechos civiles, más trabajo, más industria nacional,
más justicia, más derechos humanos, más ciencia, más opiniones y voces en los medios, más obra pública, más independencia financiera, mas hermandad con los países de la región. Que haya más Estado.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Es mi idea de país, donde tiramos juntos para el mismo lado y
no cada uno para el que cree que le toca, para el cual hace
falta un Estado fuerte y un gobierno con capacidad de tocar intereses
y marcar un rumbo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Puede no gustarte como al profe Capdevila, pero es claro que hay uno,
exitoso en términos fácticos y apoyado por más de la mitad del pueblo, mezcla de haitiano y francés, bien argentino. Deberás preguntarte entonces,
“¿Qué es lo que sucedió… que yo no estoy viendo?”&lt;&#x2F;p&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Eureka!</title>
        <published>2011-03-22T13:14:32+00:00</published>
        <updated>2011-03-22T13:14:32+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/videos/eureka/"/>
        <id>https://textosypretextos.pages.dev/videos/eureka/</id>
        
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  &lt;&#x2F;div&gt;
&lt;&#x2F;figure&gt;
&lt;p&gt;La triste vida de una gallina de corral, que un día, inesperadamente encuentra su felicidad.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Cortometraje de animación realizado en Tucumán, Argentina.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Dirección, guión y animación: Ana Ines Flores
_ CGI y montaje: Dante Martínez Figueroa
_ Música y diseño de sonido: Cesar Catalán&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>Conservas</title>
        <published>2011-02-24T22:23:25+00:00</published>
        <updated>2011-02-24T22:23:25+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Samanta Schweblin
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/conservas/"/>
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/conservas/">&lt;p&gt;—Ay, no sé… —digo yo, y no sé si me refiero al regalo o a Teresita.— La verdad es que no sé —le digo más tarde a mi suegra cuando cae con un juego de sabanitas de colores—, no sé —digo ya sin saber qué decir, y abrazo las sábanas y me largo a llorar.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El tercer mes me siento más triste todavía. Cada vez que me levanto me miro al espejo y me quedo así un rato. Mi cara, mis brazos, todo mi cuerpo, y por sobre todo la panza, están cada vez más hinchados. A veces llamo a Manuel y le pido que se pare a mi lado. A él en cambio lo veo más flaco. Además, cada vez me habla menos. Llega del trabajo y se sienta a mirar televisión sosteniéndose la cabeza. No es que ya no me quiera, ni que me quiera menos. Sé que Manuel me adora y sé qué, como yo, no tiene nada en contra de nuestra Teresita, qué va a tener. Pero es que había tanto que hacer antes de su llegada.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;A veces mamá pide acariciar la panza. Me siento en el sillón y ella con voz suave y cariñosa le dice cosas a Teresita. A la mamá de Manuel, en cambio, se le da por llamar a cada rato para saber cómo estoy, dónde estoy, qué estoy comiendo, cómo me siento, y todo lo que se le pueda ocurrir preguntar.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Tengo insomnio. Paso las noches despierta, en la cama. Miro el techo con las manos sobre la pequeña Teresita. No puedo pensar en nada más. No puedo entender como en un mundo en el que ocurren cosas que todavía me parecen maravillosas, como alquilar un coche en un país y devolverlo en otro, descongelar del freezer un pescado fresco que murió hace treinta días, o pagar las cuentas sin moverse de casa, no pueda solucionarse un asunto tan trivial como un pequeño cambio en la organización de los hechos. Es que simplemente no me resigno.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Entonces olvido la guía de la obra social y busco otras alternativas. Hablo con obstetras, con curanderos y hasta con un chamán. Alguien me da el número de una comadrona y hablo con ella por teléfono. Pero cada uno a su manera presenta soluciones conformistas o perversas que nada tienen que ver con lo que busco. Me cuesta hacerme a la idea de recibir a Teresita tan temprano, pero tampoco quiero lastimarla. Y entonces doy con el Doctor Weisman.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El consultorio queda en el último piso de un edificio antiguo del centro. No tiene secretaria, ni sala de espera. Sólo un pequeño hall de entrada, y dos habitaciones. Weisman es muy amable, nos hace pasar y nos ofrece café. Durante la conversación se interesa en especial por el tipo de familia que formamos, por nuestros padres, por nuestro matrimonio, por las relaciones particulares entre cada uno de nosotros. Contestamos todo lo que pregunta. Weisman entrecruza los dedos y apoya las manos sobre el escritorio, parece conforme con nuestro perfil. Nos cuenta algunas cosas sobre su trayectoria, el éxito de sus investigaciones y lo que nos puede ofrecer, pero entiende que no necesita convencernos, y pasa a explicarnos el tratamiento. Cada tanto miro a Manuel: escucha con atención, asiente, parece entusiasmado. El plan incluye cambios en la alimentación, en el sueño, ejercicios de respiración, medicamentos. Va a haber que hablar con mamá y papá, y con la madre de Manuel; el papel de ellos también es importante. Anoto todo en mi cuaderno, punto por punto.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;—¿Y qué seguridad tenemos con este tratamiento? —pregunto.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;—Tenemos lo que necesitamos para que todo salga bien —dice Weisman.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Al día siguiente Manuel se queda en casa. Nos sentamos en la mesa del living, rodeados de grillas y papeles, y empezamos a trabajar. Anotamos lo más fielmente posible cómo se han ido dando las cosas desde el momento en que sospechamos que Teresita se había adelantado. Citamos a nuestros padres y somos claros con ellos: el asunto está decidido, el tratamiento en marcha, y no hay nada que discutir. Papá va a preguntar algo, pero Manuel lo interrumpe:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;—Tienen que hacer lo que les decimos —dice. Entiendo lo que siente: tomamos esto en serio y esperamos lo mismo de los demás—, en la hora y al tiempo que corresponda.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Están preocupados y creo que no llegan a entender de qué se trata, pero se comprometen a seguir las instrucciones y cada uno vuelve a su casa con una lista.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Cuando concluyen los primeros diez días las cosas ya están un poco más aceitadas. Tomo mis tres pastillas diarias en horario y respeto cada sesión de “respiración consciente”. La respiración consciente es parte fundamental del tratamiento y es un método de relajación y concentración innovador, descubierto y enseñado por el mismo Weisman. En el jardín, sobre el césped, me centro en el contacto con “el vientre húmedo de la tierra”. Comienzo inhalando una vez y exhalando dos veces. Prolongo los tiempos hasta inspirar durante cinco segundos, y exhalar en ocho. Tras varios días de ejercicio inhalo en diez y exhalo en quince, y entonces paso al segundo nivel de respiración consciente y empiezo a sentir la dirección de mis energías. Weisman dice que eso va a tomarme algo más de tiempo, pero insiste en que el ejercicio está a mi alcance, en que tengo que seguir trabajando. Hay un momento en el que es posible visualizar la velocidad a la que la energía circula en el cuerpo. Se siente como un cosquilleo suave, que comienza por lo general en los labios, en las manos y en los pies. Entonces uno empieza a controlarlo: hay que aminorar el ritmo, lentamente. La meta es detenerlo por completo para, poco a poco, retomar la circulación en sentido contrario.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Manuel no puede ser muy cariñoso conmigo todavía. Tiene que ser fiel a las listas que hicimos y por lo tanto, hasta dentro de un mes y medio, mantenerse alejado, hablar sólo lo necesario y volver tarde a casa algunas noches. Cumple su parte con esmero pero lo conozco, y sé que, secretamente, ya está mejor, y que se muere de ganas de abrazarme y decirme lo mucho que me extraña. Pero así hay que hacer las cosas por ahora; no podemos arriesgarnos a salirnos ni un segundo del guión.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Al mes sigo progresando en la respiración consciente. Ya casi siento que logro detener la energía. Weisman dice que no falta mucho, que apenas hay que esforzarse un poco más. Me aumenta la dosis de las pastillas. Empiezo a notar que la ansiedad disminuye y como un poco menos. Siguiendo el primer punto de su lista, la madre de Manuel hace su mejor esfuerzo y trata de, gradualmente —esto último es importante y se lo subrayamos repetidas veces—, gradualmente, decía, ir haciendo menos llamados a casa y bajar la ansiedad por hablar todo el tiempo sobre Teresita.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El segundo es, quizás, el mes de más cambios. Mi cuerpo ya no está tan hinchado, y para sorpresa y alegría de ambos, la panza empieza a disminuir. Este cambio tan notable alerta un poco a nuestros padres. Quizás es ahora cuando entienden, o intuyen, en qué consiste el tratamiento. La madre de Manuel, sobre todo, parece temer lo peor y, aunque se esfuerza por mantenerse al margen y seguir su lista, siento su miedo y sus dudas y temo que esto afecte el tratamiento.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Duermo mejor a la noche, y ya no me siento tan deprimida. Le cuento a Weisman mis progresos en la respiración consciente. Él se entusiasma, parece que estoy a punto de lograr mi energía inversa: tan pero tan cerca que solo un velo me separa del objetivo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Empieza el tercer mes, el anteúltimo. Es el mes en el que más protagonismo van a tener nuestros padres; estamos ansiosos por ver que cumplan con su palabra y que todo salga a la perfección, y lo hacen, y lo hacen bien, y estamos agradecidos. La madre de Manuel llega a casa una tarde y reclama las sábanas de colores que había traído para Teresita. Quizá porque había pensado en este detalle durante mucho tiempo, me pide una bolsa para envolver el paquete. Es que así lo traje, dice, con bolsa, así que así se va, y nos guiña un ojo. Después les toca a mis padres. También vienen por sus regalos, los reclaman uno por uno: primero la toalla con capucha en piqué, después los escarpines de puro algodón, por último el cambiador lavable con cierre de velcro. Los envuelvo. Mamá pide acariciar por última vez la panza. Me siento en el sillón, ella se sienta al lado mío, y habla con voz suave y cariñosa. Acaricia la panza y dice, esta es mi Teresita, cómo voy a extrañar a mi Teresita, y yo no digo nada, pero sé que, si hubiera podido, si no hubiera tenido que limitarse a su lista, habría llorado.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Los días del último mes pasan rápido. Manuel ya puede acercarse más y la verdad es que su compañía me hace bien. Nos paramos frente al espejo y nos reímos. La sensación es todo lo contrario a lo que se siente al emprender un viaje. No es la alegría de partir, sino la de quedarse. Es como si al mejor año de tu vida le agregaras un año más, bajo las mismas condiciones. Es la oportunidad de seguir en continuado.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Estoy mucho menos hinchada. Eso alivia mis actividades y me levanta el ánimo. Hago mi última visita a Weisman.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;—Se acerca el momento —dice él, y empuja sobre el escritorio, hacia mí, el frasco de conservación. Está helado, y así debe mantenerse, por eso traje la vianda térmica, como Weisman recomendó. Debo guardarlo en la heladera en cuanto llegue. Lo levanto: el agua es transparente pero espesa, como un frasco de almíbar incoloro.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Una mañana, durante una sesión de respiración consciente, logro pasar al último nivel: respiro lentamente, el cuerpo siente la humedad de la tierra y la energía que lo envuelve. Respiro una vez, otra vez, otra vez, y entonces todo se detiene. La energía parece materializarse a mi alrededor y podría precisar el momento exacto en el que, poco a poco, comienza a circular en sentido inverso. Es una sensación purificadora, rejuvenecedora, como si el agua o el aire volviesen por sí mismas al sitio en el que alguna vez estuvieron contenidas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Entonces llega el día. Está marcado en el almanaque de la heladera, Manuel lo rodeó con un círculo rojo cuando volvimos del consultorio de Weisman por primera vez. No sé cuándo sucederá, estoy preocupada. Manuel está en casa. Estoy recostada en la cama. Lo escucho caminar de un lado a otro, intranquilo. Me toco la panza. Es una panza normal, una panza como la de cualquier mujer, quiero decir que no es una panza de embarazada. Al contrario, Weisman dice que el tratamiento fue muy intenso: estoy un poco anémica, y mucho más flaca que antes de que el asunto de Teresita empezara.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Espero toda la mañana y toda la tarde encerrada en mi cuarto. No quiero comer, ni salir, ni hablar. Manuel se asoma cada tanto y pregunta cómo estoy. Imagino que mamá debe estar trepándose por las paredes, pero saben que no pueden llamar ni pasar a verme.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Ahora hace rato que siento náuseas. El estómago me arde y late cada vez más fuerte, como si fuera a explotar. Tengo que avisarle a Manuel, pero trato de incorporarme y no puedo, no me había dado cuenta de lo mareada que estaba. Tengo que avisarle a Manuel para que llame a Weisman. Logro levantarme, me siento mareada. Me dejo caer al piso y espero un segundo de rodillas. Pienso en la respiración consciente pero mi cabeza ya está en otra cosa. Tengo miedo. Temo que algo pueda salir mal y lastimemos a Teresita. Quizá ella sepa lo que está pasando, quizá todo esto esté muy mal. Manuel entra a la habitación y corre hasta mí.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;—Yo sólo quiero dejarlo para más adelante… —le digo— no quiero que…&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Quiero decirle que me deje acá tirada, que no importa, que corra a hablar con Weisman, que todo salió mal. Pero no puedo hablar. Me tiembla el cuerpo, no tengo control sobre él. Manuel se arrodilla junto a mí, me toma de las manos, me habla pero no escucho lo que dice. Siento que voy a vomitar. Me tapo la boca. Él parece reaccionar, me deja sola y corre hacia la cocina. No demora más que unos segundos: regresa con el vaso desinfectado y el envase plástico que dice “Dr. Weisman”. Rompe la faja de seguridad del envase, vierte el contenido translúcido en el vaso. Otra vez siento ganas de vomitar, pero no puedo, no quiero: no todavía. Tengo una arcada, y otra, y otra, arcadas cada vez más violentas que empiezan a dejarme sin aire. Por primera vez pienso en la posibilidad de la muerte. Pienso en eso un instante y ya no puedo respirar. Manuel me mira, no sabe qué hacer. Las arcadas se interrumpen y algo se me atora en la garganta. Cierro la boca y tomo a Manuel de la muñeca. Entonces siento algo pequeño, del tamaño de una almendra. Lo acomodo sobre la lengua, es frágil. Sé lo que tengo que hacer pero no puedo hacerlo. Es una sensación inconfundible que guardaré hasta dentro de algunos años. Miro a Manuel, que parece aceptar el tiempo que necesito. Ella nos esperará, pienso. Ella estará bien: hasta el momento indicado. Entonces Manuel me acerca el vaso de conservación, y al fin, suavemente, la escupo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;Del libro &lt;em&gt;“Pájaros en la boca”&lt;&#x2F;em&gt;, Emecé, 2008&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;div&gt;
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        <title>En la cancha se ven los pingos</title>
        <published>2011-01-21T02:48:40+00:00</published>
        <updated>2011-01-21T02:48:40+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Adriana Battu (Pedro Mairal)
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/en-la-cancha-se-ven-los-pingos/">&lt;p&gt;&lt;intro&gt;Me agarró la fiebre clasificatoria y empecé por ordenar mis zapatos, después mi biblioteca, después los papeles que daban vueltas hace meses, y ahora quiero terminar etiquetando los estilos sexuales de los hombres. Algunos los conocí, otros me los contaron. Todo esto fue hace mucho tiempo, en la etapa disipada de mi vida.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;el-locutor&quot;&gt;El locutor&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;Te va comentando lo que te hace o te está por hacer. “¿Estás lista para que te pegue una tremenda chupada de concha?”, dice. O por ahí te la empieza a meter, te hace ese amague de la puntita y un poco más, y cuando soltás un gemido, él te susurra al oído: “Y todavía no te metí ni la mitad de la pija”. El locutor a veces gusta, a veces no. A veces calienta y a veces causa un poco de gracia. Es vulnerabe. Al “todavía no te metí ni la mitad de la pija” se le puede retrucar un “no me había dado cuenta que me la habías empezado a meter”. Pero tampoco da ser tan bruja.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;el-dj&quot;&gt;El dj&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;Un clásico. No puede saltar a la cama hasta que no encontró la banda sonora de su performance. El dj crónico puede llegar a sincronizar los movimientos pélvicos con el ritmo de la música. Suelen ser medio rapperos, o rockeros jovatones. Conocí a uno que se jactaba de durar todo un disco de Bon Jovi. Nunca lo comprobé. Algunos se distraen cuando se les acaba el disco y tienen que interrumpir todo para poner otro. Si te le subís encima y te le hamacás al compás, podés quedar grabada a fuego en su corazón melómano.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;intro&gt;
&lt;h3 id=&quot;el-mal-masajista&quot;&gt;El mal masajista&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;Asocia directamente el sexo con el masaje, y lo hace mal. Confunde pasión con fuerza bruta, caricia con fricción, y lo peor es que es súper voluntarioso. Te clava los garfios en la espalda con una violencia innecesaria. Te masajea al revés, por ejemplo, en círculos concéntricos que no disipan ni dispersan los nudos sino que los concentran en un mismo punto. Sin querer, te hace tomas chinas milenarias y te deja medio tullida. Estás rengueando, te dicen tus amigas. Es que tengo un pinzamiento. Ah, lo volviste a ver al masajista.
Es como si en lugar de masaje muscular te hiciera masaje óseo. Es casi un quiropráctico pero alienado y sin licencia. Tiene tan buena voluntad que no te animás a decirle nada. Cuando cae, te dice “mirá lo que traje” y saca la botellita de aceite.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;el-invasor&quot;&gt;El invasor&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;Te invade en el baño por lo general. Se te mete en la ducha. Es muy de enjabonarte. Si llega a iniciar un polvo de parados en el vapor, suele ser bueno frenarlo a tiempo, porque algunos terminan con ataques de asma, o les baja la presión. Ya les pasó antes, pero son insistidores, aventureros, incluso un poco escatológicos. Te quieren ver haciendo pis. Cosas así. Para frenarlos basta cerrar el baño con trabita.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;el-porno-star&quot;&gt;El porno star&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;Es agotador. Por alguna razón tarda en acabar y en ese largo interin quiere hacer todas las poses en todos los ambientes. En el primer encuentro, por ejemplo, cuando te ponés en cuatro, el muy zarpado, en lugar de hacer de rodillas el aceptable perrito, te bombea en pose quarterback de fútbol americano parado atrás tuyo con las gambas abiertas sobre tu tímido Suavestar. Un papelón. Puede ser bueno para una noche de hambre acumulado, pero en lo cotidiano terminás pidiendo por favor que alguien le dispare el dardo de Daktari.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;el-leon&quot;&gt;El león&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;Es medio sofocante. aplastador. Mordedor de cuello. Prefiere cogerte boca abajo, mientras él se apoya con los puños sobre la cama. Para él, sexo y humor no se mezclan. Es solemne y soberano. Hace unas pausas raras: de pronto para de bombearte, te apuntala bajo su peso, y no sabés si te está cogiendo o si está esperando que des las últimas pataditas antes de devorarte. Es muy gritón cuando acaba, rugidor. Te puede traer problemas de consorcio.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;el-mananista&quot;&gt;El mañanista&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;Es tempranero. La noche anterior empezó a babear la almohada a las 10:30 justo cuando vos te sentías divina y conectada con todas las constelaciones del placer. Y ahora cuando vos te despertás atropellada por la mala noche, tarde y con ganas de aullar como un vampiro bajo el sol, el tipo se amanece entusiasmado, juguetón, lleno de propuestas. Eso sí, duro. Hay que saber aprovechar al mañanista porque puede valer la pena.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;el-martillo-neumatico&quot;&gt;El martillo neumático&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;También llamado conejito Duracel. Tiene una sola velocidad. Como un motor que trabaja siempre a fondo. No tiene cambios. Te bombea sin piedad y a todo fuego. No conoce los matices, los increcendos, las mesetas, los paroxismos, la calma que precede a la tormenta. Es veloz y eficaz. Alguien lo convenció de que coge bien y no hay forma de hacerlo salir de ese apuro del que está orgulloso. Mejor apretar stop y dejarlo que él siga en su fast forward.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;el-mudito&quot;&gt;El mudito&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;No sabés qué quiere. No se expresa. Pone cara de nada. Terminás haciendo preguntas pavas “¿Te gusta así?”. Y él contesta “mm”. No sabés si se durmió o si lo enmudeció el éxtasis místico. Te agota porque te obliga a probar de todo para despabilarlo y después te parece que se despide pensando que te hacés la porno star.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;el-memorioso&quot;&gt;El memorioso&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;Es verbal como el locutor, pero se lo distingue porque sus frases no son sobre lo que te está haciendo o por hacer, sino sobre lo que te hizo o le hiciste alguna vez. El memorioso está siempre desfasado, recordando a la perfección un polvo anterior, y te lo dice al oído. Chupame la pija como esa noche en el auto en el estacionamiento del shopping. ¡Cómo te cogí contra la pared la semana pasada cuando te levanté ese vestidito celeste! Parece disfrutar más del recuerdo que del presente. Quiere siempre recrear otras situaciones, pero de todas formas no hay que exasperarse porque el polvo presente va a figurar en su memoria la próxima vez. Con él hay que coger para el recuerdo. Y considerar que te ve como nadie te vio jamás. No hay que pensar que está medio ausente. El tipo está, o mejor dicho, estará. En algún polvo de algún día futuro se va a acordar perfecto de ese momento. Se acuerda de cómo te cogió la madrugada del 25 de abril del 2006 y el ruidito que te hacían las pulseras cuando lo hiciste acabar entre las tetas. Y entonces te propone: “¿tendrás por ahí esas pulseras plateadas…?”&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;el-gran-dt&quot;&gt;El Gran DT&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;Se exige y te exige mucho. Hace logística de anticipación: horarios, lugar de encuentro, forros, lubricantes. Conocí uno que llamaba al telo para ver si estaba libre su suite preferida. Lo espera todo de vos en cada polvo. Porque cuando se coge con el Gran DT, se coge en serio, en primera división. No hay polvitos al tuntún. En plena acción, si vos estás arriba, te empieza a decir “Dale, dale, más rápido, dale” o sino “Chupamela, así, hermosa, no pares, no pares”, o quiere acabar juntos “Ahí vamos, divina, ahí vamos, vamos”. Es como si se desdoblara y estuviera al pie de la cama vestido de saco y gritando “Bajen, bajen!, Armensé, armensé!”. Es resultadista. Cuenta los orgasmos tuyos y los propios. Dice “Vamos 2 a 1, ¿no?”. Lo que para vos es un plácido relax después de un buen polvo, para él es el entretiempo. Te ofrece agua, propone estrategias: “Ahora cuando empecemos de nuevo, probemos de costado, que me parece que vamos a andar mejor”. El tipo tiene úlcera.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;el-incomodo&quot;&gt;El incómodo&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;También es director, pero no técnico, sino de cine, de sonido, de fotografía. Siempre está proponiendo mínimos ajustes. “Ponete un poquitito más… Ahí, perfecto.” O “Pará que tengo algo que me pincha la espal… Ahí está, ahí está”. Es muy visual. No puede empezar hasta que no arregló bien el tema luces: la del cuarto apagada, pero la del living prendida y con la puerta a medio entornar. El dimmer lo hace muy feliz. Te conoce tus mejores ángulos y te los pide; cuando te coge en cuatro te dice “A ver, mirame”. No le gusta el polvo de abrazo enceguecido, sino las poses que permiten los planos abiertos. Es freak de los ruidos. Un crujido de cama lo hace pedir “corte”. Un celular que interrumpe lo malhumora por una semana.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Seguramente hay más que estos 12 estilos sexuales masculinos, pero está bien así. No hace falta aclarar que hay hombres a los que les caben varias categorías, o que mutan de categoría en una misma noche o a lo largo de los años. No pretendo que esta clasificación sirva de algo ni que haga reflexionar a los hombres. No soy Alejandra Granpolla. La verdad que cada uno coje como puede. Quizá con algunos hombres hay esperanza porque es cierto que mejoran un poquito con la edad.&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>Cuatro fragmentos de una muerte</title>
        <published>2010-10-30T16:32:50+00:00</published>
        <updated>2010-10-30T16:32:50+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/blog/cuatro-fragmentos-de-una-muerte/"/>
        <id>https://textosypretextos.pages.dev/blog/cuatro-fragmentos-de-una-muerte/</id>
        
        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/cuatro-fragmentos-de-una-muerte/">&lt;h3 id=&quot;uno-abrazar-al-desconocido&quot;&gt;Uno: Abrazar al desconocido&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;La plaza. Lugar de encuentro del pueblo. De allá, de acá, de todos y de
cualquier lado, el pueblo que llora llega y los cantitos de los que aun pueden cantar son como una bienvenida:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;¡Nestor no se murió… Nestor no se murió… vive en todos los pibes que
ahora reciben la asignación!&lt;&#x2F;em&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Ahí estoy, extraviado, llevado por las tripas, por la necesidad de
no serle indiferente a la historia. Busco caras conocidas y las encuentro.
Todas tienen sino el gesto crudo del dolor, sí el de la incertidumbre, el de la ingrata sorpresa.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Yo todavía no caigo. No es angustia lo que siento, sino preocupación.  Paso el tiempo haciendo estúpidas y frías elucubraciones del “nuevo tablero político” – así lo llamo, pedante – y las comento con el que esté a mi lado, buscando, se ve, una complicidad que no encuentro. No es momento, pibe, me dicen con la mirada.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Alguien en el escenario toma el micrófono y el jamás imaginado acto
homenaje comienza formalmente. Minuto de aplausos, piden, “porque ha muerto un hombre que nunca hizo silencio, que nunca se calló”. Y la plaza estalla en un largo aplauso que excede el minuto y nadie quiere detener.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Comienza el himno y el aire es denso, húmedo. Pibes, viejos, niños y niñas sobre hombros, dedos en “V”, puños cerrados, ojos brillosos y el coro cebado, como en la cancha, cantado por la multitud… &lt;em&gt;¡uho uhó óh óh… oh oh oh!&lt;&#x2F;em&gt;.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El desconocido que está a mi lado, treinta y largos, no canta. Se aprieta el tabique fuerte y se oculta la cara con su mano grande, rústica. Levanta la cabeza, mira hacia ningún lado y el llanto que no pudo controlar le estalla en lágrimas y mocos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Ese llanto me penetra, me sacude. Cuántos sueños tendremos en común,
desconocido, me pregunto. Cuántos somos, dónde estamos, cómo haremos
los que tenemos esos mismos sueños. Cómo se convierte tu dolor en combustible.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;¡O juremos con gloria morir!&lt;&#x2F;em&gt;… El himno termina con euforia, el
desconocido me mira y yo lo abrazo, empujado por las tripas, por la necesidad de no serle indiferente a la historia.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;dos-el-pueblo-que-no-llora&quot;&gt;Dos: El pueblo que no llora&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;El pueblo que no llora no está en la plaza. Son muchos. Probablemente
mayoría.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El pueblo que no llora está tomando cerveza, aprovechando como
haría en la nochecita de cualquier feriado, en un barcito de La Cañada.
Desde sus mesitas con maní y risas miran intrigados el flujo repentino de gente que va por las veredas, cabizbajos, de regreso.
Saben que se murió Kirchner, pero probablemente no sepan que hubo acto y que a muchos y muchas la noticia les genera dolor. Y miedo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El pueblo que no llora se sigue riendo en facebook del videito del bebé que baila, del perrito que se para en dos patas, del rostro plástico de
Ricardo Fort. Quizás se cruza, exogamia dos punto cero, con algún comentario a favor o en contra en su timeline. Pero el pueblo que no llora no se mete “en política” y se mantiene impertérrito, abúlico, enojado porque en la tele siguen con lo mismo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El pueblo que no llora pregunta si mañana hay clases, si el duelo es también asueto o hay que ir igual a laburar, pucha, qué cagada.  El pueblo que no llora prende la tele una vez más y se pregunta cuanta gente habrá ido a despedir al muerto.  Aunque lo disimula, aunque le surja desde el cholulismo íntimo o el sentimiento de manada, le conmueve saber, la tele no miente, que al final eran muchos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Seguro hay otros, que no son pueblo sino gente, que habrán comprado un
champán (uno barato, los que abrieron uno caro ya lo tenían) y tocado algún bocinazo tímido,
por miedo a que algún cabeza les abolle la pickup. Se cuidan, algunos, esperando algunas horas para mostrar los dientes. Son pocos. Canallas. Peligrosos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El pueblo que no llora también vota.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;tres-no-ser-necios&quot;&gt;Tres: No ser necios&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;En mi carrera, ingeniería en computación, tenemos un &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.ceicin.org.ar&#x2F;Grupo-de-Correo-de-Ingenieria-en&quot;&gt;grupo de
correo&lt;&#x2F;a&gt; donde
participan profesores, estudiantes y egresados. Se suelen armar lindos
debates, aunque con tristísima reticencia (cobardía, vea, muchos quedan
expuestos en su condición troglodita) a hacerlos públicos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La semana pasada envié &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.pagina12.com.ar&#x2F;diario&#x2F;economia&#x2F;2-155315-2010-10-19.html&quot;&gt;la
noticia&lt;&#x2F;a&gt;
sobre la situación de la televisión digital y un plan de inversión en redes de
fibra óptica que el gobierno ha  anunciado, que posicianará al estado como
proveedor mayorista de internet e  incidirá notablemente, creo, en la
democratización del acceso a la comunicaciones.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La noticia suscitó opiniones plagadas de &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;https:&#x2F;&#x2F;twitter.com&#x2F;tin_nqn_&#x2F;status&#x2F;27939416212&quot;&gt;chauvinismo
cordobés&lt;&#x2F;a&gt; (“Los aparatos los
están regalando en Bs. As., en el interior parece que vamos a tener que
comprarlos”) y gorilismo (“Todos estamos de acuerdo con la TV digital, el
programa de las notebooks, etc., pero no en la manera de como se implementa.
Acá no hay intereses en crecer, solo hay intereses en sacar votos.”)&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Envié sólo este mensaje:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;From&lt;&#x2F;strong&gt;: Martín Gaitán &lt;a href=&quot;mailto:gaitan@gmail.com&quot;&gt;gaitan@gmail.com&lt;&#x2F;a&gt;
_ &lt;strong&gt;Date&lt;&#x2F;strong&gt;: 2010&#x2F;10&#x2F;20
_ &lt;strong&gt;Subject&lt;&#x2F;strong&gt;: Re: Para que la banda sea cada vez más ancha
_ &lt;strong&gt;To&lt;&#x2F;strong&gt;: ing_computacion@googlegroups.com&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Creo que el quid de la cuestión viene por el lado de lo que alguna
manera dijo Seba (un tapado, vean, aguanten los flamantes ingenieros en
computación, ¡aguanten!): si no se hace es porque se roban la plata, si se hace es porque es demagogia. ¿No es un poco gatoflorismo eso?  No me
extrañaría que si el gobierno de algún otro país propusiera hacer un
tendido de fibra óptica estatal algunos dijeran “nosotros
siempre el último orejón del tarro, siempre atrasados, etc, etc.”&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;¿Que hay intereses políticos detrás? ¡Más vale! ¿Que los K quieren ganar
en el 2011? ¿A quien le cabe duda?.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La cuestión que nos compete es que tenemos responsabilidad de forjar
una opinión argumentada, con espíritu crítico y honestidad intelectual, como buenos
profesionales, sobre las medidas de política tecnológica que se
han venido tomando en estos los últimos gobiernos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;¿Saben de dónde ha salido la plata para todos los laboratorios de
computadoras (creo que ya hay 5) que se han instalado en la facu y todos los
edificios nuevos que se están construyendo? ¿Saben de dónde ha salido la
plata para &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.agencia.mincyt.gov.ar&#x2F;&quot;&gt;repatriar a investigadores que estaban
afuera&lt;&#x2F;a&gt; (algunos
–Finochietto, por ejemplo – se instalaron en nuestra facu)? ¿Saben
que algunos profes se volvieron fulltime (Miguel, corregime si no) por
&lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.me.gov.ar&#x2F;spu&#x2F;guia_tematica&#x2F;CALIDAD&#x2F;calidad____promei.html&quot;&gt;PROMEI&lt;&#x2F;a&gt;?
¿Saben que hay mucha plata en programas para la industria del
software como &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.agencia.mincyt.gov.ar&#x2F;spip.php?article46&quot;&gt;Fonsoft&lt;&#x2F;a&gt;,
programa al que Seba Gualpa y yo presentamos
proyectos ? ¿Saben que hay otros programas del ministerio de ciencia y
tecnología para desarrollar  &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.agencia.gov.ar&#x2F;spip.php?article28&quot;&gt;I+D entre la universidad y
Pymes&lt;&#x2F;a&gt; y que gente
de nuestra facu aplicó solicitando 8 millones de pesos?  ¿Saben que la
TV digital &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.tvdigitalargentina.gob.ar&#x2F;tvdigital&#x2F;beneficios?t=&amp;amp;tag=beneficios_produccion&amp;amp;order=fecha_asc&amp;amp;opt=5&quot;&gt;ya está generando puestos de trabajo
nacionales&lt;&#x2F;a&gt; ?  ¿Saben
que la participación estatal en el mercado permite regular los precios
del sector, desmonopolizando,  y eso incidirá en mayor
calidad y menores costos para la población, en este caso internet?
¿Saben (creo que saben, este hilo es una muestra) la importancia de
internet para la comunicación del pueblo ? …&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Yo entré a la facu en 2005 y puedo asegurar que era muy muy distinta a lo que es ahora en
cuanto a equipamiento (los profesores son los mismos). Seguro los más viejos pueden ser más precisos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Los 90, época que algunos interiormente recuerdan con saudade,
instalaron eso de que lo estatal es sinónimo de ineficiencia y
corrupción, no sin cierto asidero, claro, porque se esforzaron por
convertir todo lo estatal en ineficiente y corrupto.  Para muestra, el
revulsivo Roberto Dromi (mendocino como Cobos y… yo, ja!) :&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;figure class=&quot;align-center&quot;&gt;
  &lt;div class=&quot;media-frame video aspect-[16&#x2F;9]&quot;&gt;
    
      &lt;button class=&quot;video-facade&quot; data-src=&quot;https:&#x2F;&#x2F;www.youtube.com&#x2F;embed&#x2F;euvM7jG15w0?autoplay=1&quot;
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      &lt;&#x2F;button&gt;
    
  &lt;&#x2F;div&gt;
&lt;&#x2F;figure&gt;
&lt;p&gt;Eso quedó tan instalado que aunque Mendez ahora suene a mala
palabra, el discurso de muchos sigue siendo el mismo. Nos cuesta
pensar al estado en términos de “lo que es de todos”, por lo que todos
debemos pelear y defender. Ojo, ¡no estoy diciendo que ahora lo estatal
anda todo bien!  de hecho, hace poco &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;nqnwebs.com&#x2F;blog&#x2F;article&#x2F;me-cago-en-vos-afip&quot;&gt;escribí al
respecto&lt;&#x2F;a&gt;.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;En fin, voy a que es parte de nuestra responsabilidad hacer que las
cosas funcionen, sobre todo en materia tecnológica.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;¿Por qué no podemos aprovechar condiciones que han cambiado, muy a
favor de nuestras disciplinas, maximizarlas, mejorarlas, criticarlas
cuando sea necesario?  ¿Por qué no levantamos la jeta y vemos un
poquito más allá de Moreno, la merluza y cuanto salió  la cartera de
la “yegua” ?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;¿Esto significa que hay que agachar la cabeza y hacerse el gil si se
afanan la guita? ¡No!&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Pero tenemos que elevar un poquito la discusión. Hay mucho por hacer y
hay condiciones para hacerlo. Avanti ingenier@s.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Saludos.
_ Martín&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;h3 id=&quot;cuatro-no-ser-ka&quot;&gt;Cuatro: No ser ka&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;No ser ka como escudo, como estandarte. Como bandera de independencia,
casi ficticia, impoluta. No ser ka como credencial, como evidencia de que no hay carta
blanca para nadie, de que muchas cosas sí, pero varias cosas no.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;No soy ka, soy anti-anti-ka&lt;&#x2F;em&gt;, reíamos con amigos, semanas atrás, en plena zapada de
guitarra y alcohol.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Apoyar, tibios, las medidas. Putear bajito a los sojeros; mandar cuatro
mails; cambiar la fotito en facebook; aplaudir, desde casa, la ley de medios;
indignarse con la iglesia hipócrita, decir que el canal Encuentro es
buenísimo aunque nunca lo veamos, y mirar, eso sí, 678 de vez en cuando.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;No ser ka, también, como camiseta, como advertencia de que queremos más, de que
estos hechos son demasiado poco para satisfacer nuestros sueños, tan grandes,
perfectos, tan sueños. Que el sistema de mierda es el mismo, que sigue habiendo
pobres, y ricos, y hambre, y muertes políticas. Y que la minería a cielo abierto, y los burócratas intactos, y la guita que seguro se seguirán afanando.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Eso somos: los que nos definimos por lo que no somos. No somos ka. Ficticios. Impolutos. Sin barro en los pies.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Pero ahora, elucubraciones estúpidas del nuevo tablero político, el barro se hará crudo, mugriento y, sobre todo, mucho. Se quitarán la careta
canallas de adentro y afuera, sedientos, hábiles buceadores de la mierda y el lodo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Y habrá que saber que ya no alcanzará con ser tibios, aplaudir desde casa y putear bajito. Aunque sigamos sin darle carta blanca a nadie (de eso se trata) y nuestros sueños sigan siendo grandes, perfectos, deberemos aceptar que lo poquito puede volver a ser nada. O peor que nada: puede volver a ser pesadilla.&lt;&#x2F;p&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Limando cantos IV</title>
        <published>2010-10-21T12:24:00+00:00</published>
        <updated>2010-10-21T12:24:00+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/blog/limando-cantos-iv/"/>
        <id>https://textosypretextos.pages.dev/blog/limando-cantos-iv/</id>
        
        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/limando-cantos-iv/">&lt;p&gt;&lt;strong&gt;From:&lt;&#x2F;strong&gt; Juan Perez&lt;br&gt;
&lt;strong&gt;to:&lt;&#x2F;strong&gt; Grupo Ing Computación&lt;br&gt;
&lt;strong&gt;date:&lt;&#x2F;strong&gt; 2010&#x2F;10&#x2F;17&lt;br&gt;
&lt;strong&gt;subject:&lt;&#x2F;strong&gt; [OT] Voto Electrónico&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Hoy en una charla Relámpago de la &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;ar.pycon.org&#x2F;2010&quot;&gt;Pycon&lt;&#x2F;a&gt;, Federico Heinz, presidente de la &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.vialibre.org&quot;&gt;Fundación Vía Libre&lt;&#x2F;a&gt; nos invita a colaborar generando software con malas intensiones, que tenga todo tipo de engaños, fraudes, maldades de cualquier tipo y factor&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La cuestión es así: desde la Fundación Vía libre han hablado con los legisladores personalmente y entregándoles un libro para que se enteren de lo perjudicial que es el voto electrónico.Han tenido notas en los diarios, y diversos medios. Pero la población y autoridades siguen sin reaccionar ante el LADO OSCURO del “Voto” Electrónico.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Entonces, como desde la Fundación ya no saben como hacer entrar en conciencia a la población recurrieron a desarrollar software de voto electrónico que aparenta a vista de todos funcionar bien, pero que en realidad maneja los votos como quiere.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La gente común (que desconoce lo básico de la informática) desconoce que los cómputos se pueden  manejar como uno quiera, entonces de esta forma podemos dejar a la vista de todo que es una amenaza real.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Me pareció una propuesta muy original que desgraciadamente les queda como último recurso.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;¡Abramos los ojos!&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Para quienes no tengan ganas de leer, acá va un video reportaje con un ejemplo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;figure class=&quot;align-center&quot;&gt;
  &lt;div class=&quot;media-frame video aspect-[16&#x2F;9]&quot;&gt;
    
      &lt;button class=&quot;video-facade&quot; data-src=&quot;https:&#x2F;&#x2F;www.youtube.com&#x2F;embed&#x2F;c8-TQbuEUQs?autoplay=1&quot;
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      &lt;&#x2F;button&gt;
    
  &lt;&#x2F;div&gt;
&lt;&#x2F;figure&gt;
&lt;p&gt;Muchísima info en:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.vialibre.org.ar&#x2F;category&#x2F;activismo&#x2F;voto-electronico&#x2F;&quot;&gt;http:&#x2F;&#x2F;www.vialibre.org.ar&#x2F;category&#x2F;activismo&#x2F;voto-electronico&#x2F;&lt;&#x2F;a&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Saludos, Juan!&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;hr &#x2F;&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;From&lt;&#x2F;strong&gt;: Ing. Pedro Sanchez&lt;br&gt;
&lt;strong&gt;Date:&lt;&#x2F;strong&gt; 2010&#x2F;10&#x2F;17&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span id=&quot;ps1&quot;&gt;&lt;&#x2F;span&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;He leído &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.vialibre.org.ar&#x2F;wp-content&#x2F;uploads&#x2F;2009&#x2F;03&#x2F;evoto.pdf&quot;&gt;el libro de la Fundación&lt;&#x2F;a&gt;.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Mmmmmmmmm….. Detrás de esto hay un gran negocio.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Indra no lo hace para ver florecer la Democracia Argentina, pero no le veo que la Fundación tampoco aporte una postura objetiva sobre el tema. Creo que apunta a generar miedo mas que conciencia sobre lo que se debe hacer.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;De pronto sistemas de home banking o de transferencia electrónica de fondos, manejan información mucha mas crítica y demuestran que pueden ser seguros.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span id=&quot;ps1bis&quot;&gt;&lt;&#x2F;span&gt;
Habría que preguntarle a la gente esta QUÉ QUIERE, QUÉ PROPONE, TIENE UN APORTE PARA HACER APARTE DE GENERAR TEMOR…??&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Ojo, creo que Indra tampoco es la Madre Teresa de Calcuta. Pero creo que la Inquisición no fue el mejor ejemplo de cómo resolver la falta de fe..!!&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El voto electrónico se utilizará por los beneficios que representa, por ejemplo frente al sistema de boleta única que propone el gobierno para Córdoba..!!&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;hr &#x2F;&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;From:&lt;&#x2F;strong&gt; Mario Martinez&lt;br&gt;
&lt;strong&gt;Date:&lt;&#x2F;strong&gt; 2010&#x2F;10&#x2F;17&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span id=&quot;Martinez1&quot;&gt;&lt;&#x2F;span&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Así es Pedro.
aquí va una punta del negocio que nadie quiere perder.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;http:&#x2F;&#x2F;www.lavoz.com.ar&#x2F;opinion&#x2F;informatica-y-transparencia&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Por otro lado creo que la trasparencia del sistema informático se la tienen
que dar justamente los ingenieros, ese es el reto, y esto es mucho dinero en juego.
este sistema acabaria con la trampa que se usa durante la votación
con cosas como la cadena de sobres, donde hacen votar a todo un barrio
a un mismo candidato y así un montón de truquitos mas. de ultima el papel
también es solo tecnología y con la que hace trampa desde su creación.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Buena suerte y que gane el mejor. (Bill por supuesto)&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Ing. Mario Martinez&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;hr &#x2F;&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;From&lt;&#x2F;strong&gt;: Guido Lobo&lt;br&gt;
&lt;strong&gt;Date:&lt;&#x2F;strong&gt; 2010&#x2F;10&#x2F;17&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;yo desconozco el tema pero quiero hacer una pregunta:
mejor que el voto electrónico, no seria mejor el conteo electrónico?
es decir, votar con una papeleta con código de barra,
que el conteo q ahora se hace a mano, se haga cargando las papeletas
con un lector, se cierra el acta, se remite electrónicamente,
pero queda una copia firmada por las autoridades de mesa para posible control….&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;saludos&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;hr &#x2F;&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;From&lt;&#x2F;strong&gt;: Juan Perez&lt;br&gt;
&lt;strong&gt;Date:&lt;&#x2F;strong&gt; 2010&#x2F;10&#x2F;17&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span id=&quot;juan2&quot;&gt;&lt;&#x2F;span&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Parte de lo que comenta Pedro es cierto, hay un gran negocio al medio.
Pero NO se trata de sembrar “temor”, si no de estar atentos y no dejarnos meter el pendrive en la disketera!&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Vía libre SI tiene una propuesta que suma, (ya la hicieron pública entre ellas en programas de televisión de córdoba)
Una de las propuestas es lo que básicamente dice Guido.
Se trata de votar con papel, pero que el escrutinio se realice manualmente solo que con un control REAL TIME vía internet. Donde cualquier ciudadano pueda acceder a un sitio y ver la cantidad de mesas escrutadas, etc.  La autoridad pertinente controlaría que la info que se pública en la web sea la misma que la que se firma por los fiscales electorales.
Este método, involucra una mínima inversión y logra dejar en claro situaciones sospechosas (como en los escrutinios schiaretti-Juez)
Naturalmente no es solución que resuelve todos los problemas, pero al menos deja en claro el escrutinio.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;No hay soluciones mágicas, pero si creo que son necesarias soluciones que aporten transparencia en al menos una de las etapa de los comicios,
Tampoco pongo las manos en el fuego por un sistema u otro.
Es una invitación a estar con los ojos abiertos, y el hecho de que en Marcos Juarez ya se haya realizado voto electrónico sumado a que últimamente toman medidas (Pro-tecnología sin saber concretamente que es, por ejemplo TREN BALA, WI FI en toda la ciudad etc), hace de que esto del voto electrónico sea MUY probable que lo tengan en sus cabezas.
Hoy en día la Política esta usando MUCHO las tecnologías como herramientas estratégicas (Telemarketers&#x2F;encuestadores, FACEBOOK, mensajes de texto, twitter, Información de redes sociales, propagandas)&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;En la Pycon, estuve en una charla “InfoPython - Midiendo el Valor de La información de Mass Media con Python”, resumidamente es una herramienta que levanta información de redes sociales y mide el impacto que tiene algo que quieras saber.
¿Sabían que es posible hacer consultas a la base de datos de twitter? solo hay que pedir permiso y en un poco tiempo te lo dan.
¿Sabían que una de las personas que mas lo usa es MACRI?
La política 2.0 ya esta en marcha, hay que estar con los ojos abiertos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Saludos, Juan.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;P&#x2F;D: Volviendo al tema del voto electrónico. Hay otras soluciones que apuntan
a que una scanner cuente los votos, y las personas solo deben controlar
de que el scanner esta contando bien.
Es decir, una vez recolectados todos los votos, cuando se abren las urnas
se los depositan en un scanner que identifica el voto y suma un punto por
cada voto. Las personas, fiscales etc solo deben controlar que lo que hace
el scanner sea lo correcto.
Yo le sumaria un sistema de video streaming para que entonces si falla la
maquina, y encima el fiscal, al menos nosotros podamos darnos cuenta.
No confió ni en la maquina, ni en el fiscal, y seguramente ni en el que
aparece en la boleta.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;hr &#x2F;&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;From&lt;&#x2F;strong&gt;: Martín Gaitán &lt;a href=&quot;mailto:gaitan@gmail.com&quot;&gt;gaitan@gmail.com&lt;&#x2F;a&gt;&lt;br&gt;
&lt;strong&gt;Date:&lt;&#x2F;strong&gt; 2010&#x2F;10&#x2F;18&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Así es Pedro.
aquí va una punta del negocio que nadie quiere perder.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Martinez, leyó la parte en que dice que el desarrollo que la fundación
propone es en forma gratuita para el estado?  Que está queriendo decir
cuando dice que es una “punta de negocio” ?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;por otro lado creo que la trasparencia del sistema informatico se la tienen
que dar justamente los ingenieros, ese es el reto, y esto es mucho dinero en
juego.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Cuando usted habla de “los ingenierios” eso lo incluye también a
usted, y entonces me asusta un poco esa transparencia.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Yo prefiero que al mayor valor que tenemos como pueblo, la democracia,
no se la piense sólo en términos de dinero .&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;hr &#x2F;&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;From&lt;&#x2F;strong&gt;: Lucas Ramirez&lt;br&gt;
&lt;strong&gt;Date:&lt;&#x2F;strong&gt; 2010&#x2F;10&#x2F;18&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Hola,&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Yo estoy en contra del voto electrónico.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Fraude, vamos a tener en cualquier sistema.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Lo que creo que cuenta mucho es que tan sencillo es y el nivel de
capacitación necesario para auditar y recontar.
También creo que debemos tener en cuenta el nivel de sofisticación,
costo y organización necesario para hacer fraude. Para realizar fraude
electrónico se necesita una poca cantidad de gente con muchos
conocimientos. Para realizar fraude en papeles, se necesita mucha
mayor cantidad de gente e influencias.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Otro punto importante es el secreto de voto (yo a las computadoras no
les confiaría eso: &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;en.wikipedia.org&#x2F;wiki&#x2F;Van_Eck_phreaking&quot;&gt;http:&#x2F;&#x2F;en.wikipedia.org&#x2F;wiki&#x2F;Van_Eck_phreaking&lt;&#x2F;a&gt; )&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Si tenemos todo en papel, entonces cualquiera que sepa sumar puede
auditar. Si tenemos un sistema informático complejo, ni siquiera la mayoría de
nosotros (profesionales de computación) puede realmente auditarlo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Otro tema que me preocupa es la usabilidad por parte de los votantes
que no conocen nada de computadoras y para los cuales un cambio del
paradigma es bastante difícil de asimilar.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Este creo que es uno de los casos en que es mejor malo conocido …&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Saludos,&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;L.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;hr &#x2F;&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;From:&lt;&#x2F;strong&gt; Martín Gaitán&lt;br&gt;
&lt;strong&gt;Date:&lt;&#x2F;strong&gt; 2010&#x2F;10&#x2F;18&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span id=&quot;ps2&quot;&gt;&lt;&#x2F;span&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;2010-10-17-pedro-sanchez-escribio&quot;&gt;&amp;gt;&amp;gt;&amp;gt; 2010&#x2F;10&#x2F;17 Pedro Sanchez &lt;a href=&quot;https:&#x2F;&#x2F;textosypretextos.pages.dev&#x2F;blog&#x2F;limando-cantos-iv&#x2F;#ps1&quot;&gt;escribió&lt;&#x2F;a&gt;:&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;De pronto sistemas de home banking o de transferencia electrónica de fondos, manejan información mucha mas crítica y demuestran
que pueden ser seguros.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Estimadísimo Pedro:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;En primer lugar ¿le parece que el dinero es más importante que la
democracia?  No digo con esto que no haya que cuidar la plata de los
trabajadores, pero si los votos que van para un lado resulta que
alguien los hace ir para otro, de cualquier manera la plata de los
trabajadores terminan en otros lados.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Segundo, ¿cómo se demuestra que los sistemas bancarios son seguros?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;De hecho, los sistemas bancarios, porque el botín es concretamente
plata, son los targets más atacados. Como es una actividad muy
riesgosa (la dificultad para los hackers quizás no es tan grande, pero
la condena si los atrapan sí) no es lo más frecuente, pero que existen
existen. En particular, la técnica conocida como “phishing” está a la
orden del día.  Para muestra de vulnerabilidad, es ridículo que una tarjeta de débito como
la mía (visa electrón) no exija clave alguna para comprar en un negocio.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Por otro lado… lo más grave: supongamos que el sistema infomático bancario
es todo lo seguro que pueda ser ¿quien garantiza que Sr. Banco, que es
parte interesada y dueño del sistema informático, no pueda adulterar los datos
que allí figuran?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Probablemente no lo hacen por el escándalo que sería (aunque me da la sensación
que al escándolo se lo pasan por la entrepierna). Pero que pueden, pueden.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Si eso lo extrapola a una empresa, a un Sr. Banco que controla el
destino político de un país, le inspira seguridad?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Habría que preguntarle a la gente esta QUÉ QUIERE, QUÉ PROPONE, TIENE UN
APORTE PARA HACER APARTE DE GENERAR TEMOR…??&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Vea Pedro, hacen aportes:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.vialibre.org.ar&#x2F;2010&#x2F;09&#x2F;20&#x2F;el-diario-dia-a-dia-sobre-nuestra-propuesta-de-auditoria-del-escrutinio&#x2F;&quot;&gt;http:&#x2F;&#x2F;www.vialibre.org.ar&#x2F;2010&#x2F;09&#x2F;20&#x2F;el-diario-dia-a-dia-sobre-nuestra-propuesta-de-auditoria-del-escrutinio&#x2F;&lt;&#x2F;a&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Esta gente propone desarrollar gratuitamente y como software libre
(que cualquiera puede auditar) un sistema informático para que el escrutinio
sea más transparente y públicamente accesible, en vivo, vía internet.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;O sea, el voto electrónico es peligroso. Pero aportar tecnología (bien
hecha) al escrutinio sí puede ayudar.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Más info:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.diaadia.com.ar&#x2F;?q=content&#x2F;proponen-auditar-el-voto-electronico-0&quot;&gt;http:&#x2F;&#x2F;www.diaadia.com.ar&#x2F;?q=content&#x2F;proponen-auditar-el-voto-electronico-0&lt;&#x2F;a&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;hr &#x2F;&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;From&lt;&#x2F;strong&gt;: Pedro Sanchez&lt;br&gt;
&lt;strong&gt;Date:&lt;&#x2F;strong&gt; 2010&#x2F;10&#x2F;18&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span id=&quot;ps3&quot;&gt;&lt;&#x2F;span&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Martín,&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;No estoy en condiciones de discutir la seguridad del voto electrónico,
creo que a pesar de haber leído y entender un poco el tema,
no soy un especialista ni un estudioso del área puntual.
Hay alguien en Córdoba que lo sea…??&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;SÍ veo que hay un juego de lobby que hace esta gente. Como lo hace y lo hará Indra
a su nivel. No creerás que son cruzados de la democracia en busca del s
anto grial de la transparencia..!!&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Y si no, veamos este párrafo del &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.vialibre.org.ar&#x2F;2010&#x2F;09&#x2F;20&#x2F;el-diario-dia-a-dia-sobre-nuestra-propuesta-de-auditoria-del-escrutinio&#x2F;&quot;&gt;artículo&lt;&#x2F;a&gt;:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;&lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.vialibre.org.ar&#x2F;&quot;&gt;Vía Libre&lt;&#x2F;a&gt;, junto a la &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.famaf.unc.edu.ar&#x2F;&quot;&gt;Facultad de Matemática, Astronomía y Física&lt;&#x2F;a&gt; (Famaf), &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.machinalis.com&#x2F;&quot;&gt;Machinalis&lt;&#x2F;a&gt; (emprendimiento tecnológico nacido en Famaf)
y &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;ar.ageiadensi.org&#x2F;&quot;&gt;Ageia Densi&lt;&#x2F;a&gt; (ONG dedicada a las problemáticas de Derecho y Tecnología) propusieron
&lt;em&gt;“donar horas de consultoría y programación para confeccionar programas que permitan
la publicación en Internet de todos los resultados intermedios del proceso de carga,
almacenamiento y procesamiento de datos”&lt;&#x2F;em&gt;.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Creo que no debemos mezclar cuestiones como &lt;em&gt;“…dinero mas importante que democracia..”&lt;&#x2F;em&gt;,
ni aspectos sobre auditabilidad utilizando internet para que el panadero
pueda mirar el escrutinio, es discurso amarillo… suena a crónica tv..!!&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;A nadie le interesa otro sistema que no sea el democrático y sólo a los políticos
les interesa ganar elecciones. El resto, tenemos que seguir laburando día tras día,
elección tras elección..!! Y para colmo, pocas cosas cambian de un gobierno a otro..!!
Lamentablemente…&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Remitiéndonos al aspecto tecnológico, creo que si Vía Libre realmente ha encontrado problemas
de seguridad en el sistema de voto electrónico visto en Marco Juarez, debería publicar el trabajo
en algún congreso de la especialidad ( los hay y muchos.. ), someterlo a la opinión de los
especialistas y eventualmente proponer una solución. Que la solución incluya los costos e interesados
y capacitados en proveerla ( Machinalis..?? Ageia Densi..?? ).&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Podremos comparar sus costos con los de Indra o de cualquier otra propuesta
( y eso si sería bueno que el panadero lo sepa ..!! ) y tendremos muy buenos motivos
para optar por una u otra alternativa..!!&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Creo que se cae de maduro que quieren entrar en el negocio y los felicito.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Es mas, prefiero que si alguien lo puede llevar adelante al voto electrónico,
que sea un empresa argentina y no Indra que es española, que dicho sea de paso nos
patea desde Barajas a nuestros invetigadores.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Que alguien gane dinero es bueno..!! Y si gana dinero un argentino es mejor aún..!!&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Apoyo a Vía Libre, FAMAF, Machinalis y Ageia Densi para que sean tenidos en cuenta,
y con prioridad por ser locales, para hacerse cargo del voto electrónico que se
vaya a utilizar en Córdoba y en Argentina..!! Que lo sepan quienes circunstancialmente hoy nos gobiernan..!!&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Dejémonos de darle vuelta al asunto..!!&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;hr &#x2F;&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;From:&lt;&#x2F;strong&gt; juanse&lt;br&gt;
&lt;strong&gt;Date:&lt;&#x2F;strong&gt; 2010&#x2F;10&#x2F;18&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Lo que &lt;a href=&quot;https:&#x2F;&#x2F;textosypretextos.pages.dev&#x2F;blog&#x2F;limando-cantos-iv&#x2F;#juan2&quot;&gt;dice Juan&lt;&#x2F;a&gt; me recuerda a un documental que vi hace unos
meses en el canal Infinito llamado &lt;em&gt;“HACKING
DEMOCRACY”&lt;&#x2F;em&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;{{ external_embed(provider=“googlevideo”, url=“&amp;lt;embed id=&quot;VideoPlayback&quot; src=&quot;http:&#x2F;&#x2F;video.google.com&#x2F;googleplayer.swf?docid=3558928184519856419&amp;amp;hl=en&amp;amp;fs=true&quot;
style=&quot;width:400px;height:326px&quot; allowFullScreen=&quot;true&quot; allowScriptAccess=&quot;always&quot;
type=&quot;application&#x2F;x-shockwave-flash&quot;&amp;gt;”) }}&lt;&#x2F;p&gt;
 &lt;&#x2F;embed&gt;
&lt;p&gt;(…)&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;hr &#x2F;&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;From&lt;&#x2F;strong&gt;: Martín Gaitán&lt;br&gt;
&lt;strong&gt;Date:&lt;&#x2F;strong&gt; 2010&#x2F;10&#x2F;18&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;2010&#x2F;10&#x2F;18 &lt;a href=&quot;https:&#x2F;&#x2F;textosypretextos.pages.dev&#x2F;blog&#x2F;limando-cantos-iv&#x2F;#ps3&quot;&gt;Pedro Sanchez escribió&lt;&#x2F;a&gt;:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Si veo que hay un juego de lobby que hace esta gente. Como lo hace y lo hará
Indra a su nivel. No creerás que son cruzados de la democracia en busca del
santo grial de la transparencia..!!&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;No me gusta la metáfora que usas, pero mas que confiar en esta gente
(a muchos de los cuales admiro técnicamente) confío en la propuesta
que hacen. No sólo es gratuita (que sí, pongamos, puede ser una
estrategia para llamar la atención, darse visibilidad, conseguir trabajo y
salir en los diarios) sino que es Libre, lo que implica que es auditable por cualquiera,
criticable, mejorable por otros, usable para otras elecciones, etc.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Si por algún motivo fuese necesario dejar de confiar en esta gente, el
aporte realizado podrá ser mejorado por otra gente que se la considere
confiable.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Como &lt;a href=&quot;https:&#x2F;&#x2F;textosypretextos.pages.dev&#x2F;blog&#x2F;limando-cantos-iv&#x2F;#Martinez1&quot;&gt;Martinez&lt;&#x2F;a&gt;, no podés concebir a la ingeniería, y al aporte y la
responsabilidad profesional en general,  fuera de los términos de
dinero. Yo sí. Esta gente también. Ahí, principalmente, es donde somos
distintos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Conocer, estudiar y hacer el mayor esfuerzo posible en divulgar y
solucionar problemas de nuestra área de conocimiento que afectan a la
sociedad es una responsabilidad que se supone que existe pero no está
concientemente asumida como profesionales: tiene que ver con una ética
(“&lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;es.wikipedia.org&#x2F;wiki&#x2F;Deontolog%C3%ADa_profesional&quot;&gt;deontología&lt;&#x2F;a&gt;” se llama, por si querés buscar)
y un compromiso con el país que nos permitió formarnos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Tomado con pinzas, puedo aceptar que hay activismo de parte de Vía
Libre y compañía, a la que yo más que “lobby” llamaría “militancia”. Militancia es
ponerle el cuerpo, el esfuerzo y hasta dinero propio a la ideas y las
convicciones que uno tiene, por el bien mayoritario, no sólo el
propio. Luchar por lo que uno cree que es justo y necesario.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;En vez de levantar sospechas y conclusiones de un tema y de gente que
asumís que no conoces, podrías formar parte activa y, para apoyar o
refutar, estudiar el tema. Con la actitud de decir que
hacen “lobby” sin tener mucha idea de cual es la propuesta, como la
implementan, de donde sacarían la plata para hacerlo, etc estás
justamente replicando lo que criticaste originalmente; de &lt;a href=&quot;https:&#x2F;&#x2F;textosypretextos.pages.dev&#x2F;blog&#x2F;limando-cantos-iv&#x2F;#ps1bis&quot;&gt;tu primer
mail&lt;&#x2F;a&gt;:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;“(…) QUÉ QUIERE, QUÉ PROPONE, TIENE UN APORTE PARA HACER APARTE DE
GENERAR TEMOR…?? “&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;saludos.
Martín&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;hr &#x2F;&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;From&lt;&#x2F;strong&gt;: Cristian Mujica&lt;br&gt;
&lt;strong&gt;Date:&lt;&#x2F;strong&gt; 2010&#x2F;10&#x2F;18&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span id=&quot;cristian1&quot;&gt;&lt;&#x2F;span&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;A ver, se están mezclando muchas cosas en la discusión, algunas más filosóficas que otras, a ver si puedo expresar mis opiniones (que como son varios temas son varias opiniones)
Antes que nada Martín, yo creo que nadie pone el negocio ni los pesos
por encima de la democracia, lo que me parece es que estas pecando de ingenuo con
algunas cosas. NADIE PUEDE DESARROLLAR UN SISTEMA A COSTO CERO
(y menos aún un Sistema de la magnitud de los que se está hablando).
Es decir, si el Estado no paga el costo, el costo lo está pagando alguien más.
Y si ese alguien que paga el costo, no es el Estado, es un privado.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Y si ese privado paga semejante costo, tengo derecho a dudar y a preguntarme por qué
un privado querría invertir semejante cantidad de dinero.
Vos podes conocerlo&#x2F;s y no dudar de sus intenciones, o estar filosoficamente mas
cerca de ellos que de otra empresa, pero NO ES SANO que un privado financie un Sistema
de la naturaleza de la que estamos hablando. Y los que plantean que acá hay un negocio
de por medio, no están poniendo a la democracia por debajo de los negocios, simplemente
están marcando una realidad, el hecho de que el Estado no ponga plata no quiere decir
que otros no hagan su gran negocio.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;(Fuera puntualmente de esto, pero viene al caso, una consultora calculo que la empresa
Oakley al DONAR los lentes que usaron los mineros chilenos al salir de la mina ahorró
la friolera de 41 millones de dólares en publicidad… ¿Altruismo o negocio?)&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Si lo rescatable de la propuesta que mencionas es que es SW Libre
yo creo que no habría ningún problema en hacer una licitación y
exigir que el Sistema esté hecho con SW Libre, seguramente habrá
varias empresas que se presentaran bajo esas condiciones.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span id=&quot;cristian2&quot;&gt;&lt;&#x2F;span&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Ahora bien, yendo al fondo de la cuestión, se han venido barajando dos temas en este hilo:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;-# El voto electrónico
-# El escrutinio electrónico, por así decirlo&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Y la verdad que no tengo una posición tomada, pero agrego algunos tips a la discusión :&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span id=&quot;cristian3&quot;&gt;&lt;&#x2F;span&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Agregar tecnología solamente al escrutinio no le veo demasiado sentido.
Va a ayudar a conocer más rápidamente los resultados, pero le agrega
cero transparencia desde el momento que las maniobras fraudulentas
se producen DURANTE la votación. Después de  la elección del gobernador
del 2007, se publicaron una serie de maniobras que se podían tranquilamente
hacer durante la votación, que perjudicaban netamente a la agrupación que
no tenia fiscales en todas las mesas. Y ese tipo de maniobras son independientes
del escrutinio. Si el voto sigue siendo sólo en papel, tranquilamente te pueden
reemplazar votos por mas que los votos los cuentes a mano o con un lector de
código de barras. Si quieren hacer desaparecer boletas de una determinada agrupación,
lo van a hacer independientemente de como escrutes la votación.
En las presidenciales del 2009 fui fiscal en Cosquin y veía como desaparecían las
boletas de una agrupación muy pequeña en estructura pero que terminó obteniendo
5x106 votos a un ritmo que no las podían reponer. Y eso pasó en muchos lugares del país.
Ese tipo de cosas son las que se intentan solucionar con la boleta única,
pero un sistema mas informatizado de escrutinio no les hace ni
cosquillas a los fraudulentos de siempre.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span id=&quot;cristian4&quot;&gt;&lt;&#x2F;span&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;ESE tipo de cosas podría solucionarlas sí el voto electrónico.
OJO que voto electrónico no quiere decir que no tenga su correlato en papel.
Creo que lo que se había mostrado o propuesto era un sistema donde el
votante elegía en una maquina a quien votaba, y una vez que confirmaba
el voto, éste se imprime y lo mandas a una urna.
Esto permite solucionar varios de los mecanismos de fraude que se llevan a
cabo normalmente, además de proveer un escrutinio rápido. El problema aparece
cuando hay una diferencia sustancial entre la urna de papel y la electrónica.
¿ A cual de las dos le crees ?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span id=&quot;cristian5&quot;&gt;&lt;&#x2F;span&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Hay muchos lugares del mundo donde el voto con papel anda muy bien,
y hay lugares del mundo donde el voto electrónico también anda muy bien,
¿el problema no estará en nuestra escasa formación cívica?
Mientras como sociedad no le demos a ciertos valores la&lt;br &#x2F;&gt;
importancia que verdaderamente tienen, estas van a ser
discusiones cuasi esteriles. El problema de fondo acá no es
si votar con papeles o con bytes o con una combinación de ellos,
el verdadero problema es darnos cuenta que como sociedad y
como país tenemos muy poco futuro si en cada elección en vez de
tener que preocuparnos por cual es la mejor propuesta tenemos que
andar pensando que no nos metan la mano en la urna.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;que lo pario, se hizo demasiado largo che&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Saludos&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;cristian&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;hr &#x2F;&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;From&lt;&#x2F;strong&gt;: Martín Gaitán&lt;br&gt;
&lt;strong&gt;Date:&lt;&#x2F;strong&gt; 2010&#x2F;10&#x2F;18&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;2010&#x2F;10&#x2F;18 &lt;a href=&quot;https:&#x2F;&#x2F;textosypretextos.pages.dev&#x2F;blog&#x2F;limando-cantos-iv&#x2F;#cristian1&quot;&gt;Cristian Mujica  escribió&lt;&#x2F;a&gt;:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Antes que nada Martín, yo creo que nadie pone el negocio ni los pesos por encima de la democracia, lo que me parece es que estas pecando de ingenuo con algunas cosas. NADIE PUEDE DESARROLLAR UN SISTEMA A COSTO CERO (y menos aún un Sistema de la magnitud de los que se está hablando).Es decir, si el Estado no paga el costo, el costo lo está pagando alguien más. Y si ese alguien que paga el costo, no es el Estado, es un privado. Y si ese privado paga semejante costo, tengo derecho a dudar y a preguntarme por qué un privado querría invertir semejante cantidad de dinero. Vos podes conocerlo&#x2F;s y no dudar de sus intenciones, o estar filosoficamente mas cerca de ellos que de otra empresa, pero NO ES SANO que un privado financie un Sistema de la naturaleza de la que estamos hablando. Y los que plantean que acá hay un negocio de por medio, no están poniendo a la democracia por debajo de los negocios, simplemente están marcando una realidad, el hecho de que el Estado no ponga plata no quiere decir que otros no hagan su gran negocio.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;cristian, está bien que dudes, pero tenés toda la posiblidad de informarte.
No es “un privado”, es una facultad  de una universidad pública (Famaf) dos fundaciones que
tiene su eje de trabajo en estos temas (tecnología y ciudadanía), y una pyme (&lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;machinalis.com&quot;&gt;machinalis.com&lt;&#x2F;a&gt;)
que funciona dentro de la incubadora de empresas de FAMaF.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Aunque parezca extraño, en primer lugar no creo que salga tantísimo dinero como quizás imaginás.
El desarrollo de software libre con software libre abarata muchísimo los costos porque acorta
los tiempos de desarrollo. (eso lo vuelve un interesante negocio, porque en cierta forma,
los márgenes de ganancia tienden a ser mayores)&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Segundo: me parecería genial (y justo) que el estado pagara (y licitara, como corresponde)
por un sistema de estas características, cuya función no es controlar los comicios
sino que monitorearlos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Claro que la condición sine qua non para garantizar la transparencia
de este software de monitoreo es que sea Libre y acorde a estándares,
requisitos que &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.vialibre.org.ar&#x2F;2010&#x2F;09&#x2F;09&#x2F;informatica-y-transparencia&#x2F;&quot;&gt;la propuesta de Famaf y Vía Libre&lt;&#x2F;a&gt;
respeta. Pero estamos lejos de que el Estado vaya en esa dirección y por el contrario los pasos parecen
ir en la dirección contraria.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;En ese contexto, el tema de ofrecerlo gratuitamente para el estado
(pagando el desarrollo entre las fundaciones, la facultad y la propia empresa involucrada)
es una estrategia, a mi juicio, para poner sobre el tapete esta discusión que se está generando.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Evidentemente hay mucha desinformación (y peor aún, información incorrecta)
sobre el tema del voto electrónico, y para peor, en profesionales de nuestra
área como se está viendo en este hilo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Por eso la propuesta es lo que se llama una crítica constructiva:
X está mal, alguien dice que hay que usar A, yo digo que A va a volver X peor (¡dándote razones!)
y también te ofrezco B, no sólo para intentar mejorar X sino para que no me
censures diciendo que sólo molesto.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Ahora bien, yendo al fondo de la cuestión, se han venido barajando dos temas en este hilo &lt;a href=&quot;https:&#x2F;&#x2F;textosypretextos.pages.dev&#x2F;blog&#x2F;limando-cantos-iv&#x2F;#cristian2&quot;&gt;(…)&lt;&#x2F;a&gt;
y la verdad que no tengo una posición tomada.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Antes de tomar una posición hay que informarse mucho. No pude ver tu charla sobre “software mortal”
pero quiero que dimensiones al software para voto electrónico en el mismo orden:
permite adulterar, de manera más fácil, barata y con mayor potencialidad de daño que el voto
tradicional, la voluntad popular.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Para comenzar a informarse (no para dar la razón ciegamente) vale leer el libro de Vía Libre
que recopila muchos artículos y argumentos interesantes.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Ejemplo: la irónica (pero claramente análoga al voto electrónico) propuesta del “voto esclesiástico”.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;“… me tomaré la libertad de proponer una alternativa de mi invención,
que presenta todas las ventajas de las urnas electrónicas y agrega
algunas propias: el voto eclesiástico. La idea es muy sencilla:
en vez de convocar a los ciuadadanos a que voten en las escuelas, podemos
pedirles que vayan a las iglesias a votar. En ellas, los fiscales de los
partidos verificarán sus documentos, y dirigirán al elector a un confesionario.
Una vez en el confesionario, el ciudadano le comunica al sacerdote su voto,
y éste lleva la cuenta haciendo anotaciones en un cuaderno.
Cerrado el acto eleccionario, los sacerdotes de la parroquia se reúnen,
comparan notas, y anuncian el resultado local, comunicándolo a la diócesis.
Ésta consolida los resultados de las parroquias, los anuncia y comunica a la
arquidiócesis, y así hasta llegar al Obispado, que finalmente anuncia el
resultado definitivo.”&lt;&#x2F;em&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Agregar tecnología solamente al escrutinio no le veo demasiado sentido. &lt;a href=&quot;https:&#x2F;&#x2F;textosypretextos.pages.dev&#x2F;blog&#x2F;limando-cantos-iv&#x2F;#cristian3&quot;&gt;(…)&lt;&#x2F;a&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;El sistema que se propone no garantiza la ausencia de fraude (¡nada lo hace!).
Simplemente facilita el control ciudadano en el proceso mas vulnerable de los comicios.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Para muestra, lo mencionó Juan, están las ultimas elecciones a gobernador de Córdoba.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;¿se acuerdan eso de que Juez había ganado a las 0hs pero a la 8am del otro día resultó
ganador Schiaretti?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El fraude del voto cadena, y todas las otras triquiñuelas seguirán existiendo,
pero el costo para realizar ese tipo de fraude es mucho mayor en relación a la
incidencia que puede tener  ¿se entiende?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href=&quot;https:&#x2F;&#x2F;textosypretextos.pages.dev&#x2F;blog&#x2F;limando-cantos-iv&#x2F;cristian4&quot;&gt;(…)&lt;&#x2F;a&gt; ESE tipo de cosas podría solucionarlas sí el voto electrónico. OJO que voto electrónico no quiere decir que no tenga su correlato en papel.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Lea compañero, infórmese! : &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.vialibre.org.ar&#x2F;2010&#x2F;09&#x2F;12&#x2F;urnas-electronicas-con-imprimir-el-voto-no-alcanza&#x2F;&quot;&gt;Con imprimir el voto no alcanza&lt;&#x2F;a&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Mientras como sociedad no le demos a ciertos valores la  importancia que verdaderamente tienen, estas van a ser discusiones cuasi esteriles. &lt;a href=&quot;https:&#x2F;&#x2F;textosypretextos.pages.dev&#x2F;blog&#x2F;limando-cantos-iv&#x2F;cristian5&quot;&gt;(…)&lt;&#x2F;a&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Re de acuerdo con usted en este párrafo. La cuestión es que no nos vendan gato oscuro por liebre “transparente”.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;saludos&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;PD: que grosa es esta lista, por dios! (pero como me saca tiempo, jajaja)&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;hr &#x2F;&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;From&lt;&#x2F;strong&gt;: Amalia Alarcón&lt;br&gt;
&lt;strong&gt;Date:&lt;&#x2F;strong&gt; 2010&#x2F;10&#x2F;18&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Antes que nada Martín, yo creo que nadie pone el negocio ni los pesos por encima de la democracia, lo que me parece es que estas pecando de ingenuo con algunas cosas. NADIE PUEDE DESARROLLAR UN SISTEMA A COSTO CERO  &lt;a href=&quot;https:&#x2F;&#x2F;textosypretextos.pages.dev&#x2F;blog&#x2F;limando-cantos-iv&#x2F;#cristian1&quot;&gt;(…)&lt;&#x2F;a&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Tengo un ejemplo perfecto, se llama Linux&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Vos podes conocerlo&#x2F;s y no dudar de sus intenciones,
o estar filosoficamente mas cerca de ellos que de otra empresa, pero NO ES SANO
que un privado financie un Sistema de la naturaleza de la que estamos hablando.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Yo me ofrezco a trabajar gratis en ese proyecto, y se me ocurre que varios de esta misma lista estarían dispuestos.
¿Se te ocurre entonces que nosotros estaríamos haciendo un negocio? (sin entrar en la discusión de que si es bueno o malo que sea un negocio)&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Y los que plantean que acá hay un negocio de por medio, no están poniendo a la democracia por debajo de los negocios, simplemente están marcando una realidad, el hecho de que el Estado no ponga plata no quiere decir que otros no hagan su gran negocio.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Los que plantean lo del negocio, obviamente te incluye, es que piensan que no puede
haber otras motivaciones que no sean económicas, y allí radica el error en tu razonamiento, y el de ellos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Hay un grupo de gente de la Universidad Nacional General Sarmiento que está
investigando sobre economía social, y en particular tienen trabajos donde tratan
de indagar cuáles son las motivaciones de los programadores de software libre,
pero esto es otra discusión.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Si lo rescatable de la propuesta que mencionas es que es SW Libre yo creo que no habría
ningún problema en hacer una licitación y exigir que el Sistema esté hecho con SW Libre, seguramente habrá varias empresas que se presentaran bajo esas condiciones.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Claro, que sería mejor hacer una licitación para hacer este software libre y que lo pague el estado;
pero si el planteo inicial hubiera sido ese, habrían acusado a esta gente de hacer un negocio.
Me parece que quisieron evitar ese argumento. Digo…, no sé lo que ellos pensaron pero yo hubiera hecho lo mismo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Ahora bien, yendo al fondo de la cuestión, se han venido barajando dos temas en este hilo &lt;a href=&quot;https:&#x2F;&#x2F;textosypretextos.pages.dev&#x2F;blog&#x2F;limando-cantos-iv&#x2F;cristian2&quot;&gt;(…)&lt;&#x2F;a&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Falta un punto, que es el planteado por esta gente:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;3- la trasparencia electrónica,&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Que no incluye máquinas  para votar, ni para contar el resultado de una mesa,
sólo para difundir el resultado de cada mesa una vez hecha el acta, y firmada por todos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Este tipo de maniobras por ejemplo, consiste en inflar las urnas, es decir hacer votar a gente que no votó realmente,
¿con una urna electrónica no se puede? en lugar de poner el sobre en una caja, sólo tendrán que apretar un botón.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Me parece que el tema de la trasparencia sí podría ayudar, porque cada uno podría checkear si votó o no en la elección, por ejemplo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;(…)&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Me falta agregar una cosa,&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;para la gente que utiliza el argumento de que los sistemas bancarios andan bien, dos cosas:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;ol&gt;
&lt;li&gt;no andan bien,&lt;&#x2F;li&gt;
&lt;&#x2F;ol&gt;
&lt;ul&gt;
&lt;li&gt;
&lt;p&gt;a mi personalmente me cagó plata un cajero,
¿cómo lo supe? porque se debitó de mi cuenta dinero que no saqué efectivamente.
¿qué es lo que hice?: una presentación a Red Link, denunciando lo que había pasado, y como un mes después me reintegraron el dinero.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;li&gt;
&lt;li&gt;
&lt;p&gt;Otra, sin ir más lejos, a un amigo el mes pasado le cagaron plata de una trasferencia
¿cómo lo supo? porque la gente a la que le estaba comprando un producto le dijo que no había depositado la plata, entonces fuel al banco (al de origen y al de destino) y resulta que se debitó de su cuenta, pero nunca se acreditó en la otra, desapareció en el medio.
¿qué hizo? hizo una presentación en el banco a la Red correspondiente y una semana después le devolvieron la plata.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;li&gt;
&lt;&#x2F;ul&gt;
&lt;ol start=&quot;2&quot;&gt;
&lt;li&gt;el voto es SECRETO,&lt;&#x2F;li&gt;
&lt;&#x2F;ol&gt;
&lt;p&gt;por lo tanto no es posible hacer las cosas que uno hace cuando trabaja con el banco,
porque nunca podés saber si el voto que pusiste es el que la máquina contó.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Además si hay que contar de nuevo los votos que imprime la máquina, cuál es el problema entonces de contar directamente cada voto que puso la gente, sin todo el gasto asociado, ni hablar de las complicaciones para la gente.
El tiempo del conteo no se debe al tiempo para contar una mesa.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Saludos
Ara&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;hr &#x2F;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span id=&quot;ps4&quot;&gt;&lt;&#x2F;span&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;From&lt;&#x2F;strong&gt;: Pedro Sanchez&lt;br&gt;
&lt;strong&gt;Date:&lt;&#x2F;strong&gt; 2010&#x2F;10&#x2F;18&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Gente,&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Me molesta que tiren alegremente este tipo de frases
&lt;em&gt;“..me ofrezco a trabajar gratis en este proyecto..”&lt;&#x2F;em&gt; y &lt;em&gt;“…se me ocurre que varios de esta misma lista estarían dispuestos..”&lt;&#x2F;em&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;QUÉ ES ESO DE TRABAJAR GRATIS..??&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Si trabajas gratis no te subis a un omnibus xque cuesta 2 pesos,
podes caminar o andar en bici, es posible, salvo que vivas en Alta Gracia..!!&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;No pagas el almuerzo xque mínimo te cuesta entre 5 y 10 mangos,
salvo que no comas o vivas de caridad, lo cual me parece muy poco digno..!!&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;No alquilas un departamento… a vivir con los viejos… pero ellos tampoco
pueden laburar gratis, sino ya no tienen como bancarte..!!&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Ropa ni hablemos, javon, dentífrico, desodorante.. gas para calentarme el agua
cuando me baño…agua… me olvidaba… una opción sería ir a Cuesta Blanca
y vivir a la oriya del río…&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Si tengo hijos, los sumo a mi tren y vivimos igual, obviamente que no
los educo, xque tengo que comprar libros, lapices, hojas, carpetas,
reglas, transportadores, etc… que cuestan unos buenos pesos. Me olvidaba: zapatillas,
uniformes para el colegio, mínimo un guardapolvos… Ya se pueden andar todos descalzos
o esperar que Cáritas me entregue un par de alpargatas…!!&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Ni hablar de una salida al cine… un video… un lomito de betos o una pizza con los amigos…&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Y si tengo un bebe, qué hago..?? Pañales… cunas… mamaderas… leche maternizada…
juguetes… con que los pago..??&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Me parece que Uds. no tiene la mas mínima idea de lo que dicen cuando
dicen que van a trabajar gratis..!!&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Y me parece una barbaridad pretender hacerle creer a los miembros que leen estos
temas que TRABAJANDO GRATIS, DONANDO HORAS se puede levantar un proyecto de
esta magnitud, en los plazos y exigencias que se pretende que tenga
un proyecto como este..!!&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Qué es eso de trabajar gratis…??? Por favor, que alguien me explique cómo hacen….
quizás sea un extraterrestre que necesita $$$ para vivir todos los días..!!&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Quienes participan en este foro..?? Ingenieros..??
Estudiantes de Ingeniería..?? O Carmelitas descalzas..?? Por favor..!!!!&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Ing. Pedro Sanchez&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;hr &#x2F;&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;From&lt;&#x2F;strong&gt;: Martín Gaitán&lt;br&gt;
&lt;strong&gt;Date:&lt;&#x2F;strong&gt; 2010&#x2F;10&#x2F;18&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Gente
Me molesta que tiren alegremente este tipo de frases “..me ofrezco a trabajar gratis en este proyecto..” &lt;a href=&quot;https:&#x2F;&#x2F;textosypretextos.pages.dev&#x2F;blog&#x2F;limando-cantos-iv&#x2F;#ps4&quot;&gt;(…)&lt;&#x2F;a&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Pedro, no te ofendas, pero no me&#x2F;nos ofenda&#x2F;s: yo como, bebo, me cepillo los dientes con dentífrico,
no tengo auto pero tomo el colectivo (quizás mas que vos) y ando en bici porque la tengo
(ahora probablemente menos que vos, mi panza lo atestigua, ja!).
Todo eso lo puedo hacer porque trabajo con lo que sé, conocimiento en parte aprendido en la universidad.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;En general, cobro por mi trabajo. Pero muchas otras veces lo hago gratis,
en primer lugar porque puedo (trato que con los trabajos que sí cobro me alcance para vivir dignamente)
y en segundo lugar  porque creo que las  razones para hacer esos trabajos  gratuitos
son justas y l@s destinatarios o la causa no puede pagar mis honorarios.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Hice gratuitamente, por ejemplo, el sitio web de la mesa de derechos humanos de córdoba,
el de carta abierta de córdoba, el del centro de estudiantes de la facu,
el de organizaciones en defensa del petroleo, y también (junto a otros compañeros y a vos mismo)
el de nuestra carrera, entre muchos otros que no vale la pena, ni me gusta, mencionar.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Repito lo que dije antes: no podés concebir la profesión más allá de la retribución económica
y está bien, es tu opinión, pero eso choca con tu responsabilidad como docente que debería,
ahora en mi opinión, dar una visión más abarcativa de qué significa ser profesional,
y en particular, ser ingeniero.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Si sólo vendemos nuestros saberes en términos de plata, y el que más paga mas tiene,
nos volvemos mercenarios y la universidad pública, que paga todo el pueblo,
no tiene mucho sentido.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;En esa visión (y en la cantidad de signos de exclamación que usamos por oración)
diferimos profundamente. La molestia que me tomo en desarrollar y
argumentar mi postura es parte mi forma de llevarla a la práctica.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Otra cosa: no puedo evitar que se me venga a la mente &lt;a href=&quot;https:&#x2F;&#x2F;textosypretextos.pages.dev&#x2F;blog&#x2F;limando-cantos-ii&#x2F;&quot;&gt;otra actitud&lt;&#x2F;a&gt;, mucho más acrítica,
que se tiene cuando hay empresas que proponen regalar software privativo o cursos de capacitación
en tecnologías cerradas. ¿no hay como una doble vara?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Por último: &lt;em&gt;non calentarum, largum vivirum&lt;&#x2F;em&gt;.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;hr &#x2F;&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;From&lt;&#x2F;strong&gt;: Mario Martinez&lt;br&gt;
&lt;strong&gt;Date:&lt;&#x2F;strong&gt; 2010&#x2F;10&#x2F;19&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Martin, Pedro y otros.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span id=&quot;Martinez2&quot;&gt;&lt;&#x2F;span&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Con Martin recordando &lt;a href=&quot;https:&#x2F;&#x2F;textosypretextos.pages.dev&#x2F;blog&#x2F;limando-cantos-iii&#x2F;&quot;&gt;otras conversaciones&lt;&#x2F;a&gt;,
tenemos visiones opuestas en cuanto a la política, pero por otro lado quiero tirar algún comentario al respecto del trabajo gratuito.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span id=&quot;Martinez3&quot;&gt;&lt;&#x2F;span&gt; yo creo se puede colaborar ayudar etc, desde nuestra profesión a quien lo necesite,
dentro de los limites de cada uno, tiempo, dinero etc.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span id=&quot;Martinez4&quot;&gt;&lt;&#x2F;span&gt;
no es lo mismo tener 25 años estar soltero, sin hijos que a los 40 casado y con tres hijos, y llegar a la casa y decir que trabajo todo el día gratis.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Por otro lado si alguien trabaja en un proyecto cualquiera sea de manera gratuita, le esta privando de cobrar a otro profesional por ese trabajo y eso no esta bien.
y por último &lt;span id=&quot;Martinez5&quot;&gt;&lt;&#x2F;span&gt; (tengo que entregar un proyecto al mediodía porque sino no lo cobro), que el soft sea libre no me garantiza nada, si quisiera que el equipo pueda acceder al código, a me olvidaba, los políticos están muy interesados en hacer participar a las Universidades, porque es de las pocas instituciones que todavía quedan en pie. necesitan el sello y la firma para dar confiabilidad a sus actos, en esto la UTN nos lleva varios millones de ventaja.
suerte y que gane mi candidato jejeje&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Mario.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;hr &#x2F;&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;From&lt;&#x2F;strong&gt;: Martín Gaitán&lt;br&gt;
&lt;strong&gt;Date:&lt;&#x2F;strong&gt; 2010&#x2F;10&#x2F;19&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Con Martin recordando otras conversaciones tenemos visiones opuestas en cuanto a la política &lt;a href=&quot;https:&#x2F;&#x2F;textosypretextos.pages.dev&#x2F;blog&#x2F;limando-cantos-iv&#x2F;#Martinez2&quot;&gt;(…)&lt;&#x2F;a&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Creo lo que tenemos son visiones opuestas en la concepción de cuál es la
responsabilidad que nos impone el privilegio de formarnos en la
universidad pública. Muchos creen, como usted (y así lo enseñan), que la
universidad es un proceso de esfuerzo y logro meramente personal. Si
uno “logra” el objetivo, el beneficio es para sí y sólo para sí (y la
familia de uno, digamos). Este sentido transaccional de la educación
superior pública es algo que yo rechazo enfáticamente, porque no me
limito a pensar que como profesionales debemos poder vivir y trabajar
dignamente, siendo retribuidos económicamente de manera justa y
equitativa, sino que considero que ser profesional, y se ingeniero en
particular, va mucho más allá del “cuanto ganaré” .&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Hay que reflexionar qué queremos hacer con nuestro conocimiento, para
qué, para quien, quien se beneficiará además de nosotros mismos, quien
puede perjudicarse. Hay que dejar de pensar en términos de “vos o yo”,
de mirarse sólo el ombligo. Hay que pensarse como parte (importante)
de un pueblo que invirtió en nosotros y debemos intentar estar a la altura de eso.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href=&quot;https:&#x2F;&#x2F;textosypretextos.pages.dev&#x2F;blog&#x2F;limando-cantos-iv&#x2F;#Martinez3&quot;&gt;(…)&lt;&#x2F;a&gt; yo creo se puede colaborar ayudar etc, desde nuestra profesión a quien lo
necesite, dentro de los limites de cada uno, tiempo, dinero etc.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;La poco sutil diferencia es que yo no sólo creo que se puede sino que
creo que se &lt;strong&gt;debe&lt;&#x2F;strong&gt;.  Y el verbo no es “&lt;em&gt;colaborar&lt;&#x2F;em&gt;”. Es devolver el
conocimiento que nos fue priviligiadamente dado con hechos que
beneficien a toda (o la mayoría) de la sociedad.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href=&quot;https:&#x2F;&#x2F;textosypretextos.pages.dev&#x2F;blog&#x2F;limando-cantos-iv&#x2F;#Martinez4&quot;&gt;(…)&lt;&#x2F;a&gt;
no es lo mismo tener 25 años estar soltero, sin hijos que a los 40 casado y
con tres hijos, y llegar a la casa y decir que trabajo todo el día gratis.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Usted con 40, casado y 3 hijos le enseña a sus alumnos solteros de 25
a comportarse como casados de 40. Eso es lo que le crítico: el “molde”
de fabricar ingenieros sin espíritu crítico, con el que probablemente
lo formaron a usted, y en el que yo, definitivamente no encajo ni quiero encajar
(será por la panza prominente, quizás).&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Por otro lado si alguien trabaja en un proyecto cualquiera sea de manera
gratuita, le esta privando de cobrar a otro profesional por ese trabajo y
eso no esta bien. (…)&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Acá hay algo neurálgico de su discurso, de su concepción, que he
venido remarcando a lo largo del hilo, compartido entre usted y
Solinas: la imposibilidad de pensar las razones, las motivaciones para
ejercer la profesión más allá del dinero.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Lo dije: no podemos limitar la reflexión a “cuánto ganaré”. Qué, cómo,
para qué, para quien! Ser ingeniero no es (no debería ser) sólo
agachar la cabeza, hacer cuentas difíciles y pasar a cobrar a fin de
mes.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Dicho eso voy a decirle que en parte coincido con usted: creo que
trabajar gratis o subremunerado cuando puede ser pagado justamente es
algo indigno. Lamentablemente la asimetría de poder que muchas veces
existe entre el trabajador y el empleador hace que esta indignidad sea
bastante frecuente. Por otro lado, a veces las empresas más poderosas
son las que tienen capacidad de bajar el precio de (o “regalar”)
productos y servicios. Es un práctica predactoria muy dañina para la
economía en general (que se conoce como “dumping”) que tiende a
monopolizar el mercado.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Por ambas razones, promuevo (me gustaría que la facultad lo hiciera y
diera herramientas ) tener la iniciativa de emprender un proyecto
profesional propio, por más pequeño que sea en principio.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href=&quot;https:&#x2F;&#x2F;textosypretextos.pages.dev&#x2F;blog&#x2F;limando-cantos-iv&#x2F;#Martinez5&quot;&gt;(…)&lt;&#x2F;a&gt; me olvidaba, los políticos están muy
interesados en hacer participar a las Universidades, porque es de las pocas
instituciones que todavía quedan en pie. necesitan el sello y la firma para
dar confiabilidad a sus actos, en esto la UTN nos lleva varios millones de
ventaja.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Usted lo ha dicho. Lo que está a nuestro alcance criticar y mejorar es
que las universidades estén muy interesadas  en ser un sello acrítico
que vale millones. En ese sentido, la “ventaja” que nos lleva la UTN
es en la carrera de ver quien se cava la tumba más rápido.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Espero que haya podido terminar su proyecto a tiempo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Saludos.
_Martín&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;Hay más limaduras de cantos. Sólo tenés que &lt;a href=&quot;spip.php?page=recherche&amp;amp;recherche=limando+cantos&quot;&gt;buscarlas&lt;&#x2F;a&gt;&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;div&gt;
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    <entry xml:lang="es">
        <title>La Ciudad Futura (fragmento)</title>
        <published>2010-04-25T18:13:27+00:00</published>
        <updated>2010-04-25T18:13:27+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Antonio Gramsci
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/la-ciudad-futura-fragmento/">&lt;p&gt;Odio a los indiferentes. Creo que vivir es tomar partido. Quien verdaderamente vive no puede dejar de ser ciudadano y partidario.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Indiferencia es abulia, es parasitismo, es cobardía, no es vida. Por eso, odio a los indiferentes.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La indiferencia es el peso muerto de la historia. Es la bola de plomo para el innovador y la materia inerte en la cual frecuentemente se ahogan los entusiasmos más esplendorosos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La indiferencia actúa poderosamente en la historia. Actúa pasivamente, pero actúa. Es la fatalidad, es aquello con lo que no se puede contar, aquello que confunde los programas, que destruye los planes mejor construidos. Es la materia bruta que se rebela contra la inteligencia y la sofoca. Lo que ocurre, el mal que se abate sobre todos, no se debe tanto a la iniciativa de los pocos que actúan, como a la indiferencia de muchos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Lo que ocurre no ocurre tanto porque algunos lo quieran, sino porque la masa de los hombres abdica de su voluntad, deja de hacer, deja promulgar leyes que después solo la revuelta hará anular, deja subir al poder hombres que después solo una sublevación podrá derrumbar.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Los destinos de una época son manipulados de acuerdo con visiones restrictas, objetivos inmediatos, ambiciones y pasiones personales de pequeños grupos activos, y la masa de hombres lo ignora, porque no se preocupa. Por eso, abomino a los indiferentes. Desprecio a los indiferentes, también porque me provocan tedio sus lamentos de eternos inocentes. Vivo, soy militante. Por eso detesto a quien no toma partido. Odio a los indiferentes.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;Extracto de &lt;em&gt;“La Ciudad Futura”&lt;&#x2F;em&gt;, revista cultural publicada por Antonio Gramsci. 11 de febrero de 1917&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Lo robé de &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;larunfla.blogspot.com&quot;&gt;mi blog favorito&lt;&#x2F;a&gt;.&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;div&gt;
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    <entry xml:lang="es">
        <title>Esa mujer</title>
        <published>2010-03-29T23:53:59+00:00</published>
        <updated>2010-03-29T23:53:59+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Rodolfo Walsh
          </name>
        </author>
        
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        <id>https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/esa-mujer/</id>
        
        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/esa-mujer/">&lt;p&gt;Y mientras salgo derrotado, pensando que tendré que volver, o que no volveré nunca. Mientras mi dedo índice inicia ya ese infatigable itinerario por los mapas, uniendo isoyetas, probabilidades, complicidades. Mientras sé que ya no me interesa, y que justamente no moveré un dedo, ni siquiera en un mapa, la voz del coronel me alcanza como una revelación.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;–Es mía –dice simplemente–. Esa mujer es mía.&lt;&#x2F;p&gt;
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    <entry xml:lang="es">
        <title>Margaritas</title>
        <published>2010-03-01T22:07:52+00:00</published>
        <updated>2010-03-01T22:07:52+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Emanuel Rodriguez
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/margaritas/">&lt;p&gt;La van a operar, la tienen que operar con urgencia. Le dijeron que por favor no se mueva, que haga reposo. Pero está haciendo de comer. No puede parar de cocinar. La casa hierve. Afuera, la capital de La Rioja es un infierno, y la casa de mi madre es un sauna dentro de ese infierno.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;De La Rioja, me doy cuenta de que me había olvidado: los nombres de las calles, cómo se llega al Hospital y lo insoportable que es el sol. Y la energía que le pone mi mamá a las cosas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;¿Hasta qué limites la intimidad de las personas puede ser interesante?
Escribo sobre mi madre porque en dos días me enseñó algo que acaso necesito traducir.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Mi madre guiñándome el ojo tras decirle a la mujer morosa que en unos días le van a extraer una sección de su intestino y que por eso sería conveniente que, vamos, le pague la deuda. Mi madre buscando la alegría de los demás. Ahora le está haciendo una torta a la doctora que le llenó de gas el vientre para ver qué onda. La torta es de chocolate. La veo decorar su regalo y no entiendo algo que sé que me está transmitiendo. Algo que tiene que ver con el amor.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Los trabajos de mi madre: bancaria, fabricante de abanicos de Loco Mia, vendedora de seguros, panadera, vendedora de agua potable, carnicera. En todos sus empleos fue feliz y después quebró. Ahora hace viandas de bajas calorías para unas 20 personas que le escriben mensajes en el dorso de los folletos: gracias María Rosa, estaban riquísimos. O “La próxima vez ponele menos cebolla porque si no después no puedo cagar”. Y de jueves a sábado abre una lomitería que se llama como el minimarket de mis hermanos, 2014. Le pusieron ese nombre porque quieren que el negocio les permita viajar a ver el Mundial de fútbol en Brasil, en el 2014. A mi mamá le parece un gran sueño.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Mis amigos rezan por ella. Me llaman por teléfono y ella sonríe. Le cuento que mis amigas sabían que ella estaría tal como está ahora, haciendo chistes sobre la especie de papa maligna que tiene atravesada en la cañería. A veces hace chistes que no le entiendo pero igual me causan gracia. Por ejemplo ahora tiene una muletilla: dice “la guitarra de Lolo” para describir situaciones. No sé qué situaciones, aún no he logrado establecer un patrón.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Recién hablaba de un hombre y me dijo: “No es exactamente como la guitarra de Lolo pero es algo parecido”.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Hace mucho calor aquí. Es una versión demoníaca del calor. Los ventiladores escupen un aire que parece salir de un horno de panadería. Mi mamá de vez en cuando se sienta y se abanica con unos papeles en los que escribe frases que le van gustando. El que tiene ahora mismo en la mano dice “La voluntad de Dios no me llevará donde la gracia de Dios no me pueda proteger”. “¿Y? ¿Qué onda tu mami?”, me pregunta mientras me acerca una cuchara. Lo que sea que está cocinando está delicioso y se lo digo. “Y eso que tengo margaritas en el culo”, me dice.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;octubre-29-2007&quot;&gt;Octubre 29, 2007&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;Ayer voté por Pino Solanas mientras madre descansaba en una cama, lejos de su cocina, viendo por la tele que su candidato tampoco tendría chances. Ella fue de las primeras en votar a Lavagna: llegó, discutió con alguien y volvió a la cama. Tuvo todo el tiempo el celular en la mano, para indicarle a mi hermana cómo se hacen las ensaladas, y cómo se pone en remojo el trigo burgol. Se tiene que tranquilizar, porque hoy le llenan la panza de un líquido que nos va a dar más precisiones sobre las dimensiones del ramo de flores que le está tapando un caño. Pero no puede quedarse quieta. Me acuesto a su lado y me da la mano. Opina sobre la política nacional. Le cambió de canal y en Fox están dando Eterno resplandor de una mente sin recuerdos. Le digo que es probablemente la película que más me haya gustado. Le va a pedir a mis hermanos que se la alquilen. Cambiamos de canal.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Me doy cuenta de que no sé muy bien qué tipo de películas le gustan a mi mamá. Tampoco sé mucho de otras cosas. Pienso que he sido feliz viendo Eterno resplandor de una mente sin recuerdos y pienso también que no sé qué cosas hacen feliz a mi mamá. A veces es feliz por sus cinco hijos, por las cosas que a veces nos salen bien. Se puso contenta cuando entré a trabajar en el diario, por ejemplo. Y una vez la vi llorar porque creyó que yo era abanderado. Fue en el jardín. La verdadera abanderada estaba bailando folklore. Era un acto del 9 de julio. Yo nunca tuve talento para esas cosas, así que estaba al costado, detrás de la señorita. Cuando empezó el cuadro de baile, la abanderada le dejó la bandera a la seño de mi sala, moño fucsia, jardín Manuel Lucero, la salita al frente del arenero, había una tortuga en el tobogán. Cuando terminó el cuadro de baile terminó también el acto. Sonó la marcha para que se retire la bandera. La seño miró para atrás. Me dio la bandera y me dijo que vaya a dejarla a la cooperadora. Yo salí, escoltado por otros dos. Miré hacia la izquierda y vi a mi mamá llorando. Pegó un grito de alegría. “Mi hijo”. Mi abuela la acompañaba. “Mi hijo es abanderado”. Cuando salí del jardín mi madre me fusiló a besos. Yo no le expliqué nada. Recibí el cariño, las felicitaciones, el premio. Me llevaron a tomar un helado a Gatelín. Yo sabía que estaba mintiendo. Lo sabía muy bien. Igual me tomé el helado. Más de dos décadas después no tengo idea de qué haría feliz a mi madre. Sus amigas la rodean y la veo reír. Preparan un viaje a Salta, para visitar a una virgen.
Viajé de vuelta pensando en las cosas que no sé de mi mamá. Por ejemplo, cuántos años tiene. Nació en el 56, pero para mí siempre tendrá 26, que es la edad que tenía cuando la vi llorar de alegría.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;noviembre-2-2007-la-traductora-de-flores&quot;&gt;Noviembre 2, 2007. La traductora de flores.&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;Llegué unos minutos antes que ella. Me atendió una secretaria y me senté. Noté que el lugar era cálido pero no presté atención a la decoración ni a los cuadros. La vi bajar del taxi, acompañada de su hermana. Acá está mi hijo, dijo al entrar. Traía unos sobres con radiografías. Llenamos la ficha de admisión y volvimos a sentarnos. Ella se sentó al frente de mí. Me miró la cabeza. Pensé que vendría algún comentario sobre el peinado. Pero ella siguió mirando. Yo le estaba estudiando los gestos. Habíamos hablado mucho estos últimos días. Habíamos acordado que no le íbamos a decir cáncer a eso que tiene a 13 cm de su culo. En unas semanas la hija de mi hermano cumple años y hay una fiesta de disfraces. Mi mamá ya sabe que se va a disfrazar de margarita. Antes me había mandado a buscar uno de esos delantales que tienen estampado el torso de una mujer desnuda. Mi madre comenzó a sonreír. Me señaló con los labios y con un ligero movimiento el cuadro que estaba encima de mi cabeza. Era un campo de margaritas. Todo está conectado, me dice. Todas las flores del mundo me están diciendo que me voy a poner bien.
5 de noviembre de 2007. Parapente&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Mi mamá quiere hacer parapente. El médico le dio fecha de operación para dentro de un mes. Es una operación con riesgo de vida, le dijo. Te recomiendo que en este mes hagas todo lo que quieras. Parapente, Julito, quiero hacer parapente. Hacé lo que quieras. Media hora antes mi mamá salía de la anestesia total. Cantaba. Mi tumor es como esa canción. Malo malo malo eres. Había comprado 30 pesos de margaritas. Pidió hablar con mi hermano, que la esperaba en La Rioja. Marcos, dijo, hacé los pozos en el patio. Después nos mostraron el video. Era como esas películas de terror en las que la cámara está en el punto de vista del protagonista y avanza por túneles tenebrosos y húmedos. De repente las paredes se ponen negras. Malo malo malo eres. También tiene dos naranjas en el útero. Así que en un mismo corte sale todo. Mi mamá me aprieta la mano. Por fin llora. Le pregunta al médico por qué. Es genético. Tus hijos deberían revisarse sí o sí a partir de los cuarenta años. Mi mamá me mira: te quedan diez años de virginidad en el culo. Después piensa un instante. Bueno, dice, yo creí que no les iba a dejar nada de herencia. Yo hago silencio o digo cosas inapropiadas. No sé qué se puede decir, aunque hace días que sólo pienso en palabras que me expliquen la situación. Le aprieto la mano. Una tomografía más y al cuchillo, le dice Julito. Lo llamo a mi hermano. Le pregunto si conoce algún profe de parapente. Mi hermano me dice que sí, claro, pero no pregunta para quién ni qué nos dijo el médico. Ya sabe. Yo la voy a acompañar, me dice.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Van a volar por encima de una ciudad ardiente. Van a ver desde el cielo el lugar donde viven desde hace 15 años. Dicen los que lo han hecho que hay paisajes increíbles. La ladera de las sierras del Velazco, los abismos entre las montañas. Mi mamá quiere ver todo eso pero no le importa tanto como pasar por encima de su propia casa, ver su patio, sobrevolar sus margaritas.
Noviembre 9, 2007. San Expedito&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Sin saber nada más que el diagnóstico, una tía de mi madre le regaló 30 estampitas de San Expedito. Mamá las guardó en la cartera y me esperó en la casa de sus padres. Cuando llegué me las mostró. Mirá. Ella le había regalado una estampita de San Expedito a la doctora que le hizo las primeras rectoscopias, pero lo había hecho como un chiste. Decía que la doctora se la pasaba oliendo los pedos de los pacientes después de inflarles el intestino con gas, así que el santo de ese tipo de médicos tendría que ser, por necesidad nominal, San Expedito. A mí me parecía un mal chiste, pero yo hago ese tipo de juegos de palabras casi como un medio para ganarme la vida, así que no le dije nada y me reí. Dos semanas y tres tumores después, una tía de mi madre le regala una estampita de San Expedito. Todo está conectado, me dice mi mamá. Y me muestra la estampita. Es el santo de las causas urgentes. De la Pronta Solución. De los difíciles problemas que nos quitan el sueño. Es el santo de los desesperados. Ayer mi madre estaba comprando témperas para pintar lámparas y en el negocio había folletos de San Expedito. De repente se lo cruza en todos lados.
Ahora le reza y reparte su imagen. Yo estuve a punto de decirle lo que le digo siempre, que no creo en esas cosas. Sin embargo me guardé la estampita en la billetera, en silencio.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Mis compañeros del diario hicieron una colecta y juntaron exactamente lo que nos faltaba para el plus de uno de los cirujanos. Todo está conectado, dice mi mamá. Ayer volvió a La Rioja. La operan en un mes. Dice que vuelve con tortas de chocolate para el diario y tortas de chocolate para mis amigas. Su manera de decir las cosas es con tortas de chocolate.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;noviembre-21-2007-artefacto&quot;&gt;Noviembre 21, 2007. Artefacto&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;Mi mamá alzó a su nieta y se metió en el castillo inflable. Los invitados llegarían en una hora. Jugaron todo ese tiempo. Dos nenas rubias flotando a medio metro del suelo. Después se fue a su casa, a vestirse con el disfraz. Lo había hecho ella misma, no sé cuándo porque vive en la cocina. Salió de la casa transformada en una margarita. Tiene una Suzuki 50 cm3 que hace un ruido de espanto y que no tiene más cuadro que un caño entre el manubrio y el asiento. Una flor a 30 kilómetros por hora bajaba la ladera de las sierras riojanas. Una flor sonriente. De vez en cuando siente dolores insoportables y sólo piensa en el día de la operación. Después del 5 de diciembre no tendrá más cáncer, aunque nadie que la viera bajando en moto y disfrazada de flor por las calles de La Rioja podría decir que ahora lo tiene. Baja de la moto y entra a la fiesta, ya repleta de invitados. Grita de alegría. Su nieta la rodea, no lo puede creer: una mujer amarilla rodeada de pétalos tiene la cara de su abuela
y la sonrisa como una galaxia en expansión. Es una manera de aprender algo. Me llama por teléfono y me lo cuenta: acaso esté llorando. Yo la escucho, trato de que cada una de sus palabras me quede como una foto en la cabeza. Le digo las cosas de siempre, que la quiero y que todo va salir bien. Mañana pasa un equipo de gente por su casa, la suben a una camioneta, a una montaña y a un artefacto alado. Va a hacer parapente. Es otra manera de aprender.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;noviembre-26-2007-velocidad&quot;&gt;Noviembre 26, 2007. Velocidad.&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;Voló durante una hora. 51 años y cuatro carcinomas invasivos. ¿Qué parte de mi mamá despertó el diagnóstico del médico? ¿Hubiera saltado en parapente, y volado una hora sobre las sierras riojanas, hubiera abrazado al instructor y sonreído hasta dormirse, mi mamá, si no le hubieran dicho que el 5 de diciembre enfrentaría una operación riesgosa? La intensidad del miedo es la medida de su vitalidad. Un rato antes de que la pasaran a buscar le avisaron que podría dejar de alquilar. Una casa propia, un plan de vivienda: mi mamá hizo la cuenta y le dio más de 30 años de alquilar casas, departamentos y negocios. “Una buena”, dijo, y se puso el traje para saltar en parapente. Ha construido en menos de un mes el resumen de sus virtudes, y viaja en 4 x 4 hacia la cima del cerro. El instructor le da las pautas. No hay temor en la cara de mi mamá, aunque sí nerviosismo por la inminencia de una sensación de poder. Salta. Se mantiene en el aire, detenida por las corrientes de viento. Sonríe inmensa, eternamente. Pasan los 15 minutos acordados, pero el instructor la ve feliz y también disfruta. Le regala
un rato más, 45 minutos más. Mi mamá ve dos cóndores que vuelan cerca. Uno le pasa por arriba, otro por abajo. Ve la ciudad, el llano, el río seco. Ve el cielo más cerca, la cima del cerro desde arriba, sus nietas. No sé qué habría pasado conmigo si hubiera crecido con la imagen de mi abuela haciendo parapente. Acaso sabría, entonces, el significado de la sorpresa en el rostro de mis sobrinas. Baja y abraza a su hermana. Un tejido se recompone en el límite de las cosas. Mañana llega a Córdoba. Pasado mañana necesitaremos donantes de sangre y una máquina que se llama sutura mecánica. En unos días Julito, su doctor, le va a sacar cosas que le hacen mal: tumores, órganos inútiles y 51 años sin volar en parapente. El día del vuelo me llamó. “Después de la operación me tiro en ala delta”, me dijo. Me acordé de ella haciendo pan, vendiendo seguros, haciendo ladrillos en un terreno desierto y caluroso. De ella cocinando, de ella limpiando la casa. Me acordé de ella en la tierra. Cuántas cosas que no sé de vos, le dije. “Me faltó velocidad”, me contestó.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;noviembre-28-2007-cigarrillos&quot;&gt;Noviembre 28, 2007. Cigarrillos&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;Una amiga de mi madre la visitó en la casa de mi abuela. Le llevó una foto de juventud: mi madre a los 20 años. Yo no había visto fotos de mi madre joven. Sí de cuando era niña, en unos cuadros muy feos de retratos de bebés que después fueron mis tíos, tías y mamá, y que se parecen a mis sobrinos y a mis hermanos. Pero no había visto fotos de ella cuando era joven.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Ni siquiera me la había imaginado joven. Para mí siempre fue una señora preocupada en darnos de comer y que no se esforzaba lo suficiente para comprarme zapatillas Nike. Creo que nunca había asociado la belleza a la imagen de mi madre, por ejemplo. Cuando su amiga me mostró la foto se abrió un abismo. Mi mamá, 20 años, vestida como una adolescente, con una etiqueta de Marlboro en la mano. Yo no sabía que mi mamá alguna vez había fumado cigarrillos con cierta onda. Recuerdo haber ido a comprarle Chesterfield, primero, y Parliament, cuando la plata alcanzaba para una sola etiqueta y se impuso la elección de mi padre. A veces fumo Parliament: la etiqueta azul y blanca me hace acordar a las veredas de Tablada Park y los quioscos en los que compraba los cigarrillos para él. A veces le daba la etiqueta abierta: me gustaba sacar la tirita del celofán con el gesto adulto con el que lo hacía mi padre, y golpear el paquete contra una mesa o el borde de la silla, despacito, para que el tabaco se asiente. En la foto, mamá tiene una etiqueta de Marlboro y 20 años. Le falta un año para casarse y dos para parirme. Pienso que no he visto a mi madre tan bella nunca porque nunca la he visto tan feliz. La foto es en blanco y negro, de cuerpo entero. Las piernas de mi madre son las piernas de una chica. La camisa, el pantalón, estudio la ropa que tiene puesta mi mamá en la foto, el gesto de sus manos. No está posando, está riendo, como si alguien le estuviera diciendo que es hermosa o que parece Brigitte Bardot, con ese paisaje al fondo. Primero yo y después mis cuatro hermanos. Y mi padre. Creo que nos llevamos entre todos la alegría que tiene mi mamá en esa foto, y que 30 años después parece recuperar, por el miedo que le vino después de que le dijeran que todos sus anteriores problemas
eran pequeñeces: señora, tiene un tumor maligno en el colon. Conocí a su mejor amiga el día de la foto, en la casa de mi abuela. Tengo 29 años y jamás había hablado con la mejor amiga de mi madre. Ni siquiera sabía que mi mamá tenía amigas. Digo, amigas como las que tengo yo. Las tiene. Y ellas tienen un archivo de fotos de cuando mi mamá era más chica que yo y volvía locos a los chicos de mi edad. Me quiero quedar con esa postal, es mi mamá, pienso. Pero también es la amiga de la dueña de la foto. La dueña de la foto la guardó por 30 años. El amor tiene forma de fotografía. Me vuelvo a casa. La ruta hacia Agua de Oro está oscura. Entro al pueblo, a la calle empinada. Cuando llego a mi casa hay una chica esperándome en la puerta. Tiene el pelo rubio y una etiqueta de cigarrillos en la mano.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;diciembre-5-2007-hoy&quot;&gt;Diciembre 5, 2007. Hoy.&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;Estaba cansada pero le faltaban unas diez páginas para terminar de leer una novela que la hacía llorar. Se las leí. Cometas en el cielo, se llama la novela. Era la primera vez que le leía algo después de leerle la tarea, tal vez en quinto grado.
En la novela, el protagonista espera en un hospital un diagnóstico sobre alguien a quien ama. Dice: “En este lugar se producen los reencuentros con Dios”. Mi mamá me pide que le repita la frase.
Viene un pelado, la sube a una camilla y la sube al ascensor.
La rodeamos. Sus cinco hijos.
Le decimos que todo va a estar bien. Se va.
Nos quedamos tan inmensamente solos.
Tan
Solos
que nos damos la mano. Nos vamos a tomar un café.
Tres a cuatro horas de operación, nos dice el médico. Hay riesgos, porque la intervención es cerca de órganos vitales.
Mi mamá es un órgano vital, le dice mi hermano.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Julito el cirujano bajó las escaleras y dijo:
–Ya terminó la cirugía. Salió todo bien.
Ahora hay que esperar, claro. Pero en principio salió
todo bien.
Madre apareció al rato, sobre una camilla, irreconocible salvo por su pelo. Otro color, partes hinchadas.
–Emanuel –dijo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Para mí, todo el poder y toda la gloria. Habíamos rezado, los cinco juntos, por ella.
–Emanuel. Qué lindo nombre te puse.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;enero-5-2007-final-feliz&quot;&gt;Enero 5, 2007. Final feliz.&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;Según la biopsia a mi mamá le extirparon 16 cm de intestino. Un chinchulín largo y negro, entumecido y lleno de margaritas.
Según la biopsia no quedó nada de todo eso dentro del cuerpo de mi mamá, y eso es una buena noticia. No hay que hacer rayos, ni quimioterapia. Mi mamá creía que se iba a quedar pelada y ya tenía vistas algunas pelucas: la que más le gustaba era frondosa como el pelo de una Barbie. La llamé y le conté. Se puso contenta y su voz parecía un parque de diversiones. Se levantó de la cama y se fue a su jardín: las margaritas están donde tienen que estar. Fui a pasar navidad con ella y la encontré como era antes del cáncer: demandante, hincha pelotas, ciclotímica, alegre. Pura vitalidad. El apellido de mi mamá es muy italiano y ella es como dice la gente que son los italianos: gritones, alegres, puteadores, desordenados, pasionales. El apellido de mi mamá y de mis tíos es muy italiano, los domingos mi abuelo come tallarines o no come. Y no los corta, los enrolla, los moja en una salsa roja y pulposa. Hacen ruido cuando comen, los italianos. Yo también. De vez en cuando la pasan bien: miran alrededor y ven una familia, se emocionan con eso. Comen mucho, los italianos. Igual algo cambió en esos meses en los que convivimos con el miedo a que se muera: el miedo es una oportunidad que mi mamá aprovechó. Ahora está contenta, mira las margaritas que plantó, las margaritas con las que decoró el árbol de navidad y las margaritas con las que pintó sus manteles: son un poco obsesivos, los italianos. Yo heredé eso pero en la forma de una ignorancia afectiva calamitosa. Mi mamá lo sabe y siempre me pregunta si aprendí a dejar ir. Está leyendo libros de autoayuda que le enseñan a decirme cosas como “hay que dejar ir”. Yo hace mucho que no leo nada que no sea para el trabajo. Cuando tengo tiempo libre escucho a Jeff Buckley.
Well your faith was strong but you needed proof You saw her bathing on the roof Her beauty and the moonlight overthrew you She tied you to her kitchen chair She broke your throne and she cut your hair And from your lips she drew the hallelujah.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;Emanuel Rodríguez es uno de los mejores escritores cordobeses vivos. Aún no ha publicado ningún libro y duda si alguna vez lo hará. Pero tiene un &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;aguadeoro.wordpress.com&#x2F;&quot;&gt;blog&lt;&#x2F;a&gt;.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;También escribe en el suplemento de cultura del diario La Voz del Interior y dirige la &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.revistadiccionario.com&#x2F;&quot;&gt;Revista Diccionario&lt;&#x2F;a&gt;.&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;div&gt;
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    <entry xml:lang="es">
        <title>No pudieron</title>
        <published>2010-02-28T09:22:11+00:00</published>
        <updated>2010-02-28T09:22:11+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/no-pudieron/">&lt;p&gt;Abel tiene los bigotes canosos. Francisco todavía no, pero tiene la sonrisa grande, los pómulos punteagudos y las ojeras marcadas como su papá. La última vez que estuvieron juntos Francisco estaba en la panza de su mamá, Silvia, con cuatro meses de gestación. Era enero de 1977.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Después que la llevaron a Silvia yo estaba muerto – cuenta Abel – andaba por ahí, como fantasma. Dormía en los baldíos, con una ametralladora colgada en el pecho y granadas en los bolsillos. Si aparecían ahí, y bueno, qué más importaba.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Los dos tenían cargos jerárquicos en la columna norte de Montoneros. Silvia, que era médica y estaba haciendo la residencia en cirujía en el hospital de Tigre, era la responsable de sanidad. Abel era el responsable de prensa y difusión. El 17 de enero Silvia debía acudir a una reunión que resultó ser una ratonera: estaba cantada y los estaban esperando. La rodearon y la subieron a un Falcon verde. Después de muchas vueltas y golpes, la dejaron en El Campito, en Campo de Mayo. Ni Abel, ni ningún familiar la vieron de nuevo. Aún hoy continúa desaparecida. Tampoco supieron, hasta años después, si el o la bebé que Silvia esperaba estaba vivo o viva.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Abel, deshecho, sin su mujer y sin su hijo por nacer, logró exiliarse en Suecia. Desde ahí pudo contactar a uno de los pocos sobrevivientes de Campo de Mayo que le aseguraron haber conocido a &lt;em&gt;María&lt;&#x2F;em&gt;, la piba que era doctora, que estaba embarazada y que a fines de julio había dado a luz por cesárea a un varón al que había llamado Francisco, como quería su compañero.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Después de tantísimo dolor, el lugar de la esperanza lo había usurpado la desconfianza y la soledad, y esa era una noticia difícil de procesar. De la muerte hay pocas fuerzas que te sacan. Pero un hijo, su hijo, era suficiente para que la muerte se vaya bien lejos. Abel volvió a lo que siempre había hecho: luchar.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Viajó a España y luego a México, y por todos lados contactaba gente, enviaba cartas, recibía noticias. Por fin, a principios de 1983, pudo regresar al país. En aquel año, Abuelas de Plaza de Mayo cumplía seis años, la misma edad que tenía, en algún lugar del mundo, Francisco.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Ese lugar del mundo era Buenos Aires. Francisco había sido apropiado por el Capitán de la Armada Víctor Gallo, que se desempeñó en Campo de Mayo durante la dictadura y fue parte activa del alzamiento carapintada años después. Gallo, hombre violento fuera y dentro del hogar, fue condenado en 1997 a 10 años de prisión por el delito de robo calificado, tenencia de arma de guerra y coacción, y hubo sospechas de su participación en un triple homicidio conocido como la  Masacre de Benavídez, que no pudieron ser comprobadas. A Francisco, al que llamaron Alejandro, nadie le dijo nunca que era adoptado. Una mentira que mantuvieron 32 años.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Fueron años oscuros, feos – dice Francisco – No me veía parecido a nadie, y además era una familia violenta, no me dejaban avanzar. No tenía ayuda familiar… por eso pensaba que una familia no podía hacer eso con un hijo propio.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Apenas puso un pie en suelo argentino, Abel se sumó a la asociación, donde ya participaban las dos abuelas de Francisco: Sara, la mamá de Abel y Tina, la mamá de Silvia. Ellas habían iniciado la búsqueda de su nieto en el país apenas se enteraron, cuando todo era cinismo, muerte y atropello.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;En esos primeros años habían logrado una estructura organizativa y de investigación que les permitió encontrar a los primeros nietos y nietas. Impulsadas por el amor y la urgencia de recuperarlos, abuelas que cocinaban tortas y tejían crochet se habían convertido en abuelas que sacaban fotos como espías y se hacían pasar por vendedoras de libros para chicos con el fin de acercarse y obtener información. Con la experiencia de su militancia política a cuestas, Abel se sumó a ese círculo de mujeres, luchadoras infatigables. Era el único hombre. Y el único padre que buscaba a su hijo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Consiguió un trabajo en Aerolíneas Argentinas, y cuando salía, a las seis de la tarde, se iba al local y se quedaba hasta la madrugada, redactando notas, escribiendo gacetillas, armando carpetas con los casos que habían desarrollado. Así pasó los primeros años de búsqueda, en su nuevo y de por vida puesto de lucha.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Si uno busca en una hemeroteca o abre cualquier libro sobre la historia de Abuelas, el nombre de Abel aparece recurrentemente. Y es que “para afuera”, Estela de Carlotto es la figura pública, la cara visible de las abuelas: elegante, inteligente y corajuda. Pero Abel ha sido, en gran parte, el estratega tras bambalinas del éxito que la institución ha conseguido en tantos años. Coordinó los equipos técnicos, diseñó campañas de comunicación y fue el que supo, tras varios años de frustraciones en pleno menemato, cambiar el eje de la búsqueda: “¿Vos sabés quien sos?” decía la consigna del primer festival de rock por la identidad que organizaron en  1997. Ya no eran niños, eran jóvenes que quizás, de alguna manera, estuvieran buscándolos a ellos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Yo quiero encontrar a mi hijo. &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;juiciocampodemayo.blogspot.com&#x2F;2009&#x2F;12&#x2F;hasta-que-me-muera-lo-voy-buscar.html&quot;&gt;Hasta que me muera lo voy a buscar&lt;&#x2F;a&gt; – dijo Abel en diciembre del año pasado. Siempre lo ha dicho: la felicidad de encontrar a cualquier nieto es inigualable, pero todo el esfuerzo de su labor lo motorizaba Francisco, que, estaba seguro, en algún lugar se encontraba.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El 2 de febrero de 2010, tras lograr que su apropiadora –hasta ese momento quien decía ser su madre– le confesara que Gallo lo había traído del campo de concetración,
Francisco se presentó en la casa de Abuelas. Al otro día se hizo el análisis de ADN en el Banco de Datos Genéticos y dos semanas después le confirmaron que había dado positivo. No había encontrado a su abuela sino a su papá, Abel Madariaga, el señor de bigotes canosos que le había convidado un mate aquel martes.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Abel estaba descansando en la quinta de unos amigos, en provincia. Cuando las Abuelas le contaron, el telefóno se le cayó de la mano, se sentó en el suelo del patio donde estaba y se echó a llorar y a reír. A soltar 32 años de emoción acumulada.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Se vieron, por primera vez en sus vidas sabiendo quienes eran, esa misma noche. Se dieron un abrazo interminable, luego se miraron tomándose con las dos manos del rostro y chocando sus narices parecidas, y se volvieron a abrazar.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– No pudieron, viejo – le dijo Francisco al oído– no pudieron.&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>La niebla</title>
        <published>2010-02-27T05:49:46+00:00</published>
        <updated>2010-02-27T05:49:46+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Agarrate Catalina
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/la-niebla/">&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;A mi nona Ulita&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;La niebla lo invade todo. Este cuarto que no eligió, este mundo que no es el suyo, estos ojos desconocidos que la miran y la buscan, y que aseguran conocerla. Acá la niebla. Más allá, también la niebla.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Sobre sus manos viejas como piel de papel, en los ojos alejados, en los huesos de antiguo barro valiente, todavía caminante. Y en el medio de toda la niebla, ella. Ella de espaldas a las ventanas derrumbadas de su presente baldío. De frente al abismo de su pasado, al velatorio continuo de sus memorias desvencijadas, famélicas, suicidas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;A veces un sorbo de sol tibio la separa de la niebla y una lucidez con vida de mariposa de dos segundos, desesperada y heroica, consigue traer a sus padres, juntar nombres con rostros, revivir un domingo hecho del tiempo en el que su amor está siempre vivo, en el que siempre hay baile y en donde siempre hay risa, y en donde siempre es feliz como era. Un instante más y la mariposa caerá aplastada bajo el plomo implacable de una niebla invencible.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Beso su mejilla, ya incalculablemente distante. Me pregunta quien soy. La niebla, otra vez, lo invade todo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;div class=&quot;poetry&quot;&gt;&lt;p&gt;Solita en un rincón,&lt;br&gt;
de un tiempo que murió,&lt;br&gt;
hace algún tiempo atrás,&lt;br&gt;
sin horas ni reloj.&lt;br&gt;
Ausente en ese vals&lt;br&gt;
de cínico compás,&lt;br&gt;
bailando en un montón&lt;br&gt;
de niebla y soledad.&lt;br&gt;
Y yo no sé,&lt;br&gt;
no sé como llegar,&lt;br&gt;
y solo sé,&lt;br&gt;
tan solo sé cantar&lt;br&gt;
y agradecer&lt;br&gt;
que puedo recordar&lt;br&gt;
tus caricias,&lt;br&gt;
piel de sol y terciopelo.&lt;br&gt;
Perdida entre tu piel&lt;br&gt;
se ríe tu niñez,&lt;br&gt;
se ríe y vos te vas;&lt;br&gt;
te abrazo donde estés.&lt;br&gt;
Y yo no sé,&lt;br&gt;
no sé como llegar,&lt;br&gt;
y solo sé,&lt;br&gt;
tan solo sé cantar&lt;br&gt;
y agradecer&lt;br&gt;
que pude disfrutar&lt;br&gt;
de tus mimos de budín&lt;br&gt;
y caramelo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
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              aria-label=&quot;La niebla - Agarrate Catalina — La niebla - Agarrate Catalina&quot;&gt;
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&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;Escrito por Yamandú Cardozo y e interpretado por Fredy Bessio. Del espectáculo &lt;em&gt;El Viaje&lt;&#x2F;em&gt;, ganador del carnaval 2008.&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;div&gt;
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        <title>La Policía del Amor</title>
        <published>2010-02-20T19:00:03+00:00</published>
        <updated>2010-02-20T19:00:03+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/videos/la-policia-del-amor/">&lt;figure class=&quot;align-center&quot;&gt;
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  &lt;&#x2F;div&gt;
&lt;&#x2F;figure&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Charlie Veitch y Danny Shine formaron hace unos años atrás en Inglaterra un pequeño grupo denominado “La Policía del Amor”, cuya misión principal es la de realizar performances callejeras orientadas a denunciar el carácter opresivo de los medios de comunicación y su utilización por parte de los estados para consolidar una situación 	permanente de miedo alienante.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Sus denuncias públicas son realizadas solo con megáfonos y carteles casi como si fueran parte de la truope de evangelistas urbanos que suelen deambular por el centro de cualquier ciudad, pero su mensaje es extraordinariamente revulsivo al hacer pie en los sentimientos o en los ideales como forma de construir una sociedad diferente.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;Visto en el gran blog cordobés &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;larunfla.blogspot.com&quot;&gt;La Runfla de Rufianes&lt;&#x2F;a&gt;.&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;div&gt;
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    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Con ademán antiguo</title>
        <published>2010-02-16T01:30:02+00:00</published>
        <updated>2010-02-16T01:30:02+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Pedro Mairal
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/con-ademas-antiguo/">&lt;div class=&quot;poetry&quot;&gt;&lt;p&gt;En el vapor del baño se dibuja&lt;br&gt;
desnuda y luminosa.&lt;br&gt;
Ceremoniosamente,&lt;br&gt;
abre una toalla azul, se inclina&lt;br&gt;
en una reverencia para el dios&lt;br&gt;
de toda su belleza.&lt;br&gt;
El pelo en catarata hacia adelante.&lt;br&gt;
Lleva suave la toalla hasta la nuca,&lt;br&gt;
se envuelve la cabeza,&lt;br&gt;
con ademán antiguo&lt;br&gt;
tuerce diestra la boa de algodón,&lt;br&gt;
la enrosca en espiral&lt;br&gt;
y sin saber siquiera que ha rezado&lt;br&gt;
se yergue tan hermosa con turbante&lt;br&gt;
que el solo gesto alumbra la vida cotidiana.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>La dama y la muerte</title>
        <published>2010-02-08T09:16:46+00:00</published>
        <updated>2010-02-08T09:16:46+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/videos/la-dama-y-la-muerte/"/>
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/videos/la-dama-y-la-muerte/">&lt;figure class=&quot;align-center&quot;&gt;
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&lt;p&gt;Cortometraje de animación nominado al Premio Goya 2010 y al Premio Oscar 2010.&lt;&#x2F;p&gt;
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    <entry xml:lang="es">
        <title>Los mimos y las masas</title>
        <published>2010-01-31T01:06:00+00:00</published>
        <updated>2010-01-31T01:06:00+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/blog/los-mimos-y-las-masas/"/>
        <id>https://textosypretextos.pages.dev/blog/los-mimos-y-las-masas/</id>
        
        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/los-mimos-y-las-masas/">&lt;p&gt;&lt;em&gt;“Susana amasa la masa”&lt;&#x2F;em&gt;,  acataba mi lápiz, con la punta filosa casi lista para apuñalar. Al lado, muchos garabatos contrastaban la hoja Rivadavia,  acusando un gran fastidio acumulado.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Por fortuna, gracias a mi prolífica imaginación infantil nunca sucumbí al invasivo sopor. Las gansadas prolijas con tiza blanca o azul sólo motivaban a soñar otros mundos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Cuando mis ojos apagaban la luz podía disfrutar, pongamos por caso, a Maradona marcando un gol magistral visto sólo por mi; o quizás a un payaso  – sin nariz grandota ni cara pintada, para apartar mi cagazo habitual– inflando globos con formas raras y lanzándolos a volar muy alto para agasajar al sol.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Abstraído, a salvo, mutaba a una criatura con la masa gris por fin utilizada, justo cuando Susana continuaba insitando a tragar sanatas vacuas, ahora amando y mimando a su mamá.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Para lograr un gran cambio social no hay sustitutos a los mimos y a las masas. Mas nunca agradaron a mis ganas cuando chillaban agudo contra la pizarra, inmóvil y tan aburrida como yo. Supongo, no hay sano juicio tan rústico para soportar tal banalidad.  Y culpar a los libros &lt;em&gt;Santillana&lt;&#x2F;em&gt; para primaria implica ignorar algunas cosas. Una gran porción nos toca, por acción u omisión, a los adultos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;No anclar la voluntad, luchar por algún cambio, dar forma útil a las críticas y construir una opción innovadora son pasos a dar. Volvamos a jugar, volvamos a soñar, volvamos a buscar las sonrisas robadas. Un futuro más lindo para los niños y las niñas lo clama a gritos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;Este texto fue presentado en el &lt;a href=&quot;https:&#x2F;&#x2F;textosypretextos.pages.dev&#x2F;blog&#x2F;el-taller-gimnasio-de-la-neurona&#x2F;&quot;&gt;taller de escritura&lt;&#x2F;a&gt; bajo la consigna de “no utilizar nunca la vocal E”. Justo lo contrario a lo que hice en &lt;a href=&quot;https:&#x2F;&#x2F;textosypretextos.pages.dev&#x2F;blog&#x2F;verdes-menesteres&#x2F;&quot;&gt;Verdes menesteres&lt;&#x2F;a&gt; y también forma parte de la serie de lipogramas que se completa con &lt;a href=&quot;https:&#x2F;&#x2F;textosypretextos.pages.dev&#x2F;blog&#x2F;hazanas-zarpadas&#x2F;&quot;&gt;Hazañas zarpadas&lt;&#x2F;a&gt;.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Fue publicado originalmente en este blog el 9 de mayo de 2005.&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;div&gt;
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    <entry xml:lang="es">
        <title>Azul, mi amor de invierno</title>
        <published>2010-01-29T23:43:00+00:00</published>
        <updated>2010-01-29T23:43:00+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/azul-mi-amor-de-invierno/">&lt;p&gt;Azul, es difícil empezar esta carta. Es que hace mucho que no escribo, pero más tiempo hace que no me pasaba algo como vos. Sí, ya sabés que soy cursi.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;¿Cuándo te conocí? No me acuerdo el día exacto, pero sé que era de noche y hacía mucho frío. Si sé dónde: fue en la farmacia ¿te acordás? La farmacéutica se sonrió suspicazmente cuando te miré; creo que lo entendió todo mucho antes que nosotros.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Qué torpe lo mio al principio, no sabía ni cómo tratarte. Me daba vergüenza hablarte, contarte cosas mías, qué se yo…  aunque te confieso que me hiciste sentir bien desde el principio, me hacías reír, yo me hacía reír. A veces me pasa así, ¿sabés? Me gusta reírme, mucho me gusta, pero tengo la memoria débil y se me olvida el camino.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Esa noche ni siquiera te dije mi nombre. Tampoco me lo preguntaste, claro. Creo que para vos fue más fácil. Siempre fue más fácil. Fue una hermosa noche la primera, y todas las que siguieron, mi amor de invierno. Noche tras noche lo nuestro se convirtió en ritual. Hubo mística, el puente indestructible del que habla Benedetti, pero no construido con palabras sino con silencios, con un código de caricias y calor que descubrimos juntos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Extraño mis sábanas calientes, impregnadas de tu fulgor. Extraño despertarme con los pies enredados en vos, saber que estás ahí, abrazada al silencio que me daba paz. No quería el tono nostálgico al que está virando esta carta; sólo quería contarte esto e intentar hacerte sentir bien. Parece que no me sale.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El invierno se fue y vos con él. No sé dónde, Azul, no sé dónde y eso me angustia. Me dijo alguien, hace poco, que a la noche, entre sueños, te llamo. Entonces tuve que contarle, le conté de vos, de cómo apareciste en mi vida y cómo te fuiste. Le conté que cada noche te busco, que a veces creo que es un chiste, que estás escondida en el placard o bajo la cama. Pero no, te has ido. Quizás en el próximo invierno, me vengas a visitar.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;En dónde sea que estés, quería que tuvieras esta carta. Algo mío, más allá del olor de mi piel que hiciste tuyo. A mí me queda tu recuerdo hermoso &lt;a href=&quot;&#x2F;media&#x2F;jpg&#x2F;Azul.jpg&quot; data-image-modal-trigger=&quot;azul&quot; aria-controls=&quot;image-modal-azul&quot;&gt;y esta foto que te saqué una tarde, mientras dormías&lt;&#x2F;a&gt;.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;div class=&quot;image-modal&quot; id=&quot;image-modal-azul&quot; data-image-modal hidden aria-hidden=&quot;true&quot;&gt;
  &lt;div class=&quot;image-modal-dialog&quot; role=&quot;dialog&quot; aria-modal=&quot;true&quot; aria-labelledby=&quot;image-modal-azul-title&quot;&gt;
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      &lt;img src=&quot;&#x2F;media&#x2F;jpg&#x2F;Azul.jpg&quot; alt=&quot;Azul, mi amor de invierno&quot; loading=&quot;lazy&quot;&gt;
      &lt;figcaption id=&quot;image-modal-azul-title&quot; class=&quot;sr-only&quot;&gt;Azul, mi amor de invierno&lt;&#x2F;figcaption&gt;
    &lt;&#x2F;figure&gt;
  &lt;&#x2F;div&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
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        <title>La ciruela mágica</title>
        <published>2010-01-26T00:29:00+00:00</published>
        <updated>2010-01-26T00:29:00+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/la-ciruela-magica/">&lt;p&gt;Formar parte del Club de Estreñidos Crónicos (el C.E.C.) cambió la vida de muchos. Se reúnen casi siempre en la casa del Doctor Zuvinter y en algunas oportunidades en la casa de Doña Mercedes Ruiz de Oviedo. Es un grupo unido, apretado como dicen ellos; un grupo con mucha fuerza.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Por estatuto, el Club no hace diferencias de edad, clase social, sexo o religión. Basta con tener el ceño fruncido, suficiente mal genio y, sobre todo, cagar poquito y casi nunca. En las reuniones participan estresados hombres de negocios, viudas adineradas, celebridades del espectáculo, modelos top, obreros de la construcción y adolescentes frustradas por no ser anoréxicas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Domingo tras domingo llegan a la cita nuevos integrantes; tantos que a veces se quedan atascados en la puerta. Generalmente han sido invitados por la “Brigada Salvado” en todas las dietéticas y consultorios homeópatas de la ciudad, aunque también están los que llegan por motus propia, tipo scooter.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Reunidos todos con puntualidad, la ronda de jugo de naranja comienza en un sentido y la de leche tibia en el otro. Si bien no es oficial, hay una puja secreta por obtener el lugar donde las rondas se cruzan porque, se cree, tiene un efecto liberador. A ese asiento le llaman “el trono”.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Generalmente es alguno de los miembros históricos, como el Ingeniero Cacaci, quien inicia el uso de la palabra.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– El proyecto está casi concluido – informó en cierta oportunidad a sus compañeros, desplegando sobre la mesa los planos del almohadón para inodoro que estaba desarrollando. El ingeniero, como muchos otros miembros del club, pasa largas horas en el baño, más por necesidad espiritual que fisiológica, intentando lo imposible. Fue una de esas tardes, ya sin circulación en las piernas, cuando la idea del almohadón se le ocurrió.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La abogada Ana Re, muy expeditiva, también informó ese domingo que se había presentado el proyecto de ley para que todas las etiquetas de productos de tocador como champúes, cremas o lubricantes dediquen su etiqueta posterior a obras literarias, noticias de interés general y cuentos verdes. El considerando del proyecto argumenta que los estreñidos ya están hartos de leer sobre los componentes naturales para un pelo sedoso.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Al finalizar la reunión, el grupo interpreta una proclama, un ritual que interpela a intentarlo siempre, a no sucumbir:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– ¿¡Qué es lo que queremos!? – grita un integrante, con practicado estilo de porrista norteaméricana.
– ¡Hacer! – responden todos al unísono
– ¡Club de Estreñidos Crónicos, Hagan! – comanda el primero, y luego todos abrazados salen cantando
– ¡C.E.C. hagan! ¡C.E.C. hagan! ¡C.E.C. hagan!&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Como en todo grupo, a pesar de la unión, en el club hay distintas líneas políticas. Una es la de Los Resignados, de la que forman parte tanto el ingeniero como la abogada, algunos jugadores de River Plate y Mirtha Legrand, entre otros. Esta facción pugna por alivinar lo mayor posible el flagelo de los integrantes del club sin profundizar en la génesis de este. Sospechan, con bastante tino, que lo profundo es áspero y duro.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Los Resignados son mas bien autoasistencialistas: recaudan fondos para mejorar el confort de los baños de sus casas, comparten recetas ricas en fibras, o (en el plano psicológico) exageran supuestas ventajas de su condición como la higiene, el recatamiento, la longevidad y la productividad.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;De una de sus investigaciones tenemos el dato de que un hombre normal dispone de alrededor de 20 minutos diarios para defecar. Un rudimentario cálculo estadístico permite arribar a la cantidad de 120 horas anuales, es decir que en poco más de 65 años uno se pasa un año cagando. “Es mucho tiempo que podemos aprovechar para perfeccionar nuestro arte”, sostenían Los Resignados, refiriendosé a hacer dibujitos sobre papel higiénico con lápices 4H.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La otra línea, no menos resignada pero más disconforme, es la de Los Envidiosos. Estos hombres y mujeres neutralizan sus frutradas heces con grandes dosis de malicia. Quieren poder, y como no pueden en verbo lo quieren en sustantivo: pretenden, en un futuro cercano, fruncir el ceño de toda la humanidad. Así practican desde las supersticiones mas simples, como “hacerle gancho” a los perros mientras expulsan excrementos en la vía pública, hasta algunas más complejas como “hacerle gancho” a los dueños de esos perros, mientras festejan cómo su “pupi pupi” deja un terrible sorete en plena plaza.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Los Envidiosos se autodefinen como un grupo de acción. Si ellos no pueden, nadie debería poder y para eso organizan pequeños atentados a los sistemas cloacales de la ciudad, estallaban bombitas de olor en los baños públicos de la terminal, y regalan grandes cantidades de comida chatarra en las plazas y centros de jubilados. Hasta han obtenido una habilitación bromatológica y el auspicio de McDonald, cuyo gerente general es afiliado al Club y simpatizante de esta facción.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El pasado lunes, en un importante hotel de la ciudad, el Club de Esteñidos presentó su libro &lt;em&gt;“Nuestro mundo es una ciruela”&lt;&#x2F;em&gt;, que según afirman será una revolución editorial. &lt;em&gt;“Hemos creado un nuevo género totalmente transversal, y no tenemos nada que ver con el gobierno”&lt;&#x2F;em&gt;, afirmaron, guiñando un ojo, los representantes de la públicación. Luego explicaron que el libro, de 1591 páginas, es un compendio de autodefinidos, una &lt;em&gt;“guía de autoayuda para un enema satisfactorio”&lt;&#x2F;em&gt;, un diccionario mandarín-árabe, una selección de aforismos de José Narosky, un catálogo completo de artefactos para baños y más de 100 recetas con hígos y legúmbres.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Cuando un periodista consultó sobre el motivo de las 50 páginas en blanco del capítulo 3, los panelistas respondieron que el papel con el que está confeccionado el libro contiene más fibras que 4 kilos de cereales seleccionados y su ingesta resulta más efectiva en un día que las dos semanas del Desafío Activia.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El texto que da nombre al libro es un conmovedor cuento que versa sobre las aventuras de un grupo de amigos en búsqueda de una ciruela mágica, escondida en algún recóndito lugar del mundo. Una ciruela mágica, que con sólo saborear un bocado evacuará las penas de todos. Entre otras cosas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;Texto publicado originalmente el 19 de septiembre de 2006 con esta introducción:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;El viernes pasado, un par de días después de la resurreción de este blog, recibí un email de mi amiga &lt;a href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;elblogdesandra.blogspot.com&#x2F;&quot;&gt;Sandrina&lt;&#x2F;a&gt; a quien todavía no conozco personalmente. Fue ella la primera en hacerme saber que se alegraba que volviera a escribir, después fue mi papá y hace un rato fui yo. Pues gracias a todos, ya valió la pena.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Entre otras cosas, en ese email  Sandra me propuso participar de un incipiente &lt;a href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;nuestraciruela.blogspot.com&#x2F;&quot;&gt;blog&lt;&#x2F;a&gt; colectivo que sólo pudo pergeñar una mente marabichosa como la de ella. “&lt;a href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;nuestraciruela.blogspot.com&#x2F;&quot;&gt;Nuestro mundo es una ciruela&lt;&#x2F;a&gt;” se llama este blog-consigna, y deja abierta la puerta para que cada uno salga por la ventana que quiera. A mi me salió este texto, inspirado en algunas experiencias que (obviamente) le sucedieron a un amigo mio.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;

&lt;&#x2F;div&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>El score macabro de los muertos</title>
        <published>2010-01-14T12:36:41+00:00</published>
        <updated>2010-01-14T12:36:41+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Hernán Casciari
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/el-score-macabro-de-los-muertos/">&lt;p&gt;Después de la desaparición del avión de Air France en medio del Atlántico, la prensa online del mundo empezó a llamar a sus diplomáticos. El sitio donde habían nacido los accidentados era el gran titular. La segunda noticia importante. Por supuesto, Brasil y Francia eran dominadores absolutos del score macabro, pero sin duda había más nacionalidades siniestradas. Madrid encontró dos con velocidad y los diarios titularon “¡Hay dos españoles entre los pasajeros!”. Los diarios y noticieros de Buenos Aires tampoco tardaron mucho: “Se confirma que un argentino viajaba en el vuelo de Air France”. Más tarde se sabría que aquel argentino era hijo de alguien conocido, lo que duplicó esa proximidad buscada, el dolor de lo cercano, la necesidad de ponerle nuestro rostro a las tragedias que ocurren en otra parte. Porque ésa es la razón de que llamemos a los diplomáticos en los maremotos distantes, en los atentados y las desgracias que ocurren lejos. La razón es saber cuánto nos debe doler aquello. Si mucho, si poco o si nada. Cuánto deberíamos tardar en olvidar y pasar página. De lo contrario, si no fuera por esto, ¿qué nos importa si son argentinos, chinos o marroquíes los pobrecitos que se precipitaron al mar el lunes? Si nos importa es para confirmar que podíamos haber sido nosotros.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El caso de la azafata Clara Mar Amado (su nombre va de la literatura al presagio) es paradigmático. La chica, de treinta y dos años, formaba parte de la tripulación del avión siniestrado. Ella nació en Málaga, pero desde los siete años vivió en la Córdoba argentina con sus padres. En la prensa ibérica se la menciona como “la azafata española”. En la prensa de Buenos Aires se informa sobre ella como “la azafata argentina” y en algunos casos como “la azafata de padres argentinos”. No hay maldad ni intereses en estos tópicos, sino la intención de que el dolor nos resulte cercano. En esa puja invisible entre dos prensas que quieren hacer propia la nacionalidad de una azafata, en ese tire y afloje, el ser humano se muestra vulnerable, insensato y frágil. La muerte, que no tiene bandera, nos convierte en niños asustados.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;Artículo &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.lanacion.com.ar&#x2F;nota.asp?nota_id=1136263&quot;&gt;publicado en La Nación&lt;&#x2F;a&gt; el domingo 7 de junio de 2009.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Viene a cuento de la catástrofe en Haití, un terremoto que habría dejado, a priori, más de 100 mil muertos. La prensa argentina morbosamente cuenta que &lt;a href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.textosypretextos.com.ar&#x2F;sites&#x2F;www.textosypretextos.com.ar&#x2F;IMG&#x2F;gif&#x2F;1argentino.gif&quot; class=&quot;thickbox&quot;&gt; uno era argentino&lt;&#x2F;a&gt; .&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;div&gt;
&lt;h3 id=&quot;galeria&quot;&gt;Galería&lt;&#x2F;h3&gt;

&lt;figure class=&quot;align-center&quot;&gt;
  &lt;div class=&quot;media-frame&quot;&gt;
    &lt;img src=&quot;&amp;#x2F;media&amp;#x2F;gif&amp;#x2F;1argentino.gif&quot; alt=&quot;&quot; loading=&quot;lazy&quot;&gt;
  &lt;&#x2F;div&gt;
  
&lt;&#x2F;figure&gt;

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    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Veinte minutos</title>
        <published>2009-12-21T16:06:52+00:00</published>
        <updated>2009-12-21T16:06:52+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Jorge Lanata
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/veinte-minutos/"/>
        <id>https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/veinte-minutos/</id>
        
        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/veinte-minutos/">&lt;p&gt;Papá nunca deja rastros. Incluso ahora, que trataba de evitar el mal humor durmiendo,
está tirado sin desarmar la cama. Hace un rato le gritó a mamá desde el pasillo:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;–Lilí, llamame en veinte minutos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Papá puede dormir veinte minutos. Duerme con la precisión de un horno a microondas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;–Avisame en veinte minutos– advierte.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;O quince. Pero al rato se levanta exacto, nuevo, alisa la colcha y deja en el aire, por un par de
segundos, una pequeña nube de Paco Rabanne.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Mamá vive pendiente del reloj; pronuncia en voz alta la cuenta regresiva de los últimos diez
segundos y entonces grita desde el vestidor:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;–¡Negro! ¡Despertáte!&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Pero papá ya está levantado, y sale a caminar, o me lleva de compras al supermercado. Papá odia ir
al supermercado y hacer las compras, pero odia más Punta del Este, y se aburre y tal vez en el
fondo le divierten los comentarios de los argentinos que murmuran entre las estanterías cuando la
cara de Papá aparece. Ayer una alarma secreta hizo saltar de su sillón al gerente del Super Uno, que
se acercó a nuestro carrito y preguntó:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;–¿Lo ayudo, Almirante?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Papá ni le contestó, sin dejar de sonreír avanzó hacia una pila de latas de tomate. El gerente tenia
jogging azul y creo que se maldijo porque justo esa mañana salió sin saco y corbata.
Papá miró el precio de una botella de Gordon’s y sacó tres, y después una de piña colada.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;–Es rica –me dijo–. Bien fría.
–Es usted, ¿no? –preguntó una gorda, congelada ante la aparición. Tenía dos frascos de yogurt en la
mano izquierda.
–Soy –dijo Papá con una sonrisa, y le dio la espalda.
–¿Me firma? –pidió la gorda, que mágicamente convirtió uno de los yogures en un cuadrado blanco
de papel.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Papá se frenó, buscó una lapicera en el bolsillo, la encontró y la gorda dijo:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;–Esther, ponga para Esther. Cuando se lo cuente a Carlos no me va a creer. Ahora vivimos en
Miami, pero queremos volver a la Argentina. Nos fuimos cuando empezaron con los secuestros. A
Carlos lo amenazaron los Montoneros. Lo llamaron una vez, y no esperamos que volvieran a
llamar. Carlos creía que era una broma pesada de alguno de los del directorio, pero en esa época
nadie estaba para bromas, ¿no le parece?
Papá, en esos casos, sólo pronuncia frases de circunstancia .&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;–Vengan, nos hacen falta. Gente como ustedes nos hace falta –le dijo a la gorda estirando la mano .
–Gracias –dijo la gorda, y sacudió la mano de Papá Y me dio un beso–. Vos sos…
–Claudia – dije yo y seguimos empujando el carrito.
–Qué linda es – oí que decía la gorda mientras avanzábamos hacia la caja.
–La gorda me afanó la lapicera – dijo Papá en el auto, pero ya doblábamos hacia La Mansa.
–Era una Bic.
–Aunque fuera una MontBlanc. Menos mal que era una Bic.
–Ya sé, que no importa, digo.
–Soy yo el que dice si importa o no importa.
–¿Y la Cross que te regale?
–Por ahí debe andar – dijo Papá mientras intentaba sintonizar algo en la radio.
–La perdiste también.
–Me la robó Gracielita Alfano.
–No digás eso delante de mamá, que sabés cómo se pone.
–Mirá – dijo Papi y señalo el sol. Estábamos parados en un semáforo. Punta del Este era violeta y
gris.
–Y vos que preferís ir al departamento de la Barra – le dije.
–¿Qué Barra?
–La Barra de Tijuca.
–Sí.
–¿Esto no es mejor?
Qué novedad. Igual voy a ir allá, en febrero.
–¿Vamos a ir?
–Voy a ir – dijo él antes de bajar –. Ayudáme con las bolsas.
Papá ya durmió cinco de sus veinte minutos.
Yo sigo en el living, tirada frente a la ventana que da a la playa, miro el mar, miro el teléfono y un
reloj de pared. Llamó Marta Lynch, que está en José Ignacio, que va a quedarse hasta el veinte, que
si sigo tan linda como siempre, como siempre no más, que Piero quería hablar con Papá de un
proyecto, que cómo no estoy en la playa, que tenemos que ir juntas a la Posta del Cangrejo, que
claro, que bueno, que un beso grande. No dijo beso, dijo besote. Seis minutos.
–¿Lo llamas vos? – me pidió mamá hace un rato, y volvió ansiosa al vestidor a probarse por enésima
vez el collar que le mandó Ricciardi como regale de Navidad.
–Es tan distinguido –dijo mamá con la mirada perdida en el espejo.
–Lo llamo yo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Sé que va a despertarse solo, como siempre, pero mientras controlo el reloj me siento dueña de su
futuro. De sus próximos quince minutos.
Dos chicos con trajes de neoprene y una tabla se sentaron a charlar en la vereda. En Buenos Aires, la custodia ya los hubiera sacado.
Desde este sillón la casa parece vacía. El teléfono ya sonó tres veces; parecía una exageración: me
siento a cargo de un conmutador. Llamó Mitjans, el escribano. Que vuelve a llamar. Después sonó
otra vez pero cortaron.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;–Era equivocado – dijo mamá aquella vez, en Buenos Aires. “Quién era”, preguntó Papá. “Uno que
dijo que era amigo de una tal Marta Mac Cormack”, contestó mamá. “No era equivocado”, – dijo
Papá sirviéndose un gin–tonic. Nadie volvió a hablar del tema.
Mama sale del cuarto sin el collar.
–¿Hoy es jueves? – me pregunta.
–Miércoles.Faltan dos días – dice.
–¿Para qué?
–Viene Elenita. Me tengo que arreglar dos vestidos. El azul y ese ocre divino.
–No viene, ma, Elenita viene cuando estamos en Buenos Aires.
–Ya sé dónde estamos, me tratás como si fuera una loca. Viene. Yo hablé con ella ayer.
–Buenísimo; yo tengo ese Wrangler que se me cae.
–Dejámelo en el cuarto – dijo mamá desde el pasillo, y al rato oí el televisor de la cocina.
–¿Ya es hora? – gritó.
–No, falta. ¿Vos no vas a Brasil? – le pregunté.
–¿Cuándo?
–En febrero.
–No, ¿quién te dijo? No. ¿Dónde, a Brasil?
–Al departamento de la Barra.
–No.
–Él sí.
–¿Cuándo te lo dijo?
–Ayer, cuando volvíamos del supermercado.
Mamá no dijo nada y sólo quedó en el aire el sonido de la tele. Pasaban esos avisos uruguayos del
siglo pasado. Mamá debe estar jugando al ciclope con el televisor: está cada vez más miope y se
pega a la pantalla para adivinar el programa.
A veces le habla al aparato. Diez minutos.
Un Willis frenó delante de los trajes de neoprene, ellos subieron y el jeep salió arando para Solanas.
El cielo era perfecto y cursi, como en una postal.
Sonó el teléfono y mamá atendió desde la cocina. Se rió. Es curioso, estuvimos años sin oír su risa
pero, desde que Papá renunció a la junta Militar, mamá se ríe seguido. Se ve que perdió la
costumbre de la risa: cuando se ríe, suelta un graznido, o una respiración larga, no una risa.
Nadie sabe cómo es la risa de Papá. Debí escucharla; no la recuerdo. Con la voz es distinto: la voz
de Papá suena como un altoparlante, como el televisor, cuando grita, en casa:
O en el Tennis Ranch, cuando jadea:
–¡Pasala! ¡Pásamela! – y Emilio querría estirar la red para que Papá alcance la pelota.
Emilio ya tendría que estar acá, pero se está vengando: hace más de tres meses que no se enferma.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Ahora estará caminando por Gorlero, de punta a punta, hasta sacarle lustre. La última vez fue
insoportable; más de cuatro meses estuvo postrado en cama, mientras los médicos murmuraban
mirando al piso:
–No tiene nada.
–Tiene fiebre.
–Es psicológico.
–Son berretines.
–En los análisis no aparece.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Al final se curó y apenas llegamos a Punta del Este salió con Papá a navegar en el Pataleta.
La otra voz de Papá es en el mar. En el mar su voz suena más vieja, con un tono de miedo que
Emilio llamaría respeto, porque Papá y el miedo son incompatibles.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;A veces creo que Papá le tiene miedo a su reflejo. No a su reflejo, en realidad, sino a ese gesto que
no maneja y se reproduce sin su control. Una vez vi ese gesto de sorpresa y de espanto en el departamento de Libertador, cuando Papá se
ajustaba la corbata antes de salir:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;–¿Te pasa algo? –preguntó mamá.
–Lo de siempre. Los verdes me tienen podrido – dijo Papá–. Es eso.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Tiempo después renunció a la Junta.Emilio juntaba todos los recortes en la carpeta, que en esos meses iba por el octavo tomo. Era
gracioso leer las especulaciones de los periodistas y saberme del lado de adentro, viendo cómo se
movían las marionetas, y quién era el responsable de los hilos. Debajo de las carpetas había cinco o
seis ejemplares del libro. Estaban sin dedicar.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Papá ya les encontraría destinatario. El camino de Ia democracia, decía el titulo en letras negras.
Papá estaba en la tapa, sonriente y tostado, con uniforme de gala y la bandera argentina a la
derecha.
“No vamos a combatir hasta la muerte, vamos a combatir hasta la victoria, esté más allá o más acá
de la muerte”, decía la contratapa que decía Papá.
Abajo el logo en rojo del editor, Varela Cid.
Mi ejemplar estaba sin abrir; o mejor dicho abierto pero sin leer, porque no hay nada más aburrido
que los discursos. Cuando Papa lo trajo pasé las páginas y me fijé en una frase: “La Revolución del
Mar”.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Lo imaginé a Papá en el Pataleta:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;–Pataleta, Pataleta –había dicho Martincito.
Y le quedó Pataleta al barco. La revolución del mar. Papá parado sobre la cubierta de una palabra
que repitió su nieto.
En la comida que se hizo en casa por la aparición del libro, estaban Eduardo y Luz con Martincito.
También estaba el Gordo Lezama, que no paraba de transpirar y jugaba con el borde de la
servilleta.
–Buenas fotos, ¿no? –dijo Lezama.
Yo pensé de inmediato que las fotos eran espantosas. Papá con el Papa, Papá con el Rey
Juan Carlos, Papá con un jeque árabe. Papá con unos chutes.
–¿Y de que hablaban? –pregunté.
–Boludeces –dijo Papá, y el ambiente estalló y se descontrajo.
–Menos con el Papa –dijo Eduardo.
–Menos con el Papa, claro –dijo Papá–. Ése sí que entendió su negocio.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Papá dedicó ejemplares a cada uno de los presentes y todos se fueron sabiendo cuál era su tarea
para el hogar.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Cuando Kissinger estuvo en Libertador, no encontraban un ejemplar del libro en ningún lado.
Mamá abrió la puerta de mi cuarto y yo pense: taquicardia.
–¿No saben donde habrá? –nos preguntó, en un jadeo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Emilio revolvió las carpetas y nada. El mío estaba marcado en la frase que decía “Revolución del
Mar’’. Eduardo y Luz estaban en el campo. La casa seguía silenciosa; ni siquiera se oían las voces
desde el living. En ese memento entramos todos en pánico: nos imaginamos a Papá enfrentando el
papelón, y lo que pasaría después. Al final yo desenterré un ejemplar que apareció
inexplicablemente en la cocina. Mamá me lo arrancó sin agradecer y salió disparada para el living.
Cuando abrió la puerta no oímos una sola voz: ¿estarían en silencio, Kissinger y Papá? Miré por la
ventana del cuarto. Un Fairlane negro y dos Falcon sin chapa estaban cruzados en Libertador.
Pensé en abrir el cuarto para que se aireara, pero no: esa mañana Emilio había vuelto con unas
líneas de fiebre del colegio, y ahora había vuelto a la cama.
–En casa –le dije a Daniela al rato, cuando me llamó.
Ella largó una carcajada.
–No te miento, boluda, Kissinger está en casa.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Durante la cena Papá parecía cansado y melancólico, algo despeinado, como cuando termina de
jugar al squash.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;–Los yanquis están a muerte con nosotros –fue todo lo que dijo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Menos de cinco minutos.
¿Por qué no dejarlo dormir? Imposible, se despierta solo. Caminé hasta el cuarto en puntas de pie;
la puerta estaba entornada. Cuando me asomé vi a Papá tirado en diagonal sobre la cama, con la
cabeza en dirección a la ventana. No parecía dormido. Estaba boca abajo, con la mirada congelada
en el marco. La puerta crujió y Papá pidió silencio con la mano.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;–Vení –murmuró.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Me acerqué. El cuarto estaba en perfecto orden, salve ese vaso de gin–tonic por la mitad, en la mesa
de luz. Papá hizo otro gesto para que me acostara a su lado, boca abajo, como el. Quería mostrarme
algo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;–Mirá –dijo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;No vi nada. El marco blanco de la ventana y el olor a sal y pescado que se hace más intenso por la
tarde.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Papá seguía mirando fascinado. Con un dedo señaló a la nada, entre el marco y la pared.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;–Ahora sí la veo –dije.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Una pequeña araña, casi transparente, trepaba trabajosamente por su tela. Papá volvió su cara hacia
mí con una sonrisa. Se cruzó de brazos y se acomodó, alejándose un poco de la araña. El viento, o
quizás un imperceptible movimiento de la colcha, hizo que la tela se bomboleara y demostrara su
resistencia.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;–Matála –le dije en voz baja.
–Trae mala suerte.
–¿Nos vamos a quedar así toda la tarde?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Papá negó con la cabeza.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;–¿No te parece increíble? –me preguntó
–¿Qué?
–Eso. Cómo va tejiendo la tela de a poco. A veces se le rompe, y parece que se cae pero no, vuelve
para atrás y teje de nuevo. Quiere llegar hasta la ventana. Y va a llegar. En un rato.
–Querrá salir a la calle.
–¿Qué calle? Ni se puede imaginar la calle –dijo Papá.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Papá levantó la mano derecha y la araña quedó congelada en la tela.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;–Te tiene miedo –le dije.
–No. Es otra cosa. A mí no me puede imaginar, tampoco –dijo Papá.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La tela de color plata se cortó en uno de sus extremes.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;–¿Cuánto tiempo vivirán?
–No sé. Uno, o dos días. A lo mejor ya está a punto de morirse. No viven mucho.
–Nunca va a llegar a la ventana –dije con pena.
–Ella no lo sabe. Ella teje, nomás.
–Mirá –le dije–: se mueve de vuelta, sigue tejiendo para el mismo lado que se cortó.
–Nunca aprenden –dijo Papá.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Retrocedí sobre la cama y, sin querer, tiré al piso el diario que estaba junto a mis pies. La araña no lo advirtió. Siguió tejiendo con una lenta obstinación.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;–¡Negro! ¡Es hora! –grito, mamá desde la cocina–. ¡Claudia! ¡Claudia! ¿Dónde se metió esta chica?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Los dos nos levantamos suavemente, con cuidado de no quebrar la tela. Papá agarró su vaso de gintonic
y lo terminó de un sorbo. Después se acomodó el pantalón Y buscó el reloj. Sus ojos se
reflejaron en la ventana y apartó la mirada de inmediato.
El diario tirado en el piso decía: “Escándalo por la P2: Detuvieron en Roma a Licio Gelli”.&lt;&#x2F;p&gt;
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    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Animales domésticos</title>
        <published>2009-12-14T01:13:22+00:00</published>
        <updated>2009-12-14T01:13:22+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Guillermo Saccomanno
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/animales-domesticos/"/>
        <id>https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/animales-domesticos/</id>
        
        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/animales-domesticos/">&lt;p&gt;Y agarré la bolsa y me fui a comprar el pan. Que terminara él de desenvolverla. Y, cuando volví, ahí estaba, como un chico con un juguete, estudiando el folleto con las instrucciones y el movimiento de las perillas.
–Me hace mal el kerosene–le dije.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Pero él me contestó:
–Esta casa apesta a meada de gato.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Cuando Felipe se pone así le doy la espalda. Y me meto en mí misma.
Doy vueltas en la cama, en la oscuridad. Deben ser las cuatro, según las agujitas verdes. Pero bien podrían ser las doce y veinte. Con estos relojes modernos es difícil precisar el tiempo que es. Antes los relojes traían todos los números. Y se oía el mecanismo. Tic-tac. Tic-tac. Y una se daba cuenta de que el tiempo iba pasando. Eso antes de la tragedia de los chicos.
De tanto en tanto, Ana y Susi se atropellan ladrando en el patio. Y los maullidos de Beto. Las dos corren y ladran como si fueran feroces. Le ladran a Beto que está en la azotea. Hace un rato me pareció que estaba en la azotea.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;A veces pienso que Felipe quiere que los animales duerman afuera para que se mueran de frío.
–Es inhumano como los tratás–le dije.
–Inhumano es ponerles nombres de seres vivos.
–No están vivos –le dije.
Y se calló, arrodillándose junto a la estufa, aflojando una perilla y levantando la coraza.
–Por la mecha no gasifica bien–dijo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;No hay duda. Ese maullido es de Beto. Ahora saltó al techo del dormitorio. Anda por las chapas del techo.
Pensar que desde el veintiuno de este mes los días van a tener un minuto más me saca da las casillas. Un minuto más de insomnio, de pensamientos que no van a ninguna parte. Y afuera, el viento, oscuro, cortante. Sin embargo, hay noches que Felipe se queda en la puerta de calle mirando hacia la avenida hasta la hora de la cena, como esperando que aparezcan y vuelvan.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Y ahora, en la noche, mientras Ana y Susi ladran en el patio, me cuesta respirar en la oscuridad del dormitorio. La estufa ilumina el rincón de la ventana que da al jardín. Es tan fuerte el olor del kerosene. Una de estas noches vamos a morir asfixiados por la emanación del kerosene. Pero si me llego a levantar y saco la estufa al patio, Felipe va a protestar.
Por los ladridos cualquiera diría que Ana y Susi son guardianas. Y no. Ladran de miedo. Si por mí fuera, las perras dormirían debajo de nuestra cama. Pero Felipe se niega.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;–Los animales y la gente no deben mezclarse –dice.
–¿Y eso; lo sacaste de un libro?
–Rosas lo decía. En el Manual para Capataces de Estancia.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Felipe siempre tiene un libro a mano para retrucar.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;–Vos y tus libros–me fastidio–. Por tus libros estamos como estamos.
–Ayudan–me contesta.
–¿A qué ayudan?
–A comprender.
–No hay tanto para comprender en este mundo. Las cosas son como son. Y por más vueltas que les des, son como son y no se puede hacer nada para cambiarlas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;En la noche, por culpa del kerosene tengo nauseas y dolor de cabeza. Pero me callo. Porque Felipe duerme como un bendito. Cuando ronca, lo sacudo y se calla un rato. Entonces el silencio es como un gas mortal, igualito a la emanación de la estufa.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;–Deberías aprender a manejarla–me dijo Felipe–. Te conviene saber como se prende y se apaga.
–Vos la trajiste, vos te encargás.
–Igual que vos con las perras y ese gato de mierda.
–No seas boca sucia. Beto ni te molesta.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Me levanto en puntas de pie, me calzo las pantuflas y me abrigo con un batón para ir a la cocina a prepararme un té de tilo. Parada frente a las hornallas, espero que hierva el agua. Dicen que el tilo hace dormir. Será a los jóvenes. Acerco las palmas al fuego azul. Es tanto mejor el gas que el kerosene. Y es más seguro también. Pero Felipe no quiso saber nada con poner estufas de tiro balanceado.
Con prudencia, abro la puerta de la cocina para que entren Ana y Susi y después Beto, que tarda en venir porque anda por la azotea todavía, pero ya va a volver. Y cuando Beto entra, cierro y los dejo que se queden un rato adentro.
Aunque Felipe pueda levantarse para ir al baño y descubrirme no me importa. Estos animales son como mis hijos. Por eso les puse sus nombres. Cuando los llamo me parece que los estoy llamando a ellos, que no se los llevaron, que todavía están estudiando en el comedor, como cuando iban a la facultad.
Para entretenerme, mientras tomo despacito el té, leo el folleto que vino con la estufa. Felipe lo tiene siempre sobre la mesa, al lado de los cigarrillos .&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La vista no me da más que para leer las letras más gruesas:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;1º) Desarmar la garganta
_ 2º) Extraer la mecha
_ 3º)Colocar la mecha
_ 4º) Armar la garganta&lt;&#x2F;em&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;No me viene el sueño, no hay caso.&lt;&#x2F;p&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Mirenlo a él, que blogudo</title>
        <published>2009-12-11T16:36:55+00:00</published>
        <updated>2009-12-11T16:36:55+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/blog/mirenlo-a-el-que-blogudo/"/>
        <id>https://textosypretextos.pages.dev/blog/mirenlo-a-el-que-blogudo/</id>
        
        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/mirenlo-a-el-que-blogudo/">&lt;p&gt;Nati estiraba su cepillada de dientes, dándome un changüí para que nos acostásemos juntos. Yo le decía ya voy amor, un segundito mi vida, termino estas cositas y estoy en la cama. Como me gustaba la idea de ser coherente con la rareza de todo el día, cumplí.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Es que ayer fue un día extraño, bipolar. De la mufa que produce programar una cosa horrible en un lenguaje horrible, a la grata intriga de que te llamen por teléfono para recordarte que estabas anotado en un concurso a cuya entrega de premios te invitan especialmente, hay un blog de diferencia.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Un blog mío. Lo más mío que tengo. El más duradero de los manotazos que he hecho para infligirme felicidad.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Una vez le &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;efectotabano.nqnwebs.com&#x2F;spip.php?article196&quot;&gt;conté a mi vieja&lt;&#x2F;a&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;– Má, pero no sabés lo que es esto, es genial como escribe esta vieja, en serio, vení a leer&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Era un &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;mujergorda.bitacoras.com&quot;&gt;blog&lt;&#x2F;a&gt; de &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;orsai.es&quot;&gt;Hernán Casciari&lt;&#x2F;a&gt;, uno de los tipos que me inició en la literatura. Observen bien, hay un punto ahí. No dice blogs literarios ni literatura virtual. Dice literatura, a secas, como una trompada en el hígado. Yo aprendí a leer mitad en la pantalla, mitad de los &lt;a href=&quot;https:&#x2F;&#x2F;textosypretextos.pages.dev&#x2F;blog&#x2F;dulce-y-tenaz&#x2F;&quot;&gt;libros que compraba mi vieja por catálogo&lt;&#x2F;a&gt;  y aprendí a escribir mitad en el teclado… y ahí quedé, porque la otra mitad la voy aprendiendo sobre la marcha, intentando, y este blog es el pretexto para eso.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Así que le debo mucho a Hernán Casciari, que fue uno de los que ayer me dio un premio.&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;figure class=&quot;align-center&quot;&gt;
  &lt;div class=&quot;media-frame&quot;&gt;
    &lt;img src=&quot;&amp;#x2F;media&amp;#x2F;jpg&amp;#x2F;13331_202572766371_710721371_3594075_3756739_n.jpg&quot; alt=&quot;&quot; loading=&quot;lazy&quot;&gt;
  &lt;&#x2F;div&gt;
  
&lt;&#x2F;figure&gt;

&lt;div style=&quot;clear:both&quot;&gt;&lt;&#x2F;div&gt;
&lt;p&gt;Le mandé un mensajito por Facebook:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Hernán, voy a trillar esto, pero a riesgo de sonar más empalagoso que diabético confitado he de decir que es mucho premio para mí que me hayas leído.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Como si Riquelme viniese a verme jugar a la canchita del barrio.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Una &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;ccec.org.ar&#x2F;el-blogazo&#x2F;&quot;&gt;mención especial entre 280 blogs inscriptos&lt;&#x2F;a&gt; es bastante vitamina para mi ego, que andaba un poco engripado culpa de que Córdoba se volvió tropical y me empapo día por medio. Eso siempre y cuando no queramos saber que &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;fragilidaddelosretiros.blogspot.com&#x2F;&quot;&gt;el ganador&lt;&#x2F;a&gt; se llevó cinco mil mangos. A mí me dieron un par de libros y una birome que está buenísima. Escribe casi siempre.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;revistapeinate.com.ar&#x2F;&quot;&gt;José Playo&lt;&#x2F;a&gt; fue el anfitrión, un abanderado de la literatura (de la literaturgia, si vale en neologismo) cordobesa. Gran tipo, se ve. De esos con quienes a uno le gustaría comer un asado, jugar un picadito, o, como él propone, compartir un fogón. Hace unas semanas me compré uno de sus libros y me cagó de gusto. Literalmente, porque lo leí en el baño.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Alegría doble entonces, que haya sido este tipo con menos esnobismo que el Doctor Chapatín el que me diga felicitaciones, muy bueno lo suyo Gaitán.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Pero algo no me cerraba del todo cuando José leyó su comentario:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;“…Textos y Pretextos es un claro ejemplo de que todavía hay gente que apuesta por el oficio más viejo del mundo”.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;– ¿Playo está diciendo que me prostituyo o que soy putañero?. – pensé, intentando dilucidar en un instante cómo se pudo haber enterado.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Después de la coma intentó aclarar, pero oscureció:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;…la ficción.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;– ¿Ficción? Mmmhh.. Acá hubo tongo – me dije – pero mejor hacete el boludo no sea cosa que te quieran sacar la birome.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Es que sí, hay algo de  &lt;a href=&quot;https:&#x2F;&#x2F;textosypretextos.pages.dev&#x2F;etiquetas&#x2F;ficciones&#x2F;&quot;&gt;ficción ficción&lt;&#x2F;a&gt;, pero en general es toda ficción de mentirita. O sea, el personaje soy yo y las cosas que suceden, suceden. Quizás con menos esteroides, cierto, pero no se me pongan naturistas de repente.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Cuando salimos del España-Córdoba no me podía sacar la espina.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Decime la verdad, Nati – la increpé – ¿vos no te acostaste con Playo para que dieran esta mención, cierto?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Che, tan poco no valgo– me dijo, y me dio un beso de esos que son siempre un primer premio.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;Por supuesto, en estos momentos donde las mieles de la fama golpean a mi puerta, dejan todo el picaporte pegoteado y salen corriendo, no puedo menos que agradecer a la familia y a todos los amigos y amigas que siempre estuvieron allí, leyendo,
alentando y sobre todo comentando.  Los que no, sientansé culpables carajo.&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;div&gt;
</content>
        
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        <title>Corso</title>
        <published>2009-12-07T14:21:34+00:00</published>
        <updated>2009-12-07T14:21:34+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Rodolfo Walsh
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/corso/"/>
        <id>https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/corso/</id>
        
        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/corso/">&lt;p&gt;Pero lo grande fue cuando vino el hindú en un forcito del tiempo e mama. Este hindú venía todo desnudo, menos un calzoncillo cerradito y un turbante en el melón con una piedra divina, te lo juro. Iba sentado en el capó, con las patas cruzadas, seguro que lo vio en el cine. Con una
mano se agarraba la barriga, y con la otra se tocaba la piedra del melón y después el pecho y saludaba, hablando bajito en un idioma. Pero lo mejor que hacía este hindú era que en cada bocacalle se tomaba un trago de un frasquito, prendía un fósforo y escupía unas llamaradas de samputa.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Cuando el Ángel lo vio, se quedó enloquecido y empezamos a seguirlo.
Yo le decía dejáme de joder, mirá las minas, y el Ángel nada, el hindú lo tenía entusiasmado, lo miraba de arriba abajo como si fuera Nélida
Roca. Ahí supe que iba a hacer una cagada, porque el Ángel será lo que vos quieras, menos eso. Cuando quise acordar estábamos frente al palco el hindú con el forcito y al lado el Ángel y yo detrás. Entonces el hindú mirando el palco donde estaba el intendente, echa la cabeza para atrás y se manda un trago doble de la nasta, y mirando al cielo se arrima el foforito. Y en eso lo veo al
Ángel que levanta el plumacho y lo toca justito en el hueso de la garganta, y el hindú empieza a escupir fuego hasta por los ojos y se siente un olor a bife que no te cuento, el hindú parece que se quema, y yo hago lugar para los bomberos, o sea que me rajo. Y por la otra vereda lo veo al hindú que lo corre al Ángel, y ya no le habla en el idioma sino que le dice la puta que te parió, la puta que te parió, y menos mal que no lo agarra porque si no
lo mata.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Al rato nos encontramos con el Ángel en la estación, el Ángel hace como que me habla en el idioma, y nos meamos de la risa, viejo, vos sabés qué plato.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;Publicado en &lt;em&gt;Los Oficios Terrestres&lt;&#x2F;em&gt;, 1965&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;div&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Espantapájaros &#x2F;3</title>
        <published>2009-12-02T02:13:00+00:00</published>
        <updated>2009-12-02T02:13:00+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Oliverio Girondo
          </name>
        </author>
        
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        <id>https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/espantapajaros-3/</id>
        
        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/espantapajaros-3/">&lt;p&gt;Y no contenta con hacerme navegar por todo el mundo, cuando hace dieciséis años que estoy anclado en el correo:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;«¿Recuerdas las que tenía cuando me conociste?… En ese tiempo me imaginaba que serías soldado y mis pezones se incendiaban al pensar que tendrías un pecho áspero, como un felpudo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;»Eras fuerte. Escalaste los muros de un monasterio. Te acostaste con la abadesa. La dejaste preñada. ¿A qué tiempo, a qué nación pertenece tu historia?… Te has jugado la vida tantas veces, que posees un olor a barajas usadas. ¡Con qué avidez, con qué ternura yo te besaba las heridas! Eras brutal. Eras taciturno. Te gustaban los quesos que saben a verija de sátiro… y la primera noche, al poseerme, me destrozaste el espinazo en el respaldo de la cama».&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Y como me dispusiera a demostrarle que lejos de cometer esas barbaridades, no he ambicionado, durante toda mi existencia, más que ingresar en el Club Social de Vélez Sársfield:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;«Ahora te veo arrodillado en una iglesia con olor a bodega.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;»Mírate las manos; sólo sirven para hojear misales. Tu humildad es tan grande que te avergüenzas de tu pureza, de tu sabiduría. Te hincas, a cada instante para besar las hojas que se quejan y que suspiran. Cuando una mujer te mira, bajas los párpados y te sientes desnudo. Tu sudor es grato a las prostitutas y a los perros. Te gusta caminar, con fiebre, bajo la lluvia. Te gusta acostarte, en pleno campo, a mirar las estrellas…&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;»Una noche —en que te hallas con Dios— entras en un establo, sin que nadie te vea, y te estiras sobre la paja, para morir abrazado al pescuezo de alguna vaca…»&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;de &lt;em&gt;Espantapájaros&lt;&#x2F;em&gt;, 1932&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;div&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Paseo</title>
        <published>2009-11-23T21:31:36+00:00</published>
        <updated>2009-11-23T21:31:36+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/videos/paseo/"/>
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&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;(&lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;es.wikipedia.org&#x2F;wiki&#x2F;V%C3%ADctimas_de_la_Guerra_Civil_Espa%C3%B1ola&quot;&gt;…&lt;&#x2F;a&gt;)Desde los primeros días se desató una represión que se concretó en juicios sumarisimos y numerosos &lt;em&gt;paseos&lt;&#x2F;em&gt;, eufemismo que utilizaron aquellos que sacaban de sus casas, amparados por la noche en la mayoría de los casos, a los que consideraban enemigos y los llevaban para fusilarlos, normalmente, al borde de las cunetas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;Paseo&lt;&#x2F;em&gt; es un cortometraje de Arturo Ruiz Serrano. Nominado al Goya 2008. Con la actuación de José Sacristán. Paco Tous y Carlos Santos.&lt;&#x2F;p&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Pequeñas historias facebookianas</title>
        <published>2009-11-19T01:25:18+00:00</published>
        <updated>2009-11-19T01:25:18+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/blog/pequenas-historias-facebookianas/"/>
        <id>https://textosypretextos.pages.dev/blog/pequenas-historias-facebookianas/</id>
        
        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/pequenas-historias-facebookianas/">&lt;h3 id=&quot;bart-y-el-hombre-radioactivo&quot;&gt;Bart y el Hombre Radioactivo &lt;span id=&quot;hombre_radioactivo&quot;&gt;&lt;&#x2F;span&gt;&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;De: Martin Gaitán&lt;&#x2F;strong&gt;&lt;br&gt;
&lt;strong&gt;Para: Cristian Alarcón&lt;&#x2F;strong&gt;&lt;br&gt;
&lt;strong&gt;El:&lt;&#x2F;strong&gt; 30 de enero a las 1:09&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Hola Cristian. Me llamo Martín y soy el primero, exceptuando a la CIA, en encontrarle alguna utilidad a Facebook: escribo el nombre de los escritores que me gustan en la cajita de búsqueda, cruzo los dedos de los pies y aprieto enter. Como a muchos no les conozco la cara (sobre todo a los que leí en ediciones baratas) voy al buscador de imágenes de Google y busco alguna coincidencia en los resultados. Sí, todo un investigador 2.0.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Ya le dije a Josefina Licitra (que me aceptó como amigo, un poco por lástima y otro poco porque creé su &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;josefinalicitra.wordpress.com&quot;&gt;weblog no oficial&lt;&#x2F;a&gt;): Facebook es una irrealidad donde Bart Simpson puede ser amigo del Hombre Radioactivo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Cierto que no deja de ser cholulismo, pero es una tentación difícil de resistir. Tengo amigos que perdieron mechones de pelo y ganaron esguinces de tobillo por conseguir una pua, un simple y estúpido pedacito de plástico que había sido usado por el roquero en fama. Y mirame a mí, escribiéndole piolita, con un cafecito sobre el escritorio y el ventilador prendido, a uno de los periodistas más grosos del último tiempo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Pero claro, no hay que abusar, una cosa es tener la posibilidad de escribirte y otra es que me permitas formar parte de tu círculo, de tus amistades, pero, ay, no aguanto, perdón… ¿querés ser mi amigo, Hombre Radioactivo?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;De: Cristian Alarcón&lt;&#x2F;strong&gt;&lt;br&gt;
&lt;strong&gt;El:&lt;&#x2F;strong&gt; 19 de febrero a las 17:19&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Bart, querido, ya te investigué y te leí. Quiero ser tu amigo. El hombre radioactivo. &lt;span id=&quot;2&quot;&gt;&lt;&#x2F;span&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;gaitanes-del-mundo-unios&quot;&gt;¡Gaitanes del mundo, uníos!&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;Lo mejor que tiene Facebook es ese link chiquitito que dice “Ignorar todo”. Es como encogerse de hombros, esconder el labio inferior atrás del superior y exclamar ante la multitud  “mmh, que hammmbre”, y todo con un sólo click.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Qué placer es escaparle tan sencillamente a la idiotez de un “¿qué personaje de TV eres?”, a la absurda invitación a una fiesta en Barcelona y a la agresión ficticia de una mafia ficticia de un amigo ficticio. A veces dejo que se acumulen esas porquerias en mi perfil sólo para sentir la alegría profunda de pensar toda la mala sangre que me ahorro, la misma que disfrutaba Cortázar cuando &lt;a href=&quot;https:&#x2F;&#x2F;textosypretextos.pages.dev&#x2F;de-otros&#x2F;perdida-y-recuperacion-del-pelo&#x2F;&quot;&gt;imaginaba recuperar su pelo fácilmente&lt;&#x2F;a&gt;.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;También me da placer ignorar desconocidos. Monchito te ha encontrado usando el buscador de amigos. No tienes amigos en común. ¡Ay Monchito, que miserable vida tienes, mendigando amistad!&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;En la era analógica, cuando la red social por excelencia era la canchita del barrio, lo más patético que podía sucedernos era que la mamá de ese pibe medio autista de la cuadra, mitad diabólico mitad boludo, le pidiera a nuestras mamás que vayamos a jugar a su casa. El buscador de amigos de los infelices, en aquella época, eran las mamás. Ahora es una función de Facebook.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Pero a veces aparece un Monchito de otro partido y con una gambeta inesperada hace añicos mi prejuicio. Como &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;es-es.facebook.com&#x2F;people&#x2F;Jose-Francisco-Gaitan&#x2F;100000168382890&quot;&gt;José Francisco&lt;&#x2F;a&gt;, el anfitrión de todos los Gaitán del mundo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;José Francisco Gaitán, un malagueño de 46 años, tiene la extraña manía de buscar, contactar y reunir a cuanto hombre o mujer apellidado Gaitán se encuentre en Facebook. Todos sus contactos, cerca de 1700 hasta ahora, llevan su apellido. O sea, el nuestro.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Cuando me apareció su solicitud casi lo ignoro junto a un costarricense que decía ser hincha de Boca y una colombiana con un dibujito de Mickey como foto de perfil. Pero algo en este desconocido, no sé si el lóbulo de la oreja pegado al cuello o las pronunciadas entradas en la frente, me transmitió un aire familiar.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Ahora estoy conociendo a parientes de todo el mundo y ya me invitaron a una caminatita por &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;es.wikipedia.org&#x2F;wiki&#x2F;Desfiladero_de_los_Gaitanes&quot;&gt;nuestro desfiladero&lt;&#x2F;a&gt;.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span id=&quot;4&quot;&gt;&lt;&#x2F;span&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;ponerle-rostro-al-recuerdo&quot;&gt;Ponerle rostro al recuerdo&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;Hernán Casciari escribió  &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;orsai.es&#x2F;2009&#x2F;04&#x2F;melancolia_de_mujeres_analogicas.php&quot;&gt;un artículo&lt;&#x2F;a&gt; genial sobre las ventajas que brinda Facebook al seductor contemporáneo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Imaginate que aquella que está por cruzar la Diagonal tuviese un cartel que dijera: ‘Hace doce días que estoy deprimida’ (…) ¿Cuánto hubiéramos simplificado el enfoque de la seducción, hace diez, hace quince años, de haber tenido esos guiños entre las conocidas del colegio, de la universidad, de las compañeras de trabajo, de las ex novias?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Al personaje de ese texto Facebook le cambió la vida. A mi me cambió los recuerdos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Hace un par de semanas andaba escarbando este blog en busca de, digamos, inspiración. “No hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió”, escribió Sabina, pero no lo recordé en aquel momento en que navegaba aleatoria e inútilmente por mi pasado textual.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Después de corregir una docena de errores ortográficos y sonrojarme por algunos párrafos inocentes, llegué una de las &lt;a href=&quot;https:&#x2F;&#x2F;textosypretextos.pages.dev&#x2F;blog&#x2F;cartas-de-amor-efimero-ii&#x2F;&quot;&gt;cartas de amor efímero&lt;&#x2F;a&gt;.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Intenté recordar el sentido de esos textos. Había dos: el explícito, seguramente impregnado de hormonas de madrugada, prentendía levantar algo al azar, sin más esfuerzo que refritar algo ya escrito. Por supuesto fracasé rotundamente. El implícito era más íntimo: ayudarme a recordar, como estaba haciendo al leerlo, que esas mujeres existieron y que fui feliz con ellas. Qué importa cuánto tiempo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Pero aquí el error, imperdonable, humano. Esos textos eran emails y estaban en algún rincón de los 7gb del Gmail. Los busqué y de ahí saqué las direcciones de destino, que alguna vez obtuve, vaya a saber si  en la palma izquierda, en una sevilleta o un pedacito de hoja de agenda. Con ese dato, tonto dos punto cero, busqué en el Facebook.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Sorpresa: no sólo estaban allí sino que ¡ya eramos amigos!&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Cuando la perplejidad me dejó respirar un poco recordé haber permitido, desde los tiempos inconscientes en que me inscribí, que Facebook revisara la lista de contactos de mi correo electrónico. Desde entonces, intuyo, estamos conectados.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Todos sabemos –y lo supimos siempre– de qué se trata conocerse en vacaciones. Y aunque ahora exista la posiblidad no habrá preguntas, ni reproches, ni reintentos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Pero los recuerdos ya no son los mismos. Ahora tienen rostros, novios, ex novios y menos tetas que las que me inventé. Todo está allí, desidealizando mi pasado.    Perdieron la magia, como esa novela buenísima que algún turro llevó al cine.&lt;&#x2F;p&gt;
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    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Pérdida y recuperación del pelo</title>
        <published>2009-11-18T01:59:07+00:00</published>
        <updated>2009-11-18T01:59:07+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Julio Cortázar
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/perdida-y-recuperacion-del-pelo/"/>
        <id>https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/perdida-y-recuperacion-del-pelo/</id>
        
        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/perdida-y-recuperacion-del-pelo/">&lt;p&gt;Para luchar contra el pragmatismo y la horrible tendencia a la consecución de fines útiles, mi primo el mayor propugna el procedimiento de sacarse un buen pelo de la cabeza, hacerle un nudo en el medio y dejarlo caer suavemente por el agujero del lavabo. Si este pelo se engancha en la rejilla que suele cundir en dichos agujeros, bastará abrir un poco la canilla para que se pierda de vista.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Sin malgastar un instante, hay que iniciar la tarea de recuperación del pelo. La primera operación se reduce a desmontar el sifón del lavabo para ver si el pelo se ha enganchado en alguna de las rugosidades del caño. Si no se lo encuentra, hay que poner en descubierto el tramo de caño que va del sifón a la cañería de desagüe principal. Es seguro que en esta parte aparecerán muchos pelos, y habrá que contar con la ayuda del resto de la familia para examinarlos uno a uno en busca del nudo. Si no aparece, se planteará el interesante problema de romper la cañería hasta la planta baja, pero esto significa un esfuerzo mayor, pues durante ocho o diez años habrá que trabajar en algún ministerio o casa de comercio para reunir el dinero que permita comprar los cuatro departamentos situados debajo del de mi primo el mayor, todo ello con la desventaja extraordinaria de que mientras se trabaja durante esos ocho o diez años no se podrá evitar la penosa sensación de que el pelo ya no está en la cañería y que sólo por una remota casualidad permanece enganchado en alguna saliente herrumbrada del caño.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Llegará el día en que podamos romper los caños de todos los departamentos, y durante meses viviremos rodeados de palanganas y otros recipientes llenos de pelos mojados, así como de asistentes y mendigos a los que pagaremos generosamente para que busquen, separen, clasifiquen y nos traigan los pelos posibles a fin de alcanzar la deseada certidumbre. Si el pelo no aparece, entraremos en una etapa mucho más vaga y complicada, porque el tramo siguiente nos lleva a las cloacas mayores de la ciudad. Luego de comprar un traje especial, aprenderemos a deslizarnos por las alcantarillas a altas horas de la noche, armados de una linterna poderosa y una máscara de oxígeno, y exploraremos las galerías menores y mayores, ayudados si es posible por individuos del hampa, con quienes habremos trabado relación y a los que tendremos que dar gran parte del dinero que de día ganamos en un ministerio o una casa de comercio.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Con mucha frecuencia tendremos la impresión de haber llegado al término de la tarea, porque encontraremos pelo (o nos traerán) pelos semejantes al que buscamos; pero como no se sabe de ningún caso en que un pelo tenga un nudo en el medio sin intervención de mano humana, acabaremos casi siempre por comprobar que el nudo en cuestión es un simple engrosamiento del calibre del pelo (aunque tampoco sabemos de ningún caso parecido) o un depósito de algún silicato u óxido cualquiera producido por una larga permanencia en una superficie húmeda. Es probable que avancemos así por diversos tramos de cañerías menores y mayores, hasta llegar a ese sitio donde ya nadie se decidirá a penetrar: el caño maestro enfilado en dirección al río, la reunión torrentosa de los detritos en la que ningún dinero, ninguna barca, ningún soborno nos permitirán continuar la búsqueda.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Pero antes de eso, y quizá mucho antes, por ejemplo a pocos centímetros de la boca del lavabo, a la altura del departamento del segundo piso, o en la primera cañería subterránea, puede suceder que encontremos el pelo. Basta pensar en la alegría que eso nos producirá, en el asombrado cálculo de los esfuerzos ahorrados por pura buena suerte, para escoger, para exigir prácticamente una tarea semejante, que todo maestro consciente debería aconsejar a sus alumnos desde la más tierna infancia, en vez de secarles el alma con la regla de tres compuesta o las tristezas de Cancha Rayada.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;Parte de &lt;em&gt;Historias de Cronopios y de Famas&lt;&#x2F;em&gt;, 1962&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;div&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Pigeon Impossible</title>
        <published>2009-11-13T03:34:02+00:00</published>
        <updated>2009-11-13T03:34:02+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/videos/pigeon-impossible/"/>
        <id>https://textosypretextos.pages.dev/videos/pigeon-impossible/</id>
        
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&lt;&#x2F;figure&gt;
&lt;p&gt;Premio a Mejor Animación del &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;filmfest.scad.edu&#x2F;&quot;&gt;Savannah Film Festival&lt;&#x2F;a&gt; 2009.&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>Pollita en Fuga</title>
        <published>2009-11-10T17:37:12+00:00</published>
        <updated>2009-11-10T17:37:12+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Josefina Licitra
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/pollita-en-fuga/">&lt;intro&gt;
No se le notaba. La última vez que Silvina cayó presa –el 5 de mayo pasado – estaba en la cama con su novio, embarazada y desnuda, pero no se le notaba. La brigada bonaerense la encontró a quince cuadras de la Villa Hidalgo, en el partido de San Martín, en una casa chica de cemento blanqueado, jardín reseco en la entrada y una segunda construcción al fondo. Silvina estaba encerrada en un cuarto con Jorge, uno de sus novios, cogiendo bajo el aire de un ventilador de techo. La brigada entró en el cuarto con modales bonaerenses y la sacó a patadas.
&lt;p&gt;– Rati puto– saludó Silvina. Le pegaban más fuerte y no la dejaban vestirse.
– Rati la conchadetumadre dame la ropa–. La brigada le pateó los riñones, el
estómago, las piernas y el culo. Silvina gritó:
– En la panza no. Quiero a mi abogado.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Pocos días más tarde, Clarín tituló: “&lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.clarin.com&#x2F;diario&#x2F;2003&#x2F;05&#x2F;11&#x2F;s-03615.htm&quot;&gt;Está embarazada, tiene quince años y se dedica
a secuestrar&lt;&#x2F;a&gt;”. Estaba embarazada de dos meses. Pero a esta altura –sesenta días después,
cuando nos encontramos en algún lugar de la provincia de Buenos Aires– sé que lo
perdió. Porque Silvina, ya van a ver, es uno de esos casos en los que se pierde todo.
&lt;&#x2F;intro&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Yo quería un hijo para poder tener algo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Me dirá en un rato con los ojos chicos, inflamados. Ese tipo de hinchazones que provocan los sedantes o el llanto.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Es martes 17 de junio a la noche, y voy por la autopista para encontrarme con ella. Está prófuga. Ayer se escapó por cuarta vez de un instituto de menores, y me dice su abogado que está guardada en algún rincón de este mundo. Está enferma y prácticamente sola. Sus padres, sus abuelos y buena parte de sus tíos se murieron. No tiene amigos y sus tres novios están presos. En este momento, lo único que tiene Silvina es un aborto infectado y un prontuario de miedo. Con apenas quince años está acusada de liderar una banda de secuestros express apodada “Los Enanos” –un nombre puesto
por la policía, que alude a la poca edad de los chicos–; de robar algunos autos; y de llevar de paseo a más de diez personas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El comienzo del fin, suponiendo que las cosas terminaron, fue en marzo y abril de este año. En apenas dos meses, la banda secuestró a ocho tipos –entre ellos a Cristos Trasivulidis, un empresario griego armador de barcos que pagó diez mil dólares de rescate– y se los llevó en tour mágico y misterioso por la villa Hidalgo de San Martín: una variante del Impenetrable en pleno conurbano bonaerense. En los expedientes, una víctima cuenta que la hicieron fumar porro. Otro se queja porque lo dejaron solo en
medio de la villa mientras iban a comprar cigarrillos. Y hay un tercero que asegura que “la chica tuvo sexo con tipos delante mío”. Todos, sí, coincidían en un punto: el líder de la banda era una mujer, y esa mujer tenía el pelo rosado.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Con estos datos, el 5 de mayo la brigada de Investigaciones de San Isidro acorraló a Silvina en la casa que alguna vez fue de sus abuelos. Jorgito, miembro fundador de la banda, fue a parar al Instituto Belgrano. Silvina terminó en una celda de dos por dos en la Delegación Femenina de San Martín. Allí la fueron a visitar una tía –casi su única familia– y una asistente social. Y desde ahí la trasladaron al Establecimiento Asistencial Úrsula Llona de Inchausti, uno de los institutos de menores
más seguros de todo Sudamérica. Ahí duró un mes, hasta que fue absuelta de algunas
causas y la mandaron al Instituto Pelletier en La Plata. Silvina se escapó por la misma
puerta por la que sale la ropa sucia.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;7 de mayo, en el Establecimiento. Antes de esta cita clandestina, pude ver a Silvina
sólo una vez, durante diez minutos. El encuentro fue en el Establecimiento Inchausti: un edificio de cuatro pisos y fachada prusiana levantado sobre la calle Perón, en pleno barrio de Once. Un primer vistazo hace pensar que es un geriátrico, un telo, o alguna cosa de ésas con plaqueta de bronce en la entrada. Pero el segundo vistazo deja una impresión siniestra: los vidrios están espejados y las ventanas tienen barrotes.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Adentro, definitivamente, no es un telo. Hay un hall chico con dos sillones de cuero verde y viejo, y un gato naranja imitación Chatrán durmiendo despatarrado. Se lo nota feliz: es el único que pasa por los barrotes.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Al lado de Chatrán hay tres celadoras en estado de sopor. Toman mate dulce y se dejan cebar por un hombre de seguridad. Hay un contraste entre el gesto amable del cebador, y el brillo amenazante de sus borceguíes negros, brutales, recién lustrados. El tipo me ofrece un mate, no dejo de mirarle los pies.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Si me hacen un psicofísico, ahora estoy peor que cuando entré, ja.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Una celadora entra en rapto de sinceridad. Y cuenta que en el instituto hay veinticinco chicas, todas bravísimas, todas capaces de destrozar un piso entero en ataque de nervios.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Una vez deshicieron la planta baja. Los varones se portan mejor, las pibas son tremendas. Te prepotean, no te hacen caso. Te piden un cigarrillo y después se frotan las muñecas con la colilla encendida hasta sangrar. Lo hacen para que las llevemos al hospital. Con el papel metalizado que viene en el paquete, lo enrollan hasta hacer un palito y con eso también se cortan. El tema del cigarrillo es bravo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Dice con el entrecejo en frunce existencial, mientras cala hondo un cigarrillo rubio. El aire está enviciado y quiero irme. Todas las celadoras están teñidas de negro. Me pregunto si Koleston habrá sacado una línea “negro celador” porque el color es sencillamente único.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La directora también tiene esos pelos. Es una mujer robusta y de ojos muy celestes, parecida a Mirta Wons, que media hora más tarde baja hasta la entrada para abrirnos el camino hacia Silvina. Y digo abrirnos porque está conmigo Gustavo Semorile, uno de los dos abogados contratados por la tía de Silvina. Semorile es un tipo alto y flaco, de aspecto tribunalicio –siempre de corbata, gabán beige y anteojos– que contra todo pronóstico tiene sentimientos y cierta sensatez. Semorile es esa clase de gente que disfruta hablando en broma pero en serio, o en serio pero en broma. Esa ambigüedad irrita, pero a él lo entretiene. Me presenta ante Mirta Wons como su colaboradora. “Porque los periodistas acá no entran”, susurra divertido.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Subimos al despacho de Mirta. El ascensor es de un metal despintado, es angosto, es demasiado, todo acá es angosto, pienso, y pienso en las celdas, los barrotes, las colillas, ese mate, los borcegos, quiero irme. Quiero irme.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El camino a Silvina nunca se abre: para llegar a ella hay que encerrarse.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Mirta es simpática, redonda y maternal. Desde su despacho, y a través del amplio ventanal abarrotado, se ve la calle sucia, la gente enloquecida, la torpeza del tránsito. El mundo insoportable, visto desde el encierro, es el Edén. La miro a Mirta: la gente simpática y maternal no trabaja en lugares como éste. Ella, como adivinando, me muestra una sonrisa de marfil. Cuenta que la idea del Instituto es conocer la historia de cada interna, recuperarlas para la sociedad, tener con ellas un trato personalizado.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Lástima que a Silvina casi no la conozco –sonríe–, porque se la pasa afuera declarando.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Cayó presa por unas diez causas pero, desde entonces, cada día le imputan un secuestro nuevo. El panorama hace pensar que podríamos llegar a veinte. Una cifra que, en la Brigada y en Tribunales, se hace incomprensible para una chica de 15 años. Cuando la detuvieron, la Dirección Departamental de Investigaciones (alias Brigada) llamó a Victoria Camacho Hidalgo, la otra abogada de Silvina, para que les llevara el documento: no creían que tuviera esa edad. En Tribunales le dan el tratamiento que
recibe un “menor adulto” (entre los 16 y los 18 años) y eso significa que la indagan y la ponen en rueda de reconocimiento, dos prácticas que no se pueden hacer con una menor. Hoy, 7 de mayo, el secretario de turno se olvidó (“Me olvidé”, dijo) de que Silvina tiene quince años, y mandó un oficio para mantenerla incomunicada. Eso significa que no puede tener visitas, ni hablar por teléfono, ni mandar o recibir cartas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Eso significa que la van a enloquecer pronto. Gustavo grita: se está violando la Convención de los Derechos del Niño. Silvina es una niña.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La sala de visitas es una casilla con paredes blancas, tres sillas de plástico y un escritorio de fórmica. El infierno tiene sucursales como ésta: incómodas, despojadas, con largos pasillos color celestoso, y con portones cerrados bajo siete llaves. A lo lejos un portón se cierra (ese estruendo metálico) y el sonido de los pasos es cada vez más fuerte: viene Silvina.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Lo primero es el pelo. Parece esas muñecas del Once con melena barata color fucsia. Tiene el flequillo stone, las raíces marrones y las puntas virando hacia un tono anaranjado. En los diarios dicen que la tintura es parte de un modus operandi: se tiñe después de cada secuestro para que no la reconozcan. Pero su tía Betty dirá, días más tarde, que se tiñe porque es coqueta. Ya fue rubia, morocha y pelirroja. Al fucsia llegó por error, cuando quiso teñirse de negro sobre una base ciruela y las proporciones usadas, más la condición berreta del producto, la dejaron parecida a una Bandana.
Puedo creer lo de la coquetería. El pelo está limpio, las cejas cortas y depiladas, y las uñas sin morder. Ya se estuvo quejando porque no la dejan usar aros ni anillos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– ¿No ven que una mujer sin alhajas no es mujer?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Le dijo a una celadora. Pero la celadora no entendió. Le ofreció, a cambio, un poco
de Koleston negro. Por algún motivo comprensible, Silvina no aceptó.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Nena porelamordedios teñite.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Gustavo Semorile le ruega, la abraza, la besa y muestra un trazo paternal que parece
sincero. Debe quererla. Debe quererla porque la ve sola. Es curiosa la respuesta de
Silvina: se relaja en él. Se afloja entre los pliegues del gabán. Desde esa patria amable
que es el pecho de su abogado, me mira torcido. Desconfía.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– ¿Y ella quién es?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Tiene los ojos gordos, dopados y ni siquiera sé si me está viendo. Está tomando tres sedantes por noche, y tiene pérdidas y dolor de panza. Nadie apuesta demasiado a este embarazo por la cantidad de golpes que recibió últimamente, y por la cantidad de drogas que tomaba antes de caer presa. Los botines, contará días más tarde un familiar suyo, se gastaban generosamente en entradas a boliches, remises, alcohol, cocaína, pastillas, porro y poxirán para todos. Silvina también se compraba zapatillas. Son su perdición.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Cuando su tía Betty va a visitarla siempre le lleva unas distintas para que se cambie: en el Establecimiento la dejan tener sólo un par. Sin joyas y sin Nike, Silvina se desequilibra. Ahora tiene puestas unas Rebook plateadas imitación NASA –valor aproximado, 465 pesos– y tiene también un jogging azul que le embolsa el metro cincuenta de estatura. Mientras habla retuerce el buzo, se lo sube, se lo baja. Se rasca como si rascarse fuera una forma de pasar el tiempo. Tiene la panza morena y blanda: dos meses de embarazo sin glamour.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Hoy me llevaron a declará, pero yo dije que no hablaba si no estabas. Me dijeron que te estaban llamando y no te encontraban.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Habla como una tumbera en Andalucía. Semorile putea entre dientes: nadie lo llamó, nadie le dijo que Silvina estaba en Tribunales.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Entonce me querían hacer firmar un papé, pero yo digo si no leo no firmo. Entonce leo tatatá tatatá y de golpe leo no se qué secuestros express y entonce no firmé. Puse apelo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Sonríe casi como en sueños. Entre los párpados cansados hay un hilo de pupila que brilla.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Y cuando el tipo leyó me dijo pero qué apelá, por qué apelá. Y yo le dije: apelo porque no entiendo lo que dice, je.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Gustavo se ríe. Le dice “sos una hija de puta” pero principalmente se ríe. Vuelve a abrazarla, le pide que se tiña, que cuide su embarazo, que se porte bien. Ella le dice que sí a todo.Nos vamos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Yo la quiero a la piba, pero para la gente es una bestia –dice el abogado a la salida–. A la justicia le pedimos paciencia. Con la vida que tuvo, tendría que ser asesina serial.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La vida boba. La vida de Silvina fue normal hasta los 6 años. Su padre se llamaba
Beto, era sodero, y repartía sifones con un carro y un caballo por el partido de San Martín, a pocas cuadras de la Villa Hidalgo. Su madre, Zully, trabajaba en una fiambrería de Martínez y era, a decir suyo y del barrio, una mujer intachable. Los momentos epifánicos llegaban de tarde en tarde, cuando Beto bañaba y peinaba a Silvina y a su hermana Vanessa (tres años más grande) y se las llevaba a pasear en carro. Vivían a quince cuadras de la villa (a doscientos metros de la casa donde fue apresada Silvina) y tenían una de esas vidas humildes y tranquilas. Betty, una de sus tías, me muestra una foto familiar: padre y madre alzando a las nenas, sonrientes. A Zully se la ve robusta y de mejillas rosas. Tiene una mirada ensoñada que reconozco en Silvina. Beto está anguloso y flaco. Por la camisa asoma un tatuaje: ROBERTO. En el dorso de la mano hay también una cruz.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;En esa foto las cosas ya andaban mal. Antes del nacimiento de Silvina, Roberto cayó preso por un robo que no cometió. Un año y medio después fue absuelto, pero salió de la cárcel con HIV y muchos vicios. Se empezó a picar. Sin decirle nada, contagió a su mujer. Cuando Silvina tenía cinco años, Beto murió y Zully se enfermó de odio.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Nunca le seas fiel a ningún hombre, no se lo merecen –le decía a Silvina–. Mirá cómo estoy. La única persona con la que me acosté en mi vida fue tu padre, y me contagió el sida.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Zully se mudó con sus padres y palió la angustia trabajando todo el día. A cargo de Silvina y Vanessa quedaron los abuelos maternos. Pero no era lo mismo. Para ellos las nenas eran una molestia –ensuciaban, hacían ruido– y las mandaban siempre a la calle. A los 9 años, Silvina ya fumaba porro, paraba con bandas de la Villa Hidalgo y jugaba con fierros de 9 y 45 mm. A Zully le daba todo igual.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Viví la vida –le decía–. Total, uno se muere de cualquier cosa.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Y Zully se murió.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Silvina fue a vivir con sus abuelos paternos, en la casa donde finalmente fue apresada. Ella les hacía la comida, les charlaba, les lavaba los pies. Pero cuando tenía 11 años, los abuelos siguieron la senda de Beto y Zully y se murieron. Silvina quedó al cuidado de unos tíos que vivían en una construcción trasera. Pero el tío tenía cáncer, y entró en una agonía que devino el telón de fondo de una vida cotidiana insoportable. Silvina asistió a su tío hasta la muerte. A la parte delantera de la casa, mientras tanto, se mudó otro tío paterno con su mujer. El hombre tenía prontuario, y estaba involucrado en el secuestro de la hija de un narco de la zona. La policía lo buscaba por un lado, y el narco, por el otro. El tipo se sintió acorralado y no lo soportó. Un día Silvina abrió la puerta de calle y lo vio colgando del taparrollos de una cortina. Ahorcado, claro.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Desde entonces, cada vez que la detienen, la primera pregunta de Silvina es: “¿Quién hay?”. Quiere saber si hay alguien cruzando Talcahuano, en plaza Lavalle, frente a Tribunales. En general, aunque queda alguna parentela viva, hay sólo dos personas: Betty y Vanessa. La familia.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;No hay mucho que pueda decirse de Betty: es una tía, es la única adulta sin prontuario, y acepta la entrevista bajo condición de no revelar ningún rasgo que la identifique. Tal como está todo, decir que Betty no tiene prontuario ya es decir mucho.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Tantas veces Silvina me abraza y me dice: “Bah, si esta vida es una mierda, no tenemos a nadie, los que no están muertos están presos”. De algo hay que morir, tía. Eso me dice. Intentó suicidarse varias veces. Cortarse las venas. Yo la quiero convencer de que no está sola. Estoy yo, está mi marido, está su hermana. Le digo no te drogues, y ella me dice: “¿Para qué querés que viva, tía? ¿Para acostarme a la noche y no tener quién me dé un beso, para no compartir una mesa, para que nadie
vea mis cosas del colegio?” Entonces me decía: “Yo voy a la esquina, me fumo, me tomo una cerveza y ya fue. Cuando me acosté, no necesité de nada de lo que no tengo”&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Betty llora. Betty tiene una casa con olor a incienso (una bruja le dijo que flotaba una onda mala) y un hijo, Luis, detenido por una declaración de Silvina. Pero ella no tiene rencor; Luis tampoco. Ambos dicen que Silvina declaró ante la Brigada bajo la presión de golpes y amenazas de violación.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Cuando no querés que te peguen más, sos capaz de mandar en cana a Gandhi.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Betty sonríe o hace una mueca de cansancio. Recuerda una de las tantas veces que Silvina defendió a su hijo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Fue una noche, hace dos años, en un boliche de provincia. Luis estaba borracho y ya no tenía plata para cerveza. Pero encontró la solución: en la barra había un pibe con una jarra llena. Se acercó y le pidió un trago. No te doy. Dale. No te doy. Dale. No te doy.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Mirá que soy chorro y te puedo meter un tiro –explicó Luis.
– Mirá que soy policía y te voy a meter en cana –contraexplicó el de la jarra&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Hay ciertos conceptos que son esclarecedores. Luis se retiró con modales de paje real, y se encomendó al santo de turno para no terminar preso. Pero Silvina escuchó todo. Se acercó despacio, con una serenidad de western.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– ¿Qué te pasa? –sacó pecho– ¿Porque sos rati no le podés convidar a mi primo?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Ahí fue cuando, faaaa, le tiró la jarra a la mierda. “Silvina, te mato porque voy en cana”, le gritó Luis pero ella redobló la apuesta y cuando el policía sacó los dientes ella, faaaa, le dio un cross en la mandíbula.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Esta también va por mi primo– explicó&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Luis y Silvina eran inseparables. Tanto, que hay quienes piensan que el Segundo Gran Desastre para Silvina, después de la muerte de sus padres, fue el arresto de Luis. Él cayó el 6 de julio de 2002, junto con ella y Jorgito. Todos formaban parte de la banda. Luis y Silvina paraban con la misma gente y, salvo el desayuno, compartían todo. El punto de encuentro familiar era la casa de los abuelos paternos. Betty sacaba a sus hijos más chicos del colegio y los llevaba a tomar la merienda con ellos. Había un pacto: los primitos sólo iban si Silvina estaba sobria. Ella cumplía. Tomaba la leche como un telepibe, y cuando los nenes se iban, prendía un faso.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;En esa época Silvina tenía 13 años y ninguna noción de riesgo. A los 11 ya había sido agarrada robando en un supermercado, y la liberaron porque la abuela le lloró al juez de menores. A los 13 se drogaba tanto que, algunas noches, no sabía ni con quién cogía. Luis, cuando la encontraba, se la llevaba a casa de los pelos y a los golpes.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Luis también cuidaba de Vanessa, la hermana mayor de Silvina. Pero Vanessa cambió.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Veo a Vanessa en fotos: es morocha, de cara redonda y cejas depiladas, y tiene el mismo cuerpo rotundo de Silvina. Todos dicen que es un primor. Empezó drogándose, pero a los quince quedó embarazada y su vida dio un vuelco. Los hijos, a veces, tienen el aura purificadora del Evangelio. Vanessa se fue a vivir con el padre de la beba, se hizo ama de casa, sacó chapa de ángel.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Ayer fue a ver a Silvina y salió llorando, con colitis.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Cuenta Betty. Ayer fue 18 de mayo. Silvina tuvo un aborto espontáneo y ningún médico le limpió los restos del feto. El útero está infectado y mientras tanto la medican y la inyectan. Silvina babea, tiembla y no puede armar oraciones. Siente que una bola se le mueve en el estómago. Vanessa se desespera:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– La van a matar.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Durante un mes, nadie me deja ver a Silvina. Su salud es un problema serio, y prefiero no insistir por un tiempo. Hasta que el 17 de junio suena el teléfono. Es Gustavo Semorile. Quiere saber si ya entregué la nota. Le explico que no. Que necesito hablar con ella para poder escribir algo. Le pido que me deje verla. Le prometo ir sin grabador, sin libreta, sin birome…&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Semorile me frena en seco.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Se fugó.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Recuerdo el Establecimiento –rejas hasta en el inodoro– y pienso que la de Semorile es una de esas bromas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Se fugó. Nos vemos en una hora en el EuroBar de Tribunales.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Clandestina. El EuroBar es un lugar chico, impersonal y lleno de abogados con celular inquieto. Al fondo, cortesía de la casa, hay un televisor sintonizado en Crónica tv. Semorile llega, se sienta y habla sin sacar los ojos de la pantalla. Explica que la chica se escapó. Fue absuelta de algunas causas y la trasladaron al Instituto Pelletier de La Plata. Ahí defendió a una compañera del abuso de un celador, y le pegaron.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Pero el problema es la Brigada –no despega los ojos de la tele–. La están volviendo loca.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Hace un año, el 6 de julio de 2002, la golpearon y amenazaron de violación y muerte. En ese contexto, dice Silvina, delató a su primo. Cuando pocos días atrás llegó a La Plata, bajo la promesa del juez de que ahí estaría segura y tranquila, tuvo dos sorpresas. La primera fue una paliza. La segunda: en el Pelletier le abrieron las puertas a la Brigada para que la interrogara. Silvina vio entrar a las mismas caras que el 6 de julio le habían jurado muerte a los golpes.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Entonces se las picó. Ayer. La puta madre, mirá.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Me doy vuelta. Crónica mandó la placa roja: “Piba fuga de correccional &#x2F; Es Silvina, líder de banda “Los Enanos”&#x2F; Se dedicaba a secuestrar“. El celular del abogado empieza a sonar a gritos. No para. No va a parar nunca. Semorile ofrece llevarme esta misma noche hasta donde está Silvina: quiere que la sociedad sepa que a su cliente la golpearon y amenazaron de muerte. Acepto.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Son las ocho y estamos en un auto con el fotógrafo. Le cuento cosas. El anecdotario de Silvina es una forma rara de pasar el tiempo. Nos preguntamos si habrá vidas sin elección. Los griegos decían eso: nacemos con un destino–la moina– y no hay nada que podamos hacer para evitarlo. El héroe trágico es el que intenta zafar; el que busca –y no puede– quebrar ese destino inexorable. Edipo intenta pero falla: se arranca los ojos y termina desterrado. Antígona quiere sepultar dignamente a su hermano criminal, y termina lapidada. Cabe preguntarse qué tipo de marca hay en la frente de
Silvina. En qué medida la biografía es, siempre, una suma de elecciones.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La pregunta es obvia: ¿Silvina puede elegir?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El 25 de Mayo pasado, Néstor Kirchner dio su primer discurso como presidente y, por primera vez en décadas, le dio al problema de la seguridad una explicación social. “La inseguridad no es sólo el Código Penal –dijo–. Sino el cumplimiento de los derechos de la Constitución”. Habló también de “mano blanda”, y quizás no sea una cuestión de demagogia: nadie sabe qué tipo de mano le vendría bien a Silvina (probablemente la de un padre). Pero sí queda claro que, en términos prácticos, la que
recibió hasta ahora no sirvió de nada.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Las luces del auto rebotan en los faros de otro coche. Es la Isuzu del abogado, estacionada en un recodo del camino. Cambiamos de auto. Semorile hace jurar por la tumba de todos nuestros muertos presentes y futuros que no vamos a dar datos del lugar.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Supongamos, entonces, que el camino hasta Silvina es un túnel. Al final hay una casa, hay gente, hay Crónica tv, y hay una chica sentada en un sillón. Silvina está hinchada, rígida y con los ojos inflamados. Apenas puede abrirlos. Tiene puesta una vincha de colores, y por abajo asoman unas manchas pardas y acuosas: se acaba de teñir. De castaño.Pero eso es lo de menos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Me fui porque me pegaron. A una chica le estaban pegando, me metí para defenderla y me pegó un celador. Me pateó. Y yo saqué pecho, mavale. Le volví a pegá. La otra vez que estuve ahí también me pegó. Ya tiene varias denuncias. La brigada también me amenazaba. Me pegaron, todo. Yo ya los denuncié. Y le dije al juez que no quería volver al mismo lugá, porque me habían amenazado que me iban a pegá y a violá. Y el juez me dijo que me quede tranquila, que voy a estar bien. Pero me volvieron a llevar al mismo lugá. Y me volvieron a maltratá. Y pegarme no es tratarme bien.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– ¿Y cuando te peleás no te da miedo?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Defenderme no me da miedo. Defender tampoco. La policía sí me da miedo, mavale. Pero hago lo que puedo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Silvina habla lento. Monocorde. Su forma de estar es casi autista. Frente a ella, sobre la mesa, hay una ecografía. Es el útero: hoy fue al médico y la infección es grande. Parte del problema es que no puede volver a ese doctor, porque está prófuga. Ese es, quizás, el motivo principal por el que, al momento de encontrare con ella, sus abogados están considerando que se entregue.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Hablé con la psicóloga del Instituto. Dije que la estaba pasando mal. Pero me dijo que los celadores están para agarrar a las chicas cuando están nerviosa. Y le dije: pero no hay que pegá. Y me dice bueno, cada uno tiene su manera. Y yo dije: a mí no me pegan más. Ayer a la mañana estaban sacando la ropa para limpieza y habían dejado la puerta abierta. Y me fui.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Es la cuarta vez que se escapa. La primera fue a los 12. Se entregó a la Brigada Femenina de San Martín por pedido de Victoria, quien entonces era su abogada. En general, los delincuentes entran a la Brigada llorando. Pero ella se dio vuelta en la puerta, miró a Victoria, y le gritó:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– En dos días te veo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;De la Brigada siempre la mandan a colegios “abiertos”: lugares con jardín y paredes relativamente bajas. Sin barrotes. Silvina nunca dura más de un mes. Un diálogo telefónico típico con Victoria es:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Me voy a ir.
– Nooo. No te vaaayas. Quedate un poquito más.
– No. Me aburro.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Cada huída es revolucionaria. Cada vez es un comienzo desde cero. Siempre que se escapa, Silvina promete que va a portarse bien. Ahora también promete.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Quiero cambiá. Sí. Quiero ser profesora de natación. Fui dos años con el colegio y me gusta.
– ¿Cómo te imaginás la felicidad?
– Portándome bié. Estudiando natación. Eso. A veces estoy contenta. Pero siempre me pasa arruinarme la poca alegría que tengo. Y mi mayor sueño es que salga Luciano. Porque tengo tres chico preso: Leandro, Luciano y Jorge. Y los tres piensan en trabajá. Se quieren casar conmigo. Y yo les creo. Y mi sueño es que salga el que más quiero, que es Luciano. Y me gustaría tener un hijo, porque sé que un hijo me va a rescatá. Quiero tener un hijo y después irme.
– ¿A los quince ya querés tener hijos?
– Sí. A los 12 yo ya buscaba un hijo. Con mi novio Leandro. Él también quería ser padre. Pero ya es tarde. No conmigo. Me pegaba mucho Leandro. Era golpeador.
– ¿Por qué te pegaba?
– Viste cómo son los hombre. Vos hacés algo malo y está todo bien. Hacés las cosas bien y terminás perdiendo. Te estoy dando un consejo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El primer novio de Silvina fue Leandro. Tenían 12 años. En esa época, la vida de Silvina ya daba material para seis capítulos de Tumberos. A veces no tenía dónde comer, así que su tía Betty le había abierto una cuenta corriente en un kiosco. Lo que más salían del kiosco eran los Evatest.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Silvina, ¿dónde mierda metés las pastillas anticonceptivas que te doy?
– Leandro se las pone al champú, para que el pelo le crezca más rápido&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Leandro, además de coqueto, era golpeador. La quería. Cómo no la va a querer. Pero el porro lo ponía violento. Ella se la devolvía y eso no ayudaba: los hombres siempre pegan más fuerte. Hasta que Silvina se cansó.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– No me vas a pegar má, porque yo te viá matá. Porque no tengo papá y nadie nunca me pegó y vos menos me va a pegá.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Ella lo amaba. Pero lo corrió a los tiros.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Me pegó –explica con la voz cansina. Adormecida–. Y había cerca un pibe con un fierro y se lo saqué de la mano y le tiré. Corriendo. Por la calle. Y no lo ví má. No lo mataba pero le iba a dar en el pie. Estaba cansada, pero era boluda porque era chica. Bah, soy chica. Pero al ser mi primera vez este pibe, y todo, era como que estaba re–enamorada, y no me importaba si me pegaba. Y ahora él me escribió que va a salí, que va a cambiá. Pero es como los borrachos: dice no tomo má, pero ve un vaso de vino y te lo va a agarrá. Entonces él dice voy a trabajá, pero después se fuma un porro y yo no estoy haciendo nada y pum, me caga a palos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Con el segundo, Jorgito, empezó a tener una relación más linda. Si ella tenía hambre, él la acompañaba a hacer mandados. Esas cosas. El problema era todo lo demás. Desde los doce años, Silvina se movió en una villa que adoptó la modalidad del secuestro extorsivo. En el 2000 hubo un surgimiento de bandas de secuestradores, que tuvieron su centro de actividad más fuerte en Villa Hidalgo, Bajo Corea, Cárcova y Bajo Boulogne, todas en la provincia de Buenos Aires. Si Silvina hubiera crecido en otra villa, quizás se hubiera dedicado a la droga. O a nada. Pero creció en la Hidalgo, donde
–entre otros casos– estuvo retenido Cristian Riquelme. El 25 de mayo de 2002, según los registros judiciales, Silvina subió un escalón en el Código Penal para llegar por primera vez a una de las figuras más graves: secuestro extorsivo. En la banda, de unos veinte miembros, estaba Jorgito.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El 6 de junio de 2002 los detuvieron. Jorgito fue al Belgrano y Silvina, al Pelletier. Jorgito todavía sigue preso. Silvina se fugó en una semana. Tres meses después empezó a visitar a Jorgito en el Belgrano. Ahí conoció a Luciano, su tercer novio. Luciano no tenía quién lo visitara, y Silvina le prometió ir a verlo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Cumplió. Desde entonces se escriben, se hablan, se prometen el mundo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Queremos tener un hijo. Lo de Leandro era otra cosa: te decía: “Ah, te drogás vení, drogate conmigo”. En cambio este pibe no. Me dice vos no te drogás con nadie. Él me ayudó a cambiar mucho. Y para mí tener un hijo con él va a ser lo más lindo. Este que tuve lo perdí. Vino y se fue solo. Pero si llegaba a tenerlo iba a ser la más feliz. No me iba a importar criarlo sola, porque soy orgullosa y no le voy a pedir nada a nadie. Sé que sola iba a podé. Me lo imaginaba varoncito, llevándolo a la escuela, cuando recién empiece a hablá. Tener un hijo es lo único que me va a cambiá.
– ¿Por qué?
– Porque voy a tener a alguien.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Vanessa, su hermana, también se salvó con un hijo. Es una beba. Ludmila. El día que nació, Silvina sintió celos. Pero después la adoró. Desde hace tres años, todos los domingos, Silvina va a verla. A veces drogada. O borracha. Eso es lo de menos. Lo importante son los rollitos. Le gusta pellizcarle los rollitos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Ludmila es todo. Y yo ya tenía 13 años, era grande, ya andaba en la calle, y la pellizcaba. Era maldita yo. Pero la quería. La quiero. Cuando nació fue el día más feliz.
– ¿Y el peor día cuál fue?
– Lo peor fue la muerte de toda mi familia. Todos los años se va alguien. Empezó con mi viejo. Yo me arrepiento de llevar la vida que llevo. Me arrepiento mucho. Y no tengo la culpa. Lamentablemente. La culpa es de mi viejo, por haber contagiado a mi vieja de sida. Y se murió mi vieja. Y si mi viejo no la hubiese contagiado, mi vieja ahora estaría conmigo. Y yo no haría lo que hice porque no me dejaba salir a ningún lado mi vieja. Porque yo a mi mamá le iba a hacer caso.
– ¿Por qué empezaste con todo esto?
– Porque lo necesitaba. Dormí en la calle, todo. Necesitaba comé. Me faltó comida muchas veces. Me faltó techo muchas veces. Y todo lo que hice fue para pagarme mis cosas. Porque una mujer necesita toallitas, higienizarse, cosas que mi familia no me las daba, aunque se las pedía.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Hace cuatro años, Silvina le pidió a su tía que la anotara en un colegio privado. Quería saber cómo se siente el uniforme, los libros. La vida normal. A la primera fiesta de sexto grado, volvió espantada.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Mis compañeras son unas estúpidas –dijo–. Parecen de jardín de infantes.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Betty no alcanzó a sacarle una foto con el uniforme puesto. A los dos meses, Silvina vendió el jumper, los mocasines, las medias y el manual del alumno bonaerense. El año pasado quiso volver a la escuela, y la anotaron en un público. Se fue porque no soportaba el delantal blanco. Blanco de bebé. Ella quería mostrar su ropa. Ir con las uñas pintadas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Cuando cobra un trabajo, Silvina se va al shopping.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Me compro todo.
– ¿Y qué se siente con tanta plata?
– Me siento la mejor. Poderosa. Me compraba zapatillas, camperas. Me encantan las
zapatillas. Todas. Me gustan las Nike, las que tienen aire. Son carísimas.
– ¿Y ahora trabajarías de algo normal?
– Por qué no.
– No vas a poder comprarte zapatillas de 400 mangos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Silencio.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Eso me dolió. Me tocó acá. Me muero si no me puedo comprar algo que quiero. La zapatilla y la ropa es lo que más me gusta.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Suena el teléfono y Silvina salta del sillón. La poca salud que le queda se descargó en este segundo fulminante. Camina apurada hacia el teléfono. La miro. Tiene un jean reventando en el cuerpo. Un pulóver turquesa muy kosiuko. Unas zapatillas espaciales. Parece una chica pop.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El teléfono se corta antes de que atienda. Está esperando una llamada de Luciano. Él sale en cinco meses.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Tiene una casa en Gesell y él también quiere cambiá. Y me dijo si me quería casar con él. Yo quiero. Me imagino en la playa dando clase de natación. Pienso que de tanto sufrimiento desde tan chica un día mi vida tiene que cambiá. Un día tiene que ser hasta acá lo malo. Lo material no me importa. Habré tenido de todo, porque tuve de todo y lo tengo, pero lo material pasa. Puedo vivir en un rancho pero si estoy con él y con mi hijo, no necesito nada.
– ¿Y si un día no tenés con qué darle de comer?
– Ahí no sé lo que haría. No me gustaría ir a robar tampoco, porque ahí va a haber un bebé de por medio, y si no está la mamá, no quiero que pase lo mismo que pasé yo, que anduve con los tíos de acá para allá, tratando de hacer las cosas bien. Porque mis tíos me quieren pero yo estoy sola. Me siento sola. Me siento totalmente sola.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Hay segundos donde el mundo se detiene y sólo queda una postal. Está Silvina con los ojos inflamados. En silencio. Sola.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Prende un Philip Morris y lo calza en la juntura de los dedos. Fuma raro. Fuma con cierto músculo. Como si tuviera a la colilla de rehén. Le pregunto entonces cómo se va a llamar su hijo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Lucifer – responde.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Traga el humo hasta el filtro, prende otro. Vuelve a tragar hasta que no quede más nada.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;Publicado en Rolling Stones, en julio de 2003. Esta nota fue distinguida con el Premio Nuevo Periodismo CEMEX-FNPI 2004, que concede la Fundación Nuevo Periodismo dirigida por Gabriel García Márquez.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Antes lo publiqué en el &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;josefinalicitra.wordpress.com&quot;&gt;blog no oficial de Josefina Licitra&lt;&#x2F;a&gt; que pergeñé el año pasado. &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;senoritali.blogspot.com&#x2F;&quot;&gt;Señorita Li&lt;&#x2F;a&gt; es su blog personal.&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;div&gt;
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        <title>Masí, me tiro</title>
        <published>2009-11-10T02:00:56+00:00</published>
        <updated>2009-11-10T02:00:56+00:00</updated>
        
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            Martín Gaitán
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&lt;p&gt;Cortometraje ganador del 1er. Premio en el Festival Internacional de la Habana, Selección Oficial al Short Film Festival Munich Bunter Hund, Festival Internacional de Guadalajara, México, Sehsüchte Filmfestival, Alemania, entre otros.&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>Aprietes</title>
        <published>2009-11-02T13:46:55+00:00</published>
        <updated>2009-11-02T13:46:55+00:00</updated>
        
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            Martín Gaitán
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/aprietes/">&lt;p&gt;En 1999 yo tenía algunos granos en la cara y poco sueño por las noches, que dedicaba a atrofiar mi columna frente al monitor. En esa época, en Neuquén, el ADSL era una promesa del próximo milenio y mis experimentos internéticos nocturnos debían conformarse con una conexión dialup, unas 30 veces más lenta que las conexiones de ahora. Pobre madre: además de aguantarse quedar sin teléfono desde las nueve de la noche (hora que empezaba la tarifa con descuento) hasta la madrugada, debía gatillar de su bolsillo, con más pedacitos de tiza que billetes, el vicio de su hijo el del medio.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Pero las madrugadas tuvieron algunos logros. El primero fue unos cds compilados de programas y misceláneas que armé, bien a tono con la era offline: el “Sé De Todo” y el “Gran CD”. Evidentemente, por esos tiempos ya sabía no escatimar en grandilocuencias. Fueron noches enteras de meses enteros dedicados a un extraño fin solidario: no todos tenían internet (ni siquiera la lenta que tenía yo) ni el tiempo necesario para buscar y probar todo lo que yo había probado. El éxito fue rutilante y, como a Sony, la piratería me boicoteó la única oportunidad de hacerme rico. Llegué a vender, eso sí, algunos CDs a tierras lejanas como Santiago del Estero o Río Gallegos, que enviaba contrareembolso por Correo Argentino, pero los pocos pesos que rescaté no pagaron ni las curitas para la mala sangre que se hizo mi vieja.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Seguí pobre y noctámbulo, creyendo fervientemente en la era digital que se avecinaba pero a la que miraba de afuera, &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.todotango.com&#x2F;spanish&#x2F;las_obras&#x2F;letra.aspx?idletra=152&quot;&gt;la ñata contra el vidrio&lt;&#x2F;a&gt;. Había comprobado que el hambre de megabytes (mp3s, programas y las recién nacidas “películas en CD”, que al ocupar 600mb eran casi imposibles de bajar desde una conexión hogareña) era enorme y no sólo mío, pero sabía que no le podíamos pedir todo eso a nuestras magras conexiones, que tardaban varios minutos en mostrarnos una teta. Así nació, por mera necesidad cultural y desprecio adolescente por las normas burguesas, el CD Club, mi única mejor idea.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El concepto era viejo y bastante analógico: el trueque. Funcionaba en internet, sí, pero el aspecto digital se limitaba a servir de soporte organizativo. Los interesados se inscribían, subían sus listados de contenidos en sus respectivas categorías (música, películas, software) y, lo importante, su ubicación geográfica, que en un principio estaba limitada a localidades de Neuquén y Río Negro.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Un usuario podía armar un pedido de títulos a otro (mediante el subversivo “carrito de canje”) para completar la capacidad de 1 cd (o varios), y si el otro usuario estaba interesado, realizaba un pedido de igual cantidad de cds con los contenidos del primero. Cada uno grababa lo solicitado, y arreglaban encontrarse (físicamente) para consumar el intercambio, sin plata ni demasiadas preguntas de por medio.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Es difícil saberlo, pero probablemente durante el primer tiempo se compartió más información a través del Cd Club que en el Napster, el primero y más famoso de los programas peer to peer. Los canjes eran en volúmenes mayorista y las colecciones personales crecían exponencialmente, a la vez que se sumaban nuevos participantes. Pronto tuve el primer auspiciante, un lúcido comerciante que al poco tiempo se hizo rico vendiéndonos los cds vírgenes, como el que vende gaseosas un día de calor.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El sitio crecía y ya no podía administrarlo yo solo. Porque no era así nomás: había que verificar que los listados fueran coherentes, que el aspirante ofreciera un mínimo de contenido y, sobre todo, que estuviera geográficamente cercano.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Pasados los 200 miembros y envalentonado por haber visto más cine durante esos meses que en toda mi vida, me lancé al gran desafío sin escatimar riesgos: nacionalizar el cd club. Lo primero era cambiar el dominio, ya que el original cdclubaltovalle.com.ar era una limitación de génesis. El que quería, cdclub.com.ar, ya estaba registrado pero logré negociar con el registrante, un tal Juan Sederino, a cambio de una cuenta de Gmail, uno de los más preciados tesoros del lustro pasado.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Llegó a tener más de 1600 usuarios activos de todo el país y más de 30 administradores. Técnicamente era un mamarracho, pero no mucho peor que otras aplicaciones nacidas por entonces, como &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;wordpress.org&quot;&gt;Wordpress&lt;&#x2F;a&gt;, con la que compartía código de b2 (uno de los primeros software de weblog en php) y cuyo creador, &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;en.wikipedia.org&#x2F;wiki&#x2F;Matt_Mullenweg&quot;&gt;Matt Mullenweg&lt;&#x2F;a&gt; sí supo hacerse rico y famoso.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Un día, lo que no había pasado en años y a lo que poco miedo le tenía, pasó: llegó una carta documento de la Asociación Argentina de Videoeditores a la casa del pobre Sederino, el inocente testaferro que sólo había aceptado las bondades y el statu quo de un correo arroba gmail. Asustadísimo, me reenvió un escaneo de la intimación avisándome gentilmente que iba a renunciar al dominio, con la cual el sitio se volvería inaccesible.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Estimado Martín&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Luego de recibir esta notificación legal me vi en la obligación de cambiar los DNS y consultar con mis abogados sobre los pasos a seguir. Espero que entiendas que esto me esta perjudicando y que es un delito PENAL por lo que tuve que proceder de esta manera y poner a mis abogados al tanto de la situación.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;

&lt;figure class=&quot;align-center&quot;&gt;
  &lt;div class=&quot;media-frame&quot;&gt;
    &lt;img src=&quot;&amp;#x2F;media&amp;#x2F;jpg&amp;#x2F;problema_Juan.jpg&quot; alt=&quot;&quot; loading=&quot;lazy&quot;&gt;
  &lt;&#x2F;div&gt;
  
&lt;&#x2F;figure&gt;

&lt;p&gt;Era simpático que Juan, un pelandrún como yo, tuviera “abogados” dispuestos a defenderlo ante la situación que a mí me daba gracia, ánimo que, se sabe, es condescendiente a la irreflexión.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Yo ya andaba en &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.8300.com.ar&quot;&gt;otras cosas&lt;&#x2F;a&gt;, en otra ciudad y al fin con una conexión ADSL a mi disposición, aunque me gustaba pensar que había gente a la que aún le era útil aquel experimento adolescente que tanto bien le hizo a mi cinefilia. Además me habían ofendido con la denuncia, porque el espíritu era humanista y no mercantilista: estaba prohibido vender en el cdclub. Necesitaba una última jugada, la del honor, la que recordaría cuando tuviese alzheimer.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Fue una toma de judo: usar la fuerza del adversario. Con los datos de la carta documento (nombre, DNI, dirección) y el inseguro e ineficaz pero gratis sistema de nic.ar bastaba para re-registrar el dominio a nombre de la apoderada de mis perseguidores. Funcionó y aunque no tengo idea si le complicó el cargo a la señora Llanos (una versión naif del caso &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;es.wikipedia.org&#x2F;wiki&#x2F;Jorge_Corsi&quot;&gt;Corsi&lt;&#x2F;a&gt;), me valió unas carcajadas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Al año me di por satisfecho y bajé la persiana. El cdclub había cumplido su ciclo y ya significaba más riesgos que placeres. Había razones más importantes por las que jugarse el pellejo digital.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Una importante es esta que voy a contar: la semana pasada, un supuesto policía llamó a la casa de mi vieja, en Neuquén, inquiriendo en tono amenazante comunicarse conmigo. Arguyó ser cabo de “Delitos en tecnología” de la Policía Federal investigando el sitio &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.metrodelegados.com.ar&quot;&gt;www.metrodelegados.com.ar&lt;&#x2F;a&gt; de los compañeros de Metrovías, que tengo el honor de &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;nqnwebs.com&quot;&gt;hospedar&lt;&#x2F;a&gt; y en cuyo registro soy técnico responsable. Parece que desde esa web se está cometiendo el delito de organizar trabajadores, uno de los más graves de todos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El de los trabajadores y trabajadoras del subterráneo es un caso paradigmático, ya que en plena regresión de los derechos laborales, durante la década del noventa, supieron ponerles freno a los despidos indiscriminados, a la tercerización de tareas (lo que genera desprotección para quienes quedan afuera de los arreglos que se logran con la empresa), a la jornada de 8 horas (considerada insalubre, por las condiciones en las que se trabaja en el subte), a los malos tratos y a las malas condiciones de trabajo. Y lo lograron no sólo enfrentando a la patronal sino al propio gremio, la UTA, ejemplo de burocracia y traición.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Hace más de un año decidieron crear un &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;sindicatodelsubte.com.ar&#x2F;&quot;&gt;gremio propio&lt;&#x2F;a&gt;, que sea representativo de la bases y que garantice la defensa de sus derechos y su dignidad como trabajadores. Pero desde septiembre de 2008 que el Ministerio de Trabajo, nadie sabe bien con qué excusa, no se expide para darle la personería a este nuevo gremio.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Triste pero no extraño sería que el tal cabo exista de verdad, porque sabemos, la polícia es una intitución funcional al poder y enemiga de los trabajadores. Triste pero no extraño sería que este cabo sea en realidad un burócrata intentando entorpecer lo que inevitablemente sucederá.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Sea como sea, la jugada del honor, la que recordaré cuando tenga alzheimer, es bien simple: me la &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;nqnwebs.com&#x2F;quelasiganchupando&quot;&gt;enseñó Diego&lt;&#x2F;a&gt; semanas atrás.&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>Tupac Amaru, Construyendo un milagro</title>
        <published>2009-11-01T15:40:09+00:00</published>
        <updated>2009-11-01T15:40:09+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/videos/tupac-amaru-construyendo-un/">&lt;p class=&quot;my-8&quot;&gt;
  &lt;a class=&quot;inline-flex border-2 border-black px-4 py-3 font-[var(--font-ui)] text-sm uppercase tracking-[0.18em]&quot; href=&quot;http:&amp;#x2F;&amp;#x2F;www.youtube.com&amp;#x2F;p&amp;#x2F;5FB2C53DCFFE078B&amp;amp;hl=es&amp;amp;fs=1&quot;&gt;
    5FB2C53DCFFE078B&amp;amp;hl=es&amp;amp;fs=1
  &lt;&#x2F;a&gt;
&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;En Jujuy, una de las provincias más pobres de la Argentina, una organización barrial construye mucho más que viviendas. En la voz de sus protagonistas, asistiremos a una experiencia que nos habla de autodeterminación, superación y esperanza. Documental dedicado a todas las trabajadoras y trabajadores que día a día construyen la Tupac Amaru - CTA&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Documental del año 2006 dirigido por Rafael Chinchilla y producido por Gisela Busaniche, una de las periodistas del ciclo de TV &lt;em&gt;La Liga&lt;&#x2F;em&gt;.&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>Ensayo sobre las tetas</title>
        <published>2009-10-30T15:45:25+00:00</published>
        <updated>2009-10-30T15:45:25+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Pedro Mairal
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/ensayo-sobre-las-tetas/">&lt;p&gt;Las tetas americanas en cambio siempre quedaron en un tercer plano, detrás de las explosiones y los autos chocadores. Estados Unidos no fue ni es un buen proveedor de tetas, a excepción de las tetas de &lt;a href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;photos1.blogger.com&#x2F;blogger&#x2F;384&#x2F;1391&#x2F;1600&#x2F;wonderwoman4.1.jpg&quot; class=&quot;thickbox&quot; rel=&quot;tetas&quot;&gt;Lynda Carter &lt;&#x2F;a&gt;en &lt;em&gt;La Mujer Maravilla&lt;&#x2F;em&gt; que eran bastante notables, tetas atléticas, altivas, heroicas, increíblemente controladas por ese corset con estrellitas. Wonder Woman provocó en muchos las primeras inquietudes masculinas, el primer desasosiego, esa terrible sensación de falta que nos dejaba temblando ante la tele y el Nestquik, sin entender bien por qué. Pero en general, las tetas yankis suelen ser más silicónicas, como las de &lt;a href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.zoilus.com&#x2F;documents&#x2F;anderson-pamela.jpg&quot; class=&quot;thickbox&quot; rel=&quot;tetas&quot;&gt;Pamela Anderson &lt;&#x2F;a&gt;en &lt;em&gt;Bay watch&lt;&#x2F;em&gt;. O, si son naturales -como en el caso de la morena totémica &lt;a href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;pub.tv2.no&#x2F;multimedia&#x2F;TV2&#x2F;archive&#x2F;00165&#x2F;tyra_banks_ap_165877g.jpg&quot; class=&quot;thickbox&quot; rel=&quot;tetas&quot;&gt;Tyra Banks&lt;&#x2F;a&gt;- ni tienen gracia ni son sexies. Tyra es tan poco sexy que en su programa invitó a un famoso cirujano plástico para probar, en vivo, que sus tetas son naturales. El cirujano se las palpó y le hizo una mamografía en directo, frente al público invitado. A Tyra, emocionada, se le entrecortó la voz explicando que hacía eso porque estaba harta de que dijeran que sus tetas no eran suyas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;A nivel nacional, todavía la &lt;a href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.pagina12.com.ar&#x2F;fotos&#x2F;20031124&#x2F;notas&#x2F;NA14FO02.JPG&quot; class=&quot;thickbox&quot; rel=&quot;tetas&quot;&gt;Coca Sarli &lt;&#x2F;a&gt;no ha sido desbancada de su puesto de diva exclusiva del fetichismo mamario, con una filmografía entera dedicada a sus tetas panorámicas, sus tetas como auspiciadas por la oficina nacional de turismo, porque asomaban en todos los lagos, las montañas, las cataratas del país, dándole una categoría geográfica a esas tetas exhibidas a la par de la exhuberancia del paisaje. Sus largas flotaciones en la hidrografía argentina no tienen y quizá no vuelvan a tener un parangón.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Después de las tetas virtuales y mediáticas, aparecen en la vida de uno las tetas reales, quizá todavía no palpables, pero sí visibles. Aquellas tetas que uno vio por primera vez desnudas, en persona, no se olvidan nunca más. Cuando estaba en segundo año del secundario, me llevé a marzo &lt;em&gt;Lengua y literatura&lt;&#x2F;em&gt; y tuve que tomar clases particulares de análisis sintáctico con una profesora que venía a casa. Se llamaba Teresa. Yo tenía quince años y ella no pasaba de los veinticinco. Era diciembre y hacía calor. Teresa venía a casa con unas musculosas sueltas, sin corpiño. Un día, sentados juntos, inclinados frente a las oraciones para analizar, le vi a través del escote las tetas, las puntas de las tetas, los pezones rosados. Sentí una alteración violenta, como si se me frenara toda la sangre de golpe y me empezara a fluir en la dirección opuesta. Ella se dio cuenta y se acomodó la musculosa sin preocuparse demasiado, dejando que volviera a pasar lo mismo varias veces. Tomé más clases, estudié mucho y di un muy buen examen. Nunca me olvidé de las estructuras sintácticas de Teresa. El relámpago clandestino de sus tetas veinteañeras le dio un erotismo a la materia que ningún profesor del colegio lograría infundir jamás.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La mirada de los hombres dobla. Cuando pasa una mujer con lindas tetas la mirada de los hombres se curva, busca, se inmiscuye a través de los pliegues, a través de los escotes o los botones mal cerrados, y adivina, sopesa, sentencia. Las mujeres modelan sus tetas como quieren. La ropa puede levantar las tetas, ocultarlas, ajustarlas, trasparentarlas, sugerirlas, agrandarlas. Es bueno conocer todos esos trucos, no tanto para no dejarse engañar, sino más bien para participar y entregarse al juego. Las tetas de los años cincuentas, por ejemplo, eran cónicas, eran parte de un torso sólido y apuntaban amenazantes; después, en los sesentas, las tetas desaparecieron un poco de escena en el hippismo de las pacifistas anti corpiño; en los ochentas empezó la fiebre de las siliconas; y ahora las tetas son como globos apretados y empujados hacia arriba por el famoso &lt;em&gt;wonder bra&lt;&#x2F;em&gt;. Hay que tener en cuenta que el &lt;em&gt;wonder bra&lt;&#x2F;em&gt; da forma, pero también rigidez. Y es una lástima porque no hay nada como ese temblor hipnótico que va a un ritmo aparte de los pasos de la mujer, como un contrarritmo, una síncopa propia de las tetas naturales en acción.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Las tetas tienen vida propia, eso es sabido; no son como el culo por ejemplo que se mueve dirigido por su dueño. Las tetas parecen difíciles de controlar. En ocasión de cabalgatas, escaleras y trotes para alcanzar el colectivo, pueden incluso ser graciosas, torpes y poco serias. Algunas mujeres sin embargo tienen la habilidad de dirigirlas. Nuestra deslumbrante &lt;a href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;photos1.blogger.com&#x2F;blogger&#x2F;384&#x2F;1391&#x2F;1600&#x2F;carlaconte4.jpg&quot; class=&quot;thickbox&quot; rel=&quot;tetas&quot;&gt;Carla Conte&lt;&#x2F;a&gt;, por ejemplo, sabe hacer un mínimo taconeo entusiasta, un rebote de afirmación, de plena simpatía, de &lt;em&gt;aquí estoy&lt;&#x2F;em&gt;, que le provoca un temblor hacia arriba que termina en una especie de vibración de trampolín a la altura de sus tetas plenipotenciarias de chica de barrio. Un movimiento que le ganó televidentes y que detiene el zapping. Dentro de los cambios evolutivos, que van del &lt;em&gt;homo sapiens&lt;&#x2F;em&gt; al &lt;em&gt;homo mediáticus&lt;&#x2F;em&gt;, la función más importante de las tetas hoy en día ya no es la reproducción sino la capacidad para aumentar el rating.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Pero volviendo a las tetas reales de este lado de la pantalla, ¿cómo se accede a ellas, cómo se alcanzan y develan? Las mujeres tetonas tienen una habilidad desarrollada durante años para frenar las manos de los hombres-pulpo. El hombre-pulpo es el que no da abasto, el que ya tiene las dos manos agarrando cada cachete del culo y va por más, porque quiere además palpar simultáneamente la abundancia de las tetas y es como si les nacieran dos brazos suplementarios para alcanzar ese fin. Pero las mujeres tetonas tienen mucha destreza, saben interponer el codo y bloquear todo intento de avance. Hay que aprender que si una mujer detiene una mano no hay que insistir, sino intentar más adelante por otro lado, despacio, sin apurarse. Nunca jamás debe intentarse tocarle las tetas a una mujer antes de darle un beso, porque sería un fracaso (hay excepciones, hay abordajes muy acalorados por detrás que vienen con doble estrujamiento de tetas y beso en el cuello, pero no son muy frecuentes entre desconocidos). En general las tetas se exploran durante el beso, en lo más apasionado del beso. Una vez instalados en ese vértigo, se puede subir una mano por la espalda que explore debajo del elástico del broche del corpiño, pero sin desabrochar nada todavía, en una caricia que llegue a la nuca, que disimule un poco pero que a la vez diga &lt;em&gt;ya estoy acá debajo de esta lycra tirante y no me voy a detener&lt;&#x2F;em&gt;. Si la mujer accede tácitamente (porque nunca hay que preguntar ni pedir permiso) entonces ahí sí, se puede intentar desbrochar, desmantelar la delicada ingeniería del corpiño, desactivar esa tensión tan linda, lo elástico, lo tirante de las tetas sujetadas entre diseños de moños y florcitas. Y entonces llega la verdad, sin íntimos trucos textiles, la doble realidad pura y palpable. Entonces aparecen, asoman en estéreo, se despliegan las tetas en todas sus variantes como ejemplos de la biodiversidad. Tetas duras, nuevas, tetas derramadas, pesadas, tetas blandas, inabarcables, tetas sin caída, sin pliegue como cúpulas altas de pezones rosados, tetas apenas sobresalientes pero halladas finalmente por las manos, tetas enormes y llenas, tetas asimétricas, tetas breves pero puntiagudas de pezones duros, tetas lisas de aureolas enormes apenas dibujadas, tetas blancas, morenas, con marcas de bikini, tetas chiquitas y felices, tetas tímidas, esquivas, o desafiantes, orgullosas, guerreras. Todas lindas, dispuestas para el beso, la lengua, el mínimo mordisco, y provocando una sed desesperada cuanto más grandes, una actitud ridícula del hombre que de repente actúa como un cachorro ciego y hambriento y desbocado.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Y sin embargo esa sed no termina de saciarse. Hay algo misterioso en la atracción por las tetas. Porque, ¿qué se busca en las tetas? Las atracciones de la cintura para abajo tienen un objetivo siempre más claro y complementario, que termina consumándose sin demasiado equívoco. Pero en las tetas, ¿qué buscan los adultos? Que todo sea un simulacro de lactancia no cierra bien. Demasiado edípico y cantado eso de buscar repetir ese vínculo nutricio con la madre. ¿Y además las mujeres qué ofrecen cuando ofrecen sus tetas? Dicen que la existencia de las tetas tiene un propósito de atractivo sexual (además de su fin alimentario). Dicen que al estar erguidas las hembras humanas tuvieron que desarrollar una especie de reduplicación del culo en la parte de delante de su cuerpo para atraer a los machos. Ése es el fin que cumplirían esas dos esferas juntas a la altura de las costillas superiores: ser un señuelo similar a un culo llamativo. La explicación parece bastante ridícula y quizá por eso mismo –porque el cuerpo humano es bastante ridículo- sea cierta.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Las tetas son insoslayables. Imanes de los ojos. Las tetas invitan a la zambullida para pasarse un verano entre esos dos hemisferios. Son más fuertes que uno. Hay una fuerza hormonal y animal que supera todo intento represivo y civilizatorio por no mirar, por no quedar como un primate bizco de deseo. Mirar todo el tiempo a los ojos a una mujer con un buen escote es un difícil ejercicio de autocontrol, es casi imposible que los ojos no se nos resbalen a esas curvas, que no caigan y se entreguen con toda la mirada a la gravitación de la redondez de la tierra. Porque hay tetas que son insostenibles, y provocan incredulidad. Uno mira una vez y vuelve a mirar pensando &lt;em&gt;¿Vi bien?.&lt;&#x2F;em&gt; Y sí, uno vio bien, y esa visión genera una inquietud, una insatisfacción total de la vida, uno quiere entrar en ese mundo blando y suave, uno se siente lejos de esas tetas, desamparado como un soldado en la trinchera.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El anoréxico gusto de la época propone un ideal de mujer flaca pero con grandes tetas, algo raro que se da sólo en casos prodigiosos. Por eso la superabundancia de tetas falsas en los medios, tetas que quedan estrábicas, desorientadas, y a veces un poco ortopédicas. Se exigen mujeres escuálidas que terminan poniéndose siliconas porque sin prótesis presentarían unas tetas apenas protuberantes, tetas de bailarina de ballet; una belleza sutil y sugerida que la tele parece no poder aceptar.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Una regla extraña pero frecuente hace que las tetonas sean chatas de culo, y las culonas sean chatas de arriba. Como si en la repartija hubiera que optar por una u otra opción. La mujer latinoamericana suele ser más dotada de grupas que de globos. La mujer promedio brasilera, por ejemplo, con su mezcla afro-tupí, suele tener unas poderosas pompas brunas y ser bastante chata de tetas. En cambio las mujeres europeas, nórdicas, suelen presentar  –como escuché decir una vez en un canal de cable– &lt;em&gt;un volumen mamario importante&lt;&#x2F;em&gt;. Las alemanas teutonas, las suecas, las valquirias escandinavas, son mujeres con toda la vida por delante. Avanzan heroicas con grandes tetas redondas, doradas, divergentes. En Francia se hace más un culto a las tetas que al culo, y sin embargo las francesas –con excepciones normandas que cortan el aliento como la impresionante &lt;a href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.milliyet.com.tr&#x2F;content&#x2F;galeri&#x2F;casta&#x2F;resim&#x2F;55.jpg&quot; class=&quot;thickbox&quot; rel=&quot;tetas&quot;&gt;Laetitia Casta&lt;&#x2F;a&gt;– suelen ser magras, escasas y finas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Quizá las tetas no sean indispensables, pero dan alegría. Por suerte, las argentinas, gracias al encuentro de las sangres nativas y la inmigración mediterránea, suelen tener medidas armónicas, lo que quiere decir que están bien de todos lados. Y si nos llegara a tocar enamorarnos de una mujer sin tetas, habrá que apechugar, quererla, y echar de vez en cuando unas pispeadas nomás, disimulando. Hay que tener cuidado. Un amigo tuvo un &lt;em&gt;lapsus&lt;&#x2F;em&gt; que precipitó su separación. Su novia, que era muy chata y celosa, se cansó de pescarlo mirando escotes por la calle y le vaticinó: Vos un día me vas a dejar por una tetona. Y él, queriendo arreglarla le contestó: Sin vos estaría perdido, amor, sos mi tabla de salvación.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;publicado en la revista &lt;em&gt;Brando&lt;&#x2F;em&gt;, Buenos Aires, noviembre 2006&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;div&gt;
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        <title>Diciembre - Grupo Torre</title>
        <published>2009-10-29T16:51:27+00:00</published>
        <updated>2009-10-29T16:51:27+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/fotos/diciembre-grupo-torre/">&lt;p&gt;Grupo Torre, teatro plurilingüe - Facultad de Lenguas - Universidad Nacional de Córdoba
_ Intervención teatral basada en la obra &lt;em&gt;Diciembre&lt;&#x2F;em&gt;, de Laura Ferraris.  Ciudad Universitaria, 4 de octubre de 2009&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;galeria&quot;&gt;Galería&lt;&#x2F;h3&gt;

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        <title>Elvira</title>
        <published>2009-10-26T08:53:57+00:00</published>
        <updated>2009-10-26T08:53:57+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Una historia de amor prohibido, en un circo, con su dueño petizo, payasos amargos y flacos, equilibristas rusos, un boxeador devenido en forzudo farsante y una trapecista que sabe volar.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Cortometraje de Juan Manuel Costa, inspirado en la canción “Elvira, la Trapecista” de &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.macorsluc.com.ar&quot;&gt;Marcos Luc&lt;&#x2F;a&gt;. Realizado en Córdoba, Argentina, en 2004.&lt;&#x2F;p&gt;
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    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>El sentimiento de la poesía en la infancia...</title>
        <published>2009-10-22T09:32:45+00:00</published>
        <updated>2009-10-22T09:32:45+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Julio Cortázar
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/el-sentimiento-de-la-poesia-en-la/"/>
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/el-sentimiento-de-la-poesia-en-la/">&lt;p&gt;El sentimiento de la poesía en la infancia: me gustaría
saber más, pero temo caer en las extrapolaciones a la
inversa, recordar obligadamente desde el &lt;em&gt;hic et nunc&lt;&#x2F;em&gt; que
deforma casi siempre el pasado (Proust incluido, mal que les
pese a los ingenuos).&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Hay cosas que vuelven a ráfagas, que alcanzan a
reproducir durante un segundo las vivencias profundas,
acríticas del niño: sentirme a cuatro patas bajo las
plantaciones de tomates o de maíz del jardín de Bánfield, rey
de mi reino, mirando los insectos sin intermediarios
entomológicos, oliendo como me es imposible oler hoy la
tierra mojada, las hojas, las flores. Si de esa revivencia
paso a las lecturas, veo sobre todo las páginas de El Tesoro
de la Juventud (dividido en secciones, y entre ellas El libro
de la Poesía que abarcaba un enorme espectro desde la
antigüedad hasta el modernismo). Mezcla inseparable,
Olegario Andrade, Longfellow, Milton, Gaspar Núñez de
Arce, Edgar Allan Poe, Sully Prudhomme, Victor Hugo,
Rubén Darío, Lamartine, Bécquer, José María de Heredia…&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Una sola cosa segura: la preferencia –forzada por la del
antólogo– por la poesía rimada y ritmada, tempranísimo
descubrimiento del soneto, de las décimas, de las octavas
reales. Y una facilidad inquietante (no para mí, para mi
madre que imaginaba plagios disimulados) a la hora de
escribir poemas perfectamente medidos y de impecables
rimas, por lo demás &lt;em&gt;signifying nothing&lt;&#x2F;em&gt; más allá de la
cursilería romántica de un niño frente a amores imaginarios
y cumpleaños de tías o de maestras.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Otra ráfaga: recuerdo haber amado un eco internoen una
elegía escrita después de la lectura de &lt;em&gt;El Cuervo&lt;&#x2F;em&gt;, sin
sospechar que eso se llamaba aliteración:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;¡Pobre poeta, desdichado Poe!&lt;&#x2F;em&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Y un final de soneto, escrito después de haber visto
Buenos Aires de noche, desde el balcón de un décimopiso:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;div class=&quot;poetry&quot;&gt;&lt;p&gt;y la ciudad parece así, dormida,&lt;br&gt;
Una pradera nocturnal, florida&lt;br&gt;
Por un millón de blancas margaritas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
&lt;p&gt;Bonito ¿no? &lt;em&gt;Nocturnal&lt;&#x2F;em&gt;… el pibe ya no le tenía miedo a las
palabras, aunque todavía no supiera qué hacer con ellas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;En De Edades y Tiempos, Salvo el crepúsculo, 1984&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;div&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Limando cantos III</title>
        <published>2009-10-21T12:23:00+00:00</published>
        <updated>2009-10-21T12:23:00+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/blog/limando-cantos-iii/"/>
        <id>https://textosypretextos.pages.dev/blog/limando-cantos-iii/</id>
        
        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/limando-cantos-iii/">&lt;p&gt;&lt;strong&gt;From:&lt;&#x2F;strong&gt; Luis Roberto Ramallo&lt;br&gt;
&lt;strong&gt;to:&lt;&#x2F;strong&gt; ing_computacion@googlegroups.com&lt;br&gt;
&lt;strong&gt;date:&lt;&#x2F;strong&gt; Mon, Sep 28, 2009 at 1:52 PM&lt;br&gt;
&lt;strong&gt;subject:&lt;&#x2F;strong&gt; Información sobre la Ley de Medios.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;&lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.slideshare.net&#x2F;guest28c83ee7&#x2F;ley-de-medios-2105997&quot;&gt;Ley De Medios — presentación en Slideshare&lt;&#x2F;a&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;from&lt;&#x2F;strong&gt; Mario Martinez &lt;a href=&quot;mailto:sergiochalave@gmail.com&quot;&gt;sergiochalave@gmail.com&lt;&#x2F;a&gt;&lt;br&gt;
&lt;strong&gt;to:&lt;&#x2F;strong&gt; ing_computacion@googlegroups.com&lt;br&gt;
&lt;strong&gt;date:&lt;&#x2F;strong&gt; Mon, Sep 28, 2009 at 3:10 PM&lt;br&gt;
&lt;strong&gt;subject:&lt;&#x2F;strong&gt; Re: Información sobre la Ley de Medios.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Señores.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;No se si es el medio dado el tema de este foro, pero habiendo visto lo enviado en el link , creo necesario responder:
Que el Gobierno nos ha involucrado en una mas de las peleas personales y económicas contra el Grupo Clarin, hasta ayer aliado político, hoy enemigo público N° 1.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Dicho aceptado por el Secretario del Cispren Local. en la audiencia pública que se desarrollo en Cordoba, y que no les importa otra cosa mas que fundirlos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;No tiene el gobierno de turno mas que su mezquino interés político.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;por otro lado defiendo la libertad de expresión, no me importa si es comercial, social o la que sea, no acepto que nos quieran imponer cupos de ningún tipo, es como si uds. fueran a una librería y les obligen a comprar un porcentaje de libros de determinado origen,&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El imponer a canales oficiales como Canal 7, u otros canales del mismo origen es inaceptable, dentro de poco nos van a obligar a ver LA RAZON DE MI VIDA ($$$$)  por Kristina K. (escrito en las soleadas tardes del Calafate)  por el canal Encuentro si esto sigue así.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Disculpen el off topic.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Ing. Martinez&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;PD. no se olviden que esta en Diputados el proyecto para el  aumento del 30 % de productos de Informática y celulares…. que disfruten de la tarde.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;from&lt;&#x2F;strong&gt; Emilio Gallego &lt;a href=&quot;mailto:gaitan@gmail.com&quot;&gt;gaitan@gmail.com&lt;&#x2F;a&gt;&lt;br&gt;
&lt;strong&gt;to:&lt;&#x2F;strong&gt; ing_computacion@googlegroups.com&lt;br&gt;
&lt;strong&gt;date:&lt;&#x2F;strong&gt; Fri, Oct 2, 2009 at 2:18 AM&lt;br&gt;
&lt;strong&gt;subject:&lt;&#x2F;strong&gt; Re: Información sobre la Ley de Medios.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Ingeniero Martinez:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Dada su opinión, con la que disiento plenamente, me veo en la obligación de responder.  Lamento haber  visto este hilo recién ahora, 4 días después de su primer mail y pido disculpas a todos por no leer íntegramente el hilo. Me pone muy contento, sin embargo, notar que la gran participación que ha habido y la cantidad de argumentos vertidos, como dice Julian Margara en uno de los últimos mails.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Es usted docente de una cátedra que mucho tiene que ver con el tema (Comunicaciones de Datos, de 4to año), por lo tanto su opinión no sólo tiene relevancia sino ascendencia en este tópico. Me sorprende sobremanera entonces la liviandad de su comentario, reduciendo la discusión de un tema tan relevante sin exponer argumentos sólidos, limitandonse a denotar su rechazo al gobierno.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Ante todo, quiero preguntarle ¿ Se tomó la molestia de leer el material que Luis Ramallo envió para iniciar este hilo? ¿Y el proyecto de ley, lo leyó?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Le dejo los dos links, por las dudas:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.megaupload.com&#x2F;?d=JBM07UT5&quot;&gt;http:&#x2F;&#x2F;www.megaupload.com&#x2F;?d=JBM07UT5&lt;&#x2F;a&gt;
&lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.comfer.gov.ar&#x2F;web&#x2F;blog&#x2F;wp-content&#x2F;uploads&#x2F;2009&#x2F;09&#x2F;ley-senado-21-9.pdf&quot;&gt;http:&#x2F;&#x2F;www.comfer.gov.ar&#x2F;web&#x2F;blog&#x2F;wp-content&#x2F;uploads&#x2F;2009&#x2F;09&#x2F;ley-senado-21-9.pdf&lt;&#x2F;a&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Dijo usted:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Que el Gobierno nos ha involucrado en una mas de las peleas personales y económicas contra el Grupo Clarin, hasta ayer aliado político, hoy enemigo público N° 1. Dicho aceptado por el Secretario del Cispren Local. en la audiencia pública que se desarrollo en Cordoba, y que no les importa otra cosa mas que fundirlos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;En primer lugar no cita usted fuente alguna de las declaraciones del secretario de Cispren  (Circulo Sindical de trabajadores de prensa de Córdoba), aunque problablemente no esté faltando a la verdad, porque somos muchos los que intuímos que este enfrentamiento entre el gobierno y el Grupo Clarín fue un factor detonante que decidió llevar esto adelante.  Pero, ¿Es ese el eje principal? ¿Cuales son los beneficios o perjuicios que traería la ley más allá de la causa que activó el envío del proyecto? ¿Se lo preguntó?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;En segundo lugar, más grave, intentar utilizar la voz gremial de los trabajadores de prensa para reforzar el sentido negativo que usted quiere darle a la idea, sí es faltar a la verdad (o al menos confundirla), porque estos trabajadores están decida y públicamente a favor de este proyecto de ley, como puede leerse en cada uno de los &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.prensared.com.ar&#x2F;indexmain.php?lnk=1&amp;amp;mnu=117&quot;&gt;artículos que publican en su web&lt;&#x2F;a&gt;.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Prosigue su email:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;por otro lado defiendo la libertad de expresión, no me importa si es comercial, social o la que sea, no acepto que nos quieran imponer cupos de ningún tipo, es como si uds. fueran a una librería y les obligen a comprar un porcentaje de libros de determinado origen,&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Acá sí, demuestra que no está bien informado y lamentablemente, como muchos argentinos, la repulsión que le genera todo lo “K” le enceguece el juicio crítico.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El espíritu del proyecto de ley es escencialmente antimonopólico, por lo que defiende la libertad de expresión de manera arrolladoramente superadora a la situación actual, con una ley heredada de la dictadura y reformada por el menemismo para permitirles a los poderosos serlo cada vez más.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Vea la paradoja: es el monopolio actual y no la futura ley (confío en que se aprobará) la que restringe la libertad de expresión que usted dice defender.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;En ese sentido su ejemplo, el de vernos obligados a comprar libros de determinado origen, es intrínsecamente falaz porque más bien describe la situación vigente: hoy estamos obligados a consumir determinados canales o radios (“libros” en su ejemplo) de determinado origen porque son los únicos que existen, los únicos que llegan y los que tienen sufiente poder para imponerse. Esa es una definición de monopolio y es lo que hoy existe.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Le cito un ejemplo. El canal de noticas C5N, aunque es de distribución gratuita (las distribuidoras de cable no deben pagar derechos de transmisión) no se ve en gran parte de Córdoba, porque la distribuidora más importante, Multicanal (del grupo Clarín) la considera una competencia directa a su señal de noticias (TN).&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Comparto &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;larunfla.blogspot.com&#x2F;2009&#x2F;09&#x2F;victor-hugo-le-pone-la-tapa-longobardi.html&quot;&gt;la fuente&lt;&#x2F;a&gt; y a la vez los videos de una entrevista a Victor Hugo Morales, periodista de gran trayectoria y abierta oposición al gobierno, pero cuya honestidad intelectual lo obliga a defender este proyecto de ley. Victor Hugo  hace foco en esto mismo que yo le planteo: para defender la libertad de expresión hay que enfrentar al monopolio.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Si no puede competir una señal comercial como C5N, ¿Cómo entonces podrían expresarse las miles de voces que no llegan nunca a los medios masivos?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Aquí cabe un ejemplo que me atañe directamente: En la &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.agrupacionmazamorra.com.ar&quot;&gt;organización&lt;&#x2F;a&gt; social que participo tenemos un &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.agrupacionmazamorra.com.ar&#x2F;article&#x2F;taller-de-comunicaci%C3%B3n-y-expresion&quot;&gt;taller de Comunicación popular con jovenes y niños de Campos de La Ribera, Barrio Müller y Barrio Maldonado&lt;&#x2F;a&gt;.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Trabajamos distintos ejes (contaminación, sexualidad, violencia) produciendo micros de radio y videos. Pero más allá de los contactos que conseguimos en algunos medios, la posibilidad de difundir la producción está absolutamente limitada, sobre todo para que llegue a los propios vecinos de la villa, los verdaderos interesados y el público en el que queremos que incida nuestro mensaje. Por supuestos, estos vecinos que no tienen agua potable, lejos están de poder acceder a internet.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;¿Tendría cabida nuestra producción con fines comunitarios, educativos y sociales con la actual distribución de medios?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Ahí está, entonces la obligación de la ley. Lo resumió Raúl Scalabrini Ortiz en esta frase: * “Todo lo que no se legisla explícita y taxativamente a favor del más débil queda implícitamente legislado a favor del más fuerte. No es el poderoso el que necesita el amparo legal. El poderoso tiene su propia ley, que es su propia fuerza.”*&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Su último párrafo&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;El imponer a canales oficiales como Canal 7, u otros canales del mismo origen es inaceptable, dentro de poco nos van a obligar a ver LA RAZON DE MI VIDA ($$$$)  por Kristina K. (escrito en las soleadas tardes del Calafate)  por el canal Encuentro si esto sigue así.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Me deja sin palabras, porque sólo destila odio y ninguna fundamentación.  Realmente cuando dice “nos van a obligar” ¿a que se refiere? ¿Piensa que vendrá un morocho de temer a obligarlo a mirar canal 7 frente al televisor, como insinuó subliminalmente con la foto de &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.clarin.com&#x2F;diario&#x2F;2009&#x2F;08&#x2F;28&#x2F;tapapapel.htm&quot;&gt;tapa el diario clarin el 28 de agosto&lt;&#x2F;a&gt;?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Dejo acá, obviando comentar sobre su posdata fuera de tema, que sólo enfatiza su odio sin poner el eje en la discusión objetiva sobre esta ley, como sí han hecho muchos compañeros.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Saludos a ud. atte.
Emilio Gallego&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span id=&quot;actualizacion&quot;&gt;&lt;&#x2F;span&gt; ### Actualización&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;from&lt;&#x2F;strong&gt; Mario Martinez &lt;a href=&quot;mailto:sergiochalave@gmail.com&quot;&gt;sergiochalave@gmail.com&lt;&#x2F;a&gt;&lt;br&gt;
&lt;strong&gt;to:&lt;&#x2F;strong&gt; ing_computacion@googlegroups.com&lt;br&gt;
&lt;strong&gt;date:&lt;&#x2F;strong&gt; Fri, Oct 2, 2009 at 1:18 PM&lt;br&gt;
&lt;strong&gt;subject:&lt;&#x2F;strong&gt; Re: Información sobre la Ley de Medios.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Hola Martin y a Todos.
Primero no soy Docente de la Cátedra comunicaciones de Datos, son Docente en Sistemas de Radiocomunicación, lei el Proyecto de Ley, estube en una Audiencia Pública, y trabajo en los medios desde 1990, a la fecha, por lo tanto tengo contacto directo con gente de Radio y Televisión y también empresas de Cable.
La preocupacion es grande no por una Ley nueva, que hace falta, sino en las entrelineas, relacionadas con el manejo de poder por parte del gobierno, por ejemplo que el único que puede tener cadenas de Radio y TV sea el Gobierno, por supuesto que hay cosas positivas en el proyecto pero que son tapadas por el único objetivo oficial que es dominar los medios con vista a las proximas elecciones y con un congreso opositor.
Por supuesto que este es un punto de vista, desde ya que son aceptados todos. veremos que pasa el proximo año, por las dudas guarden estas notas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Atentamente&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Mario Martinez&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;from&lt;&#x2F;strong&gt; Emilio Gallego &lt;a href=&quot;mailto:gaitan@gmail.com&quot;&gt;gaitan@gmail.com&lt;&#x2F;a&gt;&lt;br&gt;
&lt;strong&gt;to:&lt;&#x2F;strong&gt; ing_computacion@googlegroups.com&lt;br&gt;
&lt;strong&gt;date:&lt;&#x2F;strong&gt; Fri, Oct 2, 2009 at 7:04 PM&lt;br&gt;
&lt;strong&gt;subject:&lt;&#x2F;strong&gt; Re: Información sobre la Ley de Medios.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Ingeniero&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Disculpe por la confusión sobre su asignatura, pero con más razón aplica mi observación: su experiencia profesional, cargo docente y rol como educador implica una responsabilidad grande en la opinión sobre este tema, y no debe realizarse a la ligera, repitiendo clichés infundados que no aportan claridad&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La preocupacion es grande no por una Ley nueva, que hace falta, sino en las entrelineas, relacionadas con el manejo de poder por parte del gobierno, por ejemplo que el único que puede tener cadenas de Radio y TV sea el Gobierno,&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Cuando usted habla de las entrelíneas sería deseable que las explicitara ¿Cuales son? ¿En qué artículos?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Lo que no puede haber es monopolización. Insisto, ahí está el “quid” de la cuestión. Por eso, en el proyecto lo que se limita es la multiplicidad de licencias, con un tope de 10 de alcance nacional por licenciatario (articulo 45 inciso b) y hasta un máximo del 35% treinta y cinco por ciento (35%) del total nacional de habitantes o de abonados&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Se lo dejo para que lo mire online, por si les es un engorro descargarlo:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;iframe src=&quot;http:&#x2F;&#x2F;docs.google.com&#x2F;gview?
url=http:&#x2F;&#x2F;www.comfer.gov.ar&#x2F;web&#x2F;blog&#x2F;wp-content&#x2F;uploads&#x2F;2009&#x2F;09&#x2F;ley-senado-21-9.pdf&amp;
embedded=true&quot; style=&quot;width: 450px; height: 500px;&quot; frameborder=&quot;0&quot;&gt;&lt;&#x2F;iframe&gt;
&lt;p&gt;Página 60, para más datos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Es concreto: si usted está en contra de lo que esto significa entonces significa que no está a favor de la libertad de expresión como afirmó en el mail que respondí anteriormente. Si no se limita por ley, a favor de los más debiles como dijo Scalibrini Ortiz, el poder económico de los medios grandes desplaza a los menos poderosos, y aunque sean distintos locutores, las voces que se escuchan son pocas. ¿O ne le suenan todas las radios poderosas muy parecidas a la parodia &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.youtube.com&#x2F;watch?v=oOv_-dRhuds&quot;&gt;“Hasta Cuando” de Diego capusotto&lt;&#x2F;a&gt;?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Billetera mata libertad de expresión, podría parafrasearse.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Se cae así en la falacia que justifica “la gente elige a los monopolios”, como &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.youtube.com&#x2F;watch?v=bFDD2-8LewA&quot;&gt;repiten constante los periodistas de TN&lt;&#x2F;a&gt;. Hay un &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;mundo-perverso.blogspot.com&#x2F;2008&#x2F;04&#x2F;la-gente-elige-los-monopolios.html&quot;&gt;muy buen artículo&lt;&#x2F;a&gt; de un muy buen blog que refuta este razonamiento de manera contundente.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;por supuesto que hay cosas positivas en el proyecto pero que son tapadas por el único objetivo oficial que es dominar los medios con vista a las proximas elecciones y con un congreso opositor.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Es un análisis muy corto y mezquino, que ya ha sido refutado en este hilo por varios participantes. Acotar los objetivos de este proyecto al gobierno y a sus intereses electorales es negar la lucha de inumerables personas y organizaciones que vienen bregando incansablemente, desde el llano y desde hace mucho tiempo, por esta ley.
Más aún, es minimizar las implicancias profundas que traerá en  democratización de la palabra, herramienta fundamental para la construcción de una democracia más sana y plural,  que va mucho, mucho más alla de este gobierno o los que vengan.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Dice Eduardo Aliverti en una de sus &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.pagina12.com.ar&#x2F;diario&#x2F;elpais&#x2F;1-132131-2009-09-21.html&quot;&gt;últimas editoriales&lt;&#x2F;a&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;“¿Me cambia en algo la vida todo esto? No. Pero seguro que me va a cambiar
menos que menos si no apunto que el Poder no pasa únicamente por el Gobierno.”&lt;&#x2F;em&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Por supuesto que este es un punto de vista, desde ya que son aceptados todos. veremos que pasa el proximo año, por las dudas guarden estas notas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Así lo haremos, y ojalá podamos en ese momento seguir reflexinando al respecto. Pero no pretenda que los cambios se vean tan a corto plazo (un año es muy poco tiempo). Una ley no es más que una herramienta, por lo que hay que tener voluntad de usarla y eso será otra lucha que habrá que dar.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Saludos&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;from&lt;&#x2F;strong&gt; Mario Martinez&lt;br&gt;
&lt;strong&gt;to:&lt;&#x2F;strong&gt; ing_computacion@googlegroups.com&lt;br&gt;
&lt;strong&gt;date:&lt;&#x2F;strong&gt; Fri, Oct 2, 2009 at 8:12 PM&lt;br&gt;
&lt;strong&gt;subject:&lt;&#x2F;strong&gt; Re: Información sobre la Ley de Medios.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Yo no soy titular de una licencia, pero si hablo con ellos, con respecto al número de licencias es discutible, pero si tiene que haber un limite, yo personalmente no estoy de acuerdo con el cupo del 35 % de población, ya que el resto se pierde la posibilidad de optar.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Lo del monopolio, no es así es una concentración de medios, porque si no quiero ver TN veo Canal 8 o Canal 10, si bien no es un buen ejemplo pero monopolio (natural) es EPEC, no hay otra alternativa.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;pero veamos el lado positivo, la desconcentración traerá mas trabajo para los Ingenieros (nosotros). ya que la concentración llevo a que por ejemplo el área de ingeniería de Cordoba u otras ciudades se maneje directamente de Bs. As. con un único equipo de ingeniería.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Si estoy de acuerdo con las cadenas tanto de Radio como de TV, y con las emisoras locales, para mi tienen que existir ambas, por ejemplo el éxito de las FM fue porque se ocupaba de la problematica local, cuantos escuchan continental o radio del plata en Cordoba. son pocos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;o cuantos escuchan cadena 3 en buenos aires, no figura ni en la cola del rating.
este proyecto para mi como profesional es muy favorable, pero desde el punto de vista político no. por todo lo que se dijo respecto de las intensiones del gobierno.
seria bueno que podamos hacer un panel sobre este tema e invitar a la gente de los medios. dejenme hablar con las autoridades a ver si logramos convocar un panel representativo (pros, contras, y no sabe no contesta).&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;buen fin de semana.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;from&lt;&#x2F;strong&gt; Emilio Gallego&lt;br&gt;
&lt;strong&gt;to:&lt;&#x2F;strong&gt; ing_computacion@googlegroups.com&lt;br&gt;
&lt;strong&gt;date:&lt;&#x2F;strong&gt; Fri, Oct 2, 2009 at 10:14 PM&lt;br&gt;
&lt;strong&gt;subject:&lt;&#x2F;strong&gt; Re: Información sobre la Ley de Medios.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Yo no soy titular de una licencia, pero si hablo con ellos, con respecto al número de licencias es discutible, pero si tiene que haber un limite, yo personalmente no estoy de acuerdo con el cupo del 35 % de población, ya que el resto se pierde la posibilidad de optar.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Optar: justamente, no hay posibilidad de optar cuando se permite que quienes tienen más poder (dinero) acaparan todo el espectro con el mismo mensaje.  ¿Revisó alguna de las infografías sobre el “mapa de medios” ?
Le &lt;a href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.textosypretextos.com.ar&#x2F;sites&#x2F;www.textosypretextos.com.ar&#x2F;IMG&#x2F;gif&#x2F;2h3z9l5.gif&quot; class=&quot;thickbox&quot;&gt; facilito una&lt;&#x2F;a&gt;.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Lo del monopolio, no es así es una concentración de medios, porque si no quiero ver TN veo Canal 8 o Canal 10, si bien no es un buen ejemplo pero monopolio (natural) es EPEC, no hay otra alternativa.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Decir “concentración de medios” en vez de monopolio es tratar de colar un eufemismo para no ver la realidad. Podemos acordar que es un oligopolio, pero con notorios actores preponderantes.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;¿Leyó el articulo en el que se refuta este argumento (al que me adelanté porque intuí que iba a caer) que afirma que “la gente elige libremente a los medios poderosos” ?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;mundo-perverso.blogspot.com&#x2F;2008&#x2F;04&#x2F;la-gente-elige-los-monopolios.html&quot;&gt;Léalo, por favor&lt;&#x2F;a&gt; (Carlitos Murua, también estás invitado a leerlo)&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;pero veamos el lado positivo, la desconcentración traerá mas trabajo para los Ingenieros (nosotros). ya que la concentración llevo a que por ejemplo el área de ingeniería de Cordoba u otras ciudades se maneje directamente de Bs. As. con un único equipo de ingeniería.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Bien, ¡al fin estamos de acuerdo en algo! Y vale enfatizar que no sólo será para el área técnica, sino (sobre todo) para los comunicadores y todos los generadores y generadoras de contenidos culturales, que hoy tienen absolutamente limitadas las posibilidades laborales, que el abanico de oportunidades se abrirá.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;este proyecto para mi como profesional es muy favorable,&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Es muy bueno que desde su experiencia y conocimiento se de cuenta de esto y lo haga saber a los futuros ingenieros.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Lo que no entiendo es por qué ataca algo que lo beneficia directamente, beneficia al grueso de la población y sólo perjudica, si se quiere, a grupos económicos que deberán ajustarse a los límites  impuestos a su voracidad ¿Por qué defiende con tanto ahínco un status quo que le es ajeno?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;sería bueno que podamos hacer un panel sobre este tema e invitar a la gente de los medios. dejenme hablar con las autoridades a ver si logramos convocar un panel representativo (pros, contras, y no sabe no contesta).&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Muy interesante propuesta. (un poco tardía, pero igualmente interesante). Eso sí,  &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;pages.citebite.com&#x2F;u1k7q9j6t6cbl&quot;&gt;que no vaya a pasar lo que pasó en Mendoza&lt;&#x2F;a&gt;, eh.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Me quedo con la última oración de esa cita:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;“A algunos no les entra en la cabeza (o no les conviene aceptar) que esta movida supera los límites del kirchnerismo”&lt;&#x2F;em&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Saludos y buen fin de semana.
Emilio&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;Hay más limaduras de cantos en los archivos. Sólo &lt;a href=&quot;&#x2F;spip.php?page=recherche&amp;amp;recherche=limando+cantos&quot;&gt;tenés que buscarlas&lt;&#x2F;a&gt;&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;div&gt;
&lt;h3 id=&quot;galeria&quot;&gt;Galería&lt;&#x2F;h3&gt;

&lt;figure class=&quot;align-center&quot;&gt;
  &lt;div class=&quot;media-frame&quot;&gt;
    &lt;img src=&quot;&amp;#x2F;media&amp;#x2F;gif&amp;#x2F;2h3z9l5.gif&quot; alt=&quot;&quot; loading=&quot;lazy&quot;&gt;
  &lt;&#x2F;div&gt;
  
&lt;&#x2F;figure&gt;

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        <title>Por qué defiendo a Maradona</title>
        <published>2009-10-20T14:03:15+00:00</published>
        <updated>2009-10-20T14:03:15+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Alejandro Dolina
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/por-que-defiendo-a-maradona/">&lt;p&gt;En “La Venganza será terrible” del lunes 19 de octubre, Alejandro Dolina, ante el mensaje de una oyente, se expidió con vehemencia sobre las declaraciones de Maradona.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;“Ingrid Hammer dice: ’Estimado Dolina, ¿ya no defiende más a Maradona? ¿O acaso ya no hay ningún Sargento Cruz? Vea: Ud. ayudó a alimentar al monstruo que tan bien nos hace quedar ante la prensa mundial. Cordialmente. ’.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Mi respuesta es SÍ. Yo he resuelto -después de un extravío- bancar a Maradona en esto. ¿Sabe por qué? Por personas como usted. La indignación burguesa que sucedió al exabrupto de Maradona fue totalmente patética y asqueante. Un mundo totalmente hipócrita, el mundo de la radio, donde se escucha eso mismo que Diego dijo bajo emoción violenta, pero libreteado (y en la televisión ni hablemos), ese mundo se indignó. Esos tipos se indignaron. Y esa indignación burguesa me hace ponerme inmediatamente en la vereda de enfrente.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Y lo que un tipo dijo, obnubilado por el momento, por la emoción, por su propia historia, y por su propia condición, después fue repetido ad nauseam por todos los noticieros, con subrayados, subtitulados, duplicaciones, ampliaciones y circulación por Internet, por tipos que no estaban ni obnubilados, ni en estado de emoción violenta, ni perturbados por ninguna cosa, sino que lo planearon diecinueve mil veces. Esos tipos ahora se ponen en la superioridad moral de preguntarme a mí si lo defiendo a Maradona. Bueno, sí, lo defiendo. Si es contra ustedes, lo defiendo. Lo defiendo totalmente.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Y eso de “que tan bien nos hace quedar ante la prensa mundial”… ¡Cipayos provincianos que quieren quedar bien con sus supuestos amos europeos! ¡Yo no tengo ningún interés en quedar bien ante la prensa mundial! ¡No es ésa nuestra obligación! ¿Qué tenemos que quedar bien ante nadie? ¿Ante quiénes? ¿Ante gobiernos que aniquilan a sus enemigos? ¿Ante quién tenemos que quedar bien? ¿Dónde esta la Fiscalía del Universo? ¿Dónde está la reserva moral de la Humanidad? ¿En Estados Unidos? ¿En Europa? ¡Déjeme que me muera de risa, Ingrid Hammer!&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Y otra cosa: muchas veces, pero muchas, en los medios se dicen cosas muy interesantes. Yo he escuchado casi revelaciones, a veces, dichas por tipos a los que yo admiro mucho. A veces son intelectuales, como, no sé, el finado Casullo, o Dubati, o José Pablo Feinmann, tipos que realmente tienen un pensamiento interesante. Otras veces son artistas, o incluso locutores, del calibre de Larrea, o de Carrizo, tipos que por ahí dicen cosas que te hacen decir “pero mirá que bien pensó éste”. Bueno, a esos NUNCA, nunca los vi duplicados en los noticieros, con subtitulados y subrayados. No los vi nunca porque a esta gente no le interesa el pensamiento ni la inteligencia, le interesa la BASURA. Y entonces Maradona dice esto y ellos lo repiten ciento diez mil veces. Eso es un asco.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Así que ¿a qué jugamos? ¿Qué es esto? ¿Qué es esto de indignarse, de enojarse y de sorprenderse? Lo dice un Senador de la Nación, y es un piola. Lo dice Maradona, y aparece todo el racismo, todo el desprecio por los pobres, aparecen los de siempre, los muchachos de siempre, a indignarse: ¡oh, la cultura! ¡Nuestro embajador! ¿Qué embajador? Es Diego Maradona, viejo. Los que tienen que ser cultos son ustedes, no él. Él tiene que dirigir la Selección de Fútbol, y si lo eligieron a él, bueno, es ése, y no Pancho Ibáñez.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Así que sí, lo defiendo a Maradona. Ante usted lo voy a defender siempre“.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;Visto en &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;https:&#x2F;&#x2F;web.archive.org&#x2F;web&#x2F;2009&#x2F;http:&#x2F;&#x2F;notevayasestupida.blogspot.com&#x2F;2009&#x2F;10&#x2F;sabe-por-que-defiendo-maradona-por.html&quot;&gt;No Te vayas, estúpida&lt;&#x2F;a&gt;. El audio lo saqué de &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;venganzasdelpasado.com.ar&#x2F;&quot;&gt;Venganzas del Pasado&lt;&#x2F;a&gt;&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;div&gt;
</content>
        
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        <title>Asalto al Palacio Nacional</title>
        <published>2009-10-07T21:19:44+00:00</published>
        <updated>2009-10-07T21:19:44+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Gabriel García Marquez
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/asalto-al-palacio-nacional/">&lt;p&gt;&lt;intro&gt;&lt;&#x2F;intro&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;En realidad, el plan lo había concebido y propuesto desde 1970 el veterano militante Edén Pastora, pero sólo se puso en práctica cuando se hizo demasiado evidente que Estados Unidos había resuelto ayudar a Somoza a quedarse en el trono de sangre hasta 1981. “Los que especulan con mi salud, que no se equivoquen”, había dicho el dictador después de reciente viaje a Washington. “Otros la tienen peor”, habría agregado, con una arrogancia muy propia de su carácter.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Tres empréstitos de cuarenta, cincuenta y sesenta millones de dólares se anunciaron poco después. Por último, el propio presidente Carter, de su puño y letra, rebasó la copa con una carta a Somoza en la cual lo felicitaba por una pretendía mejoría de los derechos humanos en Nicaragua. La Dirección Nacional del FSLN, estimulada por el ascenso notable de la agitación popular, consideró entonces que era urgente la réplica terminante, y ordenó que se pusiera en práctica el plan congelado y tantas veces aplazado durante ocho años. Como se trataba de secuestrar a los parlamentarios del régimen, se le puso a la acción el nombre clave de “Operación Chanchera”. Es decir: el asalto a la casa de los chanchos (cerdos).&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;militantes-probados&quot;&gt;Militantes probados&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;La responsabilidad de la operación recayó sobre tres militantes bien probados. El primero fue el hombre que la había concebido y que había de comandarla, y cuyo nombre real parece un seudónimo de poeta en la propia patria de Rubén Darío: Edén Pastora. Es un hombre de cuarenta y dos años, con veinte de militancia muy intensa y con una decisión de mando que no logra disimular con su estupendo buen humor. Hijo de un hogar conservador, estudió el bachillerato con los jesuitas, y luego hizo tres años de medicina en la Universidad de Guadalajara, México. Tres años en cinco, porque varias veces interrumpió las clases para volver a las guerrillas de su país, y sólo cuando lo derrotaban volvía a la Escuela de Medicina. Su recuerdo más antiguo, a los siete años, fue la muerte de su padre, asesinado por la Guardia Nacional de Anastasio Somoza García. Por ser el comandante de la operación, de acuerdo con una norma tradicional del FSLN, sería distinguido con el nombre de “Cero”.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;En el segundo lugar fue designado Hugo Torres Jiménez, un veterano guerrillero de treinta años, con una formación política tan eficiente como su formación militar. Había participado en el célebre secuestro de una fiesta de parientes de Somoza en 1974, lo habían condenado en ausencia a treinta años de cárcel y desde entonces vivía en Managua en la clandestinidad absoluta. Su nombre, igual que la operación anterior, fue el número “Uno”.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La número “Dos”, única mujer del comando, es Dora María Téllez, de veintidós años, una muchacha muy bella, tímida y absorta, con una inteligencia y un buen juicio que le habrían servido para cualquier cosa grande en la vida. También ella estudió tres años, de medicina en León. “Pero desistí por frustración”, dice. “Era muy triste curar niños desnutridos con tanto trabajo, para que tres meses después volvieran al hospital en peor estado de desnutrición. “Procede del Frente Guerrillero del Norte. “Carlos Fonseca Amador”. Desde enero de 1976 vivía en la clandestinidad.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Otros veintitrés muchachos completaban el comando. La dirección del FSLN los escogió con mucho rigor entre los más resueltos y probados en acciones de guerra de todos los comités regionales de Nicaragua, pero lo que más sorprende en ellos es su juventud. Omitiendo a Pastora, la edad promedio del comando era de veinte años. Tres de sus miembros tienen dieciocho.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Los veinticinco miembros del comando se reunieron por primera vez en una casa de seguridad de Managua, solo tres días antes de la fecha prevista para la acción. Salvo los tres primeros números, ninguno de ellos se conocía entre sí, ni tenían la menor idea de la naturaleza de la operación. Solo les habían advertido que era un acto audaz y con un riesgo enorme para sus vidas, y todos habían aceptado.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El único que había estado alguna vez dentro del Palacio Nacional era el comandante “Cero”, cuando era muy niño y acompañaba a su madre a pagar los impuestos. Dora María, la número “Dos” , tenía una cierta idea del Salón Azul, donde se reúne la Cámara de Diputados, porque alguna vez lo había visto en la televisión. El resto del grupo no sólo no conocía el Palacio Nacional, ni siquiera por fuera, sino que la mayoría nunca había estado en Managua. Sin embargo, los tres dirigentes tenían un plano perfecto dibujado con un cierto primor científico por un médico del FSLN, y desde varias semanas antes de la acción conocían de memoria los pormenores del edificio como si hubieran vivido allí media vida.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El día escogido para la acción fue el martes 22 de agosto, porque la discusión del Presupuesto Nacional aseguraba una asistencia más numerosa. A las 9.30 de la mañana de ese día, cuando los servicios de vigilancia confirmaron que habría reunión de la Cámara de Diputados, los veintitrés muchachos fueron informados de todos los secretos del plan y se les asignó a cada uno una misión precisa. Divididos en seis escuadrones de a cuatro, mediante un sistema complejo pero muy eficaz, a cada uno le correspondió un número que permitía saber cuál era su escuadra y su posición dentro de ella.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;fabuloso-ingenio&quot;&gt;Fabuloso ingenio&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;El ingenio de la acción consistía en hacerse pasar por una patrulla de la Escuela de Entrenamiento Básico de Infantería de la Guardia Nacional. De modo que se uniformaron de verde olivo, con uniformes hechos por costureras clandestinas en tallas medianas, y se pusieron botas militares compradas el sábado anterior en tiendas distintas. A cada uno le dieron un bolso de campaña con el pañuelo rojo y negro del FSLN, dos pañuelos de bolsillo por si sufrían heridas, un foco de mano, máscaras y anteojos contra gases, bolsas plásticas para almacenar el agua en caso de urgencias y bicarbonato para afrontar los gases lacrimógenos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;En la dotación general del comando había, además diez cuerdas de nylon de metro y medio para amarrar rehenes y tres cadenas con candados para cerrar por dentro todas las puertas del Palacio Nacional. No llevaban equipo médico porque sabían que en el Salón Azul había servicios y medicinas de urgencia. Por último se les repartieron las armas que de ningún modo podían ser distintas a las que usa la Guardia Nacional, porque casi todas habían sido capturadas en combate. El parque completo eran dos subametralladoras UZI, un G3, un M3, un M2, veinte fusiles Garand, una pistola Browning y cincuenta granadas. Cada uno disponía de trescientos tiros.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La única resistencia que opusieron todos fue a la hora de cortarse el cabello y afeitarse las barbas cultivada con tanto esmero en los frentes de guerra. Sin embargo, ningún miembro de la Guardia Nacional puede llevar cabellos largos ni barbas, y solo los oficiales pueden llevar bigotes. No había más remedio que cortar, y de cualquier manera, porque el FSLN no tuvo a última hora un peluquero de confianza. Se peluquearon los uno s loa otros. A Dora María, una compañera resuelta, le trasquiló de dos tijeretazos su hermosa caballera de combate, para que no se ve viera que era mujer con la boina negra.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;A las 11.50 de la mañana, con el retraso habitual, la Cámara de Diputados inició la sesión en el Salón Azul. Solo dos partidos forman parte de ella: el Liberal, que es el partido oficial de Somoza y el Partido Conservador, que hace el juego de la oposición legal.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Desde la gran puerta de cristales de la entrada principal se ve la bancada liberal a la derecha y la bancada conservadora a la izquierda. Al fondo, sobre un estrado, está la larga mesa de la Presidencia. Detrás de cada bancada hay un balcón para las barras de cada partido y una tribuna para los periodistas, pero el balcón de las barras conservadoras está cerrado desde hace mucho tiempo, mientras que el de los liberales está abierto y siempre muy concurrido por partidarios a sueldo. Aquel martes estaba más concurrida que de costumbre y había además unos veinte periodistas en la tribuna de prensa. Asistían casi todos los diputados y dos de ellos valían su peso en oro para el FSLN: Luis Pallais Debayle, primo hermano de Anastasio Somoza, y José Somoza Abrego, hijo del general José Somoza, que es medio hermano del dictador.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El debate sobre el presupuesto había comenzado a las 12.30 cuando dos camionetas Ford, pintadas de verde militar con toldos de lona verde y bancas de madera en la parte posterior, se detuvieron al mismo tiempo frente a las dos puertas laterales del Palacio Nacional. En cada una de las puertas, como estaba previsto, había un policía armado con una escopeta, y ambos estaban bastante acostumbrados a su rutina, para darse cuenta de que el verde de las camionetas era mucho más brillante que el de la Guardia Nacional. Rápidamente, con ruidosas órdenes militares, de cada una de las camionetas descendieron tres escuadras de soldados.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El primero que bajó fue el comandante “Cero”, frente a la puerta oriental, seguido por tres escuadras. La última estaba comandada por la número “Dos”: Dora María. Tan pronto como saltó a tierra, “Cero” gritó con su voz recia y bien cargada de autoridad: “¡Apártense! ¡Viene el jefe!”&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El policía de la puerta se hizo a un lado de inmediato y el “Cero” dejó a uno de sus hombres montando guardia a su lado. Seguido por sus hombres subió la amplia escalera hasta el segundo piso, con los mismos gritos bárbaros de la Guardia Nacional cuando se aproxima Somoza, y llegó hasta donde estaban otros dos policías con revólveres y bolillos. “Cero” desarmó a uno y la “Dos” desarmó al otro con el mismo grito paralizante: “¡Viene el jefe!”&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Allí quedaron apostados otros dos guerrilleros. Para entonces, la muchedumbre de los corredores había oído los gritos, había visto a los guardias armados, y había tratado de escapar. En Managua es casi un reflejo social: cuando llega Somoza todo el mundo huye.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;“Cero” llevaba la misión específica de entrar en el Salón Azul y mantener a raya a los diputados, sabiendo que todos los liberales y muchos de los conservadores estaban armados. La “Dos” llevaba la misión de cubrir esa operación frente a la gran puerta de cristales, desde donde dominaba, abajo, la entrada principal del edificio. A ambos lados de la puerta de cristales había previsto encontrar dos policías con revólveres. Abajo, en la entrada principal, que era una verja de hierro forjado, había dos hombres armados con una escopeta y una subametralladora. Uno de ellos era un capitán de la Guardia Nacional.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;“Cero” y la “Dos”, seguidos por sus escuadras, se abrieron paso por entre la muchedumbre despavorida hasta la puerta del Salón Azul, donde se llevaron la sorpresa de que uno de los policías tenía una escopeta. “¡Viene el jefe!”, volvió a gritar “Cero” y le arrebató el arma. El “Cuatro” desarmó al otro, pero los agentes fueron los primeros en comprender que aquello era un engaño, y escaparon por las escaleras hacia la calle. Entonces los dos guardias de la entrada dispararon contra los hombre de la “Dos”, y estos respondieron con una descarga de fuego cerrado. El capitán de la Guardia Nacional quedó muerto en el acto, y el otro guardia quedó herido. La entrada principal, por el momento, quedó desguarnecida, pero la “Dos” dejó a varios hombres tendidos para protegerla.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Al oír los primeros tiros, como estaba previsto, los sandinistas apostados en las puertas laterales desarmaron y pusieron en fuga a los policías, cerrando las puertas por dentro con cadenas y candados y corrieron a reforzar a sus compañeros por entre una muchedumbre que corría sin dirección acosada por el pánico.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La “Dos”, mientras tanto, pasó de largo frente al Salón Azul y llegó hasta el extremo del corredor donde estaba el bar de los diputados. Cuando empujó la puerta con la carabina M1 dispuesta a disparar, solo vio un montón de hombres tendidos y apelotonados en la alfombra azul. Eran diputados dispersos que se habían tirado a tierra al oír los primeros disparos. Sus guardaespaldas, creyendo que en efecto se trataba de la Guardia Nacional, se rindieron sin resistencia.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;“Cero” empujó entonces con el cañón del G3 la amplia puerta de vidrios esmerilados del Salón Azul, y se encontró con la Cámara de Diputados paralizada en pleno: cuarenta y nueve hombres lívidos mirando hacia la puerta con una expresión de estupor. Temiendo ser reconocido, porque algunos de ellos habían sido sus condiscípulos en la escuela de los jesuitas, “Cero” soltó ráfaga de plomo contra el techo y gritó : “¡La Guardia! ¡Todo el mundo a tierra!” Todos los diputados se tiraron al sueldo detrás de los pupitres salvo Pallais Debayle, que estaba hablando por teléfono en la mesa de la Presidencia y se quedó petrificado. Mas tarde ellos mismos habían de explicar el motivo de su terror: pensaron que la Guardia Nacional había dado un golpe contra Somoza y que venían a fusilarlos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;formacion-marcial&quot;&gt;Formación marcial&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;En el ala oriental del edificio el número “Uno” oyó los disparos cuando ya sus hombres habían neutralizado a los dos policías del segundo piso y él se dirigía hacia el fondo del corredor donde estaba el Ministerio de Gobernación. Al contrario de las escuadras de “Cero”, las del número “Uno” entraron en formación marcial y se iban quedando en el camino para cumplir las misiones asignadas. La escuadra tercera, comandada por el número “Tres”, empujó la puerta del Ministerio de Gobernación, en el momento en que resonó en el edificio la ráfaga de plomo de “Cero”. En la antesala del Ministerio se encontraron con un teniente y un capitán de la Guardia Nacional, guardaespaldas del ministro, que al oír los disparos se aprestaban a salir. La escuadra de “Tres” no les dio tiempo a disparar. Luego empujaron las puertas del fondo y se encontraron en un despacho mullido y refrigerado, y vieron detrás del escritorio a un hombre de unos cincuenta y dos años, muy alto y un poco cadavérico que levantó las manos sin que nadie se lo ordenara. Era el agrónomo José Antonio Mora, ministro de Gobernación y sucesor de Somoza por designación del Congreso. Se rindió sin saber ante quién, aunque llevaba en el cinto una pistola Browning y cuatro cargadores repletos en los bolsillos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El “Uno”, mientras tanto, había llegado hasta la puerta posterior del Salón Azul, saltando por encima de los montones de hombres y mujeres que estaban tirados en el suelo. Luego empujó a la puerta y se quedó estupefacto: vio a “Cero” caminando hacia la mesa de la presidencial, mientras gritaba improperios con su voz de trueno, pero no vio a nadie más en el recinto. El “Uno” tuvo la impresión instantánea de que todo había fracasado. Lo mismo le ocurrió a la “Dos”, que entró en ese momento por la puerta de cristales llevando con la manos en alto a los diputados que encontró en el bar. Solo al cabo de un instante se dieron cuenta de que el salón les pareció desierto porque los diputados estaban tirados en el suelo detrás de los pupitres.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Afuera, en ese instante, se oyó un breve tiroteo. “Cero” volvió a salir del salón y vio una patrulla de la Guardia Nacional al mando de un capitán, que disparaba desde la puerta principal del edificio contra los guerrilleros apostado frente al Salón Azul.“Cero” les lanzó una granada de fragmentación, y puso término al asalto. Un silencio sin fondo se impuso en el interior del enorme edificio cerrado con gruesas cadenas de acero, donde no menos de dos mil quinientas personas, pecho a tierra, se hacían preguntas sobre su destino. Toda la operación, como estaba previsto, había durado tres minutos exactos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;un-mal-almuerzo&quot;&gt;Un mal almuerzo&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;Anastasio Somoza Debayle, el cuarto de la dinastía que ha oprimido a Nicaragua por más de cuarenta años, conoció la noticia en el momento en que se sentaba a almorzar en el sótano refrigerado de su fortaleza privada. Su reacción inmediata fue ordenar que se disparar sin discriminación contra el Palacio Nacional.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Así se hizo, pero las patrullas militares no pudieron acercarse porque las escuadras sandinistas los rechazaban con un fuego intenso desde las ventanas de los cuatro costados. Durante quince minutos, un helicóptero pasó disparando ráfagas de metralla contra las ventanas y alcanzó a herir a un guerrillero en una pierna: el número “Sesenta y dos”.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Poco después, otra llamada de Pallais Debayle le informó a Somoza que el FSLN proponía como intermediarios a tres obispos nicaragüenses: monseñor Miguel Obando y Bravo, arzobispo de Managua, que ya había sido intermediario cuando el asalto a la fiesta de somocistas en 1974; monseñor Manuel Salazar y Espinosa, obispo de León, y monseñor Leovigildo López Fitoria, obispo de Granada. Los tres, por casualidad, se encontraban en Managua en una reunión especial. Somoza aceptó. Mas tarde, también a instancias de los sandinistas, se unieron a los obispos los embajadores de Costa Rica y Panamá. Los sandinistas, por su parte, encomendaron la dura carga de las negociaciones a la tenacidad y el buen juicio de la número “Dos”.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Su primera misión, cumplida a las 2:45 de la tarde, fue entregarles a los obispos el pliego de condiciones. Pedían la libertad inmediata de todos los presos políticos, la publicación por todos los medios de los partes de guerra y de un comunicado político adjunto, el retiro de agentes armados a más de trescientos metros del Palacio Nacional, aceptación de todo cuanto pedían los empleados en huelga del gremio hospitalario, diez millones de dólares y garantías para que el comando y los presos liberados viajaran a Panamá una vez logrado el acuerdo. De modo que las conversaciones empezaron el mismo martes, continuaron toda la noche y culminaron el miércoles hacia las seis de la tarde. En ese lapso, los negociadores estuvieron cinco veces en el Palacio Nacional, una de ellas a las 3 de la madrugada del miércoles, y en realidad no parecía vislumbrarse un acuerdo en las primeras veinticuatro horas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;lectura-del-comunicado&quot;&gt;Lectura del comunicado&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;La petición de que se leyeran por radio los partes de guerra y un largo comunicado político que el FSLN había preparado, de antemano resultaba inaceptable para Somoza. Pero otra le resultaba imposible: la liberación de todos los presos que estaban en la lista. En realidad, en esa lista se habían incluido, con toda intención, veinte presos sandinistas que sin duda habían muerto en las cáceles, víctimas de torturas y ejecuciones sumarias, pero que el gobierno se negaba a reconocer.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Somoza envió al Palacio Nacional tres respuestas escritas impecablemente en máquina eléctrica, pero todas sin firmas y redactadas en un estilo informal plagado de ambigüedades astutas. Nunca hizo una contrapropuesta sino que trataba de eludir las condiciones de los guerrilleros. Desde el primer mensaje fue evidente que quería ganar tiempo, convencido de que veinticinco adolescentes no serían capaces de mantener a raya por mucho tiempo a más de dos mil personas acosadas por la ansiedad, el hambre el sueño. Por eso su primera respuesta a las 9 de la noche del martes fue un desplante olímpico que pedía veinticuatro horas para pensar.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Sin embargo, en su segundo mensaje, a las 8.30 de la mañana del miércoles, había cambiado la arrogancia por las amenazas, pero empezaba a aceptar condiciones. La razón parecía clara: los negociadores habían recorrido el Palacio Nacional a las 3 de la madrugada y habían comprobado que Somoza se equivocaba en sus cálculos. Los guerrilleros habían desalojado por iniciativa propia a las pocas mujeres embarazadas y a los niños, habían entregado por medio de la Cruz Roja a los militares muertos y heridos, y el ambiente en el interior era ordenado y tranquilo. En le primer piso, en cuyas oficinas se habían concentrado los empleados subalterno, muchos dormían en paz en sillones y escritorios y otros se dedicaban pasatiempos inventados. No había le menor señal de hostilidad, sino todo lo contrario, contra los muchachos uniformados que cada cuatro horas hacían una inspección del recinto. Más aún; en algunas de las oficinas públicas habían preparado café para ellos, y muchos de los rehenes les habían expresado su simpatía y solidaridad, incluso por escrito, y habían pedido permanecer allí de todos modos como rehenes voluntarios.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;En el Salón Azul, donde habían concentrado a los rehenes de oro, los negociadores habían podido observar que el ambiente era tan sereno como en el primer piso. Ninguno de los diputados había ofrecido la menor resistencia, los habían desarmado sin dificultad y a medida que pasaban las horas se notaba en ellos un rencor creciente contra Somoza por la demora de los acuerdos. Los guerrilleros, por su parte, se mostraban seguros y bien educados, pero también muy resueltos. Su réplica a las ambigüedades del segundo documento fue terminante: si dentro de cuatro horas no habían respuestas definitivas empezarían a ejecutar rehenes.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Somoza debió comprender entonces la vanidad de sus cálculos y concibió el temor de una insurrección popular, cuyos síntomas comenzaban a vislumbrarse en distintos lugares del país. De modo que a la 1:30 de la tarde del miércoles, en su tercer mensaje, aceptó la más amarga de las condiciones: la lectura del documento político del FSLN a través de todas las emisoras del país. A las seis de la tarde, después de dos horas y media, la transmisión había terminado.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;signos-de-capitulacion&quot;&gt;Signos de capitulación&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;Aunque todavía no se llegaba a ningún acuerdo, la verdad parece ser que Somoza estaba dispuesto a capitular desde el mediodía del miércoles. En efecto, a esa hora los presos de Managua habían recibido órdenes de preparar sus maletas para viajar. La mayoría estaba enterada de la acción por los propios guardianes, y muchos de éstos, en distintas cárceles, les expresaron sus simpatías secretas. En el interior del país, los presos políticos estaban siendo conducidos a Managua desde mucho antes de que se vislumbrara un acuerdo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;A esa misma hora, los servicios de seguridad de Panamá le informaron al General Omar Torrijos que un funcionario nicaragüense de mediano nivel quería saber si él estaría dispuesto a enviar un avión para los guerrilleros y los presos liberados. Torrijos estuvo de acuerdo. Minutos después recibió una llamada del presidente de Venezuela Carlos Andrés Pérez, quien estaba muy al corriente de las negociaciones y notablemente preocupado por la suerte de los sandinistas, y quería coordinar con su colega de Panamá la operación del transporte. Esa tarde, el gobierno panameño alquiló un Electra comercial de la compañía COPA y Venezuela mandó un Hércules inmenso. Ambos aviones esperaron en el aeropuerto de Panamá, listos para despegar, el final de la negociaciones.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Culminaron, en realidad , a las 4 de la tarde del miércoles y a última hora trató Somoza de imponer a los guerrilleros un plazo de tres horas para abandonar el país, pero estos se negaron, por razones obvias, a salir de noche. Los diez millones de dólares fueron reducidos a quinientos mil, pero el FSLN decidió no discutir más, primero porque el dinero era de todos modos una condición secundaria, pero en especial porque los miembros del comando empezaban a dar peligrosas señales de cansancio después de dos días sin dormir y sometidos a una presión intensa. Los primeros síntomas, graves, los notó en sí mismo el comandante “Cero”, cuando descubrió que no lograba concebir la ubicación del Palacio Nacional dentro de la ciudad de Managua. Poco después, el número “Uno” le confesó que había sido víctima de una alucinación: creyó oír que pasaban trenes irreales por la Plaza de la República. Por último, “Cero” observó que la número “Dos” había empezado a cabecear y en un pestañeo instantáneo estuvo a punto de soltar la carabina. Entonces comprendió que era urgente terminar aquel drama que había de durar, minuto a minuto, cuarenta y cinco horas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El jueves, a las 9.30 de la mañana, veinticinco sandinistas, cinco negociadores y cuatro rehenes abandonaron el Palacio Nacional con rumbo al aeropuerto. Los rehenes eran los más importantes: Luis Pallais Debayle, José Somoza, José Antonio Mora y el diputado Eduardo Chamorro. A esa hora, sesenta presos políticos de todo el país estaban a bordo de los dos aviones llegados de Panamá, donde todos habían de pedir asilo pocas horas después. Sólo faltaban por supuesto, los veinte que nunca más se podrían rescatar.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Los sandinistas habían puesto como condiciones finales que no hubiera militares a la vista ni ninguna clase de tráfico en la ruta del aeropuerto. Ninguna de las condiciones se cumplió, porque el gobierno ordenó a la Guardia Nacional salir a las calles para impedir cualquier manifestación de simpatía popular. Fue un intento vano. Una ovación cerrada acompaño el paso del autobús escolar, y las gentes se echaban a la calle para celebrar la victoria, y una larga fila de automóviles y motocicletas, cada más numerosa y entusiasta, los siguió hasta el aeropuerto. El diputado Eduardo Chamorro se mostró asombrado de aquella explosión júbilo popular. El comandante “Uno”, que viajaba a su lado, le dijo con el buen humor de alivio : “Ya ve, esto es lo único que no se puede comprar con plata”.&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>Niños de plástico</title>
        <published>2009-09-16T10:57:02+00:00</published>
        <updated>2009-09-16T10:57:02+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Víctor Heredia
          </name>
        </author>
        
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        <title>Un perro andaluz</title>
        <published>2009-08-21T16:48:45+00:00</published>
        <updated>2009-08-21T16:48:45+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
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        </author>
        
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&lt;p&gt;Un perro andaluz, de Luis Buñuel y Salvador Dalí. Probablemente el cortometraje más famoso y vanguardista de la historia del cine. Filmado en Francia, en 1929.&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>No se preocupe</title>
        <published>2009-08-19T16:25:19+00:00</published>
        <updated>2009-08-19T16:25:19+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <title>Kaffe</title>
        <published>2009-08-15T18:16:18+00:00</published>
        <updated>2009-08-15T18:16:18+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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&lt;p&gt;Corto noruego rodado en Oslo, en 2001&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>Colinas como elefantes blancos</title>
        <published>2009-08-14T19:33:53+00:00</published>
        <updated>2009-08-14T19:33:53+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Ernest Hemingway
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/colinas-como-elefantes-blancos/">&lt;p&gt;Del otro lado del valle del Ebro, las colinas eran largas y blancas. De este lado no había sombra ni árboles y la estación se alzaba al rayo del sol, entre dos líneas de rieles. Junto a la pared de la estación caía la sombra tibia del edificio y una cortina de cuentas de bambú colgaba en el vano de la puerta del bar, para que no entraran las moscas. El americano y la muchacha que iba con él tomaron asiento a una mesa a la sombra, fuera del edificio. Hacía mucho calor y el expreso de Barcelona llegaría en cuarenta minutos. Se detenía dos minutos en este entronque y luego seguía hacia Madrid.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;div class=&quot;dialogue-block&quot;&gt;&lt;p&gt;– ¿Qué tomamos? – preguntó la muchacha. Se había quitado el sombrero y lo había puesto sobre la mesa.&lt;br&gt;– Hace calor – dijo el hombre.&lt;br&gt;– Tomemos cerveza.&lt;br&gt;– Dos cervezas – dijo el hombre hacia la cortina.&lt;br&gt;– ¿Grandes? – preguntó una mujer desde el umbral.&lt;br&gt;– Sí. Dos grandes.&lt;&#x2F;p&gt;&lt;br&gt;&lt;&#x2F;div&gt;
&lt;p&gt;La mujer trajo dos tarros de cerveza y dos portavasos de fieltro. Puso en la mesa los portavasos y los tarros y miró al hombre y a la muchacha. La muchacha miraba la hilera de colinas. Eran blancas bajo el sol y el campo estaba pardo y seco.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;div class=&quot;dialogue-block&quot;&gt;&lt;p&gt;– Parecen elefantes blancos – dijo.&lt;br&gt;– Nunca he visto uno – . El hombre bebió su cerveza.&lt;br&gt;– No, claro que no.&lt;br&gt;– Nada de claro – dijo el hombre– . Bien podría haberlo visto.&lt;&#x2F;p&gt;&lt;br&gt;&lt;&#x2F;div&gt;
&lt;p&gt;La muchacha miró la cortina de cuentas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;div class=&quot;dialogue-block&quot;&gt;&lt;p&gt;– Tiene algo pintado – dijo– . ¿Qué dice?&lt;br&gt;– Anís del Toro. Es una bebida.&lt;br&gt;– ¿Podríamos probarla?&lt;br&gt;– Oiga – llamó el hombre a través de la cortina.&lt;&#x2F;p&gt;&lt;br&gt;&lt;&#x2F;div&gt;
&lt;p&gt;La mujer salió del bar.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;div class=&quot;dialogue-block&quot;&gt;&lt;p&gt;– Cuatro reales.&lt;br&gt;– Queremos dos de Anís del Toro.&lt;br&gt;– ¿Con agua?&lt;br&gt;– ¿Lo quieres con agua?&lt;br&gt;– No sé – dijo la muchacha– . ¿Sabe bien con agua?&lt;br&gt;– No sabe mal.&lt;br&gt;– ¿Los quieren con agua? – preguntó la mujer.&lt;br&gt;– Sí, con agua.&lt;br&gt;– Sabe a orozuz – dijo la muchacha y dejó el vaso.&lt;br&gt;– Así pasa con todo.&lt;br&gt;– Si dijo la muchacha– - Todo sabe a orozuz. Especialmente las cosas que uno ha esperado tanto tiempo, como el ajenjo.&lt;br&gt;– Oh, basta ya.&lt;br&gt;– Tú empezaste – dijo la muchacha– . Yo me divertía. Pasaba un buen rato.&lt;br&gt;– Bien, tratemos de pasar un buen rato.&lt;br&gt;– De acuerdo. Yo trataba. Dije que las montañas parecían elefantes blancos. ¿No fue ocurrente?&lt;br&gt;– Fue ocurrente.&lt;br&gt;– Quise probar esta bebida. Eso es todo lo que hacemos, ¿no? ¿Mirar cosas y probar bebidas?&lt;br&gt;– Supongo.&lt;&#x2F;p&gt;&lt;br&gt;&lt;&#x2F;div&gt;
&lt;p&gt;La muchacha contempló las colinas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;div class=&quot;dialogue-block&quot;&gt;&lt;p&gt;– Son preciosas colinas – dijo– . En realidad no parecen elefantes blancos. Sólo me refería al color de su piel entre los árboles.&lt;br&gt;– ¿Tomamos otro trago?&lt;br&gt;– De acuerdo.&lt;&#x2F;p&gt;&lt;br&gt;&lt;&#x2F;div&gt;
&lt;p&gt;El viento cálido empujaba contra la mesa la cortina de cuentas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;div class=&quot;dialogue-block&quot;&gt;&lt;p&gt;– La cerveza está buena y fresca – dijo el hombre.&lt;br&gt;– Es preciosa – dijo la muchacha.&lt;br&gt;– En realidad se trata de una operación muy sencilla, Jig – dijo el hombre– . En realidad no es una operación.&lt;&#x2F;p&gt;&lt;br&gt;&lt;&#x2F;div&gt;
&lt;p&gt;La muchacha miró el piso donde descansaban las patas de la mesa.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;div class=&quot;dialogue-block&quot;&gt;&lt;p&gt;– Yo sé que no te va a afectar, Jig. En realidad no es nada. Sólo es para que entre el aire.&lt;&#x2F;p&gt;&lt;br&gt;&lt;&#x2F;div&gt;
&lt;p&gt;La muchacha no dijo nada.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;div class=&quot;dialogue-block&quot;&gt;&lt;p&gt;– Yo iré contigo y estaré contigo todo el tiempo. Sólo dejan que entre el aire y luego todo es perfectamente natural.&lt;br&gt;– ¿Y qué haremos después?&lt;br&gt;– Estaremos bien después. Igual que como estábamos.&lt;br&gt;– ¿Qué te hace pensarlo?&lt;br&gt;– Eso es lo único que nos molesta. Es lo único que nos hace infelices.&lt;&#x2F;p&gt;&lt;br&gt;&lt;&#x2F;div&gt;
&lt;p&gt;La muchacha miró la cortina de cuentas, extendió la mano y tomó dos de las sartas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;div class=&quot;dialogue-block&quot;&gt;&lt;p&gt;– Y piensas que estaremos bien y seremos felices.&lt;br&gt;– Lo sé. No debes tener miedo. Conozco mucha gente que lo ha hecho.&lt;br&gt;– Yo también – dijo la muchacha– . Y después todos fueron tan felices.&lt;br&gt;– Bueno – dijo el hombre– , si no quieres no estás obligada. Yo no te obligaría si no quisieras. Pero sé que es perfectamente sencillo.&lt;br&gt;– ¿Y tú de veras quieres?&lt;br&gt;– Pienso que es lo mejor. Pero no quiero que lo hagas si en realidad no quieres.&lt;br&gt;– Y si lo hago, ¿serás feliz y las cosas serán como eran y me querrás?&lt;br&gt;– Te quiero. Tú sabes que te quiero.&lt;br&gt;– Sí, pero si lo hago, ¿volverá a parecerte bonito que yo diga que las cosas son como elefantes blancos?&lt;br&gt;– Me encantará. Me encanta, pero en estos momentos no puedo disfrutarlo. Ya sabes cómo me pongo cuando me preocupo.&lt;br&gt;– Si lo hago, ¿nunca volverás a preocuparte?&lt;br&gt;– No me preocupará que lo hagas, porque es perfectamente sencillo.&lt;br&gt;– Entonces lo haré. Porque yo no me importo.&lt;br&gt;– ¿Qué quieres decir?&lt;br&gt;– Yo no me importo.&lt;br&gt;– Bueno, pues a mí sí me importas.&lt;br&gt;– Ah, sí. Pero yo no me importo. Y lo haré y luego todo será magnífico.&lt;br&gt;– No quiero que lo hagas si te sientes así.&lt;&#x2F;p&gt;&lt;br&gt;&lt;&#x2F;div&gt;
&lt;p&gt;La muchacha se puso en pie y caminó hasta el extremo de la estación. Allá, del otro lado, había campos de grano y árboles a lo largo de las riberas del Ebro. Muy lejos, más allá del río, había montañas. La sombra de una nube cruzaba el campo de grano y la muchacha vio el río entre los árboles.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;div class=&quot;dialogue-block&quot;&gt;&lt;p&gt;– Y podríamos tener todo esto – dijo– . Y podríamos tenerlo todo y cada día lo hacemos más imposible.&lt;br&gt;– ¿Qué dijiste?&lt;br&gt;– Dije que podríamos tenerlo todo.&lt;br&gt;– Podemos tenerlo todo.&lt;br&gt;– No, no podemos.&lt;br&gt;– Podemos tener todo el mundo.&lt;br&gt;– No, no podemos.&lt;br&gt;– Podemos ir adondequiera.&lt;br&gt;– No, no podemos. Ya no es nuestro.&lt;br&gt;– Es nuestro.&lt;br&gt;– No, ya no. Y una vez que te lo quitan, nunca lo recobras.&lt;br&gt;– Pero no nos los han quitado.&lt;br&gt;– Ya veremos tarde o temprano.&lt;br&gt;– Vuelve a la sombra – dijo él– . No debes sentirte así.&lt;br&gt;– No me siento de ningún modo – dijo la muchacha– . Nada más sé cosas.&lt;br&gt;– No quiero que hagas nada que no quieras hacer…&lt;br&gt;– Ni que no sea por mi bien – dijo ella– . Ya sé. ¿Tomamos otra cerveza?&lt;br&gt;– Bueno. Pero tienes que darte cuenta…&lt;br&gt;– Me doy cuenta – dijo la muchacha. ¿No podríamos callarnos un poco?&lt;&#x2F;p&gt;&lt;br&gt;&lt;&#x2F;div&gt;
&lt;p&gt;Se sentaron a la mesa y la muchacha miró las colinas en el lado seco del valle y el hombre la miró a ella y miró la mesa.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;div class=&quot;dialogue-block&quot;&gt;&lt;p&gt;– Tienes que darte cuenta – dijo–  que no quiero que lo hagas si tú no quieres. Estoy perfectamente dispuesto a dar el paso si algo significa para ti.&lt;br&gt;– ¿No significa nada para ti? Hallaríamos manera.&lt;br&gt;– Claro que significa. Pero no quiero a nadie más que a ti. No quiero que nadie se interponga. Y sé que es perfectamente sencillo.&lt;br&gt;– Sí, sabes que es perfectamente sencillo.&lt;br&gt;– Está bien que digas eso, pero en verdad lo sé.&lt;br&gt;– ¿Querrías hacer algo por mi?&lt;br&gt;– Yo haría cualquier cosa por ti.&lt;br&gt;– ¿Querrías por favor por favor por favor por favor callarte la boca?&lt;&#x2F;p&gt;&lt;br&gt;&lt;&#x2F;div&gt;
&lt;p&gt;Él no dijo nada y miró las maletas arrimadas a la pared de la estación. Tenían etiquetas de todos los hoteles donde habían pasado la noche.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;div class=&quot;dialogue-block&quot;&gt;&lt;p&gt;– Pero no quiero que lo hagas – dijo– , no me importa en absoluto.&lt;br&gt;– Voy a gritar – dijo la muchacha.&lt;&#x2F;p&gt;&lt;br&gt;&lt;&#x2F;div&gt;
&lt;p&gt;La mujer salió de la cortina con dos tarros de cerveza y los puso en los húmedos portavasos de fieltro.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;div class=&quot;dialogue-block&quot;&gt;&lt;p&gt;– El tren llega en cinco minutos – dijo.&lt;br&gt;– ¿Qué dijo? – preguntó la muchacha.&lt;br&gt;– Que el tren llega en cinco minutos.&lt;&#x2F;p&gt;&lt;br&gt;&lt;&#x2F;div&gt;
&lt;p&gt;La muchacha dirigió a la mujer una vívida sonrisa de agradecimiento.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;div class=&quot;dialogue-block&quot;&gt;&lt;p&gt;– Iré llevando las maletas al otro lado de la estación – dijo el hombre. Ella le sonrió.&lt;br&gt;– De acuerdo. Ven luego a que terminemos la cerveza.&lt;&#x2F;p&gt;&lt;br&gt;&lt;&#x2F;div&gt;
&lt;p&gt;Él recogió las dos pesadas maletas y las llevó, rodeando la estación, hasta las otras vías. Miró a la distancia pero no vio el tren. De regresó cruzó por el bar, donde la gente en espera del tren se hallaba bebiendo. Tomó un anís en la barra y miró a la gente. Todos esperaban razonablemente el tren. Salió atravesando la cortina de cuentas. La muchacha estaba sentada y le sonrió.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;div class=&quot;dialogue-block&quot;&gt;&lt;p&gt;– ¿Te sientes mejor? – preguntó él.&lt;br&gt;– Me siento muy bien – dijo ella– . No me pasa nada. Me siento muy bien.&lt;&#x2F;p&gt;&lt;br&gt;&lt;&#x2F;div&gt;
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        <title>Amaicha, invierno 2009</title>
        <published>2009-08-06T20:04:41+00:00</published>
        <updated>2009-08-06T20:04:41+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/fotos/amaicha-invierno-2009/"/>
        <id>https://textosypretextos.pages.dev/fotos/amaicha-invierno-2009/</id>
        
        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/fotos/amaicha-invierno-2009/">&lt;p&gt;Fotos en Amaicha, Tucumán, Julio de 2009. Estrenando mi nuevo lente, Nikkor 18-200 VR.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Album completo en &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;picasaweb.google.com&#x2F;gaitan&#x2F;AmaichaInvierno2009&quot;&gt;Picasa&lt;&#x2F;a&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;galeria&quot;&gt;Galería&lt;&#x2F;h3&gt;

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        <title>Sorry I&#x27;m Late</title>
        <published>2009-06-20T18:20:19+00:00</published>
        <updated>2009-06-20T18:20:19+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <title>Los Burócratas</title>
        <published>2009-06-15T19:11:44+00:00</published>
        <updated>2009-06-15T19:11:44+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Roque Dalton
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/los-burocratas/">&lt;p&gt;Los burócratas nadan en un mar de aburrimiento tempestuoso.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Desde el horror de sus bostezos son los primeros asesinos de la ternura
terminan por enfermarse del hígado y mueren aferrados a los teléfonos
con los ojos amarillos fijos en el reloj.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Los burócratas tienen linda letra y se compran corbatas
sufren síncopes al comprobar que sus hijas se masturban
deben al sastre acaparan los bares
leen el Reader Digest y los poemas de amor de Neruda
asisten a la ópera italiana se persignan
firman los pliegos nítidos del anticomunismo
los hunde el adulterio se suicidan sin arrogancia
tienen fe en el deporte se avergüenzan
se avergüenzan a mares
de que su padre sea un carpintero.&lt;&#x2F;p&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>The lunch date</title>
        <published>2009-05-23T12:22:36+00:00</published>
        <updated>2009-05-23T12:22:36+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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&lt;p&gt;&lt;em&gt;The lunch date&lt;&#x2F;em&gt; es um corto rodado en blanco y negro, ganador del Oscar en 1990. Es la opera prima de Adam Davidson, uno de los talentosos directores que se &lt;em&gt;fugaron&lt;&#x2F;em&gt; a la televisión. &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.imdb.com&#x2F;name&#x2F;nm0203215&#x2F;&quot;&gt;Davidson&lt;&#x2F;a&gt; dirigió capítulos de Lost, Six Feet Under, Rome y muchas otros pesos pesados de las series contemporáneas.&lt;&#x2F;p&gt;
</content>
        
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        <title>Las Nubes</title>
        <published>2009-05-19T22:18:45+00:00</published>
        <updated>2009-05-19T22:18:45+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Eduardo Galeano
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/las-nubes/">&lt;p&gt;Nube dejó caer una gota de lluvia sobre el cuerpo de una mujer. A los nueve meses, ella tuvo mellizos. Cuando crecieron, quisieron saber quién era su padre.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Mañana por la mañana –dijo ella– miren hacia el oriente. Allá lo verán, erguido en el cielo como una torre.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;A través de la tierra y del cielo, los mellizos caminaron en busca de su padre.
Nube desconfió y exigió:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;–Demuestren que son mis hijos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Uno de los mellizos envió a la tierra un relámpago. El otro, un trueno. Como Nube todavía dudaba, atravesaron una inundación y salieron intactos. Entonces Nube les hizo un lugar a su lado, entre sus muchos hermanos y sobrinos.&lt;&#x2F;p&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Dulce y tenaz</title>
        <published>2009-05-19T01:08:24+00:00</published>
        <updated>2009-05-19T01:08:24+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/blog/dulce-y-tenaz/"/>
        <id>https://textosypretextos.pages.dev/blog/dulce-y-tenaz/</id>
        
        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/dulce-y-tenaz/">&lt;p&gt;Tengo un recuerdo bastante nítido del día que descubrí la potencia de las palabras. Yo tenía como 7 años y gasté en el quiosco 5000 australes en unos chicles horribles que pintaban la boca de negro y la dejaban con mal aliento, pero que venían con figuritas maravillosas: Los Basuritas, caricaturas que jugaban con un morbo torpe, muy efectivo para la risa de los chicos. Los Basuritas tenían nombres formados por un rudimental juego de palabras. Allí estaban Matías Queroso, José K. Lavera, y la difícil, Igor Dinflon.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Fue un descubrimiento. Con la lengua renegrida y ácida, mis tías fueron bautizadas con ingeniosos seudónimos como Elsa Lame y Estela Ampazo, y mi papá fue Walter Cado. Pero mi mamá tuvo el mejor: Elena Nito, que les ganaba a los demás porque no sólo gozaba de cierta verosimiltud como nombre propio, sino que encajaba, desde la caricaturización infantil, con con la fisonomía materna.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Elena Nito me enseñó muchas cosas, la mayoría sin que yo me enterara. Aprendí de ella la receta de los bombones de quaker, a tomar el colectivo solo y el poder desengransante del jabón neutro. Y también, por supuesto, aprendí la magia que tienen los libros.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Es que malabareando con su magro sueldito de maestra, Elena Nito siempre se las ingenió para que en nuestra casa hubiera libros. Libros de texto, sí (que aprovechamos más cuando, ya barbudos, dimos clases particulares de algunas materias), pero sobre todo cuentos y novelas, pasando por toda la colección Del Quirquincho que tenían unos dibujos horribles pero eran fantásticos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Entre esas adquisiciones de catálogo y descuento por planilla, los libros de Mario Benedetti se llevaron gran parte de la torta. Poco a poco, cuota a cuota, llegaron a casa las ediciones de bolsillo de muchos de sus libros de poemas y sus novelas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Fue mi segundo descubrimiento literario, el profundo, el revelador. Mario Benedetti me enseñó que la literatura no es belleza de cartón, pero tampoco un criptograma. Que las cosas que deben decirse hay que decirlas, mejor si bonito, mejor si para muchos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Desde esa pubertad (tuve varias), Benedetti me acompañó siempre. Los poemas que supe de memoria fueron encontrando sentido con los amores y los desamores, con los miedos y las rutinas, las militancias y las alegrías. Y en el medio de tanto descubrimiento, supe de su vida, de su coherencia de luchador incansable, de su amor por el pueblo y su coraje.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;El Aguafiestas&lt;&#x2F;em&gt;, la biografía de Benedetti que escribió Mario Paoletti, lo resume así:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;(…) Mario Benedetti ha organizado su vida y su literatura al margen de modas y de imposturas, de disfraces y de concesiones, y semejante testimonio de coherencia lo ha enfrentado muchas veces con las culturas oficiales de toda América Latina. Esta actitud también ha sido, sin embargo, el motivo profundo de la adhesión y el entusiasmo que despiertan su vida y su obra, generación tras generación, entre anchas franjas de lectores. Benedetti, igual que Cortázar, es un escritor al que no sólo se lo admira sino que también se lo respeta y se lo quiere.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Se lo admira, se lo respeta y se lo quiere. Por todo lo que hizo, y lo que sigue haciendo:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El domingo a las 3 de la tarde mis compañeros debían irse al &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.agrupacionmazamorra.com.ar&quot;&gt;taller de serigrafía&lt;&#x2F;a&gt; que estamos haciendo con los chicos del barrio. Los compañeros del Movimiento Teresa Rodriguez nos hicieron un encargo, con la idea de que se convirtiera en la primera producción del taller: pañuelos con la cara del Che. Como corresponde a nuestra concepción de educación popular, antes que nada debíamos trabajar en torno a la figura del Che y me acordé del bello poema:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;div class=&quot;poetry&quot;&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Che 1997&lt;&#x2F;strong&gt;&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Lo han cubierto&#x2F; de afiches de pancartas&lt;br&gt;
de voces en los muros&lt;br&gt;
de agravios retroactivos&lt;br&gt;
de honores a destiempo&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
lo han transformado en pieza de consumo&lt;br&gt;
en memoria trivial&lt;br&gt;
en ayer sin retorno&lt;br&gt;
en rabia embalsamada&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
han decidido usarlo como epílogo&lt;br&gt;
como última thule de la inocencia vana&lt;br&gt;
como añejo arquetipo de santo o satanás&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
y quizás han resuelto que la única forma&lt;br&gt;
de desprenderse de él&lt;br&gt;
o dejarlo al garete&lt;br&gt;
es vaciarlo de lumbre&lt;br&gt;
convertirlo en un héroe&lt;br&gt;
de mármol o de yeso&lt;br&gt;
y por lo tanto inmóvil&lt;br&gt;
o mejor como mito&lt;br&gt;
o silueta o fantasma&lt;br&gt;
del pasado pisado&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
sin embargo los ojos incerrables del che&lt;br&gt;
miran como si no pudieran no mirar&lt;br&gt;
asombrados tal vez de que el mundo&lt;br&gt;
no entienda que treinta años después&lt;br&gt;
sigue bregando dulce y tenaz por la dicha del hombre.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
&lt;p&gt;
A las seis de la tarde, mientras una voz militante leía su poema en un barrio pobre de Córdoba, su cuerpo moría en una habitación de Montevideo. En ese instante, no lo detuvo la distancia ni la despedida. Como ayer, como siempre, sigue bregando, dulce y tenaz, por la dicha del hombre.&lt;&#x2F;p&gt;
</content>
        
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        <title>Campo afuera</title>
        <published>2009-05-18T23:09:33+00:00</published>
        <updated>2009-05-18T23:09:33+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <title>Rafael Correa gana reelección presidencial de Ecuador</title>
        <published>2009-04-28T10:51:54+00:00</published>
        <updated>2009-04-28T10:51:54+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <title>El Beso</title>
        <published>2009-04-18T11:30:23+00:00</published>
        <updated>2009-04-18T11:30:23+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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&lt;p&gt;Un cortometraje muy original realizado en Perú, en el año 2000. La banda de sonido es original de Ulises Piedra.&lt;&#x2F;p&gt;
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    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Idilio muerto</title>
        <published>2009-04-15T19:50:44+00:00</published>
        <updated>2009-04-15T19:50:44+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Cesar Vallejo
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/idilio-muerto/">&lt;div class=&quot;poetry&quot;&gt;&lt;p&gt;Qué estará haciendo esta hora&lt;br&gt;
mi andina y dulce Rita de junco y capulí;&lt;br&gt;
ahora que me asfixia Bizancio, y que dormita&lt;br&gt;
la sangre, como flojo coñac, dentro de mí.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Dónde estarán sus manos que en actitud contrita&lt;br&gt;
planchaban en las tardes blancuras por venir;&lt;br&gt;
ahora, en esta lluvia que me quita&lt;br&gt;
las ganas de vivir.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Qué será de su falda de franela;&lt;br&gt;
de sus afanes; de su andar;&lt;br&gt;
de su sabor a cañas de mayo del lugar.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Ha de estarse a la puerta mirando algún celaje,&lt;br&gt;
y al fin dirá temblando: “¡Qué frío hay…Jesús!”&lt;br&gt;
y llorará en las tejas un pájaro salvaje.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>La tortura</title>
        <published>2009-04-01T11:48:16+00:00</published>
        <updated>2009-04-01T11:48:16+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Eduardo Galeano
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/la-tortura/"/>
        <id>https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/la-tortura/</id>
        
        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/la-tortura/">&lt;p&gt;La palabra mártir viene del griego, y significa: el que da testimonio. En los años de la dictadura militar brasileña, fray Tito dio testimonio de indignación entre los indignos, y fue por ellos encarcelado y atormentado una vez y dos y muchas veces.Después, marchó al exilio.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Se fue, pero se quedó. Estaba libre en Francia, pero seguía preso en Brasil. Nada sabían de geografía los sacerdotes y los amigos que le decían y repetían que el país de sus verdugos quedaba lejos, al otro lado del océano. El era el país donde sus verdugos vivían.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Durante más de tres años, no le dieron tregua. En los conventos de París y de Lyon y en los campos del sur de Francia, sus verdugos le pegaban patadas en el vientre y culatazos en la cabeza, le apagaban cigarrillos en el cuerpo desnudo, le metían picana eléctrica en los oídos y en la boca.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Y no se callaban nunca. Fray Tito había perdido el silencio. En vano deambulaba buscando algún lugar, algún rincón del templo o de la tierra, donde no resonaran los truenos de esas voces atroces que no lo dejaban dormir, ni lo dejaban rezar las oraciones que antes habían sido su imán de Dios.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Una noche, escribió: «Es mejor morir que perder la vida». Lo encontraron colgado de la copa de un álamo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;&lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;alainet.org&#x2F;active&#x2F;16910&amp;amp;lang=es&quot;&gt;Bautismo de Sangre&lt;&#x2F;a&gt; es el libro de Frei Betto, compañero de lucha y credo de Tito. En 2006 se filmó &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.imdb.com&#x2F;title&#x2F;tt0478978&#x2F;&quot;&gt;la película&lt;&#x2F;a&gt; protagonizada por Caio Blat.&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;div&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Cuplé de las Maestras</title>
        <published>2009-03-20T20:13:54+00:00</published>
        <updated>2009-03-20T20:13:54+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Zona cerrada</title>
        <published>2009-03-10T19:51:00+00:00</published>
        <updated>2009-03-10T19:51:00+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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&lt;p&gt;&lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.closedzone.com&quot;&gt;Closed Zone&lt;&#x2F;a&gt; es un corto de animación realizado por &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.imdb.com&#x2F;name&#x2F;nm2922539&#x2F;&quot;&gt;Yonni Goodman&lt;&#x2F;a&gt; para la ONG israelí &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.gisha.org&#x2F;&quot;&gt;GISHA&lt;&#x2F;a&gt;.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;En el sitio web oficial del cortometraje se lee:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;A pesar de las declaraciones que indican que se ha “desafectado” de la Franja de Gaza, Israel mantiene el control de la Franja de los cruces fronterizos por tierra, las aguas territoriales y el espacio aéreo. Esto incluye, aunque indirectamente, el control de la frontera de Rafah (con Egipto). Durante los últimos 18 meses, Israel reforzó el bloqueo de Gaza, restringiendo casi por completo el paso de mercancías y de personas hacia y desde la Franja. Estas políticas castigan a civiles inocentes con el objetivo de ejercer presión sobre el gobierno de Hamas, en violación de los derechos de 1,5 millones de personas que sólo buscan vivir vidas normales – para reunirse con la familia, para cursar estudios superiores, para recibir tratamiento médico de calidad, y ganarse la vida. Los efectos del cierre fueron especialmente duros durante la operación militar de diciembre de 2008 - enero de 2009. Durante tres semanas, los residentes de Gaza no tuvieron dónde huir para escapar de los bombardeos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Goodman es el director de animación del largometraje &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;en.wikipedia.org&#x2F;wiki&#x2F;Waltz_with_Bashir&quot;&gt;Vals im Bashir&lt;&#x2F;a&gt;, recientemente premiado con el Oscar a la mejor película extranjera.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Según los compañeros de &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;larunfla.blogspot.com&#x2F;2009&#x2F;03&#x2F;los-ninos-de-gaza.html&quot;&gt;La Runfla&lt;&#x2F;a&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Este trabajo es doblemente interesante porque además de presentar en forma gráfica la situación de sitio que viven los palestinos de Gaza (en especial sus niños) tiene el valor agregado de haber sido producido por israelíes que tiene una visión muy diferente a la de su gobierno sobre el problema político y humanitario que hoy enfrentan -y causan- como nación&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Chicas</title>
        <published>2009-03-08T19:03:02+00:00</published>
        <updated>2009-03-08T19:03:02+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Jorge Lanata
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/chicas/"/>
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/chicas/">&lt;p&gt;A los dos años los ojos de mi hija eran los ojos de un bebé: una mirada curiosa y atolondrada. Fue por esa fecha cuando, de pronto, ella comenzó a mirar distinto. No sé si eso sucede en todas las bebas de dos años, pero en aquel momento la mirada de mi hija se volvió encantadoramente oblicua y distante, y se notaba en sus ojos que ella se había vuelto mujer. De un día para el otro los ojos de Bárbara habían construido un secreto: su mirada tenía algo que yo no iba a alcanzar jamás. En sus ojos y en su piel -que es también mi piel- había crecido, de pronto, un endeble pero impenetrable muro de hiedra.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Conocí durante mi infancia en Sarandí mujeres con ése y con otros secretes. Conocí mujeres que arrastraban un sueño roto, y salían todos los días a la misma hora a barrer la misma vereda, con la mirada perdida hacia la Avenida Mitre, esperando a alguien que no iba a volver.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Conocí también mujeres extranjeras de todo, que comían, y comían, y comían, y se defendían comiendo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Conocí a otras mujeres que cuidaban a sus pollitos con el recelo de las gallinas, y que vivían con hombres que les eran fieles como perros aburridos. Escuché en mi vida, de las mujeres, los argumentos más increíbles y encantadores: una mujer puede hablar con una convicción de Premio Nobel sobre una cosa que se llama henna y que es un barro egipcio que te tiñe el pelo de colorado.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;No sé qué le pasa a las mujeres con el futuro, qué desean y temen; aunque están, por naturaleza, inclinadas al futuro.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Conocí muchas, muchísimas mujeres aburridas -¿por qué siempre pensaré que su aburrimiento es culpa de los hombres?-Son mujeres que casi dejaron de serlo. He visto cómo, las mujeres, ordenan cajitas, pedacitos de tela, papel de envolver, piolines de papel regalo, entradas de cine, recortes de diario, fotografías, llaves viejas, ramitas; cómo meten o sacan todos esos objetos de bolsos, o cajones, y putean porque jamás encuentran nada.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;He escuchado a mujeres citando exactamente situaciones que yo nunca recordaría y las he visto también mirándose entre sí, como los tigres que se rodean, olfateándose, dentro de una jaula.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;He visto también mujeres alegres, y muy alegres, y un poco borrachas, o borrachas del todo, y siempre tienen un tajo de tristeza que les aparece en el alma. Algo que se perdió, que se está perdiendo; tal vez sea el tiempo, una especie de gusanito que les camina por el brazo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Es inexplicable la relación de las mujeres con las plantas, tan inmóviles y dependientes, tan subordinadas, iba a decir: tan atadas a los ciclos y quizá sea esa sujeción la que las une: los ciclos de la luna, la lluvia, la tierra, el sexo, la maternidad.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Descubrí en un hombre la mejor definición de las mujeres, en Caetano Veloso cuando dice que “Tigresa, con algunos hombres fue feliz, y con otros fue mujer”. Otro padre, Vinicius, el viejo vica, fue acusado de machista cuando escribió que las chicas, en la noche, “rehacen misteriosamente su virginidad”. Creo que también condenaron a Ernesto Sabato cuando dijo que la mujer contiene y el hombre expulsa, y que entonces es el ser físico el que les condiciona el alma.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Sinceramente no sé cómo son, y no creo que tampoco sean como me las imagino. Nunca vi a los hombres peléandose tanto entre ser niños y padres a la vez. Hay hombres con carnet vencido, que se creen adultos, y hay hombres-niños definitivos, que caminan por la cornisa. Pero mujeres sí: siempre vi mujeres peleándose con el espejo: primero son nenas que acaban de romper un vidrio, de pronto madres, después tías solteras.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Mujeres en un mundo de hombres, condicionadas por lo involuntario, obligadas a la belleza. Conocí mujeres junco y mujeres topadora, y creo que todas sabían que la belleza es sólo un estado de ánimo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Conocí también mujeres cínicas, y parecen hombres. Conocí mujeres viejas encantadoras, y no hay nada más encantador que una anciana encantadora ejerciendo la seducción de su especie. He visto a mi mujer pocos minutos después del parto y no hay ninguna mirada que pueda compararse con la de quien acaba de dar a luz: ojos llenos de plenitud, y de violenta confusión.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Supe también, por las mujeres, que muchas veces la fuerza es la debilidad y la debilidad es la fuerza. He visto a muchos hombres –a mí mismo, por empezar–preocupados por averiguar el pensamiento de las mujeres: “Uno puede respetar en una mujer la libertad de costumbres, pero nunca la libertad de espíritu”, bromeaba Paul Eluard. Soporto que te acuestes con otro, pero no que pienses en él. ¿En qué pensás?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Son realmente increíbles estas chicas con secreto incorporado que pueden matarte por envenenamiento y que construyen, con lentitud, la telaraña que sea. Ahora quizá se sonrían por lo poco que, quien les habla, sabe de las mujeres. Y en el fondo no es malo que toda esta perorata haya servido al menos para que se rían, porque algunas de ellas se ríen poco, y les encanta reírse, pero no lo dicen, porque vaya a saber quién les robó sus muñecas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Sí; ya sé lo de las mujeres científicas, y de las pioneras en algo y -no quiero ser frívolo, que se entienda bien- ya sé también lo de las putas e injustas diferencias de salario, y los tipos sobones, y los planes de esterilización, y los ex maridos que no te pasan un mango, y las minas golpeadas, y las madres solteras.Pero no quería acordarme esta noche de todo eso. Trato de trabajar mejor para que eso no pase. Creo en la igualdad entre los sexos porque creo en la igualdad, no en los sexos. En los sexos no se cree, los sexos son. Pero la igualdad se construye, y se pelea por ella.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Sabías que ayer fue el Día No Sé Qué de la Mujer, y quería decirte eso: que son increíbles, e inaccesibles, y que ojalá tuviéramos los hombres su capacidad para soñar, y sus chispitas en los ojos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;Chicas, Jorge Lanta. Leído como editorial del programa radial RompeCabezas, 9 de marzo de 1995. Publicado en el libro “Vuelta de página” Ediciones J. L. Y Asociados (1997)&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;div&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Nuestra maravillosa naturaleza</title>
        <published>2009-03-06T23:31:28+00:00</published>
        <updated>2009-03-06T23:31:28+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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  &lt;&#x2F;div&gt;
&lt;&#x2F;figure&gt;
&lt;p&gt;Corto animado ganador del Premio del Jurado del &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.aniboom.com&#x2F;awards2008&#x2F;&quot;&gt;Aniboom Award 2008&lt;&#x2F;a&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
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    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Chega de Saudade</title>
        <published>2009-03-05T21:46:53+00:00</published>
        <updated>2009-03-05T21:46:53+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Vinícius de Moraes
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/chega-de-saudade/"/>
        <id>https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/chega-de-saudade/</id>
        
        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/chega-de-saudade/">&lt;h3 id=&quot;mi-libre-interpretacion&quot;&gt;Mi libre interpretación&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Basta de saudade&lt;&#x2F;strong&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;div class=&quot;poetry&quot;&gt;&lt;p&gt;Ve, tristeza mía&lt;br&gt;
y dile que esto sin ella&lt;br&gt;
no puede ser&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Pedí en una oración&lt;br&gt;
que ella regrese&lt;br&gt;
porque no puedo sufrir más&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Basta de saudade&lt;br&gt;
la realidad es que sin ella&lt;br&gt;
ya no hay más paz&lt;br&gt;
ya no hay belleza&lt;br&gt;
sólo hay tristeza&lt;br&gt;
y melancolía que no se sale&lt;br&gt;
de mí, no sale&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Pero si vuelve&lt;br&gt;
si ella regresa&lt;br&gt;
que cosa linda&lt;br&gt;
que cosa loca&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Pues hay menos pececitos&lt;br&gt;
nadando en el mar&lt;br&gt;
que los besitos que le daré&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Entre mis brazos&lt;br&gt;
los abrazos serán millones&lt;br&gt;
apretados así&lt;br&gt;
pegaditos así&lt;br&gt;
Abrazos y besitos&lt;br&gt;
y cariños sin fin&lt;br&gt;
Es acabar con este asunto&lt;br&gt;
de que vivas sin mí&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
No quiero más este asunto&lt;br&gt;
de que estés lejos así&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Vamos a dejar este asunto&lt;br&gt;
de que vivas lejos de mí&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
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&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;Esta hermosa canción del maestro Vinicius de Moraes con música de Tom Jobim es considerada por muchos como &lt;em&gt;la primera Bossa Nova&lt;&#x2F;em&gt; por ser la primera de la que se tiene registro fonográfico. Se popularizó en a fines de los 50 con la interpretación de João Gilberto.&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;div&gt;
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    </entry>
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        <title>Contrastes</title>
        <published>2009-03-04T22:41:12+00:00</published>
        <updated>2009-03-04T22:41:12+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/contrastes/">&lt;p&gt;Hagamos un experimento imaginario. Vayamos a la parada de colectivos más multitudinaria de la ciudad (Plaza San Martín, en Córdoba; Sarmiento y Avenida, en Neuquén) y preguntémosle a la gente, al azar, qué recuerdan de Fernando de la Rúa. Tengo el firme presentimiento de que muchos recordarán más su caricaturización de tipo lento, despistado, frío y un poco inútil. Lo que recordará la gente, intuyo, es la imitación de TV que por entonces se hacía, más que al mismo hombre, a sus devastadoras decisiones y a los muchos muertos que dejó antes de escapar.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Y aquí el peligro: bajo esas no muy seductoras cualidades que las televisión exageró se solapan y difuminan otras mucho peores: el cinismo, el doble discurso, la corrupción y las más recalcitrantes políticas contra el pueblo de las cuales fue, haya querido o no, la mano y no el títere.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Algo así, me temo, es &lt;strong&gt;W.&lt;&#x2F;strong&gt; (así, con puntito), la última película de &lt;strong&gt;Oliver Stone&lt;&#x2F;strong&gt;: una caricaturización del presidente más bobo (pero a la vez bastante
vivo para llegar a donde llegó) de la historia de Estados Unidos, que resaltando su grotesca estupidez se vuelve indulgente en la parcialización de las hechos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;¿Qué quiso hacer el bueno de Oliver? Sabemos, el tipo está obsesionado con el poder; hizo pelis sobre Keneddy, Nixon, Fidel Castro y sobre el mundillo de los yuppies en Wall Street (cuyo su coguionista, Stanley Weiser, lo ayudó también en ésta). La diferencia entre W. y sus predecesoras, es que ésta se estrenó cuando Bush todavía estaba con sus botas puestas en el Salón Oval, apabullado por el odio popular y con el inevitable triunfo de Obama encima.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Para la revista The New Yorker &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;pages.citebite.com&#x2F;l1j2p9d3o3bkd&quot;&gt;la película sufre un gran error de temporalidad&lt;&#x2F;a&gt;:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;“(…)llega demasiado tarde para tener ningún efecto sobre el electorado y demasiado temprano para proveer algo más que una interpretación esquemática acerca de quién es este hombre”.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Para otros, no tengo elementos para incluirme, fue mera especulación: como el ecologismo, pegarle a Bush a fines del 2008 era fácil y estaba de moda.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;W. juega a la mímica extrema de todos los protagonistas, logrando parecidos increíbles de cada uno de los nefastos personajes. El vice Dick Cheeney, Condolezza Rice, Rumsfeld, el negrito Colin Powell y todos los demás son imitados igualitos a como se los ve por TV.  Por supuesto, el mismo Bush tiene su fiel interpretación con texano chabacano y compadrito incluido, en la piel de Josh Brolin (este actor que últimamente aparece hasta en los sobrecitos de sopa).&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Un poco desahuciado, mientras la veía, me acordaba de Stephen Colbert. Él sí hizo algo a tiempo, con contundencia y mucha, mucha valentía.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Stephen Colbert es un actor, escritor y humorista norteamericano que conduce uno de los programas más exitosos de la TV yanqui, &lt;em&gt;The Colbert Report&lt;&#x2F;em&gt;, donde personifica a un homónimo conductor, pero ultraconservador, ignorante, necio y bastante hipócrita. Es una parodia hilarante (y a la vez tristemente verosímil) de muchos “formadores de opinión” de yanquilandia, en particular del nefasto Bill O’Reilly (una versión morbosa de un Neustadt que habla inglés) del canal Fox.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Un día del 2006, cuando la mentira de las armas de destrucción masiva ya era evidente pero nadie lo decía con todas las letras, Colbert tuvo la oportunidad y no falló. Fue invitado, nadie se explica bien por qué, a animar la &lt;em&gt;&lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;es.wikipedia.org&#x2F;wiki&#x2F;Stephen_Colbert#Presentaci.C3.B3n_en_la_Cena_de_Corresponsales_de_la_Casa_Blanca_en_2006&quot;&gt;Cena de Corresponsales de la Casa Blanca&lt;&#x2F;a&gt;&lt;&#x2F;em&gt;, un evento que organizan los periodistas con permiso para participar en las conferencias de prensas oficiales, por entonces a cargo de Mr. Danger y sus secuaces. Aquel día el tipo subió al estrado teniéndolo a George W. a dos metros de distancia, y en presencia de él y de altos funcionarios militares, administrativos y de toda la prensa obsecuente, les fue bajando la cabeza uno por uno con su corrosivo monólogo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Censurado en la prensa pública, el discurso se convirtió en una bomba viral a través de internet, que &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;thankyoustephencolbert.org&#x2F;wordpress&#x2F;&quot;&gt;llegó a congregar a un grupo de fans&lt;&#x2F;a&gt; devotamente agradecidos por el coraje del humorista.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;“Mejor péguenme un tiro!”&lt;&#x2F;em&gt; dice Colbert apenas comenzado su monólogo, parafraseando a la periodista que más tarde le advertirá &lt;em&gt;“Usted se va a arrepentir”&lt;&#x2F;em&gt;.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Así habrán quedado, arrepentidísimos, los responsables de semajante pifie, sólo un poco más de lo que quedé yo habiéndome generado tantas expectativas con la nueva Stone.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Con la ayuda de muchos amigos (Anna, Xtian, Jim, Renzo y David, gracias!) subtitulé los veintipico minutos que dura la presentación. Con ustedes, Stephen Colbert:&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>Whassup?</title>
        <published>2009-03-03T21:20:34+00:00</published>
        <updated>2009-03-03T21:20:34+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/videos/whassup/">&lt;p&gt;Whassuuuuuuuup, (deformación “de What’s up?” - ¿qué pasa? ) pregunta cada uno de los ociosos amigos yanquis al tubo, y sin esperarlo, excedió los límites del éxito publicitario para convertirse en un ícono generacional adoptado en la jerga de los adolescentes y hasta referenciado en las comedias pochocleras de entonces. (véase Scary Movie).&lt;&#x2F;p&gt;
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&lt;p&gt;Y acá una muestra del cerebro publicitario que llevó al triunfo a Barack Obama: 9 años después, una remake con los mismos actores salió al aire en plena campaña electoral.&lt;&#x2F;p&gt;
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&lt;p&gt;Con la inteligencia no se da de comer. Pero se vende.&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>Colombina</title>
        <published>2009-03-03T09:23:00+00:00</published>
        <updated>2009-03-03T09:23:00+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Jaime Ross
          </name>
        </author>
        
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        <title>La orilla</title>
        <published>2009-03-01T20:19:56+00:00</published>
        <updated>2009-03-01T20:19:56+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Eduardo Galeano
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/la-orilla/">&lt;p&gt;No se animaban a meterse. Con los ojos clavados en las olas, todos parados como soldados en fila, se medían el miedo y se atrevían, a lo sumo, a mojarse los pies.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Eran niños venidos de tierra adentro, de muy adentro, que no habían estado nunca en la playa de Piriópolis, ni en ninguna playa, y que nunca habían visto la mar. Y uno de aquellos niños que estaba descubriendo la mar y que no tenía ojos para ver lo que estaba viendo, comentó:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;–¡Un río de una sola orilla!&lt;&#x2F;p&gt;
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    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Ojos negros</title>
        <published>2009-02-28T22:43:04+00:00</published>
        <updated>2009-02-28T22:43:04+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/fotos/ojos-negros/"/>
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/fotos/ojos-negros/">&lt;p&gt;Foto tomada el 8 de febrero, en &lt;a href=&quot;https:&#x2F;&#x2F;textosypretextos.pages.dev&#x2F;blog&#x2F;felices-quince&#x2F;&quot;&gt;el cumpleaños de Dalma&lt;&#x2F;a&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;galeria&quot;&gt;Galería&lt;&#x2F;h3&gt;

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        <title>Oktapodi</title>
        <published>2009-02-27T22:40:14+00:00</published>
        <updated>2009-02-27T22:40:14+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/videos/oktapodi/">&lt;figure class=&quot;align-center&quot;&gt;
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&lt;&#x2F;figure&gt;
&lt;p&gt;&lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.oktapodi.com&#x2F;&quot;&gt;Oktapodi&lt;&#x2F;a&gt; es un corto de animación francés nominado al Oscar 2008 como mejor animación. Es un trabajo realizado como proyecto de graduación de los estudiantes de la &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.gobelins.fr&#x2F;index-texte.htm&quot;&gt;Gobelins L’Ecole de L’Image&lt;&#x2F;a&gt; de París. Julien Bocabeille, , François-Xavier Chanioux, Olivier Delabarre, Thierry Marchand, Quentin Marmier  y Emud Mokhberi.&lt;&#x2F;p&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Dulce Daniela</title>
        <published>2009-02-25T19:45:09+00:00</published>
        <updated>2009-02-25T19:45:09+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Víctor Heredia
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/dulce-daniela/"/>
        <id>https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/dulce-daniela/</id>
        
        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/dulce-daniela/">&lt;div class=&quot;poetry&quot;&gt;&lt;p&gt;Ella decide cuando es de día,&lt;br&gt;
ella maneja el sol&lt;br&gt;
anda pintando toda la casa&lt;br&gt;
con trozos de crayón.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Rojo a los muros, verde al oscuro&lt;br&gt;
sillón del comedor,&lt;br&gt;
y un póquitito de azul celeste&lt;br&gt;
aquí en mi corazón.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
El amarillo tiñe los vidrios&lt;br&gt;
y ella no entiende bien&lt;br&gt;
como es que pierde sus hojas verdes&lt;br&gt;
el paraíso aquel..&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Píntame un árbol que no envejezca,&lt;br&gt;
pinta en mi habitación,&lt;br&gt;
un árbol verde con hojas frescas&lt;br&gt;
pinta con tu crayon;&lt;br&gt;
que necesito, dulce Daniela,&lt;br&gt;
alguien que pinte aquí,&lt;br&gt;
un muro nuevo, píntalo nena,&lt;br&gt;
pinta dentro de mí.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Que necesito dulce Daniela,&lt;br&gt;
alguien que pinte aquí,&lt;br&gt;
un mundo nuevo, píntalo nena,&lt;br&gt;
pinta dentro de mí.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
&lt;figure class=&quot;align-center&quot;&gt;
  &lt;div class=&quot;border border-black p-4&quot;&gt;
    
      &lt;figcaption class=&quot;mb-3&quot;&gt;08_-_DULCE_DANIELA.mp3&lt;&#x2F;figcaption&gt;
    
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        <title>Pasar</title>
        <published>2009-02-25T02:30:50+00:00</published>
        <updated>2009-02-25T02:30:50+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/pasar/">&lt;p&gt;Damián va a la escuela Canónigo Piñero, en el barrio Campos de la Ribera de Córdoba. Vive en una casita de plan con su familia y, a veces, con la de su tía. Es el único varón entre cinco hermanas. En noviembre del año pasado le dijeron a su mamá que probablemente repetiría, por tercera vez, el segundo grado.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Pero le vamos a dar la oportunidad de que rinda un examen en diciembre – le dijo, solidaria, la maestra.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;A partir de ese día, Damián sumó a su prontuario un apodo más: el bruto. Para entonces ya era el vago, el quilombero y también el sordo, porque Damián tiene una hipoacusia avanzada que nunca recibió tratamiento.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La mamá, angustiada por semejante fracaso, pidió ayuda. “&lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.agrupacionmazamorra.com.ar&quot;&gt;Los chicos del apoio&lt;&#x2F;a&gt;” nos dicen en el barrio, en perfecto cordobés. Y aunque hace ya unos años comprendimos que la educación no es sólo saber sujeto y predicado y la división por dos cifras, somos conscientes de que la escuela, los títulos escolares, son la regla con la que este sistema mide y castiga.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Si Damián no pasaba de grado, probablemente no hubiese ido más. Tampoco podría, hasta dentro de algunos años, ir a una escuela de adultos, por la sencilla razón de que es un niño. Un niño pobre.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Dijo el Che que la cualidad más linda de los revolucionarios es la ternura, es sentir en lo más hondo las injusticias cometidas contra cualquiera, en cualquier parte del mundo. Esta era una; una de las cientos de injusticias de un sistema educativo diseñado para excluir, para perpetuar la desigualdad y prohibir la diferencia,  que, para colmo, ha colapsado en sus más básica función: ser, para el imaginario colectivo, imprescindible.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Allá fueron entonces, con la garganta apretada y los ojos brillosos, los militantes. Casi todos los días, con el compromiso que exige el amor, los compañeros y las compañeras fueron a la casa del niño, se hicieron un lugar en la mesita de la única sala, y le ayudaron a preparse para el juicio. Debía, en algunas semanas, aprender a sumar, a restar, a leer, a escribir oraciones cortitas y a diferenciar vertebrados de invertebrados.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El progreso, con semejante presión encima, no iba bien. Esto contaba Fer, a principios de diciembre:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Con el cuento, en realidad leyenda,  comenzamos leyendo el título “Las Manchas del Sapo” para ver de qué se podía tratar y le re costó, pensaba y pensaba y me decía “no me acuerdo”… después leímos el cuento y seguido a eso traté de que entre tod@s (estábamos con Jaqui y Joel) interpretáramos el cuento y también le costó…como que no se daba cuenta…&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Luego le propuse que escribiéramos algunas oraciones referidas a la leyenda y lo primero que trató de hacer fue copiar algo del libro, pero no se daba cuenta de qué era una oración, y traté de explicarle cómo era…entonces escribimos tres oraciones, con dificultad pero lo hicimos. Él reconoce las letras y las asocia con cosas que comienzan con esas letras (P de papá) y con los sonidos, aunque confunde algunas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Después cuando le pedí que leyera lo que había escrito no pudo: inmediatamente después de que terminó de escribir no pudo leer, y bueno con mucho esfuerzo, no le di respiro pobrecito, leyó…y después sí lo dejé dibujar al sapo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Antes de irme le dije a su mamá y a su hermana más grande que le escribieran cualquier cosa en su cuadernito, lo que se les ocurriera, con la letra que él conoce (imprenta mayúscula) para que él pudiera practicar…se me ocurre que podríamos llevarle unos cuentitos cortos escritos en esa  letra.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Yo creo, tengo cero idea sobre este tema, pero me parece que Damián tiene dificultades en el aprendizaje y necesitaría una psicopedagoga y una seño que le dedique más tiempo. Eso sumado a  que no escucha bien y me imagino que en aula la seño no debe estar dando la clase al ladito suyo. Pero mas allá de eso me parece que a él le cuesta un poco más y no es por vago que está a punto de repetir como cree su mamá…&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Bueno esa es mi impresión…lo bueno es que él tiene todas las pilas puestas, cuando llegué a su casa él estaba en la vereda esperándome con su cuadernito y su lápiz…&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;En diciembre no rindió: la maestra, en acuerdo con la directora, pospuso el examen para febrero. Fue el lunes. Gabi, el compañero que asumió el compromiso con tezón de acero, lo acompaño a rendir.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;A la tarde, lleno de felicidad, Gabi mandó un mail:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Hola compañeros mazamorreros! Quiero contarles dos cosas: la primera es que esta mañana fui al barrio a acompañar a Damián a rendir. Felizmente salió aprobado, pero con reservas para el año que viene ( tercer grado ). Hemos ganado una batalla compañeros, pero nos queda muchísimo trabajo todavía.
Quiero agradecer a l@s compañer@s que me acompañaron y se  sumaron en este desafío, en el que prevaleció la buena voluntad y el cariño por nuestro amigo mas allá de todo conocimiento técnico (…).&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;El cariño, más allá de todo. Leí, releí, y entonces, sin vergüenza, mis lágrimas rodaron cara abajo y mis mocos salieron a saludar. Cuando se me pasó la petrificación (la emoción está intacta), escribí esto y lo mandé con forma de abrazo:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;div class=&quot;poetry&quot;&gt;&lt;h3 id=&quot;el-nino&quot;&gt;El niño&lt;br&gt;&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;br&gt;
Mundo ingrato este&lt;br&gt;
que le exige al niño lo que no le da.&lt;br&gt;
Esfuerzo, respuestas, perseverancia&lt;br&gt;
condiciones y la tabla del dos&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
No contempla contextos&lt;br&gt;
no concibe falencias&lt;br&gt;
no vacila en la hoguera&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
El niño tiene algunos años&lt;br&gt;
y más problemas:&lt;br&gt;
ni su familia, ni su maestra&lt;br&gt;
tampoco él mismo (lo aprendió de chiquito)&lt;br&gt;
creen que pueda&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Pero hay algunos más brutos&lt;br&gt;
que nunca aprendieron la lección de memoria.&lt;br&gt;
Ni de chiquitos ni de grandes supieron repetir&lt;br&gt;
que el niño no puede&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Convencidos, contrariados,&lt;br&gt;
contra el viento y la lluvia&lt;br&gt;
le dieron un abrazo al niño&lt;br&gt;
uno de otro planeta.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
El niño pasó de grado.&lt;br&gt;
Y pasó de mundo.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
*Emocionado hasta los tuétanos, mis más afectuoso abrazo a los compañeros y compañeras que hicieron este logro realidad. Y a Damián, ese pequeño gran luchador.*&lt;&#x2F;div&gt;
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        <title>La Casa de los Cubos Pequeños</title>
        <published>2009-02-23T04:42:00+00:00</published>
        <updated>2009-02-23T04:42:00+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/videos/la-casa-de-los-cubos-pequenos/">&lt;p&gt;{{ external_embed(provider=“googlevideo”, url=“&amp;lt;embed id=&quot;VideoPlayback&quot; src=&quot;http:&#x2F;&#x2F;video.google.com&#x2F;googleplayer.swf?docid=918072409397842222&amp;amp;hl=es&amp;amp;fs=true&quot; style=&quot;width:500px;height:350px&quot; allowFullScreen=&quot;true&quot; allowScriptAccess=&quot;always&quot; type=&quot;application&#x2F;x-shockwave-flash&quot;&amp;gt;”) }}&lt;&#x2F;p&gt;
 &lt;&#x2F;embed&gt;
&lt;p&gt;Este es el emotivo film del director japonés Kunio Kato que ayer ganó el Oscar a mejor corto animado.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;galeria&quot;&gt;Galería&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;div class=&quot;my-8 border border-black bg-neutral-50 p-5&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;story-kicker&quot;&gt;googlevideo&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p class=&quot;font-[var(--font-ui)] text-base leading-7 text-neutral-700&quot;&gt;
    &lt;a href=&quot;http:&amp;#x2F;&amp;#x2F;video.google.com&amp;#x2F;googleplayer.swf?docid=918072409397842222&amp;amp;hl=es&amp;amp;fs=true&quot;&gt;Abrir contenido externo: googleplayer.swf&lt;&#x2F;a&gt;
  &lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
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        <title>Presto</title>
        <published>2009-02-20T10:03:08+00:00</published>
        <updated>2009-02-20T10:03:08+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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&lt;p&gt;Presto es un corto animado de Pixar, que se distribuyó junto al largometraje WALL-E tanto en el cine como en las ediciones en DVD. Su creador, &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;en.wikipedia.org&#x2F;wiki&#x2F;Doug_Sweetland&quot;&gt;Doug Sweetland&lt;&#x2F;a&gt;, es uno de los animadores más antiguos de la compañía,&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>Eso</title>
        <published>2009-02-19T15:13:43+00:00</published>
        <updated>2009-02-19T15:13:43+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Mario Benedetti
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/eso/"/>
        <id>https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/eso/</id>
        
        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/eso/">&lt;p&gt;Al preso lo interrogaban tres veces por semana para averiguar &lt;em&gt;«quien le había enseñado eso»&lt;&#x2F;em&gt;. Él siempre respondía con un digno silencio y entonces el teniente de turno arrimaba a sus testículos la horrenda picana.
Un día el preso tuvo la súbita inspiración de contestar: &lt;em&gt;«Marx. Sí, ahora lo recuerdo, fue Marx.» El teniente asombrado pero alerta, atinó a preguntar: «Ajá. Y a ese Marx ¿quién se lo enseñó?»&lt;&#x2F;em&gt; El preso, ya en disposición de hacer concesiones agregó: &lt;em&gt;«No estoy seguro, pero creo que fue Hegel.»&lt;&#x2F;em&gt;
El teniente sonrió, satisfecho, y el preso, tal vez por deformación profesional, alcanzó a pensar: &lt;em&gt;«Ojalá que el viejo no se haya movido de Alemania.»&lt;&#x2F;em&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
</content>
        
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        <title>Hurgando en el Gmail</title>
        <published>2009-02-18T21:21:28+00:00</published>
        <updated>2009-02-18T21:21:28+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/blog/hurgando-en-el-gmail/"/>
        <id>https://textosypretextos.pages.dev/blog/hurgando-en-el-gmail/</id>
        
        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/hurgando-en-el-gmail/">&lt;h3 id=&quot;o&quot;&gt;–o–&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Asunto&lt;&#x2F;strong&gt;: Chiiiiiva chiiiiiiva…
_ &lt;strong&gt;De&lt;&#x2F;strong&gt;: Mariano Gaitán
_ &lt;strong&gt;Para&lt;&#x2F;strong&gt;: Martín Gaitán
_ &lt;strong&gt;Fecha&lt;&#x2F;strong&gt;: 2005&#x2F;9&#x2F;7&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;¿Cómo andas hermano? ¿Qué es de tu vida? Además de tus interesantes y muy
necesarios comentarios en &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;nano.nqnwebs.com&quot;&gt;el blog&lt;&#x2F;a&gt; no he recibido noticias de tu
paradero. ¿Cómo va la facu? ¿empezaste a cursar? ¿Y la chica que se llama
Aitana? Mmm yo desconfío de esa mujer que hace un mes me dijo que me
iba a escribir un mensaje en la bitácora y todavía estoy esperando.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Bueno contate algo. Che y de nuestros padres, hermano y sobrinos, ¿tenés noticias?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Yo por acá todo re bien. ahora estamos en la casa de Andrea y esta
tarde salimos para Barcelona. Después la idea es ir a Roma. Estoy
pensando la posibilidad de quedarme algunos días más en Locarno. Tal
vez dos semanas, pero todavía no le he decidido. Tengo que ver si
puedo por la visa. Supongo que cuando vuelva me quedare en Baires. Ya estuve pensando algunas cosas interesantes que puedo hacer. y tendré que tirar alguna materia libre. Por ahí me voy unos días para Córdoba también.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Bueno che te mando un abrazo, Nos vemos&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Mariano&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;o-1&quot;&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;o&lt;&#x2F;strong&gt;&lt;&#x2F;em&gt;&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Asunto&lt;&#x2F;strong&gt;: Re: Chiiiiiva chiiiiiiva…
_ &lt;strong&gt;De&lt;&#x2F;strong&gt;: Martín Gaitan
_ &lt;strong&gt;Para&lt;&#x2F;strong&gt;: Mariano Gaitán
_ &lt;strong&gt;Fecha&lt;&#x2F;strong&gt;: 2005&#x2F;9&#x2F;13&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;¡Chiva chiva qué! ¡Gil!&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;A mí me pasan cosas más geniales que a vos, sólo que no las ando contando así tan egrupidamente y en vez de los Canales de Venecia tengo La Cañada, que es el zanjón que atraviesa la ciudad.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Por ejemplo, el otro día iba caminando y me pararon dos mafiosos en la calle. Me preguntaron si quería pertenecer a la mafia. Les dije que sí, obviamente, pero les aclaré que teníamos mucho trabajo por delante, especialmente por haberme preguntado en lugar de obligarme.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Y ayer me crucé con unos señores que hacen sillas de madera y me ofrecieron dinero para que ponga publicidad en mis sitios web y  entonces les propuse un canje. Yo ponía publicidad si ellos me dejaban escribir mi nombre en cada silla, usando una navaja.
–Va a quedar artesanal– argumenté. Me miraron raro y se fueron – ¡Esperen sentados!– les grité.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Sí, estoy inventando… es que en realidad fue un día aburrido. ¿Se nota?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Hoy discutí con Dany, pero discuti del verbo “pensar distinto”, no del
verbo “peliar”.  Me cuesta exponer mis ideas: pienso en lo distinto que puede ser la imagen que uno genera (queriendo o sin querer) en algunas personas. En particular, en la facu se han inventado un personaje que tiene ideas y respuestas porque “vengo del Comahue”, que es algo casi tan mítico como Cuba por estos pagos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Por ejemplo en las últimas marchas, que ya no son como hace un mes,  caminando por las mismas calles donde hace algunos años se escribía la historia,  ahora se canta “Como en Comahueee… hay que luchaarrr… con asambleas y tomás de facultad!”&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Andrea (la Hermana de Dany, como la bautizó el papi) se asusta porque nos escucha muy venales en la discusión y entonces se va a habitación y cierra la puerta. Ese es el indicio que tenemos para atemperar un poco los ánimos y bajar los decibeles.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La discusión, cualquiera sea el tema, nace desde algún comentario mio. Hoy empezó porque vimos la noticia de un cana que le disparó a un jugador de fútbol en Mendoza, cuando este intentaba impedir que reprimieran a la hinchada. Dije que la policía está podrida, pero institucionalmente podrida y que eso es algo planificado, necesario para que los que necesitan conservar el poder puedan hacerlo. Intentaba explicarle que para mi no son errores, no es “se le escapó un tiro” al infeliz que ahora seguramente echarán y sumariarán, y quizás también a su jefe… y a alguno más. A los tipos esos, que también son víctimas del sistema, se los forma para que sean así, perros asesinos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Y si no – le decía – ¿Cómo me explicás que con sólo un año de formación un milico sale con un chumbo a la calle? ¿Y cómo me explicás que en esa formación está totalmente instaurado eso de que el de segundo tiene permiso de fajar al de primero? Eso es planificación. Perversa planificación.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Entiendo que para él es un tema doloroso, y entonces me pide que “no generalice”. Su tío fue jefe de la policía de Neuquén. Yo no alcancé a conocerlo mucho, porque el tipo se murió de cáncer al poco tiempo de que yo me hice amigo de Dany.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Dany salió entonces con un pedido sensato, diciendome que tengo razón, que hay que cambiar, pero que dé una solución. Y ahí yo me carburo, no se porqué mierda me siento en el compromiso de responder, si no tengo las soluciones. Ojalá las tuviera. Pero le digo igual que si no se cambia el problema de raíz, que si no se empieza a formar distinto a esas bestias, esto va a seguir sucediendo, como sucede todos los días en los barrios. Acá en Córdoba es impresionante.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Y que es una parche, una alharaca para la televisión echar al milico que disparó.  Él me responde que eso es imposible y me explica que los que forman han sido formados así y los jefes también y que su tío se murió de cáncer justamente por luchar contra toda esa mierda.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Así, en poco tiempo, llegamos al meollo de siempre, ese que nos enfrenta entre mi utopía y su conformismo. Él me dice que hay que construir con lo que hay, con la gente burócrata y los policías corruptos,  y ese concepto lo lleva al extremo de instarme a “llegar al gobierno a través de algunos de los partidos tradicionales y así tener el poder necesario para aplicar esas ideas que tenés”.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Porque la gente vota así, y la gente ve videomatch, y a la gente le importa un carajo  y si no lo hacés así no vas a cambiar nada – termina.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Yo intento callar, pero no me sale y le digo… “¿Y vos que hacés?”. Me contesta que no quiere cagar a la gente, que estudia, y que paga sus impuestos como nuestro viejo y su vieja. Que compra, que hace mover una tarjeta, que hace fucionar al país y vota cada cuatro años. Y que esa es la clase de gente que hace falta al país.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Y no me juzgues, a mi me parece loable lo que vos haces – me dice – pero creo que por haciendo lo que haces no vas a lograr nada y te vas frustrar. Yendo todo lo que quieras a la villa y multiplicando todo lo que decís que hay que multiplicar no vas a lograr que esos pibes puedan llegar a la universidad en 10 años, por ejemplo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Ahí coincidimos en algo, porque yo también pienso eso. Pero lo pienso no porque no crea necesario hacer lo que hago, sino porque pienso que no alcanza con eso. Si gente que está de este lado, como Dany que es un gran tipo, piensa que él hace su parte porque paga sus impuestos (o los pagará) y lo que le preocupa es encontrar la forma de comprarse un auto, entonces si estamos jodidos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Porque sé que a la gente que no tiene laburo y no lo tuvo en los últimos 15 años, y a los hijos de esa gente, que tienen preocupaciones como saber qué van a comer, con qué se van a vestir, o como juntar 200 mangos para hacerse el aborto con una comadrona del barrio, a esos, poco les puedo pedir. Pero a los que sí pueden pensar, los que todavía no están en el fondo del pozo, sí les pido. O necesito hacerlo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Siempre terminamos discutiendo en macro, con ejemplos tan abstractos y ajenos como Suiza (de paso, ¿hay pobres en Suiza?) y mi más intuitivo que teórico argumento de que para que haya países ricos tiene que haber países pobres porque así es el sistema y bla bla… Entonces nos volamos y quedamos  a años luz de lo que disparó el tema. Claro que siempre me dice que lo que pienso es “muy puro”  y “ojala se pudiera”, pero que no se puede.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Y me pone triste, no sólo no saber discutir bien, no tener herramientas, haber leído tan poco. Me duele sobre todo que piense que ser utópico (como dice que soy) no sirve para nada.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Al final, te estoy usando de confidente. Perdón. Te cuento otras cosas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Con Aitana mejor. Es complicado, en serio. Pero la quiero muchísimo, me gusta, me siento bien cuando estoy con ella.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;A veces pienso que me metí mucho y yo que me hago el duro, el superficial, el toco y me voy,  al final soy un gil y me invento historias de amor en tres meses que andá saber qué son.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Ahora estoy más tranquilo, en poco tiempo pasaron muchas cosas, cosas bastante raras y egoístamente dolorosas. El rebuscado adverbio –egoístamente– es fruto de mi reflexión cuya conclusión es un poco falaz, pero que me ha servido para no sufrir al pedo: hay gente que tiene verdaderos problemas porque no tienen la solución en sus manos. Este no es el caso.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;En fin. Es raro, porque en el mismo hubo días que la pasamos genial, reímos muchísimo  y después terminamos llorando. ¿Te suena conocido? Mmmmm…&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La ultima novedad es que está enamorada de mi. Antes no lo estaba (sic). Así que me preguntó si quería que ella fuese mi novia. Y le dije que me lo dejara pensar y se enculó, entonces me sonreí y le di un beso con mucho gusto a sí.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Sí, lo reconozco. Está muy loca. Pero estoy enamorado, qué se le va a hacer.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Quizás en otro momento pueda contarte otras cosas de lo que sucedió, aunque más que mirar para atrás (o para adelante) tengo ganas de disfrutar el ahora, que se está poniendo bueno.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Ahora está la feria del libro acá, que es bastante pobre en cuanto a novedades y bastante cara en cuanto a precios. Pero igual está bueno para revolver cosas y si uno tuviese mas coraje, seria fácil robarse algunos libros. ¡Maldición!&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Me compré un par de libros y algunas láminas. Te mando una fotos mal sacadas. Sólo puedo regalarte una, así que elegí. La minita pelada no está entre la opciones, tamos!?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;De la flia sé algo. El papi bien, en la suya, léase laburando y enyoguizándose. El domingo me contó que se compró una camioneta nueva. Vendió la roja y se compró otra S10 (igual a esa) pero doble cabina y 0km. Yo digo que está bien. Es su herramienta de laburo y se lo hace más feliz bienvenido.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Con la mami hablé ayer porque tuvo el teléfono cortado por no sé que problema con un cable durante todo el fin de semana. Espero la hayas saludado por el día del maestro. La noté un poco cansada y bajoneada;
ahora va a pedir una licencia por una semana porque se va a quedar con los chicos ya que Juan y Juli van a Rosario, a exponer un trabajo que hicieron.
Dice que quiere venir el mes que viene. Ojalá pueda.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La facu, con poco presupuesto y menos movilizacion que otrora. Igual me gusta. Estoy haciendo cosas interesantes, sobre todo pegué onda con un profesor copado y estamos armando una cátedra abierta sobre “tecnología y política - un espacio de reflexión sobre el rol del ingeniero”. Tomá mate.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Te mando un abrazo.
_ Tu bro.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;o-2&quot;&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;o&lt;&#x2F;strong&gt;&lt;&#x2F;em&gt;&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;_ &lt;strong&gt;De&lt;&#x2F;strong&gt;: Mariano
_ &lt;strong&gt;Para&lt;&#x2F;strong&gt;: Martín
_ &lt;strong&gt;Fecha&lt;&#x2F;strong&gt;: Fri, Sep 16, 2005&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Te sarpaste chabón. ¿Sabias que sarparse es el vesre de pasarse? Yo me di cuenta una vez que le estaba explicando a alguien (creo que a
Charlotte) lo que significaba y le dije es como irse al carajo o
pasarse de la raya.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Tenés que mesurar un poco tus ganas de escribir, o
mejor dicho fraccionarlas. porque todo bien con que escribas mucho,
¿pero tanto en un solo mail te parece educado? Porque así me pones en
un compromiso de escribir tanto como vos y me veo tentado a escribir
párrafos tan irracionales como este sólo para ocupar espacio y hacer
que el mail parezca mas largo, sólo para ocupar espacio y hacer que el
mail parezca mas largo, sólo para ocupara espacio y hacer que el mail
parezca mas largo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Pero no voy a entrar en tu juego porque bien convencido estoy de que
lo esencial es invisible a los ojos y que te puedo responder en pocas
lineas. A saber:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Me puse a llorar de emoción cuando lei que estas enamorado de Aitana.
Me puse a llorar en serio boludo; enamorarme fue una de las cosas más
lindas que me pasó en la vida. Y qué alegría saber que estas
enamorado! y claro que es complicado pero.. leritbí bro.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Según la Rae discutir viene del verbo latino &lt;em&gt;discutere&lt;&#x2F;em&gt; que significa
disipar, resolver. Discutir es necesario. Discutiendo se disipa lo que
esta nublado y se resuelven los problemas. Así que la discusión no
termina cuando uno propone una solución o no tiene una solución para
proponer, sino que las soluciones nacen de la discusión.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;En cuanto a si sirve o no de algo lo que vos haces, yo digo que sí: sirve para construir un mundo más justo. Yo creo (sobre que indicios
racionales aún no lo sé) que un mundo más justo es posible. El
problema parece surgir de la sospecha de que nosotros no lo vamos a
ver y por eso nunca sabremos si nuestros esfuerzos por construir ese
mundo más justo sirvieron de algo. Y no me caben dudas que sirve, más concretamente y en esta vida para hacer sentir un poco mejor o un poco menos peor a esos pibes de la villa.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Pero lo que vos haces también te sirve a vos. Te sirve para sanar un
poco la terrible herida que te produce este mundo de mierda, para
conciliar un poco esa contradicción de vivir en un mundo injusto
soñando con un mundo justo. Desde el momento que creés que un mundo
justo es posible, hacer lo que vos hacer es necesario, porque es la
única forma de inyectar un poco de justicia a tu alrededor y poder
seguir viviendo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;De las lámina, me quedo con la del gringo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Te mando un abrazo hno, nos vemos&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Mariano&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>Maestras Argentinas: Clara Dezcurra</title>
        <published>2009-02-17T08:32:19+00:00</published>
        <updated>2009-02-17T08:32:19+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Roberto Fontanarrosa
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/maestras-argentinas-clara-dezcurra/">&lt;p&gt;En realidad, poco y nada decía para sus alumnos la temática de la anterior composición-tipo, “Voyage autour de mon bureau” (“Viaje en derredor de mi pupitre”) impuesta por el maestro modernista francés Alphonse Chateauvieux a fines de 1815. La escuela de Clara Dezcurra, apenas un simple salón de tierra apisonada, no tiene pupitres, ni bancos, ni siquiera sillas. Los alumnos se apretujan sentándose en rejas de arado, tocones de ceiba o simples calaveras de vaca que relucen como si fuesen de mármol. La calavera de vaca es el asiento más fácil de conseguir, el más frecuente, porque la escuela nocturna de la señora Dezcurra es, durante el día, un matadero clandestino.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;pre&gt;&lt;code&gt;Clara humedece con la saliva de su lengua el reborde pringoso de la tapa del sobre donde ha metido la carta. Lo cierra y luego, aprovechando el calor del candil que la alumbra malamente, derrite casi un centímetro de lacre sobre el vértice de la juntura. Le llega, desde afuera, el olor pesado aue viene desde el saladero de cueros, el tufo casi irrespirable a pescado podrido de la costa, y el mugido profundo de algún animal que ha olfateado, quizás, el aroma premonitorio de la sangre.

La escuela ni siquiera está en el centro de Buenos Aires. Ahí, frente al portalón de la Iglesia de los Cordeleros, como se lo había prometido don Juan Lezica, cuando era alguacil segundo del Municipio, para luego decirle que, aquello, era imposible. El episcopado, o, mejor dicho, el obispo Alcides Melgarejo, le había recordado a Rosas que no debían permitirse escuelas ni queserías en las proximidades de los templos. Y entonces le habían dado a Clara ese quincho --porque de otra forma no se lo podía denominar-- cerca de los corrales de Mataderos, a metros de la puerta de Santa Brígida, detrás del saladero de don Felipe Echenaugucía. Y la escuela era nocturna. Y los &amp;quot;chicos&amp;quot;, como ella los denominaba, eran ya gente grande: puesteros de los corrales, matarifes, carreros cachapeceros, pero muy especialemente, federales. Hombres de la Santa Federación que llegaban a clase luciendo la divisa punzó, mazorqueros que, en el primer día de clase, habían degollado a un negro por robarse una goma de borrar.

Clara, todas las tardes, mientras escucha dar las siete en el carrillón de la Merced, baldea el piso para quitar los oscuros cuajarones de sangre que quedan de la actividad del frigorífico clandestino, y echa hacia los potreros las reses que no han sido aún sacrificadas. Espera, en tanto, desde el Alto Perú, la respuesta de Juana, su compañera de promoción. Intuye que su puesto al frente de la precaria escuela peligra. Sin ella saberlo, ha permitido la inscripción de más de un unitario. Algunos le han confesado su condición, como Juan José Losada. Otros le han dicho que la vincha celeste que llevan recogiéndoles el pelo, es en honor de la bandera. &amp;quot;Pero nadie viene a controlar lo aue pasa en estos parajes, Juana --le ha escrito a su amiga--. Estamos dejados de la mano de Dios. Mis chicos escriben con trozos de ladrillos o pedazos de tripa gorda y yo utilizo las paredes como pizzara. Don Martin de Agüero me ha prometido tizas, pero me dicen que el barco que las trae encalló en las proximidades de Recife.&amp;quot;

Un zambo iza la bandera. Le dicen &amp;quot;Falucho&amp;quot;, pero es en broma. Tomó parte del sitio de El Callao, pero no logra aprender la tabla del cuatro. No ha llegado aún al país el sistema inglés de los palotes, y los alumnos trazan una línea acá, otra allá, sin ton ni son, sin orden ni medida. Clara es la primera en entonar &amp;quot;Oda a la Bandera&amp;quot;, de Balmes y Vespuci. Hija y nieta de educadoras, recuerda las anécdotas de su abuela, Irma Dezcurra, de cuando aún la joven nación no tenía divisa, antes de aue don Manuel Belgrano la crease. Los niños --contaba la anciana-- se reunían en los patios escolares antes de entrar a clase y no sabían que hacer. Daban vueltas sobre sí mismos, se chocaban entre ellos o giraban tontamente como tiovivos sin acertar con una conducta. Alguno, quizás, gritaba consignas emotivas, o repartía chanzas contra los españoles. Alguna maestra, tal vez más devota, entonaba salmos religiosos. Hubo quien --recordaba abuela Irma-- aguardando la entrada a clase, se empecinó en vocear los números de la lotería de cartones, el juego que tanto entusiasmaba a Manuelita, y así nació la &amp;quot;cifra&amp;quot;, el canto que, junto a vidalas y pericones, habría de animar numerosas y encendidas veladas patrias.

Clara come un pastelito dulce y lo acompaña con té de cardosanto. La respuesta de Juana Azurduy tarda en llegar. Hoy Clara ha tenido que sosegar a un federal muy alcoholizado. No la desvela tanto la indisciplina, pero se le duermen en la clase. Y a veces se pelean. Los mazorqueros sospechan que uno de los muchachos es unitario. Es un mozo joven, bien parecido, que viene siempre de bombachas de fino fieltro y botas altas. Tiene la patilla larga que baja y dobla luego hacia arriba, para unirse con el bigote, dibujando una &amp;quot;U&amp;quot; provocativa. Pero los mazorqueros aún no han llegado hasta ese punto del abecedario. Solo Isidro Gaitán, un sargento, puede memorizar las letras hasta la hache que, al ser muda, lo desconcierta. Los demás apenas si se han familiarizado con las letras hasta la &amp;quot;D&amp;quot;. Clara duda si continuar con la enseñanza. Apenas sus chicos descubran que la &amp;quot;U&amp;quot; tiene un dibujo similar al que se lee en las mejillas del joven unitario, pude arder Troya. Clara no quiere tener más problemas con el gobierno. Pero habrá de tenerlos.

Antes de que llegue, por fin, la carta de Juana, ya don Artemio Soto conoce la noticia de su innovación pedagógica. Algún mazorquero la ha comentado en algún boliche. Tal vez un tropero alcanzó a contar las desventuras de su composición-tipo cerca del oído de algún correveidile del poder. Tras seis meses de espera, la carta de Juana llega, como una premonición, días antes que la de Domingo Faustino Sarmiento.

A la luz vacilante del quinqué, Clara lee la esquela de su amiga. &amp;quot;Tené cuidado, Clara&amp;quot; es todo el texto, entre sucinto y fraternal. Sin duda Juana, preocupada, consciente del tiempo que llevará a su carta llegar de nuevo hasta la capital, optó por escribirla lo más rápido posible, casi con características telegráficas.

Clara bebe una copita de oporto, al que enturbia con hojas de regaliz. Duda si abrir o no la carta de Sarmiento. Sin embargo, la redacción de esta, lo comprobará luego, es de advertencia mas no llega a sonar admonitoria. &amp;quot;No veo de buen grado --le escribe el sanjuanino-- el cambio por usted introducido en la enseñanza de nuestra lengua criolla. Somos un país incipiente aue requiere de ejemplos y el modelo del maestro Chateauvieux aún está en vigencia. Somos todavía como el joven retoño que precisa de la rectitud y firmeza del tutor para crecer derecho.&amp;quot;

Clara garrapatea una carta de respuesta plena de formalismos y ambigüedades, lejos de su habitual estilo franco, y decide continuar con sus planes. La hace persistir en su esfuerzo el entusiasmo que observa en sus alumnos. Por primera vez, muchos de ellos escriben más de dos páginas de composición, cuando con el tema &amp;quot;Viaje en torno a mi pupitre&amp;quot; algunos no alcanzaban ni a los tres renglones. Un matarife de Achiras Altas, Juan Sala, redacta, incluso, casi diez páginas de un relato estremecedor, fruto de su conocimiento de la tropa vacuna. Tiempo después, será la base de un libro paradigmático: Amalia.

Josefa Paz de Hurlingam invita a Clara a tomar chocolate en su casa de la bajada del Marquesado. Recibe en una sala solariega desde donde se ve el patio interno de la casa, impregnado con un perfume fresco a magnolias, glicinas y santarritas. Hay un jardín, también, con lilas del lugar y patos criollos. Una morena carabalí sirve el chocolate en bandeja cubierta con una mantilla bordada por la misma señora Josefa. Josefa le cuenta a Clara, animosa, que en el colegio adonde va su hija, en clase de Habla Castellana le pidieron una composición sobre el tema &amp;quot;La Vaca&amp;quot;. Josefa cuenta esto con risa amable y, cada tanto, se toca el ñandutí de su pechera impecable.

Clara no tiene tiempo ni de alegrarse. A la noche siguiente, una frágil figura desciende de una calesa frente a su escuela, siendo de inmediato rodeada por perros coléricos y becerros supervivientes. El nocturno visitante es don Benito Agudo Ersilbengoa, mano derecha del nuncio apostólico y amanuense del alguacil Ordóñez. &amp;quot;Hemos recibido las quejas de Monseñor Brizuela --comunica a Clara Dezcura-- con respecto al tipo de temas que uted está haciendo escribir a sus alumnos.&amp;quot;

Clara conoce bien a monseñor Bizuela. Se corren muchos rumores en torno a su persona. Se decía de él que a su arribo a nuestras costas, cuatro años atrás, era un hombre afable y comprensivo. Pero que había sufrido un doloroso accidente durante las invasiones británicas, cuando transportaba trabajosamente un pilón con aceite hirviendo. Aquella desgracia, se comenta ahora, ha dado origen a la sabrosa fritura de pastelería puesta en boga por todos los panaderos: la &amp;quot;bola de fraile&amp;quot;.

&amp;quot;Es indigno --continúa don Benito Agudo Arsilbengoa-- que nuestros guardias federales, nuestros soldados, sean obligados a escribir sobre un tema tan poco épico y glorioso como el que usted les impone.&amp;quot;

Clara comprende que ha llegado el momento de defender sus convicciones. Escribe a Sarmiento explicando su postura y la ventaja de educar a sus alumnos a partir de vivencias que a ellos le sean familiares. Seis meses después, puntualmente, recibe la contestación. Y de allí en más, día a día, irá recibiendo cartas del maestro sanjuanino. Sarmiento no falta un solo día al Correo. Algunas de sus cartas, no todas, muestran sobre el pergamino largos trazos de un pegote blancuzco, como si alguien hubiese moqueado sobre ellos. Clara deduce que Sarmiento las ha escrito bajo su histórica higuera, buscando aislarse, tal vez, de los rayos solares.

&amp;quot;No me opongo a que usted trabaje sobre &amp;#39;La Vaca&amp;#39; --le dice el autor de Facundo-- en lugar de hacerlo sobre el modelo francés. Habrá un día, solo Dios puede saberlo, en que nuestro país se quitará de encima la influencia europea, y quizás entonces usted será considerada una precursora. Pero déjeme sugerirle otra variante; ya que el debate se ha instalado en torno a si es conveniente o no gastar papel, tinta e ingenio sobre un animal tan rasposo y de índole infeliz como la vaca le propongo que sus composiciones sean sobre otro animal todavía más cercano y afín a nuestra tradición libertaria como el caballo. Más de uno de nuestros centauros, que regaron con su sangre generosa el suelo americano, sabrá agradecérselo.&amp;quot;

Clara lo piensa. Supone, con su intuición de maestra, que el del caballo puede ser un paso posterior. Incluso no deja de lado la gallina, con su doméstica convivencia. Pero la cercanía de los corrales, la vital actividad del matadero y, fundamentalmente, la creciente importancia del ganado vacuno en la suerte de nuestra economía, la deciden a continuar con el plano trazado.

Es febrero de 1845 y el formidable estío de Buenos Aires embalsama la brisa con aromas fuertes. Clara ha recibido el paso del aguatero llenando dos odres grandes para sus muchachos. La composición-tipo &amp;quot;La Vaca&amp;quot; se emplea ya en casi todos los establecimientos educacionales de la ciudad. Hasta las familias patricias que contratan institutrices británicas han encontrado pertinente el uso de la redacción impuesta por Clara Dezcurra. Sentada sobre una rueda de carro, Clara observa el patio a través de la puerta del salón. El calor del día ha exacerbado el olor a bosta y escucha las risotadas de sus chicos disfrutando el momento plácido del recreo. Se oye el punteo de alguna guitarra, alguna relación intencionada, el repique constante de un tamboril. De pronto alguien grita, hay un revuelo. Clara presta atención, inquieta. Sus muchachos son buenos, pero si se los vigila son mejores. Escucha un violín y se estremece. Son los sones de la &amp;quot;refalosa&amp;quot;, la danza con que los mazorqueros acompañan los saltos despatarrados de sus víctimas cuando resbalan sobre su propia sangre. Clara se levanta y sale a ver qué pasa. Pero, en este caso, la víctima ya ha caído sobre el patio de la escuela. Es Juan José Lozada, el joven unitario de las patillas en &amp;quot;U&amp;quot;. Lo han degollado. Ante la pregunta enérgica de Clara, nadie dice saber nada, nadie dice conocer a los asesinos. Pero hay risas torvas, sofocadas. El grupo de mazorqueros se aleja un tanto, empujándose unos a otros, como sorprendidos o avergonzados por la reprimenda.

Clara escribe a Juana, el 24 de febrero de ese año. &amp;quot;Los eché a todos. No me importa, Juana, que sean mazorqueros, hombres del Restaurador de las Leyes o lo que sea. Hoy degüellan a un compañero y mañana pueden llegar a hacer cosas peores. A estas situaciones hay que cortarlas de raíz, antes que pasen a mayores.&amp;quot; Entre los expulsados de la escuela está el sargento federal Anacleto Medina, héroe de Cepeda.

Clara estudia al jinete que ha llegado hasta su escuela. Ella estaba calentando agua en la pava de latón peruano para prepararse un caldo, cuando escuchó el galope. El hombre es un soldado de Rosas y le estira en la mano, un rollo de papel sujeto con una cinta: por supuesto, punzó. Clara desenrolla el mensaje y lee el texto. La trasladan. Ha estado dando clase durante siete años en un tinglado con piso de tierra que, durante el día, hacía las veces de frigorífico clandestino. A pocas varas del matadero de reses y del solar donde se envenenan los cueros. Alumbrándose con velas de grasa. Educando a una clase compuesta por matarifes, soldados federales, negros, zambos, convictos, renegados y mal entretenidos. Ahora la letra pareja y grande del Restaurador le indica que será trasladada a un lugar de menor jerarquía. No lo dice con esas palabras. &amp;quot;La patria --le escribe Rosas-- demanda de usted un nuevo sacrificio. Y hemos decidido destinarla a una escuela marginal, con alumnos que detentan problemas de conducta. Sé que usted, con su firmeza de espíritu, sabrá encarrilarlos y superar los problemas de presupuesto que, de aquí en más, habrá de sufrir.&amp;quot;

Clara Dezcurra sabe que ya no tiene sentido aguardar el cargamento de tiza. Intuye que su alejamiento obedece, más que nada, a su particular obcecación en persistir con el tema de &amp;quot;La Vaca&amp;quot;.

&amp;quot;Creo que todo ha sido inútil --escribe a su amiga Juana--. Comprendo que, hoy por hoy, se hace muy difícil cambiar algo de lo ya dispuesto. Supongo que, con el paso del tiempo, todo el mundo se olvidará de mi tema de composición y volveremos a &amp;#39;Voyage autour de mon bureau&amp;#39;, o a cualquier otra imposición venida de afuera bajo el engañoso rubro de aporte cultural.&amp;quot; Deja gotear el lacre, morosamente, sobre la juntura del cierre, antes de moldearlo bajo la presión de su anillo de sello. No puede dejar de pensar en la fugacidad de su iniciativa educacional. No sabe cuán equivocada está. Una gota de lacre, lustrosa, ha modelado un diminuto montículo sobre la mesa.
&lt;&#x2F;code&gt;&lt;&#x2F;pre&gt;
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        <title>Signs</title>
        <published>2009-02-16T22:56:57+00:00</published>
        <updated>2009-02-16T22:56:57+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
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        </author>
        
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&lt;p&gt;Corto escrito y dirigido por Patrick Hughes para el &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.schhh.eu&#x2F;shortfilms&#x2F;&quot;&gt;Schweppes Short Film Festival&lt;&#x2F;a&gt;. O sea, es un chivo de esa gaseosa citrus tan fea. Pero bonito chivo, ¿no?&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>Mes amis</title>
        <published>2009-02-16T22:20:33+00:00</published>
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        <author>
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            Martín Gaitán
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/fotos/mes-amis-291/">&lt;p&gt;Asado en Anisacate,&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;galeria&quot;&gt;Galería&lt;&#x2F;h3&gt;

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    &lt;figcaption&gt;Mate con melón es peor que vino con sandía&lt;&#x2F;figcaption&gt;
  
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    &lt;figcaption&gt;Lu (foto de Carlitos)&lt;&#x2F;figcaption&gt;
  
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        <title>Cuatro fantásticos</title>
        <published>2009-02-12T20:35:38+00:00</published>
        <updated>2009-02-12T20:35:38+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Fabián Casas
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/cuatro-fantasticos/">&lt;p&gt;Hubo alguien antes pero yo no lo conocí. Aunque muchos me dicen que tengo algo de su carácter y de su boca. Esas cosas. A mí no me preocupa paracerme a alguien. Hay tantas caras en el mundo que uno, tarde o temprano, termina siendo otro. Yo quisiera hablar acá de los que conocí. Ellos dejaron sus huellas en mi vida y pienso que una forma de retribuirles que me hayan pisado es contar quiénes eran, lo que me enseñaron. Esas cosas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Para esa época mamá trabajaba en la fábrica de corpiños Peter Pan. Un nombre glorioso. No sé si todavía sigue funcionando. Mamá, por lo que me cuentan todos, era una mujer despampanante, parecía una vedette. Piernas, culo, caderas. Vivíamos en un departamentito del barrio de Once, muy chiquito, yo pensaba que era como el caño de Hijitus: el dormitorio de mamá, el living donde yo dormía en un sofá cama y una kitchenet empotrada en la pared. Eso era todo. Mamá tenía ropa tirada por todas partes. Y cosméticos y revistas que se traía de la peluquería de su amiga. Mi madre era una gran lectora. A veces, cuando ella iba a bailar, yo me quedaba con la peluquera, una paraguaya que me hablaba de sus hijos quienes, decía, tenían casi mi misma edad y estaban con su padre en Asunción. Yo no asociaba Asunción con un lugar físico, mas bien me parecía un verbo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;En mi memoria, el primero de todos fue Carmelo. Petiso, musculoso, ex boxeador. Mamá me lo presentó una noche cuando la pasó a buscar para salir. Yo estaba mirando algo en la tele muy chiquita, diminuta, que la peluquera nos había traído de Ciudad del Este. ¿Ven? Ciudad del Este sí me parecía un lugar.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Carmelo se me acercó y me estrechó la mano. Pensé que me iba a besar, porque yo era un niñín y la gente, por lo general, cuando me conocía, me besaba. Pero él me dio su mano, callosa, grande como un teléfono. Ese gesto me gustó. A partir de aquella noche Carmelo empezó a venir seguido a casa y cuando pasaba a buscar a mamá se quedaba cada vez más tiempo conmigo, charlando de las hazañas de su época de boxeador. Y un día de campo, a la luz del sol, sucedió una cosa increíble: la piel de Carmelo, al aire libre, tenía el color de la cinta scotch. Quiero que esto quede bien claro. No era como si estuviera recubierto de cinta, como una momia; tenía el color y la consistencia de la cinta scotch. Así que lo bauticé –para mis adentros- Carmelo Scotch. Debe haberse visto extraordinario, casi desnudo, bajo las luces del ring.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Cuando empecé a sufrir de los bronquios, mamá me tuvo que llevar a un hospital para que me curaran. Me hacían inhalaciones, me daban pichicatas, me decían que tenía que tomar sol. Carmelo se preocupó mucho por mi salud y le dijo a mi mamá que yo tenía que hacer ejercicios, correr, saltar. Esas cosas. Entonces se apareció en equipo de gimnasia y me explicó que tenía un plan para volverme un atleta. Extendió sobre la pequeña mesa de fórmica naranja del living, un mapa con las etapas de ejercicios que él creía que me iban a cambiar el físico. Empezamos a practicar por las mañanas, en el gimnasio donde trabajaba Carmelo. Abdominales, carrera en velocidad, cintura, cinta. Era grandioso. Él se paraba a mi lado mientras yo la sudaba y me gritaba: “Vamos, más fuerte, ¡téngale bronca al cuerpo! ¡bronca, bronca!”. Después nos duchábamos juntos. Una vez me contó, mientras nos secábamos, que la alegría más grande de su vida la tuvo cuando le tocó pelear como semifondo de Nicolino Locce. “No sabés lo que era pisar el ring del Luna repleto… sólamente vos iluminado y todos mirándote… las lucecitas rojas de los puchitos en la negrura de las tribunas…”. Fue empate.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Y aún llevo en mis oídos el grito de guerra de Carmelo Scotch: “ ¡Téngale bronca al cuerpo!“.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Una tarde, mamá me dijo que lo había dado de baja. Tuvo que pasar una semana de hostigamiento para que me dijera por qué. ¡Le había levantado la mano! Mamá era inflexible. Y para elegir a sus novios, una verdadera renacentista. Pasó del deporte al arte ¡Y al segundo candidato lo capturó delante de mis narices! El profesor Locasso había llegado al colegio para cubrir una suplencia y, sin lugar a dudas, para cobrar lo que pudiera cobrar sin hacer prácticamente nada. Llegaba, ponía sobre el escritorio un paquete de facturas o de merengues –yo iba al cole de mañana- y mientras cruzaba sus pies sobre una silla empezaba a engullir sin parar. Nos decía que teníamos que pintar lo que se nos ocurriera. En la hora de Locasso nos podíamos rascar el higo sin problemas. Así que agarrábamos hojas y dibujábamos cualquier cosa. Cuando se las llevábamos para que les echara una mirada, mientras masticaba y dejaba de leer el diario, miraba nuestro dibujo y nos decía su célebre muletilla: “más color, alumno, más color”. Aunque la hoja estuviera untada de témpera como un pastel del panadería, el repetía “más color, alumno, más color”. Estaba bueno. Nos hacía reír. Por supuesto, para nosotros su nombre cambió de profesor Locasso al de profesor Más Color. E imagínense mi sorpresa la noche en que lo vi sin su guardapolvo, con un traje oscuro que le quedaba un poco grande, y con una botella de vino en la mano en el umbral de la puerta de mi casa. El profesor Más Color era un hombre de unos cuarenta años, con una herradura de pelo blanco que le bordeaba la nuca y que siempre estaba demasiado larga, descuidada. La frente le brillaba como una bola de billar. De cuerpo atlético, cuando caminaba por el patio del colegio, lo hacía a zancadas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Según pude reconstruir mucho después, Más Color había entablado relación con mi mamá en el acto del 9 de julio, en el cual di dos pasos adelante y recité un poema alusivo. El colegio se venía abajo de gente y la noche anterior yo había estado muy nervioso. Tenía miedo de que en el momento de recitar el poema se me apareciera en la cabeza la laguna de Chascomús. Pero fue glorioso. Verso a verso, demostré que tenía talento para recitar poemas y durante toda esa semana patria mis compañeros y mis maestros no pararon de elogiar mi perfomance. Pero volvamos al idilio de mi madre. De más está decir que fue la comidilla del colegio. Todos mis compañeros sabían que mi mamá salía con Más Color. A veces, en los recreos, algunos se animaban a preguntarme si eso me molestaba. Yo les repreguntaba: “¿Que ustedes sepan o que ellos salgan?”. Silencio. Otros compañeros que trataban de ser más comprensivos conmigo, me decían que me habría convenido más que mi mamá saliera con el profesor de matemáticas –materia dificilísima- que con el de dibujo. Tenían razón. No puedo negar que yo ya había hecho ese razonamiento.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El romance de mi mamá con Más Color duró casi dos años. Cuando ellos terminaron la relación, yo entraba en quinto. A diferencia de Carmelo Scotch, mi vínculo con Más Color fue relajado. El tipo se quedaba a dormir en casa dos veces por semana y a veces salíamos los tres a dar un paseo. Sólo una vez salimos él y yo. Me llevó a ver una exposición de Salvador Dalí, pintor al que él admiraba. Le gustaban esas cosas retorcidas. Relojes doblados, crucifijos espaciales. Esa tarde, en un café, tuvimos el siguiente diálogo:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;–¿Te molestaría que yo pase más tiempo en tu casa?– me preguntó.
–No –le dije después de pensarlo un momento.
–Me parece que sería bueno que hubiera un hombre en la casa y yo estoy pensando en casarme con tu mamá. Todavía no se lo propuse porque primero quería saber tu opinión.
–El único problema es que la casa es muy chiquita- opiné.
–Si vos y tu mamá están de acuerdo, podríamos mudarnos a otro lugar. Con patio. ¿Te gustaría tener un patio para jugar?
–Sí –le dije después de pensarlo un momento.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Más Color pareció satisfecho con mi contestación. Nos estrechamos la mano y me llevó a viajar por el subte. Me mostró todas las combinaciones posibles y los diferentes modelos de trenes que existían. Cuando llegamos, tarde, a casa, se encerró con mi mamá a charlar en el dormitorio. Me pareció que discutían. Yo me puse el piyama, me lavé los dientes y me acosté a dormir. Me desperté a mitad de la noche y me pareció, todavía más nítido, que estaban discutiendo. La semana siguiente Más Color no se quedó a dormir ni una hora y si bien llamaba por teléfono y hablaba con mamá, yo empecé a presentir que algo andaba con mal color. Traté de recordar la charla que habíamos tenido para ver en qué se le podría haber complicado la cancha. Y saqué las siguientes conclusiones: a mi mamá, sin dudas, le convenía tener un hombre en casa. Es más, ella siempre estaba diciéndole a la peluquera paraguaya que deseaba encontrar un sustituto de padre para mí. Lo cual a mí me parecía razonable. Yo envidiaba, cuando iba a las casas de mis amigos, cómo ellos podían sentirse seguros y exhibir a sus padres. Así que por el lado del casamiento no debería haber habido problemas. Creo que el conflicto estuvo en la posibilidad de mudarse. Por algún motivo recóndito que a mí me costaba y aún me cuesta entender, mi mamá amaba la pocilga de plaza Once o The Eleven Park, como ella le decía. Algo en la casa tocaba su fibra más íntima y contra esas cosas es imposible marchar.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Una tarde de invierno, mientras mamá se hacía la toca, me comunicó que Más Color había entrado en la inmortalidad. Ahora pienso que mi infancia estuvo separada por tandas en las cuales mi madre me informaba las bajas de sus noviazgos. Yo seguí viendo a Más Color durante tres años –quinto, sexto y séptimo- pero, salvo saludos incómodos cuando nos encontrábamos de frente en el patio del colegio, nos evitábamos. Aunque, es justo decirlo, gracias a él conozco a la perfección la línea de subterráneos que cruza la ciudad. Jamás podría perderme.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Más Color ya era historia cuando me anoté en el ateneo de la iglesia de San Antonio para jugar a la pelota todas las tardes. Los curas te atrapaban con una cancha extraordinaria y, a cambio, te pedían que tomaras la comunión. Así que fui derecho a catequesis y terminé como monaguillo en un par de misas. Una tarde mamá me pasó a buscar y me dijo que la esperara porque quería confesarse. Me pareció raro ese gesto viniendo de ella. Pero es verdad que para ese entonces se pasaba mucho tiempo en la cama, como si algo le hubiera roto el ánimo. El padre Manuel la escuchó en silencio, en el confesionario. Mamá empezó a venir tarde de por medio para confesarse o para caminar charlando con el padre Manuel. Me dijo que el cura –que era muy joven- lograba darle ánimos para vivir. “Mamá ¿por qué no querés vivir?”, le pregunté. “No es que no quiera vivir, es que no tengo ánimos”, me contestó.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Una noche, en que me había quedado más de la cuenta en la casa de un amigo, me sorprendí viendo salir al padre Manuel de mi edificio. Lo que más me sorprendió fue que estaba vestido como un hombre cualquiera. El no me vio, pero yo lo vi clarísimo porque estaba en la vereda de en frente. No dije ni mú. Cuando entré a casa, mamá estaba con los ojos rojos, como si hubiera estado llorando. Al otro día se la pasó encerrada en su pieza con la peluquera paraguaya. Cuando abrían la puerta porque necesitaban ir al baño o a buscar algo a la cocina, salía un olor espantoso a cigarrillos. Creo que por eso yo no fumé nunca.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Decidí hablar con el padre Manuel después de que me encontré a mamá sentada en el livincito, con unas ojeras inmensas. Parecía que había estado sentada ahí desde su pubertad. “Todos los aparatos de la casa decidieron suicidarse”, me dijo con una voz muy ronca, apenas me vio. No andaba la heladerita ni el televisor y el calefón hacía un ruido horrible cuando abríamos la canilla de agua caliente.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El padre Manuel estaba leyendo en su cuarto, me dijeron. Le dije a la monjita que lo necesitaba urgente. Al rato lo vi venir por el corredor de la escuela. Esta vez tenía su sotana negra e impecable. Me acarició la cabeza y salimos a caminar por la cancha de fútbol que a esa hora –las dos de la tarde- estaba vacía. Era un día primaveral.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;–Padre, no sé que le pasa a mi mamá– le dije. Sentí que la voz me salia del pecho.
–Hijo –me dijo, a pesar de que era muy joven– ¿sabés cuál fue el calvario de nuestro señor Jesucristo?
–¿Todo el asunto de los romanos y las espinas en la cabeza y la traición de Judas?
–Exactamente. Quiero que pienses mucho en esa parte de la historia de nuestro Señor. Porque muchas veces en la vida los adultos tenemos que hacer grandes sacrificios. ¿Entendés?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;No le entendía ni jota. Pero asentí. Me estaba dando un pesto bárbaro.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;–Tu madre es una mujer ejemplar. Quiero que esto te quede bien claro. Y la mayoría de las veces las personas muy íntegras sufren demasiado. Ahora vamos a ir a la iglesia y nos vamos a arrodillar para rezar por ella.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Y así fue. Rezamos en silencio. Para ser sincero, yo no recé. Mi cabeza saltaba de una imagen a otra como si fuera un videojuego. Lo veía al padre Manuel con sotana, después lo veía en ropa sport, como lo vi cuando salía de mi edificio, después me lo imaginaba en calzoncillos, después jugando al fútbol… Al final me dio la mano y me dijo que me fuera tranquilo, que el Señor sabe lo que hace.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Lo cierto es que mamá no volvió a la iglesia y a los pocos meses lo trasladaron al padre Manuel a un convento en Córdoba. El Señor no se equivocaba porque mamá empezó a andar mejor y finalmente salió de esa melancolía en la que estaba hundida. Arreglamos el televisor, arreglamos la heladerita y sacamos el calefón y pusimos un termotanque.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Pasó casi toda mi secundaria sin que mi mamá trajera otro novio a casa.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Y justo cuando me estaba preparando para entrar en la Universidad, llegó el último y quizá el más importante para mí. Se llamaba Rolando, trabajaba poniendo antenas, en las alturas, y fue clave porque él me habló por primera vez de mi padre. Porque él estaba obsesionado con el tipo que fue mi padre.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Mamá lo conoció en un grupo que se reunía los domingos en el Hospital Pena. Era un grupo de ayuda psicológica para poder superar la tristeza de los domingos. No era que mi mamá se pusiera mala los domingos, fue acompañando a la peluquera paraguaya que los domingos a esos de las siete, invariablemente, se quería matar. Rolando estaba yendo porque era de un equipo de fútbol que se había ido a la B y por eso sufría los domingos sin partidos. Según mamá, fue un flechazo fulminante. Rolando tenía rulos, un corte tipo Príncipe Valiente y la voz ronca. Me cayó bien enseguida. Y más cuando me enteré que se la pasaba en los techos de los edificios arreglando y poniendo antenas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Me encanta la gente que se cuelga de los techos, me encanta saltar por los techos de las casas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Así que rápidamente –yo tenía 17 años– me le pegué como acompañante en su trabajo. Era superior. En el verano, subíamos a las cimas con una heladerita de telgopor donde poníamos seis latitas de cerveza. A veces, si no habíamos comido, nos llevábamos en un taper queso y dulce. Después de arreglar las antenas nos sentábamos a, como él decía, chamuyar. Rolando estaba obsesionado con la vida que llevaban algunas personas. “Fijate esos tipos que andan por el mundo jugando en el equipo que les hace de sparring a los Globetrotters. Eso es espantoso. Recorrer el mundo poniendo la cara para que esos negros guachopijas te hagan hacer el ridículo. Hay destinos espantosos ¿no?”. Y siempre, después de las cervezas, me hablaba de mi viejo: “Yo no sé cómo tu mamá le pudo creer a ese imbécil todo lo que le decía. ¿Vos sabés que tu viejo andaba metido en la guerrilla y que prefirió eso a tener una familia, cuidarte a vos, verte crecer… ¡Y tu mamá lo creía un tipo grosso, inteligente! ¿En serio nunca viste ni una foto suya?”.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Una tarde, mientras veíamos caer el sol desde los techos de un edificio altísimo, me dijo: “Vos sabés que yo ahora te quiero mucho”. “Sí, lo sé”, le dije y sentí que se me ponía la piel de gallina. “Pero antes no podía ni verte porque pensaba que eras un polvo de tu viejo hecho carne”. No le contesté nada porque me quedé pensando en su expresión, y me acordé de cuando el padre Manuel decía que Cristo era Dios hecho carne. Rolando se bajó todas las cervezas y al rato dijo: “A esta hora en Italia la llaman el Pomeriggio ¿sabés por qué?”. No dije ni mu. “Porque Pomeriggio significa tomate ¿ves el color que tiene el cielo?”. Qué capo. El cielo estaba rojísimo. Agregó: “¿Ves?, desde acá podemos ver toda la ciudad ¿no es fantástico? La mayoría de la gente no sabe que estamos acá arriba, mirándolos. Somos como dioses”.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;A veces, antes de clavar una antena contra el techo, la levantaba con una sola mano y gritaba: “ ¡Ya tengo el poder!“. Y nos matábamos de risa. Otras veces se ponía melancólico y me decía: “Júrame que si vuelve tu viejo vos no te vas a dejar engrupir por él”. “¿De dónde va a volver, Rolando?”, le preguntaba. “ ¡Qué se yo, de la loma del orto!“, me largaba.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Pasó el tiempo y me sortearon para la colimba. Me tocó tierra y tuve que bajar de las cimas. Pasé un año en el infierno como asistente de un milico. En algún momento de ese año, mi mamá y Rolando rompieron. Ella me lo comunicó en una carta. Cuando volví a casa, conseguí trabajo arreglando antenas. A Rolando nunca lo volví a ver, pero supe de él por un portero de un edificio. Me dijo que le había agarrado vértigo y que por eso dejó de trabajar en las cimas. A mí eso me sonó a ciencia ficción.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;A veces, cuando estoy en las alturas, con mi vianda, me doy cuenta de lo increíble que fue que me dejara acompañarlo y aprender el oficio. Porque el vértigo de los techos es una disciplina para personas solitarias. Para animales fabulosos. No se necesita a nadie acá arriba.&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>Entrevista a Julio Cortázar</title>
        <published>2009-02-12T18:41:57+00:00</published>
        <updated>2009-02-12T18:41:57+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/videos/entrevista-a-julio-cortazar/">&lt;p&gt;{{ external_embed(provider=“googlevideo”, url=“&amp;lt;embed id=&quot;VideoPlayback&quot; src=&quot;http:&#x2F;&#x2F;video.google.com&#x2F;googleplayer.swf?docid=-3562250863327291954&amp;amp;hl=es&amp;amp;fs=true&amp;amp;initialTime=105&quot; style=&quot;width:500px;height:410px&quot; allowFullScreen=&quot;true&quot; allowScriptAccess=&quot;always&quot; type=&quot;application&#x2F;x-shockwave-flash&quot;&amp;gt;”) }}&lt;&#x2F;p&gt;
 &lt;&#x2F;embed&gt;
&lt;p&gt;Dice &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.albertomontero.com&quot;&gt;Alberto&lt;&#x2F;a&gt;:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Hoy hace 25 años que murió Cortázar y el mundo se volvió más feo: desaparecieron los cronopios; los niños dejaron de jugar a la rayuela; los perseguidores se convirtieron en perseguidos; las armas secretas nunca aparecieron por mucho que se buscaron los arsenales; la vuelta al mundo siguió dándose en ochenta días; los fantasmas huyeron aterrorizados de las casas que habían tomado; comenzamos a temer a alguien que andaba por ahí; y en el fuego, en todos los fuegos, empezamos a buscar una luz que nos alumbrara entre tanta oscuridad.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Pero estás, Julio, pero estás.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;galeria&quot;&gt;Galería&lt;&#x2F;h3&gt;
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  &lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>El hombre que aprendió a ladrar</title>
        <published>2009-02-10T15:27:30+00:00</published>
        <updated>2009-02-10T15:27:30+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Mario Benedetti
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/el-hombre-que-aprendio-a-ladrar/">&lt;p&gt;Lo cierto es que fueron años de arduo y pragmático aprendizaje, con lapsos de desaliento en los que estuvo a punto de desistir. Pero al fin triunfó la perseverancia y Raimundo aprendió a ladrar. No a imitar ladridos, como suelen hacer algunos chistosos o que se creen tales, sino verdaderamente a ladrar. ¿Qué lo había impulsado a ese adiestramiento?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Ante sus amigos se autoflagelaba con humor: “La verdad es que ladro por no llorar.” Sin embargo, la razón más valedera era su amor casi franciscano hacia sus hermanos perros. Amor es comunicación. ¿Cómo amar entonces sin comunicarse?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Para Raimundo representó un día de gloria cuando su ladrido fue por fin comprendido por Leo su hermano perro, y (algo más extraordinario aún) él comprendió el ladrido de Leo. A partir de ese día Raimundo y Leo se tendían, por lo general en los atardeceres, bajo la glorieta, y dialogaban sobre temas generales. A pesar de su amor por los hermanos perros, Raimundo nunca había imaginado que Leo tuviera una tan sagaz visión del mundo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Por fin, una tarde se animó a preguntarle, en varios sobrios ladridos: “Dime, Leo, con toda franqueza: ¿qué opinas de mi forma de ladrar?” La respuesta de Leo fue escueta y sincera: “Yo diría que lo haces bastante bien, pero tendrás que mejorar. Cuando ladras, todavía se te nota el acento humano.“Tres cuentos&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>El ángel de Dorotea</title>
        <published>2009-02-10T05:22:31+00:00</published>
        <updated>2009-02-10T05:22:31+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/videos/el-angel-de-dorotea/"/>
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/videos/el-angel-de-dorotea/">&lt;p&gt;{{ external_embed(provider=“googlevideo”, url=“&amp;lt;embed id=&quot;VideoPlayback&quot; src=&quot;http:&#x2F;&#x2F;video.google.com&#x2F;googleplayer.swf?docid=2925567161887803025&amp;amp;hl=es&amp;amp;fs=true&quot; style=&quot;width:500px;height:410px&quot; allowFullScreen=&quot;true&quot; allowScriptAccess=&quot;always&quot; type=&quot;application&#x2F;x-shockwave-flash&quot;&amp;gt;”) }}&lt;&#x2F;p&gt;
 &lt;&#x2F;embed&gt;
&lt;p&gt;Ángel vive en un pueblo y es parte de una familia signada por la infelicidad. Cada día, el grueso silencio se hace presente. Ángel sueña con abandonar la casa, con un destino mejor. Vive un idilio con su abuela Dorotea, una anciana que teje la lana y desteje el tiempo, a quien planea llevar consigo&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;En &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.efectotabano.com.ar&quot;&gt;Efecto Tábano&lt;&#x2F;a&gt; escribí un &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.efectotabano.com.ar&#x2F;ASTILLA-CON-TALENTO&quot;&gt;artículo&lt;&#x2F;a&gt; sobre este corto y su autor, &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.tutelandia.com.ar&#x2F;&quot;&gt;Tute&lt;&#x2F;a&gt;.&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;div&gt;
&lt;h3 id=&quot;galeria&quot;&gt;Galería&lt;&#x2F;h3&gt;
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  &lt;p class=&quot;font-[var(--font-ui)] text-base leading-7 text-neutral-700&quot;&gt;
    &lt;a href=&quot;http:&amp;#x2F;&amp;#x2F;video.google.com&amp;#x2F;googleplayer.swf?docid=2925567161887803025&amp;amp;hl=es&amp;amp;fs=true&quot;&gt;Abrir contenido externo: googleplayer.swf&lt;&#x2F;a&gt;
  &lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>Felices Quince</title>
        <published>2009-02-09T15:33:23+00:00</published>
        <updated>2009-02-09T15:33:23+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/blog/felices-quince/"/>
        <id>https://textosypretextos.pages.dev/blog/felices-quince/</id>
        
        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/felices-quince/">&lt;p&gt;El sábado a la tarde todo salía mal, como predijo don &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;es.wikipedia.org&#x2F;wiki&#x2F;Ley_de_Murphy&quot;&gt;Murphy&lt;&#x2F;a&gt;, el más informado de los optimistas. Eran casi las ocho y media y la internet se empecinaba en su paso de tortuga, las computadoras (todas) me sacaban la lengua desde el cd-rom, y mi humor ladraba golpes contra el escritorio.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Estábamos invitados a las diez. Pero al terminar ese video que intentaba con desesperación, debía sacarle fotos a la cumpleañera en el Parque Sarmiento. Porque sería una fiesta con esfuerzos  pero, ya verán, fiesta completa.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El video era el favor grande que la mamá de Dalma, la Kini, nos había pedido allá por junio del año pasado. “Algo como &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.agrupacionmazamorra.com.ar&#x2F;article&#x2F;bienvenid-a-mazamorra&quot;&gt;ese tan bonito&lt;&#x2F;a&gt;  que hicieron para los chicos”  se ilusionó con suficiente preaviso. Y yo, que tengo una habilidad innata para dejar el tiempo correr e ir a suplementario, estaba cumpliendo el favor el mismo día del pitazo final. Tanto así que me percaté de que las fotos que teníamos de la cumpleañera eran tan poquitas que tuvimos que ir a sacar más esa misma tarde.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Algo pasó de pronto y la tecnología bajó la guardia. Tengo alguna &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.youtube.com&#x2F;watch?v=g-znIAkJhoc&quot;&gt;sospecha al respecto&lt;&#x2F;a&gt;. En tiempo record el video quedó listo, perfumado y almidonado.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;figure class=&quot;align-center&quot;&gt;
  &lt;div class=&quot;media-frame video aspect-[16&#x2F;9]&quot;&gt;
    
      &lt;button class=&quot;video-facade&quot; data-src=&quot;https:&#x2F;&#x2F;www.youtube.com&#x2F;embed&#x2F;CvJwpVGx7G0?autoplay=1&quot;
              style=&quot;background-image:url(&#x27;https:&#x2F;&#x2F;img.youtube.com&#x2F;vi&#x2F;CvJwpVGx7G0&#x2F;hqdefault.jpg&#x27;)&quot;
              aria-label=&quot;Reproducir video — YouTube&quot;&gt;
        &lt;span class=&quot;video-play-icon&quot; aria-hidden=&quot;true&quot;&gt;&lt;&#x2F;span&gt;
      &lt;&#x2F;button&gt;
    
  &lt;&#x2F;div&gt;
&lt;&#x2F;figure&gt;
&lt;p&gt;El resultado, como notarán por la calidad de la mezcla, no tiene mucho que ver conmigo. Lo hice con un &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;animoto.com&quot;&gt;servicio online&lt;&#x2F;a&gt;, en el cual sólo se tienen que ordenar las fotos, elegir la musiquita (que también fue a pedido, no crean) y, opcionalmente, ponerle textitos. Esos sí los inventé yo, pero es tan automática la cosa que al programa no le gustó el final y lo eliminó. En la secuencia final un mensaje dice  «Por eso te queremos decir…», luego vienen un par de fotos y termina sin conclusión. O peor: aparece un cartel gigante que dice “ANIMOTO.COM”. ¡Imaginen a la abuela brindando esa congratulación a la agasajada!&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Dalmita, te quería desear muchas felicidades y acá te queremos decir, entre todos los que te queremos, animoto punto com para tus quince mi vida.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;A esa hora la tragedia era completa; ya no había tiempo para rehacer nada. En mi idea original venía otro cartelito que decía algo muy ingenioso y original como “Felices quince años Dalma” y una fotito final del pasacalles que la familia había colgado a la entrada de la casa. Pero a Don Animoto se le antojó que no.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Por suerte, de nuevo el viento cambió de sentido: Luismi, él, el incondicional, con el bikini azul de la chica puesto me dijo no culpes a la noche y me salvó el pellejo con un susurro final. “Sueña…” dice en el último instante, con voz sexy y estúpida, para salvar la frase redondeando un más o menos convincente: «Por eso te queremos decir…Sueña»&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;DVD en la mano, a las apuradas nos fuimos al parque con Omar. Allá nos esperaban en el Rosedal, destino vetusto para quinceañeras y novias de blanco que ha sido destronado por el danzante y luminoso Paseo del Buen Pastor, el &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.taringa.net&#x2F;posts&#x2F;femme&#x2F;1126157&#x2F;una-fuga-hacia-la-memoria:-_%27paseo_%27-del-buen-pastor.html&quot;&gt;espacio de la memoria más chic de Córdoba&lt;&#x2F;a&gt;.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Pero Murphy quería seguir participando de la nochecita, y por eso nos estuvimos esperando mutuamente en lugares distintos durante más de media hora. Ellos afuera, nosotros adentro. Ellos blasfemando. Nosotros también. Hasta que nos vimos. Y todo se redimió con 200 fotos en ráfaga, a razón de 50 por farolito.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Me fui enterando a lo largo de la fiesta de todos lo ritos y cábalas que hay que respetar a rajatabla. Por ejemplo, la cuñada casi me quema con los rayos láser de su mirada cuando la invité a sacarse fotos con Dalma.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– ¡No! Ella sola nomás se puede sacar. Si no,  nunca se va casar. – me instruyó.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Y  después de todo ese periplo, la cosa recién empezaba.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La fiesta era en la casa, porque el salón del barrio salía muy caro, ya habían pedido mucha plata prestada, y en cambio preferían alquilar un lindo vestido. La casa tiene tres ambientes y en ella viven 14 personas, entre ellas dos embarazadas. Tiene un patio grande, de tierra prolijamente barrida, suficiente para recibir a los muchos invitados.  Kini tiene once hijos, y esa noche, una de sus hijitas iba a tener la fiesta que la más grande no pudo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Hicieron un tingladito con nylon negro, y el mayor esfuerzo de organización que pudiese haber visto. Esa noche pensaba: si una familia puede organizar un cumpleaños de quince, entonces una revolución es una pavada, que se puede hacer en una mañana, si las tías y las cuñadas colaboran.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Pero esta fiesta  no; se pudo hacer, sí, pero con más de un año de planificación, ahorro, dinero prestado, y mucha, mucha ilusión. Ilusión de la quinceañera, ilusión de toda la familia.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Para las familias pobres, arriesgo, estos eventos tan significativos funcionan como resarcimiento de muchas postergaciones. Mi abuelo Ruperto,  mi malcriador preferido, solía regalarme juguetes costosísimos para el día del niño, comprados con el trabajo que curtió sus manos desde los 10 años. Era, supongo, una reacción a tono.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Y tamaña tradición e importancia no es exclusividad argentina: toda Latinoamérica goza (y sufre) el rito con igual intensidad. Como ejemplo, una muy buena peli: “&lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;en.wikipedia.org&#x2F;wiki&#x2F;Quincea%C3%B1era_(film)&quot;&gt;Quinceañera&lt;&#x2F;a&gt;”. Es una de las abanderadas del nuevo cine latino filmado en Estados Unidos. Trata, claro, el tema de la inmigración. Pero también el fuerte arraigo a las tradiciones que estalla con sus dos conflictos conductores: un hermano gay y la quinceañera, virgen ella, embarazada.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Mientras yo me acordaba de esa película, en este cumpleaños le entregábamos a Dalma las rosas repartidas entre los invitados. Vimos el video y después, por fin, la comida. Con el percance  , dolor de cabeza más para los revolucionarios anfitriones, de que los tablones y las sillas no alcanzaban. Así que, miren la deferencia que nos tienen, nos sentaron en la mesa de la cumpleañera. Y ahí sÍ: pollo,carne, ensalada, vino, sangría, fernet, y cuarteto, muchos decibeles de cuarteto.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Un guaso –no hay otra forma de decirlo–, el tío de Dalma, que sale en el video besándole la mejilla,  con su camisa de raso azul abierta a la altura pecho instaba a correr “las mesas y las viejas ya nomás” lo antes posible.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Poneme La Mona, guachín, que estas caderas se me salen del cuero – apuraba al improvisado diskjockey.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Y se corrieron nomás, primero las viejas y después las mesas. El papá debió echar algunos baldes de arena y hacer un canalcito para que drene un poco el agua que había vuelto el centro de “la pista” en un suculento barrial.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Pero si el barro no amedrentó a los bailarines en el vals, mucho menos lo iba a hacer en el cuarteto. Chiquitos de 4 años, o quizás menos, canturreaban todas las canciones, y aguardaban ansiosos el momento de demostrar sus dotes de “&lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.m%C3%BAsica.com&#x2F;letras.asp?letra=1494263&quot;&gt;negros cuarteteros&lt;&#x2F;a&gt;”, como rezaba una de las canciones más vitoreadas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Tampoco se amedrentó Dalma ante la larga, tediosa y guionada ceremonia de las quince velas. Dice &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;es.wikipedia.org&#x2F;wiki&#x2F;Fiesta_de_quince_a%C3%B1os#La_ceremonia_de_las_15_velas&quot;&gt;Wikipedia&lt;&#x2F;a&gt; (que sabe hasta de protocolo):&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Se trata de la entrega, por parte de la cumpleañera, de quince velas a las personas que considere más importantes en el desarrollo de esos quince años y suelen estar acompañadas por un discurso&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Y hete aquí otro gesto del profundo cariño que sembramos: la segunda y la tercer vela, después de la que le correspondió al papá, fue para “los chicos y las chicas del apoyo”.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Una a una entregó todas las velas, ayudada por un pequeño machete en la mesa de los souvenirs cuando escaseaba la memoria. Después La Mona volvió a sonar, y todo el mundo a cuartetear de nuevo.  Dalma también, como podía, con su pomposo vestido salmón, que, nobleza obliga, era muy pero muy bonito.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Nos volvimos temprano, antes de que el «Cepita de Plata» empezara a actuar, porque hay imágenes públicas que preferimos salvaguardar.  Lo triste es que fue antes de la torta, que tenía buena pinta y mantenimiento in situ: una vecina, la responsable de tamaña obra de pastelería, arreglaba con la manga de crema cada dedazo casual o premeditado.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;También primó que los colectivos recién pasarían a las siete y el coraje no abunda para esperarlo a esas horas, con pocos reflejos, en una esquina  de Barrio Maldonado. Como Lea, el único compañero motorizado (al que le debemos un buen regalo por tantas acarreadas), cabeceaba desde del último mordisco a la patita de pollo, le seguimos la corriente y enfilamos la despedida.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Allá quedó la alegría, recién comenzada, polvareda enredada de felices quince años.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;Agradecimiento especial a la más hermosa y sagaz correctora: a Nati, que me puso, literalmente, los puntos sobre las íes.&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;div&gt;
</content>
        
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        <title>El pibe del pool</title>
        <published>2009-02-07T01:15:30+00:00</published>
        <updated>2009-02-07T01:15:30+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <id>https://textosypretextos.pages.dev/blog/el-pibe-del-pool/</id>
        
        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/el-pibe-del-pool/">&lt;p&gt;En la calle San Luis, cruzando la ruta 22, a la salida del Taller o en alguna rateada espontánea, quedaba el Green Bar. Era un antro con mesas de pool donde la mitad de la Enet Nº 1, tres pungas, un dealer a la tardecita y algunos travas, se juntaban a pasar el rato de lunes a domingo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La &lt;em&gt;rockola&lt;&#x2F;em&gt;, algo ecléctica y siempre a todo volumen, abarcaba desde Hermética a Gilda, pasando por Isabel Pantoja y Soda Estéreo. Como nadie le ponía moneditas, era el modo aleatorio el que mezclaba, sistemática y vilmente, con el único propósito de que alguien le lanzara un botellazo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Yo no compraba por austero y no bebía por púber, pero mis repitentes y conocedores amigos afirmaban que la cerveza, salvo que se la comprara en plena madrugada de invierno y se la dejara un ratito junto a la escarcha de la vereda, estaba siempre caliente. Casi tanto como el travesti narigón con el Pibe del Pool, decían.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El Green era uno más de los comercios que dependía de la manada de adolescentes de overol y tableros de dibujo que en tres turnos escapaban de la técnica “más grande de la patagonia”, igual que el kioskito de la plaza, el menú barato de Andrecito y los empleados de seguridad de la Casa Tia. Esto quiere decir, por supuesto, que en el bar Green había muchos pibes. Pero en ese pool había sólo uno que era El Pibe.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Era más petiso que yo, o sea, muy petiso. Usaba una campera gris oscuro con capucha, bastante sucia, siempre la misma, que cuando jugaba la ajustaba a la altura de los ojos, bien apretada, como preparandose para enfrentar las altas cumbres. Siempre usaba el taco negro que estaba igual de chueco que los otros pero aún tenía la punta sana. El taco no era de él, pero nadie osaba a usarlo en su presencia. Lo que sí era de él era la tiza: roja. El Pibe jugaba a ganar, y los demás pagábamos fichas para que lo hiciera. No se las regalábamos, las perdíamos contra él, disfrutando, como nunca más, la derrota.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Quizás era porque no tenía jueguitos electrónicos, el cable todavía no pasaba partidos de billar entre chinas y texanas, o estaba demasiado ocupado haciendo horribles láminas en papel Romaní y descargando hormonas, pero yo tenía la convicción de que lo que hacía ese chico con un palo arqueado como un birimbau en esa mesa  verde gastada era magia, y no lo podía hacer nadie más en el mundo. Era la expresión máxima del minimalismo; la belleza que encontraba al fin un sentido, cabal y unívoco en aquel tugurio infame.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Para vos, Cheto– me miraba desde la profundidad de su capucha – ¿ahí querés la 6?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Pic.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Ahí la tenés.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Era sublime: la satisfacción de saber que había al menos un ser capaz de volver realidad sus deseos con un movimiento.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Mirá lo que te vengo a contar, que ridículo. Me acordé del pibe del pool, y ya sé que te vas reír. Mejor. Es que hace justo cinco meses que nos acariciamos para siempre por primera vez y quería regalarte unas palabritas que siento muy adentro, pero  me salen torcidas y pifiadas, y de tan cursis corro peligro de romper el paño.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Con su habilidad todo sería más fácil. Haría un ‘pic’ sutil, bien suave, y las palabras más maravillosas, las más dulces, esas que aún nadie inventó, susurrarían cuanto te amo.&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>El salón de bailes sin baños o el rapto de los orinantes</title>
        <published>2009-02-06T18:41:50+00:00</published>
        <updated>2009-02-06T18:41:50+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Alejandro Dolina
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/el-salon-de-bailes-sin-banos-o-el/">&lt;p&gt;Un pintoresco croquis del Atlas señala en la calle Yatay un enorme salón de baile. A pesar de su lujosa apariencia, el local no tenia baños. Sucedía entonces que los bailarines se veían obligados a abandonar la milonga para pedir permiso en casas vecinas o costearse hasta algún café más hospitalario. Sin embargo los más audaces solían aventurarse en un yuyal cercano que ofrecía una sombría privacidad. Los Cronistas Soñadores sostienen que nadie regresaba jamás de aquel sitio. Citan el testimonio de más de cuarenta damas abandonadas que en vano esperaron a sus compañeros, a veces en el interior del salón, a veces en la misma vereda del potrero. Los espíritus fantásticos pretenden que los brujos raptaban a los bailarines y los llevaban a sus gabinetes como esclavos o como carnada para atraer a los demonios. Por esa razón, o quizás por la escasa belleza de las damas asistentes, los jóvenes dejaron de concurrir al salón. Los propietarios hicieron construir baños pero ya era demasiado tarde.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;Del libro &lt;em&gt;“Crónicas del Ángel Gris”&lt;&#x2F;em&gt;, Ediciones Colihue, 1987&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;div&gt;
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        <title>Sebastian&#x27;s Voodoo</title>
        <published>2009-02-04T20:27:06+00:00</published>
        <updated>2009-02-04T20:27:06+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/videos/sebastian-s-voodoo/">&lt;p&gt;&lt;object width=&quot;500&quot; height=&quot;410&quot;&gt;&lt;param name=&quot;movie&quot; value=&quot;http:&#x2F;&#x2F;api.aniboom.com&#x2F;e&#x2F;285055&quot; &#x2F;&gt;&lt;param name=&quot;allowScriptAccess&quot; value=&quot;sameDomain&quot; &#x2F;&gt;&lt;param name=&quot;quality&quot; value=&quot;high&quot; &#x2F;&gt;&lt;embed src=&quot;http:&#x2F;&#x2F;api.aniboom.com&#x2F;e&#x2F;285055&quot; quality=&quot;high&quot;  width=&quot;500&quot;  height=&quot;410&quot; allowscriptaccess=&quot;sameDomain&quot; type=&quot;application&#x2F;x-shockwave-flash&quot;&gt;&lt;&#x2F;embed&gt;&lt;&#x2F;object&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Un muñeco vudú debe encontrar el coraje necesario para salvar a sus compañeros de un pinchazo de muerte. Ganador del concurso de animación &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.aniboom.com&#x2F;awards2008&#x2F;&quot;&gt;Aniboom Award 2008&lt;&#x2F;a&gt;.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;galeria&quot;&gt;Galería&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p class=&quot;my-8&quot;&gt;
  &lt;a class=&quot;inline-flex border-2 border-black px-4 py-3 font-[var(--font-ui)] text-sm uppercase tracking-[0.18em]&quot; href=&quot;http:&amp;#x2F;&amp;#x2F;api.aniboom.com&amp;#x2F;e&amp;#x2F;285055&quot;&gt;
    285055
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&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>Teóloga</title>
        <published>2009-02-04T20:15:13+00:00</published>
        <updated>2009-02-04T20:15:13+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Ana María Shua
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/teologa/"/>
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/teologa/">&lt;p&gt;En el siglo Vll después de Cristo, un grupo de teólogos bávaros discute sobre el sexo de los ángeles. Obviamente, no se admite que las mujeres (por entonces ni siquiera era seguro que tuvieran alma) sean capaces de discutir materias teologales. Sin embargo uno de ellos es una mujer hábilmente disfrazada. Afirma con mucha energía que los ángeles sólo pueden pertenecer al sexo masculino. Sabe, pero no lo dice, que entre ellos habrá mujeres disfrazadas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;De &lt;em&gt;Casa de geishas&lt;&#x2F;em&gt;, de Ana María Shua. Planeta, 1992.&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;div&gt;
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        <title>Paisajes del Fuego</title>
        <published>2009-01-28T09:13:40+00:00</published>
        <updated>2009-01-28T09:13:40+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/fotos/paisajes-del-fuego/">&lt;p&gt;Fotos de mi viaje a Ushuaia, Tierra del Fuego. Las galerías completas están en Picasa: &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;picasaweb.google.com&#x2F;gaitan&#x2F;200901UshuaiaParte1&quot;&gt;Parte 1&lt;&#x2F;a&gt; y &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;picasaweb.google.com&#x2F;gaitan&#x2F;200901UshuaiaParte2&quot;&gt;Parte 2&lt;&#x2F;a&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;galeria&quot;&gt;Galería&lt;&#x2F;h3&gt;

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        <title>Niños: Corea 1952</title>
        <published>2009-01-13T11:28:31+00:00</published>
        <updated>2009-01-13T11:28:31+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Juan Gelman
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/ninos-corea-1952/">&lt;div class=&quot;poetry&quot;&gt;&lt;p&gt;Esto que tengo de niño fundamental&lt;br&gt;
se me rebela, quiere&lt;br&gt;
llorar en los rincones, desgarrarse&lt;br&gt;
la frente, la mejilla,&lt;br&gt;
olvidar el cuaderno donde dice&lt;br&gt;
mamá con letras tiernas&lt;br&gt;
y hay una dulce vaca de tres patas.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Hermanitos, ¡qué nunca perseguida&lt;br&gt;
la vuestra y cómo duele&lt;br&gt;
aprender a contar como bombarderos&lt;br&gt;
y el cielo de pizarra!&lt;br&gt;
¡Cómo duele, hermanitos,&lt;br&gt;
saberse de memoria la h de hambre&lt;br&gt;
y saberse la muerte memoria&lt;br&gt;
y saberse a los yanquis de odio puro,&lt;br&gt;
cómo duele, hermanitos!&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Pienso que te andan castigando el pájaro&lt;br&gt;
en los ojos, machacándote&lt;br&gt;
el hueso&lt;br&gt;
y me dan ganas&lt;br&gt;
urgentemente de cuidarte todo!&lt;br&gt;
defenderse en el aire que te toca!&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
(No te duermas, niño.&lt;br&gt;
No te duermas , sol.&lt;br&gt;
Que en los arrozales&lt;br&gt;
mata el invasor.&lt;br&gt;
No te duermas, niño.&lt;br&gt;
Todavía no….)&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Que no y no duermas, párate, hermanito,&lt;br&gt;
consérvate en tu metro,&lt;br&gt;
yo sé – esto que tengo de niño fundamental&lt;br&gt;
me anda diciendo –&lt;br&gt;
que estás así,&lt;br&gt;
en tu leche confirmado.&lt;br&gt;
peleando con los dedos,&lt;br&gt;
continuando tu estirpe&lt;br&gt;
¡y fuera el yanqui!&lt;br&gt;
¡PAZ!&lt;br&gt;
¡Paz para tu cuaderno!&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Porque puedas y digas&lt;br&gt;
mamá con letras tiernas&lt;br&gt;
bajo una dulce vaca de tres patas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;Juan Gelman, &lt;em&gt;Violín y otras cuestiones&lt;&#x2F;em&gt;, Buenos Aires, 1956.&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;div&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Franja de Gaza - Agosto 2008</title>
        <published>2009-01-13T11:08:08+00:00</published>
        <updated>2009-01-13T11:08:08+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/videos/franja-de-gaza-agosto-2008/"/>
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/videos/franja-de-gaza-agosto-2008/">&lt;p&gt;&lt;object width=&quot;500&quot; height=&quot;401&quot;&gt;&lt;param name=&quot;allowfullscreen&quot; value=&quot;true&quot; &#x2F;&gt;&lt;param name=&quot;allowscriptaccess&quot; value=&quot;always&quot; &#x2F;&gt;&lt;param name=&quot;movie&quot; value=&quot;http:&#x2F;&#x2F;vimeo.com&#x2F;moogaloop.swf?clip_id=2740130&amp;server=vimeo.com&amp;show_title=1&amp;show_byline=1&amp;show_portrait=0&amp;color=&amp;fullscreen=1&quot; &#x2F;&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
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&lt;&#x2F;figure&gt;
&lt;p&gt;Este vídeo surge de un viaje a Palestina realizado por compañer@s del Centro de Medios, colectivo de contrainformación e información alternativa de Madrid.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Durante dos días visitaron la Franja de Gaza y pudieron, con muchos problemas, grabar y sacar este material.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El Centro de Medios  se propuso recoger toda la información posible sobre la situación que vive el pueblo palestino, tristemente de actualidad por una nueva invasión del ejército israelí sobre su territorio. Este vídeo fue grabado durante la tregua que el gobierno de Hamás y el israelí firmaron en junio de 2008. En él observamos que la presión israelí, lejos de aminorar, continuaba presente durante este tiempo, con el cierre casi permanente de fronteras y el bloqueo de comunicaciones y ayuda humanitaria.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Fronteras destrozadas, carreteras destruidas, fábricas y comunicaciones bombardeadas, campo desolado, imposible todo ello de recuperar por culpa de un bloqueo que evidencia la ocupación israelí en la zona. Todo ello puesto de relieve en este vídeo, que posee el valor de dar la palabra a la población de la franja, sin necesidad de intermediarios políticos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La importancia del vídeo reside también en desmontar las mentiras que cuenta Israel sobre la población de Gaza, atrapada a vivir en un ambiente de guerra constante, que necesita ser escuchada por tod@s nosotr@s.&lt;&#x2F;p&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>El otro bombardeo</title>
        <published>2009-01-10T10:19:10+00:00</published>
        <updated>2009-01-10T10:19:10+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/blog/el-otro-bombardeo/"/>
        <id>https://textosypretextos.pages.dev/blog/el-otro-bombardeo/</id>
        
        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/el-otro-bombardeo/">&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;El siglo veinte, que nació anunciando paz y justicia,
murió bañado en sangre
y dejó un mundo mucho más injusto que el que había encontrado.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El siglo veintiuno, que también nació anunciando paz y justicia,
está siguiendo los pasos del siglo anterior.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Allá en mi infancia, yo estaba convencido de que a la luna iba a
parar todo lo que en la tierra se perdía.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Sin embargo, los astronautas no han encontrado sueños peligrosos,
ni promesas traicionadas, ni esperanzas rotas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Si no están en la luna, ¿dónde están?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;¿Será que en la tierra no se perdieron?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;¿Será que en la tierra se escondieron?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;— Eduardo Galeano&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Tengo conocidas israelíes. Con Mariano hicimos una excursión de cuatro días, recorriendo &lt;a href=&quot;https:&#x2F;&#x2F;textosypretextos.pages.dev&#x2F;blog&#x2F;waliki&#x2F;&quot;&gt;las maravillas del suroeste boliviano&lt;&#x2F;a&gt;.
Tres chicas llevando a cabo la empresa común para todo joven israelí luego del servicio militar: un viaje de placer por un lugar exótico. Y placer, para la mayoría a los veinti y pocos, significa fiesta.
Así que ahí andaban las chicas, por Sudamérica, probablemente sin saber bien en qué parte del mapa queda eso,
pero en busca de algo divertido para hacer o comprar.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;En muchos destinos, el turismo israelí –al menos el joven y en grupo– no es bienvenido. Parece
que el servicio militar les afecta un poco la soberbia, y acostumbrados a las UZIs en los brazos
se ponen pendencieros y prepotentes. Sin embargo, este no era el caso de las chicas, que más allá del chato goce de su viaje, eran cuando menos simpáticas y suficientemente respetuosas.
Claro que para conservar esa atmósfera procuramos evitar toda indagatoria política,
y por supuesto emitir nuestra opinión.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Quedó insinuado, eso sí, que no eran fuera de serie. Y la serie, en Israel, permea al bombardeo de la
prograganda inmunda: ayer, una de ellas me envió este mensaje adjuntando un &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.youtube.com&#x2F;watch?v=7EBGwSyYaFQ&quot;&gt;video tan burdo como
morboso&lt;&#x2F;a&gt;, que intentaba demostrar la maldad intrínseca de los despiadados musulmanes.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;see why we are attacking them
it’s impossible to live like this!!!
the hamas is hiding in hospitals behind children
they are terorrists!!!!
stop protecting them!!!!!&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;–Mirá por qué los estamos atacando! – justifica la muchacha –¡Es implosible vivir así!.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Y repite lo que probablemente leyó en la prensa del día, que es lo mismo que vocifera la señora ministra por TV, muy rubia ella,
muy ex Mossat: Hamas se esconde en los hospitales escudándose con niños, son terroristas. ¡Paren de protegerlos!&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Así, con esos gritos desesperados, la muchacha clama por lo que aprendió justo y necesario, y le exige al mundo que no sea cómplice de los terroristas. Así, con esos gritos desesperados, se vuelve una víctima más del más despiadado y devastador bombardeo israelí: el bombardeo ideológico contra su propio pueblo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Lo patentaron los nazis, pero las derechas del mundo lo han utilizado desde siempre: miente, miente, que algo quedará. A veces la mentira, como las armas de destrucción masiva, no les dura tanto (aunque alcanza para destruir un país y hacer buenos negocios). A Israel, en cambio, le dura desde siempre: amparado en el fanatismo religioso propio y el ajeno, el racismo fomentado por años, y tergiversando a niveles de venganza constante la defensa de su derecho –genuino, como el de todos los pueblos del mundo– a existir, justifican la masacre más cruenta de las últimas décadas. Ocultan, como &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.pagina12.com.ar&#x2F;diario&#x2F;contratapa&#x2F;13-117680-2009-01-04.html&quot;&gt;dice Juan Gelman&lt;&#x2F;a&gt;, entre los escombros y la televisión, su ambición expansionista.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La propaganda es una de las aristas más importantes en las guerras actuales, denominada por el mundillo militar como &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;es.wikipedia.org&#x2F;wiki&#x2F;Guerra_de_cuarta_generaci%C3%B3n&quot;&gt;Guerras de Cuarta Generación&lt;&#x2F;a&gt;. Es la herramienta crucial, que debe estar más aceitada que las armas, para iniciar un ataque bélico.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Un ejemplo del montón: El diario de más circulación en Israel –un país con un altísimo indíce de lectura de períodicos por habitante – es el Haaretz. Es un diario que &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;en.wikipedia.org&#x2F;wiki&#x2F;Haaretz#Editorial_policy_and_viewpoints&quot;&gt;algunos describen de izquierda&lt;&#x2F;a&gt; y que fue acusado de sesgo anti-israelí por el facistoide grupo pro-israelí &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.camera.org&#x2F;&quot;&gt;CAMERA&lt;&#x2F;a&gt;. Sin embargo, Haaretz &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.haaretz.com&#x2F;hasen&#x2F;spages&#x2F;1054155.html&quot;&gt;publicó ayer&lt;&#x2F;a&gt;, en página destacada, la columna de opinión de la periodista catalana Pilar Rahola, publicada orginalmente, en español, en el también ecléctico La Vanguardia de Barcelona. El artículo se titula &lt;em&gt;«&lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.lavanguardia.es&#x2F;internacional&#x2F;noticias&#x2F;20090106&#x2F;53612224342&#x2F;la-histeria-antiisraeli-hamas-gaza-golda-meir-palestina-tierra-santa-hizbulah-haaretz-amos-oz-iran.html&quot;&gt;La histeria antiisraelí&lt;&#x2F;a&gt;»&lt;&#x2F;em&gt;. Rahola interpela a los “pancartistas” europeos que salieron a las calles a exigir el retiro de las tropas de la Franja de Gaza. Pregunta, casi como mi conocida israelí, ignorando deliberadamente que un delirio no excluye a los otros, y que la sangre también la ponen inocentes:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;¿La libertad se defiende adiestrando a niños para el suicidio y esclavizando a mujeres?(…)¿La solidaridad con los palestinos se defiende minimizando el terrorismo y perdonando las agresiones de Hamas? ¿Se defiende la paz aupando a líderes palestinos que no creen en ella?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Y concluye cínicamente:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Lo que está ocurriendo en Gaza es trágico. Pero no empezó con la incursión de Israel. Y cargar todas las culpas contra Israel es cómodo y es simple, pero no sirve de nada. Porqué el principal enemigo del pueblo palestino palpita en su interior.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Es terrible extrapolar lo que dirá la prensa de derecha, principalmente la TV, si esta es la de izquierda. Las bombas se oyen, se ven y se leen por todos los costados.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Acaba de morir una familia más en Jabalia; un tanque israelí derribó su vivienda. En algo tiene razón la muchacha: es imposible vivir así.&lt;&#x2F;p&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>El vendedor de naranjas</title>
        <published>2009-01-09T09:47:59+00:00</published>
        <updated>2009-01-09T09:47:59+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Jorge Lanata
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/el-vendedor-de-naranjas/"/>
        <id>https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/el-vendedor-de-naranjas/</id>
        
        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/el-vendedor-de-naranjas/">&lt;p&gt;El hombre que maneja la niveladora de terreno, mira
el banderín azul con ansiedad. Tiene las manos al volante, y un cigarrillo apagado en la boca. El sol brilla con
desenfado y entonces el hombre se seca una gota que le
baila en la frente, y vuelve a mirar al banderín. Ahora
está a quinientos metros. Hace seis meses que, junto a
una cuadrilla, el hombre trabaja para ensanchar la ruta
a Gaza. Ha visto pasar camiones de soldados, móviles de la
televisión, micros con colonos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Sin embargo, todas las mañanas desde las cinco, con la exactitud del destino, el hombre se sube a su niveladora de terreno, espera que la cuadrilla baldee la banquina de pavimento caliente y luego descuenta los metros hasta el banderín. A veces lleva consigo una pequeña radio japonesa que hace equilibrio cerca de la caja de cambios. Hoy el hombre escuchó que suman mas de dos mil los detenidos. Se han expulsado a diecisiete personas, y se han destruido y bloqueado trescientas casas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– En comparación a las veinte por año de la última década.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El hombre escucha al locutor y cae en la cuenta de
que está escuchando La Voz de la Paz. Entonces cambia
la estación y prende el cigarrillo, que le lleva a la boca
un gusto a pasto seco. Sólo cuando vuelve la vista al
banderín azul recompone su sonrisa.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;A la mañana, mientras desayuna con la cuadrilla al
costado de las obras, ve pasar los taxímetros de Gaza
repletos de palestinos que viajan hasta Tel Aviv. Hace ya más de un mes que el ejército ha cerrado el
tránsito a los ómnibus locales. Los taxistas adhieren a
la huelga de los territorios, pero llevan a los trabajadores como contribución. Se apiñan de a ocho en cada
automóvil. Todos tienen permiso del gobierno militar para
salir a trabajar, de otro modo no podrían hacerlo. Pero
son tan sólo unos miles, contra los ciento cuarenta mil
que trabajaban antes de la revuelta. A las siete, los choferes los aguardan en las afueras de la capital y retornan a Gaza, la ciudad más superpoblada de la región. Desde 1967, a pocos kilómetros del banderín azul, se ha
expulsado de sus tierras a 650 mil árabes para permitir
la instalación de 2.700 israelíes en los asentamientos.
Camino a la Franja de Gaza, puede verse a los colonos prisioneros de su propia trampa. Casas de construcción sólida rodeadas de alambre de púas, vecinas del destacamento militar.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El hombre de la niveladora es uno de esos colonos.
Cada mañana emprende su conquista machacando brea
caliente sobre esta ruta que conduce al infierno.
El auto se zambulle en una estación de servicio a dos
kilómetros del puesto militar.
Este lugar es el límite. Hay que llenar el tanque y telefonear a los lugares necesarios. Veinte cuadras más adelante no habrá nafta ni comunicación. La maniobra de
cerco sobre Gaza se va cerrando hace semanas, en la
ciudad no se despacha combustible y las líneas telefónicas están bloqueadas. Al lado de la estación hay un pequeño autoservicio. El ambiente que se vive dentro es
similar al de un día de campo. Algunos jóvenes de fajina,
familias, niños que vuelcan una y otra vez su vaso de
Coca-Cola sobre la mesa..&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;–Los periodistas ya se fueron – informa en inglés la
cajera– ahora van todos juntos y temprano, desde que
pasó aquello con los alemanes, a la tarde va a salir otra
tanda&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Hace diez días, dos corresponsales de la TV alemana
fueron apedreados en el centro de Gaza. El Volvo que los
transportaba quedó hecho pedazos. Ya casi no hay reporteros en los territorios; a mediados de marzo la noticia de la revuelta se ha ido diluyendo hacia las páginas
de clasificados y avisos de remates. Sólo insisten la NBC
y la CBS –dos cadenas de televisión norteamericana– y
algunos cronistas de la prensa francesa y española.
Desde que salimos del kibutz, Celso monologa tratando de convencerse:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;–¿Por qué no ir, eh? ¿Por qué tenemos que tener miedo, eh? ¿Si no vamos a atacar a nadie, no? Yo acredito que tenemos que entrar.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La mujer nos escucha discutir refugiada detrás de la
calculadora. Creo que no entiende castellano, y menos
el curioso portuñol que ambos ensayamos. Sólo agrega
cuando salimos del local:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Si todos los días matamos cuatro o cinco árabes, dentro de poco vamos a terminar con el problema. Ponga eso en su diario. Ponga que no se puede vivir acá sin tomar posición.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El soldado ve el cartel de prensa y hace señas para
que sigamos. Un campamento militar se levanta a la izquierda de la ruta, o mejor se hunde, bajo terraplenes de dos
metros que sólo dejan ver los techos de algunas carpas.
La entrada a la ciudad está colmada de silencio. Racimos de chicos juegan en las veredas de tierra, en esta
ciudad donde el setenta por ciento tiene menos de diecisiete años.
Algunas mujeres lavan la ropa en las terrazas. Aquí
también, como en la mayoría de las aldeas árabes, las
casas son verdes o celestes. Es su color de suerte.
Celso maneja como si atravesara una cristalería. A
las pocas cuadras nos hemos convertido en el espectáculo de la entrada a la ciudad. Nadie nos saca la vista de
encima&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Un grupo de niños corre detrás del auto, hasta que uno
se acerca a mi ventanilla y pone los dedos en V. Hago lo
mismo y el chico sonríe y corre a contarlo a sus amigos.
Doy un largo soplido y pienso que el idioma es una
barrera menor. Sin embargo, por razones explicables o
inexplicables, tengo miedo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Un camión del ACNUR (Comité de la ONU para Refugiados, los únicos, fuera de los periodistas, que permanecen en la ciudad junto a los árabes) se nos adelanta y le preguntamos el camino al centro. Nos advierten que
no vayamos por las calles laterales. Dejamos el auto en
la calle principal, un boulevard que llega hasta el mar, y
caminamos hasta la plaza.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Toda la ciudad escucha una sola radio, cada casa se
ha convertido en un pequeño eco. La radio se llama  «Voz
de Jerusalén para la liberación de la tierra y del hombre». Hace una semana cambió de frecuencia: de 630
kilohertz a 702, perseguida por las interferencias. Hace
una semana, toda la ciudad barrió el dial para volver a
encontrarla.
La radio da instrucciones sobre la revuelta. Hoy los
comercios abrieron de ocho a once. En pocos minutos
comenzará su sección más popular: la de los mensajes
personales. Aldeas olvidadas, barrios de Jerusalén y
Cisjordania pasan sus noticias cotidianas a través de
los llamados a la radio. Hussein Wahidi, nuestro contacto en Gaza, salió temprano hacia Jerusalén. Volverá a la noche, antes del toque de queda. Su mujer nos invita un café espeso y lleno de borra. La conversación se quiebra cuando pregunto por el Jihad.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;–Ahora… –dice la mujer apartando la taza estamos todos juntos, cruzando el mismo río.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Sé que Wahidi es un hombre cercano a la OLP, y que el Jihad islámico está a kilómetros de su posición. Sin embargo, el remolino de la revuelta ha forzado a todos a subir al mismo barco. La fuerza de los fundamentalistas
de Irán –vinculados al ultraderechista Gyatoilah Jomeini– ha crecido desmesuradamente en Gaza, al amparo del
aislamiento y la pobreza. En 1978, el gobierno militar
israelí favoreció la instalación del Colegio islámico, como
parte de una estrategia de doble filo: si aumentaba la
influencia de los fanáticos religiosos, disminuiría la de
la OLP. Ahora el Colegio tiene 4.600 alumnos y se ha
convertido en el centro de la cólera de Alá.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Hace diez años, había en Gaza setenta mezquitas, ahora hay ciento ochenta. Las tiendas que venden licor o
cassettes con música moderna son invadidas por los jóvenes militantes del Jihad, y también las fiestas de casamiento al «estilo occidental». Los grupos de manifestantes irrumpen entonando cánticos religiosos y obligan a los novios a suspender el festejo.
Desde el 9 de diciembre, día de comienzo de la guerra
de las piedras, fuerzas contradictorias entre los palestinos
luchan por su espacio de poder. Los treinta días que
antecedieron a la formación del Comité Unificado de la
Revuelta, desbordaron cualquier control sectorial. Nadie manejó durante el primer mes el estallido de los territorios. Después los cuatro sectores en pugna (pro jordanos, en general las autoridades administrativas,
golpistas moderados y ultras, y fundamentalistas), coincidieron en un rumbo común: huelga general sin uso de armas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La mujer vuelve del escritorio con un volante, que lee
en voz alta: «Toma las armas y golpea al enemigo sionista. No importa cómo y cuándo mueras. Lo importante es la causa por la que sacrificas tu vida. Ahora es el momento de liberar a nuestra tierra». Hace tres días el Jihad tiró este volante en la ciudad. Hussein pasó la noche sin dormir. Daba vueltas y vueltas en la cama, estaba indignado. Hemos insistido en todas las reuniones del Comité en el error político que significa usar la violencia armada en los territorios. Pero hay tierra fértil para eso. En la última reunión me dijeron… ¿saben qué me dijeron? Cuando el enemigo golpea y mata a nuestras mujeres, no hace diferencias.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Ya es mediodía, y el sol es una inmensa moneda dorada. En el patio de Wahidi escucho por primera vez un moazín. No había visto los altoparlantes en la ciudad, pero sin duda están y ahora suenan todos a la vez. Alguien pega un grito descarnado y musical. Parece un
largo lamento:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;–Alá acwa – me dicen que dice
–Alá es el más grande&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El lamento se extiende en una oración. Las mezquitas convocan al rezo. Este grito que se enhebra en todas las calles de Gaza tiene la antigüedad de una piedra.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;–Alá es el más grande –dice la letanía.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Hombres y mujeres salen de sus casas a rezar. Hay un jeep del ejército en el boulevard. Uno de los soldados juega con el seguro de su metralleta. Lo destraba una y otra vez. Quizá quiera perderle miedo a la muerte.
Otro limpia con cuidado el borde de sus lentes. El conductor se reclina con la espalda pegada al asiento, y está nervioso.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Al pasar los saludamos, y los tres nos responden a
coro. Ahora miran el desfile callejero: decenas de árabes
arrastran los pies por el boulevard a la salida de la mezquita. En una casa vecina vuelve a encenderse la radio. El chofer enciende la del jeep y busca una sintonía: se detiene en un tema de los Rolling Stones.
El otro soldado ya no juega con el seguro. Lo ha quitado. Un chico de cinco o seis años pasa dando un grito y pega tres manotazos en el jeep. Después se pierde en
una esquina cercana. El otro soldado se calza los lentes,
y mira el reloj.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Una ventana se abre en un primer piso cercano.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;–¡Vamos a tirarlos al mar! – grita en hebreo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Otro niño rasca un manotón de tierra con la mano y lo incrusta en el parabrisas. El soldado de lentes toma al chico de la camisa y lo
arrastra hacia el coche. Una mujer interviene. Comienza una discusión a la
que se suman otras mujeres y algunos jóvenes. El niño ya tiene las manos contra el capot, mientras, lo palpan de armas mecánicamente. Alguien tira la primera piedra. A la primera le sucede otra, y otra, y otra más.
El chofer pide auxilio por la radio del auto, y en segundos aparece un camión con más de veinte soldados.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;A esa altura el revuelo es general. Mujeres y soldados se disputan a los detenidos. El grupo se transforma en un gran nudo. Una ráfaga de
ametralladora lo desata. Los gritos se multiplican, y algunas mujeres se apartan hasta la vereda. Hay por lo menos tres heridos. Parte de la patrulla sube al jeep a perseguir a tres jóvenes que corren por una calle lateral. Otros apalean a los detenidos hasta que los suben al camión.
El soldado de lentes camina tenso hacia el cordón del
boulevard. Un chico de unos quince años yace de espaldas, con la camisa fuera del pantalón. El soldado pega un grito y le ordena que se levante. La cara del chico sigue contra la zanja. Un nuevo grito. Después acerca el
caño de la UZI y presiona sobre la espalda. Un grito más.
Entonces mueve el cuerpo con el pie. El chico está muerto. El camión ya volvió por más detenidos. Tres soldados se acercan a la fila de diez árabes que apoya las manos sobre la persiana de un comercio cerrado. En media hora estarán en Ansar 2 o en la Base de Investigaciones Fara. Una mujer se acerca llorando y pide por su hijo. Pocos minutos después la calle estará desierta.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Esta mañana no estaba el vendedor de naranjas. Su puesto en el mercado era simplemente un hueco, y entonces Mohammed Al Ayad sintió que un escalofrío le recorría la columna como una araña. El vendedor de
naranjas siempre estaba.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Mohammed miro en torno del mercado, atestado de mujeres cargadas con bolsas, y después recorrió los puestos uno por uno. Una parte del engranaje había fallado.  Una vez por semana repitiendo un paso de comedia, Mohammed Al Ayad se acercaba al vendedor de naranjas y cambiaban un diálogo circunstancial. A veces tomaba una naranja redonda y brillosa como un deseo, y la pesaba rebotándola en la mano. El vendedor casi nunca lo miraba. Dirigía los ojos pequeños hacia el piso y
los costados, hablaba en voz demasiado alta, como si
adivinara que lo estaban escuchando. Muhammed Special:Search?search=stones+war&amp;amp;sourceid=Mozilla-searchencargaba un kilo y preguntaba por enésima vez si las naranjas provenían de Jaffa.
Después dejaba un papel en la mano del vendedor y
caminaba hasta su casa, en las afueras de Gaza, tragando el polvo seco del mediodía.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Pero esta mañana el
vendedor no estaba. Mohammed miró el reloj de la intendencia. En una hora todo el pueblo volvería al paro general. Así lo había anunciado la radio de la OLP desde Bagdad, en sus transmisiones desde la mañana. Eligió el camino mas largo para volver a su casa, y a las pocas
cuadras sintió deseos de volver al mercado: quizá el vendedor hubiera aparecido. En ese momento se palpó el bolsillo del pantalón, y se
detuvo dando un largo respiro. Su mano tocaba un papel doblado en cuatro que se mezclaba con unos pocos billetes y algunas monedas.
El papel indicaba cinco nombres. Los cinco nombres que,
por semana, debía proporcionar al vendedor de naranjas. Arrancó el papel del bolsillo y se lo llevó a la boca. Comenzó a masticarlo con lentitud. Sintió cómo la tinta se le pegaba a la lengua, se mezclaba en su saliva y llegaba a la garganta agria y reseca. El papel navegaba camino al estómago cuando Mohammed cayó en cuenta de
que estaba paralizado contra una pared. Miró alrededor:
nadie lo había visto. Después encendió un cigarrillo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Todo aquello le parecía un mal sueño. Muchas noches había pensado en distintos finales para ese juego. Nunca, sin embargo, había imaginado que el vendedor de naranjas podía desaparecer. Quizá no era una mala
señal. Mohammed Al Ayad miró el sol hasta que tuvo que cerrar los ojos, y en ese memento se sintió libre.  Una voz, de repente, comenzó a golpearle la memoria. Cada vez que esa voz lo asaltaba podía recordar las pausas, las palabras exactas, los silencios.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;–Nadie te dice que está mal que seas… nacionalista. Al contrario. (En ese momento la voz se sonreía) nosotros también lo somos. Sólo tenemos problemas con el terrorismo. (En ese momento había un largo silencio en
el que la voz tamborileaba los dedos sobre la mesa) Necesitamos gente que… coopere. Otro cigarrillo?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La voz desencadenaba una avalancha de recuerdos. Al Ayad recordó entonces cada centímetro de su celda en Ansar. El sol barriendo lentamente el piso por las mañanas, y la humedad mortal de la noche. Fue al tercer día cuando lo visitaron dos agentes de Shin Beth, el
servicio de seguridad israelí. La primera vez lo desconcentraron: los dos agentes le juraron que confiaban en
su inocencia. La segunda vez la voz habló. Durante una
semana las visitas se espaciaron, y Muhammed Al Ayad
supo que había llegado su límite. Sería solo por seis
meses. No, ellos se comunicarían con él. No, no conocería el
nombre de su contacto. Seria un vendedor de naranjas del mercado. Todas
las semanas debía entregarle cinco nombres. Gente vinculada con la OLP, parientes, amigos, estudiantes, Mohammed Al Ayad escuchaba, e hizo una cuenta: a los seis meses habría denunciado a trescientas personas.
No, no hacían falta los nombres exactos. Alguna referencia, la dirección aproximada, algún dato familiar. Ellos harían el resto. ¿Otro cigarrillo? La operación se llamaba Sombrero con pájaros. Eso era todo lo
que tenia que saber. Si, no era el único. Ya había muchos como él. Los primeros cinco fueron de su barrio. Después intuyó que no podía encerrarse en una misma zona. La primera vez escucho el camión del ejercito derrapando en una esquina, algunos gritos, una puerta
que se quebraba tras una patada. El estómago le salto a la boca y corrió al baño a vomitar. Después se miró al espejo, con los ojos enrojecidos y una sonrisa: estaba vivo. El resto fue fácil: recorría la ciudad a pie y trababa
conversación con los vecinos. Los lunes llegaba al mercado por su provisión de naranjas de Jaffa. A la tercer semana encontró una metralleta detrás de su puerta. Era obvio que el Shin Beth la había dejado. Pensó que quizá las cosas se complicarían un poco. Desarmó la UZI pieza por pieza: necesitaba conocerla y mitigar su miedo. Dio vueltas en círculo en su habitación, observando cada detalle. Todo estaba en su lugar.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;¿Cómo habrían entrado? Mohamed Al Ayad se lamentó
en silencio por la falta de seguridad. ¿Pero quién, en
estos tiempos, estaba seguro? Después ocultó el arma
bajo la cama y confeccionó la lista siguiente. Ahora, mientras marchaba hacia su casa, el recuerdo del arma le tranquilizó los pasos. Su barrio estaba extrañamente desierto. Sólo un par de chicos en bicicleta cruzaban la calle en diagonal. Se desplomó en su cama como una
marioneta y mantuvo la vista fija en el techo durante un
largo rato. Su mano derecha rascaba el piso para acariciar el caño de la UZI.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El vendedor de naranjas había fallado. El reloj indicaba el mediodía del 26 de marzo, cuando Mohammed Al Ayad escuchó una piedra que rebotaba
contra su ventana. El ruido le sacudió la pierna, y después levantó la cabeza tratando de adivinar lo que pasaba. Una nueva piedra rompió el cristal de la cocina, y
entonces el hombre se incorporo y caminó con sigilo hacia
la ventana, con el cuerpo doblado y el arma en la mano.
Dio un profundo respire y abrió. Un grupo de cuarenta,
cincuenta personas o quizá mil, gritaba desde la vereda,
lanzando piedras. El grupo era sólo una mancha multicolor que no alcanzaba a distinguir cuando advirtió que
la puerta cedía a su espalda. El piso de madera se lamentaba en un crujido, y toda la habitación temblaba
como si fuera a caer. Un pie atravesó la puerta con sequedad y entonces Mohammed Al Ayad disparó una ráfaga, a la que precedió un silencio. El corazón iba a saltarle del pecho en un segundo más. Decenas de brazos
jóvenes lo desarmaron y fueron empujándolo hacia la
planta baja. Una mujer le tiró del pelo hasta arrancarle
un mechón. Gritaba un nombre que Mohammed Al Ayad
no podía comprender. Entre la confusión, vio un niño
muerto al pie de la escalera, y entonces supo que ese
niño estaba detrás de su puerta. Un grupo vació alcohol
y ramas dentro de la habitación, que comenzó a arder.
Mohammed Al Ayad sintió entonces que su cuerpo era
de trapo, y que la multitud le arrancaba jirones. Lo arrastraron hacia una esquina en la que se recortaban dos
postes de luz. Un sacudón lo subió hasta el poste en el
que ondeaba la bandera palestina. Cuando la cuerda le
rodeó el cuello ya no escuchaba los gritos. Sólo pudo
girar su cabeza a la derecha y ver el cuerpo inerte del
vendedor de naranjas.
Después, murió. Ese día, el lunes 21 de marzo de 1988 el ejercito recién entró a Gaza por la noche.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Son las ocho de la noche y Gaza es ahora tierra de
nadie. En un rato los jeeps del ejercito comenzarán a
turnarse para recorrer una y otra vez, como sonámbulos, la extensión del boulevard. Quizá el ejército allane
algunas casas antes de la madrugada pero todavía la
noche es una tregua confusa. Hussein Wahidi no ha
vuelto, tal vez pase la noche en Jerusalén.
Las casas de las afueras son las más verdes bajo la
luna llena. Al costado de la ruta, el regimiento de infantería protegida por el terraplén parece un enorme cráter iluminado. Por la mañana un soldado me explicó orgulloso el sentido de esta pared de tierra de dos metros.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;–Es para evitar los coches-bomba –me dijo.
–Ya nos pasó en el Líbano –agregó.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;De seguro a esta hora el soldado engulle su cena con
fruición. A esta hora el odio parece clausurado. La muerte, sin
embargo, salta en esta tierra con la destreza de un gato:
un seguro mal puesto, un grupo de colonos dispuesto a
provocar, una y mil piedras, un grito, y esta paz será
solamente un entreacto.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Celso recorre en silencio el camino de vuelta a Tel Aviv.  Hemos hablado durante todo el día hasta por los codos: entre nosotros, con otros, por separado. Tal vez sea mejor callarse. Parece tener la vista pegada al camino. Un camión nos encandila y rompe el encanto trágico de este
silencio. Entonces Celso dice, sin mirarme, a sí mismo,
a nadie:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;–¿Cómo se puede convivir con esto?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Abro la ventanilla y dejo fue el viento de la noche me pegue en la cara.&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>Carta desde Beirut</title>
        <published>2009-01-09T08:12:54+00:00</published>
        <updated>2009-01-09T08:12:54+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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&lt;p&gt;Este video fue filmado el 21 de julio de 2006 en los estudios &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.beirutdc.org&quot;&gt;Beirut DC&lt;&#x2F;a&gt;, un colectivo de cineastas libaneses. Es una carta abierta a la comunidad internacional días después de los primeros bombardeos de Israel sobre Líbano, en una operación que cínicamente se denominó &lt;em&gt;&lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;es.wikipedia.org&#x2F;wiki&#x2F;Guerra_del_L%C3%ADbano_de_2006&quot;&gt;Operación Recompensa Justa&lt;&#x2F;a&gt;&lt;&#x2F;em&gt;, dejando 800 muertos en represalia por el secuestro de dos soldados israelíes en manos de Hezbolá.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Dos años después, la masacre israelí es la misma. La impotencia del mundo –cuando no la indiferencia–  también.&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>La autopista del sur</title>
        <published>2009-01-05T21:56:00+00:00</published>
        <updated>2009-01-05T21:56:00+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Julio Cortázar
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/la-autopista-del-sur/">&lt;p&gt;A la cuarta vez de encontrarse con todo eso, de hacer todo eso, el ingeniero había decidido no salir más de su coche, a la espera de que la policía disolviese de alguna manera el embotellamiento. El calor de agosto se sumaba a ese tiempo a ras de neumáticos para que la inmovilidad fuese cada vez más enervante. Todo era olor a gasolina, gritos destemplados de los jovencitos del Simca, brillo del sol rebotando en los cristales y en los bordes cromados, y para colmo sensación contradictoria del encierro en plena selva de máquinas pensadas para correr. El 404 del ingeniero ocupa el segundo lugar de la pista de la derecha contando desde la franja divisoria de las dos pistas, con lo cual tenía otros cuatro autos a su derecha y siete a su izquierda, aunque de hecho sólo pudiera ver distintamente los ocho coches que lo rodeaban y sus ocupantes que ya había detallado hasta cansarse. Había charlado con todos, salvo con los muchachos del Simca que caían antipáticos; entre trecho y trecho se había discutido la situación en sus menores detalles, y la impresión general era que hasta Corbeil-Essones se avanzaría al paso o poco menos, pero que entre Corbeil y Juvisy el ritmo iría acelerándose una vez que los helicópteros y los motociclistas lograran quebrar lo peor del embotellamiento. A nadie le cabía duda de que algún accidente muy grave debía haberse producido en la zona, única explicación de una lentitud tan increíble. Y con eso el gobierno, el calor, los impuestos, la vialidad, un tópico tras otro, tres metros, otro lugar común, cinco metros, una frase sentenciosa o una maldición contenida.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;A las dos monjitas del 2HP les hubiera convenido tanto llegar a Milly-la-Fôret antes de las ocho, pues llevaban una cesta de hortalizas para la cocinera. Al matrimonio del Peugeot 203 le importaba sobre todo no perder los juegos televisados de las nueve y media; la muchacha del Dauphine le había dicho al ingeniero que le daba lo mismo llegar más tarde a París pero que se quejaba por principio, porque le parecía un atropello someter a millares de personas a un régimen de caravana de camellos. En esas últimas horas (debían ser casi las cinco pero el calor los hostigaba insoportablemente) habían avanzado unos cincuenta metros a juicio del ingeniero, aunque uno de los hombres del Taunus que se había acercado a charlar llevando de la mano al niño con su autito, mostró irónicamente la copa de un plátano solitario y la muchacha del Dauphine recordó que ese plátano (si no era un castaño) había estado en la misma línea que su auto durante tanto tiempo que ya ni valía la pena mirar el reloj pulsera para perderse en cálculos inútiles.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;No atardecía nunca, la vibración del sol sobre la pista y las carrocerías dilataba el vértigo hasta la náusea. Los anteojos negros, los pañuelos con agua de colonia en la cabeza, los recursos improvisados para protegerse, para evitar un reflejo chirriante o las bocanadas de los caños de escape a cada avance, se organizaban y perfeccionaban, eran objeto de comunicación y comentario. El ingeniero bajó otra vez para estirar las piernas, cambió unas palabras con la pareja de aire campesino del Ariane que precedía al 2HP de las monjas. Detrás del 2HP había un Volkswagen con un soldado y una muchacha que parecían recién casados. La tercera fila hacia el exterior dejaba de interesarle porque hubiera tenido que alejarse peligrosamente del 404; veía colores, formas, Mercedes Benz, ID, 4R, Lancia, Skoda, Morris Minor, el catálogo completo. A la izquierda, sobre la pista opuesta, se tendía otra maleza inalcanzable de Renault, Anglia, Peugeot, Porsche, Volvo; era tan monótono que al final, después de charlar con los dos hombres del Taunus y de intentar sin éxito un cambio de impresiones con el solitario conductor del Caravelle, no quedaba nada mejor que volver al 404 y reanudar la misma conversación sobre la hora, las distancias y el cine con la muchacha del Dauphine.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;A veces llegaba un extranjero, alguien que se deslizaba entre los autos viniendo desde el otro lado de la pista o desde la filas exteriores de la derecha, y que traía alguna noticia probablemente falsa repetida de auto en auto a lo largo de calientes kilómetros. El extranjero saboreaba el éxito de sus novedades, los golpes de las portezuelas cuando los pasajeros se precipitaban para comentar lo sucedido, pero al cabo de un rato se oía alguna bocina o el arranque de un motor, y el extranjero salía corriendo, se lo veía zigzaguear entre los autos para reintegrase al suyo y no quedar expuesto a la justa cólera de los demás. A lo largo de la tarde se había sabido así del choque de un Floride contra un 2HP cerca de Corbeil, tres muertos y un niño herido, el doble choque de un Fiat 1500 contra un furgón Renault que había aplastado un Austin lleno de turistas ingleses, el vuelco de un autocar de Orly colmado de pasajeros procedentes del avión de Copenhague. El ingeniero estaba seguro de que todo o casi todo era falso, aunque algo grave debía haber ocurrido cerca de Corbeil e incluso en las proximidades de París para que la circulación se hubiera paralizado hasta ese punto. Los campesinos del Ariane, que tenían una granja del lado de Montereau y conocían bien la región, contaban con otro domingo en que el tránsito había estado detenido durante cinco horas, pero ese tiempo empezaba a parecer casi nimio ahora que el sol, acostándose hacia la izquierda de la ruta, volcaba en cada auto una última avalancha de jalea anaranjada que hacía hervir los metales y ofuscaba la vista, sin que jamás una copa de árbol desapareciera del todo a la espalda, sin que otra sombra apenas entrevista a la distancia se acercara como para poder sentir de verdad que la columna se estaba moviendo aunque fuera apenas, aunque hubiera que detenerse y arrancar y bruscamente clavar el freno y no salir nunca de la primera velocidad, del desencanto insultante de pasar una vez más de la primera al punto muerto, freno de pie, freno de mano, stop, y así otra vez y otra vez y otra.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;En algún momento, harto de inacción, el ingeniero se había decidido a aprovechar un alto especialmente interminable para recorrer las filas de la izquierda, y dejando a su espalda el Dauphine había encontrado un DKW, otro 2HP, un Fiat 600, y se había detenido junto a un De Soto para cambiar impresiones con el azorado turista de Washington que no entendía casi el francés pero que tenía que estar a las ocho en la Place de l’Opéra sin falta you understand, my wife will be awfully anxious, damn it, y se hablaba un poco de todo cuando un hombre con aire de viajante de comercio salió del DKW para contarles que alguien había llegado un rato antes con la noticia de que un Piper Club se había estrellado en plena autopista, varios muertos. Al americano el Piper Club lo tenía profundamente sin cuidado, y también al ingeniero que oyó un coro de bocinas y se apresuró a regresar al 404, transmitiendo de paso las novedades a los dos hombres del Taunus y al matrimonio del 203. Reservó una explicación más detallada para la muchacha del Dauphine mientras los coches avanzaban lentamente unos pocos metros (ahora el Dauphine estaba ligeramente retrasado con relación al 404, y más tarde sería al revés, pero de hecho las doce filas se movían prácticamente en bloque, como si un gendarme invisible en el fondo de la autopista ordenara el avance simultáneo sin que nadie pudiese obtener ventajas). Piper Club, señorita, es un pequeño avión de paseo. Ah. Y la mala idea de estrellarse en plena autopista un domingo de tarde. Esas cosas. Si por lo menos hiciera menos calor en los condenados autos, si esos árboles de la derecha quedaran por fin a la espalda, si la última cifra del cuentakilómetros acabara de caer en su agujerito negro en vez de seguir suspendida por la cola, interminablemente.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;En algún momento (suavemente empezaba a anochecer, el horizonte de techos de automóviles se teñía de lila) una gran mariposa blanca se posó en el parabrisas del Dauphine, y la muchacha y el ingeniero admiraron sus alas en la breve y perfecta suspensión de su reposo; la vieron alejarse con una exasperada nostalgia, sobrevolar el Taunus, el ID violeta de los ancianos, ir hacia el Fiat 600 ya invisible desde el 404, regresar hacia el Simca donde una mano cazadora trató inútilmente de atraparla, aletear amablemente sobre el Ariane de los campesinos que parecían estar comiendo alguna cosa, y perderse después hacia la derecha. Al anochecer la columna hizo un primer avance importante, de casi cuarenta metros; cuando el ingeniero miró distraídamente el cuentakilómetros, la mitad del 6 había desaparecido y un asomo del 7 empezaba a descolgarse de lo alto. Casi todo el mundo escuchaba sus radios, los del Simca la habían puesto a todo trapo y coreaban un twist con sacudidas que hacían vibrar la carrocería; las monjas pasaban las cuentas de sus rosarios, el niño del Taunus se había dormido con la cara pegada a un cristal, sin soltar el auto de juguete. En algún momento (ya era noche cerrada) llegaron extranjeros con más noticias, tan contradictorias como las otras ya olvidadas, No había sido un Piper Club sino un planeador piloteado por la hija de un general. Era exacto que un furgón Renault había aplastado un Austin, pero no en Juvisy sino casi en las puertas de París; uno de los extranjeros explicó al matrimonio del 203 que el macadam de la autopista había cedido a la altura de Igny y que cinco autos habían volcado al meter las ruedas delanteras en la grieta. La idea de una catástrofe natural se propagó hasta el ingeniero, que se encogió de hombros sin hacer comentarios. Más tarde, pensando en esas primeras horas de oscuridad en que habían respirado un poco más libremente, recordó que en algún momento había sacado el brazo por la ventanilla para tamborilear en la carrocería del Dauphine y despertar a la muchacha que se había dormido reclinada sobre el volante, sin preocuparse de un nuevo avance. Quizá ya era medianoche cuando una de las monjas le ofreció tímidamente un sándwich de jamón, suponiendo que tendría hambre. El ingeniero lo aceptó por cortesía (en realidad sentía náuseas) y pidió permiso para dividirlo con la muchacha del Dauphine, que aceptó y comió golosamente el sándwich y la tableta de chocolate que le había pasado el viajante del DKW, su vecino de la izquierda. Mucha gente había salido de los autos recalentados, porque otra vez llevaban horas sin avanzar; se empezaba a sentir sed, ya agotadas las botellas de limonada, la coca-cola y hasta los vinos de a bordo. La primera en quejarse fue la niña del 203, y el soldado y el ingeniero abandonaron los autos junto con el padre de la niña para buscar agua. Delante del Simca, donde la radio parecía suficiente alimento, el ingeniero encontró un Beaulieu ocupado por una mujer madura de ojos inquietos. No, no tenía agua pero podía darle unos caramelos para la niña. El matrimonio del ID se consultó un momento antes de que la anciana metiera las manos en un bolso y sacara una pequeña lata de jugo de frutas. El ingeniero agradeció y quiso saber si tenían hambre y si podía serles útil; el viejo movió negativamente la cabeza, pero la mujer pareció asentir sin palabras. Más tarde la muchacha del Dauphine y el ingeniero exploraron juntos las filas de la izquierda, sin alejarse demasiado; volvieron con algunos bizcochos y los llevaron a la anciana del ID, con el tiempo justo para regresar corriendo a sus autos bajo una lluvia de bocinas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Aparte de esas mínimas salidas, era tan poco lo que podía hacerse que las horas acababan por superponerse, por ser siempre la misma en el recuerdo; en algún momento el ingeniero pensó en tachar ese día en su agenda y contuvo una risotada, pero más adelante, cuando empezaron los cálculos contradictorios de las monjas, los hombres del Taunus y la muchacha del Dauphine, se vio que hubiera convenido llevar mejor la cuenta. Las diarios locales habían suspendido las emisiones, y sólo el viajante del DKW tenía un aparato de ondas cortas que se empeñaba en transmitir noticias bursátiles.. Hacia las tres de la madrugada pareció llegarse a un acuerdo tácito para descansar, y hasta el amanecer la columna no se movió. Los muchachos del Simca sacaron unas camas neumáticas y se tendieron al lado del auto; el ingeniero bajó el respaldo de los asientos delanteros del 404 y ofreció las cuchetas a las monjas, que rehusaron; antes de acostarse un rato, el ingeniero pensó en la muchacha del Dauphine, muy quieta contra el volante, y como sin darle importancia le propuso que cambiaran de autos hasta el amanecer; ella se negó, alegando que podía dormir muy bien de cualquier manera. Durante un rato se oyó llorar al niño del Taunus, acostado en el asiento trasero donde debía tener demasiado calor. Las monjas rezaban todavía cuando el ingeniero se dejó caer en la cucheta y se fue quedando dormido, pero su sueño seguía demasiado cerca de la vigilia y acabó por despertarse sudoroso e inquieto, sin comprender en un primer momento dónde estaba; enderezándose, empezó a percibir los confusos movimientos del exterior, un deslizarse de sombras entre los autos, y vio un bulto que se alejaba hacia el borde de la autopista; adivinó las razones, y más tarde también él salió del auto sin hacer ruido y fue a aliviarse al borde de la ruta; no había setos ni árboles, solamente el campo negro y sin estrellas, algo que parecía un muro abstracto limitando la cinta blanca del macadam con su río inmóvil de vehículos, Casi tropezó con el campesino del Ariane, que balbuceó una frase ininteligible; al olor de la gasolina, persistente en la autopista recalentada, se sumaba ahora la presencia más ácida del hombre, y el ingeniero volvió lo antes posible a su auto. La chica del Dauphine dormía apoyada sobre el volante, un mechón de pelo contra los ojos; antes de subir al 404, el ingeniero se divirtió explorando en la sombra su perfil, adivinando la curva de los labios que soplaban suavemente. Del otro lado, el hombre del DKW miraba también dormir a la muchacha, fumando en silencio.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Por la mañana se avanzó muy poco pero lo bastante como para darles la esperanza de que esa tarde se abriría la ruta hacia París. A las nueve llegó un extranjero con buenas noticias: habían rellenado las grietas y pronto se podría circular normalmente. Los muchachos del Simca encendieron la radio y uno de ellos trepó al techo del auto y gritó y cantó. El ingeniero se dijo que la noticia era tan dudosa como las de la víspera, y que el extranjero había aprovechado la alegría del grupo para pedir y obtener una naranja que le dio el matrimonio del Ariane. Más tarde llegó otro extranjero con la misma treta, pero nadie quiso darle nada. El calor empezaba a subir y la gente prefería quedarse en los autos a la espera de que se concretaran las buenas noticias. A mediodía la niña del 203 empezó a llorar otra vez, y la muchacha del Dauphine fue a jugar con ella y se hizo amiga del matrimonio. Los del 203 no tenían suerte; a su derecha estaba el hombre silencioso del Caravelle, ajeno a todo lo que ocurría en torno, y a su izquierda tenían que aguantar la verbosa indignación del conductor de un Floride, para quien el embotellamiento era una afrenta exclusivamente personal. Cuando la niña volvió a quejarse de sed, al ingeniero se le ocurrió ir a hablar con los campesinos del Ariane, seguro de que en ese auto había cantidad de provisiones. Para su sorpresa los campesinos se mostraron muy amables; comprendían que en una situación semejante era necesario ayudarse, y pensaban que si alguien se encargaba de dirigir el grupo (la mujer hacía un gesto circular con la mano, abarcando la docena de autos que los rodeaba) no se pasarían apreturas hasta llegar a Paría. Al ingeniero lo molestaba la idea de erigirse en organizador, y prefirió llamar a los hombres del Taunus para conferenciar con ellos y con el matrimonio del Ariane. Un rato después consultaron sucesivamente a todos los del grupo. El joven soldado del Volkswagen estuvo inmediatamente de acuerdo, y el matrimonio del 203 ofreció las pocas provisiones que les quedaban (la muchacha del Dauphine había conseguido un vaso de granadina con agua para la niña, que reía y jugaba). Uno de los hombres del Taunus, que había ido a consultar a los muchachos del Simca, obtuvo un asentimiento burlón; el hombre pálido del Caravelle se encogió de hombros y dijo que le daba lo mismo, que hicieran lo que les pareciese mejor. Los ancianos del ID y la señora del Beaulieu se mostraron visiblemente contentos, como si se sintieran más protegidos. Los pilotos del Floride y del DKW no hicieron observaciones, y el americano del De Soto los miró asombrado y dijo algo sobre la voluntad de Dios. Al ingeniero le resultó fácil proponer que uno de los ocupantes del Taunus, en que tenía una confianza instintiva, se encargará de coordinar las actividades. A nadie le faltaría de comer por el momento, pero era necesario conseguir agua; el jefe, al que los muchachos del Simca llamaban Taunus a secas para divertirse, pidió al ingeniero, al soldado y a uno de los muchachos que exploraran la zona circundante de la autopista y ofrecieran alimentos a cambio de bebidas. Taunus, que evidentemente sabía mandar, había calculado que deberían cubrirse las necesidades de un día y medio como máximo, poniéndose en la posición menos optimista. En el 2HP de las monjas y en el Ariane de los campesinos había provisiones suficientes para ese tiempo, y si los exploradores volvían con agua el problema quedaría resuelto. Pero solamente el soldado regresó con una cantimplora llena, cuyo dueño exigía en cambio comida para dos personas. El ingeniero no encontró a nadie que pudiera ofrecer agua, pero el viaje le sirvió para advertir que más allá de su grupo se estaban constituyendo otras células con problemas semejantes; en un momento dado el ocupante de un Alfa Romeo se negó a hablar con él del asunto, y le dijo que se dirigiera al representante de su grupo, cinco autos atrás en la misma fila. Más tarde vieron volver al muchacho del Simca que no había podido conseguir agua, pero Taunus calculó que ya tenían bastante para los dos niños, la anciana del ID y el resto de las mujeres. El ingeniero le estaba contando a la muchacha del Dauphine su circuito por la periferia (era la una de la tarde, y el sol los acorralaba en los autos) cuando ella lo interrumpió con un gesto y le señaló el Simca. En dos saltos el ingeniero llegó hasta el auto y sujetó por el codo a uno de los muchachos, que se repantigaba en su asiento para beber a grandes tragos de la cantimplora que había traído escondida en la chaqueta. A su gesto iracundo, el ingeniero respondió aumentando la presión en el brazo; el otro muchacho bajó del auto y se tiró sobre el ingeniero, que dio dos pasos atrás y lo esperó casi con lástima. El soldado ya venía corriendo, y los gritos de las monjas alertaron a Taunus y a su compañero; Taunus escuchó lo sucedido, se acercó al muchacho de la botella y le dio un par de bofetadas. El muchacho gritó y protestó, lloriqueando, mientras el otro rezongaba sin atreverse a intervenir. El ingeniero le quitó la botella y se la alcanzó a Taunus. Empezaban a sonar bocinas y cada cual regresó a su auto, por lo demás inútilmente puesto que la columna avanzó apenas cinco metros.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;A la hora de la siesta, bajo un sol todavía más duro que la víspera, una de las monjas se quitó la toca y su compañera le mojó las sienes con agua de colonia. Las mujeres improvisaban de a poco sus actividades samaritanas, yendo de un auto a otro, ocupándose de los niños para que los hombres estuvieran más libres: nadie se quejaba pero el buen humor era forzado, se basaba siempre en los mismos juegos de palabras, en un escepticismo de buen tono. Para el ingeniero y la muchacha del Dauphine, sentirse sudorosos y sucios era la vejación más grande; lo enternecía casi la rotunda indiferencia del matrimonio de campesinos al olor que les brotaba de las axilas cada vez que venían a charlar con ellos o a repetir alguna noticia de último momento. Hacia el atardecer el ingeniero miró casualmente por el retrovisor y encontró como siempre la cara pálida y de rasgos tensos del hombre del Caravelle, que al igual que el gordo piloto del Floride se había mantenido ajeno a todas las actividades. Le pareció que sus facciones se habían afilado todavía más, y se preguntó si no estaría enfermo. Pero después, cuando al ir a charlar con el soldado y su mujer tuvo ocasión de mirarlo desde más cerca, se dijo que ese hombre no estaba enfermo; era otra cosa, una separación, por darle algún nombre. El soldado del Volkswagen le contó más tarde que a su mujer le daba miedo ese hombre silencioso que no se apartaba jamás del volante y que parecía dormir despierto. Nacían hipótesis, se creaba un folklore para luchar contra la inacción. Los niños del Taunus y el 203 se habían hecho amigos y se habían peleado y luego se habían reconciliado; sus padres se visitaban, y la muchacha del Dauphine iba cada tanto a ver cómo se sentían la anciana del ID y la señora del Beaulieu. Cuando al atardecer soplaron bruscamente una ráfagas tormentosas y el sol se perdió entre las nubes que se alzaban al oeste, la gente se alegró pensando que iba a refrescar. Cayeron algunas gotas, coincidiendo con un avance extraordinario de casi cien metros; a lo lejos brilló un relámpago y el calor subió todavía más. Había tanta electricidad en la atmósfera que Taunus, con un instinto que el ingeniero admiró sin comentarios, dejó al grupo en paz hasta la noche, como si temiera los efectos del cansancio y el calor. A las ocho las mujeres se encargaron de distribuir las provisiones; se había decidido que el Ariane de los campesinos sería el almacén general, y que el 2HP de las monjas serviría de depósito suplementario. Taunus había ido en persona a hablar con los jefes de los cuatro o cinco grupos vecinos; después, con ayuda del soldado y el hombre del 203, llevó una cantidad de alimentos a los grupos, regresando con más agua y un poco de vino. Se decidió que los muchachos del Simca cederían sus colchones neumáticos a la anciana del ID y a la señora del Beaulieu; la muchacha del Dauphine les llevó dos mantas escocesas y el ingeniero ofreció su coche, que llamaba burlonamente el wagon-lit, a quienes lo necesitaran. Para su sorpresa, la muchacha del Dauphine aceptó el ofrecimiento y esa noche compartió las cuchetas del 404 con una de las monjas; la otra fue a dormir al 203 junto a la niña y su madre, mientras el marido pasaba la noche sobre el macadam, envuelto en una frazada. El ingeniero no tenía sueño y jugó a los dados con Taunus y su amigo; en algún momento se les agregó el campesino del Ariane y hablaron de política bebiendo unos tragos del aguardiente que el campesino había entregado a Taunus esa mañana. La noche no fue mala; había refrescado y brillaban algunas estrellas entre las nubes.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Hacia el amanecer los ganó el sueño, esa necesidad de estar a cubierto que nacía con la grisalla del alba. Mientras Taunus dormía junto al niño en el asiento trasero, su amigo y el ingeniero descansaron un rato en la delantera. Entre dos imágenes de sueño, el ingeniero creyó oír gritos a la distancia y vio un resplandor indistinto; el jefe de otro grupo vino a decirles que treinta autos más adelante había habido un principio de incendio en un Estafette, provocado por alguien que había querido hervir clandestinamente unas legumbres. Taunus bromeó sobre lo sucedido mientras iba de auto en auto para ver cómo habían pasado todos la noche, pero a nadie se le escapó lo que quería decir. Esa mañana la columna empezó a moverse muy temprano y hubo que correr y agitarse para recuperar los colchones y las mantas, pero como en todas partes debía estar sucediendo lo mismo nadie se impacientaba ni hacía sonar las bocinas. A mediodía habían avanzado más de cincuenta metros, y empezaba a divisarse la sombra de un bosque a la derecha de la ruta. Se envidiaba la suerte de los que en ese momento podían ir hasta la banquina y aprovechar la frescura de la sombra; quizá había un arroyo, o un grifo de agua potable. La muchacha del Dauphine cerró los ojos y pensó en una ducha cayéndole por el cuello y la espalda, corriéndole por las piernas; el ingeniero, que la miraba de reojo, vio dos lágrimas que le resbalaban por las mejillas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Taunus, que acababa de adelantarse hasta el ID, vino a buscar a las mujeres más jóvenes para que atendieran a la anciana que no se sentía bien. El jefe del tercer grupo a retaguardia contaba con un médico entre sus hombres, y el soldado corrió a buscarlo. Al ingeniero, que había seguido con irónica benevolencia los esfuerzos de los muchachitos del Simca para hacerse perdonar su travesura, entendió que era el momento de darles su oportunidad. Con los elementos de una tienda de campaña los muchachos cubrieron la ventanilla del 404, y el wagon-lit se transformó en ambulancia para que la anciana descansara en una oscuridad relativa. Su marido se tendió a su lado, teniéndole la mano, y los dejaron solos con el médico. Después las monjas se ocuparon de la anciana, que se sentía mejor, y el ingeniero pasó la tarde como pudo, visitando otros autos y descansando en el de Taunus cuando el sol castigaba demasiado; sólo tres veces le tocó correr hasta su auto, donde los viejitos parecían dormir, para hacerlo avanzar junto con la columna hasta el alto siguiente. Los ganó la noche sin que hubiesen llegado a la altura del bosque.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Hacia las dos de la madrugada bajó la temperatura, y los que tenían mantas se alegraron de poder envolverse en ellas. Como la columna no se movería hasta el alba (era algo que se sentía en el aire, que venía desde el horizonte de autos inmóviles en la noche) el ingeniero y Taunus se sentaron a fumar y a charlar con el campesino del Ariane y el soldado. Los cálculos de Taunus no correspondían ya a la realidad, y lo dijo francamente; por la mañana habría que hacer algo para conseguir más provisiones y bebidas. El soldado fue a buscar a los jefes de los grupos vecinos, que tampoco dormían, y se discutió el problema en voz baja para no despertar a las mujeres. Los jefes habían hablado con los responsables de los grupos más alejados, en un radio de ochenta o cien automóviles, y tenían la seguridad de que la situación era análoga en todas partes. El campesino conocía bien la región y propuso que dos o tres hombres de cada grupo saliera al alba para comprar provisiones en las granjas cercanas, mientras Taunus se ocupaba de designar pilotos para los autos que quedaran sin dueño durante la expedición. La idea era buena y no resultó difícil reunir dinero entre los asistentes; se decidió que el campesino, el soldado y el amigo de Taunus irían juntos y llevarían todas las bolsas, redes y cantimploras disponibles. Los jefes de los otros grupos volvieron a sus unidades para organizar expediciones similares, y al amanecer se explicó la situación a las mujeres y se hizo lo necesario para que la columna pudiera seguir avanzando. La muchacha del Dauphine le dijo al ingeniero que la anciana ya estaba mejor y que insistía en volver a su ID; a las ocho llegó el médico, que no vio inconvenientes en que el matrimonio regresara a su auto. De todos modos, Taunus decidió que el 404 quedaría habilitado permanentemente como ambulancia; los muchachos, para divertirse, fabricaron un banderín con una cruz roja y lo fijaron en la antena del auto. Hacía ya rato que la gente prefería salir lo menos posible de sus coches; la temperatura seguía bajando y a mediodía empezaron los chaparrones y se vieron relámpagos a la distancia. La mujer del campesino se apresuró a recoger agua con un embudo y una jarra de plástico, para especial regocijo de los muchachos del Simca. Mirando todo eso, inclinado sobre el volante donde había un libro abierto que no le interesaba demasiado, el ingeniero se preguntó por qué los expedicionarios tardaban tanto en regresar; más tarde Taunus lo llamó discretamente a su auto y cuando estuvieron dentro le dijo que habían fracasado. El amigo de Taunus dio detalles: las granjas estaban abandonadas o la gente se negaba a venderles nada, aduciendo las reglamentaciones sobre ventas a particulares y sospechando que podían ser inspectores que se valían de las circunstancias para ponerlos a prueba. A pesar de todo habían podido traer una pequeña cantidad de agua y algunas provisiones, quizá robadas por el soldado que sonreía sin entrar en detalles. Desde luego ya no se podía pasar mucho tiempo sin que cesara el embotellamiento, pero los alimentos de que se disponía no eran los más adecuados para los dos niños y la anciana. El médico, que vino hacia las cuatro y media para ver a la enferma, hizo un gesto de exasperación y cansancio y dijo a Taunus que en su grupo y en todos los grupos vecinos pasaba lo mismo. Por la radio se había hablado de una operación de emergencia para despejar la autopista, pero aparte de un helicóptero que apareció brevemente al anochecer no se vieron otros aprestos. De todas maneras hacía cada vez menos calor, y la gente parecía esperar la llegada de la noche para taparse con las mantas y abolir en el sueño algunas horas más de espera. Desde su auto el ingeniero escuchaba la charla de la muchacha del Dauphine con el viajante del DKW, que le contaba cuentos y la hacía reír sin ganas. Lo sorprendió ver a la señora del Beaulieu que casi nunca abandonaba su auto, y bajó para saber si necesitaba alguna cosa, pero la señora buscaba solamente las últimas noticias y se puso a hablar con las monjas. Un hastío sin nombre pesaba sobre ellos al anochecer; se esperaba más del sueño que de las noticias siempre contradictorias o desmentidas. El amigo de Taunus llegó discretamente a buscar al ingeniero, al soldado y al hombre del 203. Taunus les anunció que el tripulante del Floride acababa de desertar; uno de los muchachos del Simca había visto el coche vacío, y después de un rato se había puesto a buscar a su dueño para matar el tedio. Nadie conocía mucho al hombre gordo del Floride, que tanto había protestado el primer día aunque después acabara de quedarse tan callado como el piloto del Caravelle.. Cuando a las cinco de la mañana no quedó la menor duda de que Floride, como se divertían en llamarlo los chicos del Simca, había desertado llevándose un valija de mano y abandonando otra llena de camisas y ropa interior, Taunus decidió que uno de los muchachos se haría cargo del auto abandonado para no inmovilizar la columna. A todos los había fastidiado vagamente esa deserción en la oscuridad, y se preguntaban hasta dónde habría podido llegar Floride en su fuga a través de los campos. Por lo demás parecía ser la noche de las grandes decisiones: tendido en su cucheta del 404, al ingeniero le pareció oír un quejido, pero pensó que el soldado y su mujer serían responsables de algo que, después de todo, resultaba comprensible en plena noche y en esas circunstancias. Después lo pensó mejor y levantó la lona que cubría la ventanilla trasera; a la luz de unas pocas estrellas vio a un metro y medio el eterno parabrisas del Caravelle y detrás, como pegada al vidrio y un poco ladeada, la cara convulsa del hombre. Sin hacer ruido salió por el lado izquierdo para no despertar a la monjas, y se acercó al Caravelle. Después buscó a Taunus, y el soldado corrió a prevenir al médico. Desde luego el hombre se había suicidado tomando algún veneno; las líneas a lápiz en la agenda bastaban, y la carta dirigida a una tal Ivette, alguien que lo había abandonado en Vierzon. Por suerte la costumbre de dormir en los autos estaba bien establecida (las noches eran ya tan frías que a nadie se le hubiera ocurrido quedarse fuera) y a pocos les preocupaba que otros anduvieran entre los coches y se deslizaran hacia los bordes de la autopista para aliviarse. Taunus llamó a un consejo de guerra, y el médico estuvo de acuerdo con su propuesta. Dejar el cadáver al borde de la autopista significaba someter a los que venían más atrás a una sorpresa por lo menos penosa: llevarlo más lejos, en pleno campo, podía provocar la violenta repulsa de los lugareños, que la noche anterior habían amenazado y golpeado a un muchacho de otro grupo que buscaba de comer. El campesino del Ariane y el viajante del DKW tenían lo necesario para cerrar herméticamente el portaequipaje del Caravelle. Cuando empezaban su trabajo se les agregó la muchacha del Dauphine, que se colgó temblando del brazo del ingeniero. Él le explicó en voz baja lo que acababa de ocurrir y la devolvió a su auto, ya más tranquila. Taunus y sus hombres habían metido el cuerpo en el portaequipajes, y el viajante trabajó con scotch tape y tubos de cola líquida a la luz de la linterna del soldado. Como la mujer del 203 sabía conducir, Taunus resolvió que su marido se haría cargo del Caravelle que quedaba a la derecha del 203; así, por la mañana, la niña del 203 descubrió que su papá tenía otro auto, y jugó horas y horas a pasar de uno a otro y a instalar parte de sus juguetes en el Caravelle.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Por primera vez el frío se hacía sentir en pleno día, y nadie pensaba en quitarse las chaquetas. La muchacha del Dauphine y las monjas hicieron el inventario de los abrigos disponibles en el grupo. Había unos pocos pulóveres que aparecían por casualidad en los autos o en alguna valija, mantas, alguna gabardina o abrigo ligero. Otra vez volvía a faltar el agua, y Taunus envió a tres de sus hombres, entre ellos el ingeniero, para que trataran de establecer contacto con los lugareños. Sin que pudiera saberse por qué, la resistencia exterior era total; bastaba salir del límite de la autopista para que desde cualquier sitio llovieran piedras. En plena noche alguien tiró una guadaña que golpeó el techo del DKW y cayó al lado del Dauphine. El viajante se puso muy pálido y no se movió de su auto, pero el americano del De Soto (que no formaba parte del grupo de Taunus pero que todos apreciaban por su buen humor y sus risotadas) vino a la carrera y después de revolear la guadaña la devolvió campo afuera con todas sus fuerzas, maldiciendo a gritos. Sin embargo, Taunus no creía que conviniera ahondar la hostilidad; quizás fuese todavía posible hacer una salida en busca de agua.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Ya nadie llevaba la cuenta de lo que se había avanzado ese día o esos días; la muchacha del Dauphine creía que entre ochenta y doscientos metros; el ingeniero era menos optimista pero se divertía en prolongar y complicar los cálculos con su vecina, interesado de a ratos en quitarle la compañía del viajante del DKW que le hacía la corte a su manera profesional. Esa misma tarde el muchacho encargado del Floride corrió a avisar a Taunus que un Ford Mercury ofrecía agua a buen precio. Taunus se negó, pero al anochecer una de las monjas le pidió al ingeniero un sorbo de agua para la anciana del ID que sufría sin quejarse, siempre tomada de la mano de su marido y atendida alternativamente por las monjas y la muchacha del Dauphine. Quedaba medio litro de agua, y las mujeres lo destinaron a la anciana y a la señora del Beaulieu. Esa misma noche Taunus pagó de su bolsillo dos litros de agua; el Ford Mercury prometió conseguir más para el día siguiente, al doble del precio. Era difícil reunirse para discutir, porque hacía tanto frío que nadie abandonaba los autos como no fuera por un motivo imperioso. Las baterías empezaban a descargarse y no se podía hacer funcionar todo el tiempo la calefacción; Taunus decidió que los dos coches mejor equipados se reservarían llegado el caso para los enfermos. Envueltos en mantas (los muchachos del Simca habían arrancado el tapizado de su auto para fabricarse chalecos y gorros, y otros empezaron a imitarlos), cada uno trataba de abrir lo menos posible las portezuelas para conservar el calor. En alguna de esas noches heladas el ingeniero oyó llorar ahogadamente a la muchacha del Dauphine. Sin hacer ruido, abrió poco a poco la portezuela y tanteó en la sombra hasta rozar una mejilla mojada. Casi sin resonancia la chica se dejó atraer al 404; el ingeniero la ayudó a tenderse en la cucheta, la abrigó con la única manta y le echó encima su gabardina. La oscuridad era más densa en el coche ambulancia, con sus ventanillas tapadas por las lomas de la rienda. En algún momento el ingeniero bajó los dos parasoles y colgó de ellos su camisa y un pulóver para aislar completamente el auto. Hacia el amanecer ella le dijo al oído que antes de empezar a llorar había creído ver a lo lejos, sobre la derecha, las luces de una ciudad.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Quizá fuera una ciudad pero las nieblas de la mañana no dejaban ver ni a veinte metros. Curiosamente ese día la columna avanzó bastante más, quizás doscientos o trescientos metros. Coincidió con nuevos anuncios de la radio (que casi nadie escuchaba, salvo Taunus que se sentía obligado a mantenerse al corriente); los locutores hablaban enfáticamente de medidas de excepción que liberarían la autopista, y se hacían referencias al agotador trabajo de las cuadrillas camineras y de las fuerzas policiales. Bruscamente, una de las monjas deliró. Mientras su compañera la contemplaba aterrada y la muchacha del Dauphine le humedecía las sienes con un resto de perfume, la monja hablo de Armagedón, del noveno día, de la cadena de cinabrio. El médico vino mucho después, abriéndose paso entre la nieve que caía desde el mediodía y amurallaba poco a poco los autos. Deploró la carencia de una inyección calmante y aconsejó que llevaran a la monja a un auto con buena calefacción. Taunus la instaló en su coche, y el niño pasó al Caravelle donde también estaba su amiguita del 203; jugaban con sus autos y se divertían mucho porque eran los únicos que no pasaban hambre. Todo ese día y los siguientes nevó casi de continuo, y cuando la columna avanzaba unos metros había que despejar con medios improvisados las masas de nieve amontonadas entre los autos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;A nadie se le hubiera ocurrido asombrarse por la forma en que se obtenían las provisiones y el agua. Lo único que podía hacer Taunus era administrar los fondos comunes y tratar de sacar el mejor partido posible de algunos trueques. El Ford Mercury y un Porsche venían cada noche a traficar con las vituallas; Taunus y el ingeniero se encargaban de distribuirlas de acuerdo con el estado físico de cada uno. Increíblemente la anciana del ID sobrevivía, perdida en un sopor que las mujeres se cuidaban de disipar. La señora del Beaulieu que unos días antes había sufrido de náuseas y vahídos, se había repuesto con el frío y era de las que más ayudaba a la monja a cuidar a su compañera, siempre débil y un poco extraviada. La mujer del soldado y del 203 se encargaban de los dos niños; el viajante del DKW, quizá para consolarse de que la ocupante del Dauphine hubiera preferido al ingeniero, pasaba horas contándoles cuentos a los niños. En la noche los grupos ingresaban en otra vida sigilosa y privada; las portezuelas se abrían silenciosamente para dejar entrar o salir alguna silueta aterida; nadie miraba a los demás, los ojos tan ciegos como la sombra misma. Bajo mantas sucias, con manos de uñas crecidas, oliendo a encierro y a ropa sin cambiar, algo de felicidad duraba aquí y allá. La muchacha del Dauphine no se había equivocado: a lo lejos brillaba una ciudad, y poco y a poco se irían acercando. Por las tardes el chico del Simca se trepaba al techo de su coche, vigía incorregible envuelto en pedazos de tapizado y estopa verde. Cansado de explorar el horizonte inútil, miraba por milésima vez los autos que lo rodeaban; con alguna envidia descubría a Dauphine en el auto del 404, una mano acariciando un cuello, el final de un beso. Por pura broma, ahora que había reconquistado la amistad del 404, les gritaba que la columna iba a moverse; entonces Dauphine tenía que abandonar al 404 y entrar en su auto, pero al rato volvía a pasarse en buscar de calor, y al muchacho del Simca le hubiera gustado tanto poder traer a su coche a alguna chica de otro grupo, pero no era ni para pensarlo con ese frío y esa hambre, sin contar que el grupo de más adelante estaba en franco tren de hostilidad con el de Taunus por una historia de un tubo de leche condensada, y salvo las transacciones oficiales con Ford Mercury y con Porsche no había relación posible con los otros grupos. Entonces el muchacho del Simca suspiraba descontento y volvía a hacer de vigía hasta que la nieve y el frío lo obligaban a meterse tiritando en su auto.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Pero el frío empezó a ceder, y después de un período de lluvias y vientos que enervaron los ánimos y aumentaron las dificultades de aprovisionamiento, siguieron días frescos y soleados en que ya era posible salir de los autos, visitarse, reanudar relaciones con los grupos de vecinos. Los jefes habían discutido la situación, y finalmente se logró hacer la paz con el grupo de más adelante. De la brusca desaparición del Ford Mercury se habló mucho tiempo sin que nadie supiera lo que había podido ocurrirle, pero Porsche siguió viniendo y controlando el mercado negro. Nunca faltaban del todo el agua o las conservas, aunque los fondos del grupo disminuían y Taunus y el ingeniero se preguntaban qué ocurriría el día en que no hubiera más dinero para Porsche. Se habló de un golpe de mano, de hacerlo prisionero y exigirle que revelara la fuente de los suministros, pero en esos días la columna había avanzado un buen trecho y los jefes prefirieron seguir esperando y evitar el riesgo de echarlo todo a perder por una decisión violenta. Al ingeniero, que había acabado por ceder a una indiferencia casi agradable, lo sobresaltó por un momento el tímido anuncio de la muchacha del Dauphine, pero después comprendió que no se podía hacer nada para evitarlo y la idea de tener un hijo de ella acabó por parecerle tan natural como el reparto nocturno de las provisiones o los viajes furtivos hasta el borde de la autopista. Tampoco la muerte de la anciana del ID podía sorprender a nadie. Hubo que trabajar otra vez en plena noche, acompañar y consolar al marido que no se resignaba a entender. Entre dos de los grupos de vanguardia estalló una pelea y Taunus tuvo que oficiar de árbitro y resolver precariamente la diferencia. Todo sucedía en cualquier momento, sin horarios previsibles; lo más importante empezó cuando ya nadie lo esperaba, y al menos responsable le tocó darse cuenta el primero. Trepado en el techo del Simca, el alegre vigía tuvo la impresión de que el horizonte había cambiado (era el atardecer, un sol amarillento deslizaba su luz rasante y mezquina) y que algo inconcebible estaba ocurriendo a quinientos metros, a trescientos, a doscientos cincuenta. Se lo gritó al 404 y el 404 le dijo algo Dauphine que se pasó rápidamente a su auto cuando ya Taunus, el soldado y el campesino venían corriendo y desde el techo del Simca el muchacho señalaba hacia adelante y repetía interminablemente el anuncio como si quisiera convencerse de que lo que estaba viendo era verdad; entonces oyeron la conmoción, algo como un pesado pero incontenible movimiento migratorio que despertaba de un interminable sopor y ensayaba sus fuerzas. Taunus les ordenó a gritos que volvieran a sus coches; el Beaulieu, el ID, el Fiat 600 y el De Soto arrancaron con un mismo impulso. Ahora el 2HP, el Taunus, el Simca y el Ariane empezaban a moverse, y el muchacho del Simca, orgulloso de algo que era como su triunfo, se volvía hacia el 404 y agitaba el brazo mientras el 404, el Dauphine, el 2HP de las monjas y el DKW se ponían a su vez en marcha. Pero todo estaba en saber cuánto iba a durar eso; el 404 se lo preguntó casi por rutina mientras se mantenía a la par de Dauphine y le sonreía para darle ánimo. Detrás, el Volkswagen, el Caravelle, el 203 y el Floride arrancaban, a su vez lentamente, un trecho en primera velocidad, después la segunda, interminablemente la segunda pero ya sin desembragar como tantas veces, con el pie firme en el acelerador, esperando poder pasar a tercera. Estirando el brazo izquierdo el 404 buscó la mano de Dauphine, rozó apenas la punta de sus dedos, vio en su cara una sonrisa de incrédula esperanza y pensó que iban a llegar a París y que se bañarían, que irían juntos a cualquier lado, a su casa o a la de ella a bañarse, a comer, a bañarse interminablemente y a comer y beber, y que después habría muebles, habría un dormitorio con muebles y un cuarto de baño con espuma de jabón para afeitarse de verdad, y retretes, comida y retretes y sábanas, París era un retrete y dos sábanas y el agua caliente por el pecho y las piernas, y una tijera de uñas, y vino blanco, beberían vino blanco antes de besarse y sentirse oler a lavanda y a colonia, antes de conocerse de verdad a plena luz, entre sábanas limpias, y volver a bañarse por juego, amarse y bañarse y beber y entrar en la peluquería, entrar en el baño, acariciar las sábanas y acariciarse entre las sábanas y amarse entre la espuma y la lavanda y los cepillos antes de empezar a pensar en lo que iban a hacer, en el hijo y los problemas y el futuro, y todo eso siempre que no se detuvieran, que la columna continuara aunque todavía no se pudiese subir a la tercera velocidad, seguir así en segunda, pero seguir. Con los paragolpes rozando el Simca, el 404 se echó atrás en el asiento, sintió aumentar la velocidad, sintió que podía acelerar sin peligro de irse contra el Simca, y que el Simca aceleraba sin peligro de chocar contra el Beaulieu, y que detrás venía el Caravelle y que todos aceleraban más y más, y que ya se podía pasar a tercera sin que el motor penara, y la palanca calzó increíblemente en la tercera y la marcha se hizo suave y se aceleró todavía más, y el 404 miró enternecido y deslumbrado a su izquierda buscando los ojos de Dauphine. Era natural que con tanta aceleración las filas ya no se mantuvieran paralelas. Dauphine se había adelantado casi un metro y el 404 le veía la nuca y apenas el perfil, justamente cuando ella se volvía para mirarlo y hacía un gesto de sorpresa al ver que el 404 se retrasaba todavía más. Tranquilizándola con una sonrisa el 404 aceleró bruscamente, pero casi en seguida tuvo que frenar porque estaba a punto de rozar el Simca; le tocó secamente la bocina y el muchacho del Simca lo miró por el retrovisor y le hizo un gesto de impotencia, mostrándole con la mano izquierda el Beaulieu pegado a su auto. El Dauphine iba tres metros más adelante, a la altura del Simca, y la niña del 203, al nivel del 404, agitaba los brazos y le mostraba su muñeca. Una mancha roja a la derecha desconcertó al 404; en vez del 2HP de las monjas o del Volkswagen del soldado vio un Crevrolet desconocido, y casi en seguida el Chevrolet se adelantó seguido por un Lancia y por un Renault 8. A su izquierda se le apareaba un ID que empezaba a sacarle ventaja metro a metro, pero antes de que fuera sustituido por un 403, el 404 alcanzó a distinguir todavía en la delantera el 203 que ocultaba ya a Dauphine. El grupo se dislocaba, ya no existía. Taunus debía de estar a más de veinte metros adelante, seguido de Dauphine; al mismo tiempo la tercera fila de la izquierda se atrasaba porque en vez del DKW del viajante, el 404 alcanzaba a ver la parte trasera de un viejo furgón negro, quizá un Citroën o un Peugeot. Los autos corrían en tercera, adelantándose o perdiendo terreno según el ritmo de su fila, y a los lados de la autopista se veían huir los árboles, algunas casas entre las masas de niebla y el anochecer. Después fueron las luces rojas que todos encendían siguiendo el ejemplo de los que iban adelante, la noche que se cerraba bruscamente. De cuando en cuando sonaban bocinas, las agujas de los velocímetros subían cada vez más, algunas filas corrían a setenta kilómetros, otras a sesenta y cinco, algunas a sesenta. El 404 había esperado todavía que el avance y el retroceso de las filas le permitiera alcanzar otra vez a Dauphine, pero cada minuto lo iba convenciendo de que era inútil, que el grupo se había disuelto irrevocablemente, que ya no volverían a repetirse los encuentros rutinarios, los mínimos rituales, los consejos de guerra en el auto de Taunus, las caricias de Dauphine en la paz de la madrugada, las risas de los niños jugando con sus autos, la imagen de la monja pasando las cuentas del rosario. Cuando se encendieron las luces de los frenos del Simca, el 404 redujo la marcha con un absurdo sentimiento de esperanza, y apenas puesto el freno de mano saltó del auto y corrió hacia adelante. Fuera del Simca y el Beaulieu (más atrás estaría el Caravelle, pero poco le importaba) no reconoció ningún auto; a través de cristales diferentes lo miraban con sorpresa y quizá escándalo otros rostros que no había visto nunca. Sonaban las bocinas, y el 404 tuvo que volver a su auto; el chico del Simca le hizo un gesto amistoso, como si comprendiera, y señaló alentadoramente en dirección de París. La columna volvía a ponerse en marcha, lentamente durante unos minutos y luego como si la autopista estuviera definitivamente libre. A la izquierda del 404 corría un Taunus, y por un segundo al 404 le pareció que el grupo se recomponía, que todo entraba en el orden, que se podría seguir adelante sin destruir nada. Pero era un Taunus verde, y en el volante había una mujer con anteojos ahumados que miraba fijamente hacia adelante. No se podía hacer otra cosa que abandonarse a la marcha, adaptarse mecánicamente a la velocidad de los autos que lo rodeaban, no pensar. En el Volkswagen del soldado debía de estar su chaqueta de cuero. Taunus tenía la novela que él había leído en los primeros días. Un frasco de lavanda casi vacío en el 2HP de las monjas. Y él tenía ahí, tocándolo a veces con la mano derecha, el osito de felpa que Dauphine le había regalado como mascota. Absurdamente se aferró a la idea de que a las nueve y media se distribuirían los alimentos, habría que visitar a los enfermos, examinar la situación con Taunus y el campesino del Ariane; después sería la noche, sería Dauphine subiendo sigilosamente a su auto, las estrellas o las nubes, la vida. Sí, tenía que ser así, no era posible que eso hubiera terminado para siempre. Tal vez el soldado consiguiera una ración de agua, que había escaseado en las últimas horas; de todos modos se podía contar con Porsche, siempre que se le pagara el precio que pedía. Y en la antena de la radio flotaba locamente la bandera con la cruz roja, y se corría a ochenta kilómetros por hora hacia las luces que crecían poco a poco, sin que ya se supiera bien por qué tanto apuro, por qué esa carrera en la noche entre autos desconocidos donde nadie sabía nada de los otros, donde todo el mundo miraba fijamente hacia adelante, exclusivamente hacia adelante.&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>El chiste más gracioso del mundo</title>
        <published>2009-01-04T21:24:00+00:00</published>
        <updated>2009-01-04T21:24:00+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
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        <title>Tuileries</title>
        <published>2009-01-02T21:08:00+00:00</published>
        <updated>2009-01-02T21:08:00+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
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&lt;p&gt;&lt;em&gt;Tuileries&lt;&#x2F;em&gt; es uno de los cortos del film &lt;em&gt;Paris, je t’aime&lt;&#x2F;em&gt;. Dirigido por los hermanos Coen, juega con los estereotipos que el mundo ha creado, parece que con motivos, de los parisinos.&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>Binta y la gran idea</title>
        <published>2008-12-30T20:54:26+00:00</published>
        <updated>2008-12-30T20:54:26+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
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        </author>
        
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&lt;p&gt;Binta y la Gran idea es un cortometraje de Javier Fesser (uno de los responsables de la exquisita “El milagro de P. Tinto”) que pertenece a la película ‘En el mundo a cada rato’. El film fue rodado en Senegal con la ayuda de UNICEF España.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;galeria&quot;&gt;Galería&lt;&#x2F;h3&gt;
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        <title>Coger en castellano</title>
        <published>2008-12-28T17:52:10+00:00</published>
        <updated>2008-12-28T17:52:10+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Pedro Mairal
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/coger-en-castellano/">&lt;p&gt;No puedo cerrar con traba la puerta del escritorio. Sería demasiado sospechoso para Sharon. A veces, a pesar de su Alprazolam y su Prozac, se despierta de golpe paranoica preguntando si cerré la puerta del garaje: “Did you close the garage door, Gus?”. Le contesto que sí, que tengo un poco de trabajo atrasado (“paperwork”, le digo) y se vuelve a dormir. Escucho que entra al cuarto de los chicos para ver si están bien tapados y después se vuelve a la cama.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La mesa con la computadora está de frente a la puerta, la pantalla no se ve y me cubre un poco. Es verdad que a veces me quedo hasta tarde preparando un informe, pero siempre termino entrando en la página de fotos. Las mandan ellas mismas para ver si los operadores de la página las cuelgan. Las mandan para probar. Hay un desafío en eso. Algo que me fascina, porque están paradas desnudas, casi desnudas, en medio de esos ambientes decorados, posando en bolas en medio de esa pretensión social de la familia, desnudándose de eso, de esos muebles, de esos adornos. Están como pisoteando todo, sobresaliendo por encima de los cachivaches del orgullo familiar, enrostrando su recién descubierta individualidad, porque se saben únicas y sexys y saben que están fuertes. Así me gustan. En esa pose de “miren en qué me convertí, ahora tengo poder, puedo seducir, tengo esto, soy esto; mamá, papá, ya no soy una nena, ahora tengo tetas, buen culo, y caliento a los hombres, soy superpoderosa y me saco fotos en bolas en medio del living de casa”.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Miro los detalles al fondo de esas habitaciones de chicas porteñas o cordobesas o rosarinas. Están en tanga y musculosa, con una mano en la cintura, la otra en la nuca, revolviéndose el pelo, tan posadas como si estuvieran delante de un fotógrafo profesional, pero posando delante de la cámara con disparador automático en sus propios cuartos, dejando ver detrás esos detalles que me llevan de vuelta: los empapelados descoloridos, la pared con los arreglos sin revocar o sin pintar, las soluciones eléctricas de emergencia que quedan así durante años, cables colgando en diagonal, los estampados del cubrecama, los muebles de imitación caña, las repisas con muñequitos, el elefante arriba de la heladera con un billete atado a la trompa. Puedo volver a través de esos detalles: los peluches, la foto grupal de egresados en la nieve, las paredes de machimbre barnizado, y los patios con mangueras tiradas, las piletas pelopincho en el jardín a media tarde con el agua ya a la sombra de la casa de al lado.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;En esos escenarios aparecen, tremendas, levantándose apenas el vestido de algodón, dejando sobresalir los cachetes redondísimos del culo, porque son tan nuevas, tan esféricas. Y parecen tan suaves y ariscas a la vez, que habría que acercárseles despacio para que no se espanten. Pero están solas o con una amiga, o quizá alguna posando delante del novio. Pero casi todas solas como invitándote, mostrando cómo les queda esa mini tan corta o su jean preferido, sin nada más, tapándose las tetas sólo con los brazos, las tetas rebalsando por los antebrazos, esa foto sacada para registrar ese día en que se sienten flacas y divinas. Y se paran delante de la cámara, de espaldas, algunas con pudor, sin mostrar la cara, en su cuarto, con las persianas a medio bajar. Así las veo, las encuentro, las busco, y casi puedo entrar en esas casas en las que siento que estuve alguna vez, puedo sentir los cerámicos grises y frescos bajo los pies, el olor a espiral para los mosquitos, el ruido cuando arrastran una de esas sillas del juego de comedor barato de caño esmaltado en negro y asiento floreado. Puedo estar casi ahí, sintiendo que el azúcar volcada en el mantel de plástico me pincha los brazos después de tomar mate, alguien tose, dos hermanas se pelean, alguien ve televisión en otro cuarto, o no hay nadie en la casa, salieron todos y ella se encierra con la cámara, se siente bien, tiene una ansiedad, una fuerza nueva, quiere verse recién despierta de la siesta, mostrando el culo tembloroso, la cintura arqueada, boca abajo sobre la cama, escondiendo la cara entre las sábanas como esperando a un hombre, levantando el culo duro, toda tirante, y ya respiro mal, y en el pantalón la pija me ocupa espacio hacia un costado, contra la pierna, me la siento por afuera del pantalón, y ésa podría ser, así de espaldas, castaña, me quedo ahí, la nombro, la estoy buscando en todas esas siestas otra vez, es parecida, Chiara en su cuarto en verano con las cigarras afuera que hacían más pesada la tarde al sol, después de la pileta, los dos acostados, yo atrás de ella, en su cama, mordiéndonos, cogiendo sin forro en Caballito, en la calle Yerbal, un sábado sin sus padres que estaban en Lobos porque ella tenía que estudiar. Chiara conmigo, en cucharita, ella agarrándome la pija, frotándose la concha con mi pija. Chiara diciéndome: Tavo qué dura tenés la pija, dándose vuelta un segundo para mirarme de reojo, sin animarse a pedirme que se la meta y yo se la hundía toda de golpe, y me decía: despacio, boludo, y le encantaba. Yo le agarraba un cachete del culo y le daba toda la pija, le buscaba la boca con la mano y ella me chupaba los dedos, me los mordía mientras la cogía así, hasta que se daba vuelta porque queríamos besarnos, yo con la pija mojada hasta el tronco, los pelos mojados, antes de volver a metérsela, y era mucho mejor así de frente, se la hacía sentir adentro y ella me pedía: quedate ahí, quedate ahí, le tocaba con la punta de la pija al fondo, casi no quería que la bombeara, apenas que la empujara ahí, y me mordía, y yo le decía al oído estás toda mojada y no me animaba a decirle qué puta sos Chiara y bajaba un brazo para apretarle el culo, rodeándola, y le tocaba la concha mientras la bombeaba, y Chiara se arqueaba toda sofocada, sofocada, medio fucsia las mejillas con el pelo pegado, cogeme Tavo, cogeme, porque cogíamos en castellano, cojíamos así, con jota, con saliva argentina de pronunciar puteadas y ruegos. Nada de “Oh baby I love that”, ni “Carefull with the condom, Gus”, ni “Im cumming”. Todo en castellano, entre sus muebles, frente al ropero con recortes de revistas del Indio Solari, en castellano y en su cama o sobre el colchón que tenía para las amigas debajo de la cama, entre la ropa tirada, entre el temblequeo de los frascos de colonia y los souvenirs hechos de caracoles. Cogíamos en el calor de diciembre, antes de los exámenes, así, yo debajo de ella que me montaba y quería seguir y seguir y yo no aguantaba más, y me decía: no te vayas Tavo, no te vayas, y yo no sabía si ella estaba llorando o acabando, con las tetitas que le temblaban al lado de mi cara, no te vayas, y yo no sabía si me pedía que no acabara y aguantara más o me pedía que no me fuera, que no me fuera con mi familia, no te vayas Tavo. Pero yo me fui, nos fuimos, me mudé de país, de lengua, de hemisferio, y ahora cojo poco y callado, y me hago pajas tristes a la una de la mañana y, para no manchar la alfombra comprada en cuatro cuotas en Ikea, acabo en una hoja de rollo Paper Towel Extra Absorbent comprado en el Wal-Mart de Baron Drive, mientras afuera cae una nevada mortal como al comienzo de “El Eternauta” y me siento viejo y solo y lejos porque nunca nadie me volvió a abrazar así.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;Publicado en la antología “En celo”, editorial Mondadori, Bs. As., 2007&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;div&gt;
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        <title>Quedarse</title>
        <published>2008-12-25T01:02:06+00:00</published>
        <updated>2008-12-25T01:02:06+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/quedarse/">&lt;h3 id=&quot;uno&quot;&gt;Uno&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;div class=&quot;dialogue-block&quot;&gt;&lt;p&gt;— Sí, loco. Es increíble pero a la vez lo siento totalmente natural; ya no lo podría concebir de otra forma. A veces me doy cuenta que paso todo el día con ella pero se me pasa volando. Me da mucha alegría, mucha paz estar con ella. Ey, allá están los milicos de nuevo.  ¡Qué cantidad de yutas que hay!&lt;br&gt;— Sí, ¿no?. Che, qué bueno eso, lo distinto que es construir una relación desde la naturalidad, desde la alegría y no desde el conflicto, aunque sea trivial. Yo tengo que buscar bastante para encontrar cuando me sentí realmente así, como que de alguna manera, sin querer por ahí, pero proyecto y, no sé, prediseño la relación de antemano. Y al final así uno se pierde la sorpresa.&lt;br&gt;— La verdad que la flaca es hermosísima. Terrible minón, boludo.&lt;br&gt;— Negro, ¡estás al horno! ¡Jaja jajaja!&lt;br&gt;— Parece, ¿no?&lt;br&gt;— Che, ponete algo de música. Ahí en el canasto están los discos.&lt;br&gt;— A ver… ¿Caetano?&lt;br&gt;— Bueno, dale&lt;br&gt;— Che, parece que está hecho percha. ¿Qué mierda dice? No alcanzo a ver, que display de mierda. Ah, check disk. Que cagada, pero el disco parece sano, me parece que está hecho mierda el lector.&lt;br&gt;— Probá otro disco.&lt;br&gt;— Sí, es el lector. Dice lo mismo.&lt;br&gt;— Ahí atrás, en la mochila, está la maquina mía. Tengo ganas de escuchar Pink Floyd.&lt;br&gt;— Boludo, está bonita ¿eh?. La cagada es que tiene el teclado en inglés.&lt;br&gt;— En inglés y en francés. Pero la configuré en español, y ya me acostumbré, es lo mismo. Está buenísima. Ahora uso casi siempre esta. La otra vez tenía que hacer uno escritos, y me fui a un barcito por ahí cerca de mi casa, que tiene wifi; ocho hora le clavé. Los mozos ya me barrían las patas.&lt;br&gt;— ¿Cuánto salió al final?&lt;br&gt;— Seiscientos y pico, no me acuerdo bien. Está bastante bien ¿no? Fijate ahí en el borde tiene la descripción de las cosas que tiene.&lt;br&gt;— Che,  ¿cuál es la contraseña?&lt;br&gt;— Mariano ese. Fijate ahí en el escritorio tiene que haber una carpeta que diga backup.&lt;br&gt;— No está, che.&lt;br&gt;— ¿No está? Puta, el boludo del Renzo la debe haber bajado a la otra maquina y la borró.&lt;br&gt;— A ver busco en todo el disco. Acá salen varios mp3. Tribalistas, ¿te va?&lt;br&gt;— Sí, pero si está eso debe haber más, buscá Pink Floyd.&lt;br&gt;— Bueno, a ver. Qué poronga este windows vista, ¿no?.  Suena fuerte, ¿cierto?&lt;br&gt;— Sí. Por lo menos se escucha.  Ponela acá al medio si querés.&lt;br&gt;— Es que es media anchita…&lt;br&gt;— ¡¡¡Ayy boludooooo se me va!!!&lt;br&gt;— ¡¡¡Ay Mariaaaanoooooo, la concha de la loraaaaaaaaa!!!&lt;&#x2F;p&gt;&lt;br&gt;&lt;&#x2F;div&gt;
&lt;h3 id=&quot;dos&quot;&gt;Dos&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;Al perder la horizontalidad del vehículo la posibilidad de seguir gritando es nula. En ese instante la adrenalina en sangre es máxima, y los músculos se contraen con tanta fuerza que es imposible mover las cuerdas vocales, la lengua y la boca.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Escuchará, sí, los estruendos de cada rebote. Una, dos, ¿cuantas veces habrán sido?. Que frene, por favor que frene. ¡Mariano, Mariano! ¿Ya está? ¿Estoy vivo?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Dos por dos, cuatro. Desde pequeño, ante cada golpazo en la cabeza que yo mismo juzgaba de gravedad, inmediatamente recitaba esa cuenta mentalmente para asegurarme lucidez. Dos por dos,  cuatro. Más que una cuenta, un versito. El versito que se vuelve conjuro para seguir viviendo. Inténtelo apenas el vehículo haya dejado de girar.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Ahora sí, grite. Con ansias, tomando aire aunque trague polvo y el pecho le duela.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;— ¡Nano! ¡Nanitoooooo!  ¿Estás bien? ¡Nanoooooo!&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Si su acompañante demora en responder, inevitablemente sufrirá. Una instantánea desesperación. Aunque sean décimas de segundo,  alcanzará para que los ojos intenten abrirse en busca de la respuesta que los oídos no encuentran. A la fuerza expulsará las lágrimas contenidas que inmediatamente se harán barro sobre sus pómulos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;— Perdóname, negrito, por favor, perdóname. Yo estoy bien. Por favor, perdóname.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Revise su cuerpo mentalmente. Empiece por los pies. Me duele el derecho, aunque los puedo mover. Ahora las piernas. Me tiemblan. Los brazos. Me raspé el antebrazo, me arde. Las manos.
Siguen apretadas. Intente ahora percibir algún dolor en particular. Me arde el cuello; sigo colgado del cinturón, y mi hombro derecho está sobre una mata con espinas. O sea, estamos volcados de mi lado. Está bien: usted está ileso. Respire.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;En total, habrán pasado unos 15 segundos. Quizás menos. Los primeros segundos de su nueva vida.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;tres&quot;&gt;Tres&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;— Quedate quietito flaco, ya te vamos a sacar. ¿Estás bien? ¿Estás lastimado?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El tipo me miraba desde atrás, agachado al ras del piso, haciéndose lugar para mirar por uno de los ángulos de la luneta estallada. Yo lo miré con una mezcla de agradecimiento y odio. No quería que me sacaran en ese momento. Necesitaba silencio. El silencio que reemplazara al llanto de un nacimiento tradicional.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Con las manos temblorosas apreté el botón rojo del cinturón, que me seguía ahorcando. Caí sobre las espinas. Bienvenido al mundo, pudieron haber dicho. Eres un nuevo hombre y has de saber que aquí es así. En este mundo, la libertad duele.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Mariano ya había salido por la ventanilla del conductor, pisando sobre la palanca de cambios y sobre el volante. Yo lo imité, aunque me costó más lograr la vertical. Desde afuera, el montón de conductores que se habían detenido a socorrernos, me miraban azorados emerger y saltar desde el metro y medio de altura de una camioneta volcada.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Quedamos sobre la banquina contraria, con la trompa hacia la ruta, casi tocando el alambrado con la compuerta, que quedó pendiendo de los cables de acero. Supe luego que era el &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;maps.google.com&#x2F;maps?f=q&amp;amp;hl=es&amp;amp;geocode=&amp;amp;q=Las+Grutas,+Argentina&amp;amp;sll=-32.368001,-62.309647&amp;amp;sspn=0.027911,0.077248&amp;amp;ie=UTF8&amp;amp;ll=-39.894131,-65.439806&amp;amp;spn=0.023773,0.077248&amp;amp;t=h&amp;amp;z=14&quot;&gt;kilómetro 222 de la ruta 250&lt;&#x2F;a&gt;, a 35 kilómetros de Pomona, un pueblito minúsculo del valle medio rionegrino.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Hacia allá nos llevó Pascual, el primero de los que se detuvieron, y testigo vip de nuestras volteretas. Antes buscamos lo que pudimos, sacamos las mochilas y recogimos las ropas que iban sueltas en el asiento trasero, porque aún estaban húmedas al momento de partir. Supongo que dejaron de estarlo luego de la centrifugada más violenta de su historia.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;También me metí de nuevo por la ventanilla. Necesitaba buscar los papeles de la camioneta, que estaban en la gaveta, frente al asiento que me vio renacer. Llegué al fondo, y me ubiqué de cuclillas, posición heterodoxa dentro de un vehículo, pero acorde a su más que heterodoxa disposición. De nuevo ahí adentro, en esa especie de santuario efímero de fierros arrugados y vidrios a cuadrillé, dimensioné cuán cerca estuvimos de que este relato sea uno mucho más corto, probablemente más feo, seguramente nada original, e inevitablemente escrito por otro: una típica, aburrida, y nunca reflexionada crónica de accidente fatal en la víspera de la navidad.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Cargamos todo en la camioneta de Pascual, que viajaba con su familia desde Comodoro a La Angostura, a pasar la navidad con amigos. Con él iba su mujer, Ona, y cuatro de sus cinco hijos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;— Ella se llama Teresa del Jesús. Él José. Ella María. Y él Bautista, por Juan Bautista. Falta Milagros, la más grande, que está en Buenos Aires porque el niñito Jesús le dejó un pasaje en el arbolito para pasar la navidad con sus padrinos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Enumerando a sus hijos, Ona, dejó bien en clara su religiosidad. Pascual, por su lado, insistía con que los fierros se arreglan o se tiran, pero con la vida no es tán fácil. Nosotros, mascando arena, angustia y bronca, sólo atinábamos a asentir con gestos torvos, que intercalabamos con otros de perplejidad al no comprender cómo, habiendo visto lo que habían visto, podían ir a 120 por hora con el bebé en brazos y sin cinturón de seguridad.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.rock.com.ar&#x2F;letras&#x2F;0&#x2F;987.shtml&quot;&gt;Dijo Charly&lt;&#x2F;a&gt; que los buenos samaritanos son pocos. Deberían cuidarse un poco ellos y depender menos del Señor.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;cuatro&quot;&gt;Cuatro&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;Cuando hubo señal hicimos las llamadas. Tranquilizadoras y desesperadas, inequívocamente debían comenzar con “estamos bien”, y seguir con algún detalle del suceso, para intercalar algunas pocas oraciones más allá “pero estamos bien, en serio, no nos pasó nada”.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Mi viejo y Juanma emprendieron los 200 kilómetros que separan Las Grutas de Pomona, en un viaje que sospecho angustiado, tenso, lamentado, pero al fin, paradójicamente feliz.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La logística en estos casos nunca se aprende porque nunca se enseña. Si es que existe algún procedimiento enunciado en el manual de la aseguradora, jamás se lee, porque es mufa la palabra “siniestro” y asusta cuando la sigue “total”. Y aunque por responsabilidad, morbo o casualidad, se sepa (o se improvise) cómo actuar, el resto de los partícipes necesarios se cagará en usted y en las reglas, sobre todo si es un 24 de diciembre a la tarde, para dejarlo clavado 5 horas esperando una grúa.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Eso, al menos, nos pasó a nosotros. Pero qué va: si esta es una nueva vida, que sea con paciencia.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;cinco&quot;&gt;Cinco&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;— Navidad, navidad, navidad – repetía Joaquín, después de doce, con una estrellita en la mano y moviendo acompasado su cuerpito feliz. Camila gastaba los últimos fósforos encendiendo una lucecitas que apenas volaban, aunque no lo suficiente para hacerla claudicar en su interés.
Mariano reía sentado en el escalón de la puerta, más tranquilo, disfrutando la escena. Juan y Juli también reían y jugaban con sus hijos. Mi viejo abrazaba a Graciela y al que le pasara cerca, con menos timidez que otras veces y una sonrisa incrustada en el rostro.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Y yo sacaba fotos y filmaba, intentando, quizás, que el display me confirmara lo que mis ojos, todavía aturdidos, no se animaban solos: que todo eso era verdad y que quedarse valía la pena.&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>Kung Fu 2003</title>
        <published>2008-12-22T20:40:21+00:00</published>
        <updated>2008-12-22T20:40:21+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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&lt;p&gt;KUNG FU 2003 , del norteamericano Tampico, es el autor de este excelente corto documental.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Kung Fu 2003 surge a raíz de la segunda invasión de Estados Unidos en Irak en 2003, la visión de un norteamericano sobre esta inacabada guerra.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Tampico es un director de documentales y cortos de ficción. Miembro de la Tampong Filmmaking Society en Europa, también es uno de los fundadores del Movimiento Internacional ShitArt que comenzó en Cuba con la intención de traer el surrealismo al arte del documental y cortometraje. En Cuba se graduó en la escuela de Cine y Televisión y estudió cinematografía en la Filmakademy de Alemania. También estudió Ciencias Políticas y economía en la Universidad de California.&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>Cómo dicen la hora en Italia</title>
        <published>2008-12-12T19:07:06+00:00</published>
        <updated>2008-12-12T19:07:06+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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&lt;p&gt;En este video se ve perfectamente, este hombre puede saber la hora palpándole las bolas a su burro. ¿Cómo es posible?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;galeria&quot;&gt;Galería&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;div class=&quot;my-8 border border-black bg-neutral-50 p-5&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;story-kicker&quot;&gt;googlevideo&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p class=&quot;font-[var(--font-ui)] text-base leading-7 text-neutral-700&quot;&gt;
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        <title>Es que somos muy pobres</title>
        <published>2008-12-11T23:40:49+00:00</published>
        <updated>2008-12-11T23:40:49+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Juan Rulfo
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/es-que-somos-muy-pobres/">&lt;p&gt;El río comenzó a crecer hace tres noches, a eso de la madrugada. Yo estaba muy dormido y, sin embargo, el estruendo que traía el río al arrastrarse me hizo despertar en seguida y pegar el brinco de la cama con mi cobija en la mano, como si hubiera creído que se estaba derrumbando el techo de mi casa. Pero después me volví a dormir, porque reconocí el sonido del río y porque ese sonido se fue haciendo igual hasta traerme otra vez el sueño.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Cuando me levanté, la mañana estaba llena de nublazones y parecía que había seguido lloviendo sin parar. Se notaba en que el ruido del río era más fuerte y se oía más cerca. Se olía, como se huele una quemazón, el olor a podrido del agua revuelta.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;A la hora en que me fui a asomar, el río ya había perdido sus orillas. Iba subiendo poco a poco por la calle real, y estaba metiéndose a toda prisa en la casa de esa mujer que le dicen la Tambora. El chapaleo del agua se oía al entrar por el corral y al salir en grandes chorros por la puerta. La Tambora iba y venía caminando por lo que era ya un pedazo de río, echando a la calle sus gallinas para que se fueran a esconder a algún lugar donde no les llegara la corriente.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Y por el otro lado, por donde está el recodo, el río se debía de haber llevado, quién sabe desde cuándo, el tamarindo que estaba en el solar de mi tía Jacinta, porque ahora ya no se ve ningún tamarindo. Era el único que había en el pueblo, y por eso nomás la gente se da cuenta de que la creciente esta que vemos es la más grande de todas las que ha bajado el río en muchos años.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Mi hermana y yo volvimos a ir por la tarde a mirar aquel amontonadero de agua que cada vez se hace más espesa y oscura y que pasa ya muy por encima de donde debe estar el puente. Allí nos estuvimos horas y horas sin cansarnos viendo la cosa aquella. Después nos subimos por la barranca, porque queríamos oír bien lo que decía la gente, pues abajo, junto al río, hay un gran ruidazal y sólo se ven las bocas de muchos que se abren y se cierran y como que quieren decir algo; pero no se oye nada. Por eso nos subimos por la barranca, donde también hay gente mirando el río y contando los perjuicios que ha hecho. Allí fue donde supimos que el río se había llevado a la Serpentina, la vaca esa que era de mi hermana Tacha porque mi papá se la regaló para el día de su cumpleaños y que tenía una oreja blanca y otra colorada y muy bonitos ojos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;No acabo de saber por qué se le ocurriría a la Serpentina pasar el río este, cuando sabía que no era el mismo río que ella conocía de a diario. La Serpentina nunca fue tan atarantada. Lo más seguro es que ha de haber venido dormida para dejarse matar así nomás por nomás. A mí muchas veces me tocó despertarla cuando le abría la puerta del corral porque si no, de su cuenta, allí se hubiera estado el día entero con los ojos cerrados, bien quieta y suspirando, como se oye suspirar a las vacas cuando duermen.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Y aquí ha de haber sucedido eso de que se durmió. Tal vez se le ocurrió despertar al sentir que el agua pesada le golpeaba las costillas. Tal vez entonces se asustó y trató de regresar; pero al volverse se encontró entreverada y acalambrada entre aquella agua negra y dura como tierra corrediza. Tal vez bramó pidiendo que le ayudaran. Bramó como sólo Dios sabe cómo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Yo le pregunté a un señor que vio cuando la arrastraba el río si no había visto también al becerrito que andaba con ella. Pero el hombre dijo que no sabía si lo había visto. Sólo dijo que la vaca manchada pasó patas arriba muy cerquita de donde él estaba y que allí dio una voltereta y luego no volvió a ver ni los cuernos ni las patas ni ninguna señal de vaca. Por el río rodaban muchos troncos de árboles con todo y raíces y él estaba muy ocupado en sacar leña, de modo que no podía fijarse si eran animales o troncos los que arrastraba.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Nomás por eso, no sabemos si el becerro está vivo, o si se fue detrás de su madre río abajo. Si así fue, que Dios los ampare a los dos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La apuración que tienen en mi casa es lo que pueda suceder el día de mañana, ahora que mi hermana Tacha se quedó sin nada. Porque mi papá con muchos trabajos había conseguido a la Serpentina, desde que era una vaquilla, para dársela a mi hermana, con el fin de que ella tuviera un capitalito y no se fuera a ir de piruja como lo hicieron mis otras dos hermanas, las más grandes.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Según mi papá, ellas se habían echado a perder porque éramos muy pobres en mi casa y ellas eran muy retobadas. Desde chiquillas ya eran rezongonas. Y tan luego que crecieron les dio por andar con hombres de lo peor, que les enseñaron cosas malas. Ellas aprendieron pronto y entendían muy bien los chiflidos, cuando las llamaban a altas horas de la noche. Después salían hasta de día. Iban cada rato por agua al río y a veces, cuando uno menos se lo esperaba, allí estaban en el corral, revolcándose en el suelo, todas encueradas y cada una con un hombre trepado encima.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Entonces mi papá las corrió a las dos. Primero les aguantó todo lo que pudo; pero más tarde ya no pudo aguantarlas más y les dio carrera para la calle. Ellas se fueron para Ayutla o no sé para dónde; pero andan de pirujas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Por eso le entra la mortificación a mi papá, ahora por la Tacha, que no quiere vaya a resultar como sus otras dos hermanas, al sentir que se quedó muy pobre viendo la falta de su vaca, viendo que ya no va a tener con qué entretenerse mientras le da por crecer y pueda casarse con un hombre bueno, que la pueda querer para siempre. Y eso ahora va a estar difícil. Con la vaca era distinto, pues no hubiera faltado quién se hiciera el ánimo de casarse con ella, sólo por llevarse también aquella vaca tan bonita.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La única esperanza que nos queda es que el becerro esté todavía vivo. Ojalá no se le haya ocurrido pasar el río detrás de su madre. Porque si así fue, mi hermana Tacha está tantito así de retirado de hacerse piruja. Y mamá no quiere.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Mi mamá no sabe por qué Dios la ha castigado tanto al darle unas hijas de ese modo, cuando en su familia, desde su abuela para acá, nunca ha habido gente mala. Todos fueron criados en el temor de Dios y eran muy obedientes y no le cometían irreverencias a nadie. Todos fueron por el estilo. Quién sabe de dónde les vendría a ese par de hijas suyas aquel mal ejemplo. Ella no se acuerda. Le da vueltas a todos sus recuerdos y no ve claro dónde estuvo su mal o el pecado de nacerle una hija tras otra con la misma mala costumbre. No se acuerda. Y cada vez que piensa en ellas, llora y dice: “Que Dios las ampare a las dos.”&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Pero mi papá alega que aquello ya no tiene remedio. La peligrosa es la que queda aquí, la Tacha, que va como palo de ocote crece y crece y que ya tiene unos comienzos de senos que prometen ser como los de sus hermanas: puntiagudos y altos y medio alborotados para llamar la atención.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;–Sí –dice– le llenará los ojos a cualquiera dondequiera que la vean. Y acabará mal; como que estoy viendo que acabará mal.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Ésa es la mortificación de mi papá.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Y Tacha llora al sentir que su vaca no volverá porque se la ha matado el río. Está aquí a mi lado, con su vestido color de rosa, mirando el río desde la barranca y sin dejar de llorar. Por su cara corren chorretes de agua sucia como si el río se hubiera metido dentro de ella.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Yo la abrazo tratando de consolarla, pero ella no entiende. Llora con más ganas. De su boca sale un ruido semejante al que se arrastra por las orillas del río, que la hace temblar y sacudirse todita, y, mientras, la creciente sigue subiendo. El sabor a podrido que viene de allá salpica la cara mojada de Tacha y los dos pechitos de ella se mueven de arriba abajo, sin parar, como si de repente comenzaran a hincharse para empezar a trabajar por su perdición.&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>Evolución</title>
        <published>2008-12-11T23:16:28+00:00</published>
        <updated>2008-12-11T23:16:28+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/evolucion/">&lt;p&gt;Hasta los dieciséis, cuando había fideos en la mesa, mi mamá me ponía un repasador como babero y me picaba los spaghettis en trocitos pequeños, de manera que se pudieran comer con cuchara y el trayecto plato-boca de la comida fuese menos interrumpido por la gravedad.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;A los diecisiete, fruto del esfuerzo didáctico de toda mi familia, aprendí a  usar el tenedor. Significó el logro destacado por el que se brindó en la noche de año nuevo de 1999.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Pero esto no siempre fue así. Me refiero a la didáctica de mi familia, porque sí fue siempre así mi dificultad en la ingesta. Todos y cada uno, exceptuando quizás a mi papá, arguyeron una amenaza en forma de vaticinio. Decían que alguna vez, cuando tuviese novia, mis futuros suegros organizarían un almuerzo de presentación muy protocolar, y por justicia del destino me servirían spaghettis. Allí pagaría las consecuencias de mis malos hábitos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Con la boca un poco llena, y limpiándome con el babero la frente, yo me defendía diciendo que la mujer que me amara sabría distinguir las cosas que verdaderamente importan… y además de decirme cuáles son, me enseñaría a comer bien.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Casi diez años después soy un homo sapiens sapiens instruido, poseedor pleno de la técnica para usar cubiertos (¡incluyendo el cuchillo!), aunque sigo prefiriendo todo tipo de alimentos en formato sandwich (¡incluyendo los spaghettis!). Abandoné el babero, no por falta de repasadores ni de la cercanía de mi mamá como argumentan algunos, sino porque ya no lo necesito. Además, superando toda expectativa, uso servilleta, y no por falta de mantel.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Pero hay más: también tengo novia. Es una mujer hermosa que sabe distinguir las cosas que verdaderamente importan. Me &lt;a href=&quot;&#x2F;de-otros&#x2F;una-mujer-y-un-hombre&#x2F;#comment-7057&quot;&gt;las dice&lt;&#x2F;a&gt;. Y me las hace sentir.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Como ya no tiene que enseñarme a comer, me enseña a amar, más cada día, cada vez más. Ya aprendí a usar el cuerpo y el alma al mismo tiempo, y la gravedad no me afecta. Vuelo.&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>Más respeto para los floggers</title>
        <published>2008-12-10T18:52:59+00:00</published>
        <updated>2008-12-10T18:52:59+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/fotos/mas-respeto-para-los-floggers/">&lt;p&gt;Este graffitti de estencil está en la esquina de Obispo Trejo y Boulevard San Juan, en Córdoba Capital. Dice &lt;em&gt;“Más respeto para los floggers”&lt;&#x2F;em&gt;.  ¿Futuro &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.fotolog.com&#x2F;newhernan&quot;&gt;sindicalista flogger&lt;&#x2F;a&gt; ? Desde acá, le hacemos el aguante.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;galeria&quot;&gt;Galería&lt;&#x2F;h3&gt;

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        <title>Richard Stallman en Diputados</title>
        <published>2008-12-10T13:46:03+00:00</published>
        <updated>2008-12-10T13:46:03+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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&lt;p&gt;El lunes 3 de noviembre, Richard Stallman, el padre del movimiento de Software Libre ofreció una conferencia en el Salón Auditorio del Anexo de la Honorable Cámara de Diputados de la Nación. La &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.vialibre.org.ar&quot;&gt;Fundación Vía Libre&lt;&#x2F;a&gt; coordinó este evento que contó con la presencia como anfitriones de los Diputados Eduardo Macaluse del Bloque Solidaridad e Igualdad (SI) y José Manuel Córdoba del Frente para la Victoria (FPV), legisladores que están trabajando en proyectos de ley de uso de Software Libre en la Administración Pública Nacional.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Hay una versión completa de la disertación, en el sitio de GNU:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;audio-video.gnu.org&#x2F;video&#x2F;rms-diputados.ogg&quot;&gt;http:&#x2F;&#x2F;audio-video.gnu.org&#x2F;video&#x2F;rms-diputados.ogg&lt;&#x2F;a&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>Entrevista a Martín Sabbatella</title>
        <published>2008-12-09T03:19:12+00:00</published>
        <updated>2008-12-09T03:19:12+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/videos/entrevista-a-martin-sabbatella/">&lt;h3 id=&quot;sobre-el-kirchnerismo&quot;&gt;Sobre el kirchnerismo&lt;&#x2F;h3&gt;
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        <title>Torito</title>
        <published>2008-12-04T04:47:36+00:00</published>
        <updated>2008-12-04T04:47:36+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Julio Cortázar
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/torito/">&lt;p&gt;Mala suerte, pibe. Todo el mundo cobra al final. La noche del Tani, te acordás pobre Tani, qué biaba. Se veía que el Tani estaba de vuelta. Guapo el indio, me sacudía con todo, dale que va, arriba, abajo. No me hacía nada, pobre Tani. Y eso que cuando lo fui a saludar al rincón me dolía bastante la cara, al fin y al cabo me arrimó una buena leñada. Pobre Tani, vos sabés que me miró, yo le puse el guante en la cabeza y me reía de contento, no me quería reír, te imaginás que no era de él, pobre pibe. Me miró apenas, pero me hizo no sé qué. Todos me agarraban, pibe lindo, pibe macho, ah criollo, y el Tani quieto entre los de él, más chatos que cinco e’queso. Pobre Tani. Por qué me acuerdo de él, decime un poco. A lo mejor yo lo miré así al rubio esa noche. Qué sé yo, para acordarme estaba. Qué biaba, hermano. Ahora no vas a andar disimulando. Te fajó y se acabó. Lo malo que yo no quería creer. Estaba acostado en el hotel, y el patrón fumaba y fumaba, casi no había luz. Me acuerdo que hacía calor. Después me pusieron hielo, fijáte un poco yo con hielo. El trompa no decía nada, lo malo que no decía nada. Te juro que tenía ganas de llorar, como cuando ella… Pero para qué te vas a hacer mala sangre. Si llego a estar solo, te juro que moqueo. “Mala pata, patrón”, le dije. Qué más le iba a decir. Él dale que dale al tabaco. Fue suerte dormirme. Como ahora, cada vez que agarro el sueño me saco la lotería. De día tenés la radio que trajo la hermanita, la radio que… Parece mentira, ñato. Bueno, te oís unos tanguitos y las transmisiones de los teatros. ¿Te gusta Canaro a vos? A mí Fresedo, che, y Pedro Maffia. Si los habré visto en el ringside, me iban a ver todas las veces. Podés pensar en eso, y se te acortan las horas. Pero a la noche qué lata, viejo. Ni la radio, ni la hermanita, y en una de esas te agarra la tos, y dale que dale, y por ahí uno de otra cama se rechifla y te pega un grito.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Pensar que antes… Fijáte que ahora me cabreo más que antes. En los diarios salía que de pibe los peleaba a los carreros en la Quema. Puras macanas, che, nunca me agarré a trompadas en la calle. Una o dos veces, y no por mi culpa, te juro. Me podés creer. Cosas que pasan, estás con la barra, caen otros y en una de esas se arma. No me gustaba, pero cuando me metí la primera vez me di cuenta que era lindo. Claro, cómo no va a ser lindo si el que cobraba era el otro. De pibe yo peleaba de zurda, no sabés lo que me gustaba fajar de zurda. Mi vieja se descompuso la primera vez que me vio pelearme con uno que tenía como treinta años. Se creía que me iba a matar, pobre vieja. Cuando el tipo se vino al suelo no lo podía creer. Te voy a decir que yo tampoco, creéme que las primeras veces me parecía cosa de suerte. Hasta que el amigo del trompa me fue a ver al club y me dijo que había que seguir. Te acordás de esos tiempos, pibe. Qué pestos. Había cada pesado que te la voglio dire. “Vos metele nomás”, decía el amigo del patrón. Después hablaba de profesionales, del Parque Romano, de River. Yo qué sabía, si nunca tenía cincuenta guitas para ir a ver nada. También la noche que me dio veinte pesos, qué alegrón. Fue con Tala, o con aquel flaco zurdo, ya ni me acuerdo. Lo saqué en dos vueltas, ni me tocó. Vos sabés que siempre mezquiné la cara. Si me llego a sospechar lo del rubio… Vos creés que tenés la pera de fierro, y en eso te la hacen sonar de una piña. Qué fierro ni que ocho cuartos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Veinte pesos, pibe, imagínate un poco. Le di cinco a la vieja, te juro que de compadre, pa mostrarle. La pobre me quería poner agua de azahar en la muñeca resentida. Cosas de la vieja, pobre. Si te fijás, fue la única que tenía esas atenciones, porque la otra… Ahí tenés, apenas pienso en la otra, ya estoy de vuelta en Nueva York. De Lanús casi no me acuerdo, se me borra todo. Un vestido a cuadritos, sí, ahora veo, y el zaguán de Don Furcio, y también las mateadas. Cómo me tenían en esa casa, los pibes se juntaban a mirarme por la reja, y ella siempre pegando algún recorte de Crítica o de Última Hora en el álbum que había empezado, o me mostraba las fotos del Gráfico. ¿Vos nunca te viste en foto? Te hace impresión la primera vez, vos pensás pero ése soy yo, con esa cara. Después te das cuenta que la foto es linda, casi siempre sos vos que estás fajando, o al final con el brazo levantado. Yo venía con mi Graham Paige, imaginate, me empilchaba para ir a verla, y el barrio se alborotaba. Era lindo matear en el patio, y todos me preguntaban qué sé yo cuánta cosa. Yo a veces no podía creer que era cierto, de noche antes de dormirme me decía que estaba soñando.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Cuando le compré el terreno a la vieja, qué barullo que hacían todos. El trompa era el único que se quedaba tranquilo. “Hacés bien, pibe”, decía, y dale al tabaco. Me parece estarlo viendo la primera vez, en el club de la calle Lima. No, era en Chacabuco, esperá que no me acuerdo, pero si era en Lima, infeliz, no te acordás del vestuario todo de verde, con más mugre… Esa noche el entrenador me presentó al patrón, resultaba que eran amigos, cuando me dijo el nombre casi me agarro de las sogas, apenas lo vi que me miraba yo pensé: “Vino para verme pelear”, y cuando el entrenador me lo presentó me quería morir. Él no me había dicho nunca nada, de puro rana, pero hizo bien, así yo iba subiendo despacio, sin engolosinarme.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Como el pobre zurdito, que lo llevaron a River en un año, y en dos meses se vino abajo que daba miedo. En ese entonces no era macana, pibe. Te venía cada tano de Italia, cada gallego que te daba miedo, y no te digo nada de los rubios. Claro que a veces la gozabas, como la vez del príncipe. Eso fue un plato, te juro, el príncipe en el ringside y el patrón que me dice en el camarín: “ No te andés con vueltas, no te vayas a dejar vistear que para eso los yonis son una luz“, y te acordás que decían que era el campeón de Inglaterra, o qué sé yo qué cosa. Pobre rubio, lindo pibe. Me daba no sé qué cuando nos saludamos, el tipo chamuyó una cosa que andá a entendele, y parecía que te iba a salir a pelear con galera. El patrón no te vayas a creer que estaba muy tranquilo, te puedo decir que él nunca se daba cuenta de cómo yo lo palpitaba. Pobre trompa, se creía que no me daba cuenta. Che, y el príncipe ahí abajo, eso fue grande, a la primera finta que me hace el rubio le largo la derecha en gancho y se la meto justo justo. Te juro que me quedé frío cuando lo vi patas arriba. Qué manera de dormir, pobre tipo. Esa vez no me dio gusto ganar, más lindo hubiera sido una linda agarrada, cuatro o cinco vueltas como con el Tani o con el yoni aquél, Herman se llamaba, uno que venía con un auto colorado y una pinta bárbara… Cobró, pero fue lindo. Qué leñada, mama mía. No quería aflojar y tenía más mañas que… Ahora que para mañas el Brujo, che. De donde me lo fueron a sacar a ése. Era uruguayo, sabés, ya estaba acabado pero era peor que los otros, se te pegaba como sanguijuela y andá sacátelo de encima. Meta forcejeo, y el tipo con el guante por los ojos, pucha me daba una bronca. Al final lo fajé feo, me dejó un claro y le entré con una ganas… Muñeco al suelo, pibe. Muñeco al suelo fastrás…&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Vos sabés que me habían hecho un tango y todo. Todavía me acuerdo un cacho, de Mataderos al centro, y del centro a Nueva York… Me lo cantaban por todos lados, en los asados, por la radio… Era lindo oírse en la radio, che, la vieja me escuchaba todas las peleas. Y vos sabés que ella también me escuchaba, un día me dijo que me había conocido por la radio, porque el hermano puso la pelea con uno de los tanos… ¿Vos te acordás de los tanos? Yo no sé de dónde los iba a sacar el trompa, me los traía fresquitos de Italia, y se armaban unas leñadas en River… Hasta me hizo pelear con dos hermanos, con el primero fue colosal, al cuarto round se pone a llover, ñato, y nosotros con ganas de seguirla porque el tanito era de ley y nos fajábamos que era un contento, y en eso empezamos a refalar y dale al suelo yo, y al suelo él… Era una pantomima, hermano… La suspendieron, que macana. A la otra vez el tano cobró por las dos, y el patrón me puso con el hermano, y otro pesto… Qué tiempos, pibe, aquí sí era lindo pelear, con toda la barra que venía, te acordás de los carteles y las bocinas de auto, che, qué lío que armaban en la popular… Una vez leí que el boxeador no oye nada cuando está peleando, qué macana, pibe. Claro que oye, vos te creés que yo no oía distinto entre los gringos, menos mal que lo tenía al trompa en el rincón, áperca, pibe, dale áperca. Y en el hotel, y los cafés, qué cosa tan rara, che, no te hallabas ahí. Después el gimnasio, con esos tipos que te hablaban y no les pescabas ni medio. Meta señas, pibe, como los mudos. Menos mal que estaba ella y el patrón para chamuyar, y podíamos matear en el hotel y de cuando en cuando caía un criollo y dale con los autógrafos, y a ver si me lo fajás bien a ese gringo pa que aprendan cómo somos los argentinos. No hablaban más que del campeonato, qué le vas a hacer, me tenían fe, che, y me daban unas ganas de salir atropellando y no parar hasta el campeón.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Pero lo mismo pensaba todo el tiempo en Buenos Aires, y el patrón ponía los discos de Carlitos y los de Pedro Maffia, y el tango que me hicieron, yo no sé si sabés que me habían hecho un tango. Como a Legui, igualito. Y una vez me acuerdo que fuimos con ella y el patrón a una playa, todo el día en el agua, fue macanudo. No te creas que podía divertirme mucho, siempre con el entrenamiento y la comida cuidada, y nada que hacerle, el trompa no me sacaba los ojos. “Ya te vas a dar el gusto, pibe”, me decía el trompa. Me acuerdo cuando la pelea con Mocoroa, esa fue pelea. Vos sabés que dos meses antes ya lo tenía al patrón dale que esa izquierda va mal, que no dejés entrar así, y me cambiaba los sparrings y meta salto a la soga y bife jugoso… Menos mal que me dejaba matear un poco, pero siempre me quedaba con sed de verde. Y vuelta a empezar todos los días, tené cuidado con la derecha, la tirás muy abierta, mirá que el coso no es macana. Te creés que yo no lo sabía, más de una vez lo fui a ver y me gustaba el pibe, no se achicaba nunca, y un estilo, che. Vos sabés lo que es el estilo, estás ahí y cuando hay que hacer una cosa vas y la hacés sobre el pucho, no como esos que la empiezan a zapallazo limpio, dale que va, arriba abajo los tres minutos. Una vez en El Gráfico un coso escribió que yo no tenía estilo. Me dio una bronca, te juro. No te voy a decir que yo era como Rayito, eso era para ir a verlo, pibe, y Mocoroa lo mismo. Yo qué te voy a decir, al rato de empezar ya veía todo colorado y le metía nomás, pero no te vas a creer que no me daba cuenta, solamente que me salía y si me salía bien para qué te vas a afligir. Vos ves cómo fue con Rayito, está bien que no lo saqué pero lo pude. Y a Mocoroa igual, qué querés. Flor de leñada, viejo, se me agachaba hasta el suelo y de abajo me zampaba cada piña que te la debo. Y yo meta a la cara, te juro que a la mitad ya estábamos con bronca y dale nomás. Esa vez no sentí nada, el patrón me agarraba la cabeza y decía pibe no te abrás tanto, dale abajo, pibe, guarda la derecha. Yo le oía todo pero después salíamos y meta biaba los dos, y hasta el final que no podíamos más, fue algo grande. Vos sabés que esa noche después de la pelea nos juntamos en un bodegón, estaba toda la barra y fue lindo verlo al pibe que se reía, y me dijo qué fenómeno, che, cómo fajás, y yo le dije te gané pero para mí que la empatamos, y todos brindaban y era un lío que no te puedo contar…&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Lástima esta tos, te agarra descuidado y te dobla. Y bueno, ahora hay que cuidarse, mucha leche y estar quieto, qué le vas a hacer. Una cosa que me duele es que no te dejan levantar, a las cinco estoy despierto y meta mirar p’arriba. Pensás y pensás, y siempre lo malo, claro. Y los sueños igual, la otra noche, estaba peleando de nuevo con Peralta. Por qué justo tengo que venir a embocarla en esa pelea, pensá lo que fue, pibe, mejor no acordarse. Vos sabés lo que es toda la barra ahí, todo de nuevo como antes, no como en Nueva York, con los gringos… Y la barra del ringside, toda la hinchada, y unas ganas de ganar para que vieran que… Otra que ganar, si no me salía nada, y vos sabés cómo pegaba Víctor. Ya sé, ya sé, yo le ganaba con una mano, pero a la vuelta era distinto. No tenía ánimo, che, el patrón menos todavía, qué te vas a entrenar bien si estás triste. Y bueno, yo aquí era el campeón y él me desafió, tenía derecho. No le voy a disparar, no te parece. El patrón pensaba que le podía ganar por puntos, no te abrás mucho y no te cansés de entrada, mirá que aquél te va a boxear todo el tiempo. Y claro, se me iba para todos lados, y después que yo no estaba bien, con la barra ahí y todo te juro que tenía un cansancio en el cuerpo… Como modorra, entendés, no te puedo explicar. A la mitad de la pelea la empecé a pasar mal, después no me acuerdo mucho. Mejor no acordarse, no te parece. Son cosas que para qué. Me quisiera olvidar de todo. Mejor dormirse, total aunque soñés con las peleas a veces le acertás una linda y la gozás de nuevo. Como cuando el príncipe, qué plato. Pero mejor cuando no soñás, pibe, y estás durmiendo que es un gusto y no tosés ni nada, meta dormir nomás toda la noche dale que dale.&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>Uno nunca sabe</title>
        <published>2008-11-27T06:00:35+00:00</published>
        <updated>2008-11-27T06:00:35+00:00</updated>
        
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            Roberto Fontanarrosa
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/uno-nunca-sabe/">&lt;p&gt;Mario se encogió de hombros, mirando ahora hacia afuera, como desentendiéndose del problema.
– ¿No lo viste al Sobo? -preguntó, cambiando de tema. Mochila negó con la cabeza–. Este boludo… –musitó Mario–. Le tengo que pedir un certificado y justo hoy no aparece.
– Oíme –Mochila se incorporó, clavándole la vista–. Andá y sentate con ella, no seas otario… No te va a patear…
– No la conozco –frunció la nariz, Mario.
– ¿Y eso qué tiene que ver? ¿Cómo que no la conocés? Te conoce de acá, pelotudo. Si acá nos junamos todos. No le sabrás el nombre pero la…
– ¿Cómo se llama?
Mochila frunció el ceño.
– Ehhh… –pensó–. Marina, Marta, María… No sé, no sé… Siempre la conocí por la Flaca.
– Marta, Marta se llama –dijo Mario, que ya se había informado.
– Escuchame Mario… –Mochila se inclinó sobre la mesa para darle privacidad a la propuesta–. Te la presento… Voy, me siento en la mesa de ella y te la presento…
Mario se tiró hacia atrás y agitó las manos y la cabeza, casi escandalizado.
– ¡No! No, dejá. Ya está. Ya pasó. Ya fue.
– No me cuesta nada, boludo.
– Dejá, Mochila, dejá. Está bien.
Mochila se encogió de hombros.
– Jódete –dijo. Y buscó a Moreyra con la vista–. ¡Negro! –gritó–. ¿Estás vos acá?
– Además… –Mario, pese a todo, no quería desprenderse totalmente del tema y sabía que el lapso de privacidad con el Mochila podía ser corto–. No da bola, Mochi. No da bola.
Mochila casi se enojó.
– ¿Y cómo sabes que no da bola si nunca la encaraste?
– Porque uno se da cuenta, Mochila. ¿Sabés cuanto hace que la vengo mirando a esa mina? ¿Sabés cuanto hace? Dos años. Debe hacer como dos años…
– ¿Y?
– ¡Nada! Nada de nada. Una mina si te quiere dar bola se manda alguna señal, eso es sabido. Te mira una vez, aunque sea. Te mantiene un poco la mirada. O te sonríe. Te tira un cable.
– No te engañes, no te engañes… Mirá que…
– Sí… “La vida te da sorpresas”.
– La vida te da sorpresas…
– Sí, pero acá es muy claro –se desalentó Mario–. ¿Viste que hay… cómo decirte… hay un lapso de duración en una mirada, en un cruce de miradas? Y después hay un plus, que es un milésimo… un milésimo de segundo… un ápice… un cícero… una infinitésima milésima de segundo en que se prolonga esa mirada más de lo normal… Es cuando una mina te mira y vos tenes un sensómetro, un sismógrafo, que registra que esa mirada ha durado esa milésima de segundo mas allá de lo necesario, y es lo que te está diciendo a las claras que esa no es una mirada común, que esa mirada está pidiendo otro cruce de comprobación, que te está diciendo algo… –Mochila afirmaba con la cabeza, algo fastidiado–. Bueno… –no se amilanó Mario–. Esa fracción supletoria de mirada debería tener un nombre. Porque es una medida patrón… Es un exceso de intensidad… Debería haber algo como el “miradómetro”… Una unidad de visión, de calentura…
– Bueno, bueno… Cortala… Dejá de hablar pelotudeces… –rogó Mochila–. ¿Y qué pasa? ¿Con esta mina no se dio nunca?
– En la puta vida de Dios.
– Ni te miró…
– Ni me miró ni… –Mario había sacado un encendedor y golpeteaba con él sobre el nerolite buscando la descripción mas gráfica–. O me mira y no me ve. Esa es la cosa. Por ahí me mira, pero lo que hace es solamente dirigir su vista hacia mí. Pero la sensación que yo tengo es como que yo fuera transparente. Que mira a través mío. Que mira lo que está detrás mío. Digamos, que la profundidad de campo de la cámara de ella está situada seis metros detrás mío… Esa es la sensación que tengo…
Mochila se rascó la cabeza.
– ¡Mirá que sos antiguo! –dijo.
– ¿Por qué? –se ofuscó Mario.
– Andar fijándote en eso de las miradas y esas cosas… Eso es del tiempo en que los pedos se tiraban con gomera.
– ¿Y qué querés que haga? ¿Que vaya y le toque el culo?
– No, boludo. No te digo eso…
– ¿Cómo carajo hacés vos?
– ¿Cómo hago? ¿Cómo hago yo? ¡Voy y me siento con ella! Eso hago. Mirá que difícil. Y le empiezo a hablar de cualquier cosa… No podés entrar en la histeria de las minas, querido… Que te miro, que no te miro, que la profundidad de campo y todas esas pelotudeces…
– Es que… –Mario apoyó el mentón sobre sus manos cruzadas y vaciló. Por momentos lo asaltaba la idea de que no era un tema para hacer público–. ¿Sabes qué pasa?… ¿Vos te acordás de “El Eternauta”?
– Sí, me acuerdo… Lo que no me acuerdo es quién trabajaba…
– ¿Cómo?
– ¿Quién trabajaba?
– No, boludo. No era una película. Era una historieta.
– Ah, sí… “El Eternauta”. Algo me acuerdo…
– Esa que caía una nevada en Buenos Aires, una nevada radioactiva y morían todos…
– Algo. Algo me acuerdo –mintió el Mochila.
– Bueno, en “El Eternauta”, aparecían unos tipos de otro planeta, que se llamaban los “Manos”, que tenían…
– Mejicanos. “Manito”, se decían…
– No, gil. No seas hijo de puta.
– Ah, no. Esa era “Cisco Kid”.
– No te acordás de un sorete. Los Manos, que tenían una mano derecha llena de dedos…
– Como cualquiera –Mochila mostró su mano.
– No, muchos mas. Como hasta acá –Mario tiró una línea imaginaria desde la punta de sus propios dedos hasta el codo–. Bueno, esos tipos dirigían a varias especies de bichos extraterrestres que invadían la Tierra. Pero ellos, a su vez, estaban controlados por otra especie superior. Entonces. estos “Manos”, que eran igual que nosotros salvo por esos dedos, tenían insertada en el cuerpo una glándula, una glándula que le llamaban “Glándula del Terror” y que les habían insertado esos cosos que los dirigían a ellos. Y… ¿para qué les habían insertado esa glándula? Porque los Manos, igual que los humanos, al sentir temor segregaban una especie de adrenalina y ésta, a su vez, activaba la glándula. Y entonces la glándula dejaba escapar un veneno y el veneno los mataba en minutos, nomás. ¿Me entendés? Si ellos se intentaban rebelar contra la especie superior, sentían miedo y, ahí nomás, cagaban la fruta. Linda idea, ¿no? Porque, además, había otra cosa, fijate. Algunos de ellos habían intentado operarse para sacarse de allí esa glándula pero, al operarse, sentían miedo, y de nuevo la misma cosa, activaban la glándula, ésta largaba el veneno, etc., etc., etc… Era ingenioso, ¿no? Piola como idea. De… ¿cómo se llamaba?… Oesterheld.
Mochila se lo quedó mirando un instante, con expresión confundida.
– Y…. ¿Qué querés decir con todo esto? –preguntó–. ¿Ahora me vas a salir con que vos tenés una de esas glándulas? ¿Me vas a pedir guita para operarte?
– No. No. No –Mario pegó con la punta de su dedo índice sobre la mesa–. Yo tengo una glándula pero de la pelotudez. Ese es el asunto. Una glándula de la pelotudez. Cuando a mí una mina me gusta mucho, como ésta, Marta… me pongo pelotudo. El mismo hecho de que la mina me guste mucho, me paraliza. Me pone tan nervioso que me pongo hecho un pelotudo, no sé lo que digo, hago boludeces… La glándula segrega algo que me idiotiza. Después pienso en las cosas que he dicho, o en las que debería haberle dicho y me quiero morir. Las minas deben pensar que uno es un retardado total. Y es precisamente porque me gustan demasiado. Es increíble. Con las minas que no me gustan no me pasa nada. Ahí soy un duque, soy Dean Martin. Jodo, soy ocurrente, hasta puedo ser brillante. Al pedo. Porque a quien yo quiero gustar no es a los escrachos.
– Mario… Mario… –Mochila trató de ser comprensivo–. Yo sé que esto pasa… Pero te puede pasar al principio, la primera hora, la primera…
– Década.
– No seas pelotudo. Si vos…
– Si yo me quedo solo con esta mina te juro que no me sale una palabra. La glándula me…
– Anda a la concha de tu madre vos y la glándula…
Se quedaron en silencio. Mochila miraba sin ver hacia la caja registradora, pegaba repetidas veces con la suela del pie derecho sobre el piso, fastidiado.
– ¿Sabes qué le dijeron a Pelé cuando debutó en Suecia? –preguntó de pronto. Mario negó con la cabeza, algo desacomodado.
– “Andate al medio campo y tocala corta.” Eso le dijeron –agregó el Mochila. Mario entrecerró un poco los ojos, como buscando la metáfora–. O sea. Hasta que se te pasen los nervios, no tratés de deslumbrar, no tratés de ser brillante, no tratés de meter el pase de gol…
– Pero él era negro, Mochila…
– Es negro.
– ¡Es que ni siquiera pretendo ser brillante! Me bastaría con no ser tan imbécil…
– Tocá corto.
– Una teta le voy a tocar… –musitó Mario–. Además… además, Mochila, comprendeme –se irguió de pronto como para seguir hablando pero calló, prudente. El Pochi había entrado por la puerta de Santa Fe y Sarmiento, pero se quedó enganchado en la mesa de los fotógrafos. Mario retomó el tema–. Yo creo que las cosas se tienen que dar naturalmente. Vos vistes como es este boliche. Vos, por ejemplo, no conocés a alguien. Pero, de pronto, por ahí, mañana, estás sentado en la misma mesa con él. ¿Por qué? Porque te llama un amigo común. Porque viene a tu mesa a charlar con un amigo tuyo. Porque está en un grupo donde vos te acercás a preguntar algo. Es así… Entonces eso es mas natural, menos forzado. Yo me sentiría mucho más cómodo si se diera algo así con esta mina…
– Oíme Mario… Oíme… –Moreyra había pasado como una ráfaga, dejando un cortado sobrante, al tanteo, enfrente de Mochila–. Cuanto…
– Porque… ¿viste como es este boliche? –arremetió Mario–. Yo creo que el secreto de este boliche está en la proximidad de las mesas. Están muy juntas. Ahí radica el éxito de este boliche. Vos estás sentado en esta mesa y casi casi estás escuchando la charla de los de la mesa de atrás. Y se tocan las sillas, incluso –Mario se tiró hacia atrás sobre el respaldo y sonrió, ejemplificando–. Vos estás en una mesa y por ahí girás un poquito y ya te integras a la de al lado…
– Un conventillo.
– Un conventillo. Un día… –Mario se lanzó de golpe con el torso hacia adelante, confidente–. Un día yo estaba sentado en una mesa, y atrás, acá mismo, atrás, estaba la Flaca con unas amigas –bajó la voz–. Si yo me inclinaba para atrás la tocaba, con los hombros, o con la cabeza. La tocaba…
– Mario… –insistió Mochila con los ojos entrecerrados–. ¿Cuanto hace que decís que la venís marcando a esta mina?
– ¿A la flaca? Y… desde que la descubrí… Cuando era novia del barba… No sé. Un año… Un año y medio…
– Cuando era novia del barba… Vos te referís al Tito, al Tito Aramayo…. Bueno, te cuento, eso fue hace más de tres años, porque hace más de tres años que el Tito está en Porto Alegre. Casi cuatro años hace, por lo menos.
– Y… sí…
– Y en esos cuatro años.. –Mochila enarcó las cejas y cerró su mano derecha como si empuñara un cuchillo, señalando a Mario–. Escuchame bien, en esos cuatro años, esa situación que vos decís, que vos estás esperando, no se ha dado nunca. Nunca hubo un amigo sentado en la mesa con ella, ni ningún amigo te la trajo a la mesa con vos, ni se dio vuelta para pedirte fuego, ni estaba en un grupo donde vos podías haberte integrado… Nada…
– Nada… es verdad… Nada.
– ¿Y hasta cuando vas a esperar, Marito? –hirió de nuevo, Mochila–. Vas a ser un viejo choto y vas a venir acá con un bastón, con boina, con una cánula de suero puesta, para ver si alguna vez se da la puta casualidad de que te podés sentar con esa mina…
– Y… –se encogió de hombros, Mario.
– Oíme –Mochila giró la cabeza y pegó una rápida mirada hacia la mesa de la Flaca que, sola, estaba anotando cosas en una agenda–. Mirá, está sola. Al pedo. Voy, me siento con ella, hablo con ella y después te llamo…
Mario se secó la transpiración de la nariz, meneó la cabeza, pareció atacarlo la desesperación y estar a punto de ponerse a llorar.
– No, Mochila… No…
– Yo puedo hacerlo, pelotudo –se enojó el Mochila–. Te digo que soy amigo de ella. Lo he hecho un montón de veces. No va a quedar como algo forzado o…
– No, Mochila… Está llena de machos esa mina…
– ¿Cuando? ¡Ahora está sola, pelotudo!
– Ahora no. Pero… ¿Vos te creés que no la veo? La miro constantemente, te digo. Todos los días con un macho nuevo. Pendejos…
– Mejor para vos, mejor para vos. Si anda todos los días con un macho nuevo es que no anda con ninguno. Aparte, no te engañés, Mario. No te engañés. Yo conocía una mina que estaba buenísima. No podía ni caminar de buena que estaba. Lindísima, además. Y esta mina, me decía –hará un par de meses nomás, está casada ahora, tiene como cuatro hijos– me decía que cuando ella era joven, había fines de semana que se quedaba en casa como una boluda porque nadie la llamaba para salir. Los tipos la veían tan linda, tan rebuena estaba esa hija de puta, que todos pensaban lo mismo, eso que vos pensás también, que estaba llena de machos. Que la llamaban de todas partes del país para invitarla a salir, que Rainiero de Mónaco le ponía un télex para salir de joda. Entonces, no la llamaban. Y la pobre santa se quedaba como una boluda los sábados a la noche viendo televisión con una tía rechota que tenía…
– Este no es el caso… Este no es el caso… –negó Mario. Mochila volvió a darse vuelta, mirando sin discreción alguna hacia la mesa de la Flaca.
– Está sola, boludo. Está haciendo tiempo. Aprovechá ahora –volvió a su postura anterior restregándose la cara con una mano, casi con desesperación–. Decí que yo no puedo…Pero…
– Además… Además… –buscó las palabras Mario–. No se puede. Yo no puedo ir y encararla así a esta mina, en frío… Hay convenciones. Hay convenciones que se juegan entre un hombre y una mujer y que hay que respetar.
Mochila lo miraba con una expresión cada vez mas atormentada.
– Sí, claro –dijo Mario–. Vos sabés, y ella sabe, y vos sabés que ella sabe que vos sabés, que si vas y la invitás a una mina a tomar un café, en realidad lo que le estás proponiendo es ir a cojer.
– No es tan así.
– Esa es la verdad. Esa es la realidad de las cosas. La verdad de la milanesa. Pero vos no podés ir, acercarte a la mesa y decirle “¿Vamos a cojer?”. Porque aunque encierre el mismo significado, no es lo mismo. Para una mina no es lo mismo y tiene todo el derecho del mundo de mandarte a la reputísima madre que te parió, Mochila, es la verdad. Puede decirte “¿Usted por quién me ha tomado?” y hacerse la ofendida y tiene toda la razón. Hay que guardar ciertas normas de urbanidad. Vos dirás que es un hipocresía y todo eso, pero…
– Yo no digo que sea una hipocresía –expiró Mochila, agotado.
– … vos tenés que dejarle una puerta abierta a la mina. No podes encerrarla, no podes dejarla sin opciones. Fijate vos, cuando yo anduve con la Zulema… –se entusiasmó Mario–. Hay minas con las que vos tenés ya todo conversado, todo claro, y no hay más que hablar. Cuando le decís de salir, te tomás un tacho y te vas al mueble derecho viejo, porque sabés que la mina no se va a descolgar con “¿Pero… adonde vamos? ¿Adonde me llevas?”.
– “¿Qué son esas luces rojas?”
– “¿Qué son esas luces rojas?” ¡Nada de eso! Pero, por ejemplo, con Zulema, yo me las rebusqué para que me prestaran un departamento. Entonces fuimos a cenar, hablamos un rato y después yo le pude decir “¿Querés venir a mi departamento a tomar algo?”, con lo que le estás dando a la mina la opción de ir al departamento y después, si no le gusta la mano, negarse. No sé… decir… “Se me hizo tarde” o… “Vos me interpretastes mal”…
– Oíme… Vos sos una antigualla… Si la mina acepta ir a tu departamento es porque le gusta la mano y ya sabe como viene la cosa… No son tan boludas, Mario… ¿O te crees que somos nosotros los que atracamos?
– De acuerdo, de acuerdo –se apuró Mario–. Pero vos le estás dando la opción con el departamento. Si vos le tenés que decir “¿Vamos a un mueble?” ¿Qué opción tiene la mina? Vos le estás diciendo “vamos a cojer”, lisa y llanamente. No le das salida.
– Si vos le decís “Vamos al departamento” también le estás diciendo “Vamos a cojer”, querido. ¿O con quién estás saliendo? ¿Con Heidi?
– Ya sé… Ya sé… –Mario se mordió los labios, transpirando–. Pero no es lo mismo. Es una cuestión de elegancia. Si vos invitás a una mina a un hotel, estás dando por sentado que vos no tenías ninguna duda de que a esa mina te la ibas a pirobar, que era fácil, que era una fija. Es una cuestión de… dignidad, digamos…
Mochila meneaba la cabeza, negando.
– Sos una antigualla –suspiró–. Un relicario…
– Es difícil de explicar –insistió Mario–. Es como si vos vas a un bodegón y el mozo ve que vos tenés tal pinta de pordiosero que viene y, sin preguntarte nada, te pone en la mesa un pingüino de vino tinto de la casa. ¿Qué te queda por hacer en ese momento? Levantarte e irte, querido. Ese mozo te está ofendiendo. Porque aunque vos seas un pordiosero y se vea a la legua que no te podes bancar ni por puta un vino más o menos pasable, el tipo tiene la obligación moral de alcanzarte la lista de vinos y preguntarte “¿El señor tiene alguna preferencia? ¿Desea algún vino gran reserva?”. Entonces ahí sí, vos podés devolverle la lista y decirle, tranquilo “No, muchas gracias. Tráigame un pingüino con tinto de la casa” porque la verdad es que no tenés ni un mango partido por la mitad para elegir otra cosa… ¡Porque es un problema de dignidad, mi viejo! ¡Te tienen que dar la oportunidad de elegir, ese es el asunto! Pueblos enteros han ido a la guerra por eso…
– ¿Porque vino el mozo y les sirvió un pingüino de…?
– No. Por dignidad.
– Oíme, Mario… –Mochila pareció animarse de repente–. Yo me levanto y voy a la mesa de la mina y le hablo.
La expresión de Mario fue de pánico. Advertía un atisbo de determinación inquebrantable en la voz del Mochila.
– No, Mochi, no jodas –se enojó.
– Voy, boludo. ¿No puedo ir, acaso? Todos los días hablo con ella…
– Vos tomás medio pingüino de tinto de la casa y te ponés a hacer boludeces, Mochila… Dejame de joder… No me gusta tanto después de todo…
Mochila se puso de pie. Mario se tapó la cara con la mano. Luego la destapó y habló mirando hacia otro lado. Transpiraba.
– Dejáme de joder, Mochila. Sentate –rogó–. Yo no voy. Si vos me llamas yo no voy. Me voy a la mierda. Me voy al baño. Te juro que no voy…
– Oíme, boludo –se agachó un tanto, Mochila–. Hoy puede ser un día histórico para vos. A veces las minas que menos bola parece que te dan son las que más te vienen marcando, al final de cuentas. No seas ingenuo. Las minas son muy histéricas, y ésta es de las más histéricas que conozco…
– Te juro que no voy, Mochila… Sentate, no seas boludo… No me hagas pasar un mal rato…
– Por lo menos te sacas la duda de encima, pelotudo. Si te da pelota, perfecto. Si no te da pelota, bueno, al menos te sacastes ese quilombo de la cabeza y ya no te andas preocupando si anda con un macho, o con cuatro, o con cinco mil…
– Dejáme vivir con la ilusión, Mochila… De veras… Sentate…
Mochila giró sobre sus talones y enfiló hacia la mesa de la Flaca. Mario, automáticamente, pivoteó sobre su silla primero hacia la calle Santa Fe y luego en sentido contrario, hacia el mostrador, como si estuviese sobre un sillón giratorio, fingiendo mirar hacia el teléfono público, los baños y las botellas expuestas sobre los estantes de vidrio. Se pasaba repetidamente las yemas de los dedos sobre las cejas.
Mochila se dejó caer, despreocupado, sobre la silla vacía enfrente de la Flaca y, al punto, ésta, sonriendo, cerró la agenda y comenzaron a charlar. No dejo pasar mucho tiempo, Mochila, y tras algunas preguntas livianas de rigor, encaró el tema con la practicidad de un ejecutivo joven.
– Che, Flaca… –casi anunció–. No mires ahora… ¿Vos lo conocés al muchacho que está sentado conmigo, el de lentes?
Ella dio una pitada larga a su cigarrillo, lanzó algo de humo por la nariz y dijo: “Sí, de acá. Del boliche”.
– Bueno. Está muerto por vos.
Marta miró al Mochila con expresión entre dura e inquisidora.
– ¿Ese pajero? –preguntó luego, casi airada. Mochila asimiló, apenas, el golpe.
– ¿Por qué, “pajero”?
– Hace como mil años que se la pasa mirándome y jamás se ha atrevido a decirme nada.
– Lo que pasa es que… ehh… Es muy tímido…
– ¡Por favor! –la Flaca sacudió la cabeza revoleando un mechón de pelo– ¡Es un pajero!
– No, Flaca –Mochila estaba casi acostado sobre la mesa, apoyando el brazo izquierdo desde la axila hasta el codo, buscando buenas razones con cautela de minero–. Es muy tímido… Te digo que es muy buen tipo… es un tipo interesante…
Marta extendió su mano derecha y la apoyó en el antebrazo de Mochila. Suavizó su tono y su mirada.
– Mirá, Mochila, te agradezco. Pero estoy cansada de la histeria de los tipos. Ya somos grandecitos. Ya no soy una pendeja…
– Pero lo parecés…
Marta estiró una sonrisa forzada.
– Te agradezco –repitió.
Mochila se quedó mirando un rato hacia la esquina de Sarmiento y Santa Fe. Como no encontró nuevos argumentos para su propuesta, se levantó cansinamente, saludó a la Flaca y se fue. Desandó cuatro pasos y volvió a su silla de la mesa compartida con Mario. Este, demudado, había pedido una medialuna de “La Nuria” y otro café, como para hacer algo.
– Ehhhh… –vaciló Mochila, mirando perdidamente hacia el baño.
– ¿Qué…? ¿Qué pasó? –tragó saliva Mario, intuyendo, quizá, lo peor.
– Dice que está esperando al novio…
Mario mordió un nuevo pedazo de medialuna. Meneó la cabeza.
– Te dije… –dijo.
– Qué cagada –musitó Mochila.
– ¿Viste? –Mario parecía aliviado.
– Pero, al menos, lo intentamos…
– Te dije… –Mario se acomodó los lentes, mirando hacia la calle, mientras apuraba el último bocado, limpiándose los dedos con una servilleta.
– Qué va a ser…
– ¿Será posible, este boludo del Sobo? –se quejó Mario–. Justo hoy que lo necesito y no aparece…&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>Aquarela</title>
        <published>2008-11-26T18:00:00+00:00</published>
        <updated>2008-11-26T18:00:00+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/videos/aquarela/">&lt;h3 id=&quot;mi-traduccion&quot;&gt;Mi traducción&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;div class=&quot;poetry&quot;&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Acuarela&lt;&#x2F;strong&gt;&lt;br&gt;
&lt;em&gt;Toquinho&lt;&#x2F;em&gt;&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
En una hoja cualquiera yo dibujo un sol amarillo&lt;br&gt;
y con cinco o seis rectas es fácil hacer un castillo&lt;br&gt;
Corro el lápiz alrededor de la mano y me hago guantes&lt;br&gt;
y si hago llover tengo un paragüas con dos trazos…&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Si una gota de tinta cae en un pedacito azul del papel&lt;br&gt;
en un instante imagino una linda gaviota dispuesta a volar en el cielo…&lt;br&gt;
Va volando contorneando la inmensa curva del Norte al Sur.&lt;br&gt;
Pinto un barco a vela blanco navegando,&lt;br&gt;
y tanto cielo y mar en un bello azul…&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Entre las nubes viene surgiendo un lindo avión rosa y granate&lt;br&gt;
y todo se vuelve colorido destellando sus luces&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Basta imaginar que está partiendo, sereno y lindo…&lt;br&gt;
si nosotros queremos él va a posar.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
En una hoja cualquiera yo dibujo un barco de partida&lt;br&gt;
con algunos buenos amigos bebiendo bien con la vida…&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
De una América a otra yo consigo pasar en un segundo&lt;br&gt;
Giro un simple compás y en un círculo yo hago el mundo…&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Un pequeño camina y caminando llega al muro&lt;br&gt;
y luego allí enfrente, esperándonos&lt;br&gt;
el futuro está…&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Y el futuro es una nave espacial que intentamos pilotear.&lt;br&gt;
No tiene tiempo, ni piedad, ni tiene hora de llegar.&lt;br&gt;
Sin pedir permiso cambia nuestra vida&lt;br&gt;
y después nos invita a reír o a llorar.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
En esa calle no nos cabe conocer o ver lo que vendrá&lt;br&gt;
el fin de ella nadie sabe bien cuando será.&lt;br&gt;
Vamos todos en una linda pasarela de una acuarela&lt;br&gt;
que un día al fin…&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Descolorará…&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
En una hoja cualquiera yo dibujo un sol amarillo&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
(Que descolorará!)&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Y con cinco o seis rectas es fácil hacer un castillo….&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
(Que descolorará!)&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Giro un simple compás y en un círculo yo hago el mundo…&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
(Que descolorará!)&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
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        <title>Ghostbuster</title>
        <published>2008-11-24T18:43:38+00:00</published>
        <updated>2008-11-24T18:43:38+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/fotos/ghostbuster/">&lt;p&gt;Estos graffitis invadieron Córdoba. No sé qué significan, pero me persiguen. No los vea, no los reconozca, porque se convertirá un cazafantasmas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;galeria&quot;&gt;Galería&lt;&#x2F;h3&gt;

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        <title>El Libertador</title>
        <published>2008-11-23T08:17:04+00:00</published>
        <updated>2008-11-23T08:17:04+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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&lt;div class=&quot;poetry&quot;&gt;&lt;p&gt;Entre miseria, hambre y desolación,&lt;br&gt;
en el fango alguien plantó una flor&lt;br&gt;
un tal Bolívar, le dicen el libertador, el libertador&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Gritos de justicia, tierra y libertad&lt;br&gt;
vuelven a resonar en sudamérica&lt;br&gt;
Ha comenzado una nueva revolución&lt;br&gt;
y esta vez avanza con convicción&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Reforma agraria y justa redistribución,&lt;br&gt;
sanidad, cultura y buena educación&lt;br&gt;
Respeto y dignidad al indígena, al indígena&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Socializar y ¡no a la privatización!,&lt;br&gt;
mejoras laborales pa’l trabajador&lt;br&gt;
Lo que la tierra ofrece es de la población,&lt;br&gt;
contra la oligarquía y el explotador&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Una guerra de medios manipula la verdad&lt;br&gt;
Enséñale los dientes a la cara al tío sam&lt;br&gt;
Sin dar un paso atrás.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Adelante comandante, ponte al frente con honestidad&lt;br&gt;
Comienza a amanecer en latinoamérica&lt;br&gt;
Paso firme hacia delante, pisa fuerte con rotundidad&lt;br&gt;
Cuando un pueblo se sabe organizar&lt;br&gt;
Es un pueblo sabio y libre&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Oh oh oh oh! lejos de la perfección&lt;br&gt;
Se avanza al caminar cuando se tiene ilusión&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Una guerra de medios manipula la verdad…&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Adelante comandante, ponte al frente con honestidad…&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Oh oh oh oh! aires de rebelión en latinoamérica&lt;br&gt;
Oh oh oh oh! tiempo de transición en toda américa&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Adelante comandante, ponte al frente, comandante&lt;br&gt;
Oh oh oh! de latinoamérica&lt;br&gt;
Paso firme hacia delante, pisa fuerte, comandante&lt;br&gt;
Oh oh oh! en latinoamérica.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
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    </entry>
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        <title>Juan y el sol</title>
        <published>2008-11-10T09:19:14+00:00</published>
        <updated>2008-11-10T09:19:14+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Mampo Giardinelli
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/juan-y-el-sol/">&lt;p&gt;Juan Saravia era un salteño avecindado en la zona de Puerto Bermejo, a unos cien kilómetros de Resistencia, sobre el río, y vivía en una casa que había construido con sus propias manos, años atrás, cuando se vino de Salta con un empleo de viajante para la Anderson Clayton. Se habían hecho amigos en un hotelito de Samuhu, una noche en que los tres coincidieron por culpa de otras lluvias que anegaban los caminos, en los tiempos en que Mingo era viajante de Nestlé y Venancio de Terrabusi. Ahora, la tuberculosis lo estaba matando.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Cuando Mingo dijo lo que dijo, Venancio encendió otro Arizona y se refregó los ojos con los nudillos de las manos, como echándole la culpa de las lágrimas al humo del tabaco.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Mingo se dio cuenta, pero se hizo el distraído, porque justo en ese momento el Ingeniero Urruti explicaba que el factor de triunfo de los aliados en la guerra habían sido los aviones a chorro, los Gloster Meteor británicos capaces de desarrollar una velocidad de ochocientos kilómetros por hora, algo increíble, viejo, están cerca de la velocidad del sonido. El Ingeniero Urruti siempre sabía de todo sobre cualquier cosa y su autoridad era reconocida por unanimidad. Era uno de los tipos que mas sabía en toda “La Estrella”, en toda la ciudad y, si lo apuraban, en toda esa parte del mundo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Bastaba que Urruti diera alguna información para que Mingo empezara a imaginar negocios, por ejemplo –-dijo–si no sería bueno escribir a Inglaterra para ofrecer una venta de algodón para el relleno de los asientos de los aviones a chorro porque a esa velocidad los pilotos han de tener mucho frío y se aplastarán contra los asientos de modo que deben necesitarlos bien mullidos y entonces como acá tenemos algodón de sobra podríamos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;–&lt;em&gt;Pará, Mingo&lt;&#x2F;em&gt;–le dijo Venancio, como siempre, y como siempre Mingo paró y se hizo un silencio pegajoso y largo, igual que el de las siestas de enero cuando se prepara una tormenta. Después Venancio siguió: –&lt;em&gt;Primero tendríamos que ir a verlo al Juan. Hace mucho que no vamos.&lt;&#x2F;em&gt; –&lt;em&gt;Cierto, amigos son primero&lt;&#x2F;em&gt;–dijo Urruti&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;–&lt;em&gt;Que gran verdá&lt;&#x2F;em&gt;–aceptá Mingo, culposo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;–&lt;em&gt;Vos dijiste que hay que ir. Entonces hay que ir&lt;&#x2F;em&gt;–dijo Venancio, que era de esa clase de tipo que siempre esta pendiente de lo que dicen o hacen sus amigos del alma. Y como los niños, jamás admite el incumplimiento de una promesa. Un sentimental incorregible, de esos que carecen de brillo propio, siempre dependen de los demás y no pueden tener mas de una preocupación por vez, y de lo mas intensa.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;–&lt;em&gt;No, yo decía&lt;&#x2F;em&gt;–musito Mingo después de unos segundos, deprimido, como para cambiarle de tema a sus propios pensamientos–&lt;em&gt;Habría que hacer algo&lt;&#x2F;em&gt;.
–&lt;em&gt;Ir. Tenemos que ir&lt;&#x2F;em&gt;.
–&lt;em&gt;Si, ¿no? Ahora mismo&lt;&#x2F;em&gt;.
–&lt;em&gt;Y claro&lt;&#x2F;em&gt;–afirmó Venancio, y se puso de pie lentamente, como lo hacen los gordos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Mingo recogió de la mesa un ejemplar de “El Gráfico” con la tapa del insider de Vélez, Alfredo Bermúdez, y llamó al japonés para pagarle mientras Urruti comentaba algo del Peronismo, y citando a Platón decía que las repúblicas no serán felices hasta que los gobernantes filosofen y los filósofos gobiernen. Después cruzaron la calle y subieron al Ford, que a pesar de la humedad arrancó enseguida, y enfilaron para el norte, por el camino a Formosa.
El amigo Juan Saravia sólo tenía cuarenta y dos años pero la última vez que lo habían visto parecía de setenta. Flaco y consumido, escupía unos gargajos como cucarachas y no quería salir de Puerto Bermejo porque ahí un almacén era atendido por un hermano suyo, también salteño, que era toda la familia que tenía. Venancio y Mingo eran los únicos amigos que le quedaban y cada tanto, algún sábado, iban a visitarlo en el viejo Ford del segundo, y lo ponían a tomar sol y le contaban cosas de la ciudad.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Pero aquella temporada el sol escaseaba. Campos y caminos, para colmo, estaban todos inundados. El Bermejo traía agua tormentosa y como llovía desde hacía cuatro semanas sin parar, el pueblo parecía hundirse un poco mas cada mañana. El Paraguay y el Paraná también estaban sobrecargados, y era como si dos países se derramaran sobre un tercero para aplastarlo. El Bermejo no tenía donde descargar sus aluviones, que se esparcían por una gigantesca comarca achaparrada, inabarcable, pues la falta de una sola serranía, de una miserable colina, hacían que todo el Chaco pareciera un inmensurable mar. Como siempre en tiempos de inundaciones, Urruti solía decir que el problema no era que los ríos crecieran, sino que el país se hundía, pero, como fuere, la mancha de agua se propagaba día a día, y hora a hora, y los pocos caminos terraplenados y las vías del ferrocarril semejaban cicatrices en el agua. El sol, que era tan necesario para los campos como para el amigo tuberculoso que se moría inapelablemente, parecía un recuerdo. Apenas asomaba, mezquino, de tanto en tanto, para espantarse enseguida ante esos nubarrones negros y gordos que nunca terminaban de irse. La noche anterior Mingo había conseguido una comunicación telefónica con Puerto Bermejo, y el otro Saravia le había dicho que Juan estaba muy mal, grave, tosiendo como un motor y sumido en un delirio constante. La quinina que le suministraba ya no le hacía efecto. El médico del pueblo, el viejo Zenón Barrios, lo había desahuciado.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Así que partieron pasado el mediodía, bajo un cielo encapotado como el las películas de terror, y cuando llegaron Juan Saravia dormía de pura debilidad. Los dos amigos y el otro Saravia se miraron, impotentes, y mientras Venancio preparaba unos mates Juan abrió los ojos y los reconoció con un débil parpadeo luego del cual volvió a sumergirse en su fiebre. Cada tanto esputaba gargajos gruesos, pesados y fieros como arañas pollito.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Venancio y Mingo se sentaron a su lado a tomar mates, ineficaces pero fieles. Cada tanto Venancio se levantaba e iba a mirar afuera. Calculaba las nubes, como so las sopesara, y siempre volvía con un gesto de contradicción en la cara, reconociendo la imposibilidad de que reapareciera el sol.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;–&lt;em&gt;Si saliera aunque sea un ratito&lt;&#x2F;em&gt;–decía.
–&lt;em&gt;Carajo, lo bien que le vendría&lt;&#x2F;em&gt;–completaba Mingo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Y el mate cambiaba de manos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Y Juan tosía. Y los tres, junto a la cama, se miraban alzando las cejas como diciéndose no hay nada que podemos hacer.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Toda esa tarde y esa noche se quedaron junto al amigo, turnándose para secarle la frente, darle la quinina, hacerlo beber de un vaso de agua, calmarlo cuando brincaba de dolor durante los accesos de tos, y sostenerle la cabeza cuando se ahogaba por la sangre que se le acumulaba en la boca y que ellos se encargaban de vaciar, inclinándole la boca hacia la asquerosa y oxidada lata de dulce de batata que hacía de escupidera.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Llovió toda la noche, sin parar, y al amanecer del domingo empezó a soplar un viento del sudeste que los hizo pensar que finalmente iba a salir el sol. Pero a media mañana el cielo volvió a encapotarse y al mediodía ya caía la misma llovizna terca, estúpida, que no paraba desde hacía tres semanas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Fue entonces cuando Mingo se golpeó la cabeza, de súbito, y dijo:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;–&lt;em&gt;Venancio: este necesita sol y va a tener sol. Vení, acompañáme&lt;&#x2F;em&gt;.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Y ambos salieron de la casita y se dirigieron al único, viejo almacén de ramos generales del pueblo. Aunque era domingo, consiguieron que Don Brauerei les vendiera dos brochas y tres tarros de pintura: amarilla, blanca y azul.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Si el puto sol no sale, se lo pintamos nosotros}–argumentaron ante el otro Saravia.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Y en el techo de la habitación donde agonizaba el enfermo, empezaron a pintar un cielo azul con nubecitas blancas, lejanas, y en el centro un sol furiosamente amarillo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;A eso de las cuatro de la tarde, Mingo abrió las ventanas de la habitación para que entrara mejor la grisácea claridad del exterior, y Venancio encendió todas las luces y hasta enfocó el buscahuellas del Ford hacia la ventana, para que toda la luz posible se reflejara en el sol del techo. Y uno a cada lado de la cama donde moría Juan Saravia, le dijeron a dúo:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;–&lt;em&gt;Mirá el sol, chamigo, mirá que te va a hacer bien.&lt;&#x2F;em&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Como en una imposible Piedad, Mingo le sostenía un brazo al moribundo y Venancio le acariciaba la cabeza, apoyada contra su propio pecho, acunándolo como si fuera un hijo, mientras el otro Saravia cebaba mates y miraba la escena como miran los viejos los dibujos animados.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;–&lt;em&gt;Mirá el sol, Juan, mirá que te hace bien&lt;&#x2F;em&gt;–y cada tanto, en su agonía, Juan Saravia abría los ojos y miraba ese cielo absurdo. Así estuvieron un par de horas, mientras la llovizna caía y caía como si nunca jamás fuera a dejar de caer. A las cinco y media de la tarde Juan Saravia pestañeo un par de veces y luego mantuvo la vista clavada en el techo, se diría que piadoso él, como para darle el gusto a sus amigos. Se quedó mirando, durante unos minutos y con una expresión entre asombrada y triste, melancólica, el enorme sol amarillo del techo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;–&lt;em&gt;Mira, ché, parece que sonríe&lt;&#x2F;em&gt;–dijo Venancio.
–&lt;em&gt;Dale, Juan, seguí mirando que te va a hacer bien&lt;&#x2F;em&gt;–dijo Mingo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Pero el enfermo cerró los ojos vencido por el agotamiento.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Como a las seis, la luz del domingo empezó a adelgazarse, a hacerse magra, y con el caer de la noche al hombre le aumentó la fiebre, la tos recrudeció brutalmente y la sangre pulmonar se tornó imparable.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Juan Saravia se agarró con una mano de una mano de Venancio y con la otra de la izquierda de Mingo, y empezó a irse de este mundo lentamente. Pero antes abrió los ojos para ver por última vez ese sol imposible. Contempló durante unos segundos la redonda bola amarilla pincelada en el techo, y en la boca se le dibujó una sonrisa tenue, casi ilusoria, como la que le aplican a Jesucristo en algunas estampas religiosas. Después la abrió todo lo grande que pudo para aspirar una inútil, final bocanada de aire, antes que la ultima tos le ablandara el cuerpo, que se aflojó como un copo depestañeo algodón que se desprende del capullo para que el viento se lo lleve.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El otro Saravia y Venancio se abrazaron para llorar, y Mingo, mas entero, fue a buscar al juez de paz para que labrara el acta.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Cuando volvió, Venancio ya había organizado el velorio, para el cual cortó unos malvones del patio y encendió seis velas que encontró en la cocina.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Lo velaron durante la noche, y todo el pueblo se hizo tiempo para despedir a Juan Saravia, con esa respetuosa y tozuda ceremoniosidad de la gente de frontera. Al amanecer ya no llovía y el viento sur empujaba las nubes como si fueran ganado.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;A las nueve de la mañana, después de un cortejo flaco que parecía desgastarse a cada cuadra acompaño el cuerpo de Juan Saravia hasta el cementerio, y mientras el cura rezaba el Agnus Dei, el cielo se abrió del todo, como hembra decidida.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Y finalmente el sol, enorme y caliente y magnífico, irrumpió enfurecido en la mañana bermejeña.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Entonces, mirando hacia lo alto y todo lo fijo que es posible mirar al sol, Venancio codeó a Mingo:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;–&lt;em&gt;¿Le viste la sonrisa anoche? Ni que se hubiera muerto soñándolo.&lt;&#x2F;em&gt;
–&lt;em&gt;Carajo con el sol&lt;&#x2F;em&gt;–dijo Mingo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;De &lt;em&gt;“El castigo de Dios”&lt;&#x2F;em&gt;, 1993&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;div&gt;
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        <title>Tupac Amaru</title>
        <published>2008-11-08T04:17:04+00:00</published>
        <updated>2008-11-08T04:17:04+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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&lt;p&gt;&lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.tupacamaru.org.ar&quot;&gt;Tupac Amaru&lt;&#x2F;a&gt; es una organización social de la provincia de Jujuy, quizás la más grande de Argentina. Con más de 70 mil afiliados, emplea a 4 mil personas en sus distintas fábricas cooperativas, construyó 2.600 viviendas populares, 400 centros “copa de leche” y una escuela para chicos y adultos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Disputando, a través de la lucha popular, los recursos del Estado, hartos de corrupción y olvido de quienes sistemáticamente los ningunean, se organizaron para conseguir con sus manos las soluciones a sus problemas.
Y vaya si lo consiguen .&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Tupac Amaru pertenece a CTA. Según Hugo Yasky, dirigente a nivel nacional de esta Central,  la Tupac Amaru &lt;em&gt;“es el mejor ejemplo en todo el país de lo que es y debiera ser el trabajo de las organizaciones sociales. La Tupac combina militancia, espíritu solidario y claridad política, en una construcción que marca un camino novedoso para el movimiento social y a la vez reafirma el acierto de nuestra Central cuando se constituyó incorporando como uno de sus núcleos fundamentales a los desocupados y a los movimientos barriales”.&lt;&#x2F;em&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>Cuando el imbécil tiene la razón</title>
        <published>2008-11-07T21:11:21+00:00</published>
        <updated>2008-11-07T21:11:21+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/cuando-el-imbecil-tiene-la-razon/">&lt;p&gt;Divagar y pedalear son cosas que me salen con cierta facilidad. Son buenas virtudes, si uno las evalúa desde el placer y la salud y no desde el tiempo perdido y el olor a chivo.  Lo nocivo, lo peligroso de estas actividades está en hacerlas al mismo tiempo. Pobre de mí: estoy en riesgo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Voy a hacer una aclaración inmediata porque sé que mi viejo leerá esto y a la voz de “&lt;em&gt;hijito…&lt;&#x2F;em&gt;” enviará una encomienda con &lt;a href=&quot;&#x2F;media&#x2F;jpg&#x2F;kit.jpg&quot; data-image-modal-trigger=&quot;kit&quot; aria-controls=&quot;image-modal-kit&quot;&gt;algunas&lt;&#x2F;a&gt; &lt;a href=&quot;&#x2F;media&#x2F;jpg&#x2F;meditar.jpg&quot; data-image-modal-trigger=&quot;meditar&quot; aria-controls=&quot;image-modal-meditar&quot;&gt;cositas&lt;&#x2F;a&gt;: no es que me suba a la bicicleta y me olvide del mundo (ni tampoco del tráfico que suele haber en las ciudades que hay sobre este), sino que simplemente naturalizo el ritmo, a razón de una idea nueva por cada revolución de cadena.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Aprendí a andar en bicicleta de viejo, a los 9 años. Un amigo de la infancia, Gerardo se llamaba, tenía una casa con patio grande, gallinas y bicicletas abandonadas. A cambio de una caja de madera que debía hacer mi papá (y no recuerdo si pagamos), me dio una de sus bicletas jubiladas y las primeras lecciones de conducir.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Era una &lt;a href=&quot;&#x2F;media&#x2F;jpg&#x2F;1044229845_aurorita_suspension.jpg&quot; data-image-modal-trigger=&quot;aurorita&quot; aria-controls=&quot;image-modal-aurorita&quot;&gt;bici negra&lt;&#x2F;a&gt;, con llantas rígidas,  asiento con respaldo y muchos kilos de metal. Las lecciones se reducían a empujarme a gran velocidad por la calle Petróleo del Barrio La Sirena (en ese entonces, aún de tierra y piedras seleccionadamente filosas) durante unos 50 metros y esperar a que la inercia me diera tiempo a recibir, como si fuese una epifanía, el equilibrio y la motricidad ausentes de mi cuerpo. Aún tengo piedrecillas incrustadas en los codos de aquella dulce –y dolorosa– infancia.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La cuestión es que aprendí y ya nunca dejé de pedalear. Tuve muchas bicicletas: nuevas y usadas, con más o menos antigüedad antes de que fueran robadas, con las que viajé por la montaña y con la que salté rampas de la muerte hechas por nosotros mismos, los pibes del barrio, compactando basura entre los eucaliptos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;En todos estos años de manos engrasadas y ruedos rotos casi no sufrí accidentes, exceptuando algún porrazo doloroso en el orgullo por haber sido a la vista de la niña amada. Tuvo que llegar el imbécil para recordarme que la suerte sólo acompaña a quienes respetan  semáforos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Era un sábado a la tarde. Salí apurado, sucumbiendo una vez más a mi absurda especulación: no sé de qué manera me convenzo de que llego a cualquier lado en quince minutos. Iba al &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.agrupacionmazamorra.com.ar&quot;&gt;barrio&lt;&#x2F;a&gt;, y según se me acusó después, parece que doblé en rojo de Belgrano a Pueyrredón.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;En la esquina siguiente, sobre Velez Sarfield, el semáforo era más evidente o el tráfico más amedrentador, porque me detuve sobre la senda peatonal. Un 504 destartaldo se paró a mi derecha (evidentemente yo iba por el medio de la calle) y el policía de uniforme igualito al &lt;a href=&quot;&#x2F;media&#x2F;png&#x2F;jefe-gorgory.png&quot; data-image-modal-trigger=&quot;gorgory&quot; aria-controls=&quot;image-modal-gorgory&quot;&gt;Jefe Gorgory&lt;&#x2F;a&gt; que lo conduciá empezó a increparme.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– &lt;em&gt;¿No sabés que los semáforos están para respetarlos?&lt;&#x2F;em&gt; – inició, tibio, su campaña de concientización vial.
– &lt;em&gt;¿No ves que estoy esperando el semáforo igual que vos?&lt;&#x2F;em&gt; – respondí, sobrador e ingenuo
– &lt;em&gt;En la otra cuadra, boludito, ¡no te hagás el gil!&lt;&#x2F;em&gt; – me puso en situación Gorgory, sacando a pasear sus nervios por la ventanilla.
– &lt;em&gt;¿Qué? Estás equivocado…&lt;&#x2F;em&gt; – continué, impertérrito.
– &lt;em&gt;¿Qué me estás tratando de mentiroso, che culiado?¿Me estás diciendo mentiroso a mí?&lt;&#x2F;em&gt; – perdió abruptamente las migajas de paciencia que tenía y se bajó del auto.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Tengo &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.efectotabano.com.ar&#x2F;LA-IMPLACABLE-COFRADIA-DE-LOS&quot;&gt;algunas experiencias&lt;&#x2F;a&gt; con esta clase de energúmenos, que se han ganado no sólo a fuerza de gases lacrimógenos y autodesclasamiento mi más absoluto desprecio, y aunque sé de lo que son capaces, mi (in)consciencia me impide no enfrentarlos. Aunque alguna vez, como esta, tengan razón.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Ostentando su abultado cuerpo a poco centímetros de mi, Gorgory continuó:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– &lt;em&gt;¿Qué es lo que te pasa che culiao?&lt;&#x2F;em&gt;, *¡Yo mismo te ví doblar en rojo! *
– &lt;em&gt;Primero, calmesé oficial&lt;&#x2F;em&gt; – intenté poner mi condición para la negociación – &lt;em&gt;y por favor no me escupa&lt;&#x2F;em&gt; – y ahí lo eché a perder.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Gorgory, totalmente fuera de los pocos cabales que habitualmente tendrá, me bajó de la bicicleta y sobre la pared de la esquina me palpeó, y me amenazó con lo lindo que la iba a pasar en Encausados.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;A esa altura de la fantochada yo estaba tan indignado que perdí noción de la asimetría de poder y también lo amenacé:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– &lt;em&gt;Esto no va a quedar así&lt;&#x2F;em&gt; – le dije, como si esas palabras pudieran amilanar su fastidio.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Cuando todo indicaba lo peor y yo no antinaba a desinflar un poco el pecho, Gorgory revisó mi mochila, donde llevaba una filmadora para el &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.agrupacionmazamorra.com.ar&#x2F;article&#x2F;taller-de-comunicaci%C3%B3n-y-expresion&quot;&gt;taller de comunicación&lt;&#x2F;a&gt; que estabamos haciendo,  y de la nada elucubró una teoría que lo quebró:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– &lt;em&gt;¡Ah! ¿Vos sos de esos que estudian periodismo, no? ¿Sos de los que se creen mejor que nosotros porque tienen camarita y hacen preguntas? ¡¿Por qué te crees mejor que yo, che culiao?!&lt;&#x2F;em&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Allí estaba, aunque Gorgory no lo supiera, toda la impotencia y sentimiento de inferioridad que produce un trabajo de mierda, y que bien reprimen cuando reprimen maestros o pibes en la calle.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Logré pedirle disculpas haciéndole notar que probablemente tenía razón pero  que hay formas mejores de decir las cosas. Con los ojos brillosos, entre la agustia y el desasosiego, me pidió que tuviese más cuidado y que &lt;em&gt;circule, circule&lt;&#x2F;em&gt;, haciendo un gesto desganado con la mano derecha.&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>As crianças</title>
        <published>2008-11-06T19:14:58+00:00</published>
        <updated>2008-11-06T19:14:58+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/fotos/as-criancas/">&lt;p&gt;Fotos tomadas el 6 de septiembre de 2008, en una de las actividades de &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.agrupacionmazamorra.com.ar&quot;&gt;Mazamorra&lt;&#x2F;a&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;galeria&quot;&gt;Galería&lt;&#x2F;h3&gt;

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        <title>Defensa de la alegría</title>
        <published>2008-11-06T09:18:28+00:00</published>
        <updated>2008-11-06T09:18:28+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Mario Benedetti
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/defensa-de-la-alegria/">&lt;div class=&quot;poetry&quot;&gt;&lt;p&gt;Defender la alegría como una trinchera&lt;br&gt;
defenderla del escándalo y la rutina&lt;br&gt;
de la miseria y los miserables&lt;br&gt;
de las ausencias transitorias&lt;br&gt;
y las definitivas&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
defender la alegría como un principio&lt;br&gt;
defenderla del pasmo y las pesadillas&lt;br&gt;
de los neutrales y de los neutrones&lt;br&gt;
de las dulces infamias&lt;br&gt;
y los graves diagnósticos&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
defender la alegría como una bandera&lt;br&gt;
defenderla del rayo y la melancolía&lt;br&gt;
de los ingenuos y de los canallas&lt;br&gt;
de la retórica y los paros cardíacos&lt;br&gt;
de las endemias y las academias&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
defender la alegría como un destino&lt;br&gt;
defenderla del fuego y de los bomberos&lt;br&gt;
de los suicidas y los homicidas&lt;br&gt;
de las vacaciones y del agobio&lt;br&gt;
de la obligación de estar alegres&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
defender la alegría como una certeza&lt;br&gt;
defenderla del óxido y la roña&lt;br&gt;
de la famosa pátina del tiempo&lt;br&gt;
del relente y del oportunismo&lt;br&gt;
de los proxenetas de la risa&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
defender la alegría como un derecho&lt;br&gt;
defenderla de dios y del invierno&lt;br&gt;
de las mayúsculas y de la muerte&lt;br&gt;
de los apellidos y las lástimas&lt;br&gt;
del azar&lt;br&gt;
y también de la alegría.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Raymundo</title>
        <published>2008-11-04T19:09:59+00:00</published>
        <updated>2008-11-04T19:09:59+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/videos/raymundo/"/>
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/videos/raymundo/">&lt;p&gt;{{ external_embed(provider=“googlevideo”, url=“&amp;lt;embed id=&quot;VideoPlayback&quot; src=&quot;http:&#x2F;&#x2F;video.google.com&#x2F;googleplayer.swf?docid=-4188696712460929333&amp;amp;hl=en&amp;amp;fs=true&quot; style=&quot;width:550px;height:462px&quot; allowFullScreen=&quot;true&quot; allowScriptAccess=&quot;always&quot; type=&quot;application&#x2F;x-shockwave-flash&quot;&amp;gt;”) }}&lt;&#x2F;p&gt;
 &lt;&#x2F;embed&gt;
&lt;p&gt;Este documental del año 2002, cuenta la vida y obra de Raymundo Gleyzer, un cineasta argentino secuestrado y asesinado por la dictadura militar en 1976. En conjunto con la vida de Raymundo, se narra la del cine revolucionario latinoamericano, y las luchas de liberación de los 60’ y 70’. En vida, Gleyzer fue uno de los principales referentes del cine combativo y militante, y luego de su “ desaparición “ quedó en el más oscuro de los olvidos para la sociedad. Este documental busca por tanto devolver lo que la CIA y las dictaduras latinoamericanas no pudieron destruir: la memoria, los ideales y el valor de la verdad&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.filmraymundo.com.ar&#x2F;home.htm&quot;&gt;Raymundo&lt;&#x2F;a&gt; es el primer trabajo Virna Molina y &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;arditodocumental.kinoki.es&#x2F;&quot;&gt;Ernesto Ardito&lt;&#x2F;a&gt;,.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Se puede bajar una versión de mejor calidad a través de a&#x2F;emule  desde &lt;a href=&quot;ed2k:&#x2F;&#x2F;%7Cfile%7CRAYMUNDO.avi%7C734007296%7C3F5471C321DD4109AA2F3EBD3E24053C%7Ch=4N76IS4NOTGCGAB5VOGC65VHBT5DIGTQ%7C&#x2F;&quot;&gt;este enlace&lt;&#x2F;a&gt;.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;galeria&quot;&gt;Galería&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;div class=&quot;my-8 border border-black bg-neutral-50 p-5&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;story-kicker&quot;&gt;googlevideo&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p class=&quot;font-[var(--font-ui)] text-base leading-7 text-neutral-700&quot;&gt;
    &lt;a href=&quot;http:&amp;#x2F;&amp;#x2F;video.google.com&amp;#x2F;googleplayer.swf?docid=-4188696712460929333&quot;&gt;Abrir contenido externo: googleplayer.swf&lt;&#x2F;a&gt;
  &lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>El niño que fue a menos</title>
        <published>2008-11-04T09:49:03+00:00</published>
        <updated>2008-11-04T09:49:03+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Alejandro Dolina
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/el-nino-que-fue-a-menos/"/>
        <id>https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/el-nino-que-fue-a-menos/</id>
        
        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/el-nino-que-fue-a-menos/">&lt;p&gt;La señorita Claudia le pregunta a Ferro:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– ¿Quién fundó la ciudad de Asunción?
Ferro lo ignora y lo confiesa. La maestra intenta por otros rumbos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Tissot.
– No sé, señorita.
– Rossi.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Silencio. El ambiente se pone pesado porque quizá la señorita Claudia enseñó
aquello el día anterior.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Maldonado.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Nada. Claudia frunce el ceño y ensaya unos reproches generales.
Frezza, el tano Frezza, lo sabe de algún modo misterioso. Es extraño el
camino que siguen las nociones: suelen alojarse donde menos se piensa.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Núñez. López. Dall’asta.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Tampoco. Frezza espera, sobrador, sin levantar la mano. Cosa de manyaorejas, piensa.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La señorita Claudia se dirige a las niñaz y pronuncia el nombre amado. Frezza
está muy lejos para soplar y la morocha que lo enloquece no puede contestar.
De pronto, la maestra lo mira.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Frezza.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Y el niño taura, que tal vez necesita anotarse un poroto, se levanta, mira
hacia el banco y de la morocha y dice casi triunfal:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– No lo sé.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Si es que nadie lo sabe, estará bien no saberlo. Frezza se sienta y se oye
entonces, como en una horrible blasfemia, la voz de Campos, injuriosa:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– ¡Juan de Salazar!&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Pasaron los años. La morocha no conoció el amor de Frezza ni tampoco su gesto elegante y generoso.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Si alguien califica estas lecciones en alguna libreta celeste, Frezza tendrá
un nueve. Y si ni siquiera existe esa libreta, entonces tendrá un diez.&lt;&#x2F;p&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Limando cantos II</title>
        <published>2008-11-04T09:01:45+00:00</published>
        <updated>2008-11-04T09:01:45+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/blog/limando-cantos-ii/"/>
        <id>https://textosypretextos.pages.dev/blog/limando-cantos-ii/</id>
        
        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/limando-cantos-ii/">&lt;p&gt;Con mucho éxito de participación, un grupo de correo se ha abierto para
estudiantes y profesores de mi carrera, Ingeniería en Computación de la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la Universidad Nacional de Córdoba.
Es un espacio autogenerado de opinión y de colaboración en muchos
sentidos: se comparte información sobre las materias, eventos, recursos, etc.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Pero también, como participan tanto estudiantes como profesores (más de 500 inscriptos en el grupo), se ha convertido en foro de discusión muy horizontal y partipativo. Un estado de asamblea permanente jamás imáginado en las prácticas políticas tradicional.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Comparto aquí un hilo de discusión de la lista: un estudiante de segundo año&lt;br &#x2F;&gt;
propuso que la Facultad consiga licencias se Software Privativo, porque son
&lt;em&gt;“las verdaderas herramientas que se usan en el mercado”&lt;&#x2F;em&gt;. Un profesor, que no obstante es un buen profesor, respondió que le parecía
una buena idea. Mi opinión al respecto generó una fructífera&lt;br &#x2F;&gt;
discusión con un compañero que trabaja para una gran empresa “del sector”.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;from-elias-perez&quot;&gt;From: Elías Pérez&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;Fecha: 3 de mayo de 2007 16:08&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Compañeros:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Me parece excelente que se traten estos temas. Mi opinión es que hay que
hacer grande esta carrera para que se nos valore y ganemos el prestigio que
de alguna forma creo que a la carrera le hace falta.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Una ideita que aprovecho para tirar, es:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Conseguir un par de licencias de aplicaciones y herramientas de desarrollo
de soft. Para que podamos en el laboratorio usar las verdaderas herramientas
que se usan en el mercado laboral hoy.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Yo trabajo para una multinacional y deben saber que el hard y soft que
realmente se usa hoy son herramientas y sistemas Microsoft, Cisco, Avaya y
principalmente HP. El negocio de una es el negocio de la otra y que hoy su
fortaleza depende de las alianzas que tengas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Los invito compartir ideas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;from-miguel-sanchez&quot;&gt;From: Miguel Sanchez&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;Fecha: 3 de mayo de 2007 16:27&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Elias,
Es una muy buena idea y hoy ya se están usando herramientas en algunas
materias de los cursos avanzados de la carrera. Sería bueno que definan
quizás un grupo de aplicaciones&#x2F;herramientas a las que quisieran tener
acceso para que la Escuela pueda gestionar su obtención o información sobre
el estado en que se encuentra su disponibilidad a través del sitio de la
carrera o en este grupo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Ing.Miguel Sanchez.-&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;from-martin-gaitan&quot;&gt;From: Martín Gaitán&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;Fecha: 3 de mayo de 2007 17:56&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Me permito participar en este hilo, a costa de fomentar mi (bien
ganada) fama de talibán del Software Libre. =)&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Mi opinión, que se extiende a este tema puntual y a otros es que para
hacer grande a nuestra carrera, misión de la que me siento absoluta y
orgullosamente parte, no debemos depender del mercado.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Y es que en mi concepción del profesional que quiero ser, y el que
deseo que la universidad argentina forme, el prestigio no se mide por
la empresa multinacional que me contrate y por cuanto me pague. Eso,
llegado el tiempo, será una consecuencia de la capacidad y el
prestigio ganado de ser un profesional formado en la universidad
pública.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Esta concepción de profesional que deseo ser tiene que ver con mi
convicción de que todos los que estudiamos una carrera universitaria
tenemos un compromiso irrenunciable con este país y todos los que día
a día permiten que nosotros estemos hoy discutiendo esto. Nosotros,
nuestra familia, los buenos profesores,- pero también miles de
personas más, muchos que seguramente nunca pisaron ni pisaran una
universidad. Con ellos tenemos el compromiso.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;En ese sentido no puedo concebir a la universidad como una mera
formadora de “mano de obra” para las grandes empresas, y que sean
estas las que (directa o indirectamente) impongan las tecnologías que
se deben enseñar y aprender.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Elias dice &lt;em&gt;“el soft que realmente se usa hoy son herramientas y
sistemas Microsoft”&lt;&#x2F;em&gt;, y más allá de que la afirmación es cuando menos
relativa y perezosa, permito decorar mi respuesta con un pensamiento
de Paulo Freire: &lt;em&gt;“El mundo no es; está siendo”&lt;&#x2F;em&gt;.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Hay un artículo de &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;gallir.wordpress.com&#x2F;&quot;&gt;Ricardo Galli&lt;&#x2F;a&gt; (el inventor de &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;meneame.net&quot;&gt;meneame.net&lt;&#x2F;a&gt;)
que se titula &lt;em&gt;“&lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;bulma.net&#x2F;body.phtml?nIdNoticia=2038&quot;&gt;¿Aceptamos el software privativo en la universidad?&lt;&#x2F;a&gt;”&lt;&#x2F;em&gt;,
que les recomiendo leer, sobre todo a los profesores (Miguel, tenés
tarea):&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Sólo cito unas preguntas que hace Galli en su artículo:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;-* &lt;em&gt;“¿No será que la propia universidad es parcialmente responsable del
monopolio de unas pocas empresas en toda una industria tan importante?&lt;&#x2F;em&gt;
-* &lt;em&gt;¿No será la hora a arriesgar y trabajar seriamente para cambiar
radicalmente la situación? *
-&lt;&#x2F;em&gt; *¿No será que en realidad sólo nos queda mejorar?” *&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Por último, y siendo un argumento meramente pragmático: ¿qué sentido
tiene conseguir un manojo de licencias en la facultad cuando somos
cientos de estudiantes? ¿Estaríamos cubiertos si trabajásemos con una
fotocopia de la licencia en nuestra casa?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Saludos.
Martín.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;from-ernesto-d-kartoffel&quot;&gt;From: Ernesto D. Kartoffel&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;Fecha: 3 de mayo de 2007 21:21&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La universidad no te capacita para usar un software o herramienta
determinada así que no entiendo de donde sale la idea de que la Universidad
es la que te lleva a usar software propietario y a apoyar el monopolio, o a
ustedes los han obligado a utilizar alguna herramienta?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El tema de las licencias es simple, si vos podes tener acceso de uso al
software libre por ser libre, porque a fines educacionales el software
propietario no puede volverse libre de uso? al no dar permisos para aprender
el software propietario nos están restringiendo el abanico de posibilidades.
Yo quiero aprender ambos mundos para tener la capacidad de tomar decisiones.
¿Por qué la universidad me va a empujar a utilizar software libre para que
después salga al mundo y me encuentre que hay mucho más?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Somos futuros Ingenieros, no idealistas, no está en nosotros o por lo menos
en el alcance de nuestra carrera promover algún movimiento (que lo hagan a
fines personales es otro tema), nos capacitan para tomar las mejores
decisiones que provean los menores costos y los mejores resultados. Si al
momento de analizar eso, resulta que el software libre es la solución,
entonces vamos por ello, pero no nos encerremos en un termo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Hay que conocer ambos mundos para saber en cada situación cual utilizar.
Pero ponerse la camiseta por algo, es lo peor que pueden hacer porque se
están limitando a ustedes mismos y a las herramientas que brinda el mercado.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Saludos cordiales,
Ernesto&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;from-martin-gaitan-gaitan&quot;&gt;From: Martín Gaitán &amp;lt;gaitan@???&amp;gt;&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;Fecha: 4 de mayo de 2007 2:15&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;La universidad no te capacita para usar un software o herramienta determinada así que no entiendo de donde sale la idea de que la
Universidad es la que te lleva a usar software propietario y a apoyar el monopolio, o a
ustedes los han obligado a utilizar alguna herramienta?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;La universidad no nos obliga (mejor dicho, nuestros profesores no nos obligan). Parece que el que obliga es “el mercado”, que es un señor gordito que tiene mucha plata.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El tema es decidir si la universidad trabaja para ese señor, y sólo
para que los que asisten a ganen mucha plata, o tiene más obligaciones
como ser de excelencia, investigar, hacer ciencia, resolver problemas
concretos de la sociedad, etc.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Remarco que no lo pongo como items excluyentes: la jerarquización&lt;br &#x2F;&gt;
económica de los profesionales debe ser también un objetivo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;De hecho, sería un gran tópico de discusión la viabilidad económica&lt;br &#x2F;&gt;
del software libre y los distintos modelos de negocio que surgen de
él.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;El tema de las licencias es simple, si vos podes tener acceso de uso al  software libre por ser libre, porque a fines educacionales el software
propietario no puede volverse libre de uso?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Primero, porque no es así. El hecho de obtener licencias para la
universidad no implica que yo pueda usarlo en mi casa y aprender de
él. ¿Qué clase de libertad de uso es esa?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Segundo, porque es, de alguna manera, una trampa. Te suena &lt;em&gt;“el primero
te lo regalan, el segundo te lo venden”&lt;&#x2F;em&gt; ?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La lógica planteada implica que la posibilidad que tenemos como
profesionales es la de trabajar para una gran empresa que puede
absorber los costos de una licencia, pero niega la posibilidad del
trabajo independiente o, muy importante, la creación de pequeñas y
medianas empresas, que desde el vamos están totalmente agobiadas por
la presión impositiva.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;al no dar permisos para aprender  el software propietario nos están  restringiendo el abanico de posibilidades.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Lo mismo que planteas vos en tu primera oración, pero a la inversa: ¿la
universidad no te da permiso de aprender un software privativo? ¡Muy
mal! Vos tenés toda la libertad de aprenderlo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Pero no estamos hablando de vos ni de mi, sino de la Universidad como herramienta fundamental para el crecimiento y la independencia del país.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Debe ser la Universidad (¡todos nosotros!) y la sociedad en su conjunto, y no aquel “señor” , quienes determinen que es lo que aprendemos en ella.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Yo quiero aprender ambos mundos para tener la capacidad de tomar
decisiones.
¿Por qué la universidad me va a empujar a utilizar software libre para que
después salga al mundo y me encuentre que hay mucho más?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;¿A qué mundo dentro del Mundo te referís? ¿Al mundo de las grandes
empresas? Porque, tenés razón, hay mucho más que ese mundo dentro del Mundo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Hay cientos de pymes, cooperativas, particulares, organizaciones
gubernamentales, sociales, educativas, y mucho, mucho más que
necesitan soluciones tecnológicas que muchas veces por la pirinola del
Mercado, que cae siempre para un lado, hoy no están a su alcance.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Y son soluciones que han estado pagando toda la vida. ¿O gracias a
quién crees qie la Universidad es pública y gratuita?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Somos futuros Ingenieros, no idealistas,&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Me suena triste pensar que por ser futuros ingenieros no podamos ser
idealistas. Yo lo soy tanto que hasta digo: ¡Tenemos la obligación de
serlo!&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Se supone que la universidad es (o debería ser) donde se forma gente
que piensa, que genera ideas, y sobre todo, que las lleva a la
práctica, ¿o no?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Acaso los mayores pensadores, los que de verdad hicieron las cosas
grosas de la historia ¿no fueron idealistas?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Citando a un idealista contemporáneo, Miguel Sanchez: &lt;em&gt;“Estamos acá
para hacer historia”.&lt;&#x2F;em&gt; ;-)&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;no está en nosotros o por lo menos
en el alcance de nuestra carrera promover algún movimiento (que lo   hagan a  fines personales es otro tema),&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;¿Cuál es el alcance entonces? Yo creo que está a nuestro alcance, y nos
sobra como medio brazo. ;-)&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Sin irnos demasiado lejos, la Universidad de Rosario tiene &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.clarin.com&#x2F;diario&#x2F;2004&#x2F;11&#x2F;18&#x2F;conexiones&#x2F;t-870787.htm&quot;&gt;proyectos
que promueven el movimiento del software libre&lt;&#x2F;a&gt; hace mucho tiempo, con el espíritu que muy acertadamente (pienso), ha planteado Leo en otro mail.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El proyecto &lt;a href=&quot;https:&#x2F;&#x2F;textosypretextos.pages.dev&#x2F;blog&#x2F;limando-cantos-ii&#x2F;www.tuquito.com.ar&quot;&gt;Tuquito&lt;&#x2F;a&gt; nació desde la Universidad de Tucumán, con la idea
de desarrollar&#x2F;empaquetar una plataforma que brinde todas las
herramientas libres necesarias para la carrera de ingeniería. Hoy es
mucho más que eso.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;nos capacitan para tomar las mejores
decisiones que provean los menores costos y los mejores resultados. Si al
momento de analizar eso, resulta que el software libre es la solución,
entonces vamos por ello, pero no nos encerremos en un termo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Totalmente de acuerdo. El tema es ser bien amplios y conscientes cuando
definamos &lt;em&gt;“menores costos y mejores resultados”&lt;&#x2F;em&gt; ¿Para quién?. ¿que son costos? ¿Sólo el dinero? ¿La dependendia tecnológica también es un costo?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Cuento una breve historia.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;En mi último año de secundario, en Neuquén, hice una pasantía en el
Departamento de Sistemas del Consejo Provincial de Educación. El
trabajo no difería mucho de lo que cualquiera de nosotros, presos de
saber “un poco más”, hacemos o hicimos ante un desperfecto en la PC de
un amigo: backupear, formatear, reinstalar windows.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Tan poco difería que usábamos unos cds de instalación copiados y recopiados por enésima vez. Una vez se me ocurrió preguntar sobre la  situación legal y me dieron una llavecita de candado: *“Abrí aquel armario, me dijeron”. * El armario rebalsaba de cajas sin abrir de Office 97. (para que no crean que soy tan viejo, ya había salido el office 2000).&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El costo de todas las licencias compradas, ¿no se podría haber
invertido en la formación tecnológica del personal (no sólo nosotros,
sino todos los administrativos y demás). ?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El ahorro que significa el pago de un contrato (licencia) que no me
permite mas el uso en un sola máquina, ¿No es preferible invertirlo en
el mejor soporte técnico?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Hay que conocer ambos mundos para saber en cada situación cual utilizar. Pero ponerse la camiseta por algo, es lo peor que pueden hacer porque se  están limitando a ustedes mismos y a las herramientas que brinda el mercado.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Ernesto, respeto mucho tu posición y a vos como compañero porque sé de
tu capacidad y compromiso con lo que estudiás.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Pero repito que no creo (o al menos no quiero) que estemos hablando de
vos o de mi y de la camiseta o zapatillas que llevemos puestas nosotros.
Se trata, insisto, en la posición, la decisión, en la camiseta que
tiene la universidad.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Un abrazo grande.
Martin .-&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;from-ernesto-d-kartoffel-1&quot;&gt;From: Ernesto D. Kartoffel*&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;Fecha: 4 de mayo de 2007 11:46&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Respuestas&#x2F;Comentarios en rojo&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Vos en tu primer mail citaste lo siguiente:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;“¿No será que la propia
universidad es parcialmente responsable del
monopolio de unas pocas empresas en toda una industria tan importante?
¿No será la hora a arriesgar y trabajar seriamente para cambiar
radicalmente la situación? ¿No será que en realidad sólo nos queda
mejorar?”&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Citando eso responsabilisaste a la Universidad.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Si el mercado te obliga por algo es, no creo que el mercado te ponga
una pistola en la cabeza, sino que te paga. Si te paga el software libre,
entonces el mercado no te esta obligando a nada. Ahora, si te pagan los
otros, porque no aprender? o vamos a vivir de nada?
No estoy tomando partido del software propietario, sino que considero la
discusión desde un punto mas arriba, tener la capacidad de disernir entre
las dos cosas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;El tema es decidir si la universidad trabaja para ese señor, y sólo
para que los que asisten a ganen mucha plata, o tiene más obligaciones
como ser de excelencia, investigar, hacer ciencia, resolver problemas
concretos de la sociedad, etc.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;No te creas que el software libre son los buenos de la película. Son un
modelo de negocio distinto. La Universidad te tiene que capacitar y formar,
no meterte ideas de uno u otro bando, si se diera todo con software libre,
yo me quejaría de que no me dan opciones que si hay en el mercado.
Finalmente cuando salga a la calle me voy a encontrar que la universidad se
equivoco con lo que me dio, porque no es lo único que hay.
La Universidad tiene la responsabilidad de formarte para que seas un
profesional, y los profesionales cobramos para poder vivir, y el mercado es
quien nos paga, por lo tanto la Universidad tiene que enseñarte lo que hay
en el mercado. Si vos podes crear tu mercado y vivir gracias a software
libre, esta perfecto, me encantaría a mi también, pero la universidad no te
tiene que obligar a ello.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Remarco que no lo pongo como items excluyentes: la jerarquización
económica de los profesionales debe ser también un objetivo.
De hecho, sería un gran tópico de discusión la viabilidad económica
del software libre y los distintos modelos de negocio que surgen de
él.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Como decía, hay que saber elegir en cada caso. No siempre aplica la misma
cosa.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;quote&gt;
 El tema de las licencias es simple, si vos podes tener acceso de uso al
 software libre por ser libre, porque a fines educacionales el software
 propietario no puede volverse libre de uso?
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Primero, porque no es así. El hecho de obtener licencias para la
universidad no implica que yo pueda usarlo en mi casa y aprender de
él. Que clase de libertad de uso es esa?
&lt;&#x2F;quote&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Se llaman licencias educacionales, la UTN las ha usado hace años y varias
empresas tienen contratos con las Universidades donde te permiten el uso de estas licencias en tu casa siempre y cuando sea con fines educacionales. La Universidad nuestra posee este tipo de licencias y no son promocionadas para su uso.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Te dejo el link del la &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.investigaci%C3%B3n.frc.utn.edu.ar&#x2F;mslabs&#x2F;index.asp?ver=CDs&quot;&gt;UTN de Cordoba&lt;&#x2F;a&gt; donde te explica como sacarlas a las
de MS, me dijeron que también podes sacar las de IBM (Rational, WebSphere, etc)&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Segundo, porque es, de alguna manera, una trampa. Te suena “el primero
te lo regalan, el segundo te lo venden” ?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Si a vos te capacitan solamente con software libre, de nuevo te meten en un termo, las licencias educacionales son para que aprendas, no para que
después compres ese producto. Me parece excelente que te den la oportunidad de aprender sus herramientas. El software libre se promociona a si mismo permitiendo que la gente aprenda de forma gratuita, esta dentro de su modelo de negocio, porque el resto no puede hacer lo mismo?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;La lógica planteada implica que la posibilidad que tenemos como
profesionales es la de trabajar para una gran empresa que puede
absorber los costos de una licencia, pero niega la posibilidad del
trabajo independiente o, muy importante, la creación de pequeñas y
medianas empresas, que desde el vamos están totalmente agobiadas por
la presión impositiva.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Vos has visto lo que sale una licencia? y cuanto te reduce los tiempos de
desarrollo y TTM (time to market). Las pequeñas y medianas empresas también utilizan software propietario y de nuevo, tenes que analizar cual es tu mejor opción. Si crees que el software libre es la mejor opción para todos los casos estas equivocado, si crees que el software propietario es solo para las grandes empresas también estas equivocado. Hay casos donde pequeñas empresas solo usan software propietario y hay casos donde el software libre es usado por grandes empresas. Es mas, las empresas hacen mixes, y es ahí donde tenes que estar, comprendiendo ambos mundos para saber decidir el mejor caso.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Lo mismo que planteas vos en tu primera oración, pero a la inversa: la
universidad no te da permiso de aprender un software privativo? Muy
mal! Vos tenes toda la libertad de aprenderlo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Justamente, vos estas planteando usar siempre software libre, con la cita
que hiciste. Yo planteo conocer los dos lados.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Pero no estamos hablando de vos ni de mi, sino de la Universidad como
herramienta fundamental para el crecimiento y la independencia.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Independencia, justamente, de quien? solamente del software que nos cobra? y volvernos hijos del software libre? porque? para que? porque suena bonito software libre?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Debe ser la Universidad (todos nosotros!) y la sociedad en su
conjunto, y no aquel “señor” , quienes determinen que es lo que
aprendemos en ella.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Quien es ese señor? el mercado?
Vos cuando trabajes, donde vas a trabajar? fuera del mercado?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Yo quiero aprender ambos mundos para tener la capacidad de tomar
decisiones.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;A que mundo dentro del Mundo te referis? El mundo de las grandes
empresas, en su mayoría multinacionales?? Porque, tenés razón, hay
mucho más que ese mundo dentro del Mundo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;¿Has trabajado en una empresa chica o mediana que desarrolle software?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Yo he trabajado en una empresa chica que la vi transformarse en mediana,
dentro de la misma se utilizaban tanto herramientas free como pagas. Y
cuando veías los análisis de costos, el precio final del producto que se
vendía era muy parecido.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Hay cientos de pymes, cooperativas, particulares, organizaciones
gubernamentales, sociales, educativas, y mucho, mucho más que
necesitan soluciones tecnológicas que muchas veces por la pirinola del
Mercado, que cae siempre para un lado, hoy no están a su alcance.
Y son soluciones que han estado pagando toda la vida. ¿O gracias a
quien la universidad es pública y gratuita?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;No entendí que tiene que ver que la universidad sea pública y gratuita con
el pago o no del software.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Me suena triste pensar que por ser futuros ingenieros no podamos ser
idealistas. Yo lo soy tanto que hasta digo: ¡Tenemos la obligación de
serlo!&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Estas equivocado, el Ingeniero no es idealista. Imaginate que vayas a
implementar una solución a un gobierno y que solo le des herramientas y  soft free. Ahora, nunca vas a analizar cuanto saldría utilizar  herramietnas
propietarias, no solamente en el costo de compra, sino costo de
mantenimiento, tiempo de uptime, disponibilidad, soporte, etc, eso no es  ser ingeniero, es como poner un quiosco y no vender nada que haga mal a  los dientes. No hay que meterse a un termo. Vos como ingeniero no buscas la solución ideal, buscas la mejor solución para la situación. tal vez la solución ideal sea demasiado cara de pagar. haces un trade off (creo que la traducción es balance) entre beneficios y costos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Acaso los mayores pensadores, los que de verdad hicieron las cosas
grosas de la historia, no fueron idealistas?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Idem anterior, que tiene que ver?
Analicemos de donde sacaron el dinero para vivir estos muchachos te parece? Acordate que vivís en un mundo capitalista.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;(no está al alcance de nuestra carrera)&lt;&#x2F;em&gt;
Cual es el alcance entonces? Yo creo que está a nuestro alcance, y nos
sobran como dos metros de brazo. ;-)&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Si me podes citar la parte dentro del Alcance de la carrera que dice esto,
te creo. Si vos querés promover un movimiento, es TU decisión no de la carrera ni de
la Universidad.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Sin irnos demasiado lejos, la universidad de rosario tiene proyectos
que promueven el movimiento (…)&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Me parece fantásticos los proyectos. Que tiene que ver que la universidad
haga un proyecto con software libre a que nos encerremos en eso? googleaste
y viste los proyectos que se han realizado con software&#x2F;herramientas
propietarias? Mira la UBA, la UTN, etc
Te dejo el &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.investigaci%C3%B3n.frc.utn.edu.ar&#x2F;mslabs&#x2F;&quot;&gt;siguiente link&lt;&#x2F;a&gt;
para que veas que esto es real, es de la UTN de Cordoba.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Cuento una breve historia. (…)&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Hay licencias por sitio y licencias flotantes también, que no son para una
sola maquina. Inclusive hay licencias por empresa. Yo tengo una licencia
personal MSDN que me permite bajar todo el soft que quiera de MS y usar todo
lo que quiera siempre y cuando sea para desarrollo. Además esa licencia me
da acceso directo a soporte técnico (gente en el teléfono) con 0800, salas
de chat las 24hs, etc.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Ernesto, respeto mucho tu posición (…)&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Igualmente Martin, por eso te respondo, sino, ni siquiera hubiera mandado
una respuesta, pero justamente, la Universidad no tiene que tener puesta la
camiseta de nadie. Vos le querés poner la camiseta de Software libre y es
por eso que a veces tenemos estos “roces”, que no lo tomo personal ni para
nada.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Considero que te ponés demasiado la camiseta del software libre y creas ese
odio hacia el software propietario, sobre todo contra Microsoft en vano,
como lo hace mucha gente.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El mercado, las empresas, el mundo es caótico en el software, he estado en
varias situaciones donde la empresa que te contrataba para hacer el soft te
exigia una tecnología y no podias elegir. Y que le vas a decir? que no?
cuando es una empresa que te va a pagar el sueldo de 30 empleados por un
año?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Ahora estoy en una empresa grande, y no es como vos decís, en las empresas
grandes, tenes de todo, desde Windows en las workstations, Solaris en los
servers, he visto RedHats (la versión free free), ubuntus, RTLinux (la
versión no libre), etc. Es cierto que tiene mucho mas software&#x2F;herramietnas
propietarias que otra cosa, pero vos entendes porque es esto? sabes lo que
pasa cuando a un producto le inyectas código libre? sabes como impacta a una
empresa revelar tecnologías propietarias? analizaste legalmente lo que
sucede? Sabes los juicios que existen de empresas que sin querer han
inyectado código libre en sus productos? Sabes las responsabilidad que tenes
hacia tus clientes? Sabes los juicios y acciones legales que te pueden
iniciar?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Sinceramente, voy a cortar la discusión acá, porque es la discusión eterna
sin sentido, no entiendo porque la gente quiere tomar partido por una cosa.
Yo no te estoy diciendo que dejes de usar software libre, solamente que no
te encierres y que no quieras encerrar a la facultad. Seras mejor
profesional si conoces ambos mundos y justificas tus decisiones
acertadamente.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Saludos
Ernesto&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;from-martin-gaitan-gaitan-1&quot;&gt;From: Martín Gaitán &amp;lt;gaitan@???&amp;gt;&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;Fecha: 4 de mayo de 2007 18:25&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Primero que nada, yo voy a escribir en verde, menos venal.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Luego, yo creo que sí es una discusión enriquecedora que es bueno que se de.
Hay mucho tabú alrededor de este tema. Discutir ideas, con respecto,
argumentos, abiertamente y mucha altura, como creo que estamos haciendo, no
es una discusión sin sentido y aspiro a que no sea eterna.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Por suerte, desde hace varios años mucha gente viene discutiendo estas ideas
y, de a poco, cada vez más, las cosas van cambiando. Si nadie hubiese
compartido sus ideas, otro las mejorara, y así, hoy vos no estarias leyendo
este email, simplemente porque no existiría. Claro que a muchos les
interesa el silencio: Los fabricantes de velas jamás hubiesen inventado los
foquitos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;No pensar, no discutir ideas, no conversar con el compañero, aprender a
repetir de memoria, es lo que día a día mamamos, y si no me creen prendan
la tele que deben estar dando Tinelli.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Vos en tu primer mail citaste lo siguiente:
-* ¿No será que la propia universidad es parcialmente responsable del
monopolio de unas pocas empresas en toda una industria tan importante? (…)
Citando eso responsabilisaste a la Universidad.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Si lo hice, en el sentido de hacer un llamamiento a la reflexión. Es una
interpelación en forma de preguntas. La universidad es responsable de
repensarse día a día, de trabajar por el bien común y el mejoramiento
constante de la calidad de vida de nuestra sociedad, que es la que nos
otorga el privilegio de estudiar una carrera universitaria. La universidad
debe ser responsable.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Si el mercado te obliga por algo es, no creo que el mercado te ponga
una pistola en la cabeza, sino que te paga.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Repito acá otra pregunta para la reflexión: ¿la universidad sólo es
responsable de que los profesionales que forma reciban una buena paga? ¿O de
eso y mucho más?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Por las condiciones que se han dado, tanto económicas, políticas y sociales,
nuestro sector profesional tiene muchísimo auge. Y, obviamente eso es muy
bueno para nosotros como futuros profesionales.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Pero pensar que como los profesionales de la tecnología de este país sólo
somos responsables por nosotros mismos, es una visión egoísta, o al menos
muy estrecha. Ahí somos nosotros los que le ponemos la pistola en la cabeza
a los muchísimo que también necesitan ingenieros para solucionar problemas&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;De paso, quiero aclarar algo: aunque a veces me exprese mal, no tengo una
cruzada contra el “Mercado”, cual anarquista de la patagonia rebelde. Mi
viejo es carpintero, tiene empleados, compra insumos, vende muebles. Él es
parte del mercado. Sí pienso muchas veces que, por acción y omisión, la
universidad no nos forma para aportar a la diversidad de ese mercado y
fomenta que este se polarice en los que tienen más poder.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Si te paga el software libre, entonces el mercado no te esta obligando a
nada. Ahora, si te pagan los otros, porque no aprender? o vamos a vivir de
nada?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Hay una falacia implícita en tu pregunta: &lt;em&gt;“vamos a vivir de nada”&lt;&#x2F;em&gt; implica
que aprender y&#x2F;o trabajar con software libre es hacerlo gratis. Eso no sólo
es errado, sino que muy perjudicial. En marketing se llama FUD (miedo,
incertidumbre, duda)&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Como dije en el mail anterior, hay muchas formas de vivir y ganar dirnero
con Software Libre y seria buenísimo que se charle al respecto. De hecho yo
trabajo de forma independiente, y gano dinero usando software libre. No gano
mucho pero no por condicionamientos técnicos o comerciales, sino porque soy
muy desorganizado, y es algo que debo mejorar.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Hace poquito, &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;spanish.martinvarsavsky.net&quot;&gt;Martin Varsavsky&lt;&#x2F;a&gt;
que es un empresario argentino residente en España, que tiene muchiiiisimo dinero e invierte en ambiciosos proyectos de
Software (y hardware) Libre, publicó un artículo interesante: &lt;em&gt;“&lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;spanish.martinvarsavsky.net&#x2F;tecnologaa-e-internet&#x2F;ade-qua-vive-el-software-libre.html&quot;&gt;De qué vive el
Software Libre?&lt;&#x2F;a&gt;”&lt;&#x2F;em&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Transcribo sólo el último parrafo y los invito a leer la nota completa, y
los comentarios que son muy buenos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Resumiendo, quizás la mejor
analogía para
explicar el negocio alrededor del software libre sea el Derecho. Los
textos de las leyes son libres (cualquiera puede acceder a ellos) y
gratuitos (pueden copiarse), pero los abogados tienen trabajo y pueden vivir
muy bien de él. ¿Por qué? Porque son expertos en el manejo de estas fuentes
y, más allá de que podamos leer y entender un código penal, necesitamos de
su asesoramiento para desarrollar con éxito cualquier procedimiento legal.
Lo mismo sucede con el software. Ante nuestros problemas como usuarios, el
software propietario nos vende una solución enlatada, mientras que el
software libre nos regala una caja llena de sofisticadas herramientas que
podemos usar a nuestro antojo. ¿El truco? Necesitamos de su ayuda para saber
cómo hacerlo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Otro material muy recomendable para leer es “&lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.softcatala.org&#x2F;~jmas&#x2F;swl&#x2F;llibrejmas.pdf&quot;&gt;Software Libre: técnicamente
viable, económicamente sostenible y socialmente justo&lt;&#x2F;a&gt;” de Jordi Mas. También
se hace una revisión de los muchos modelos de negocio en torno al software
libre y muchos casos de éxito.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Creo que es muy importante esta discusión en el contexto de la oportunidad,
mayormente desaprovechada, para el desarrollo profesional, y este punto la
universidad si debería otorgar herramientas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;No estoy tomando partido del software propietario, sino que considero la
discusión desde un punto mas arriba, tener la capacidad de disernir entre
las dos cosas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;¡Muy de acuerdo! Hay que discernir: pensar qué tipo de país queremos, qué
tipo de universidad necesitamos y qué tipo de profesionales deseamos ser.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;No te creas que el software libre son los buenos de la película. Son un
modelo de negocio distinto. La Universidad te tiene que capacitar y formar,
no meterte ideas de uno u otro bando, si se diera todo con software libre,
yo me quejaría de que no me dan opciones que si hay en el mercado.
Finalmente cuando salga a la calle me voy a encontrar que la universidad se
equivoco con lo que me dio, porque no es lo único que hay.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Las películas donde hay buenos y malos me aburren mucho.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Pienso que lamentablemente hoy la universidad por sí sola no nos brinda ni
lo de un lado ni lo del otro. Son nuestros profesores los que siembran el
germen de la búsqueda para que exploremos lo inmenso de nuestra área.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;La Universidad tiene la responsabilidad de formarte para que seas un
profesional, y los profesionales cobramos para poder vivir, y el mercado es
quien nos paga, por lo tanto la Universidad tiene que enseñarte lo que hay
en el mercado. Si vos podes crear tu mercado y vivir gracias a software
libre, esta perfecto, me encantaría a mi también, pero la universidad no te
tiene que obligar a ello.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;No estoy diciendo que nos obligue. Estoy diciendo que nos dé las
herramientas, y como primer paso, que no induzca a tu utilizar software
privativo. Para esto no es suficiente con no negar el permiso, sino que, por
ejemplo, deberían ser las cátedras mismas las que expliquen y difundan que
un trabajo se puede hacer en distintas plataformas, conocer opciones libres
a los programas tipicos., etc.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;De esa manera existiría la igualdad necesaria para decidir.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Los sistemas privativos grandes tienen el público cautivo por ser “lo
conocido”, lo que siempre supimos. Y tienen mucho poder y dinero para
difundirse.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Se llaman licencias educacionales, la UTN las ha usado hace años y varias
empresas tienen contratos con las Universidades donde te permiten el uso de
estas licencias en tu casa siempre y cuando sea con fines educacionales.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Bien, parece que meti la pata, ¡si estos muchachos son re buena gente ! ;-)&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Por lo menos hasta hace poco, a las grandes empresas de software les
importaba un bledo que esquenunes como nosotros pirateemos su software, ya
que lo que venden son muchas licencias del mismo producto, y reproducir este
no tiene costo alguno.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Difundir su software gratuitamente, apuntando estratégicamente al público
capaz de reproducir la necesidad de utilizar sus herramientas (estudiantes,
universidades), es una inteligente pero nada nueva estrategia de asegurarse
el futuro.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Al contrario de prohibirnos, lo que más quieren es que lo usemos. Si es lo
único que sabemos, tendrán asegurado su negocio. Ya tienen sus abogados y
los Consejos de Educación como el de Neuquen para recuperar la “inversión”.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Un último punto que me parece fundamental y olvidé en el mail anterior, es
que la libertad de uso también es una libertad parcial. Sobre todo nosotros,
profesionales del software y la tecnología, necesitamos saber el “cómo” se
hace. Esa posiblidad no existe con sólo dejarnos usar un programa, sin tener
a disposición el código.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Si a vos te capacitan solamente con software libre, de nuevo te meten en
un termo, las licencias educacionales son para que aprendas, no para que
después compres ese producto. Me parece excelente que te den la oportunidad
de aprender sus herramientas. El software libre se promociona a si mismo
permitiendo que la gente aprenda de forma gratuita, esta dentro de su modelo
de negocio, porque el resto no puede hacer lo mismo?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;No es para que compre obligatoriamente. ¿Pero si es lo único que sé?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;No es el software libre intrínsecamente el que permite aprender en forma
gratuita, sino las comunidades que basadas en el concepto de cooperación
mutua comparten el conocimiento. No todo se trata de un “modelo de negocio”.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Vos has visto lo que sale una licencia? y cuanto te reduce los tiempos de
desarrollo y TTM (time to market). Las pequeñas y medianas empresas también
utilizan software propietario y de nuevo, tenes que analizar cual es tu
mejor opción. Si crees que el software libre es la mejor opción para todos
los casos estas equivocado&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;La gran mayoría de las pequeñas y medianas empresas utilizan el software que
les venden, no el mejor (que es el que mejor satisfaga sus necesidades)
Porque en toda la sociedad, y el mundo empresarial y la industria no están
excentos, hay un gran analfabetismo tecnológico, especialmente vinculado al
área de informática.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Nosotros somos muy responsables de cambiar eso.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;No sé si el Software Libre es la mejor opción para todos los casos. Supongo
que para las empresas que basan su lucro en vender un contrato de uso no lo
debe ser.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Pero pienso que, en la medida que nos formemos, las grandes ventajas del
modelo de software libre tiene muchos más beneficios, para nosotros como
profesionales, pero sobre todo para la sociedad en su conjunto.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Justamente, vos estas planteando usar siempre software libre, con la cita
que hiciste. Yo planteo conocer los dos lados.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;¡Totalmente de acuerdo! El tema es que la gran mayoría de los que llegan a
la universidad, incluyendo muchos profesores, no saben absolutamente nada de
“uno de los lados”. La mayoría llegamos con un conocimiento sesgado al
software privativo. Para que eso cambie, se tiene que enseñar Software
Libre.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Independencia, justamente, de quien? solamente del software que nos cobra?
y volvernos hijos del software libre? porque? para que? porque suena bonito
software libre?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;No se trata de una cuestión cacofónica, aunque, tenés razón, suena bonito.
=)&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Me refería a la independencia tecnológica.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Imaginate que un día todo el oxígeno que respiramos pasa a ser de una
empresa. Suena exagerado, pero no lo es tanto che. A un grupito, que encima
les paga bien, los deja respirar gratis. Pero a todos los demás les exige
pagar para respirar.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El año siguiente dice que va a comprar una maquina para filtrar el aire, y
cobra de nuevo. Pero si no lo limpia, cobra igual.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Exagerado, pero algo así podría pasar con el software. Cada vez más, todo lo
que usamos lleva software, y vos lo sabés mucho mejor que la mayoría de este
grupo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Depender tan simbióticamente de tecnologías propietarias es encadenarse. Les
pasa a las empresas, aunque es una decisión privada que responderá a sus
intereses o asesoramientos. No puede pasarle a la universidad y al estado.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Has trabajado en una empresa chica o mediana que desarrolle software?
Yo he trabajado en una empresa chica que la vi transformarse en mediana,
dentro de la misma se utilizaban tanto herramientas free como pagas. Y
cuando veías los análisis de costos, el precio final del producto que se
vendia era muy parecido.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Una empresa unipersonal es chica? =)
No, no he trabajado.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Genial si el precio de venta era parecido o aun mejor! De hecho, se
promueve que se cobre tanto como se pueda con el Software libre.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Lo que no me queda claro es si el costo también era parecido. En un modelo
de Software Libre, con un “know how” adquirido, el desarrollo de
aplicaciones se convierte en la adaptación a las necesidades del usuario, lo
que reduce consideralblemente el costo, tanto para el desarrollador como
para el beneficiario.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Y el negocio no acaba allí, sino que se abre un abanico de servicios:
capacitación, soporte técnico, implementación, administración de sistemas, etc.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;No entendí que tiene que ver que la universidad sea pública y gratuita con
el pago o no del software.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Primero no me refiero sólo a Software. Y segundo, me refiero a que toda la
sociedad en su conjunto es la que sostiene la universidad pública y es de
esa forma que “paga” soluciones, mejoras, de la calidad de vida.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Estas equivocado, el Ingeniero no es idealista. Imaginate que vayas a
implementar una solución a un gobierno y que solo le des herramientas y soft
free. Ahora, nunca vas a analizar cuanto saldría utilizar herramietnas
propietarias, no solamente en el costo de compra, sino costo de
mantenimiento, tiempo de uptime, disponibilidad, soporte, etc, eso no es ser
ingeniero, es como poner un quiosco y no vender nada que haga mal a los
dientes.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Que sea un idealista no implica que deba ser un mal profesional. ¿Por qué no
habré de analizar costos y beneficios? Pero también, como profesional
íntegro, analizaría el impacto social y económico, dónde se generan más y
mejores puestos de trabajo, la dependencia tecnológica, requerimientos de
equipamiento (hardware), condiciones de lincencia, etc.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Analicemos de donde sacaron el dinero para vivir estos muchachos te
parece?
Acordate que vivís en un mundo capitalista.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Otra vez con FUD, mi estimado. ¿Quién dice que no obtuvieron dinero por tener
buenas ideas? ¿Dónde está la contradicción?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Y sí, siempre me acuerdo que vivo en un mundo capitalista. Es en ese
contexto que tenemos que pensar nuestra polticia tencológica como país,
partiendo de la universidad.-&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Si me podes citar la parte dentro del Alcance de la carrera que dice
esto, te creo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Si vos querés promover un movimiento, es TU decisión no de la carrera ni
de la Universidad.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Que no lo diga, no quiere decir que no deba estar. Por lo menos, no hay que
asegurar eso sin antes discutirlo. Si algo caracteriza a la tecnología que
estudiamos es el constante cambio, la constate mejora y superación. La
carrera debería acompañar, en la medida de sus posibilidades, ese espíritu.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Y fijate que el perfil sí dice dentro de los objetivos:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;“Reforzar los conocimientos de Ciencias Sociales que capaciten al Egresado
para reconocer la realidad Social y le permitan tomar conciencia del impacto social y
ambiental de cualquier proyecto de Ingeniería de su especialidad.”&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;¿Qué discutimos sino un importantísimo impacto social, cuando discutimos qué
tipo de tecnología debemos aprender en nuestra carrera?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Me parece fantásticos los proyectos. Que tiene que ver que la universidad
haga un proyecto con software libre a que nos encerremos en eso?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;¡Encerrarse en el Software Libre es una paradoja! ¿Cómo te encerrás donde no
hay paredes?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Hay licencias por sitio y licencias flotantes también, que no son para una
sola maquina. Inclusive hay licencias por empresa. Yo tengo una licencia
personal MSDN que me permite bajar todo el soft que quiera de MS y usar todo
lo que quiera siempre y cuando sea para desarrollo. Además esa licencia me
da acceso directo a soporte técnico (gente en el teléfono) con 0800, salas
de chat las 24hs, etc.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;¡Suena buenísimo!  ¿Es &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.amazon.com&#x2F;Microsoft-Visual-Studio-Professional-Premium&#x2F;dp&#x2F;B000WM1Z64&#x2F;ref=sr_1_4?ie=UTF8&amp;amp;s=software&amp;amp;qid=1225816970&amp;amp;sr=1-4&quot;&gt;este que vale u$s2299&lt;&#x2F;a&gt;?
¿Sumado a los &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.amazon.com&#x2F;Microsoft-Windows-Professional-FULL-VERSION&#x2F;dp&#x2F;B00022PTI4&#x2F;ref=sr_1_2?ie=UTF8&amp;amp;s=software&amp;amp;qid=1225817053&amp;amp;sr=1-2&quot;&gt;u$289 de un Windows XP&lt;&#x2F;a&gt;?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Considero que te ponés demasiado la camiseta del software libre y creas
ese odio hacia el software propietario, sobre todo contra Microsoft en vano,
como lo hace mucha gente.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Cómo me vista yo no es el punto, compañero. De hecho a alguno les causa
gracia que a veces uso camisolas un poco “hippies”, pero, qué va, son fresquitas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Y no odio a nadie, simplemente intento construir. Hay una &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.youtube.com&#x2F;watch?v=aUesKxY7CPI&quot;&gt;hermosa canción&lt;&#x2F;a&gt; de
Fito Páez que canta Baglietto:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;div class=&quot;poetry&quot;&gt;&lt;p&gt;“Todavía me emocionan ciertas voces&lt;br&gt;
todavía creo en mirar a los ojos&lt;br&gt;
todavía tengo en mente cambiar algo&lt;br&gt;
[…]&lt;br&gt;
multiplicar, es la tarea, es la tarea …”&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
&lt;p&gt;Multiplicar es la tarea. Y en eso estamos varios.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;El mercado, las empresas, el mundo es caótico en el software, he estado en
varias situaciones donde la empresa que te contrataba para hacer el soft te
exigia una tecnología y no podias elegir. Y que le vas a decir? que no?
cuando es una empresa que te va a pagar el sueldo de 30 empleados por un
año?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Esos son condicionamientos que imponen las empresas, muchas veces por
intereses comerciales elegidos o adquiridos, y muchas otras veces por
desconocimiento. Hay mucho por hacer.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Ahora estoy en una empresa grande, y no es como vos decís, en las empresas
grandes, tenes de todo, desde Windows en las workstations…&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Son interesantes tu preguntas, y aunque a algunas no las entiendo del todo,
estaría bueno charlarlas. Pero nos vamos de foco en esta discusión.
Estabamos discutiendo qué tipo de tecnología se debería enseñar en la
universidad, no en las empresas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Sinceramente, voy a cortar la discusión acá, porque es la discusión
eterna sin sentido, no entiendo porque la gente quiere tomar partido por una
cosa. Yo no te estoy diciendo que dejes de usar software libre, solamente
que no te encierres y que no quieras encerrar a la facultad. Seras mejor
profesional si conoces ambos mundos y justificas tus decisiones
acertadamente.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Si la discusión es larga pero avanzando, entonces es bueno. Lo malo es
quedarse estancados.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Y no me encierro, mas al contrario, quiero ser libre. =)&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Renovado abrazo.
Martin&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;Hay otra discusión en la lista de computación publicada en el blog: &lt;a href=&quot;https:&#x2F;&#x2F;textosypretextos.pages.dev&#x2F;blog&#x2F;limando-cantos-i&#x2F;&quot;&gt;Limando cantos I&lt;&#x2F;a&gt;.&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;div&gt;
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        <title>Menina da lua</title>
        <published>2008-10-23T12:27:34+00:00</published>
        <updated>2008-10-23T12:27:34+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Renato Mota
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/menina-da-lua/">&lt;h3 id=&quot;interpretacion-de-maria-rita-mariano&quot;&gt;Interpretación de María Rita Mariano&lt;&#x2F;h3&gt;
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&lt;p&gt;&lt;em&gt;Mi modesta traducción:&lt;&#x2F;em&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;div class=&quot;poetry&quot;&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Niña de luna&lt;&#x2F;strong&gt;&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
&lt;poesie&gt;&lt;br&gt;
Lleva en la memoria&lt;br&gt;
esta simple melodía que hice para ti&lt;br&gt;
mi bien amada&lt;br&gt;
princesa ojos de agua&lt;br&gt;
niña de luna&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Quiero verte clara&lt;br&gt;
aclarando la noche intensa de este amor&lt;br&gt;
el cielo es tu sonrisa&lt;br&gt;
en el blanco de tu rostro&lt;br&gt;
que irradia ternura.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Quiero que te desprendas&lt;br&gt;
de que cualquier temor que sientas&lt;br&gt;
tienes tu escudo&lt;br&gt;
y tu telar&lt;br&gt;
tienes en la mano, querida&lt;br&gt;
una semilla&lt;br&gt;
de una flor que inspira un beso ardiente&lt;br&gt;
una invitación a amar.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>La Toma</title>
        <published>2008-10-21T20:46:02+00:00</published>
        <updated>2008-10-21T20:46:02+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/videos/la-toma/"/>
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/videos/la-toma/">&lt;p&gt;{{ external_embed(provider=“googlevideo”, url=“&amp;lt;embed id=&quot;VideoPlayback&quot; src=&quot;http:&#x2F;&#x2F;video.google.com&#x2F;googleplayer.swf?docid=-6939956197822128063&amp;amp;hl=es&amp;amp;fs=true&quot; style=&quot;width:400px;height:326px&quot; allowFullScreen=&quot;true&quot; allowScriptAccess=&quot;always&quot; type=&quot;application&#x2F;x-shockwave-flash&quot;&amp;gt;”) }}&lt;&#x2F;p&gt;
 &lt;&#x2F;embed&gt;
&lt;p&gt;Durante la crisis argentina (el argentinazo) un grupo de desempleados de una planta de fabricación de piezas de autos entran a la fábrica inactiva y deciden ponerla a producir por su propia cuenta, este hecho en un suburbio de Buenos Aires pone en discusión la política de la globalización neoliberal. La planta se cerró por consecuencia, según fundamenta el documental, de las políticas económicas del gobierno de Carlos Menem bajo la rectoría del Fondo Monetario Internacional.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;Además de ser un gran documental, es el primer film internacional del que participé ;-) . Aparezco, algunos dicen que de casualidad, 1 segundo entero (a los 23’00“) con mi cámara en las manos, sacando fotos para el lado equivocado (por algo la cámara filmaba perpendicular hacia donde yo miro!).&lt;&#x2F;p&gt;
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  &lt;p class=&quot;story-kicker&quot;&gt;googlevideo&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p class=&quot;font-[var(--font-ui)] text-base leading-7 text-neutral-700&quot;&gt;
    &lt;a href=&quot;http:&amp;#x2F;&amp;#x2F;video.google.com&amp;#x2F;googleplayer.swf?docid=-6939956197822128063&quot;&gt;Abrir contenido externo: googleplayer.swf&lt;&#x2F;a&gt;
  &lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>Joaquín invernal</title>
        <published>2008-10-02T10:27:25+00:00</published>
        <updated>2008-10-02T10:27:25+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/fotos/joaquin-invernal/">&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;Fotos tomadas el 12 de julio de 2007&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;div&gt;
&lt;h3 id=&quot;galeria&quot;&gt;Galería&lt;&#x2F;h3&gt;

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        <title>El conflicto boliviano</title>
        <published>2008-10-02T10:11:40+00:00</published>
        <updated>2008-10-02T10:11:40+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/videos/el-conflicto-boliviano/">&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Parte 2&lt;&#x2F;strong&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
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&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Parte 3&lt;&#x2F;strong&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
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&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Parte 4&lt;&#x2F;strong&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
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  &lt;&#x2F;div&gt;
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&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;Estamos armando un grupo de colaboradores y colaboradores para realizar el desgrabado, sincronización y traducción al inglés (y otros idiomas) de este informe, para dar difusión internacional y enfrentar a la ignominia facista y cesesionista. Contactáte a través de los comentarios.&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;div&gt;
&lt;h3 id=&quot;galeria&quot;&gt;Galería&lt;&#x2F;h3&gt;
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    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>La luna con gatillo</title>
        <published>2008-10-01T06:06:49+00:00</published>
        <updated>2008-10-01T06:06:49+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Raúl González Tuñón
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/la-luna-con-gatillo/"/>
        <id>https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/la-luna-con-gatillo/</id>
        
        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/la-luna-con-gatillo/">&lt;div class=&quot;poetry&quot;&gt;&lt;p&gt;Es preciso que nos entendamos.&lt;br&gt;
Yo hablo de algo seguro y de algo posible.&lt;br&gt;
Seguro es que todos coman&lt;br&gt;
y vivan dignamente&lt;br&gt;
y es posible saber algún día&lt;br&gt;
muchas cosas que hoy ignoramos.&lt;br&gt;
Entonces, es necesario que esto cambie.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
El carpintero ha hecho esta mesa&lt;br&gt;
verdaderamente perfecta&lt;br&gt;
donde se inclina la niña dorada&lt;br&gt;
y el celeste padre rezonga.&lt;br&gt;
Un ebanista, un albañil,&lt;br&gt;
un herrero, un zapatero,&lt;br&gt;
también saben lo suyo.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
El minero baja a la mina,&lt;br&gt;
al fondo de la estrella muerta.&lt;br&gt;
El campesino siembra y siega&lt;br&gt;
la estrella ya resucitada.&lt;br&gt;
Todo sería maravilloso&lt;br&gt;
si cada cual viviera dignamente.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Un poema no es una mesa,&lt;br&gt;
ni un pan,&lt;br&gt;
ni un muro,&lt;br&gt;
ni una silla,&lt;br&gt;
ni una bota.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Con una mesa,&lt;br&gt;
con un pan,&lt;br&gt;
con un muro,&lt;br&gt;
con una silla,&lt;br&gt;
con una bota,&lt;br&gt;
no se puede cambiar el mundo.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Con una carabina,&lt;br&gt;
con un libro,&lt;br&gt;
eso es posible.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
¿Comprendéis por qué&lt;br&gt;
el poeta y el soldado&lt;br&gt;
pueden ser una misma cosa?&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
He marchado detrás de los obreros lúcidos&lt;br&gt;
y no me arrepiento.&lt;br&gt;
Ellos saben lo que quieren&lt;br&gt;
y yo quiero lo que ellos quieren:&lt;br&gt;
la libertad, bien entendida.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
El poeta es siempre poeta&lt;br&gt;
pero es bueno que al fin comprenda&lt;br&gt;
de una manera alegre y terrible&lt;br&gt;
cuánto mejor sería para todos&lt;br&gt;
que esto cambiara.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Yo los seguí&lt;br&gt;
y ellos me siguieron.&lt;br&gt;
¡Ahí está la cosa!&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Cuando haya que lanzar la pólvora&lt;br&gt;
el hombre lanzará la pólvora.&lt;br&gt;
Cuando haya que lanzar el libro&lt;br&gt;
el hombre lanzará el libro.&lt;br&gt;
De la unión de la pólvora y el libro&lt;br&gt;
puede brotar la rosa más pura.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Digo al pequeño cura&lt;br&gt;
y al ateo de rebotica&lt;br&gt;
y al ensayista,&lt;br&gt;
al neutral,&lt;br&gt;
al solemne&lt;br&gt;
y al frívolo,&lt;br&gt;
al notario y a la corista,&lt;br&gt;
al buen enterrador,&lt;br&gt;
al silencioso vecino del tercero,&lt;br&gt;
a mi amiga que toca el acordeón:&lt;br&gt;
-Mirad la mosca aplastada&lt;br&gt;
bajo la campana de vidrio.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
No quiero ser la mosca aplastada.&lt;br&gt;
Tampoco tengo nada que ver con el mono.&lt;br&gt;
No quiero ser abeja.&lt;br&gt;
No quiero ser únicamente cigarra.&lt;br&gt;
Tampoco tengo nada que ver con el mono.&lt;br&gt;
Yo soy un hombre o quiero ser un verdadero hombre&lt;br&gt;
y no quiero ser, jamás,&lt;br&gt;
una mosca aplastada bajo la campana de vidrio.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Ni colmena, ni hormiguero,&lt;br&gt;
no comparéis a los hombres&lt;br&gt;
nada más que con los hombres.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Dadle al hombre todo lo que necesite.&lt;br&gt;
Las pesas para pesar,&lt;br&gt;
las medidas para medir,&lt;br&gt;
el pan ganado altivamente,&lt;br&gt;
la flor del aire,&lt;br&gt;
el dolor auténtico,&lt;br&gt;
la alegría sin una mancha.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Tengo derecho al vino,&lt;br&gt;
al aceite, al Museo,&lt;br&gt;
a la Enciclopedia Británica,&lt;br&gt;
a un lugar en el ómnibus,&lt;br&gt;
a un parque abandonado,&lt;br&gt;
a un muelle,&lt;br&gt;
a una azucena,&lt;br&gt;
a salir,&lt;br&gt;
a quedarme,&lt;br&gt;
a bailar sobre la piel&lt;br&gt;
del Último Hombre Antiguo,&lt;br&gt;
con mi esqueleto nuevo,&lt;br&gt;
cubierto con piel nueva&lt;br&gt;
de hombre flamante.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
No puedo cruzarme de brazos&lt;br&gt;
e interrogar ahora al vacío.&lt;br&gt;
Me rodean la indignidad&lt;br&gt;
y el desprecio;&lt;br&gt;
me amenazan la cárcel y el hambre.&lt;br&gt;
¡No me dejaré sobornar!&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
No. No se puede ser libre enteramente&lt;br&gt;
ni estrictamente digno ahora&lt;br&gt;
cuando el chacal está a la puerta&lt;br&gt;
esperando&lt;br&gt;
que nuestra carne caiga, podrida.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Subiré al cielo,&lt;br&gt;
le pondré gatillo a la luna&lt;br&gt;
y desde arriba fusilaré al mundo,&lt;br&gt;
suavemente,&lt;br&gt;
para que esto cambie de una vez&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Hoy es un día histórico</title>
        <published>2008-09-29T20:32:57+00:00</published>
        <updated>2008-09-29T20:32:57+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/videos/hoy-es-un-dia-historico/"/>
        <id>https://textosypretextos.pages.dev/videos/hoy-es-un-dia-historico/</id>
        
        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/videos/hoy-es-un-dia-historico/">&lt;figure class=&quot;align-center&quot;&gt;
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    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Esdrújulo</title>
        <published>2008-09-26T01:32:28+00:00</published>
        <updated>2008-09-26T01:32:28+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Daniel Viglietti
          </name>
        </author>
        
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  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;La foto que acompaña a esta entrada es de mi autoría, y forma parte de la &lt;a href=&quot;&#x2F;fotos&#x2F;cronica-de-un-intento-de-homenaje&#x2F;&quot;&gt;Crónica de un intento de homenaje&lt;&#x2F;a&gt;&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;div&gt;
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    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Las tetas más bonitas del mundo</title>
        <published>2008-09-24T23:27:02+00:00</published>
        <updated>2008-09-24T23:27:02+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/videos/las-tetas-mas-bonitas-del-mundo/">&lt;p&gt;{{ external_embed(provider=“googlevideo”, url=“&amp;lt;embed id=&quot;VideoPlayback&quot; src=&quot;http:&#x2F;&#x2F;video.google.com&#x2F;googleplayer.swf?docid=3317596618427632420&amp;amp;hl=es&amp;amp;fs=true&quot; style=&quot;width:510px;height:415px&quot; allowFullScreen=&quot;true&quot; allowScriptAccess=&quot;always&quot; type=&quot;application&#x2F;x-shockwave-flash&quot;&amp;gt;”) }}&lt;&#x2F;p&gt;
 &lt;&#x2F;embed&gt;
&lt;p&gt;Una ciudad cualquiera. Una calle cualquiera. Una esquina cualquiera. Dos personas chocan brutalmente. La primera, una chica que lleva consigo una caja que sale despedida por los aires. La segunda, un chico que corre desesperadamente huyendo de no se sabe qué.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;Gracias Noe por el link. ;-)&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;div&gt;
&lt;h3 id=&quot;galeria&quot;&gt;Galería&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;div class=&quot;my-8 border border-black bg-neutral-50 p-5&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;story-kicker&quot;&gt;googlevideo&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p class=&quot;font-[var(--font-ui)] text-base leading-7 text-neutral-700&quot;&gt;
    &lt;a href=&quot;http:&amp;#x2F;&amp;#x2F;video.google.com&amp;#x2F;googleplayer.swf?docid=3317596618427632420&amp;amp;hl=es&amp;amp;fs=true&quot;&gt;Abrir contenido externo: googleplayer.swf&lt;&#x2F;a&gt;
  &lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
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    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>En estos días</title>
        <published>2008-09-16T13:25:04+00:00</published>
        <updated>2008-09-16T13:25:04+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Silvio Rodríguez
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/en-estos-dias/"/>
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/en-estos-dias/">&lt;p&gt;{&lt;blockquote class=&quot;epigrafe&quot;&gt;
&lt;p&gt;}
&lt;em&gt;A la mujer que amo y me ama&lt;&#x2F;em&gt;
{&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;blockquote&gt;
}&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;div class=&quot;poetry&quot;&gt;&lt;p&gt;En estos días, todo el viento del mundo sopla en tu dirección&lt;br&gt;
La osa mayor corrige la punta de su cola&lt;br&gt;
Y te corona con la estrella que guía: la mía&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Los mares se han torcido con no poco dolor hacia tus costas&lt;br&gt;
La lluvia dibuja en tu cabeza la sed de millones de árboles&lt;br&gt;
Las flores te maldicen muriendo, celosas&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
En estos días no sale el sol, sino tu rostro&lt;br&gt;
Y en el silencio, sordo del tiempo, gritan tus ojos&lt;br&gt;
¡Ay!, de estos días terribles&lt;br&gt;
¡Ay!, de lo indescriptible&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
En estos días no hay absolución posible para el hombre&lt;br&gt;
Para el feroz, la fiera que ruge y canta ciega&lt;br&gt;
Ese animal remoto que devora y devora primaveras&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
En estos días no sale el sol, sino tu rostro&lt;br&gt;
Y en el silencio, sordo del tiempo, gritan tus ojos&lt;br&gt;
¡Ay!, de estos días terribles&lt;br&gt;
¡Ay!, del nombre que lleven&lt;br&gt;
¡Ay!, de cuantos se marchen&lt;br&gt;
¡Ay!, de cuantos se queden&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
¡Ay!, de todas las cosas&lt;br&gt;
Que hinchan este segundo&lt;br&gt;
¡Ay!, de estos días terribles&lt;br&gt;
Asesinos del mundo&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
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    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Resueltos a ser libres</title>
        <published>2008-09-12T08:38:39+00:00</published>
        <updated>2008-09-12T08:38:39+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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&lt;p&gt;Discurso de Hugo Chávez Frías del 11 de septiembre de 2008 anunciando el retiro del embajador yanqui de suelo venezolano en gesto de solidaridad con el pueblo y el gobierno de Bolivia, ante la arremetida de la derecha fascista y los invasores.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Nosotros, ¡yanquis de mierda! ¡Sépanlo: estamos dispuesto a ser libres! Pase lo que pase, y cuéstenos lo que nos cueste!&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;No le voy a pedir a los demás gobiernos que hagan lo mismo que nosotros hacemos, no, cada quien es libre… pero, vaya, el día que nosotros los sudamericanos cantemos como un solo gallo nos respetaran. Ahí está el secreto&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Nueva Constitución Política del Estado Boliviano</title>
        <published>2008-09-12T08:14:14+00:00</published>
        <updated>2008-09-12T08:14:14+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Preámbulo
          </name>
        </author>
        
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        <id>https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/nueva-constitucion-politica-del/</id>
        
        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/nueva-constitucion-politica-del/">&lt;p&gt;{&lt;blockquote class=&quot;epigrafe&quot;&gt;
&lt;p&gt;}
&lt;em&gt;Al valiente Pueblo Boliviano, que sabe de lucha, sudor y revoluciones&lt;&#x2F;em&gt;
{&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;blockquote&gt;
}&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;En tiempos inmemoriales se erigieron montañas, se desplazaron ríos, se formaron lagos. Nuestra amazonia, nuestro chaco, nuestro altiplano y nuestros llanos y valles se cubrieron de verdores y flores.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Poblamos esta sagrada Madre Tierra con rostros diferentes, y comprendimos desde entonces la pluralidad vigente de todas las cosas y nuestra diversidad como seres y culturas. Así conformamos nuestros pueblos, y jamás comprendimos el racismo hasta que lo sufrimos desde los funestos tiemposde la colonia.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El pueblo boliviano, de composición plural, desde la profundidad de la historia, inspirado en las luchas del pasado, en la sublevación indígena anticolonial, en la independencia, en las luchas populares de liberación, en las marchas indígenas, sociales y sindicales, en las guerras del agua y de octubre, en las luchas por la tierra y territorio, y con la memoria de nuestros mártires, construimos un nuevo Estado.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Un Estado basado en el respeto e igualdad entre todos, con principios de soberanía, dignidad, complementariedad, solidaridad, armonía y equidad en la distribución y redistribución del producto social, donde predomine la búsqueda del vivir bien; con respeto a la pluralidad económica, social, jurídica, política y cultural de los habitantes de esta tierra; en convivencia colectiva con acceso al agua, trabajo, educación, salud y vivienda para todos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Dejamos en el pasado el Estado colonial, republicano y neoliberal. Asumimos el reto histórico de construir colectivamente el Estado Unitario Social de Derecho Plurinacional Comunitario, que integra y articula los propósitos de avanzar hacia una Bolivia democrática, productiva, portadora e inspiradora de la paz, comprometida con el desarrollo integral y con la libre determinación de los pueblos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Nosotros, mujeres y hombres, a través de la Asamblea Constituyente y con el poder originario del pueblo, manifestamos nuestro compromiso con la unidad e integridad del país. Cumpliendo el mandato de nuestros pueblos, con la fortaleza de nuestra Pachamama y gracias a Dios, refundamos Bolivia.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Honor y gloria a los mártires de la gesta constituyente y liberadora, que han hecho posible esta nueva historia.&lt;&#x2F;p&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Si llega a ser tucumana</title>
        <published>2008-09-11T17:06:40+00:00</published>
        <updated>2008-09-11T17:06:40+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Miguel Angel Pérez y Gustavo &quot;Cuchi&quot; Leguizamón
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/si-llega-a-ser-tucumana/"/>
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      &lt;figcaption class=&quot;mb-3&quot;&gt;Si llega a ser tucumana&lt;&#x2F;figcaption&gt;
    
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      &lt;source src=&quot;&amp;#x2F;media&amp;#x2F;mp3&amp;#x2F;Duo_Salteno_-_Como_quien_entrega_el_alma_-_07_-_Si_Llega_A_Ser_Tucumana.mp3&quot;&gt;
    &lt;&#x2F;audio&gt;
  &lt;&#x2F;div&gt;
&lt;&#x2F;figure&gt;
&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;Mi amigo Pablo, que sabe de muchas cosas pero especialmente de música, dice que la de arriba es “LA” versión de esta bellísima zamba. Es la interpretación del &lt;strong&gt;Dúo Salteño&lt;&#x2F;strong&gt; en el disco ** Como quien entrega el alma**. Y es para &lt;strong&gt;ella&lt;&#x2F;strong&gt;, que es tan tucumana como yo mendocino. ;-)&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;div&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>I&#x27;m back</title>
        <published>2008-09-11T10:24:13+00:00</published>
        <updated>2008-09-11T10:24:13+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/blog/i-m-back/"/>
        <id>https://textosypretextos.pages.dev/blog/i-m-back/</id>
        
        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/i-m-back/">&lt;p&gt;Amo la computación y deseo profundamente ser profesional, porque sé que me puede servir para servir. Existe en mí una convicción inclaudicable de que es este, el de ser un estudiante universitario, un privilegio soldado a fuego con la responsabilidad social que implica. Quiero honrarlo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Con ese espíritu choco, una y otra vez, con un sistema universitario que camina para otro lado, forma otras cabezas, con otras lógicas y objetivos. Sufro un poco por eso, pero no me amedrento y desde el pequeñito lugar que ocupo intento mi batalla.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Y hay algo importante, que a veces me cuesta ver: a los sistemas los forman personas, seres humanos. Con los seres humanos, en general, me llevo bien. Todo se trata, entonces, de cuanto aumento tengan los anteojos que me pongo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;A esas personas, a esos seres humanos que siendo así de bicho raro igual me quieren y me consideran un par, les escribí este email.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;querida-gente&quot;&gt;Querida gente:&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;Este es un email personal, pero no off topic. Es un mensaje de agradecimiento para tod@s l@s que formamos parte de esta carrera. Profes, compañer@s, amig@s. Gracias.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Después de una tambaleada profunda por quilombos personales que me afectaron mucho, he vuelto a la facu. Será complicado, todos sabemos que quien se baja del tren tiene que correr mucho para alcanzarlo (más si es un tren bala como el de ingeniería). Pero recuperé las ganas y la alegría de volver a estar con ustedes. Eso me da energía y aliento.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;¿A que viene este sincericidio? A que hace varios meses que no pisaba la facu. Soy particularmente vulnerable a mi ánimo, y se me suelen desordenar las prioridades, las convicciones y las razones por las que quiero ser profesional. Pero en todo este trance, el afecto de ustedes se hizo sentir. Los amigos  más cercanos siempre me transmitían los saludos de otros, quienes se preguntaban por mi desaparición abrupta. Otros siguieron invitándome al fulbito, otros me tuvieron en cuenta para un encuentro, siempre con la buena onda y el compañerismo que tienen.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Escribo acá y no a los mails personales porque considero que esto trasciende a las personas. Yo he estudiado en otra universidad, en otra ingeniería, y por mi curiosidad y eclecticismo conozco otras más. Eso me permite decirles, con el riesgo de sonar cursi, lo especial que esta, la nuestra. Además del empeño en lograr excelencia académica hay gran un grupo humano detrás, con profes abiertos al diálogo, que promueven el respeto mutuo y la colaboración sin solemnidades,  y compañer@s con el tezón y el compromiso de formar de esta carrera mucho más que un conjunto de estudiantes y profesores: formamos una gran comunidad educativa.  Y tenemos todo para seguir creciendo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Quiero hacer un agradecimiento especial a Miguel, Gustavo y Orlando que me abrieron las puertas con gran generosidad. Y todo los amigos: me alegrará volver a ver a much@s de ustedes por los pasillos, en el bar o en algún laboratorio.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Un abrazo inmenso que les llegue a tod@s
Martin.&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>Fallen</title>
        <published>2008-09-09T22:31:07+00:00</published>
        <updated>2008-09-09T22:31:07+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/videos/fallen/"/>
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/videos/fallen/">&lt;p&gt;&lt;embed src=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.metacafe.com&#x2F;fplayer&#x2F;1677122&#x2F;fallen.swf&quot; width=&quot;500&quot; height=&quot;431&quot; wmode=&quot;transparent&quot;  pluginspage=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.macromedia.com&#x2F;go&#x2F;getflashplayer&quot; type=&quot;application&#x2F;x-shockwave-flash&quot;&gt;&lt;&#x2F;embed&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;galeria&quot;&gt;Galería&lt;&#x2F;h3&gt;
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  &lt;a class=&quot;inline-flex border-2 border-black px-4 py-3 font-[var(--font-ui)] text-sm uppercase tracking-[0.18em]&quot; href=&quot;http:&amp;#x2F;&amp;#x2F;www.metacafe.com&amp;#x2F;fplayer&amp;#x2F;1677122&amp;#x2F;fallen.swf&quot;&gt;
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&lt;&#x2F;p&gt;
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    <entry xml:lang="es">
        <title>Una mujer y un hombre</title>
        <published>2008-09-08T21:12:15+00:00</published>
        <updated>2008-09-08T21:12:15+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Juan Gelman
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/una-mujer-y-un-hombre/">&lt;div class=&quot;poetry&quot;&gt;&lt;p&gt;Una mujer y un hombre llevados por la vida,&lt;br&gt;
una mujer y un hombre cara a cara&lt;br&gt;
habitan en la noche, desbordan por sus manos,&lt;br&gt;
se oyen subir libres en la sombra,&lt;br&gt;
sus cabezas descansan en una bella infancia&lt;br&gt;
que ellos crearon juntos, plena de sol, de luz,&lt;br&gt;
una mujer y un hombre atados por sus labios&lt;br&gt;
llenan la noche lenta con toda su memoria,&lt;br&gt;
una mujer y un hombre más bellos en el otro&lt;br&gt;
ocupan su lugar en la tierra.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;de Gotán, 1962.&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;div&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Sozinho</title>
        <published>2008-09-05T17:41:31+00:00</published>
        <updated>2008-09-05T17:41:31+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Caetano Veloso
          </name>
        </author>
        
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&lt;h3 id=&quot;sozinho-caetano-veloso&quot;&gt;Sozinho - Caetano Veloso&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;div class=&quot;poetry&quot;&gt;&lt;p&gt;A veces, en el silencio de la noche&lt;br&gt;
Me quedo imaginándonos a los dos&lt;br&gt;
Me quedo allí soñando despierto, juntando&lt;br&gt;
El antes, el ahora y el después.&lt;br&gt;
¿Por qué me dejas tan suelto?&lt;br&gt;
¿Por qué no me sigues los pasos?&lt;br&gt;
Me estoy sintiendo muy solo.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
No soy ni quiero ser tu dueño&lt;br&gt;
Es que un cariño a veces cae bien&lt;br&gt;
Tengo mis deseos y planes secretos&lt;br&gt;
Que abro para tí y nadie más.&lt;br&gt;
¿Por qué me olvidas y desapareces?&lt;br&gt;
¿Y si me interesara por alguien?&lt;br&gt;
¿Y si ella, de repente, me gana?&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Cuando nos gustamos&lt;br&gt;
Es claro que nos cuidamos&lt;br&gt;
Dices que me amas&lt;br&gt;
Sólo que que es de la boca para afuera&lt;br&gt;
O me engañas&lt;br&gt;
O no estás madura&lt;br&gt;
¿Dónde estás ahora?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;La rudimentaria traducción es propia, con gentiles correcciones del compañero Quique.&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;div&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Rey Muerto</title>
        <published>2008-09-03T16:22:41+00:00</published>
        <updated>2008-09-03T16:22:41+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;Cortometraje de ficción de la realizadora Lucrecia Martel incluido en la compilación Historias Breves I&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;div&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>II Jornadas Populares y Comunitarias</title>
        <published>2008-09-03T10:04:55+00:00</published>
        <updated>2008-09-03T10:04:55+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/fotos/ii-jornadas-populares-y/">&lt;p&gt;Todavía dura la &lt;a href=&quot;https:&#x2F;&#x2F;textosypretextos.pages.dev&#x2F;blog&#x2F;contener-la-respiracion&#x2F;&quot;&gt;emoción&lt;&#x2F;a&gt;. ¡Aguante &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.agrupacionmazamorra.com.ar&#x2F;&quot;&gt;Mazamorra&lt;&#x2F;a&gt;!&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;También podés ver &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;picasaweb.google.com&#x2F;lobonatalia&#x2F;MazamorraDADelNiO?authkey=YNeDs7Gm2NA&quot;&gt;las fotos de Nati&lt;&#x2F;a&gt; , &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;picasaweb.google.com&#x2F;urbanflaneur&#x2F;FestejarLosNinos&quot;&gt;las de David&lt;&#x2F;a&gt;,  &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;picasaweb.google.com&#x2F;gaitan&#x2F;IIJornadasPopularesYComunitarias&quot;&gt;este album completo&lt;&#x2F;a&gt; en Picasa y &lt;a href=&quot;https:&#x2F;&#x2F;textosypretextos.pages.dev&#x2F;blog&#x2F;contener-la-respiracion&#x2F;&quot;&gt;lo que escribí&lt;&#x2F;a&gt; el domingo a la noche.&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;div&gt;
&lt;h3 id=&quot;galeria&quot;&gt;Galería&lt;&#x2F;h3&gt;

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    <entry xml:lang="es">
        <title>Gente</title>
        <published>2008-09-03T09:39:45+00:00</published>
        <updated>2008-09-03T09:39:45+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Hamlet Lima Quintana
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/gente-213/">&lt;p&gt;{&lt;blockquote class=&quot;epigrafe&quot;&gt;
&lt;p&gt;}
A mi gente
{&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;blockquote&gt;
}&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;div class=&quot;poetry&quot;&gt;&lt;p&gt;Hay gente que con sólo decir una palabra&lt;br&gt;
enciende la ilusión y los rosales,&lt;br&gt;
que con sólo sonreír entre los ojos&lt;br&gt;
nos invita a viajar por otras zonas&lt;br&gt;
y nos hace recorrer toda la mágia.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Hay gente que con sólo dar la mano&lt;br&gt;
rompe la soledad, pone la mesa&lt;br&gt;
sirve el puchero, coloca guirnaldas.&lt;br&gt;
Que con sólo empuñar una guitarra&lt;br&gt;
hace una sinfonía de entrecasa.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Hay gente que con sólo abrir la boca&lt;br&gt;
llega hasta los confines del alma,&lt;br&gt;
alimenta una flor, inventa sueños,&lt;br&gt;
hace cantar al vino en las tinajas&lt;br&gt;
y se queda después como si nada.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Y uno se va de novio con la vida&lt;br&gt;
desterrando una muerte solitaria&lt;br&gt;
pues sabe que a la vuelta de la esquina&lt;br&gt;
hay gente que es así, tan necesaria.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>El olvidao</title>
        <published>2008-09-01T10:37:22+00:00</published>
        <updated>2008-09-01T10:37:22+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Duende Garnica
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/el-olvidao/">&lt;p&gt;{&lt;blockquote class=&quot;epigrafe&quot;&gt;
&lt;p&gt;}
A Lucas, que la canta caminando hacia el sol.
Y a Lea, que la baila tragando tierra y saliva
{&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;blockquote&gt;
}&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>Contener la respiración</title>
        <published>2008-09-01T00:01:37+00:00</published>
        <updated>2008-09-01T00:01:37+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/contener-la-respiracion/">&lt;p&gt;Era un goce extraño para mi,  un premio especial y efímero, tomar alguna calle neuquina en bajada a la velocidad que conducía mi mamá y con alguna maniobra audaz de por medio. Una sensación en el pecho que me asustaba un poquito, pero que era a la vez muy placentera.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Duraba sólo un instante  porque en general íbamos rápido y las pendientes neuquinas, al menos las interesantes, son cortas. Tal fugacidad me motivó a desarrollar una técnica para extender la duración del placer, que básicamente consistía en cerrar los ojos, contener la respiración y quedarme lo más quietito que pudiera hasta que ya no aguantáse más, o hasta que el rojo de un semáforo nos detuviera.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Una versión libre de mi técnica infantil estoy intentando en este momento. Me corre adrenalina por las venas, y no quiero que se vaya más.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Ya saben. El barrio. Los niños y las niñas. Sus carcajadas. Su asombro. Toda la magia. Y una escena que se me grabó: la abuela con sus nietas de la mano agradeciéndonos con una sonrisa que se le escapaba de la cara.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Y las compañeras, y los compañeros… cuanta entrega carajo, cuantos sueños ahí desnudados: tomen, acá tienen, este es el mundo en el que creemos. Lo queremos hacer con nuestras manos, y con las de todos ustedes.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Son las dos de la mañana y hace un rato se fueron l@s cumpas de casa.  Vinimos a festejar, a abrazarnos, a elevar una copa por habernos demostrado que con ganas, con solidaridad y organización, cualquier objetivo que nos propongamos está a nuestro alcance. Y eso dice que está al alcance del pueblo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Estoy exhausto. Pondré música de fondo. Alguna canción que hable de hoy, de esto que siento, y de cada una de esas personas que me hacen creer que se puede. Mientras escuche, inmóvil, voy a cerrar los ojos y a contener la respiración .&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;aqui-estan&quot;&gt;Aquí están&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;_ &lt;em&gt;Falta y Resto&lt;&#x2F;em&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
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&lt;div class=&quot;poetry&quot;&gt;&lt;p&gt;Florecen en el viento fresco de primavera&lt;br&gt;
Anidan en los montes a orillas del amor&lt;br&gt;
Son gotas de rocío que empapan la esperanza&lt;br&gt;
Son luz de un arcoíris de infinito color&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Viven en la memoria de todas las esquinas&lt;br&gt;
Rugen entre las olas tormentosas del sur&lt;br&gt;
Gritan desde el recuerdo su alarido de triunfo&lt;br&gt;
Aparecen cantando su eterna juventud&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Recitan la poesía de los amaneceres&lt;br&gt;
Tibio y claro silencio de una voz que no está&lt;br&gt;
Aparecen corriendo para hacernos la pica&lt;br&gt;
Y liberar al último que falte liberar.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Juegan todos los juegos que jugaron de niños&lt;br&gt;
Bailan todas las danzas que les toque bailar&lt;br&gt;
Son carne, piel y huesos de esa patria marchita&lt;br&gt;
Que de su sacrificio habrá de germinar&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Son la voz de la noche, la piel de la mañana&lt;br&gt;
Aroma de la feria, un sol en el pretil&lt;br&gt;
Unas adolescentes sonriendo enamoradas&lt;br&gt;
El retumbo en los barrios que agitan tamboril&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Aparecerán siempre que querramos buscarlos&lt;br&gt;
Cual calcio en las entrañas de un país fraternal&lt;br&gt;
Sangre sobre los surcos cultivando conciencias&lt;br&gt;
Cosechando alegría, siempre aparecerán.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;Ya subí &lt;a href=&quot;https:&#x2F;&#x2F;textosypretextos.pages.dev&#x2F;fotos&#x2F;ii-jornadas-populares-y&#x2F;&quot;&gt;las fotos de la jornada&lt;&#x2F;a&gt;.&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;div&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Benditos Malditos VIII</title>
        <published>2008-08-30T19:20:04+00:00</published>
        <updated>2008-08-30T19:20:04+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Joaquín Sabina
          </name>
        </author>
        
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        <id>https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/benditos-malditos-viii/</id>
        
        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/benditos-malditos-viii/">&lt;div class=&quot;poetry&quot;&gt;&lt;p&gt;Benditas sean las rubias calentonas&lt;br&gt;
que se bajan las bragas con cualquiera,&lt;br&gt;
las niñeras que salen respondonas&lt;br&gt;
y arrinconan al niño en la escalera,&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
las enfermeras que suben la fiebre,&lt;br&gt;
las tetas de pezón hospitalario,&lt;br&gt;
los gatos que no dan gato por liebre,&lt;br&gt;
los misterios gozosos del rosario,&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
los frívolos culitos cariñosos&lt;br&gt;
que no perdonan los polvos atrasados&lt;br&gt;
y no juegan a ricos y famosos,&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
los húmedos chochitos de las putas&lt;br&gt;
que consuelan a más desconsolados&lt;br&gt;
que las madres teresas de calcutas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;De de su libro de sonetos &lt;em&gt;“Ciento volando de catorce”&lt;&#x2F;em&gt;.&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;div&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Yo, payaso</title>
        <published>2008-08-29T18:59:42+00:00</published>
        <updated>2008-08-29T18:59:42+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/blog/yo-payaso/"/>
        <id>https://textosypretextos.pages.dev/blog/yo-payaso/</id>
        
        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/yo-payaso/">&lt;p&gt;Pero entre los amigos, entre la gente que me quiere y a la que quiero desde las tripas, siempre alguien quiere jugar, de día o de noche. Y hay uno en particular, el compañero actor &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.alternativateatral.com&#x2F;persona82608-gabriel-diovisalvi&quot;&gt;Gabriel Diovisalvi&lt;&#x2F;a&gt;.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Petiso, hiperquinético, buenazo y divertido, cayó hace unos días a proponerme ser cómplice de su disparate: armar a duo un sketch de payasos , para presentar en el festival por el día de los niños y las niñas del próximo domingo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;En unas hojitas de cuaderno trajo el borrador de sus ideas, con chistes que según él son bastante tradicionales, pero un entusiasmo que sólo se encuentra en su sonrisa.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Así es que nos pusimos en la maquinita a darle forma a ese guión, con los aportes de otros amigos sentados en la mesa redonda a la que acostumbramos en nuestra casa.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Abajo está el guión que terminamos esta tarde, en crudo, al que falta aun pasarle una lijita fina y una manito de barniz. El personaje que haré es el del presentador, que funciona cómo contrapunto de Pochoclón, el payaso antihéroe.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;A falta de dos días para el evento y con un sábado que se viene agitadito, aun no tuvimos ensayo y la producción escenográfica todavía es un pedazo de telgopol sin pintar. Pero las ganas están, y algo viene corriendo a gritar piedra libre.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;el-show-de-pochoclon&quot;&gt;El show de Pochoclón&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Presentador&lt;&#x2F;strong&gt;: Estimado público, les voy a presentar al ilusionista más grande, el artista más talentoso de todos los tiempos y épocas, el  maravilloso, el hilarante…. ¡Pochoclón!.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;*(Pochoclón entra en escena saludando al público) *&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Pochoclón&lt;&#x2F;strong&gt;: ¡Buenas tardes querido público presente! Tengo el gusto de que tengan el gusto de que yo esté presente aquí, en este escenario junto con mi perro.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Presentador&lt;&#x2F;strong&gt;: Le contamos al público presente que Pochoclón ha venido con su gran amigo, el fiel y bien educado perro Firulai.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Pochoclón&lt;&#x2F;strong&gt;: Salude al presentador Firulai&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;(Se acerca con el perro en brazos, que está hecho de telgopor. Apretando una una jeringa escondida, el perro mea al presentador)&lt;&#x2F;em&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Presentador&lt;&#x2F;strong&gt;: ¡Pero qué hace, hombre!… digo, ¡perro!&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;(Pochoclón lo reta la perro pero se ríe. Lo acomoda al costado del escenario)&lt;&#x2F;em&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Presentador&lt;&#x2F;strong&gt;: Vamos a pedirle silencio al público, porque Pochoclón va realizar una prueba muy difícil y necesita máxima concentración.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;(Pochoclón actúa concentrado y camina sonámbulo por el escenario. El presentador lo interpela para que se despierte)&lt;&#x2F;em&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Presentador&lt;&#x2F;strong&gt;: ¡Despiertése! ¡Qué hace, hombre! ¿No se da cuenta que está caminando dormido?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Pochoclón&lt;&#x2F;strong&gt;: ¡Bueno niños y niñas! ¡Señoras y señores! ¡Viejas chancludas y chicas lindas! ¿Están preparados para ver un truco espectacular, fantástico,  maravilloso, sublime…. nunca antes visto en Barrio Müller, Campos de la Ribera, Maldonado y alrededores…?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;(Pochoclón gesticula incitando al público a gritar)&lt;&#x2F;em&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Pochoclón&lt;&#x2F;strong&gt;: Entonces… vayan a ver a Piñón Fijo en el Teatro San Martín, el próximo fin de semana….&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Pochoclón&lt;&#x2F;strong&gt;:  No no, mentira, mentira… Si de qué se van a reír con el payaso ése, si lo único que sabe hacer es chuchu-uá chuchu-uá (lo dice burlesco). Eso lo hace cualquiera… miren  chuchu-uá chuchu-uá  (baila como Piñón Fijo). ¿Qué tiene de gracioso, a ver?  Chuchu-uá chuchu-uá.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Presentador&lt;&#x2F;strong&gt;: Pochoclón, no se haga el vivo con los niños y no le falte el respeto a Piñon Fijo, que es un payaso mucho más famoso que usted. Continue por favor.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Pochoclón&lt;&#x2F;strong&gt;:  Bueno señor presentador, tiene razón.  Chuchu-uá chuchu-uá.  Bueno…bueno…voy a hacer la primer prueba, pero voy a necesitar un ayudante del público. ¿Quien quiere subir ?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;(sube algún niño del público)&lt;&#x2F;em&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Pochoclón&lt;&#x2F;strong&gt;: &lt;em&gt;(dirigiéndose al niño)&lt;&#x2F;em&gt; ¿Cómo se llama usted?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;*(el niño responde) *&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Bueno señor, traigame el vaso y la botella de agua.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;*(El niño no sabe de qué se trata y entones Pochoclón lo apura hablando entre dientes) *&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Dele… que se nos cae el número, tenemos todo preparado..&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;(en voz alta)&lt;&#x2F;em&gt; Vaya, fíjese por ahí atrás.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;(El niñó trae el agua y Pochoclón le indica que prepare todo, que llene el vaso con agua y lo deje en el piso, y que acomode una silla frente al vaso)&lt;&#x2F;em&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Pochoclón&lt;&#x2F;strong&gt;: &lt;em&gt;(al público)&lt;&#x2F;em&gt; Por favor, señoras y señores, niñas y niños…. no intenten esto en su casa, es una prueba sólo apta para artistas experimentados, sólo para audaces y valientes, para temerarios  muy alta hombría, gente preparada, entrenada, artistas que dan la vida por su público… Es por eso que con ustedes… ¡Mi ayudante!&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;*(Pochoclón señala al niño). *&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Presentador&lt;&#x2F;strong&gt;: ¡Pochoclón! No se burle del público, por favor. ¡Presente su número de una vez! ¿Qué es lo que va a hacer con todo esto?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Pochoclón&lt;&#x2F;strong&gt;:  &lt;em&gt;(ofuscado)&lt;&#x2F;em&gt; No, no… no lo voy a hacer. No quiero, no quiero! Me da vértigo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;(se dirige a buscar a Firulai e intenta bajarse del escenario)&lt;&#x2F;em&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Presentador&lt;&#x2F;strong&gt;: &lt;em&gt;(lo detiene)&lt;&#x2F;em&gt;  No Pochoclón, no se enoje. Quién es el payaso más gracioso, el más valiente, el más fachero, el más grande de todos…&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Pochoclón&lt;&#x2F;strong&gt;:  Bueno, bueno… si lo quería a Piñon Fijo lo hubiese invitado a él pues!  Pero está bien, ahora va a ver, le voy a demostrar lo bueno que soy.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Presentador&lt;&#x2F;strong&gt;:  ¿Qué es lo que va a hacer?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Pochoclón&lt;&#x2F;strong&gt;: Me voy a tirar adentro’el agua.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Presentador&lt;&#x2F;strong&gt;: ¿Cómo? ¿Se va a tirar adonde?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Pochoclón&lt;&#x2F;strong&gt;: Me voy a tirar adentro’el agua.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Presentador&lt;&#x2F;strong&gt;: ¿Pero cómo va a hacer? Usted está loco… Mire lo que es el vaso, mire lo que es usted.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;*(el presentador hace un gesto pensativo llevandose la mano a la pera, y con una mano haciendo un gesto para enfatizar que Pochoclón –Gabi– es petizo) *&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Presentador&lt;&#x2F;strong&gt;: Bueno.. pensándolo bien capaz que se ahoga.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Pochoclón&lt;&#x2F;strong&gt;: No importa, yo me voy a tirar adentro’el agua.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Presentador&lt;&#x2F;strong&gt;: &lt;em&gt;(dirigiéndose al público)&lt;&#x2F;em&gt; ¿A ver, qué opinan ustedes?¿Podrá tirarse al agua? Bueno, Pochoclón, el público lo apoya…Si usted está dispuesto, hágalo nomás. Lo vemos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;(Pochoclón se prepara con un gorro de natación y antiparras, se saca los zapatos y se sube a la silla. Hace amagues temblando sobre la silla hasta que se tira hacia el vaso, lo levanta  y se toma el agua)&lt;&#x2F;em&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Presentador&lt;&#x2F;strong&gt;: Ahh bueno…usted si que es gracioso eh. ¿No puede hacer un truco de verdad alguna vez?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Pochoclón&lt;&#x2F;strong&gt;: Bueno bueno, no se enoje. Pero conste que yo no mentí, ¡eh! Yo dije “me voy a tirar adentro’el agua” ¿Y qué es lo que hice? Me tiré adentro el agua.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Presentador&lt;&#x2F;strong&gt;: Usted se está haciendo el pícaro Pochoclón.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Pochoclón&lt;&#x2F;strong&gt;: Igual tengo otro número, una prueba de fuerza y resistencia, toda mi energía la demostraré aquí, en este escenario para todo mi público. Primero vamos a despedir a nuestro ayudante con un fuerte aplauso. &lt;em&gt;(aplausos mientras el niño baja del escenario)&lt;&#x2F;em&gt;. Más fuerte che!&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Pochoclón&lt;&#x2F;strong&gt;: Lo que voy a hacer es levantar esta pesa, que es más pesada que la que levantó el chinito ese en las olimpiadas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;(Pochoclón ostenta su musculatura con poses exageradas)&lt;&#x2F;em&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Presentador&lt;&#x2F;strong&gt;: &lt;em&gt;(al público)&lt;&#x2F;em&gt;  ¡Pochoclón va a levantar una pesa de 400kg! ¿Podrá? A ver, lo observamos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;(El payaso comienza a levantar  la pesa con movimientos desarticulados, perdiendo el equilibrio hasta que logra subirla a la altura del pecho con actitud de mucho esfuerzo. Mientras tanto entra a escena una señorita – Vanina – a entregarle unos papeles al presentador, pasando por adelante del payaso con caminada sensual)&lt;&#x2F;em&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Vanina&lt;&#x2F;strong&gt;: Presentador, aquí tiene los papeles que se olvidó en  el camarín.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Presentador&lt;&#x2F;strong&gt;: Muchas gracias señorita&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;*(Pochoclón abandona bruscamente la pose de esfuerzo, y apoyandose sobre la pesa  en actitud canchera –denunciando que ésta no pesaba nada– se queda obnubilado mirando a la chica. El presentador, complice con el público, comienza a gesticular ofuscado ante la farsa del payaso). *&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Presentador&lt;&#x2F;strong&gt;: &lt;em&gt;(al público)&lt;&#x2F;em&gt; Es una farsa, es un trucho este payaso..  &lt;em&gt;(ente dientes dice)&lt;&#x2F;em&gt; Pochoclón… Pochoclón… el númerito&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;(El payaso no lo oye. El presentador se acerca y le toca el hombro por atrás)&lt;&#x2F;em&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Presentador&lt;&#x2F;strong&gt;: Pochoclón… el público está esperando .&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Pochoclón&lt;&#x2F;strong&gt; &lt;em&gt;(sin girar el cuerpo lo ignora, y le quita la mano del hombro)&lt;&#x2F;em&gt; Salí, volá…&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Presentador&lt;&#x2F;strong&gt;: &lt;em&gt;(levantando la voz)&lt;&#x2F;em&gt; ¡Pochoclón, la pesa!&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;(El payaso reacciona y levanta la pesa inmediatamente hasta arriba de su cabeza, y comienza a elogiarse a sí mismo)&lt;&#x2F;em&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Pochoclón&lt;&#x2F;strong&gt;: ¡Espectacular!, ¡Que fuerza que tengo! soy más fuerte que La Mole Moli. Más fuerte que todos los luchadores de 100% Lucha!&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Presentador&lt;&#x2F;strong&gt;: No señor, ¿Sabe lo que es usted? ¡ Usted es un farsante! Un farsante y un baboso… ¿Cómo va a acosar así a la señorita?  Cómo va a quedarse mirando así a una chica, parece un presentador…un presentador yanqui che. Lo único que lo puede salvar es que le diga un buen piropo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Pochoclón&lt;&#x2F;strong&gt;: Un piropo… mmhhh… Bueno, a ver, tengo alguno.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Presentador&lt;&#x2F;strong&gt;: Bueno, lo escuchamos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Pochoclón&lt;&#x2F;strong&gt;: Ahí va: Tus ojos son como dos frutillas, tu nariz como una cereza, tu boca carnosa como un durazno, y jugosa como una sandía… ¿Por qué no te casás conmigo así me pongo una verdulería?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;(Vanina se ríe pero hace gestos de negación con la cabeza)&lt;&#x2F;em&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Presentador&lt;&#x2F;strong&gt;: Me parece que no es un piropo muy seductor ese, Pochoclón… A la señorita no le gustó  mucho. ¿Tiene otro?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Pochoclón&lt;&#x2F;strong&gt;: Sí, tengo este que es muy bueno: Ayer me fui hasta tu casa, y en tus ojos quedé perdido… ¿No me pasái un cospel así me vuelvo en colectivo?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Presentador&lt;&#x2F;strong&gt;: No, no…eso no es un piropo seductor. En vez de seducirla le pide plata.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Pochoclón&lt;&#x2F;strong&gt;: Bueno, bueno este está buenísimo, con este la conquisto sí o sí.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Presentador&lt;&#x2F;strong&gt;: Bueno, es su última oportunidad ¿Cierto chicos?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Pochoclón&lt;&#x2F;strong&gt;: Escuchemé: Cuando nos casemos viviremos en una montaña, rodeado de  flores y ruda. Lo único que te pido: no me traigas a tu vieja chancluda.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;(Vanina, ofendida, lo persigue por el escenario hasta que se bajan corriendo)&lt;&#x2F;em&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Presentador&lt;&#x2F;strong&gt;: Y bueno… él se lo buscó.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;** (FIN) **&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;&lt;span id=&quot;video&quot;&gt;&lt;&#x2F;span&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;video&quot;&gt;Video&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;Acá algunos fragmentos de la presentación que, como verán, salió bastante improvisada.&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>La soja transgénica</title>
        <published>2008-08-28T14:30:37+00:00</published>
        <updated>2008-08-28T14:30:37+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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&lt;p&gt;La liga fue un programa de investigación periodística de la televisión argentina, producido por Cuatro Cabezas y puesto en el aire por primera vez en 2005 en el canal Telefé. El programa solía abordar temas de contenido social, ecológico, político, económico e investigativo, a través de una mirada joven, ágil y sin censura.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Parafraseando a &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;https:&#x2F;&#x2F;web.archive.org&#x2F;web&#x2F;20160412185234&#x2F;http:&#x2F;&#x2F;www.nacionapache.com.ar&#x2F;archives&#x2F;2350&quot;&gt;Nación Apache&lt;&#x2F;a&gt;:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Desde aquí nunca se remitió a la televisión, tal vez porque ella en nada representa los intereses de este sitio. Pero se ha dado un testimonio que, fuera del contexto del medio difusor, representa una visión crítica del saqueo agroexportador que tanto se disputan el Estado como los latifundistas, pools de siembra, medianos y pequeños productores. La riqueza que circula entre esos sectores tiene destino de tragedia.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
</content>
        
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        <title>Amablemente</title>
        <published>2008-08-27T03:54:02+00:00</published>
        <updated>2008-08-27T03:54:02+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Edmundo Rivero - Iván Diez
          </name>
        </author>
        
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&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;Tango de Iván Diez y Edmundo Rivero, interpretado con guitarra por Edmundo Rivero. El video es un foto-clip basado en el tango creado por el estudio &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.fionamettini.com&quot;&gt;Fiona Mettini&lt;&#x2F;a&gt;.&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;div&gt;
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        <title>El abrazo caracol</title>
        <published>2008-08-27T01:17:22+00:00</published>
        <updated>2008-08-27T01:17:22+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/blog/el-abrazo-caracol/"/>
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/el-abrazo-caracol/">&lt;p&gt;Nacho se fue de viaje, y en su despedida nos dejó un abrazo caracol. Fue vertiginosa su decisión. Con valentía, audacia y unos sueños así grandotes, mirá. Lleva suficiente alegría consigo para que todo le salga bien.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Se sumó a la agrupación, como suele suceder, invitado por otro cumpa y motivado por las ganas propias de hacer con otros. La energía que ese pibe regalaba cada sábado era increíble, con una entrega y una pasión que semana a semana se hacía tangible y reconocida.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– ¡Cara de Papa! ¡Maestro Splinter! – sonaban durante la tarde los múltiples apodos con los que Nachito fue bautizado.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Una vez le pregunté mientras volvíamos en el colectivo, exhaustos y felices porque la actividad nos había salido bien, qué significaba para él hacer lo que hacía, qué lo había conectado tanto en tan poco tiempo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Con la emoción en los ojos cansados, entre la sonrisa y los pelos disparatados que suele llevar en la cara, me dijo que todo era bastante simple: había encontrado un lugarcito donde se sentía feliz.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Tengo la sospecha que a las personas como Nachito le pasan esas cosas: dan tanto, pero tanto, tanto… que se olvidan de guardar un poquito sí mismo y de aprender a recibir.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El próximo domingo habrá fiestón en el barrio. Festejaremos el día de los niños y las niñas, en el marco de las &lt;em&gt;Segundas Jornadas Populares y Comunitarias&lt;&#x2F;em&gt; que organizamos junto con muchos grupos y organizaciones compañeras. Las primeras jornadas fueron hace poquito, menos de un mes, cuando Nachito todavía no había decidido su viaje, pero sí lo imaginaba porque eso lo hizo desde siempre.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Aquel domingo reímos, bailamos, malabareamos, hicimos pulseritas y relatamos la semifinal del campeonato de fútbol juntos, incluyendo la definición por penales que no alcanzábamos a ver porque el público nos tapaba la visual formando un triángulo entre los palos y el punto penal.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Este domingo no habrá relato a duo, pero Nachito andará por ahí, cosechando lo que supo sembrar. Sólo se soltó una mano. Con la otra nos lleva bien fuerte a dar algunas vueltas. Será el abrazo caracol más grande del mundo.&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>Te doy una canción</title>
        <published>2008-08-25T22:40:01+00:00</published>
        <updated>2008-08-25T22:40:01+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Silvio Rodríguez
          </name>
        </author>
        
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&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;Del disco &lt;em&gt;Mujeres&lt;&#x2F;em&gt;, de 1978.&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;div&gt;
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        <title>Foutaises</title>
        <published>2008-08-25T21:01:42+00:00</published>
        <updated>2008-08-25T21:01:42+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;&lt;em&gt;Foutaises, catalogue nostalgique des plaisirs de la vie&lt;&#x2F;em&gt;.  Es el primer cortometraje de Jean-Pierre Jeunet, de 1989. Con la actuación protagónica de &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.imdb.com&#x2F;name&#x2F;nm0684500&#x2F;&quot;&gt;Dominique Pinon&lt;&#x2F;a&gt;, uno de sus actores preferidos, y una idea argumental que se repite en algunos pasajes de Amelie y Delicatessen, películas que le valieron el reconocimiento internacional.&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;div&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Edad</title>
        <published>2008-08-24T22:03:03+00:00</published>
        <updated>2008-08-24T22:03:03+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Ernesto Sábato
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/edad-201/">&lt;p&gt;¿Qué se puede hacer en ochenta años? Probablemente, empezar a darse cuenta de cómo habría de vivir y cuáles son las tres o cuatro cosas que valen la pena.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Un programa honesto requiere ochocientos años. Los primeros cien serían dedicados a los juegos propios de la edad, dirigidos por ayos de quinientos años; a los cuatrocientos años, terminada la educación superior, se podría hacer algo de provecho; el casamiento no debería hacerse antes de los quinientos; los últimos cien años de vida podrían dedicarse a la sabiduría.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Y al cabo de los ochocientos años quizá se empezase a saber cómo habría que vivir y cuales son las tres o cuatro cosas que valen la pena.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Un programa honesto requiere ocho mil años… Etcétera.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;Fragmento de &lt;em&gt;Uno y el Universo&lt;&#x2F;em&gt;, de 1945. Fue el primer libro publicado de &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;es.wikipedia.org&#x2F;wiki&#x2F;Ernesto_Sabato&quot;&gt;Sábato&lt;&#x2F;a&gt;, teniendo él 34 años.&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;div&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Soneto a tus vísceras</title>
        <published>2008-08-20T22:32:57+00:00</published>
        <updated>2008-08-20T22:32:57+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Baldomero Fernandez Moreno
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/soneto-a-tus-visceras/">&lt;div class=&quot;poetry&quot;&gt;&lt;p&gt;Harto ya de alabar tu piel dorada,&lt;br&gt;
tus externas y muchas perfecciones,&lt;br&gt;
canto al jardín azul de tus pulmones&lt;br&gt;
y a tu traquea elegante y anillada.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Canto a tu masa intestinal rosada&lt;br&gt;
al bazo, al páncreas, a los epiplones,&lt;br&gt;
al doble filtro gris de tus riñones.&lt;br&gt;
Y a tu matriz profunda y renovada.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Canto al tuetano dulce de tus huesos,&lt;br&gt;
a la linfa que embebe tus tejidos,&lt;br&gt;
al acre olor orgánico que exhalas.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Quiero gastar tus vísceras a besos,&lt;br&gt;
vivir dentro de ti con mis sentidos…&lt;br&gt;
yo soy un sapo negro con dos alas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Uso mis manos. Uso mis ideas</title>
        <published>2008-08-19T12:14:56+00:00</published>
        <updated>2008-08-19T12:14:56+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/videos/uso-mis-manos-uso-mis-ideas/">&lt;p&gt;{{ external_embed(provider=“sevenload”, url=“&amp;lt;object type=&quot;application&#x2F;x-shockwave-flash&quot; data=&quot;http:&#x2F;&#x2F;en.sevenload.com&#x2F;pl&#x2F;8e2mSB5&#x2F;445x364&#x2F;swf&quot; width=&quot;445&quot; height=&quot;364&quot;&amp;gt;&amp;lt;param name=&quot;allowFullscreen&quot; value=&quot;true&quot; &#x2F;&amp;gt;&amp;lt;param name=&quot;allowScriptAccess&quot; value=&quot;always&quot; &#x2F;&amp;gt;&amp;lt;param name=&quot;movie&quot; value=&quot;http:&#x2F;&#x2F;en.sevenload.com&#x2F;pl&#x2F;8e2mSB5&#x2F;445x364&#x2F;swf&quot; &#x2F;&amp;gt;&lt;&#x2F;object&gt;”) }}&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;En 1973, un grupo de militantes populares iniciaron un proyecto de alfabetización de adultos en el Barrio Villa Obrera, en las afueras de la ciudad de Centenario, provincia del Neuquén, tomando en cuenta las experiencias cubanas y las desarrolladas por Paulo Freire en la década del ’60.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Una producción de &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;mascarocine.org&#x2F;&quot;&gt;Mascaró Cine Americano&lt;&#x2F;a&gt;.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;galeria&quot;&gt;Galería&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;div class=&quot;my-8 border border-black bg-neutral-50 p-5&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;story-kicker&quot;&gt;sevenload&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p class=&quot;font-[var(--font-ui)] text-base leading-7 text-neutral-700&quot;&gt;
    &lt;a href=&quot;http:&amp;#x2F;&amp;#x2F;en.sevenload.com&amp;#x2F;pl&amp;#x2F;8e2mSB5&amp;#x2F;445x364&amp;#x2F;swf&quot;&gt;Abrir contenido externo: swf&lt;&#x2F;a&gt;
  &lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Aparte de puto</title>
        <published>2008-08-18T20:47:18+00:00</published>
        <updated>2008-08-18T20:47:18+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/blog/aparte-de-puto/"/>
        <id>https://textosypretextos.pages.dev/blog/aparte-de-puto/</id>
        
        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/aparte-de-puto/">&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;(…)Entrar en un weblog personal por primera vez es como encontrarse con alguien bajo el sol blanco del mediodía. Estamos todos medios atontados y aburridos, y esta fiesta de principios de milenio está aburridísima. De pronto hacés clic y estás en un nuevo weblog y es como si alguien llegara de repente, mordiera su perro caliente, hiciera una pausa y anunciara: “hablemos de mí que es un tema fascinante”. Y se larga a hablar.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;fragmento de &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.putoyaparte.com&#x2F;archivos&#x2F;categorias&#x2F;colaboraciones&#x2F;el_texto_que_escribi_para_la_mesa_redonda_en_el_rojas.html&quot;&gt;un  texto&lt;&#x2F;a&gt;  de Xtian.&lt;&#x2F;em&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;El tipo se llama Christian, y tiene un &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.putoyaparte.com&quot;&gt;weblog personal&lt;&#x2F;a&gt;. Bien personal, pienso.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Es que la mayoría de las veces habla de él, de sus historias y, tiene razón, es un tema fascinante. O bueno, lo disimula muy bien. No sé si su vida será interesante para vivirla, pero es bellísima para leerla. El tipo es gay. Y escribe arrolladoramente bonito.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Esta entrevista se la hice por email hace más de un año, y por esas cosas del despelote virtual se fue perdiendo bajo una pila de “Enlarge your penis”, o cosas por el estilo. Pero acá está, resucitada, y aún con el mismo tamaño. Que sirva como recuerdo de cuando éramos jóvenes.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– &lt;strong&gt;Xtian, para vos, ¿qué significa escribir? ¿Qué te impulsa a hacerlo ?&lt;&#x2F;strong&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Para mí escribir es buscar una verdad. Suena pretencioso, pero lo siento así. Escribir me permite bajar un cambio, ver las cosas en cámara lenta, volver a mirarlas y descubrir algo nuevo acerca de mí o de los demás.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;También está, por supuesto, la respuesta del otro. Escribir a veces te permite una comunicación más eficiente que una charla o una caricia. Ojo, no siempre, pero a veces, y un poco por accidente, se abre una banda ancha entre el que escribe y el que lee. Digo por accidente, porque la mayoría de las veces me pasa al revés, que siento que me leen mal, o que los comentarios que recibo no tienen nada que ver con las intenciones que tuve al escribir.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Y por último, creo que uno de los impulsos cruciales es el de dejar constancia de lo que me pasa. Dejar una pequeña marca, aunque sea un grafitti en la pared de un baño. Pero es un grafitti para mí, porque desconfío, sobre todo últimamente, de mi memoria. Cuando releo cosas que escribí hace 6 años me transporto a esa persona que fui y a ese momento. Es como subirte al DeLorean de Volver al futuro, pero funciona sin plutonio y no te persiguen los terroristas libios…&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– &lt;strong&gt;¿De qué forma escribir en internet, en un weblog, te influye?&lt;&#x2F;strong&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– No lo sé, porque yo empecé escribiendo con algo de seriedad en la internet misma. Al principio mandaba emails, después emails masivos y después empecé con el weblog, que es como un email masivo también. Creo que el hecho de haber escrito siempre para internet creó en mi cabeza un modelo de lector inquieto, siempre a punto de hacer clic en cualquier lado y rajar. Por eso mucho de lo que escribo está escrito en una atmósfera de urgencia, como cuando dejás un mensaje en un contestador y sabés que solo tenés un minuto.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Ojo, urgencia no quiere decir atolondrarse. Hablo de otra cosa, de la voluntad de poner la carne sobre la parrilla y de un compromiso de honestidad (que no es lo mismo que veracidad). No sé si me sale, pero esa es la intención&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– &lt;strong&gt;En esa búsqueda de la verdad, ¿te animás a meterte en los huecos de la ficción?&lt;&#x2F;strong&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Sí, hay textos míos que está claro que son ficción (cuando el narrador es mujer, por ejemplo).&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;En cierto sentido, la “verdad” de un texto no tiene que coincidir en un 100% con la “verdad” factual. Creo que cada uno pone sus límites respecto a qué porcentaje del texto debe ser real y qué porcentaje puede ser inventado. Yo por ejemplo cambio los nombres y algunos detalles que me permiten que el relato sea más sólido (comprimirlo temporalmente o espacialmente, quitar personajes y mantener la trama, etc). En general no invento cosas que siento que violentan la historia en sí, por más que le podrían agregar jugo. Es muy difícil explicar dónde pongo el límite, pero te doy un ejemplo: en la historia “&lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.putoyaparte.com&#x2F;2002&#x2F;10&#x2F;07&#x2F;zen-en-el-arte-de-la-cortada-de-rostro&#x2F;&quot;&gt;Zen en el arte…&lt;&#x2F;a&gt;”, yo voy caminando por la calle con un amigo y me cruzo con alguien con el que salí y que yo pateé. Mucha gente me sugirió que la historia ganaría fuerza si mi personaje estuviera todavía enamorado del tipo, pero eso no era así, y sentí que no podía cambiar eso. Podría haber puesto que iba solo por la calle, no con mi amigo, o que el hecho sucedió en un boliche, pero cambiar que yo estaba enamorado cuando no lo estaba, aunque con eso la historia ganara espesor, no.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Igual es una decisión muy personal, me parece lícito también manejarse con la idea de que “la única verdad es el texto” y maximizar la efectividad del texto, liberarlo a su propia dinámica, desatarlo del ancla de lo verídico.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– &lt;strong&gt;Me confesaste que casi no leés weblogs, porque la mayoría te
resultan aburridos. ¿Ya dejaste de buscar en el mar de las autoconfesiones para públicos cautivos?&lt;&#x2F;strong&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Lo que me pasa con los weblogs es que no veo mucho que me conmueva, que me pegue en algún lado sensible. Hay como un auge de la inteligencia ácida, de la ironía porque sí. También hay weblogs tecnológicos que reciclan cosas de Slashdot o de weblogs yanquis. Yo tenía esperanzas de que los weblogs acercaran nuevas voces, nuevos ámbitos, pero creo que reciclaron cosas que ya estaban en otros lados. Los gags, las ironías, son los de Pergolini o Todo por dos pesos. Las noticias las de Wired. No es que me parezca mal, es que me parece que la atmósfera está muy gélida, y últimamente, desinflada: el fenómeno se masificó, pero no se diversificó. Y no hay competencia, o por lo menos no hay competencia inteligente…&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– ** El tuyo se diferencia de la mayoría porque está mucho mejor escrito, pero es a la vez muy autoconfesional, y en eso tiene mucho peso tu sexualidad…**&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Sí, no lo tengo muy asumido, pero debe ser así. Ojo que no es deliberado. No es que pienso: a ver que tengo para escribir que sea porno… no, nada que ver. Es confesional, pero al mismo tiempo hay cosas que no cuento. El sexo no me parece una zona tan íntima, en realidad… al menos no como les parece a los demás. Mis zonas íntimas están en otros lados. En realidad cuando escribo solo puedo tener una o dos cosas en la cabeza: sólo busco algo que tenga “olor” y escribo, pero ahora que lo miro en perpectiva, me doy cuenta que muchas cosas tienen “olor” a transpiración.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Seré un obseso y no me di cuenta. O quizás el sexo sea metáfora o puente hacia otra cosa. O será que me divierte patear algunos tabúes, pero no creo. ¿Ves? Está claro que no lo tengo resuelto…&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– &lt;strong&gt;¿Creés que ser un escritor gay (o un gay que escribe, si te
pesa lo de “escritor”) y que muchas de tus historias giren en torno a tu sexualidad, funciona como gancho para los lectores? Y en algún punto, ¿no son tus textos confesiones que resultan ficción para la
mayoría?&lt;&#x2F;strong&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;No lo sé eso. Supongo que sí. Igual me parece que si fuera heterosexual y agarrase todos los “José” por “María” la cosa no cambiaría mucho. Creo que quizás al ser gay, estoy fuera del circo romano de la lucha hombre - mujer. O sea, si una mina pone que se cogió a 15, es puta o porn star. Si lo escribe un pibe, es un banana o un grasa. Yo debo ser el puto promiscuo con pretensiones poéticas, pero igual la etiqueta me parece un poquito menos pesada, creo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;De nuevo, no es algo consciente. Cuando escribo no pienso que una mujer casada de 30 años va a leer algo y va a pensar “qué loco”. Podría ser más porno, pero no es mi intención. A veces me sorprende que alguna gente me dice “cómo me calentó ese post”. El otro día una chica me dijo: “Está bueno porque me caliento con lo que escribís, pero me caliento como hombre”. No entendí nada.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Creo que igual el gancho está en otro lado. Creo que quizás el primer gancho sea lo sexual, pero es solo una puerta hacia otra cosa. A mí me pasa eso con el sexo: después de la orgía número 500, el sexo es una peaje hacia otra autopista. Creo que el gancho fundamental de mi texto es que no arrastro al lector hacia adelante, sino que siento al lector al lado mío, y los dos nos metemos juntos en el tren fantasma. Eso trato de hacer, no sé si lo logro o no. Es “elige tu propia aventura”, digamos. Les digo “no tengo idea de qué carajo está pasando acá, pero ¿qué tal si nos metemos en este juntos?”.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;Entrevista realizada a mediados de 2006, y publicada en &lt;a href=&quot;https:&#x2F;&#x2F;textosypretextos.pages.dev&#x2F;blog&#x2F;un-cuaderno-en-el-cajon&#x2F;&quot;&gt;Efecto Tábano&lt;&#x2F;a&gt; en febrero de 2007.&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;div&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Los invisibles III</title>
        <published>2008-08-17T14:40:11+00:00</published>
        <updated>2008-08-17T14:40:11+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <id>https://textosypretextos.pages.dev/fotos/los-invisibles-iii/</id>
        
        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/fotos/los-invisibles-iii/">&lt;p&gt;Fotografía tomada en mayo de 2002, con una cámara analógica y película B&amp;amp;N proceso C41, en el centro de la ciudad de Neuquén (Anfiteatro del Parque Central). Esta es una reproducción “foto de foto” de una ampliación de la toma original, de la cual extravié el negativo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El detalle de la gorra, que en esta versión no se aprecia, dice: “Copa Barrio 2001. Gobierno de la Provincia de Neuquén”.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Esta serie, que expuse en la presentación del Taller de Fotografía Creativa en 2003, se compone también de &lt;em&gt;&lt;a href=&quot;https:&#x2F;&#x2F;textosypretextos.pages.dev&#x2F;fotos&#x2F;los-invisibles-i&#x2F;&quot;&gt;Los invisibles I&lt;&#x2F;a&gt;&lt;&#x2F;em&gt; y &lt;em&gt;&lt;a href=&quot;https:&#x2F;&#x2F;textosypretextos.pages.dev&#x2F;fotos&#x2F;los-invisibles-ii&#x2F;&quot;&gt;Los invisibles II&lt;&#x2F;a&gt;&lt;&#x2F;em&gt;.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;galeria&quot;&gt;Galería&lt;&#x2F;h3&gt;

&lt;figure class=&quot;align-center&quot;&gt;
  &lt;div class=&quot;media-frame&quot;&gt;
    &lt;img src=&quot;&amp;#x2F;media&amp;#x2F;jpg&amp;#x2F;invisiblesIII.jpg&quot; alt=&quot;&quot; loading=&quot;lazy&quot;&gt;
  &lt;&#x2F;div&gt;
  
&lt;&#x2F;figure&gt;

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        <title>Guerreros del Arcoiris</title>
        <published>2008-08-17T14:21:17+00:00</published>
        <updated>2008-08-17T14:21:17+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/videos/guerreros-del-arcoiris/"/>
        <id>https://textosypretextos.pages.dev/videos/guerreros-del-arcoiris/</id>
        
        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/videos/guerreros-del-arcoiris/">&lt;p&gt;{{ external_embed(provider=“googlevideo”, url=“&amp;lt;embed id=&quot;VideoPlayback&quot; style=&quot;width:500px;height:407px&quot; allowFullScreen=&quot;true&quot; src=&quot;http:&#x2F;&#x2F;video.google.com&#x2F;googleplayer.swf?docid=5631582083629130325&amp;amp;hl=es&amp;amp;fs=true&quot; type=&quot;application&#x2F;x-shockwave-flash&quot;&amp;gt;”) }}&lt;&#x2F;p&gt;
 &lt;&#x2F;embed&gt;
&lt;p&gt;Este documental realizado por la Cooperativa Humana, relata la lucha del pueblo boliviano durante y después de la aprobación de la nueva Constitución por parte de la Asamblea Nacional Constituyente, así como la reacción de grupos políticos y de la oligarquía de las cuatro provincias del oriente del país, que han manipulado a una parte de la población para que los apoyen en las autonomías secesionistas. Puede apreciarse además la reacción violenta y xenófoba de algunos de estos grupos en contra de la población indígena boliviana.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;galeria&quot;&gt;Galería&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;div class=&quot;my-8 border border-black bg-neutral-50 p-5&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;story-kicker&quot;&gt;googlevideo&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p class=&quot;font-[var(--font-ui)] text-base leading-7 text-neutral-700&quot;&gt;
    &lt;a href=&quot;http:&amp;#x2F;&amp;#x2F;video.google.com&amp;#x2F;googleplayer.swf?docid=5631582083629130325&quot;&gt;Abrir contenido externo: googleplayer.swf&lt;&#x2F;a&gt;
  &lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
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        <title>Fico assim sem você</title>
        <published>2008-08-16T19:57:30+00:00</published>
        <updated>2008-08-16T19:57:30+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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&lt;div class=&quot;poetry&quot;&gt;&lt;p&gt;Avião sem asa,&lt;br&gt;
fogueira sem brasa,&lt;br&gt;
sou eu assim sem você.&lt;br&gt;
Futebol sem bola,&lt;br&gt;
Piu-piu sem Frajola,&lt;br&gt;
sou eu assim sem você.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Por que é que tem que ser assim&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
se o meu desejo não tem fim.&lt;br&gt;
Eu te quero a todo instante&lt;br&gt;
nem mil auto falantes&lt;br&gt;
vão poder falar por mim.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Amor sem beijinho,&lt;br&gt;
Bochecha sem claudinho,&lt;br&gt;
sou eu assim sem você.&lt;br&gt;
Circo sem palhaço,&lt;br&gt;
namoro sem amasó,&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
sou eu assim sem você&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Tô louca pra te ver chegar,&lt;br&gt;
Tô louca pra te ter nas mãos.&lt;br&gt;
Deitar no teu abraço,&lt;br&gt;
Retomar o pedaço que falta no meu coração.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Eu não existo longe de você&lt;br&gt;
e a solidão é o meu pior castigo.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Eu conto as horas pra poder te ver&lt;br&gt;
mas o relógio tá de mal comigo&lt;br&gt;
Por quê?&lt;br&gt;
Por quê?&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Neném sem chupeta,&lt;br&gt;
Romeu sem Julieta,&lt;br&gt;
sou eu assim sem você.&lt;br&gt;
Carro sem estrada,&lt;br&gt;
queijo sem goiabada,&lt;br&gt;
sou eu assim sem você&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Por que é que tem que ser assim&lt;br&gt;
se o meu desejo não tem fim.&lt;br&gt;
Eu te quero a todo instante&lt;br&gt;
nem mil auto falantes vão poder&lt;br&gt;
falar por mim&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Eu não existo longe de você&lt;br&gt;
e a solidão é o meu pior castigo.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Eu conto as horas pra poder te ver&lt;br&gt;
mas o relógio tá de mal comigo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Escribo en el olvido</title>
        <published>2008-08-16T19:55:31+00:00</published>
        <updated>2008-08-16T19:55:31+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Juan Gelman
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/escribo-en-el-olvido/">&lt;div class=&quot;poetry&quot;&gt;&lt;p&gt;Escribo en el olvido&lt;br&gt;
en cada fuego de la noche&lt;br&gt;
cada rostro de ti.&lt;br&gt;
Hay una piedra entonces&lt;br&gt;
donde te acuesto mía,&lt;br&gt;
ninguno la conoce,&lt;br&gt;
he fundado pueblos en tu dulzura,&lt;br&gt;
he sufrido esas cosas,&lt;br&gt;
eres fuera de mí,&lt;br&gt;
me perteneces extranjera.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Malevaje</title>
        <published>2008-08-15T12:49:02+00:00</published>
        <updated>2008-08-15T12:49:02+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Enrique Santos Discépolo
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/malevaje/"/>
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&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;Tango de 1929. Letra de Enrique Santos Discépolo y música de Juan de Dios Filiberto. En el video, la maravillosa interpretación del Polaco Goyeneche.&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;div&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Hagamos un trato</title>
        <published>2008-08-14T21:27:28+00:00</published>
        <updated>2008-08-14T21:27:28+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Mario Benedetti
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/hagamos-un-trato/"/>
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    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Palabras para Julia</title>
        <published>2008-08-14T13:26:50+00:00</published>
        <updated>2008-08-14T13:26:50+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Paco Ibáñez y José Goytisolo
          </name>
        </author>
        
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&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;Mario, el cartero de la novela “Ardiente Paciencia” de Antonio Skármeta, regalaba poemas de Neruda a su enamorada sin decirle que no eran propios. Cuando el poeta se enteró le preguntó los motivos, y Mario intentó una justificación: “La poesía no es de quien la escribe, sino de quien la necesita”.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Te quiero muchísimo.
Somos muchos los que queremos que estés bien.&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;div&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Poema Nº 12 de &quot;Espantapájaros&quot;</title>
        <published>2008-08-13T19:42:31+00:00</published>
        <updated>2008-08-13T19:42:31+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Oliverio Girondo
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/poema-no-12-de-espantapajaros/"/>
        <id>https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/poema-no-12-de-espantapajaros/</id>
        
        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/poema-no-12-de-espantapajaros/">&lt;div class=&quot;poetry&quot;&gt;&lt;p&gt;Se miran, se presienten, se desean,&lt;br&gt;
se acarician, se besan, se desnudan,&lt;br&gt;
se respiran, se acuestan, se olfatean,&lt;br&gt;
se penetran, se chupan, se demudan,&lt;br&gt;
se adormecen, despiertan, se iluminan,&lt;br&gt;
se codician, se palpan, se fascinan,&lt;br&gt;
se mastican, se gustan, se babean,&lt;br&gt;
se confunden, se acoplan, se disgregan,&lt;br&gt;
se aletargan, fallecen, se reintegran,&lt;br&gt;
se distienden, se enarcan, se menean,&lt;br&gt;
se retuercen, se estiran, se caldean,&lt;br&gt;
se estrangulan, se aprietan, se estremecen,&lt;br&gt;
se tantean, se juntan, desfallecen,&lt;br&gt;
se repelen, se enervan, se apetecen,&lt;br&gt;
se acometen, se enlazan, se entrechocan,&lt;br&gt;
se agazapan, se apresan, se dislocan,&lt;br&gt;
se perforan, se incrustan, se acribillan,&lt;br&gt;
se remachan, se injertan, se atornillan,&lt;br&gt;
se desmayan, reviven, resplandecen,&lt;br&gt;
se contemplan, se inflaman, se enloquecen,&lt;br&gt;
se derriten, se sueldan, se calcinan,&lt;br&gt;
se desgarran, se muerden, se asesinan,&lt;br&gt;
resucitan, se buscan, se refriegan,&lt;br&gt;
se rehúyen, se evaden y se entregan.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>El Despertar de Ameroibérica</title>
        <published>2008-08-13T05:58:36+00:00</published>
        <updated>2008-08-13T05:58:36+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/videos/el-despertar-de-ameroiberica/"/>
        <id>https://textosypretextos.pages.dev/videos/el-despertar-de-ameroiberica/</id>
        
        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/videos/el-despertar-de-ameroiberica/">&lt;p&gt;&lt;object width=&quot;480&quot; height=&quot;385&quot;&gt;&lt;param name=&quot;movie&quot; value=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.youtube.com&#x2F;p&#x2F;AA1494DFCCF00C81&quot; &#x2F;&gt;&lt;embed src=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.youtube.com&#x2F;p&#x2F;AA1494DFCCF00C81&quot; type=&quot;application&#x2F;x-shockwave-flash&quot; width=&quot;480&quot; height=&quot;385&quot;&gt;&lt;&#x2F;embed&gt;&lt;&#x2F;object&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Gran trabajo documental de los jóvenes cineastas cordobeses José Haidar, Pablo Sosa y Andrés Jones desde su independiente Puertas Productora Audiovisual&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;“El Despertar de Ameroibérica”&lt;&#x2F;em&gt;, de 41 minutos, retrata el proceso político y social que llevó a la presidencia a Evo Morales, visto como un punto de inflexión en la historia latinoamericana.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El documental completo puede bajarse en formato XviD desde &lt;a href=&quot;ftp:&#x2F;&#x2F;st9es:st9es@store2.arco%C3%ADris.tv&#x2F;telesur&#x2F;despertardeameroiberica.avi&quot;&gt;este enlace&lt;&#x2F;a&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;galeria&quot;&gt;Galería&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p class=&quot;my-8&quot;&gt;
  &lt;a class=&quot;inline-flex border-2 border-black px-4 py-3 font-[var(--font-ui)] text-sm uppercase tracking-[0.18em]&quot; href=&quot;http:&amp;#x2F;&amp;#x2F;www.youtube.com&amp;#x2F;p&amp;#x2F;AA1494DFCCF00C81&quot;&gt;
    AA1494DFCCF00C81
  &lt;&#x2F;a&gt;
&lt;&#x2F;p&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Pies hermosos</title>
        <published>2008-08-13T02:10:03+00:00</published>
        <updated>2008-08-13T02:10:03+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Mario Benedetti
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/pies-hermosos/"/>
        <id>https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/pies-hermosos/</id>
        
        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/pies-hermosos/">&lt;figure class=&quot;align-center&quot;&gt;
  &lt;div class=&quot;border border-black p-4&quot;&gt;
    
      &lt;figcaption class=&quot;mb-3&quot;&gt;Pies Hermosos - Mario Benedetti&lt;&#x2F;figcaption&gt;
    
    &lt;audio controls preload=&quot;none&quot; class=&quot;w-full&quot;&gt;
      &lt;source src=&quot;&amp;#x2F;media&amp;#x2F;mp3&amp;#x2F;Mario_Benedetti.mp3&quot;&gt;
    &lt;&#x2F;audio&gt;
  &lt;&#x2F;div&gt;
&lt;&#x2F;figure&gt;
&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;Hasta hace unos días no conocía este poema. Fue mi amigo y compañero Leandro, el Flaco, el que me lo mandó por email.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;_ &lt;strong&gt;From:&lt;&#x2F;strong&gt; leandro ramallo
_ &lt;strong&gt;Date:&lt;&#x2F;strong&gt; 2008&#x2F;8&#x2F;6
_ &lt;strong&gt;Subject:&lt;&#x2F;strong&gt; Fijate que loco
_ &lt;strong&gt;To:&lt;&#x2F;strong&gt; Martín Gaitán&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Esta es la continuación de la charla que tuvimos algún día en tu casa, cuando lo escuches vas a saber de que estoy hablando.
Un abrazo hermano, y admito que agradezco andar andando para conocer cumpas como vos, que están en la misma senda.
Otro abrazo y seguro nos vemos en un rato.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;–
_ LeAndro&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;La charla a la que refiere Lea fue una en la que confesé, con alguna bebida espirituosa en la mano,  mi absoluta debilidad por las mujeres de pies hermosos. Fetichista y borracho, sí.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Días después lo encontré en el chat y le dije que había pensado en dedicarselo, pero que el buen gusto no hizo lugar.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;_ **2:49 AM  leandro: ** vi que pusiste el poema en tu textos y pretextos
_ &lt;strong&gt;me:&lt;&#x2F;strong&gt; si, te lo iba a dedicar che
_ &lt;strong&gt;2:50 AM leandro:&lt;&#x2F;strong&gt; me puso contento aportar para tu ¿blog?
_ ** me: **pero no lo puse porque quedaba muy bala
_  Imaginate: “&lt;em&gt;A Leandro&lt;&#x2F;em&gt;”.
_ &lt;strong&gt;leandro:&lt;&#x2F;strong&gt; jajajaja
_  no deja, ta bien así
_ dejalo como esta, que culiado, me sacasteuna buena carcajada, me voy puto&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;

&lt;&#x2F;div&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Limando cantos I</title>
        <published>2008-08-12T20:30:13+00:00</published>
        <updated>2008-08-12T20:30:13+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/blog/limando-cantos-i/"/>
        <id>https://textosypretextos.pages.dev/blog/limando-cantos-i/</id>
        
        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/limando-cantos-i/">&lt;p&gt;En marzo pasado, a través de la Secretaria de Graduados, mi facultad promocionaba un Curso de Capacitación en Desarrollo de Software que brindaría (muy gentilmente) la multinacional de capitales españoles &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.indra.es&quot;&gt;Indra&lt;&#x2F;a&gt; .&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La secretaría, mediante la base de datos de correos, hizo llegar la invitación a los estudiantes de todos los años y carreras, incluídos quienes no podían postularse.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Lo que sigue es el email de difusión y la discusión que entablé en el &lt;a href=&quot;https:&#x2F;&#x2F;textosypretextos.pages.dev&#x2F;blog&#x2F;resabios-del-demonio&#x2F;&quot;&gt;grupo de ingeniería en computación&lt;&#x2F;a&gt; con un excelente profesor, titular de la asignatura Sistemas Operativos I (de la que fui ayudante), el Ing. Pablo Parra.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;&quot;&gt;––––&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;div class=&quot;poetry&quot;&gt;&lt;p&gt;From: Juan &amp;lt;copybin@gm…&amp;gt;&lt;br&gt;
To: ing_computacion@googleg…&lt;br&gt;
Date: 10 de marzo de 2008 11:44&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
&lt;h3 id=&quot;-1&quot;&gt;––––&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;Gente me llego el siguiente mail enviado por la facu.
Aquí les copio por si alguno no lo recibió.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;FACULTAD DE CIENCIAS EXACTAS, FÍSICAS Y NATURALES&lt;&#x2F;strong&gt;&lt;br&gt;
&lt;strong&gt;UNIVERSIDAD NACIONAL DE CORDOBA&lt;&#x2F;strong&gt;&lt;br&gt;
&lt;strong&gt;CONVOCATORIA A ESTUDIANTES AVANZADOS&lt;&#x2F;strong&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la Universidad
Nacional de Córdoba ha realizado gestiones con la Empresa Indra de España, líder en Desarrollo Informático y Aeroespacial que han permitido el lanzamiento
de la presente Convocatoria para realizar una Selección de Postulantes
para capacitar Recursos Humanos en las áreas mencionadas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;A tal fin se convoca a Estudiantes Avanzados ( 4to. y 5to. Año) de todas
las carreras de Ingeniería para postularse en la  capacitación en el
Desarrollo de Software.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Quienes estén interesados, contactarse con la Secretaría de Graduados y
Relaciones Institucionales hasta el día miércoles 12 de Marzo de 2008,
sito Sede Ciudad Universitaria, en el horario de 9 a 13hs.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;[sigue solicitando datos de contacto a los interesados]&lt;&#x2F;em&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;–&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Difundió: Área de Comunicación Institucional&lt;br&gt;
Sec. de Graduados y RR. Institucionales FCEFyN UNC&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;-2&quot;&gt;––––&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;div class=&quot;poetry&quot;&gt;&lt;p&gt;From: Emilio Gallego &amp;lt;gaitan@gm…&amp;gt;&lt;br&gt;
To: ing_computacion@googleg…&lt;br&gt;
Cc: graduados@efn.uncor.edu&lt;br&gt;
Date: 10 de marzo de 2008 18:12&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
&lt;h3 id=&quot;-3&quot;&gt;––––&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;Un pequeño aporte para leer opiniones sobre esta empresa:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.trabajobasura.com&#x2F;indra&quot;&gt;http:&#x2F;&#x2F;www.trabajobasura.com&#x2F;indra&lt;&#x2F;a&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Por otro lado, y haciéndome cargo de abrir la polémica (hace mucho que
no soy el padre de una, che) me hace pensar mucho que los interesados deban buscar información en…la Secretaría de Graduados .&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Me surgen muchas preguntas, que no sé contestar.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;-* ¿Es esta la función de la facultad, digamos, ser el departamento de
recursos humanos de empresas multinacionales, que tienen suficiente
dinero para pagar sus propios empleados?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;-* ¿Gana algo más que la “satisfacción” de que sus alumnos obtengan un empleo?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;-* Suponiendo que sí, que es correcto que la universidad se relacione
con las empresas ¿No es más justo, estratégico y necesario que la
relación sea con Pymes, preferentemente locales, que son las que más
necesitan del aporte de la Universidad?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;-* Promover y publicitar que los estudiantes avanzados trabajen, más
allá de las decisiones o necesidades que cada uno de nosotros pueda
tener, ¿No es, de alguna manera, atentar contra la posibilidad de que
esos estudiantes obtengan su grado lo antes posible (objetivo que parece existir), y en esas condiciones aspirar a un puesto de trabajo mejor? ¿No está ayudando la universidad a la  flexibilización&#x2F;precarización del trabajo?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;-* y mis preguntas de siempre: ¿Para qué la Universidad forma
profesionales? ¿Hay un compromiso con el conjunto de la sociedad
desde la Universidad? ¿Se intenta responder, por ejemplo, a la enorme
demanda de soluciones tecnológicas que se precisan, muchas veces
sepultadas por su poco lucro? ¿La Universidad es una fábrica de
empleados, o de hombres y mujeres responsables del progreso del país?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Perdón, se me atravesó un signo de pregunta en la garganta.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Saludos.
Emilio&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;-4&quot;&gt;––––&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;div class=&quot;poetry&quot;&gt;&lt;p&gt;From: Pablo Parra &amp;lt;pablo.passera@gma…&amp;gt;&lt;br&gt;
To: ing_computacion@googlegr…&lt;br&gt;
Date: 10 de marzo de 2008 18:37&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
&lt;h3 id=&quot;-5&quot;&gt;––––&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;Después de leer el mail de la secretaria de postgrado, parece que lo que ofrecen es una capacitación. Yo creo que si la capacitación es gratuita y no hay un compromiso de trabajo con la empresa, no esta mal.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Saludos,
Pablo&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;-6&quot;&gt;––––&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;div class=&quot;poetry&quot;&gt;&lt;p&gt;From: Emilio Gallego &amp;lt;gaitan@gm…&amp;gt;&lt;br&gt;
To: ing_computacion@googlegr…&lt;br&gt;
Date: 10 de marzo de 2008 20:11&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
&lt;h3 id=&quot;-7&quot;&gt;––––&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;Hola Pablo, ¿cómo andas?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Supongo que de existir un compromiso de trabajo sería el acabose.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Te copio un framento de mi &lt;a href=&quot;https:&#x2F;&#x2F;textosypretextos.pages.dev&#x2F;blog&#x2F;sobre-la-obligatoriedad-de-la-pps&#x2F;&quot;&gt;informe de PPS&lt;&#x2F;a&gt;:.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;“[…]la formación integral de un profesional requiere, sin lugar a
dudas, la capacitación práctica y concreta que le permita la
asimilación cognitiva de los conceptos adquiridos en su formación
académica.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Sin embargo, muchas veces esta experiencia práctica no puede brindarse
desde la misma Universidad, en parte debido al ahogo presupuestario al
que han sido sometidas las Universidades Nacionales, originando un
creciente vaciamiento del sistema y obstaculizando el normal
desarrollo de la formación del estudiante. Se generaron así las
condiciones subjetivas que justifican la necesidad de formación extra
universitaria: “En el mundo de las empresas se trabaja con tecnologías
y equipos de vanguardia” suele decirse.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;[…] según un artículo publicado en el períodico Página 12, [la
ventaja de las pasantias] es que les “permite reclutar futuros
talentos y conocer  candidatos con potencial, por un mecanismo más
simple y menos costoso que el de la
selección tradicional. Los programas de pasantías contribuyen a
generar la imagen de  empleador de preferencia, importante para
seducir los buenos recursos humanos. Aunque  resulte a priori
contradictorio con el todavía elevado desempleo, la realidad es que
existe  una importante demanda laboral insatisfecha en el segmento de
los jóvenes profesionales y
las empresas buscan cómo disputarlos.”&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;El artículo mencionado es &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.pagina12.com.ar&#x2F;diario&#x2F;economia&#x2F;2%C2%AD82707%C2%AD2007%C2%AD04%C2%AD03.html&quot;&gt;este&lt;&#x2F;a&gt;, que si bien analiza el tema de las
pasantías, bien puede extenderse a este caso en el sentido de que
apunta a captar (iba a poner capturar, je!) “futuros talentos”.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Como dice claramente la invitación de la Secretaria de graduados, los
estudiantes deben postular para esta capacitación, por lo que
evidentemente se busca un determinado perfil de alumno (probablemente más o menos laxo en función de la cantidad de aspirantes). Eso implica, infiero, que la empresa capacitará con la
intención de conseguir futuros empleados, y no por una cuestión
caritativa.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Conclusiones rapiditas:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Si la cuestión a favor es que se brinda a los estudiantes una
capacitación necesaria para el desarrollo profesional que la
universidad no puede brindar, pues eso constituye evidencia de una
gran falencia en la formación.  ¿Está mal el plan de estudios? ¿Faltan
recursos?  ¿Si? ¿Y entonces por qué no aspiramos a solucionar  eso en
vez de parcharlo convirtiendo a la Universidad en objeto de intereses
privados?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Pero más aún, si convenimos tolerar eso,  y aceptamos que los
ingenieros se formen en el ámbito privado, ¿no debería ser para todos
los estudiantes?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Por ahí está, me parece, donde permea la injusticia.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La seguimos.
Emilio&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;-8&quot;&gt;––––&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;div class=&quot;poetry&quot;&gt;&lt;p&gt;From: Pablo Parra &amp;lt;pablo.passera@gm…&amp;gt;&lt;br&gt;
To: ing_computacion@googleg…&lt;br&gt;
Date: 10 de marzo de 2008 20:31&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
&lt;h3 id=&quot;-9&quot;&gt;––––&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;Buenas Martin, un par de comentarios…&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Es posible que la empresa de la capacitación con la intención de captar talentos, pero si ese fuera el caso, estaría mal? Es una capacitación o sea que va a permitir ampliar los conocimientos del graduado, después está en cada persona si acepta una propuesta de tal o cual empresa. Asumiendo que la empresa va a querer contratar la gente que haga el curso.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Con respecto al plan de estudios de la carrera, el mail proviene de la secretaria de graduados, por lo que me imagino que el curso debe contener temas que agregan al conocimiento adquirido por el graduado. Por otra parte, esta dirigido a todas las carreras de ingeniería, y si el plan no cambió Ing. Electrónica no tenia nada relacionado a ing. de software. Lo que quiero decir es, ¿Es este un tema que se debería enseñar en la carrera de grado o , en realidad, es un tema de posgrado?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Saludos,
Pablo&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;-10&quot;&gt;––––&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;div class=&quot;poetry&quot;&gt;&lt;p&gt;From: Emilio Gallego &lt;a href=&quot;mailto:gaitan@gmail.com&quot;&gt;gaitan@gmail.com&lt;&#x2F;a&gt;&lt;br&gt;
To: ing_computacion@googlegr…&lt;br&gt;
Date: 10 de marzo de 2008 22:13&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
&lt;h3 id=&quot;-11&quot;&gt;––––&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;El 10&#x2F;03&#x2F;08, Pablo Parra &amp;lt;pablo.passera@gm…&amp;gt; escribió:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Es posible que la empresa de la capacitación con la intención de captar talentos, pero si ese fuera el caso, estaría mal?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Está buena la pregunta, Pablo, porque abre el debate. Sos el jugador de scrabel que pone la palabra larga para que el juego continúe ;-)&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;¿Que estaría mal?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Ante todo, quiero aclarar que lo que critico es lo que me (nos)
incumbe, que es la universidad, la universidad pública. Que la empresa
brinde capacitación a sus potenciales empleados no me incumbe, pero sí que una universidad pública lo promocione, disponiendo sus exiguos recursos para ello (después de todo, el señor secretario de graduados le dedica su tiempo al asunto).&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Lo que está mal, entonces, es que primen intereses particulares (los
de una empresa por conseguir talentos, y -aunque sea totalmente
asimétrico porque se trata de una necesidad mas que interés- de un
alumno que acepta capacitarse según lo que demanda&#x2F;ofrece la empresa y obtener un potencial empleo ) por sobre la función primaria de la universidad pública, que es brindar la  “materia gris” para construir un proyecto de país en beneficio de &lt;strong&gt;toda&lt;&#x2F;strong&gt; la sociedad.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Lo que está bien, es que con estos ejemplos, queda claro cual es
actualmente la universidad que tenemos, los profesionales que creamos, y el país que construimos. Lo que no está bien es la tristeza que eso me produce.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Parece entonces que se ha trastocado la función de beneficio colectivo
de la universidad pública por uno que está basado en el beneficio
individual. “YO me capacito. LA EMPRESA capta talentos.”&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;¿Y el país? ¿Dónde deberían capacitarse los talentos para el país?
¿Dónde? ¿En la universidad? ¡Pero si la Universidad los manda a
capacitarse a las empresas!&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Con respecto al plan de estudios de la carrera, el mail proviene de la secretaria de graduados, por lo que me imagino que el curso debe contener temas que agregan al conocimiento adquirido por el graduado.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Confieso que no sé de qué se trata la mentada capacitación por lo que
no puedo responder. Sin embargo, dirimir si determinada formación debe estar o no en la formación de grado de un ingeniero (por ejemplo la nuestra) no debería ser (ya lo he dicho) en función de cuál es la demanda de determinadas empresas, sino en función de un proyecto universitario que forme profesionales para un proyecto de país. Soy un desubicado, ya sé.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Fijate que tu pregunta resalta algo: si hace falta una capacitación
que la carrera de grado no ofrece, que se brinde afuera, sea en el
ámbito privado o sea como posgrado, el resultado es la
mercantilización de la educación superior.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Y esto, no sólo es grave en el sentido de que se pierde la gratuidad
(segregando aún más a la inmesa mayoría de hombres y mujeres que no pueden acceder a la educación superior) sino que pierde,
simultáneamente, su sentido de bien común, concretando la buscada ausencia del estado.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;— &lt;em&gt;Tin, para cambiar así la universidad tenés que cambiar el mundo!&lt;&#x2F;em&gt; —&lt;br &#x2F;&gt;
me dijo alguien una vez.
— &lt;em&gt;¿Y no venimos a la universidad a aprender eso?&lt;&#x2F;em&gt; — bromeé.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Fuerte abrazo.
Martin.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;Hay otra discusión en la lista de computación publicada en el blog: &lt;a href=&quot;https:&#x2F;&#x2F;textosypretextos.pages.dev&#x2F;blog&#x2F;limando-cantos-ii&#x2F;&quot;&gt;Limando cantos II&lt;&#x2F;a&gt;.&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;div&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Canción de amor contigo</title>
        <published>2008-08-11T20:15:27+00:00</published>
        <updated>2008-08-11T20:15:27+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Eduardo Peralta
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/cancion-de-amor-contigo/"/>
        <id>https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/cancion-de-amor-contigo/</id>
        
        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/cancion-de-amor-contigo/">&lt;div class=&quot;poetry&quot;&gt;&lt;p&gt;Si debo hacer una caricia,&lt;br&gt;
preferiría que fuera a ti.&lt;br&gt;
Si tengo que dar algún beso,&lt;br&gt;
busco tu boca y lo dejo allí&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Si es necesario hacer futuro,&lt;br&gt;
desde tu cuerpo lo inventaré.&lt;br&gt;
Si el mundo pide decisiones,&lt;br&gt;
las tomarás y las tomaré.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Si ando buscando una sonrisa&lt;br&gt;
sé que en tu rostro la puedo hallar.&lt;br&gt;
Si ando perdido en esta noche,&lt;br&gt;
tus ojos claros me han de alumbrar&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Si me persigue la lujuria,&lt;br&gt;
la desbarato con mi puñal,&lt;br&gt;
pués nuestros cuerpos se entrelazan&lt;br&gt;
como la charla más natural.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Hay veces en que estás tan lejos&lt;br&gt;
que me da miedo hasta seguirte,&lt;br&gt;
y aunque te busco en los reflejos&lt;br&gt;
del mar, no puedo descubrirte.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Pero si debo elegir rumbo,&lt;br&gt;
preferiría tu corazón,&lt;br&gt;
y ensancharía esta palabra&lt;br&gt;
para que quepa nuestra misión.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Salud y canto para todos&lt;br&gt;
es la consigna de nuestro amor,&lt;br&gt;
y será cómplice el hermano&lt;br&gt;
relampagueante y libertador.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;figure class=&quot;align-center&quot;&gt;
  &lt;div class=&quot;media-frame video aspect-[16&#x2F;9]&quot;&gt;
&lt;pre&gt;&lt;code&gt;  &amp;lt;button class=&amp;quot;video-facade&amp;quot; data-src=&amp;quot;https:&#x2F;&#x2F;www.youtube.com&#x2F;embed&#x2F;t9BhcgDoMEo?autoplay=1&amp;quot;
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  &lt;&#x2F;div&gt;
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&lt;&#x2F;div&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>El alma del guerrero</title>
        <published>2008-08-08T21:13:00+00:00</published>
        <updated>2008-08-08T21:13:00+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Osvaldo Soriano
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/el-alma-del-guerrero/"/>
        <id>https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/el-alma-del-guerrero/</id>
        
        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/el-alma-del-guerrero/">&lt;p&gt;(…)Mirá, cortá el pan dulce que te voy a leer una carta de Conrad a su amigo Edward Garnett: “Tiene razón en su crítica de mi novela. La estructura es mala. Es mala porque la decidí conscientemente y yo no tengo ningún discernimiento artístico. Cuando las cosas se escriben a sí mismas, me gustan. Hallan una forma propia y son tolerables. Pero cuando yo quiero escribir, cuando intento a sabiendas escribir y construir, entonces aparece mi ignorancia y la calidad de mi inteligencia, mezquina y obnubilada, se revela ante la mirada escandalizada de mi padre literario. Siempre he dicho que soy una especie de impostor inspirado.”&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;¿Que tal? ¿Falsa modestia? ¿Extrañeza ante su propio genio? El creador de lord Jim, del capitán Kurtz, del Negro, del Narciso, sólo podía escribir escondido de sí mismo. En el momento en que intervenía “a sabiendas”, se jodía. Con esto quiero decirte que no quiero correr ese riesgo. Mis memorias serán breves, pequeñas historias mías y de otros, interrogaciones y blasfemias.  ¿Que otra cosa puedo hacer ahora que estoy en tiempo de descuento? Mirarme para adentro, buscarme, eso es todo.&lt;&#x2F;p&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Fuegos</title>
        <published>2008-08-07T21:08:09+00:00</published>
        <updated>2008-08-07T21:08:09+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/fotos/fuegos/"/>
        <id>https://textosypretextos.pages.dev/fotos/fuegos/</id>
        
        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/fotos/fuegos/">&lt;p&gt;Isla del Sol, Bolivia. Enero de 2008.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;galeria&quot;&gt;Galería&lt;&#x2F;h3&gt;

&lt;figure class=&quot;align-center&quot;&gt;
  &lt;div class=&quot;media-frame&quot;&gt;
    &lt;img src=&quot;&amp;#x2F;media&amp;#x2F;jpg&amp;#x2F;DSC_0612.jpg&quot; alt=&quot;&quot; loading=&quot;lazy&quot;&gt;
  &lt;&#x2F;div&gt;
  
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        <title>Hasta los huesos</title>
        <published>2008-08-07T20:00:28+00:00</published>
        <updated>2008-08-07T20:00:28+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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&lt;p&gt;Corto de animación mexicano del año 2001, escrito y dirigido por René Castillo para la productora &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;calaverafilms.blogspot.es&#x2F;&quot;&gt;Calavera Films&lt;&#x2F;a&gt;. El corto tiene música original de Café Tacuba  y una hermosa interepretación de La llorona, por Eugenia León.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;no mames ke korto tan chingon wey!! de rompe madres!!
_ &lt;em&gt;Un comentario en Youtube&lt;&#x2F;em&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Un sueño</title>
        <published>2008-08-07T03:02:00+00:00</published>
        <updated>2008-08-07T03:02:00+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Jorge Luis Borges
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/un-sueno/">&lt;p&gt;En un desierto lugar del Irán hay una no muy alta torre de piedra, sin puerta ni ventana. En la única habitación (cuyo piso es de tierra y que tiene la forma del círculo) hay una mesa de madera y un banco. En esa celda circular, un hombre que se parece a mí escribe en caracteres que no comprendo un largo poema sobre un hombre que en otra celda circular escribe un poema sobre un hombre que en otra celda circular… El proceso no tiene fin y nadie podrá jamás leer lo que los prisioneros escriben.&lt;&#x2F;p&gt;
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    <entry xml:lang="es">
        <title>Gordo</title>
        <published>2008-08-05T15:43:38+00:00</published>
        <updated>2008-08-05T15:43:38+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/gordo/">&lt;p&gt;Dany me dijo una vez, en una carta parecida a un abrazo, que yo me expreso mejor por escrito que hablando. Puras patrañas de alguien que me quiere mucho: soy igual de enredado cualquiera sea el canal. La única diferencia es que cuando escribo, si puedo, me tomo un cachito más de tiempo para pensar. Siento que me gusta el ruido de las teclas igual que el de las neuronas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;De esto me acordaba el sábado, cuando tuve que hablar sobre un amigo, en una ronda improvisada de cariños. No es que no haya querido decir lo que dije, pero sentí después que no había sido lo más importante.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Era el festejo de su cumpleaños, y gente de lucha de muchas épocas dijeron cosas bonitas sobre él, que sonreia de emoción en su silencio. Cuando la ronda terminó, el gordo dijo, humilde y sensato: “Por qué será que en estos momentos nadie de acuerda de los defectos de uno, pero igual muchas gracias a todos”. Jodido son esos momentos. Hermosos, pero jodidos. Somos como perritos desacostumbrados a la caricia, y mucho más aún a acariciar.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Fue en ese mismo salón donde lo conocí al gordo, hace como 4 años. Era un ciclo de cine debate sobre historia argentina que él y Flor coordinaban, y el grupo de laburo barrial donde yo participaba había sido invitado. Vimos la peli y luego hicimos algunas dinámicas que los organizadores habían preparado, bastante lúdicas porque estaban orientadas a pendejos como nosotros y, se sabe, hay que competir con el youtube. Cuando le tocaba, el Gordo hablaba pausado y bajito, como piediendo permiso. Sin embargo todo el mundo, incluida toda la gente de su edad, le prestaba mucha atención. Me acerqué al final, a preguntarle alguna cosa de su charla y resultó más interesado en preguntarme sobre el laburo barrial nuestro que en responderme la trivialidad, para la que se limitó a prestarme un documento.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Mi memoria me lee los recuerdos  en voz alta pero no me deja ver lo que tiene escrito, y entonces hay cosas que no le creo mucho. Pero sé que fue una sorpresa grande cuando el tipo apareció en la siguiente reunión, doblando a varios en edad, entre tímido y respetuoso, queriendo ser uno más. Y claro que lo logró.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Varios años, muchísimas charlas, algunos vinos, grandes aprendizajes, algún mal trago y un buen poco de satisfacción nos hicieron amigos. Uno de los muchos que me regaló Córdoba, y con el que hoy comparto, entre muchas otras cosas, una casa.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;“¿Que clase de coherencia mueve a un hombre a seguir, con tanta entrega, la búsqueda de cambios?”&lt;&#x2F;em&gt; preguntaba, retórico, Pablito. Hay tipos, este entre muchos, que desbaratan a fuerza de convicciones ese tristísimo adagio popular que condona el idealismo de los jóvenes porque los suponen natural en esta edad,  como si la rebeldía fuese una especie de acné de la razón, que se va con el tiempo o alguna pomadita.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Pero hay algo más que tiene el Gordo, que excede su capacidad de trabajo y su inquebrantable constancia. Cree en la humanidad y la vive, allí donde se hace añicos la política que pretenden vendernos como única: en la ternura. Dijo el Che que esa es la cualidad más linda de un revolucionario, y yo lo creo cada vez que veo a un pibito del barrio colgándosele del cuello y pidiéndole &lt;em&gt;“Don Omar, ¿me hace un dibujo?”&lt;&#x2F;em&gt;.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Cuando yo era chico mi abuelo me enseñaba su conocimiento de anatomía. *“Cerrá el puño” * me indicaba. &lt;em&gt;“Así de grande es tu corazón”&lt;&#x2F;em&gt;. Creo que bien puede ser errada esta equivalencia fisionómica en el Gordo, y en vez del puño lo que tiene igual al corazón es la cabeza. Entonces creanmé que tiene mucho.&lt;&#x2F;p&gt;
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    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>El juego en que andamos</title>
        <published>2008-08-03T02:58:00+00:00</published>
        <updated>2008-08-03T02:58:00+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Juan Gelman
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/el-juego-en-que-andamos/">&lt;div class=&quot;poetry&quot;&gt;&lt;p&gt;Si me dieran a elegir, yo elegiría&lt;br&gt;
esta salud de saber que estamos muy enfermos,&lt;br&gt;
esta dicha de andar tan infelices.&lt;br&gt;
Si me dieran a elegir, yo elegiría&lt;br&gt;
esta inocencia de no ser un inocente,&lt;br&gt;
esta pureza en que ando por impuro.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Si me dieran a elegir, yo elegiría&lt;br&gt;
este amor con que odio,&lt;br&gt;
esta esperanza que come panes desesperados.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Aquí pasa, señores,&lt;br&gt;
que me juego la muerte.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Nos reímos de... perdón, con ustedes.</title>
        <published>2008-08-02T02:10:52+00:00</published>
        <updated>2008-08-02T02:10:52+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/blog/nos-reimos-de-perdon-con-ustedes/"/>
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/nos-reimos-de-perdon-con-ustedes/">&lt;p&gt;&lt;em&gt;“Estúpidos hombres blancos”&lt;&#x2F;em&gt;, un libro de Michael Moore publicado en 2001 poco después del atentado a las Torres Gemelas, es un látigo satírico que azota las espaldas de los norteamericanos, desnudando su racismo, su mediocridad y la incompetencia y corrupción del presidente Bush.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Ese libro fue durante 8 semanas el bestseller #1 en Estados Unidos y durante 50 semanas consecutivas estuvo entre los 10 primeros de no ficción.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Con &lt;strong&gt;Borat: Cultural Learnings of America for Make Benefit Glorious Nation of Kazakhstan&lt;&#x2F;strong&gt;, ha pasado algo parecido. Fue la película más vista durante varias semanas en “US and A”.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;estupidos-autocriticos-o-masoquistas&quot;&gt;¿Estúpidos, autocríticos o masoquistas?&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;Borat! es una hilarante película basada en el personaje homónimo de una serie británica, interpretado por el actor (y principal guionista) Sacha Baron Cohen.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Con estilo de falso documental (&lt;em&gt;mockumentary&lt;&#x2F;em&gt; le dicen los ingleses), la peli empieza con Borat mostrando su aldea en Kazajistán, un pueblo quedado en el tiempo, muy pobre, con costumbres muy peculiares como la “corrida del judío” y cuya mujer más vieja tiene 43 años. &lt;em&gt;“Este es Orkin, el violador del pueblo”&lt;&#x2F;em&gt;, señala a uno mientras camina cámara en mano.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Borat es reportero de la televisión, y cuenta: &lt;em&gt;“aunque Kazajístan es un glorioso país, también tiene problemas: económicos, sociales y los judíos. Por eso el ministro de información a decidido mandarme a US y A, el mejor país del mundo, para aprender lecciones para Kazajístan.”&lt;&#x2F;em&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Así emprende su viaje a Estados Unidos, junto con su productor, una gallina y una botella de lágrimas de gitana.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Obviamente, el país del norte lo maravilla de inmediato. Caga en la puerta del edificio Turner, se masturba en la vidriera de Victoria’s Secret y agradece las comodidades de su habitación en el hotel cuando en realidad sólo es el ascensor. Y en cuanto la ve en televisión, se enamora de Pamela Anderson.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;“No es como ninguna mujer kazak que haya visto. Ella tiene el cabello de oro, dientes blancos como perlas, y el culo como de una niña de 7 años”&lt;&#x2F;em&gt; dice.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Maravillado hasta los huesos, decide ir a buscarla a California, y en un camioncito de helados viaja de costa a costa desparramando su ácida incultura por todo el mapa.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;En el camino se va demostrando que semejante cavernícola, proveniente de un país tan lejano, bruto y poco civilizado tiene mucho pero mucho en común con el estadounidense promedio. Allá viven el vendedor de armas que le recomienda una 9mm para matar judíos, los adolescentes blancos que odian a las minorías &lt;em&gt;“porque tienen más poder que nosotros”&lt;&#x2F;em&gt;, los sureños del rodeo que le recomiendan que se afeite el bigote porque parece terrorista, los negros que le enseñan a hablar y a vestirse cool, y los religiosos fanáticos que lo exorcisan.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Buena película, Borat!. Para verla y pasar un buen rato. Por lo menos hasta que el reportero de Kazajístan venga a buscar lecciones a nuestro país, ¿cierto?.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Un chiste fuera de guión: fue prohibida en Rusia y varios países de la ex URSS, obviamente Kazajistán incluido.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Los yankis, en cambio, tienen una mejor forma defenderse: la convierten en un gran negocio, y ya.&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>Carta Abierta Córdoba</title>
        <published>2008-08-01T04:57:12+00:00</published>
        <updated>2008-08-01T04:57:12+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/carta-abierta-cordoba/">&lt;p&gt;El pasado martes, un día antes de la &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;argentina.indymedia.org&#x2F;news&#x2F;2008&#x2F;07&#x2F;617986.php&quot;&gt;ignominia&lt;&#x2F;a&gt; del gobierno de Schiaretti, se realizó el acto fundacional del espacio &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;cartaabiertacordoba.blogspot.com&#x2F;&quot;&gt;Carta Abierta Córdoba&lt;&#x2F;a&gt;.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Aunque no pude participar del encuentro, considero esta una iniciativa enriquecedora para la organización popular, en la medida que pueda articular acciones más allá de lo discursivo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Tristemente, los tiempos que se avecinan no parecen ser diáfanos, pero a favor tenemos que los enemigos van sacando sus caretas al tiempo que empuñan sus lanzagases.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Será tiempo entonces de superar nimiedades y unir fuerzas para defender lo que se ha conseguido, y sin ceder a las afrentas, ir por lo mucho que falta conseguir.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Hemos de triunfar. Así lo exige la historia.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;carta-abierta-cordoba&quot;&gt;Carta Abierta Córdoba&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;_ &lt;strong&gt;Por más democracia y mayor redistribución de la riqueza&lt;&#x2F;strong&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Convocamos a intelectuales, periodistas, profesionales, artistas, docentes y trabajadores en general, a suscribir de manera colectiva una Carta Abierta que exprese, de forma declaratoria, la defensa de un país con mayor democracia, mayor participación, y en el que se implementen mecanismos concretos para lograr una verdadera redistribución de la riqueza.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;En los últimos tiempos, el camino de construcción social hacia un país más justo, ha sido minado de grandes obstáculos. A partir del conflicto llamado “del campo”, observamos con preocupación y rechazo el avance sistemático de los sectores más conservadores del país, que de manera histórica se han opuesto a los intereses populares. Situación a la que se arribó, entre otras tantas razones, gracias a la complicidad y el protagonismo activo de la mayoría de los grandes medios de prensa que, estableciendo un discurso único, respaldaron abiertamente las acciones de las cuatro entidades de la patronal agropecuaria.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Sin dejar de ser críticos con los errores cometidos por el Gobierno Nacional, queremos expresar nuestra distancia ideológica hacia estos sectores conservadores, así como nuestro apoyo a todas las medidas gubernamentales que contemplen, de manera efectiva, una mejor redistribución de la riqueza que tienda a eliminar la exclusión social y habilite la igualdad de oportunidades para todos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;En ese marco, adherimos a las iniciativas que existen para que este año el Congreso trate una nueva Ley de Radiodifusión que posibilite una verdadera pluralidad de voces, con la creación y el respaldo económico a nuevos medios de comunicación públicos y sociales.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;También nos manifestamos a favor de que la educación y las distintas expresiones de la cultura sean contempladas por los Estados –nacionales y provinciales- como verdaderas políticas concebidas a largo plazo, donde existan de manera permanente inversiones sólidas que permitan avanzar hacia el desarrollo y crecimiento de un país más libre y, por ende, también más justo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;No perdemos de vista que para lograr una verdadera justicia social e independencia económica, se debe avanzar en la reforma de otros puntos de igual trascendencia como son: una nueva ley de minería, la generación de políticas agropecuarias equitativas, detener la venta indiscriminada de tierras fiscales, revisión de las políticas petroleras, reforma tributaria del IVA, entre otros muchos aspectos claves para revertir la concepción neoliberal del Estado.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Bajo este contexto nos oponemos a la reciente medida del Gobierno Provincial, que pretende financiar el déficit de una administración sospechada de poco transparente, con el recorte de los haberes jubilatorios de los trabajadores estatales de la provincia de Córdoba.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Por último, y no menos importante, celebramos la política de derechos humanos que sostiene el Gobierno Nacional. También el trabajo ininterrumpido que a lo largo de más de treinta años llevan adelante los distintos organismos de Derechos Humanos del país. Esto ha posibilitado volver a sentar en el banquillo de los acusados a las principales figuras del terrorismo de Estado implementado por la última dictadura militar. El primero de estos juicios acaba de concluir en Córdoba con condenas ejemplares. Luciano Benjamín Menéndez y siete represores más, cumplirán sus respectivas penas en cárceles comunes. Inflexión histórica en el país, que sin dudas nos da la posibilidad de desandar el camino de la memoria para desterrar la impunidad e intentar encontrar nuestro mejor rostro como Nación en el mundo.
Córdoba 29 de Julio 2008&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>Besos</title>
        <published>2008-08-01T02:30:54+00:00</published>
        <updated>2008-08-01T02:30:54+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Gabriela Mistral
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/besos/">&lt;div class=&quot;poetry&quot;&gt;&lt;p&gt;Hay besos que pronuncian por sí solos&lt;br&gt;
la sentencia de amor condenatoria,&lt;br&gt;
hay besos que se dan con la mirada&lt;br&gt;
hay besos que se dan con la memoria.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Hay besos silenciosos, besos nobles&lt;br&gt;
hay besos enigmáticos, sinceros&lt;br&gt;
hay besos que se dan sólo las almas&lt;br&gt;
hay besos por prohibidos, verdaderos.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Hay besos que calcinan y que hieren,&lt;br&gt;
hay besos que arrebatan los sentidos,&lt;br&gt;
hay besos misteriosos que han dejado&lt;br&gt;
mil sueños errantes y perdidos.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Hay besos problemáticos que encierran&lt;br&gt;
una clave que nadie ha descifrado,&lt;br&gt;
hay besos que engendran la tragedia&lt;br&gt;
cuantas rosas en broche han deshojado.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Hay besos perfumados, besos tibios&lt;br&gt;
que palpitan en íntimos anhelos,&lt;br&gt;
hay besos que en los labios dejan huellas&lt;br&gt;
como un campo de sol entre dos hielos.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Hay besos que parecen azucenas&lt;br&gt;
por sublimes, ingenuos y por puros,&lt;br&gt;
hay besos traicioneros y cobardes,&lt;br&gt;
hay besos maldecidos y perjuros.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Judas besa a Jesús y deja impresa&lt;br&gt;
en su rostro de Dios, la felonía,&lt;br&gt;
mientras la Magdalena con sus besos&lt;br&gt;
fortifica piadosa su agonía.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Desde entonces en los besos palpita&lt;br&gt;
el amor, la traición y los dolores,&lt;br&gt;
en las bodas humanas se parecen&lt;br&gt;
a la brisa que juega con las flores.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Hay besos que producen desvaríos&lt;br&gt;
de amorosa pasión ardiente y loca,&lt;br&gt;
tú los conoces bien son besos míos&lt;br&gt;
inventados por mí, para tu boca.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Besos de llama que en rastro impreso&lt;br&gt;
llevan los surcos de un amor vedado,&lt;br&gt;
besos de tempestad, salvajes besos&lt;br&gt;
que solo nuestros labios han probado.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
¿Te acuerdas del primero…? Indefinible;&lt;br&gt;
cubrió tu faz de cárdenos sonrojos&lt;br&gt;
y en los espasmos de emoción terrible,&lt;br&gt;
llenaronsé de lágrimas tus ojos.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
¿Te acuerdas que una tarde en loco exceso&lt;br&gt;
te vi celoso imaginando agravios,&lt;br&gt;
te suspendí en mis brazos… vibró un beso,&lt;br&gt;
y qué viste después…? Sangre en mis labios.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Yo te enseñe a besar: los besos fríos&lt;br&gt;
son de impasible corazón de roca,&lt;br&gt;
yo te enseñé a besar con besos míos&lt;br&gt;
inventados por mí, para tu boca.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
</content>
        
    </entry>
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        <title>Las buenas intenciones</title>
        <published>2008-08-01T02:08:30+00:00</published>
        <updated>2008-08-01T02:08:30+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
        <author>
          <name>
            Julio Cortázar
          </name>
        </author>
        
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&lt;p&gt;Gómez es un hombre modesto y borroso que sólo le pide a la vida un pedacito bajo el sol, el diario con noticias exaltantes y un choclo hervido con poca sal pero, eso sí, con bastante manteca. A nadie le puede extrañar entonces que apenas haya reunido la edad y el dinero suficientes este sujeto se traslade al campo, busque una región de colinas agradables y pueblecitos inocentes y se compre un metro cuadrado de tierra para estar lo que se dice en su casa. Esto del metro cuadrado puede parecer raro y lo sería en condiciones ordinarias, es decir sin Gómez y sin Literio. Como a Gómez no le interesa más que un pedacito de tierra donde instalar su reposera verde y sentarse a leer el diario y a hervir su choclo con ayuda de un calentador Primus, sería difícil que alguien le vendiera un metro cuadrado, porque, en realidad, nadie tiene un metro cuadrado sino muchísisimos metros cuadrados, y vender un metro cuadrado en mitad o al extremo de los otros metros cuadrados plantea problemas de catastro, de convivencia, de impuestos y además, es ridículo y no se hace, qué tanto. Y cuando Gómez, llevando la reposera con el Primus y los choclos empieza a desanimarse después de haber recorrido gran parte de los valles y las colinas, se descubre que Literio tiene entre dos terrenos justo un rincón que mide un metro cuadrado y que por hallarse entre dos solares comprados en épocas diferentes posee una especie de personalidad propia, aunque en apariencia no sea más que un montón de pasto con un cardo apuntando hacia el norte. El notario y Literio se mueren de risa durante la firma de la escritura, pero dos días después, Gómez ya está instalado en su terreno en el que pasa todo el día leyendo y comiendo hasta que al atardecer regresa al hotel del pueblo donde tiene alquilada una buena habitación, porque Gómez será loco pero nada idiota, y eso hasta Literio y el notario están prontos a reconocer, con lo cual el verano en los valles va pasando agradablemente aunque de cuando en cuando hay turistas que han oído hablar del asunto y se asoman para mirar a Gómez leyendo en su reposera. Una noche un turista venezolano se anima a preguntarle a Gómez por quó ha comprado solamente un metro cuadrado de tierra y para qué puede servir esa tierra, a parte de colocar la reposera, en tanto el turista venezolano como los otros estupefactos contertulios, escuchan esta respuesta: Usted parece ignorar que la propiedad de un terreno se extiende desde de la superficie hasta el centro de la tierra: ¡Calcule entonces!.- Nadie calcula, pero todos tienen la visión de un pozo cuadrado que baja, baja y baja hasta no se sabe dónde y de alguna manera eso parece más importante que cuando se tienen trece hectáreas y se tiene que imaginar un agujero de semejante superficie que baje, baje y baje. Por eso, cuando los ingenieros llegan tres semanas después, todo el mundo se da cuenta que el venezolano no se ha tragado la píldora y ha sospechado el secreto de Gómez, o sea, que en esta zona debe haber petróleo. Literio es el primero en permitir que le arruinen sus campos de alfalfa y girasol con insensatas perforaciones que llenan la atmósfera de malsanos humos, los demás propietarios perforan noche y día en todas partes y hasta se da el caso de una pobre señora que, entre grandes lágrimas, tiene que correr la cama de tres generaciones de honestos labriegos, porque los ingenieros han localizado una zona neurálgica en el mismo medio del dormitorio. Gómez observa de lejos las operaciones, sin preocuparse mayor cosa aunque el ruido de las máquinas lo distrae de las noticias del diario. Por supuesto, nadie le ha dicho algo sobre su terreno y él no es hombre curioso y sólo contesta cuando le hablan, por eso responde que no cuando el emisario del consorcio petrolero venezolano se confiesa vencido y va a verlo para que le venda el metro cuadrado, el emisario tiene órdenes de comprar a cualquier precio y empieza a mencionar cifras que suben a razón de cinco mil dólares por minuto, con lo cual al cabo de tres horas, Gómez pliega la reposera, guarda el Primus y el choclo en la valijita y firma un papel que lo convierte en el hombre más rico del país, siempre y cuando se encuentre petróleo en su terreno, cosa que ocurre justamente una semana más tarde, en forma de un chorro que deja empapada a la familia de Literio y a todas las gallinas de la zona. Gómez, que está muy sorprendido se vuelve a la ciudad donde comenzó su existencia y se compra un departamento en el piso más alto de un rascacielos, pues ahí hay una terraza a pleno sol para leer el diario y hervir el choclo sin que vengan a distraerlo venezolanos sabiesos ni gallinas tejidas de negro con la indignación que siempre manifiestan estos animales cuando se les rocía con petróleo bruto.&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>Más mimos</title>
        <published>2008-07-29T16:57:52+00:00</published>
        <updated>2008-07-29T16:57:52+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/fotos/mas-mimos/">&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;Fotos tomadas el 26 de julio de 2008.&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;div&gt;
&lt;h3 id=&quot;galeria&quot;&gt;Galería&lt;&#x2F;h3&gt;

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        <title>Sobre la obligatoriedad de la PPS</title>
        <published>2008-07-29T00:49:37+00:00</published>
        <updated>2008-07-29T00:49:37+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/sobre-la-obligatoriedad-de-la-pps/">&lt;p&gt;&lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;infoleg.mecon.gov.ar&#x2F;infolegInternet&#x2F;anexos&#x2F;25000-29999&#x2F;25394&#x2F;texact.htm&quot;&gt;La Ley Nacional de Educación Superior&lt;&#x2F;a&gt;, promulagada en 1995,  estipula en su artículo 15 que  las carreras de educación superior no universitarias deberán &lt;em&gt;“prever como parte de la formación la realización de residencias programadas, sistemas de alternancia u otras formas de prácticas supervisadas, que podrán desarrollarse en las mismas instituciones o en entidades o empresas públicas o privadas”&lt;&#x2F;em&gt;, mientras que el artículo 43 establece que los planes de estudio para carreras universitarias &lt;em&gt;“deberán tener en cuenta los […] criterios sobre intensidad de la formación práctica que establezca el Ministerio de Cultura y Educación, en acuerdo con el Consejo de Universidades”&lt;&#x2F;em&gt;.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Estas directivas son las que sustentan el sistema de pasantías universitarias y los regímenes de prácticas pre-profesionales obligatorias.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;En el caso de Ingeniería en Computación, la &lt;acronym title=&quot;Práctica  Profesional Supervisada&quot;&gt;PPS&lt;&#x2F;acronym&gt; obligatoria  fue establecida a partir de la modificación del plan de estudios del año 2005, respondiendo al requerimiento de la &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.coneau.edu.ar&quot;&gt;Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria&lt;&#x2F;a&gt;, organismo dependiente del Ministerio de Educación, para la acreditación de la carrera.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Que una carrera de grado tenga como requisito obligatorio la realización de una práctica profesional es una disposición discutible.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Por un lado, la formación integral de un profesional requiere, sin lugar a dudas, la capacitación práctica y concreta que le permita la asimilación cognitiva de los conceptos adquiridos en su formación académica.
Sin embargo, muchas veces esta experiencia práctica no puede brindarse desde la misma Universidad, en parte debido al ahogo presupuestario al que han sido sometidas las Universidades Nacionales, originando un creciente vaciamiento del sistema y obstaculizando el normal desarrollo de la formación del estudiante. Se generaron así las condiciones subjetivas que justifican la necesidad de formación extra universitaria: &lt;em&gt;“En el mundo de las empresas se trabaja con tecnologías y equipos de vanguardia”&lt;&#x2F;em&gt; suele decirse.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Otro argumento es que la formación universitaria no puede satisfacer aspectos formativos propios del mundo laboral, y el entrenamiento en un entorno profesional real y de incumbencia aporta al estudiante herramientas para favorecer la transición.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;En un escenario ideal, esa justificación sería muy válida, pero en la realidad imperante muchos factores condicionan su veracidad.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;En primer lugar, el mismo detrimento del sistema educativo, sumado a las condiciones económicas en la que está inmerso el país y el mal diseño curricular de varias áreas de la carrera, constituyen  un marco en el cual la duración nominal dista mucho de ser la duración real para la obtención del grado, sin contar con los grandísimos índices de deserción temprana.  En ese sentido, la obligatoriedad de la práctica no favorece al mejoramiento de esta situación ya que es el estudiante, ya apremiado por la duración de su carrera, quien debe  disponer de su tiempo y energía para resolver el lugar y las condiciones donde realizar su práctica,  dificultándosele el análisis que le permita elegir una oferta realmente valiosa para su formación. Esta situación favorece a empresas del sector privado que utilizan los sistemas  de pasantías y prácticas como mecanismos de contratación de mano de obra calificada muy barata o gratis, incluso muchas veces alejadas de las incumbencias profesionales.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Otra utilidad de los regímenes de pasantías  para las grandes empresas, según un &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.pagina12.com.ar&#x2F;diario&#x2F;economia&#x2F;2-82707-2007-04-03.html&quot;&gt;artículo&lt;&#x2F;a&gt;  publicado en el periódico Página 12, es que les &lt;em&gt;“permite reclutar futuros talentos y conocer candidatos con potencial, por un mecanismo más simple y menos costoso que el de la selección tradicional. Los programas de pasantías contribuyen a generar la imagen de empleador de preferencia, importante para seducir los buenos recursos humanos. Aunque resulte a priori contradictorio con el todavía elevado desempleo, la realidad es que existe una importante demanda laboral insatisfecha en el segmento de los jóvenes profesionales y las empresas buscan cómo disputarlos.”&lt;&#x2F;em&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Tal demanda laboral insatisfecha es notoria en el sector de &lt;acronym title=&quot;del inglés: Tecnologías de la información&quot;&gt;I.T.&lt;&#x2F;acronym&gt; al que petenece mi carrera, y son muchos los estudiantes avanzados que se ven tentados o necesitados de trabajar (o, por caso, continuar la pasantía&#x2F;práctica realizada), dificultando aún más la obtención de su título.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Por último, la obligatoriedad de la PPS no contempla en absoluto la posibilidad de que un estudiante sea a la vez trabajador en un área fuera de la competencia curricular de la carrera (no valiendo su trabajo como PPS) y necesite de su remuneración para subsistir. Quedaría así ante la necesidad de realizar larguísimas jornadas laborales para responder a ambas demandas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La no definición sobre las condiciones de remuneración y la ausencia de obligación para la Unidad Académica de conseguirle al estudiante un lugar de práctica idóneo, no hacen más que agravar esta situación, poniendo al estudiante en clara desventaja ante una eventual negociación con una potencial empresa receptora.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Dado que la Ley de Educación Superior está pronta a reformarse, sería deseable una rediscusión sobre estos aspectos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;Este artículo forma parte del apartado &lt;em&gt;“Balance y conclusiones”&lt;&#x2F;em&gt; del Informe Final de Práctica Supervisada presentado a la Dra. Carmen Rodríguez, supervisora del régimen de prácticas, y por su intermedio a la Universidad Nacional de Córdoba. El documento completo puede bajarse desde aquí.&lt;&#x2F;p&gt;
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    Práctica Profesional  Supervisada -  Informe Final
  &lt;&#x2F;a&gt;
&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
&lt;h3 id=&quot;galeria&quot;&gt;Galería&lt;&#x2F;h3&gt;
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    Práctica Profesional  Supervisada -  Informe Final
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        <title>La historia de las cosas</title>
        <published>2008-07-28T12:46:18+00:00</published>
        <updated>2008-07-28T12:46:18+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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&lt;p&gt;Lo que las cátedras de economía nunca enseñan está expuesto en este magistral documental de 20 minutos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;“&lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.storyofstuff.com&quot;&gt;La historia de las cosas&lt;&#x2F;a&gt;” es un documental con derechos de reproducción abiertos,  de la activista Annie Leonard.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;galeria&quot;&gt;Galería&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;div class=&quot;my-8 border border-black bg-neutral-50 p-5&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;story-kicker&quot;&gt;tu.tv&lt;&#x2F;p&gt;
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  &lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Resabios del demonio</title>
        <published>2008-07-24T01:53:27+00:00</published>
        <updated>2008-07-24T01:53:27+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/blog/resabios-del-demonio/"/>
        <id>https://textosypretextos.pages.dev/blog/resabios-del-demonio/</id>
        
        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/resabios-del-demonio/">&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;La memoria apunta hasta matar
a los pueblos que la callan
y no la dejan volar
libre como el viento&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;— León Gieco&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Dentro de algunas horas, uno de los más sanguinarios genocidas de la historia argentina, &lt;a href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.desaparecidos.org&#x2F;arg&#x2F;tort&#x2F;ejercito&#x2F;menendez&#x2F;?KeepThis=true&amp;TB_iframe=true&amp;height=400&amp;width=600&quot; class=&quot;thickbox&quot;&gt;Luciano Benjamín Menéndez&lt;&#x2F;a&gt; (entre otros represores), recibirá su sentencia. Es un hecho de importancia histórica, una minúscula y tardía reparación a tantos años de dolor y de lucha sin claudicaciones. Tristemente pero no en forma casual, la noticia ha tenido mínima relevancia en la prensa nacional, empecinada en darle otro empujoncito a la desestabilización del gobierno.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;cronica-de-sojas-y-demonios&quot;&gt;Crónica de sojas y demonios&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;En el medio de ese maremagnum de opiniones ideológicas disfrazadas de noticias del “&lt;a href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;mundo-perverso.blogspot.com&#x2F;2008&#x2F;07&#x2F;anlisis-de-los-medios.html?KeepThis=true&amp;TB_iframe=true&amp;height=400&amp;width=600&quot; class=&quot;thickbox&quot;&gt;periodismo independiente&lt;&#x2F;a&gt;”, en la lista de ingeniería en computación (el grupo de correo del que participamos estudiantes y profesores de mi carrera, y del que alguna vez les &lt;a href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.grulic.org.ar&#x2F;lurker&#x2F;message&#x2F;20070505.110928.e78debd0.es.html&quot; class=&quot;thickbox&quot;&gt;he contado&lt;&#x2F;a&gt;) se instaló, con razonablemente polarizadas opiniones, la discusión sobre el conflicto de las retenciones y su desenlace “no positivo” desde el corazón de Cobos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Con mucha dedicación para aportar al debate, un compañero (querido compañero, aclaro) dio su opinión, repitiendo en su argumento la muletilla que el aparato mediático ha logrado instalar: que este es un gobierno dictatorial.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;¿Por qué me pareció bien (…el voto de Cobos)? Más allá del tema del campo,
esta votación era por un SI o NO, no se estaba buscando resolver
ningún conflicto, sino que se estaba buscando legitimar acciones
dictatoriales y (según algunos juristas) inconstitucionales&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Me sentí en la obligación de responder.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;div id=&quot;mascita1&quot; style=&quot;display:none;&quot;&gt;
&lt;blockquote&gt;Con respecto al revés sobre la ley de retenciones, por supuesto que lo lamento. Además del fortalecimiento de la más recalcitrante clase política que tanto mal le hizo a nuestro país (Duhaldes, Menems, and so on) y cachivaches oportunistas (léase Elisa Carrió, y sectores de la izquierda veleta), creo que es un gol del neoliberalismo: el no a las retenciones ha sido el NO a la intervención del estado en la economía, precepto fundacional del neoliberalismo que deja este país (y todos) con ricos cada vez ricos y pobres cada vez más pobres.
&lt;p&gt;¿Con que fuerza avanzaremos ahora para recuperar el petroleo? ¿Y los medios de comunicación en manos monopolicas?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La opinión de Leo sobre la mejor manera de resdistrubuir es muy válida y estoy de acuerdo que había que darla. Sucede que ya es tarde: hoy no tenemos la oportunidad de darla, porque la plata se la seguirán quedando los que la tienen.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Espero que tan enriquecedora discusión continue.
Abrazos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Martin .&lt;&#x2F;blockquote&gt; &lt;&#x2F;div&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;…No puedo negar (…) que me preocupa sobremanera las graves acusaciones que se hacen y se reproducen, muchas veces sin suficiente reflexión, por bastos sectores del pueblo. Es el mensaje que constantemente se baja desde los medios masivos de comunicación, esos patéticos formadores de opinión que se autodefinen como ‘periodismo independiente’. El mensaje al que me refiero es que “este es un gobierno dictatorial”.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;¿Sabemos realmente que decimos cuando decimos eso? ¿Tan poca memoria tenemos como pueblo, con más de 30mil desaparecidos y los responsables recién siendo juzgados ahora? Podemos, acordar o no en las políticas que este gobierno impulse, pero debemos ser respetuosos (y defensores) de nuestro sistema democrático.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La paradoja de esta historia es que son los mismos sectores, oligarcas y grupos económicos que apoyaron activamente la dictadura porque servía a sus intereses, quienes ahora acusan a este gobierno de dictatorial.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Para muestra, &lt;a href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.textosypretextos.com.ar&#x2F;IMG&#x2F;jpg&#x2F;67905-SRA.jpg&quot; class=&quot;thickbox&quot; title=&quot;Solicitada de la sociedad rural en 1977&quot;&gt;sobra un botón&lt;&#x2F;a&gt;.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href=&quot;#tb_inline?height=300&amp;width=400&amp;inlineId=mascita1&quot; rel=&quot;cita&quot; class=&quot;thickbox&quot;&gt;sigue la contestación&lt;&#x2F;a&gt;.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Y él, reconociendo que quizás se había excedido con lo de dictatorial, resucitó la teoría de los dos demonios.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Error mío, quizás en vez de poner “acciones dictatoriales” y “anhelos de dictadura” debería haberme referido mas bien a “acciones
unilaterales sin consenso ni revisión” y “anhelos de mandar con
prepotencia al país y sobrepasar a nuestro Poder Legislativo”. No es
despectivo, sino crítica a acciones y entonaciones que toma un  gobierno elegido democráticamente (si fuera una dictadura, no tendría
razón en criticar esas mismas acciones).
(…)
No olvidemos la otra parte de la torta, cuando se juzguen a los
responsables de secuestros, asesinatos, y crímenes de guerra tanto
militares como montoneros y otros grupos armados que hayan tomado
parte, ahí se va a haber hecho justicia. De todas formas, como decís,
30 años después, debería haber sido mucho antes.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;div id=&quot;mascita2&quot;  style=&quot;display:none;&quot;&gt;
&lt;p&gt;Un fragmento del &lt;a href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.pagina12.com.ar&#x2F;diario&#x2F;elpais&#x2F;1-108207-2008-07-21.html&quot;&gt;artículo de Eduardo Aliverti&lt;&#x2F;a&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;&quot;... tras el Waterloo del jueves, se escucha a muchos progres que pasan la factura por el número de estropicios oficialistas. Todo lo que se reprocha es cierto. Que se jodan por aliarse con radicales, que
tienen el invicto histórico de terminar, siempre, traicionando. Que se
jodan por haber apostado a la estructura mafiosa de los barones del
conurbano. Que se jodan por no haber abierto el juego por afuera del
PJ. Que se jodan por la admirable ingenuidad de mandar el proyecto al
Congreso. Que se jodan por apoyarse en la burocracia de la CGT y no
darle personería a la CTA. Que se jodan por su estilo capanga de
conducción. Que se jodan por no profundizar la afectación de otros
bloques de la clase dominante y acabar sin pan y sin torta. Todo
correcto. Pero resulta que a la par del kirchnerismo se jodió,
precisamente, la muy tibia posibilidad de seguir avanzando en un
modestísimo proceso de pequeños cambios que es, al fin y al cabo, el
paso tolerable para esta sociedad. Ahora la salida es posible
claramente por derecha, por lo peor de la derecha, y lo que se jodió
está lejos de ser sólo el kirchnerismo.&quot;&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
&lt;div id=&quot;mascita3&quot;  style=&quot;display:none;&quot;&gt;
Eso que decís es lo que se conoce como &quot;Teoría de los dos demonios&quot;,
que institucionalizó Ernesto Sábato en la primera versión del Nunca
Más.
&lt;p&gt;De un artículo del historiador (y compañero de trabajo en el periódico
para el cual trabajo) &lt;a href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.8300.com.ar&#x2F;spip.php?article27&quot;&gt;Pablo Scatizza &lt;&#x2F;a&gt;:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&quot;...Esta teoría les vino al pelo a los militares y a los ideólogos de
derecha, así como a los formadores de opinión que adoraban ubicarse en
el medio de todo y jactarse de detentar una falsa objetividad, para
justificar el accionar castrense durante la dictadura que, lisa y
llanamente, asesinó a 30.000 seres humanos. &quot;Fue una guerra&quot;, dicen
convencidos. &quot;Fue una guerra sucia&quot;, aclaran. Claro. En una guerra hay
excesos y mueren inocentes. Y encima -de acuerdo con los dos demonios-
hubo excesos de los dos lados y murieron inocentes de ambos bandos.
Perfecto. El circulo cierra. Ahora pedimos perdón por los excesos y
errores cometidos, reconocemos que nos equivocamos y a reconciliarnos
todos para hacer de ésta una Argentina mejor.
&lt;p&gt;El asunto es que no hubo guerra. Hubo sí un genocidio. Si el Estado es
la institución que posee el monopolio de los medios de coerción, a
partir del 24 de marzo de 1976 esos medios fueron utilizados de manera
sistemática para identificar, torturar, asesinar y hacer desaparecer a
miles de mujeres, hombres y recién nacidos. No hubo errores ni
excesos. Todo fue sistemáticamente planificado y ejecutado. No hay
lugar para dos demonios en el infierno“&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;&lt;&#x2F;div&gt;
&lt;p&gt;De nuevo, intenté una respuesta, a lo primero con un  &lt;a href=&quot;#tb_inline?height=300&amp;width=400&amp;inlineId=mascita2&quot; rel=&quot;cita&quot; class=&quot;thickbox&quot;&gt;fragmento de un artículo de Aliverti&lt;&#x2F;a&gt; y a lo segundo con uno de &lt;a href=&quot;#tb_inline?height=300&amp;width=400&amp;inlineId=mascita3&quot; rel=&quot;cita&quot; class=&quot;thickbox&quot;&gt;Pablo Scattiza&lt;&#x2F;a&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Otro compañero, Luis, también querido y con el que suelo compartir opiniones con cierto tinte político, fue el que me replicó, ahondando en las odiosas (y dañinas) comparaciones que otrora hiciera Sábato.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;… o sea q, tenemos q pensar que los monto eran “ángeles de Dios”? ¡¡POR DIOS!! No los victimicemos!!!! A lo sumo podemos decir que fueron “menos demonios” que los milicos, pero demonios al fin.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;o sea q, asesinar 30 mil personas está mal, pero poner una bomba está bien? Respuesta: Ambas cosas están mal.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Pero claro, más de uno tacha de “facho” a todo aquel que diga que los monto fueron malos, creyendo q pensar eso implica decir que los milicos fueron buenos. Grave Error!!! Tratemos de ser imparciales.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Me dejó pensando Luis. No porque su remozada teoría del “demonio y medio” me hiciera dudar, sino por hacerme notar que aunque hoy sea un día histórico donde se intentará curar un poquito la gran llaga abierta de este pueblo sufrido, aún las mentiras tienen cabida en el imaginario colectivo. Incluso en él, que tuvo lúcidas posiciones sobre la manipulación del medios en el conflicto sojero.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Pensé también sobre qué importancia tiene invertir tiempo en responder. Concluí que mucha. Son los silencios los que convierten mentiras en verdades.  Y  más relevante se hace en un ámbito dónde los cerebros acostumbran a resolver algoritmos y a hablar de velocidades de microprocesadores más que a discutir de la política o de historia, que tanto más nos condicionan como individuos y futuros profesionales.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Con la ayuda de mi amigo Pablo, que me ordenó las ideas y me dio algunos elementos, contesté lo siguiente.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;refutando-los-dos-demonios&quot;&gt;Refutando los dos demonios&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Estimado Luis:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;No sé si quiero ser imparcial. Sí quiero ser justo. Comparto
plenamente tu postura en cuanto a lo mal que está y lo inútil que es
cualquier tipo de violencia. En ese sentido, desapruebo “la vía
armada” como instrumento de lucha para mejorar la sociedad, y por lo
tanto creo que poner bombas está mal.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Pero resulta que tu pregunta  &lt;em&gt;“asesinar 30 mil personas está mal, pero
poner una bomba está bien?”&lt;&#x2F;em&gt; es capciosa, porque reduce a una antinomia
moral  los hechos históricos (es decir políticos, económicos y
sociales de ese momento) y puede ser utilizada como una justificación del  terrorismo, de estado, que es a todas voces falaz pero resulta efectiva si se la repite hasta el hartazgo, como bien enseño &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;es.wikipedia.org&#x2F;wiki&#x2F;Joseph_Goebbels&quot;&gt;Goebbels&lt;&#x2F;a&gt;.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Nadie dice (al menos yo no lo digo) que quienes cometieron actos
delictivos (como poner bombas, para seguir com tu ejemplo) no deban ser
juzgados. Sucede, en primer lugar, que muchos de ellos fueron
asesinados por la dictadura sin ser juzgados, y eso ocurrió mayormente antes del ’76, en manos de los grupos paraestatales de la Triple A.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Como ha dicho Adolfo Perez Esquivel, argentino premio nobel de la paz:
&lt;em&gt;“No podemos dejar de señalar que en varios países del continente y en
la Argentina había guerrillas. Estas deberían haber sido contenidas a
través de las leyes vigentes y dentro del marco del estado de derecho”&lt;&#x2F;em&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Por otro lado, pensar que toda la izquierda política de los ’70 ponía
bombas es un
argumento que pretende establecer categorías binarias y
tajantes donde no las hay. De hecho  la lucha armada fue una camino
minoritario en las prácticas políticas de izquierda de la época, y
estaban totalmente desarticuladas cuando se produjo el golpe de
estado. El gobierno de facto, en cambio, sí puede ser responsabilizado
en estos términos, porque ocupaba la estructura vertical y monolítica
que es el Estado, cuyo fin primario es  salvaguardar la paz social y
el bienestar del pueblo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Por eso te pregunto Cuando decís «&lt;em&gt;no los victimicemos&lt;&#x2F;em&gt;» ¿qué querés decir? ¿que se lo
buscaron? ¿Que era necesaria la aniquilación de 30 mil
personas, hayan puesto o no bombas? Pues ese argumento es algo
maquiavelico, porque justifica medio ilegales (y vaya si lo fueron)
para un fin que se presupone loable. Pero más aun: es innegable que el
fin germinal de semejante represión no fue el genocidio en sí, sino
que este fue el instrumento para instalar un modelo económico
neoliberal, que es (en mayor o menor medida) el que se continuó en las
democracias que siguieron.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Te cito una parte del &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.mobbingargentina.com.ar&#x2F;Files&#x2F;elDiplo-Teode2demonios.pdf&quot;&gt;nuevo prólogo&lt;&#x2F;a&gt; del “Nunca más”:
&lt;quote&gt;
&lt;em&gt;“…Es preciso dejar claramente establecido -porque lo requiere la
construcción del futuro sobre bases firmes- que es inaceptable
pretender justificar el terrorismo de Estado como una suerte de juego
de violencias contrapuestas como si fuera posible buscar una simetría
justificatoria en la acción de particulares, frente al apartamiento de
los fines propios de la Nación y del Estado que son irrenunciables.
Por otra parte, el terrorismo de Estado fue desencadenado de manera
masiva y sistemática por la Junta Militar a partir del 24 de marzo de
1976, cuando no existían  desafíos estratégicos de seguridad para el
statu quo, porque la
guerrilla ya había sido derrotada militarmente. La dictadura se
propuso imponer un sistema económico de tipo neoliberal y arrasar con
las conquistas sociales de muchas décadas, que la resistencia popular
impedía fueran conculcadas. La pedagogía del terror convirtió a los
militares golpistas en señores de la vida y la muerte de todos los
habitantes del país.”&lt;&#x2F;em&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Te mando un abrazo grande.
Martin&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;quote&gt;
&lt;p&gt;La sentencia a Menendez llegará en unas horas. Ojalá que sea justa, aunque ninguna reja borre el horror que estos tipos escribieron.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Pase lo que pase, la lucha siempre continuará, mientras la memoria del pueblo no pueda volar como el viento.&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>No amarse ahora, pero haber amado</title>
        <published>2008-07-19T16:37:02+00:00</published>
        <updated>2008-07-19T16:37:02+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Julia Prilutzky Farny
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/no-amarse-ahora-pero-haber-amado/">&lt;div class=&quot;poetry&quot;&gt;&lt;p&gt;No amarse ahora, pero haber amado.&lt;br&gt;
Y encontrarse otra vez… Recuerdo grave&lt;br&gt;
como el de alguna flor de aroma suave&lt;br&gt;
que se mustia en un libro ya olvidado.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Va surgiendo el recuerdo desvelado:&lt;br&gt;
una palabra, un gesto… Es una clave&lt;br&gt;
que nadie descifró, que nadie sabe;&lt;br&gt;
recinto nuestro, cántico inviolado.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Estamos en silencio, frente a frente.&lt;br&gt;
Y sin verte, yo sé que me has mirado&lt;br&gt;
con no sé qué recuerdo transparente&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
en los ojos lejanos… No has cambiado.&lt;br&gt;
Y es dulce estarse así, indolentemente,&lt;br&gt;
pero no amarse ya. Haberse amado.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
</content>
        
    </entry>
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        <title>Mimos</title>
        <published>2008-07-19T16:26:04+00:00</published>
        <updated>2008-07-19T16:26:04+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/fotos/mimos/"/>
        <id>https://textosypretextos.pages.dev/fotos/mimos/</id>
        
        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/fotos/mimos/">&lt;p&gt;Juan y Joaco (mi hermano y su hijo). Fotos tomadas en febrero de 2008, en la fiesta de casamiento de nuestro primo Pablo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;galeria&quot;&gt;Galería&lt;&#x2F;h3&gt;

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        <title>Hambre de soja</title>
        <published>2008-07-17T11:18:23+00:00</published>
        <updated>2008-07-17T11:18:23+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/videos/hambre-de-soja/">&lt;p&gt;Documental sobre los cultivos de soja transgénica en Argentina , y los estragos que está causando: miseria, desocupación y degradación de los suelos.&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>Verdes menesteres</title>
        <published>2008-07-16T22:21:30+00:00</published>
        <updated>2008-07-16T22:21:30+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/verdes-menesteres/">&lt;p&gt;Pepe teme que se le fermente el semen. ¡Qué mequetrefe! Trece meses que el “treque-treque” le repele. Pretende que Teté, ex ente del Jet-set, le reste peste.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Teté&lt;&#x2F;strong&gt; — Pepe, es el tercer mes que me ves ¿Qué tenés pebete? ¿es estrés? ¿es Menem? ¿temés que el frente CCC-CGT le deje de pertenecer?&lt;br &#x2F;&gt;
&lt;strong&gt;Pepe&lt;&#x2F;strong&gt; — Ehhhh…estemmmmmm…&lt;br &#x2F;&gt;
&lt;strong&gt;Teté&lt;&#x2F;strong&gt; — ¡Teneme fe che! ¿Querés que te enseñe el zen que sé? Let’me see, es este: “Mentes terrestres que ven el este en New Jersey ¡Elévense! Dejen de meterse en él. Respeten, es gente… ¿Qué pretenden? ¿que se rebele?”.&lt;br &#x2F;&gt;
&lt;strong&gt;Pepe&lt;&#x2F;strong&gt; — ¡Me’que Zen, Teté! ¡Es el sex che! Desde meses, “never” ¿Te creés que me es leve?&lt;br &#x2F;&gt;
&lt;strong&gt;Teté&lt;&#x2F;strong&gt; — Échese, espéreme tres seg. (…) Pepe, este es el cel. de Celeste. ¡Fetem fetem eh!&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;En el dept. de Pepe:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;(&lt;em&gt;Trengggggg….Treng…Trengggggggggggggggg!!!&lt;&#x2F;em&gt;)&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Pepe&lt;&#x2F;strong&gt; — Debe ser Celeste, qué efervescente que es! (…) Entre Celeste… ¿Qué bebe?&lt;br &#x2F;&gt;
&lt;strong&gt;(Celeste)&lt;&#x2F;strong&gt; — ¿Qué tenés men? ¿Ferné? — Celeste se desprende del sweter.&lt;br &#x2F;&gt;
&lt;strong&gt;Pepe&lt;&#x2F;strong&gt; — Fernet, jerez, té… ¿qué querés?&lt;br &#x2F;&gt;
&lt;strong&gt;Celeste&lt;&#x2F;strong&gt; — ¡Leche!&lt;br &#x2F;&gt;
&lt;strong&gt;Pepe&lt;&#x2F;strong&gt; — ¿Leche? ¿Leche Nestlé? ¿Qué? ¿Tenés sed?&lt;br &#x2F;&gt;
&lt;strong&gt;Celeste&lt;&#x2F;strong&gt; — Jejejejeje…&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Celeste se le prende, dele que dele, dele que dele. ¡Que pete! ¡¡¡Pe pé pepepepe!!! Él cree que es ET: le crece…le crece…&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Pepe&lt;&#x2F;strong&gt; — Celeste, ¿querés que te releve?&lt;br &#x2F;&gt;
&lt;strong&gt;Celeste&lt;&#x2F;strong&gt; — mmhssff…mmhfss…depffsh depende.&lt;br &#x2F;&gt;
&lt;strong&gt;Pepe&lt;&#x2F;strong&gt; — ¿Depende de qué?&lt;br &#x2F;&gt;
&lt;strong&gt;Celeste&lt;&#x2F;strong&gt; — Espere que llegue el gel.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;(NdeR: ¡Regresen che! ¡Que éste es el eje!)&lt;&#x2F;em&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Celeste&lt;&#x2F;strong&gt; — ¿Querés meterme el pene en el (beep)jete?&lt;br &#x2F;&gt;
&lt;strong&gt;Pepe&lt;&#x2F;strong&gt; — Yes..!! Yes!! Yeesssss!!!&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Qué leche, el bebé le cede. Pepe bebe el ferné, ve TV de revés, prende el FM, relee Engels.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Pepe&lt;&#x2F;strong&gt; — Celeste, en el frente tenés el cheque.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Celeste se enternece.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Celeste&lt;&#x2F;strong&gt; — Deje Pepe, ¿Qué me debe? Ese es el pre-sex. Che… ¿Querés que me quede?&lt;br &#x2F;&gt;
&lt;strong&gt;Pepe&lt;&#x2F;strong&gt; — Pensé que…&lt;br &#x2F;&gt;
&lt;strong&gt;Celeste&lt;&#x2F;strong&gt; — Béseme Pepe, béseme!!!&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Remember: &lt;em&gt;“Tener cheques, verdes, ‘Express’, etc. es quererme”&lt;&#x2F;em&gt;. Celeste.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;The End&lt;&#x2F;strong&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;PD: déjenme meter este ‘sms’ : &lt;em&gt;“El que Celeste desee, este es el tel: 13-333-3333”&lt;&#x2F;em&gt;.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;Este lipograma monovocálico lo escribí originalmente para la revista neuquina “El Cascotazo”, un fanzine político-cultural en clave paródica. Como a “Barcelona”, les pasó que la realidad parecía parodiarlos a ellos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El cuento me lo pidieron porque les había gustado &lt;a href=&quot;https:&#x2F;&#x2F;textosypretextos.pages.dev&#x2F;blog&#x2F;hazanas-zarpadas&#x2F;&quot;&gt;este otro&lt;&#x2F;a&gt;.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Tiempo después escribí un lipograma que es la antítesis de este, con ausencia deliberada de la vocal &lt;em&gt;e&lt;&#x2F;em&gt;: &lt;a href=&quot;https:&#x2F;&#x2F;textosypretextos.pages.dev&#x2F;blog&#x2F;los-mimos-y-las-masas&#x2F;&quot;&gt;Los mimos y las masas&lt;&#x2F;a&gt;.&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;div&gt;
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    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>La revolución no será televisada</title>
        <published>2008-07-11T23:26:59+00:00</published>
        <updated>2008-07-11T23:26:59+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <title>Cartas de amor que se queman</title>
        <published>2008-07-11T04:35:24+00:00</published>
        <updated>2008-07-11T04:35:24+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Manuel Castilla y Cuchi Leguizamón
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/cartas-de-amor-que-se-queman/"/>
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/cartas-de-amor-que-se-queman/">&lt;div class=&quot;poetry&quot;&gt;&lt;p&gt;Ay niña no queda nada&lt;br&gt;
de todo lo que soñamos&lt;br&gt;
nuestro amor son estas llamas&lt;br&gt;
que están quemando mis manos&lt;br&gt;
nuestro amor son estas llamas&lt;br&gt;
que están quemando mis manos&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Son como una ala de luto&lt;br&gt;
volando papel quemado&lt;br&gt;
las cartas donde lloraba&lt;br&gt;
este pecho enamorado&lt;br&gt;
las cartas donde lloraba&lt;br&gt;
este pecho enamorado&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Flor del olvido&lt;br&gt;
cartas de amor&lt;br&gt;
el que las quema no sabe&lt;br&gt;
que enluta su corazón&lt;br&gt;
el que las quema no sabe&lt;br&gt;
que enluta su corazón&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Yo no se porque la pena&lt;br&gt;
por tus ojos se va lejos&lt;br&gt;
y no se porque los míos&lt;br&gt;
se van dolidos con ellos&lt;br&gt;
y no se porque los míos&lt;br&gt;
se van dolidos con ellos&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Cartas de amor que se queman&lt;br&gt;
flores negras en el viento&lt;br&gt;
le dejan al que ha querido&lt;br&gt;
el corazón ceniciento&lt;br&gt;
le dejan al que ha querido&lt;br&gt;
el corazón ceniciento&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;figure class=&quot;align-center&quot;&gt;
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        <title>Imposibl es nating</title>
        <published>2008-07-10T21:13:58+00:00</published>
        <updated>2008-07-10T21:13:58+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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  &lt;&#x2F;div&gt;
&lt;&#x2F;figure&gt;
&lt;p&gt;Para los que no cazan el chiste, aquí la &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;es.youtube.com&#x2F;watch?v=V6pEG3kCm78&quot;&gt;explicación&lt;&#x2F;a&gt;.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Soy hincha de la mole. Es como el Martín Palermo del boxeo, y además, entrena en el barrio donde nosotros laburamos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;(visto en el excelente blog &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;larunfla.blogspot.com&quot;&gt;La runfla de rufianes&lt;&#x2F;a&gt;)&lt;&#x2F;p&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Carta a un Daniel Riera</title>
        <published>2008-07-06T00:56:31+00:00</published>
        <updated>2008-07-06T00:56:31+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/blog/carta-a-un-daniel-riera/"/>
        <id>https://textosypretextos.pages.dev/blog/carta-a-un-daniel-riera/</id>
        
        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/carta-a-un-daniel-riera/">&lt;ul&gt;
&lt;li&gt;&lt;strong&gt;De&lt;&#x2F;strong&gt;:	Martín Gaitán &amp;lt;gaitan@gmai…&amp;gt;
_ &lt;strong&gt;Para&lt;&#x2F;strong&gt;:	riera@hot…
_ &lt;strong&gt;Fecha&lt;&#x2F;strong&gt;: Dom, 6 de abril 2008 a las 4:46 AM
_ &lt;strong&gt;Asunto&lt;&#x2F;strong&gt;:	sobre tu mensaje en textos y pretextos *&lt;&#x2F;li&gt;
&lt;&#x2F;ul&gt;
&lt;p&gt;Daniel:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Hace un par de días que vengo elucubrando este email. Desde &lt;a href=&quot;&#x2F;blog&#x2F;los-dientes-del-poder&#x2F;#comment-6827&quot;&gt;tu mensaje en mi blog&lt;&#x2F;a&gt;, me ha pasado algo bastante raro. Una casualidad de esas que de tan extrañas, te resucitan la duda sobre si al final existen o
no.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La cosa fue así:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– *Daniel Riera… Daniel Riera…. me suena… pero quién carajo es? *– fue lo que horadó mi cabecita en ese momento de la noche del jueves,
cuando leí tu mensaje. Además de los halagos, me llamó la atención la
amistosidad con la que me escribías, como si de alguna manera me
conocieras. También el seguimiento de mi “obra” que se dejaba entrever
en que sabías que había renovado el diseño del blog. Tal
fue el llamado de atención, que me tomé la molestia de buscar tu
email, el que dejaste en el foro (este al que te escribo y espero
llegue), en mi lista de contactos. No te tenía agendado.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Tengo algunos amigos con cierta “chapa mediática” y pensé que, en una de esas, alguno sin mucho criterio y aún menos escrúpulo reenvió el aviso sobre la resurrección del blog, y por un azar que no busco
comprender (parafraseando a Cortázar) hiciste click y te hiciste amigo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La cuestión es que tu mensaje sonaba más bien a que te había pedido especialmente que opinaras sobre mi texto,  y yo no sólo no tenía el recuerdo de haberlo hecho sino que no estaba seguro de quien eras.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Así las cosas, el alcohol del jueves por la noche (Córdoba es jodido
en el rubro joda: hay suficiente todos los días, y los jueves hay excendente) hizo que me olvidara del tema por unas horas. Pero, la puta, el destino es perseverante cuando se lo propone.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El viernes, bancándome la resaca tuve que levantarme igual por culpa
de unas fucking cuentas vencidas a pagar. Luego de la odiosa cola, me saqué la leche y quemé el último billete que quedaba en un libro al que le tenía ganas desde hacía rato: “&lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.lsf.com.ar&#x2F;libros&#x2F;47&#x2F;ARGENTINA-CRONICA&#x2F;&quot;&gt;La Argentina Crónica&lt;&#x2F;a&gt;”. Lo compré a las 11hs,
lo abrí a las 15hs. Y, perplejo, leí tu nombre en la lista de
autores.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Abrí el índice con ansiedad, acerté a ojo la página 191 y empecé a
leer [[En el libro, sale algo parecido a &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.surcos.net&#x2F;verautor.php?idautor=12&quot;&gt;esto&lt;&#x2F;a&gt; ]]: Trabajó en Página&#x2F;12, fue secretario de redacción de La Maga,
formó parte de Rolling Stones y Txt, actualmente es uno de los
editores de Barcelona, y estrechó su diestra con García Marquez. Qué lo parió.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;En mi libro, al final de esa minibiografía, le escribí con lápiz: “y un
día, dejó un comentario en Textos y Pretextos”.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Me acordé entonces que alguna vez algo tuyo había leído, y googlee tu
nombre hasta la séptima O. Estaba anonadado, tanto por el mensaje (que creí cierto) como por la putísima casualidad de haber comprado justo un libro en el que participás.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;A la tarde, tratando de encontrar algún hilito que me permita saber si
era posta o algún chiste ingenioso de alguno que conoce de mi curiosidad, lo comenté con un amigo por chat. Como también es bastante internauta, mi amigo llegó a tu minibiografia en un par de clicks, y más rápido y gracioso que ninguno, dejó otro comentario firmado por Gabriel García Marquez y con el email soyelverdaderogabo@gmail.com. Ja! Hete &lt;a href=&quot;&#x2F;blog&#x2F;los-dientes-del-poder&#x2F;#comment-6830&quot;&gt;aquí el chascarrillo&lt;&#x2F;a&gt;.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Fue. Linda anécdota. A otra cosa mariposa. Pero ahora que ya es madrugada de domingo, volví de una nueva joda pero con más autocontrol, y la rubita tarda en llamar, me pinchó la espinita de nuevo y decidí escribirte, a vos o al falso vos, para develar este misterio.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;¿Sos el Daniel Riera que estrechó la misma mano derecha con la
que apretó Enter para dejar un comentario a mi texto?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Si es así, inconmensurables gracias y estos cachetes sonrojados de
vergüenza. Si no, también gracias por hacerme divagar un rato. Y sea
quien seas (ojalá exista tu email), facilitame una pincita para
sacarme esta espina.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Un abrazo.
_ Martín.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;o&quot;&gt;-o-&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;ul&gt;
&lt;li&gt;&lt;&#x2F;li&gt;
&lt;&#x2F;ul&gt;
&lt;p&gt;_ &lt;strong&gt;De&lt;&#x2F;strong&gt;:	Martín Gaitán &amp;lt;gaitan @gmai…&amp;gt;
_ &lt;strong&gt;Para&lt;&#x2F;strong&gt;:	danielcriera@gmai…
_ &lt;strong&gt;Fecha&lt;&#x2F;strong&gt;: Vie, 20 de junio de 2008 a las 7:55 PM
_ &lt;strong&gt;Asunto&lt;&#x2F;strong&gt;:	Fw: sobre tu mensaje en textos y pretextos  *&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;_ Daniel: como suele suceder cuando uno está al pedo en internet, encontré algo que no estaba buscando: &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;driera.blogspot.com&#x2F;&quot;&gt;tu blog&lt;&#x2F;a&gt;. Reenvio entonces un mensaje que quise enviarte a vos, y probablemente fue a parar al pozo séptico de los misterios cibernéticos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Ahí va, junto a este nuevo abrazo.
_ Martín&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;Forwarded message&lt;&#x2F;em&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;o-1&quot;&gt;-o-&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;ul&gt;
&lt;li&gt;&lt;&#x2F;li&gt;
&lt;&#x2F;ul&gt;
&lt;p&gt;_ &lt;strong&gt;De&lt;&#x2F;strong&gt;:	Daniel Riera &amp;lt;danielcriera @gmai…&amp;gt;
_ &lt;strong&gt;Para&lt;&#x2F;strong&gt;:	Martín Gaitán &amp;lt;gaitan@gmai…&amp;gt;
_ &lt;strong&gt;Fecha&lt;&#x2F;strong&gt;: Sab, 21 de junio de 2008 a las 2:32 PM
_ &lt;strong&gt;Asunto&lt;&#x2F;strong&gt;:	Re: Fw:sobre tu mensaje en textos y pretextos
*&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Veamos. Hola Martín. No sé si esto te alegra o te desilusiona: soy el Daniel Riera de La Argentina Crónica, el de la Barcelona, etc. (recientemente se publicó un libro mío que se llama “Buenos Aires bizarro”) pero no soy la persona que posteó un comentario en tu blog.
Ignoro si quien lo hizo es una persona que lleva mi nombre o alguien que quiso gastarme una broma, vaya uno a saber. Tiendo a pensar en lo primero: la verdad es que hay mucha gente que se llama como yo. O, mejor dicho, la verdad es que a mí me parece que se llaman como yo y en realidad se llaman como ellos, no sé si me explico. Te digo más: uno de los mejores fotógrafos del planeta se llama Daniel Riera. Alguna vez le propuse que hiciéramos juntos un libro que se llame Daniel Riera, con textos míos y fotos de él, e historias de vida de varios Daniel Riera que uno puede rastrear por la Web. El se copó, yo hice un relevamiento, encontramos tantos que decidimos limitarlo a los argentinos y a los españoles, lo que a mi juicio le da más cohesión. El proyecto es caro y no hemos encontrado aún quien lo financie (Daniel Riera, el fotógrafo español, tiene que venir a la Argentina; yo tengo que ir a España), pero no perdemos las esperanzas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Un abrazo grande y suerte con la rubita.
_ Daniel Riera (uno entre muchos).&lt;&#x2F;p&gt;
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    <entry xml:lang="es">
        <title>El minero del Diablo</title>
        <published>2008-07-03T18:32:11+00:00</published>
        <updated>2008-07-03T18:32:11+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/videos/el-minero-del-diablo/">&lt;figure class=&quot;align-center&quot;&gt;
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        <title>Obdulio Varela, El reposo del centrojás</title>
        <published>2008-07-03T16:40:10+00:00</published>
        <updated>2008-07-03T16:40:10+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Osvaldo Soriano
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/obdulio-varela-el-reposo-del/">&lt;p&gt;El 16 de julio de 1950, en el estadio Maracaná de Río de Janeiro, nació una de las últimas leyendas del fútbol rioplatense; ese día, el imponente centromedio uruguayo Obdulio Varela silenció a 150 mil fanáticos que festejaban el gol brasileño en la final de la Copa del Mundo, convertido por el puntero Friaca. A los seis minutos del segundo tiempo, Brasil abrió el marcador alentado por las repletas tribunas del Maracaná, inaugurado especialmente para ese torneo. Entonces, todo Río de Janeiro fue una explosión de júbilo; los petardos y las luces de colores se encendieron de una sola vez. Obdulio, un morocho tallado sobre piedra, fue hacia su arco vencido, levantó la pelota en silencio y la guardó entre el brazo derecho y el cuerpo. Los brasileños ardían de júbilo y pedían más goles. Ese modesto equipo uruguayo, aunque temible, era una buena presa para festejar un título mundial. Tal vez el único que supo comprender el dramatismo de ese instante, de computarlo fríamente, fue el gran Obdulio, capitán–y mucho más–de ese equipo joven que empezaba a desesperarse.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;pre&gt;&lt;code&gt;Y clavó sus ojos pardos, negros, blancos, brillantes, contra tanta luz, e irguió su torso cuadrado, y caminó apenas moviendo los pies, desafiante, sin una palabra para nadie y el mundo tuvo que esperarlo tres minutos para que llegara al medio de la cancha y espetara al juez diez palabras en incomprensible castellano. No tuvo oído para los brasileños que lo insultaban porque comprendían su maniobra genial: Obdulio enfriaba los ánimos, ponía distancia entre el gol y la reanudación para que, desde entonces, el partido--y el rival--, fueran otros.

Hubo un intérprete, una estirada charla--algo tediosa-- entre el juez y el morocho. El estadio estaba en silencio. Brasil ganaba uno a cero, pero por primera vez los jóvenes uruguayos comprendieron que el adversario era vulnerable. Cuando movieron la pelota, los orientales sabían que el gigante tenía miedo.

Fue un aluvión. Los uruguayos atropellaban sin respetar a un rival superior pero desconcertado. Obdulio empujaba desde el medio de la cancha a los gritos, ordenando a sus compañeros. Parecía que la pelota era de él, y cuando no la tenía, era porque la había prestado por un rato a sus compañeros para que se entretuvieran. Llegó el empate. Los brasileños sintieron que estaban perdidos. El griterío de la tribuna no bastaba para dar agilidad a sus músculos, claridad a sus ideas. Las casacas celestes estaban en todas partes y les importaba un bledo del gigante. Faltaban nueve minutos para terminar cuando Uruguay marcó el tanto de la victoria. El mundo no podía creer que el coloso muriera en su propia casa, despojado de gloria.
&lt;&#x2F;code&gt;&lt;&#x2F;pre&gt;
&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;Introducción al cuento “Obdulio Varela, El reposo del centrojás”, publicado originalmente en “Artistas, locos y criminales”.&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;div&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Crónica de un intento de homenaje</title>
        <published>2008-07-02T01:23:48+00:00</published>
        <updated>2008-07-02T01:23:48+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/fotos/cronica-de-un-intento-de-homenaje/"/>
        <id>https://textosypretextos.pages.dev/fotos/cronica-de-un-intento-de-homenaje/</id>
        
        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/fotos/cronica-de-un-intento-de-homenaje/">&lt;p&gt;&lt;em&gt;Rosario, entre el 13 y el 16 de junio de 2008&lt;&#x2F;em&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Muchas de estas fotos logré sacarlar gracias al descubrimiento de mi amigo y compañero Leandro y a la aparaciencia profesional (para el que no tiene mucha idea) de mi cámara de fotos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;div class=&quot;dialogue-block&quot;&gt;&lt;p&gt;— &lt;em&gt;Tincho, mirá, ahí están acreditando a la prensa&lt;&#x2F;em&gt; – anotició Lea, y yo enfilé para la cola.&lt;br&gt;— &lt;em&gt;Hola, acabo de llegar de Neuquén, cubro para el periódico &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.8300.com.ar&quot;&gt;8300&lt;&#x2F;a&gt;.&lt;&#x2F;em&gt; – indiqué a la chica con total convicción.&lt;br&gt;— A ver, dejame buscar… – contestó totalmente desbordada por la situación, la acreditadora – Bueno, pasá.&lt;&#x2F;p&gt;&lt;br&gt;&lt;&#x2F;div&gt;
&lt;p&gt;Fácil. Ja.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La credencial que obtuve fue objeto de confusión y discordia el resto de los días, porque se trataba de una que daba el Movimiento de Solidaridad con Cuba y nada tenía de oficial. Sin embargo, con un poco de insistencia y otro poco de actuación (paso 1: convéncete a tí mismo de que estás trabajando) logré ingresar a todos los actos y al recital.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;En cada lugar, además de no contar con la credencial que todo trabajador de prensa debía exhibir, el contraste con los super equipos de todos los fotógrafos denotaba mi amateurismo. Para decirlo en criollo: mi cámara no tiene zoom, y por lo tanto, tengo que acercarme todo lo que pueda si quiero un encuadre cerrado. Igual, mal que mal, funcionó.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Claro está que en las fotos en las que yo aparezco no fueron tomadas por mí. Pero no es tan evidente que las del carrousel y silo las tomó Mariano.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;galeria&quot;&gt;Galería&lt;&#x2F;h3&gt;

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    &lt;figcaption&gt;Cursilerías de otoño 1&lt;&#x2F;figcaption&gt;
  
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    &lt;figcaption&gt;Cursilerías de otoño 2&lt;&#x2F;figcaption&gt;
  
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    &lt;figcaption&gt;Lección de pesca&lt;&#x2F;figcaption&gt;
  
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  &lt;&#x2F;div&gt;
  
    &lt;figcaption&gt;El Che, retorciéndose en los pines&lt;&#x2F;figcaption&gt;
  
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    &lt;figcaption&gt;Familia Che&lt;&#x2F;figcaption&gt;
  
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    &lt;figcaption&gt;Juventud K&lt;&#x2F;figcaption&gt;
  
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    &lt;figcaption&gt;Bajada de línea&lt;&#x2F;figcaption&gt;
  
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    &lt;figcaption&gt;Río (y pelo) revuelto&lt;&#x2F;figcaption&gt;
  
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    &lt;figcaption&gt;Rosario Yacht Club, gordo...&lt;&#x2F;figcaption&gt;
  
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    &lt;figcaption&gt;Silo kirchnerista&lt;&#x2F;figcaption&gt;
  
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    &lt;figcaption&gt;Corrousel 1&lt;&#x2F;figcaption&gt;
  
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    &lt;figcaption&gt;Campamento&lt;&#x2F;figcaption&gt;
  
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    &lt;figcaption&gt;Puema&lt;&#x2F;figcaption&gt;
  
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&lt;figure class=&quot;align-center&quot;&gt;
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    &lt;img src=&quot;&amp;#x2F;media&amp;#x2F;jpg&amp;#x2F;DSC_0149.jpg&quot; alt=&quot;Dirigente de la Infancia de CTA&quot; loading=&quot;lazy&quot;&gt;
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    &lt;figcaption&gt;Dirigente de la Infancia de CTA&lt;&#x2F;figcaption&gt;
  
&lt;&#x2F;figure&gt;


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    &lt;figcaption&gt;Amarga espera?&lt;&#x2F;figcaption&gt;
  
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    &lt;figcaption&gt;1&lt;&#x2F;figcaption&gt;
  
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    &lt;figcaption&gt;Banderas&lt;&#x2F;figcaption&gt;
  
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    &lt;figcaption&gt;Desde un techo&lt;&#x2F;figcaption&gt;
  
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    &lt;figcaption&gt;JP vs CTA 1&lt;&#x2F;figcaption&gt;
  
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    &lt;figcaption&gt;JP vs CTA 2&lt;&#x2F;figcaption&gt;
  
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    &lt;figcaption&gt;JP vs CTA 3&lt;&#x2F;figcaption&gt;
  
&lt;&#x2F;figure&gt;


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    &lt;figcaption&gt;JP vs CTA 4&lt;&#x2F;figcaption&gt;
  
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    &lt;figcaption&gt;Aguante K&lt;&#x2F;figcaption&gt;
  
&lt;&#x2F;figure&gt;


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    &lt;figcaption&gt;Careta&lt;&#x2F;figcaption&gt;
  
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    &lt;figcaption&gt;Flores rojas&lt;&#x2F;figcaption&gt;
  
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    &lt;figcaption&gt;Recuerdo de cuando fui reportero gráfico&lt;&#x2F;figcaption&gt;
  
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    &lt;figcaption&gt;Entusiasmo&lt;&#x2F;figcaption&gt;
  
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    &lt;figcaption&gt;Soles&lt;&#x2F;figcaption&gt;
  
&lt;&#x2F;figure&gt;


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    &lt;figcaption&gt;El che y sus hijos&lt;&#x2F;figcaption&gt;
  
&lt;&#x2F;figure&gt;


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  &lt;&#x2F;div&gt;
  
    &lt;figcaption&gt;Aleida&lt;&#x2F;figcaption&gt;
  
&lt;&#x2F;figure&gt;


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  &lt;&#x2F;div&gt;
  
    &lt;figcaption&gt;Los hermanos&lt;&#x2F;figcaption&gt;
  
&lt;&#x2F;figure&gt;


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  &lt;&#x2F;div&gt;
  
    &lt;figcaption&gt;Soles 2&lt;&#x2F;figcaption&gt;
  
&lt;&#x2F;figure&gt;


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  &lt;&#x2F;div&gt;
  
    &lt;figcaption&gt;Develando 1&lt;&#x2F;figcaption&gt;
  
&lt;&#x2F;figure&gt;


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  &lt;&#x2F;div&gt;
  
    &lt;figcaption&gt;Develando 2&lt;&#x2F;figcaption&gt;
  
&lt;&#x2F;figure&gt;


&lt;figure class=&quot;align-center&quot;&gt;
  &lt;div class=&quot;media-frame&quot;&gt;
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  &lt;&#x2F;div&gt;
  
    &lt;figcaption&gt;Eso es todo, amigos&lt;&#x2F;figcaption&gt;
  
&lt;&#x2F;figure&gt;


&lt;figure class=&quot;align-center&quot;&gt;
  &lt;div class=&quot;media-frame&quot;&gt;
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  &lt;&#x2F;div&gt;
  
    &lt;figcaption&gt;Pueblo 1&lt;&#x2F;figcaption&gt;
  
&lt;&#x2F;figure&gt;


&lt;figure class=&quot;align-center&quot;&gt;
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  &lt;&#x2F;div&gt;
  
    &lt;figcaption&gt;Pueblo 2&lt;&#x2F;figcaption&gt;
  
&lt;&#x2F;figure&gt;


&lt;figure class=&quot;align-center&quot;&gt;
  &lt;div class=&quot;media-frame&quot;&gt;
    &lt;img src=&quot;&amp;#x2F;media&amp;#x2F;jpg&amp;#x2F;DSC_0326.jpg&quot; alt=&quot;Daniel Viglietti 1&quot; loading=&quot;lazy&quot;&gt;
  &lt;&#x2F;div&gt;
  
    &lt;figcaption&gt;Daniel Viglietti 1&lt;&#x2F;figcaption&gt;
  
&lt;&#x2F;figure&gt;


&lt;figure class=&quot;align-center&quot;&gt;
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  &lt;&#x2F;div&gt;
  
    &lt;figcaption&gt;Daniel Viglietti 2&lt;&#x2F;figcaption&gt;
  
&lt;&#x2F;figure&gt;


&lt;figure class=&quot;align-center&quot;&gt;
  &lt;div class=&quot;media-frame&quot;&gt;
    &lt;img src=&quot;&amp;#x2F;media&amp;#x2F;jpg&amp;#x2F;DSC_0330.jpg&quot; alt=&quot;Daniel Viglietti 3&quot; loading=&quot;lazy&quot;&gt;
  &lt;&#x2F;div&gt;
  
    &lt;figcaption&gt;Daniel Viglietti 3&lt;&#x2F;figcaption&gt;
  
&lt;&#x2F;figure&gt;


&lt;figure class=&quot;align-center&quot;&gt;
  &lt;div class=&quot;media-frame&quot;&gt;
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  &lt;&#x2F;div&gt;
  
    &lt;figcaption&gt;Abanderados&lt;&#x2F;figcaption&gt;
  
&lt;&#x2F;figure&gt;


&lt;figure class=&quot;align-center&quot;&gt;
  &lt;div class=&quot;media-frame&quot;&gt;
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    &lt;figcaption&gt;1&lt;&#x2F;figcaption&gt;
  
&lt;&#x2F;figure&gt;


&lt;figure class=&quot;align-center&quot;&gt;
  &lt;div class=&quot;media-frame&quot;&gt;
    &lt;img src=&quot;&amp;#x2F;media&amp;#x2F;jpg&amp;#x2F;DSC_0341.jpg&quot; alt=&quot;El puño&quot; loading=&quot;lazy&quot;&gt;
  &lt;&#x2F;div&gt;
  
    &lt;figcaption&gt;El puño&lt;&#x2F;figcaption&gt;
  
&lt;&#x2F;figure&gt;


&lt;figure class=&quot;align-center&quot;&gt;
  &lt;div class=&quot;media-frame&quot;&gt;
    &lt;img src=&quot;&amp;#x2F;media&amp;#x2F;jpg&amp;#x2F;DSC_0351.jpg&quot; alt=&quot;Relajado&quot; loading=&quot;lazy&quot;&gt;
  &lt;&#x2F;div&gt;
  
    &lt;figcaption&gt;Relajado&lt;&#x2F;figcaption&gt;
  
&lt;&#x2F;figure&gt;


&lt;figure class=&quot;align-center&quot;&gt;
  &lt;div class=&quot;media-frame&quot;&gt;
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  &lt;&#x2F;div&gt;
  
    &lt;figcaption&gt;Mati&lt;&#x2F;figcaption&gt;
  
&lt;&#x2F;figure&gt;


&lt;figure class=&quot;align-center&quot;&gt;
  &lt;div class=&quot;media-frame&quot;&gt;
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  &lt;&#x2F;div&gt;
  
    &lt;figcaption&gt;Lilie y Guille&lt;&#x2F;figcaption&gt;
  
&lt;&#x2F;figure&gt;


&lt;figure class=&quot;align-center&quot;&gt;
  &lt;div class=&quot;media-frame&quot;&gt;
    &lt;img src=&quot;&amp;#x2F;media&amp;#x2F;jpg&amp;#x2F;DSC_0370.jpg&quot; alt=&quot;Puerta a Victoria&quot; loading=&quot;lazy&quot;&gt;
  &lt;&#x2F;div&gt;
  
    &lt;figcaption&gt;Puerta a Victoria&lt;&#x2F;figcaption&gt;
  
&lt;&#x2F;figure&gt;


&lt;figure class=&quot;align-center&quot;&gt;
  &lt;div class=&quot;media-frame&quot;&gt;
    &lt;img src=&quot;&amp;#x2F;media&amp;#x2F;jpg&amp;#x2F;DSC_0382.jpg&quot; alt=&quot;&quot; loading=&quot;lazy&quot;&gt;
  &lt;&#x2F;div&gt;
  
&lt;&#x2F;figure&gt;


&lt;figure class=&quot;align-center&quot;&gt;
  &lt;div class=&quot;media-frame&quot;&gt;
    &lt;img src=&quot;&amp;#x2F;media&amp;#x2F;jpg&amp;#x2F;DSC_0387.jpg&quot; alt=&quot;Cliba&amp;#x27;s guy&quot; loading=&quot;lazy&quot;&gt;
  &lt;&#x2F;div&gt;
  
    &lt;figcaption&gt;Cliba&amp;#x27;s guy&lt;&#x2F;figcaption&gt;
  
&lt;&#x2F;figure&gt;


&lt;figure class=&quot;align-center&quot;&gt;
  &lt;div class=&quot;media-frame&quot;&gt;
    &lt;img src=&quot;&amp;#x2F;media&amp;#x2F;jpg&amp;#x2F;DSC_0396.jpg&quot; alt=&quot;Alberto Granados, amigo del Che&quot; loading=&quot;lazy&quot;&gt;
  &lt;&#x2F;div&gt;
  
    &lt;figcaption&gt;Alberto Granados, amigo del Che&lt;&#x2F;figcaption&gt;
  
&lt;&#x2F;figure&gt;


&lt;figure class=&quot;align-center&quot;&gt;
  &lt;div class=&quot;media-frame&quot;&gt;
    &lt;img src=&quot;&amp;#x2F;media&amp;#x2F;jpg&amp;#x2F;DSC_0401.jpg&quot; alt=&quot;Baglietto 1&quot; loading=&quot;lazy&quot;&gt;
  &lt;&#x2F;div&gt;
  
    &lt;figcaption&gt;Baglietto 1&lt;&#x2F;figcaption&gt;
  
&lt;&#x2F;figure&gt;


&lt;figure class=&quot;align-center&quot;&gt;
  &lt;div class=&quot;media-frame&quot;&gt;
    &lt;img src=&quot;&amp;#x2F;media&amp;#x2F;jpg&amp;#x2F;DSC_0431.jpg&quot; alt=&quot;Baglietto 2&quot; loading=&quot;lazy&quot;&gt;
  &lt;&#x2F;div&gt;
  
    &lt;figcaption&gt;Baglietto 2&lt;&#x2F;figcaption&gt;
  
&lt;&#x2F;figure&gt;


&lt;figure class=&quot;align-center&quot;&gt;
  &lt;div class=&quot;media-frame&quot;&gt;
    &lt;img src=&quot;&amp;#x2F;media&amp;#x2F;jpg&amp;#x2F;DSC_0446.jpg&quot; alt=&quot;Baglietto 3&quot; loading=&quot;lazy&quot;&gt;
  &lt;&#x2F;div&gt;
  
    &lt;figcaption&gt;Baglietto 3&lt;&#x2F;figcaption&gt;
  
&lt;&#x2F;figure&gt;


&lt;figure class=&quot;align-center&quot;&gt;
  &lt;div class=&quot;media-frame&quot;&gt;
    &lt;img src=&quot;&amp;#x2F;media&amp;#x2F;jpg&amp;#x2F;DSC_0463.jpg&quot; alt=&quot;Baglietto 4&quot; loading=&quot;lazy&quot;&gt;
  &lt;&#x2F;div&gt;
  
    &lt;figcaption&gt;Baglietto 4&lt;&#x2F;figcaption&gt;
  
&lt;&#x2F;figure&gt;


&lt;figure class=&quot;align-center&quot;&gt;
  &lt;div class=&quot;media-frame&quot;&gt;
    &lt;img src=&quot;&amp;#x2F;media&amp;#x2F;jpg&amp;#x2F;DSC_0497.jpg&quot; alt=&quot;Público&quot; loading=&quot;lazy&quot;&gt;
  &lt;&#x2F;div&gt;
  
    &lt;figcaption&gt;Público&lt;&#x2F;figcaption&gt;
  
&lt;&#x2F;figure&gt;


&lt;figure class=&quot;align-center&quot;&gt;
  &lt;div class=&quot;media-frame&quot;&gt;
    &lt;img src=&quot;&amp;#x2F;media&amp;#x2F;jpg&amp;#x2F;DSC_0500.jpg&quot; alt=&quot;Los músicos del Jaime&quot; loading=&quot;lazy&quot;&gt;
  &lt;&#x2F;div&gt;
  
    &lt;figcaption&gt;Los músicos del Jaime&lt;&#x2F;figcaption&gt;
  
&lt;&#x2F;figure&gt;


&lt;figure class=&quot;align-center&quot;&gt;
  &lt;div class=&quot;media-frame&quot;&gt;
    &lt;img src=&quot;&amp;#x2F;media&amp;#x2F;jpg&amp;#x2F;DSC_0509.jpg&quot; alt=&quot;El Jaime 1&quot; loading=&quot;lazy&quot;&gt;
  &lt;&#x2F;div&gt;
  
    &lt;figcaption&gt;El Jaime 1&lt;&#x2F;figcaption&gt;
  
&lt;&#x2F;figure&gt;


&lt;figure class=&quot;align-center&quot;&gt;
  &lt;div class=&quot;media-frame&quot;&gt;
    &lt;img src=&quot;&amp;#x2F;media&amp;#x2F;jpg&amp;#x2F;DSC_0514.jpg&quot; alt=&quot;El Jaime 2&quot; loading=&quot;lazy&quot;&gt;
  &lt;&#x2F;div&gt;
  
    &lt;figcaption&gt;El Jaime 2&lt;&#x2F;figcaption&gt;
  
&lt;&#x2F;figure&gt;


&lt;figure class=&quot;align-center&quot;&gt;
  &lt;div class=&quot;media-frame&quot;&gt;
    &lt;img src=&quot;&amp;#x2F;media&amp;#x2F;jpg&amp;#x2F;DSC_0519.jpg&quot; alt=&quot;Nicolás Ibarburu&quot; loading=&quot;lazy&quot;&gt;
  &lt;&#x2F;div&gt;
  
    &lt;figcaption&gt;Nicolás Ibarburu&lt;&#x2F;figcaption&gt;
  
&lt;&#x2F;figure&gt;


&lt;figure class=&quot;align-center&quot;&gt;
  &lt;div class=&quot;media-frame&quot;&gt;
    &lt;img src=&quot;&amp;#x2F;media&amp;#x2F;jpg&amp;#x2F;DSC_0532.jpg&quot; alt=&quot;El Jaime 3&quot; loading=&quot;lazy&quot;&gt;
  &lt;&#x2F;div&gt;
  
    &lt;figcaption&gt;El Jaime 3&lt;&#x2F;figcaption&gt;
  
&lt;&#x2F;figure&gt;


&lt;figure class=&quot;align-center&quot;&gt;
  &lt;div class=&quot;media-frame&quot;&gt;
    &lt;img src=&quot;&amp;#x2F;media&amp;#x2F;jpg&amp;#x2F;DSC_0558.jpg&quot; alt=&quot;El Jaime 4&quot; loading=&quot;lazy&quot;&gt;
  &lt;&#x2F;div&gt;
  
    &lt;figcaption&gt;El Jaime 4&lt;&#x2F;figcaption&gt;
  
&lt;&#x2F;figure&gt;


&lt;figure class=&quot;align-center&quot;&gt;
  &lt;div class=&quot;media-frame&quot;&gt;
    &lt;img src=&quot;&amp;#x2F;media&amp;#x2F;jpg&amp;#x2F;DSC_0563.jpg&quot; alt=&quot;Hugo Fatorusso&quot; loading=&quot;lazy&quot;&gt;
  &lt;&#x2F;div&gt;
  
    &lt;figcaption&gt;Hugo Fatorusso&lt;&#x2F;figcaption&gt;
  
&lt;&#x2F;figure&gt;


&lt;figure class=&quot;align-center&quot;&gt;
  &lt;div class=&quot;media-frame&quot;&gt;
    &lt;img src=&quot;&amp;#x2F;media&amp;#x2F;jpg&amp;#x2F;DSC_0571.jpg&quot; alt=&quot;El Jaime 5&quot; loading=&quot;lazy&quot;&gt;
  &lt;&#x2F;div&gt;
  
    &lt;figcaption&gt;El Jaime 5&lt;&#x2F;figcaption&gt;
  
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    &lt;figcaption&gt;El aserradero 2&lt;&#x2F;figcaption&gt;
  
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    &lt;figcaption&gt;El aserradero 3&lt;&#x2F;figcaption&gt;
  
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    &lt;figcaption&gt;El aserradero 5&lt;&#x2F;figcaption&gt;
  
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    &lt;figcaption&gt;El aserradero 5&lt;&#x2F;figcaption&gt;
  
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    &lt;figcaption&gt;El aserradero 7&lt;&#x2F;figcaption&gt;
  
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    &lt;figcaption&gt;Susana y Mati, nuestros anfitriones 2&lt;&#x2F;figcaption&gt;
  
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    &lt;figcaption&gt;Amelia y su vicio 2&lt;&#x2F;figcaption&gt;
  
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    &lt;figcaption&gt;Hombre de puño grande 2&lt;&#x2F;figcaption&gt;
  
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        <title>My name is Lisa</title>
        <published>2008-07-01T10:23:25+00:00</published>
        <updated>2008-07-01T10:23:25+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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&lt;p&gt;&lt;em&gt;“My name is lisa”&lt;&#x2F;em&gt; es un cortometraje de &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;sheltonfilms.com&quot;&gt;Ben Shelton&lt;&#x2F;a&gt;, ganador en la categoría cortometraje de ficción del &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.youtube.com&#x2F;ytawards07winners&quot;&gt;Festival Youtube 2007&lt;&#x2F;a&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
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    <entry xml:lang="es">
        <title>Cuento de horror</title>
        <published>2008-06-25T12:48:29+00:00</published>
        <updated>2008-06-25T12:48:29+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Marco Denevi
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/cuento-de-horror/"/>
        <id>https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/cuento-de-horror/</id>
        
        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/cuento-de-horror/">&lt;p&gt;La señora Smithson, de Londres (estas historias siempre ocurren entre ingleses) resolvió matar a su marido, no por nada sino porque estaba harta de él después de cincuenta años de matrimonio. Se lo dijo:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Thaddeus, voy a matarte.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Bromeas, Euphemia – se rió el infeliz.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– ¿Cuándo he bromeado yo?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Nunca, es verdad.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– ¿Por qué habría de bromear ahora y justamente en un asunto tan serio?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– ¿Y cómo me matarás? – siguió riendo Thaddeus Smithson.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Todavía no lo sé. Quizá poniéndote todos los días una pequeña dosis de arsénico en la comida. Quizás aflojando una pieza en el motor del automóvil. O te haré rodar por la escalera, aprovecharé cuando estés dormido para aplastarte el cráneo con un candelabro de plata, conectaré a la bañera un cable de electricidad. Ya veremos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El señor Smithson comprendió que su mujer no bromeaba. Perdió el sueño y el apetito. Enfermó del corazón, del sisema nervioso y de la cabeza. Seis meses después falleció. Euphemia Smithson, que era una mujer piadosa, le agradeció a Dios haberla librado de ser una asesina.&lt;&#x2F;p&gt;
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    <entry xml:lang="es">
        <title>El futuro está en el porno</title>
        <published>2008-06-24T10:11:37+00:00</published>
        <updated>2008-06-24T10:11:37+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/videos/el-futuro-esta-en-el-porno/">&lt;p&gt;{{ external_embed(provider=“googlevideo”, url=“&amp;lt;embed id=&quot;VideoPlayback&quot; style=&quot;width:400px;height:326px&quot; allowFullScreen=&quot;true&quot; src=&quot;http:&#x2F;&#x2F;video.google.com&#x2F;googleplayer.swf?docid=-7871533925594797014&amp;amp;hl=es&amp;amp;fs=true&quot; type=&quot;application&#x2F;x-shockwave-flash&quot;&amp;gt;”) }}&lt;&#x2F;p&gt;
 &lt;&#x2F;embed&gt;
&lt;h3 id=&quot;galeria&quot;&gt;Galería&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;div class=&quot;my-8 border border-black bg-neutral-50 p-5&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;story-kicker&quot;&gt;googlevideo&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p class=&quot;font-[var(--font-ui)] text-base leading-7 text-neutral-700&quot;&gt;
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  &lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
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    <entry xml:lang="es">
        <title>Una década de impunidad</title>
        <published>2008-06-22T00:48:18+00:00</published>
        <updated>2008-06-22T00:48:18+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/blog/una-decada-de-impunidad/"/>
        <id>https://textosypretextos.pages.dev/blog/una-decada-de-impunidad/</id>
        
        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/una-decada-de-impunidad/">&lt;p&gt;Cuando Camila cumplió 10 años hace algunas semanas, Mariano  y yo cumplímos una década siendo tios. &lt;a href=&quot;https:&#x2F;&#x2F;textosypretextos.pages.dev&#x2F;blog&#x2F;querida-cami&#x2F;&quot;&gt;Lo dije&lt;&#x2F;a&gt;: es una de las cosas más bonitas que me han pasado; ese vínculo afectivo desde el que se puede gozar con la impunidad que los papás no pueden permitirse.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Me acuerdo patente y patético de mis rezos ateos para que el &lt;em&gt;“pan bajo el brazo”&lt;&#x2F;em&gt; fuese el mundial, el de Francia, que se empezó a jugar un mes después de que Camila nació.  No sé si por la falacia de mi religiosidad o porque Cami ya era suficiente regalo, se sabe, el panadero del cielo bajo el brazo no mandó ni una miguita y en cambio, me quizo conformar con un &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.youtube.com&#x2F;watch?v=QXTE-C3ov-g&quot;&gt;cabezazo bajo la mandíbula&lt;&#x2F;a&gt;.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Diez años de tío. Joaquín se sumó en el camino y en el descuido se colaron 1200 kilómetros muy putos, que me hacen perder la mejor parte: la de la risa y el descubrimiento cotidiano. Pero igual la emoción se la ingenia para invadir, aprovechándose de cualquier comentario (una actuación en la escuela, una nueva palabra aprendida, una canción en el piano o los nuevos datos sobre el planeta marte), que siempre se amplifica en las babas de los abuelos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;En las breves escapadas de invierno y en los veranos, cuando los kilómetos se anulan y el corazón se agita en un abrazo, comienza la diversión de verdad. Soy tío. Soy impunemente niño.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Lo que sigue es el guión de de títeres que escribimos con Camila,  para una obra pensada para la navidad pero estrenada al final luego la cena de año nuevo del 2006 ante el público familiar presente. Joaquín tenía 2 años y formó parte del elenco, en el rol estelar del Gigante Panzachina. Ripolito era mi títere, y Floripondia y la Gata Machata los de Camila, que tuvo memoria suficiente para recordar los parlamentos de dos personajes.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Aunque no fue la mejor presentación, los aplausos del público estremecieron la sala (sobre todo ante la aparición del Gigante), y la vibración se sintió fuerte en el escenario principal, instalado por la producción en el descanso de la escalera.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;la-navidad-del-gigante-panzachina&quot;&gt;La navidad del Gigante Panzachina&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;(Aparece Ripolito tranquilamente desde el costado, para hacer la presentación. Detrás de él, entra Floripondia)&lt;&#x2F;em&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Ripolito&lt;&#x2F;strong&gt;: ¡Buenas, buenas! ¿Cómo andan? ¿Disfrutando cada centímetro nuevo de panza? Para nosotros es un gusto estar ésta noche acá, pasar a saludarlos y decirles ¡Feliz indigestión a todos!&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Floripondia&lt;&#x2F;strong&gt;: ¡Feliz Navidad, Ripolito! Se dice ¡Feliz Navidad!&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Ripolito&lt;&#x2F;strong&gt;: Sí, sí, felices las dos cosas. Nosotros la pasamos muy bien
en la casa de nuestra amiga la Gata Machata, que es un poco sorda.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;(aparece la Gata Machata desde un costado)&lt;&#x2F;em&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Gata Machata&lt;&#x2F;strong&gt;: ¿Cómo que gorda? ¡Gorda será tu abuela, querido! Lo mio es
hinchazón Ripolito, porque desayuné muchos ratones.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Ripolito&lt;&#x2F;strong&gt;: ¿Se dan cuenta? Esta gata es sorda como una tapia, lo que les digo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Gata Machata&lt;&#x2F;strong&gt;: ¿Higo? No, querido: la ensalada de frutas no tenía higos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Floripondia&lt;&#x2F;strong&gt;: Bueno Gata, no se enoje.  Además de saludar a todo este público, queríamos invitarlos a todos a que nos acompañen a la casa del Gigante Panzachina, el sabio del barrio.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Ripolito&lt;&#x2F;strong&gt;: No sé, no sé…el gigante ése será muy sabio pero hay que tener suerte para encontrarlo con la boca vacía. ¡Se la pasa tragando y con la boca llena nunca puede decir nada!&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Floripondia&lt;&#x2F;strong&gt;: Es que el alimento es su fuente de sabiduría, Ripolito.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Gata Machata&lt;&#x2F;strong&gt; &lt;em&gt;(mirando al árbol de navidad)&lt;&#x2F;em&gt;: ¿Vieron? yo también sabía que duraría ese arbolito. Salió de bueno…&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Ripolito&lt;&#x2F;strong&gt;: Hay, ¡que sorda! &lt;em&gt;(Ripolito se golpea la cabeza contra el borde del escenario).&lt;&#x2F;em&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Floripondia&lt;&#x2F;strong&gt;: Bueno, les seguimos contando. Queremos ir a la casa del Gigante porque siempre para estas fechas nos dice cosas importantes a todos los que lo visitamos. ¿Vamos?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;(los títeres salen por un lado y entran por el otro, varias veces para
enfatizar que caminan. En la mitad de una pasada Ripolito se dirige hacia el público)&lt;&#x2F;em&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Ripolito&lt;&#x2F;strong&gt;: Che, ¡A ver si ustedes caminan un poco así bajan esas panzas!&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Floripondia&lt;&#x2F;strong&gt;: ¡Shhh!, que ya llegamos. Es él, ¡Es Panzachina!&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;(Aparece Joaquín esquina del escenario sostenido desde abajo, comiendo algo. Hacerle cosquillas o instar a que el público le pregunte para que balbucee algo)&lt;&#x2F;em&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Ripolito&lt;&#x2F;strong&gt;: Che, ¿Ustedes entedieron algo al mago?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Gata Machata&lt;&#x2F;strong&gt;: Ay, sí… yo también estoy que me cago.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Floripondia&lt;&#x2F;strong&gt;: ¡Momento! El gigante no es un mago, es un sabio.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Ripolito&lt;&#x2F;strong&gt;: ¿Y qué es lo que dijo?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Floripondia&lt;&#x2F;strong&gt;: Dijo que está contento de estar acá. Y que aprender a estar contentos es la mayor sabiduría.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Ripolito&lt;&#x2F;strong&gt;: Mirá vos, escuchalo al grandote.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Gata Machata&lt;&#x2F;strong&gt;: ¡Eso, eso! ¡Echalo, echalo! ¡Si se comió hasta mis ratones!&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;FIN&lt;&#x2F;em&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Gotas del Paraná</title>
        <published>2008-06-21T01:46:53+00:00</published>
        <updated>2008-06-21T01:46:53+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/fotos/gotas-del-parana/">&lt;div class=&quot;poetry&quot;&gt;&lt;p&gt;Tengo el color del río&lt;br&gt;
Y su misma voz en mi canto sigo&lt;br&gt;
Del agua mansa y su suave danza en el corazón,&lt;br&gt;
Pero a veces oscura,&lt;br&gt;
Va turbulenta en la ciega hondura&lt;br&gt;
Y se hace brillo en este cuchillo de pescador.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
&lt;em&gt;— Oración del remanso&lt;&#x2F;em&gt;, Jorge Fandermole&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;Fotos tomadas en Rosario, entre el 13 y el 16 de junio de 2008.&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;div&gt;
&lt;h3 id=&quot;galeria&quot;&gt;Galería&lt;&#x2F;h3&gt;

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    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Ajedrez</title>
        <published>2008-06-21T01:37:45+00:00</published>
        <updated>2008-06-21T01:37:45+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Jorge Luis Borges
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/ajedrez/">&lt;h3 id=&quot;i&quot;&gt;I&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;div class=&quot;poetry&quot;&gt;&lt;p&gt;En su grave rincón, los jugadores&lt;br&gt;
rigen las lentas piezas. El tablero&lt;br&gt;
los demora hasta el alba en su severo&lt;br&gt;
ámbito en que se odian dos colores.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Adentro irradian mágicos rigores&lt;br&gt;
las formas: torre homérica, ligero&lt;br&gt;
caballo, armada reina, rey postrero,&lt;br&gt;
oblicuo alfil y peones agresores.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Cuando los jugadores se hayan ido,&lt;br&gt;
cuando el tiempo los haya consumido,&lt;br&gt;
ciertamente no habrá cesado el rito.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
En el Oriente se encendió esta guerra&lt;br&gt;
cuyo anfiteatro es hoy toda la tierra.&lt;br&gt;
Como el otro, este juego es infinito.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
&lt;h3 id=&quot;ii&quot;&gt;II&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;div class=&quot;poetry&quot;&gt;&lt;p&gt;Tenue rey, sesgo alfil, encarnizada&lt;br&gt;
reina, torre directa y peón ladino&lt;br&gt;
sobre lo negro y blanco del camino&lt;br&gt;
buscan y libran su batalla armada.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
No saben que la mano señalada&lt;br&gt;
del jugador gobierna su destino,&lt;br&gt;
no saben que un rigor adamantino&lt;br&gt;
sujeta su albedrío y su jornada.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
También el jugador es prisionero&lt;br&gt;
(la sentencia es de Omar) de otro tablero&lt;br&gt;
de negras noches y blancos días.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Dios mueve al jugador, y éste, la pieza.&lt;br&gt;
¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza&lt;br&gt;
de polvo y tiempo y sueño y agonías?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Las retenciones a las exportaciones y el conflicto con el agro</title>
        <published>2008-06-19T11:44:28+00:00</published>
        <updated>2008-06-19T11:44:28+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/videos/las-retenciones-a-las/">&lt;p&gt;{{ external_embed(provider=“slideshare”, url=“&amp;lt;object style=&quot;margin:0px&quot; width=&quot;520&quot; height=&quot;434&quot;&amp;gt;&amp;lt;param name=&quot;movie&quot; value=&quot;http:&#x2F;&#x2F;static.slideshare.net&#x2F;swf&#x2F;ssplayer2.swf?doc=retenciones-y-conflicto-1210301005804252-8&quot;&#x2F;&amp;gt;&amp;lt;param name=&quot;allowFullScreen&quot; value=&quot;true&quot;&#x2F;&amp;gt;&amp;lt;param name=&quot;allowScriptAccess&quot; value=&quot;always&quot;&#x2F;&amp;gt;&amp;lt;embed src=&quot;http:&#x2F;&#x2F;static.slideshare.net&#x2F;swf&#x2F;ssplayer2.swf?doc=retenciones-y-conflicto-1210301005804252-8&quot; type=&quot;application&#x2F;x-shockwave-flash&quot; allowscriptaccess=&quot;always&quot; allowfullscreen=&quot;true&quot; width=&quot;520&quot; height=&quot;434&quot;&amp;gt;&lt;&#x2F;embed&gt;&lt;&#x2F;object&gt;”) }}&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Es una trabajo del &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.ateneojauretche.blogspot.com&#x2F;&quot;&gt;Ateneo Arturo Jauretche&lt;&#x2F;a&gt; que puede bajarse desde &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;ateneojauretche.googlepages.com&#x2F;Retencionesyconflicto.pps&quot;&gt;aquí&lt;&#x2F;a&gt;, para esclarecer el debate e indagar en un problema que nos involucra a todos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;galeria&quot;&gt;Galería&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;div class=&quot;my-8 border border-black bg-neutral-50 p-5&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;story-kicker&quot;&gt;slideshare&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p class=&quot;font-[var(--font-ui)] text-base leading-7 text-neutral-700&quot;&gt;
    &lt;a href=&quot;http:&amp;#x2F;&amp;#x2F;static.slideshare.net&amp;#x2F;swf&amp;#x2F;ssplayer2.swf?doc=retenciones-y-conflicto-1210301005804252-8&quot;&gt;Abrir contenido externo: ssplayer2.swf&lt;&#x2F;a&gt;
  &lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Por qué vamos a la marcha</title>
        <published>2008-06-18T00:47:07+00:00</published>
        <updated>2008-06-18T00:47:07+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/blog/por-que-vamos-a-la-marcha/"/>
        <id>https://textosypretextos.pages.dev/blog/por-que-vamos-a-la-marcha/</id>
        
        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/por-que-vamos-a-la-marcha/">&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Estos son tiempos en que hablar sobre árboles es casi un crimen, porque supone callar sobre muchas alevosías&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;— Bertold Brecht&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Vuelvo a adherir plenamente a una carta abierta, esta vez firmada por múltiples hombres y mujeres de la política, intelectuales, artistas y sindicalistas de la Argentina. Sumo mi opinión a modo de prólogo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Se dice, con mucha picardía, que los pesimistas son los optimistas que están bien informados. A veces me considero uno de esos, y en particular con este gobierno. Para decirlo claramente: no es el de este gobierno, el proyecto de país que yo quiero.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Encuentro grandes motivos que me alejan (ya no digo “que me hacen dudar”) del kirchnerismo. Algunos de ellos se mencionan en la carta abierta. Otros tienen que ver con la acumulación del poder,  la falaz redistribución de la riqueza planteada y la ausencia de intenciones de construir una democracacia participativa, que considero evidenciada en no fomentar el trabajo autárquico de las muchas organizaciones sociales de base, y en el aprovechamiento (en vez del desmantelamiento) de las redes de clientelismo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Sin embargo, me alejo también de los que consideran cualquier motivo válido para golpear a este gobierno, pretendiendo generar así condiciones “revolucionarias”.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Y que se me permita la alegoría vial: no hay camino que se aleje más del que buscamos, que el que va en sentido exactamente contrario. Como dije, el de este gobierno no es el camino por el que quiero ir, pero no va hacia atrás, donde la oligarquía de soja y rayos catódicos pretende llevarnos. Sé desde dónde prefiero caminar para enderezar destinos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;por-que-vamos-a-la-marcha&quot;&gt;Por qué vamos a la marcha&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;_ &lt;em&gt;Carta abierta&lt;&#x2F;em&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Hoy  a las 13 nos concentramos en Avenida de Mayo y Perú, en defensa de la democracia y en reclamo de mayor distribución de la riqueza y participación popular.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Lo haremos desde nuestra propia identidad y sin ahorrar críticas al Poder Ejecutivo Nacional, pero en respaldo de la institucionalidad democrática y de las medidas progresivas que enfurecieron a una nueva derecha que usa la retórica del diálogo y el consenso y se envuelve en los símbolos nacionales mientras pretende mantener sus privilegios. Con lock-out patronal y desabastecimiento no hay vocación de dialogo. Es imprescindible el levantamiento de las medidas de fuerza, y que el gobierno haga una amplia convocatoria a todos los sectores involucrados, para la discusión integral de un nuevo modelo productivo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Somos miembros de organizaciones sindicales como la CTA, CTERA, la Unión Obrera Metalúrgica, CONADU; de movimientos como Tupac Amaru y Movimiento Nacional Patria Grande; de organismos de derechos humanos como el CELS, la Liga Argentina por los Derechos del Hombre, las Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora, la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos; de pequeños empresarios, como la Asamblea de PYMES y el Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos; economistas del Plan Fénix; decanos y profesores universitarios, científicos e investigadores; sacerdotes en opción por los pobres; dirigentes políticos que demostramos la posibilidad de construir alternativas populares sin clientelas ni aparatos; intelectuales y artistas integrantes del agrupamiento Carta Abierta y ciudadanos sin militancia partidaria ni institucional.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;No formamos parte del gobierno. Objetamos la destrucción del INDEC y la construcción del tren bala, la negativa a reconocer la personería de la CTA y la alianza con sectores de la mal llamada burguesía nacional, que fue socia de los gobiernos neoliberales. Consideramos intolerable el mantenimiento de altos niveles de hambre y exclusión en uno de los grandes países productores de alimentos del mundo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Pero la restauración conservadora en marcha, con el impulso de un  sector de la izquierda que imagina protagonizar una revolución agraria, no cuestiona los defectos sino los aciertos del gobierno, al que intenta imponerle sus intereses económicos por encima del interés general, sin reparar en costos ni en métodos. Cuestiona la reconstrucción de la autoridad del Estado luego del colapso de 2002, el saneamiento de la Corte Suprema de Justicia, el juicio a los responsables del Estado terrorista, el drástico descenso de la desocupación, la recuperación del régimen jubilatorio estatal, el establecimiento de un haber para las personas mayores de 70 años que no tenían ninguno, el aumento del presupuesto educativo, la creación de un ministerio de ciencia y tecnología, la política exterior independiente, en asociación con los gobiernos democráticos de Sudamérica. No busca un avance sino un salto atrás.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Contra toda evidencia se acusa de autoritario y soberbio al primer gobierno que ha prohibido el uso de armas de fuego en el control de manifestaciones y se moteja de represión violenta al desalojo con guantes de seda de la ruta del MERCOSUR, por la que desde hace tres meses no se permite el tránsito de mercaderías, obligando a tirar millones de litros de leche y toneladas de frutas y verduras. De ese clima deslegitimador, parecido al que minó la presidencia de Arturo Illia, participan en forma tan entusiasta como irreflexiva sectores de las clases medias urbanas influidos por la cobertura tendenciosa de diarios y canales de televisión temerosos de que se democratice la comunicación de masas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;De esta crisis, no menos grave porque se la niegue, sólo se sale con más democracia y más distribución de la riqueza. Para ello se impone una reforma impositiva integral, que grave a todos los sectores que en estos años han tenido beneficios extraordinarios, como la especulación financiera, la minería y la pesca.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Ésa es la voz propia con la que hoy iremos a la Plaza de Mayo, en defensa del valioso trayecto recorrido desde mayo de 2003 y en demanda de su profundización, con mayor calidad institucional y con la participación popular.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;Hugo Yasky, Martín Sabbatella, Horacio Verbitsky, Laura Conte, Juan Gelman, Adrián Paenza, Eduardo de la Serna, Abraham Gak, Juan Pablo Paz, Carlos Heller, Horacio González, Nicolás Casullo, Lilia Ferreyra, Ana Cacopardo, Victorio Paulón, Stella Maldonado, Roberto Baradell, Carlos De Feo, Juan Carlos Junio, Alejandro Dolina, Juano Villafañe, Vicente Battista.&lt;&#x2F;em&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>La isla de las flores</title>
        <published>2008-06-16T23:40:24+00:00</published>
        <updated>2008-06-16T23:40:24+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <title>El golpe está en marcha</title>
        <published>2008-06-16T23:20:43+00:00</published>
        <updated>2008-06-16T23:20:43+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/el-golpe-esta-en-marcha/">&lt;p&gt;Acabo de volver de viaje, y con gran interés descubrí la discusión que
se generó en el hilo sobre «cuanto gana un programador». Temas y
opiniones muy interesantes surgieron, y como un amigo (y compañero de la carrera) me insinuó, da orgullo notar el compromiso de muchos
futuros ingenieros con el país. La opinión de otros, en cambio, me da
escalofrío. Pero a eso estoy más acostumbrado.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Quise rescatar la discusión que inevitablemente se filtró en ese hilo: el conflicto del campo y la situación de crisis que actualmente atraviesa el país.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;De más está decir que es nuestra responsabilidad como ciudadanos, y
nuestra obligación como miembros de una casa de altos estudios,
discutir este delicado tema y formanos una opinión razonada,
impermeable y crítico al mensaje e psicósis que difunden (crean)
los medios.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Para expresar mi opinión voy a utilizar la carta abierta que ayer
publicó gran filósofo, teólogo y maestro Rubén Dri.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Agrego que no se trata de elegir &lt;em&gt;“el mal menor”&lt;&#x2F;em&gt;, porque no creo que
eligiendo, al menos desde el sofá y con el control remoto, se construyan los cambios. La posición de elegir entre las falaces opciones es, además de cómoda, una posición débil y manipulable, que queda a merced de los formadores de opinión. Sí, en cambio, creo en posicionarse activamente, con opinión crítica y constructiva y siempre desde la participación.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Hoy, la coyuntura exige darse cuenta que los intereses son mucho más
complejos, y por ende, las criticas deben ser mucho más profundas que &lt;em&gt;“me cae mal la soberbia de la presidenta”&lt;&#x2F;em&gt;. Motivos para criticar al gobierno sobran, y deben ser luchas irrenunciables. Pero hoy nos toca defender la posibilidad de darlas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;abrazos.
Martín.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;el-golpe-esta-en-marcha&quot;&gt;El golpe está en marcha&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;_ &lt;em&gt;Rubén Dri&lt;&#x2F;em&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;_ * Buenos Aires, 15 de junio de 2008*&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El golpe está en marcha. Uno puede cerrar los ojos y negarlo, pero hoy
no es posible dudar. “Si nos quedamos acá tenemos que estar dispuestos a lo peor”; “estamos en guerra”; “esto es una revolución”. Son frases
que jalonan los cortes de ruta motorizados por una derecha que sabe lo
que quiere y una izquierda estúpida que cree que está haciendo la
revolución.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Lo que está en marcha es efectivamente una “revolución”, pero una
revolución conservadora neoliberal que quiere la anulación práctica
del Estado, que de una u otra manera entorpece sus sucios y
multimillonarios negocios. De parte del gobierno hay una parálisis
sumamente peligrosa. Las acciones de ayer, el intento de abrir la ruta
14, no hicieron más que potenciar la marcha de la derecha golpista.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Narra el evangelista Marcos que cuando Jesús llega con los militantes
de su movimiento a la población de Betsaida le presentaron un ciego
para que lo curase. Jesús “después de mojarle los ojos con saliva,
puso sus manos sobre él y le preguntó ‘¿Ves algo?’, el ciego que
empezaba a ver, dijo: ‘Veo a los hombres como si fueran árboles que
caminan’”. Gran parte de la sociedad ve la marcha del golpe como si
fuesen árboles que caminan.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Continúa la narración: “Luego, le puso nuevamente la mano en los ojos
y éste empezó a ver perfectamente y quedó sano, ya que de lejos veía
claramente todas las cosas”. El verbo griego utilizado enéblepen,
pretérito imperfecto de blépo, no significa sólo ver, sino ver
críticamente. Todo el pasaje se refiere a la comunidad que debe abrir
los ojos y comprender qué está sucediendo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Una de las mentiras más perversas de las tantas con que la gran prensa
nos inunda todos los días es la de la lucha de los “pequeños
productores” como si éstos actualmente estuviesen en la Federación
Agraria, en la que, en realidad, están los rentistas, que mientras sus
campos siguen produciendo pueden darse el lujo de pasar sus días en la ruta.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Los pequeños productores están en otra parte, en el Mocase, en el
Mocaflor, en el Mocaju, en el Mam, en una palabra en el Frente
Nacional Campesino que debe luchar a brazo partido para que los que
hoy cortan ruta no los despojen de sus campos. Éstos no podrían hacer
un paro indefinido.  Sólo los ricos lo pueden hacer.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Las luchas de clases nunca se presentan en estado puro. Las
contradicciones atraviesan a los distintos bloques que continuamente
se forman. Hoy hay con claridad dos bloques atravesados por multitud
de contradicciones internas. El bloque de la derecha pretende, como
dice la inefable Carrió, que expresa a todo el pueblo. Con claridad
hay que decirlo: En ese bloque como en el otro hay múltiples
contradicciones, pero su triunfo sería el triunfo del neoliberalismo
con todo lo peor de su negra historia.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Las múltiples contradicciones del otro bloque, especialmente la no
ruptura de la estructura neoliberal, la no recuperación de los
hidrocarburos, la política minera y otras yerbas hacen que no sea
fácil acompañarlo en esta lucha. Pero no hay opciones. Si el golpe de
derecha triunfa habremos retrocedido trágicamente y entonces, a todos
los que se desentendieron habrá que decirles: ¡A llorar a la Iglesia!&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;&lt;em&gt;[Un email que envié a la lista de correos de &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.ceicin.org.ar&#x2F;Grupo-de-Correo-de-Ingenieria-en&quot;&gt;Ingeniería en Computación&lt;&#x2F;a&gt;, donde participamos la mayoría de los estudiantes de la carrera y varios profesores]&lt;&#x2F;em&gt;&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;div&gt;
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    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Big Buck Bunny</title>
        <published>2008-06-12T19:37:26+00:00</published>
        <updated>2008-06-12T19:37:26+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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&lt;p&gt;&lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.bigbuckbunny.org&#x2F;&quot;&gt;Big Buck Bunny&lt;&#x2F;a&gt;, es un nuevo corto de animación libre donde todo el material, desde el guión hasta los modelos digitales y la música, es libremente reutilizable (bajo licencia Creative Commons), además de haber sido realizado 100% con Software Libre.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Este corto es de los mismos realizadores que el aclamado (y algo críptico) &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.elephantsdream.org&#x2F;&quot;&gt;Elephants Dream&lt;&#x2F;a&gt;, a través del  Peach Open Movie Project de la &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.blender.org&#x2F;blenderorg&#x2F;blender-foundation&#x2F;&quot;&gt;Blender Foundation&lt;&#x2F;a&gt;.&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>Promesas sobre el bidet</title>
        <published>2008-06-09T22:43:55+00:00</published>
        <updated>2008-06-09T22:43:55+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Charly García
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/promesas-sobre-el-bidet/">&lt;div class=&quot;poetry&quot;&gt;&lt;p&gt;Por favor no hagas promesas sobre el bidet&lt;br&gt;
por favor no me abras más los sobres.&lt;br&gt;
Por favor, yo te prometo te escribiré&lt;br&gt;
si es que para de correr.&lt;br&gt;
Por favor, sigue la sombra de mi bebé,&lt;br&gt;
por favor, no bebas más, por favor no llorés.&lt;br&gt;
Por favor yo te prometo te escribiré si es que para de llover.&lt;br&gt;
Porque me tratas tan bien, me tratas tan mal&lt;br&gt;
si sabés que no aprendí a vivir.&lt;br&gt;
A veces estoy tan bien, estoy tan down.&lt;br&gt;
Calambres en el alma,&lt;br&gt;
cada cual tiene un trip en el bocho&lt;br&gt;
difícil que lleguemos a ponernos de acuerdo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
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&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;(…) ¿Te hago reír de a ratitos? ¿Te hago sentir bien como vos a mi? Entonces eso, sólo eso, ya vale el esfuerzo. Nada vale “la pena”.&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;div&gt;
</content>
        
    </entry>
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        <title>Closet</title>
        <published>2008-06-09T22:22:40+00:00</published>
        <updated>2008-06-09T22:22:40+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <title>La Perla</title>
        <published>2008-06-04T17:43:46+00:00</published>
        <updated>2008-06-04T17:43:46+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/fotos/la-perla/">&lt;p&gt;Fotos del Acto de Recuperación de &lt;em&gt;&lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.desaparecidos.org&#x2F;arg&#x2F;conadep&#x2F;nuncamas&#x2F;202.html&quot;&gt;La Perla&lt;&#x2F;a&gt;&lt;&#x2F;em&gt;, Córdoba, Sábado 24 de marzo de 2007. Publicadas originalmente &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;derechoshumanoscba.org.ar&#x2F;spip.php?article434&quot;&gt;aquí&lt;&#x2F;a&gt;.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;galeria&quot;&gt;Galería&lt;&#x2F;h3&gt;

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        <title>Surprise! The Movie</title>
        <published>2008-06-03T12:38:03+00:00</published>
        <updated>2008-06-03T12:38:03+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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    <entry xml:lang="es">
        <title>No te rindas</title>
        <published>2008-06-01T21:28:21+00:00</published>
        <updated>2008-06-01T21:28:21+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Mario Benedetti
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/no-te-rindas/">&lt;div class=&quot;poetry&quot;&gt;&lt;p&gt;No te rindas, aun estas a tiempo&lt;br&gt;
de alcanzar y comenzar de nuevo,&lt;br&gt;
aceptar tus sombras, enterrar tus miedos,&lt;br&gt;
liberar el lastre, retomar el vuelo.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
No te rindas que la vida es eso,&lt;br&gt;
continuar el viaje,&lt;br&gt;
perseguir tus sueños,&lt;br&gt;
destrabar el tiempo,&lt;br&gt;
correr los escombros y destapar el cielo.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
No te rindas, por favor no cedas,&lt;br&gt;
aunque el frío queme,&lt;br&gt;
aunque el miedo muerda,&lt;br&gt;
aunque el sol se esconda y se calle el viento,&lt;br&gt;
aun hay fuego en tu alma,&lt;br&gt;
aun hay vida en tus sueños,&lt;br&gt;
porque la vida es tuya y tuyo también el deseo,&lt;br&gt;
porque lo has querido y porque te quiero.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Porque existe el vino y el amor, es cierto,&lt;br&gt;
porque no hay heridas que no cure el tiempo,&lt;br&gt;
abrir las puertas quitar los cerrojos,&lt;br&gt;
abandonar las murallas que te protegieron.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Vivir la vida y aceptar el reto,&lt;br&gt;
recuperar la risa, ensayar el canto,&lt;br&gt;
bajar la guardia y extender las manos,&lt;br&gt;
desplegar las alas e intentar de nuevo,&lt;br&gt;
celebrar la vida y retomar los cielos,&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
No te rindas por favor no cedas,&lt;br&gt;
aunque el frío queme,&lt;br&gt;
aunque el miedo muerda,&lt;br&gt;
aunque el sol se ponga y se calle el viento,&lt;br&gt;
aun hay fuego en tu alma,&lt;br&gt;
aun hay vida en tus sueños,&lt;br&gt;
porque cada día es un comienzo,&lt;br&gt;
porque esta es la hora y el mejor momento,&lt;br&gt;
porque no estas sola,&lt;br&gt;
porque yo te quiero.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
&lt;p&gt;[[No estoy seguro sobre la autoría de este poema, así que acepto la que le asignan algunos foros a Mario Benedetti]]&lt;&#x2F;p&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Street Stop Motion</title>
        <published>2008-05-28T13:37:32+00:00</published>
        <updated>2008-05-28T13:37:32+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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&lt;p&gt;&lt;em&gt;[Gracias Lauritita!]&lt;&#x2F;em&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
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    <entry xml:lang="es">
        <title>Los invisibles II</title>
        <published>2008-05-27T11:59:21+00:00</published>
        <updated>2008-05-27T11:59:21+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/fotos/los-invisibles-ii/">&lt;p&gt;Esta obra forma parte de la serie Los Invisibles: &lt;a href=&quot;https:&#x2F;&#x2F;textosypretextos.pages.dev&#x2F;fotos&#x2F;los-invisibles-i&#x2F;&quot;&gt;Los invisibles I&lt;&#x2F;a&gt; y &lt;a href=&quot;https:&#x2F;&#x2F;textosypretextos.pages.dev&#x2F;fotos&#x2F;los-invisibles-iii&#x2F;&quot;&gt;Los invisibles III&lt;&#x2F;a&gt;.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;galeria&quot;&gt;Galería&lt;&#x2F;h3&gt;

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    <entry xml:lang="es">
        <title>Aplastamiento de las gotas</title>
        <published>2008-05-25T10:44:49+00:00</published>
        <updated>2008-05-25T10:44:49+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Julio Cortázar
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/aplastamiento-de-las-gotas/"/>
        <id>https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/aplastamiento-de-las-gotas/</id>
        
        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/aplastamiento-de-las-gotas/">&lt;p&gt;Yo no sé, mirá, es terrible cómo llueve. Llueve todo el tiempo,
afuera tupido y gris, aquí contra el balcón con goterones cuajados y duros, que hacen plaf y se aplastan como bofetadas uno detrás de otro qué hastío. Ahora aparece una gotita en lo alto del marco de la ventana,
se queda temblequeando contra el cielo que la triza en mil brillos apagados, va creciendo y se tambalea,
ya va a caer y no se cae, todavía no se cae.
_ Está prendida con todas las uñas, no quiere caerse y se la ve que se agarra con los dientes mientras le crece la barriga, ya es una gotaza que cuelga majestuosa y de pronto zup ahí va, plaf, deshecha, nada,
una viscosidad en el mármol.
_ Pero las hay que se suicidan y se entregan en seguida,
brotan en el marco y ahí mismo se tiran,
me parece ver la vibración del salto, sus piernitas desprendiéndose y el grito que las emborracha en esa nada del caer y aniquilarse.
_ Tristes gotas, redondas inocentes gotas. Adiós gotas. Adiós.&lt;&#x2F;p&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Lo que tú quieras oir</title>
        <published>2008-05-24T00:25:57+00:00</published>
        <updated>2008-05-24T00:25:57+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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&lt;p&gt;Este cortometraje se realizó bajo una licencia &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.creativecommons.org&quot;&gt;Creative Commons&lt;&#x2F;a&gt;, y se difundió originalmente de forma exclusiva a través de internet.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Su éxito (más de 70 millones de visualizaciones a la fecha) ha demostrado las grandes posibilidades que permite internet y la publicación artística libre de limitaciones absurdas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El mismo director explica el fenómeno que se produjo en &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.filmica.com&#x2F;casiopea&#x2F;archivos&#x2F;cat_lo_que_tu_quieras_oir.html&quot;&gt;diversos artículos de su blog&lt;&#x2F;a&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>Relato de un narrador</title>
        <published>2008-05-24T00:04:27+00:00</published>
        <updated>2008-05-24T00:04:27+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/relato-de-un-narrador/">&lt;h3 id=&quot;prologo&quot;&gt;Prólogo&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;Lengua y Literatura&lt;&#x2F;em&gt; en un colegio técnico es, para la absoluta mayoría de la comunidad educativa, como una mesa de plástico en medio de un living art decó. Esto, mal que nos pese, incluye a gran parte de los profesores de dicha asignatura. Sin embargo yo, en el balance global, tuve suerte.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;No empezó muy bien: el primer año tuve a &lt;em&gt;La Bracamonte&lt;&#x2F;em&gt;, una profesora simpáticamente zaparrastrosa pero antipáticamente fanática de Videomatch.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Merced a que corregí, en privado y sin exponerla ante el curso, un error de interpretación del cuento que el manual le obligaba a obligarnos leer –confundía la &lt;em&gt;sierra&lt;&#x2F;em&gt; industrial con la &lt;em&gt;sierra&lt;&#x2F;em&gt; orográfica–, tuve &lt;em&gt;palenque en el cual rascarme&lt;&#x2F;em&gt; por todo el año, sin demasiado esfuerzo. Ese año fue mesa de plástico con mantel de ule.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Segundo y tercer año, en cambio, tuve buenas profesoras. Una se llamaba Laura y la otra Liliana, y tan buenas profesoras deben haber sido que me acuerdo sus nombres pero no sus apellidos. La primera, además, era insuperablemente linda vista desde las hormonas de un adolescente de 14 años.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;En esos dos años leí más libros que en todos los años previos, y que en todo el resto de secundaria también. En tercer año, con Liliana, leí más de 10 libros entre novelas, compilados de cuentos, y ensayos de filosofía. Recuerdo además que estaba buena la forma de implementar la lectura colectiva: a principio del año cada estudiante aportaba 2 libros a elección de un extenso listado, intentando en lo posible no tener que comprarlos nuevos –se instaba a revolver bibliotecas de parientes, pedirlos prestado a alguno de cuarto o en su defecto, a comprarlos usado–. Con el material recolectado se armaba la mini biblioteca del curso, y cada uno tenía que leer al menos uno de los libros por mes. Luego, cada cierto tiempo se hacían rondas de discusión alterando la adoctrinante disposición habitual de las mesas para vernos las caras entre todos mientras nos escuchábamos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Pero fue en el segundo año, con la profesora más linda, que debí leer el best seller (intuyo que debe serlo por la única razón de que no hay estudiante secundario que no esté obligado a leerlo) &lt;em&gt;&lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.molespa.be&#x2F;images&#x2F;relato%20info%20%20GARCIA%20MARQUEZ.doc&quot;&gt;Relato de un náufrago&lt;&#x2F;a&gt;&lt;&#x2F;em&gt;, de Gabriel García Marquez.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Un librito breve, ágil, sencillo. Una lectura livianita, bah. Gran parte de la gracia está en el prólogo: «&lt;em&gt;La historia de esta historia&lt;&#x2F;em&gt;». Es ahí donde se devela que la historia no es novela sino crónica; la apasionante noticia de que todo sucedió de verdad. Y también es ahí donde Gabo confiesa que no es mucho lo que él aportó:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;(…)Mi primera sorpresa fue que aquel muchacho de 20 años, macizo, con más cara de trompetista que de héroe de la patria, tenía un instinto excepcional del arte de narrar, una capacidad de síntesis y una memoria asombrosas, y bastante dignidad silvestre como para sonreírse de su propio heroísmo. En 20 sesiones de seis horas diarias, durante las cuales yo tomaba notas y soltaba preguntas tramposas para detectar sus contradicciones, logramos reconstruir el relato compacto y verídico de sus diez días en el mar. Era tan minucioso y apasionante, que mi único problema literario sería conseguir que el lector lo creyera. No fue
sólo por eso, sino también porque nos pareció justo, que acordamos escribirlo en primera persona y firmado por él.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Con una repercusión incomparablemente menor –probablemente porque el talento de García Marquez queda mucho más lejos del mio que Cartagena de Indias de Junín de los Andes–, Víctor Jara, un pibe neuquino torturado por un terrateniente,  luce en este relato su &lt;em&gt;excepcional arte de narrar, una capacidad de síntesis y una memoria asombrosas, y bastante dignidad silvestre como para sonreírse de su propio heroísmo&lt;&#x2F;em&gt;.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Para los distraídos: sí, es una historia verídica. Para las curiosas: sucedió en octubre del 2004, y lo escuché, con pasión y estremecimiento, primero en &lt;em&gt;La Palangana&lt;&#x2F;em&gt;, de Radio Calf-UNC  y luego &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.8300.com.ar&#x2F;spip.php?article680&quot;&gt;en 8300.com.ar&lt;&#x2F;a&gt;.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Que viaje en estas palabras mi más profunda admiración por los que tienen el mágico don de narrar y emocionar, quizás sin saberlo, con sus  palabras.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;relato-de-un-narrador&quot;&gt;Relato de un narrador&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;_ &lt;em&gt;Víctor Jara&lt;&#x2F;em&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;figure class=&quot;align-center&quot;&gt;
  &lt;div class=&quot;border border-black p-4&quot;&gt;
    
      &lt;figcaption class=&quot;mb-3&quot;&gt;041012_Victor_Jara_de_Junin_de_los_Andes.mp3&lt;&#x2F;figcaption&gt;
    
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    &lt;&#x2F;audio&gt;
  &lt;&#x2F;div&gt;
&lt;&#x2F;figure&gt;
&lt;p&gt;Salimos en el colectivo, en el Ko-Ko, a las nueve de la mañana. Íbamos al puente Collón Cura, que queda de La Rinconada bien para allá. Y bueno, nosotros íbamos mirando para todos lados así, y de repente antes de llegar al puente, vimos una cuevas allá arriba y dijimos “eh, allá son las cuevas que te dijeron a vos que habían cosas de indios y qué se yo” así que nos bajamos así, y nos fuimos a la orilla de la ruta porque habíamos llevado pan y un termo con té y dos largavistas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Así que tomamos té y todo, y subimos para ese campo que no había nada, sino unas bardas nomás había. Y, íbamos subiendo así, y antes de llegar, nos faltaba poquitito así, y escuchamos unos disparos. Y mi amigo dijo “agachate, agachate, porque deben andar cazando”, y yo le dije “bueno, vamos para allá” y había como un cañoncito para abajo así, y nos fuimos a una vertiente. Nos quedamos en la vertiente, tomando agua así, y como no se escuchaban más tiros nosotros dijimos “bueno, vamos”. Nos íbamos a ir para la ruta, y nos paramos así, y nos pusimos las mochilas, íbamos para allá y de repente bajó uno, venía de una lomita chiquitita nomás. De un cerrito chiquitito bajó uno. Gritando así, re nervioso así, con dos pistolas así en la mano. Una suelta así nomás, la otra sí apuntándonos, decía “¡quedensé ahí, hijos de puta! ¡quedensé ahí, hijos de puta, delen! ¡dale, levantá las manos hijodeputa, apurate! ¡dale, porque te mato, dale!”&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Nosotros levantamos las manos así rápido y dijo “ponete las manos atrás de la nuca! delen, delen” y nos pegó así y nos tiró al piso. Y nos dejó ahí, tirados en el piso nomás, y nos empezó a patear así. Y nosotros queríamos mirar así, y dijo “¡quién te dijo que mirés!¡quedate ahí!” y con las manos en la nuca nos quedamos quietitos así nomás. Y ahí saltó arriba de mi amigo, arriba de la espalda así nomás. Y yo quise girar un poco el cuello para mirar y dijo “¡que mirás! ¡que mirás!”, porque siempre nos decía, a cada rato nos decía “hijo de puta”, y nos pegaba así en las costillas y nos levantaba y nos dejaba caer así. Así que nos quedamos ahí nomás, quietos. Y agarró y dijo: “uh, espero que llegue cansado Mario”, dijo, “porque sino los va a cagar matando” dijo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Y no llegaba y no llegaba, y nosotros pensamos que nos estaba asustando, o algo así. Y ahí llegó una chica, que supuestamente esa es la hija, y uno que se llamaba Correntino, de rulitos era, y otro que andaba de boinita con los ojos chiquititos bien celestes. El correntino andaba con un cuchillo grandote así, y la chica andaba con una pistola también. Y esperamos así, y nos decía huevadas así, nos puteaban, todo. Hasta que de repente llegó del costado del lado de mi amigo y lo levantó así, de los pelos, lo levantó, pero de una así ¡pum! para arriba, y le empezó a pegar piñas así en la cara. Y yo me quedaba quietito, nomás. No sabía si disparar o no, yo decía, si disparaba capaz que me largaban un tiro por atrás. Así que me quedaba quietito nomás, y veía así, como le pegaban a mi amigo. Y no podía hacer nada, porque estaban todos ahí. Le empezaban a pegar piñas todo así, y después le empezó a pegar piñas en las costillas y lo tiró contra un yuyo. Y yo me quise como parar así, y el viejo me apuntó con el arma en la cabeza, y me decía, me la levantaba y me la apoyaba atrás y me decía “cuidado que se puede disparar porque no sabés como es las cosas del diablo”, algo del diablo me decía, que las disparaba el diablo o algo así. Y yo cerré los ojos así, y apretó la mano bien fuerte en mi cuello. Y yo pensé que ya, yo ya de ahí no iba a salir, y me puse re nervioso así, y de repente escucho el tiro ¡páaa!. Y pensé que me había saltado sangre en la cara, todo así, y era la arena, que donde había pegado al ladito mio, había salpicado todo así. Y la oreja me hacía “bhuuuuuuuu”, como un eco. Y ahí, enseguida nomás, me agarró Don Mario. Me agarró de los pelos y me levantó así, para arriba, de la misma manera me empezó a pegar en la jeta, así, en la nariz, con el puño cerrado así, me golpeaba. A las tres veces, me sacó toda la sangre así. Y ahí, me pegó piñas y ahí me tiró. Y cuando estaba cayendo así, me pegó otra piña, y ahí como ya estaba como nocaut así, me iba yendo como para atrás así y me agarró otra vez de los pelos y dijo “¡a dónde vas! ¡quedate acá!” y ¡pá! me tiró otra vez al piso. Y ahí fue a agarrar otra vez a mi amigo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Nosotros, lo único que teníamos que hacer era que cuando le iban a pegar a mi amigo, yo tenía que mirar nomás, y después él me miraba a mi cómo me pegaban. Y hasta que gozó, todo de pegarnos. Se cansó de pegarnos así, y agarró y mandó a los otros para arriba, para el cerro, porque supuestamente andaban tres ahí, en ese campo. Y él se quedó con nosotros, él y el hijo más chico, creo, no sé cuantos años tendrá, uno chiquitito así, debe tener como trece o catorce años. Y ahí nos empezó a huevear así, nos sacaron los reloj, todo. Nos sacó los reloj, las cadenitas así. Nosotros teníamos…teníamos unos hilos acá en el cuello, teníamos colgantes, y nos decían que nos saquemos esos porque parecíamos putos. Y nosotros no podíamos densatar los nudos, por ahí algunos que tenían, y los arrancaba así de un tirón, así ¡pá!.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;div class=&quot;dialogue-block&quot;&gt;&lt;p&gt;— Del que estás hablando es Del Campo el apellido, ¿no?&lt;br&gt;— Sí.&lt;br&gt;— Él qué creía, ¿que ustedes le estaban robando?&lt;br&gt;— Claro porque nos decía chorros, de todo nos decía.&lt;br&gt;— ¿Y cómo termina todo allí?&lt;br&gt;— ¿Qué?&lt;br&gt;— ¿Cómo termina? ¿Pueden escapar? ¿Los libera?&lt;br&gt;— No, después nos agarró de los pelos así, nos empezaba a tirar así y a decir que digamos que eramos trolos, putos, así, después se cansó de decirnos y dijo “bueno, vamos a hacer un trato” dijo, “ustedes se van por este cañadoncito, siempre mirando para la ruta” dijo, “y se quedan escondidos en aquel arbolito. Cuando pase el Ko-kó, el colectivo, no suban a la ruta, porque yo mandé a poner un policía. Después cuando pase, ahí salen ustedes y hacen dedo. Y si ven la policía ustedes dicen que no estaban en el campo, y que yo no los golpié, o sino yo a ustede los voy a meter preso no sé por cuanto” dijo. Nos dijo que era algo de rural, jefe rural, así.&lt;br&gt;— ¿Y qué hicieron ahí?&lt;br&gt;— Y nosotros seguíamos nomás para allá, y de repente vimos que venía él, atrás en la camioneta y nosotros con amigo decíamos “para dónde disparamos” porque pensamos que nos iban a pegar ahí. Y nos quedamos, y viene así, y venía un policía. Y decimos “uh, estamos salvados”, era como que habían llegado nuestro padre o alguien así que ya sabíamos que nos nos iban a pegar más. Y se bajó así, re caliente así Don Mario. Y agarró y dijo “¿por qué me mentiste?” dijo, “¿por qué no me dijiste que eras hijo de ese chorro, hijo de..,  el milico de la camioneta marrón”, dijo, porque mi papá tiene una camioneta marrón con la que vamos a pescar. Y lo puteó de arriba a abajo así, y yo lo miraba al policía a ver si decía algo. Pero era un oficial y no decía nada, y agachó la cabeza así, y cambió de tema enseguida, y dijo “bueno vamos”, y me indica dónde bajaban los otros. Cuando veníamos en el colectivo bajaron antes ellos. Eran tres. Y nosotros seguímos nomás.&lt;&#x2F;p&gt;&lt;br&gt;&lt;&#x2F;div&gt;
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        <title>El hombre de la bolsa</title>
        <published>2008-05-18T22:20:26+00:00</published>
        <updated>2008-05-18T22:20:26+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/fotos/el-hombre-de-la-bolsa/">&lt;h3 id=&quot;galeria&quot;&gt;Galería&lt;&#x2F;h3&gt;

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        <title>De alegrías y de abrazos</title>
        <published>2008-05-18T21:46:59+00:00</published>
        <updated>2008-05-18T21:46:59+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/de-alegrias-y-de-abrazos/">&lt;p&gt;&lt;em&gt;[Un email de mi viejo, como respuesta al &lt;a href=&quot;https:&#x2F;&#x2F;textosypretextos.pages.dev&#x2F;blog&#x2F;waliki&#x2F;&quot;&gt;que envié&lt;&#x2F;a&gt; a mi regreso de Bolivia. ]&lt;&#x2F;em&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Querido hijo:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Que lindo leer tu mensaje, me llena de emoción, siento en mi corazón  tu misma emoción, me estremece tu sensibilidad, tu amor por la justicia, por la dignidad de la gente y también tu compromiso. Negrito, ¡te quiero tanto!&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Así como me emociona y me alegra todo lo que has aprendido y sentido en este viaje, no deja de preocuparme, (lo siento, soy tu padre), leo y me parece leer algún “documento” que yo escribiera cuando tenía 20 años. Siento en tus escritos la angustia y la necesidad de hacer algo que sentía yo en esa época.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Mientras escribo me pregunto si ya no lo siento, la verdad es que sí, también me duele hasta las lágrimas las injusticias, el hambre la marginación y todas las putas injusticias que existen. Lo que pasa que ya he vivido unos cuantos años y he recorrido algunos caminos, muchos de los cuales fueron equivocados. De todos uno aprende algo y me gustaría,  (es más, es mi compromiso) que Uds puedan aprovechar algo de ese aprendizaje.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Por eso, todo este tiempo en el que yo no “milito” en la forma tradicional, trato de hacerlo en la vida de todos los días, tratando de ser mejor,  de encontrar algún camino que ayude a ese cambio, por ahora solo lo hago desde buscar mi propio cambio que de alguna manera pueda irradiar a los mas cercanos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Bueno parece que me fui. En realidad me gusta mucho todo lo que pensás y tengo la esperanza de que de todas las charlas, de la historia de tu madre, mía y de tantos otros, sabrás aprender, sabrás encontrar la manera de aportar mejor a este cambio tan necesario en toda América como en todos lados. Por eso es tan importante el propio cambio.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Sé que con tu juventud es difícil aceptar consejos de “viejos”, pero también sé de tu madurez, de tu capacidad de reflexión y sé que todo eso aportará a encontrar la manera. El servicio a nuestro pueblo debe ser también el servicio a vos mismo, debe ser alegría, debe ser paz interior. Tanto vos como tus hermanos han recorrido un camino muy importante, que no muchas personas han podido hacer: crecer escuchando de necesidad de cambios, de justicia, de lucha y de amor.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;También han podido acceder a una formación intelectual con una conciencia distinta. Ustedes son portadores de muchas cosas que servirán a ese nuevo mundo. Eso hay que valorarlo y cuidarlo, para que pueda desarrollarse y algún día fructifiquen en una nueva sociedad.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Pequeño, no se si me enredé mucho. La verdad es que al leer lo que escribís me salen tantas cosas que quisiera decirte que no puedo transmitir escribiendo, quizás si te tuviera al lado podría abrazarte fuerte y vos me entenderías mejor.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Bueno negrito, mañana tal vez te escriba para darte “todos los consejos “ que tenia pensados para este año de facu que empieza (no te enojes).&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Muchos besos.
_ Pa.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;hr &#x2F;&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;[Mi respuesta]&lt;&#x2F;em&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Hola Pa.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;“(…)quizás si te tuviera al lado podría abrazarte fuerte y vos me
entenderías mejor”&lt;&#x2F;em&gt;. Abrazarse fuerte para entenderse mejor. Qué bonito es eso, cierto?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Te debía esta respuesta y voy a intentarla así, cortita, antes de que
se pase más tiempo.  Me gusta escribir, pero seguido me salen las
cosas demasiado épicas o cursis. Sobre todo cuando intento cosas con
contenido, digamos, político, como ese texto que te hizo escribirme.
(Pero ¿ves? ¡Ya sirvió para algo!).&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Quiero que sepas que aunque se me lea así, a veces demasiado
estruendoso, empalagoso o que parezca &lt;em&gt;“un documento que escribias cuando tenía 20 años”&lt;&#x2F;em&gt;, lo que quiero expresar, desde lo más adentro de mis adentros, no es angustia sino alegría.  La profundísima y hermosa alegría de saber con quienes quiero caminar y por cuál vereda.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Y es que de la alegría vivo y por ella. De la ternura de los que me
quieren: la familia, l@s amig@s, l@s compañer@s que caminan conmigo.
De mi capacidad de soñar y de imaginar, de crear y de habitar un mundo
nuevo. Y de mis ganas de construirlo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Todo eso me da alegría y no angustia. Ojo, no quiere decir que al
comprender algunas cosas de este mundo (de las poquitas que
comprendo), no se me erice la piel y se me cierre un poco la garganta.
Pero eso no me detiene, claro, al contrario, me llama a seguir
buscando más alegría, toda la necesaria para compartir la injusticia.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Hay un textito de Claudia Korol, que es una escritora argentina muy comprometida que me gusta mucho, que dice en una parte así:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;“(…)Y para nosotros, para nosotras, nuestra esperanza es que sepamos rehacer cotidianamente la alegría necesaria para continuar la lucha. Que sepamos transformar el dolor de las ausencias, en multiplicación de solidaridades.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Coraje para soñar. Rebeldía para burlarnos del poder. Resistencia para
continuar la marcha. Fuerza para la pelea. Inteligencia para no
creerles y sí creernos. Ternura en nuestros vínculos. Imaginación para
hacer de cada instante, un tiempo de lucha, un presente nuestro. Una
victoria cotidiana, siempre.“&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Mi victoria cotiana, la que triunfo todos los días, es saber de
quiénes vengo y hacia dónde quiero ir.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Un abrazo para que entiendas mejor.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Martín&lt;&#x2F;p&gt;
</content>
        
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        <title>Big Google</title>
        <published>2008-05-18T21:23:04+00:00</published>
        <updated>2008-05-18T21:23:04+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <title>Horal</title>
        <published>2008-05-16T20:27:56+00:00</published>
        <updated>2008-05-16T20:27:56+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Jaime Sabines
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/horal/">&lt;div class=&quot;poetry&quot;&gt;&lt;p&gt;El mar se mide por olas,&lt;br&gt;
el cielo por alas,&lt;br&gt;
nosotros por lágrimas.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
El aire descansa en las hojas,&lt;br&gt;
el agua en los ojos,&lt;br&gt;
nosotros en nada.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Parece que hay sales y soles,&lt;br&gt;
nosotros y nada…&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
</content>
        
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    <entry xml:lang="es">
        <title>Fragmentos de una despedida</title>
        <published>2008-05-11T15:07:42+00:00</published>
        <updated>2008-05-11T15:07:42+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/fragmentos-de-una-despedida/">&lt;p&gt;&lt;em&gt;[De un email, últimos días de junio de 2006]&lt;&#x2F;em&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Juanma me cuenta en un email que Joaco está hecho un goleador. Mi viejo le regaló una pelotita que él patea con la puntería justa para romper algo y después se tira al piso festejando su gol. Su ooool!!!. Dice que también canta, o algo parecido, todas las publicidades del mundial. Eso sí: hablar, ni en pedo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Ahora que lo pienso a mi me pasa más o menos lo mismo. Grito lo goles de la televisión, de hablar nada. No estoy depre, estoy más bien pajero, pero no pajero onanista&#x2F;voyeurista sino pajero del verbo rascarse el higo. Paja mental. ¡Claro! por eso me duele la cabeza.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Sí, me sigue doliendo todo el día todos los días, y ya no sé qué es. Tranqui, que el calefactor, aunque lo puse yo no puede ser, porque está tapado y no lo pude hacer andar (la llave de paso está cerrada). El jueves, que tengo tiempo, voy a ir al médico.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Me atajo en este preciso instante: no sé qué, sólo quiero escribirte, hacerte sentir que no me olvido de vos; no me sale siquiera intentarlo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Mi casa es un quilombo, como nunca. Hay platos sucios desde el viernes, que hubo reunión&#x2F;cena de la agrupación. Están todos sucios, así que voy lavando el de arriba para comer. Estoy comiendo mucho, creo que estoy más gordo, en serio. (inserte risas aquí). ¿Te reíste? Sos linda cuando te reís. Cuando no también, pero más cuando te reís.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Otra cosa que hice mucho estos días es mirar pelis. Vi “Tan de repente”, ¿La ubicás? Esa que dieron en ISat una vez, que vimos el avance cuando una chica le dice a otra “quiero coger con vos”. “pero yo no soy lesbiana” dice la otra. “yo tampoco”. dice esta.  te acordas? Bueno, la vi y me gustó. En una parte una de las chicas está en la habitación de un estudiante de biología y le pregunta si vio alguna vez una ballena (que se supone que es lo que está estudiando). El pibe le dice que no. “¿Cómo te puede puede gustar algo que no conocés?”, pregunta la chica y le responde: “No me hace falta ver algo para conocerlo”.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Otra peli que vi es Roma, de Aristarain. Las películas de Aristarain son lindas.. y esta se me había pasado. Es del 2004. A Mariano le había gustado mucho, y creo que entiendo porqué: se identifica con el personaje. O quizás porque Marcela Klosterboer muestra las tetas. No sé.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Vi otras más. Casi todas argentinas o españolas, porque todas las pelis que bajé últimamente son de un sitio que recopila películas sudamericanas y españolas. “La vida es un milagro” seguirá esperando la oportunidad de que la veamos juntos. Ahora puse a bajar algunas brasileras, pero para algunas no hay subtítulos, así que estoy obligado a estudiar portugués. Ya lo tengo pensado: el cuatrimestre que viene empiezo el curso intensivo de de portugués de primer nivel, porque el anual ya es imposible sumarse ya que empezó en marzo. Mariano está estudiandolo, sabias? No sé cómo hace para hacer todo lo que hace. Lo peor es que sabía. Yo tenía muchas actividades, y andaba lo más bien. Creo que me estoy volviendo viejo. Viejo y gordo. Peor: viejo, gordo y nostálgico.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Camila hace casi un mes que no tiene clases. Neuquén es la tierra de la lucha, y aunque en la calle codo a codo se aprende mucho, también es cierto que un mes sin clases los codos de los pibes se pelan de tanto rascarselos. Es por el paro de los auxiliares. Dice que mira una peli y lee algo, pero está “más aburrida que una película de grandes”. El viernes se quedó con mi vieja y ahí la pasa bien, sobre todo por el cablevisión. Mira 22 horas seguidas de dibujitos y después tira toda la semana con las películas que ya se sabe de memoria.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;¿Qué es este resumen familiar? Te dije, no tengo idea. Te cuento algo que me hace bien, intento compartirlo con vos. Además, es lo único que me interesa últimamente. Eso, y el mundial. Pero presiento que no te interesa saber lo desabrido que jugó brasil hoy, ¿cierto?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Dejo acá, porque tengo que ir a dormir. Mañana tengo clases temprano, y ya no puedo faltar más. Otro día te escribo de nuevo. Si querés y podés, escribime, y yo te contesto. Me gusta leerte, aunque sean cartas breves y deba buscar traductores automáticos que hablan un francés robotizado y no entienden nada de sentimientos. Me gusta igual. Y me gustaría saber que estás bien, o al menos que querés estarlo y estás haciendo todo para eso. Me gustaría saber que aunque las putas presiones de esta época te atosiguen. te haces tiempo, a veces, de reír de algo, cualquier cosa, por ejemplo de hacer el montruito frente al espejo, o porque te pusiste la remera al revés, porque llueve, o porque sale el sol.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Te quiero mucho y necesito que te cuides.
Martin&lt;&#x2F;p&gt;
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    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Desganas</title>
        <published>2008-05-11T14:42:59+00:00</published>
        <updated>2008-05-11T14:42:59+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Mario Benedetti
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/desganas/">&lt;div class=&quot;poetry&quot;&gt;&lt;p&gt;Si cuarenta mil niños sucumben diaramente&lt;br&gt;
en el purgatorio del hambre y de la sed&lt;br&gt;
si la tortura de los pobres cuerpos&lt;br&gt;
envilece una a una a las almas&lt;br&gt;
y si el poder se ufana de sus cuarentenas&lt;br&gt;
o si los pobres de solemnidad&lt;br&gt;
son cada vez menos solemnes y más pobres&lt;br&gt;
ya es bastante grave&lt;br&gt;
que un solo hombre&lt;br&gt;
o una sola mujer&lt;br&gt;
contemplen distraídos el horizonte neutro&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
pero en cambio es atroz&lt;br&gt;
sencillamente atroz&lt;br&gt;
si es la humanidad la que se encoge de hombros.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Una carta de amor</title>
        <published>2008-05-08T22:24:02+00:00</published>
        <updated>2008-05-08T22:24:02+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Julio Cortázar
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/una-carta-de-amor/"/>
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/una-carta-de-amor/">&lt;div class=&quot;poetry&quot;&gt;&lt;p&gt;Todo lo que de vos quisiera&lt;br&gt;
es tan poco en el fondo&lt;br&gt;
porque en el fondo es todo,&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
como un perro que pasa, una colina,&lt;br&gt;
esas cosas de nada, cotidianas,&lt;br&gt;
espiga y cabellera y dos terrones,&lt;br&gt;
el olor de tu cuerpo,&lt;br&gt;
lo que decís de cualquier cosa,&lt;br&gt;
conmigo o contra mía,&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
todo eso es tan poco,&lt;br&gt;
yo lo quiero de vos porque te quiero.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Que mires más allá de mí,&lt;br&gt;
que me ames con violenta prescindencia&lt;br&gt;
del mañana, que el grito&lt;br&gt;
de tu entrega se estrelle&lt;br&gt;
en la cara de un jefe de oficina,&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
y que el placer que juntos inventamos&lt;br&gt;
sea otro signo de la libertad.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Vincent</title>
        <published>2008-05-06T12:07:09+00:00</published>
        <updated>2008-05-06T12:07:09+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/videos/vincent/"/>
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    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Los invisibles I</title>
        <published>2008-05-04T20:20:27+00:00</published>
        <updated>2008-05-04T20:20:27+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/fotos/los-invisibles-i/">&lt;p&gt;Esta obra forma parte de la serie Los Invisibles: &lt;a href=&quot;https:&#x2F;&#x2F;textosypretextos.pages.dev&#x2F;fotos&#x2F;los-invisibles-ii&#x2F;&quot;&gt;Los invisibles II&lt;&#x2F;a&gt; y &lt;a href=&quot;https:&#x2F;&#x2F;textosypretextos.pages.dev&#x2F;fotos&#x2F;los-invisibles-iii&#x2F;&quot;&gt;Los invisibles III&lt;&#x2F;a&gt;.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;galeria&quot;&gt;Galería&lt;&#x2F;h3&gt;

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    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Waliki</title>
        <published>2008-05-04T20:06:33+00:00</published>
        <updated>2008-05-04T20:06:33+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/blog/waliki/"/>
        <id>https://textosypretextos.pages.dev/blog/waliki/</id>
        
        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/waliki/">&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Kamisa amawapiskasma, jamaraki amawapiskita.
(Como yo los amo, deseenme la paz a mí)&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;— Proverbio aymara&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;El aymara es, probablemente, el idioma más cercano a la lengua de los
tiwanakotas, la primera civilización altiplánica que ocupó las tierras
de nuestro continente cerca de 2000 mil años antes que los incas,
imperialistas de vanguardia, hicieran de las suyas. Esto, para
contextualizar, fue cuando el bisabuelito de María aún no había nacido  y
el Espíritu Santo ni siquiera tenia vello púbico.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Tres milenios después hay en estas tierras un presidente
descendiente de esa cultura originaria, pacifista y ecologista, que
fue atacada y dominada por los distintos imperios de turno, pero nunca
sucumbió. Tres milenios después, este presidente, su pueblo y todos sus
pueblos hermanos se ponen de pie y dicen ¡basta! Son voces tímidas,
acostumbradas al golpe, a la sumisión y al olvido. Pero son miles y ya
no tienen miedo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Bolivia es un país en revolución. Es una revolución tan profunda, tan
masiva y con tanta fuerza que es difícil darle forma, encasillarla y
predecirla. Pero avanza y nada de lo que toca volverá a ser lo que
era.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Claro, las fibras de poder a las que esta revolución se enfrenta no
son pocas, en los términos en que este sistema concibe el poder:  en
poquísimas manos está la tierra más rica del país, los recursos
tecnológicos estratégicos (como las refinerias de hidrocarburos y
minerales) son extranjeros, y, por supuesto, el fuego mediático está en manos del enemigo. .&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Pero hay cientos de organizaciones sociales, campesinos indígenas
originarios, sindicatos con décadas de luchas y dinamitas en sus manos,
una universidad pública fuerte que poco a poco va eligiendo
el camino del pueblo y un hombre que es símbolo y referente del
cambio. Se llama Evo, es indígena y cocalero.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Durante este tiempo la revolución mantiene una dura batalla: aprobar
la reforma constitucional para convertir a Bolivia en un estado
plurinacional y multicultural, basada en profundos conceptos
garantistas, antineoliberales y pluralistas que son de vanguardia.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Algunos párrafos del nuevo preámbulo dicen :&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;“[…]Poblamos esta sagrada Madre Tierra con rostros diferentes, y
comprendimos desde entonces la pluralidad vigente de todas las cosas y
nuestra diversidad como seres y culturas. Así conformamos nuestros
pueblos, y jamás comprendimos el racismo hasta que lo sufrimos desde
los funestos tiempos de la colonia.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;[…]
El pueblo boliviano, de composición plural, desde la profundidad de la
historia, inspirado en las luchas del pasado, en la sublevación
indígena anticolonial, en la independencia, en las luchas populares de
liberación, en las marchas indígenas, sociales y sindicales, en las
guerras del agua y de octubre, en las luchas por la tierra y
territorio, y con la memoria de nuestros mártires, construimos un
nuevo Estado.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;[…]
Dejamos en el pasado el Estado colonial, republicano y neoliberal.
Asumimos el reto histórico de construir colectivamente el Estado
Unitario Social de Derecho Plurinacional Comunitario, que integra y
articula los propósitos de avanzar hacia una Bolivia democrática,
productiva, portadora e inspiradora de la paz, comprometida con el
desarrollo integral y con la libre determinación de los pueblos “&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;En La Paz, invitados por nuestra adrenalina y la solidaridad de algún
compañero que conocimos por ahí, participamos como oyentes en un
taller para difusores de la nueva constitución, en el marco de la
campaña por el «Sí a la reforma»  que está en marcha. El detalle de
semejante acto de horizontalidad, con representantes tan diversos como&lt;br &#x2F;&gt;
el pueblo boliviano, es que se realizaba en el mismísimo Palacio de la
Vicepresidencia, edificio que enarbola una bandera gigante de Bolivia y una Wiphala (la bandera de los pueblos originarios) de igual tamaño en
su entrada. Si esto no es revolución, diganme adónde la encuentro.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Como Bolivia, nuestros ojos y nuestros corazones ya no serán los
mismos después de este viaje. Algo se encendió y es difícil que se
apague. La fe en nuestros pueblos, siempre vigente y altiva,  ahora
sabe que no es sólo idealismo. En nuestros puestos de lucha, desde
nuestro privilegio de poder formarnos intelectualmente y poder comer
cada día, con la fuerza y la alegría de nuestra historia y nuestros
sueños, vamos a entregar nuestro sudor y nuestra sangre por la
Pachamama y sus seres, que merecen vivir en plenitud e igualdad.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;¡Viva Bolivia y su revolución!&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;Este texto fue un email a muchos destinatarios que envié el 4 de ferebro de 2008 bajo el título «Waliki (estoy bien)». Unos días después el Fer &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.efectotabano.com.ar&#x2F;ARURAPIWI-Q-UCHU-MASI&quot;&gt;lo publicó&lt;&#x2F;a&gt; en Efecto Tábano.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Lo público aquí, por varios motivos: primero porque siento que este debería ser su &lt;em&gt;habitat natural&lt;&#x2F;em&gt;;en febrero este weblog seguía cerrado por melancolía y recién tiempo después encontré las llaves de su alegría. Segundo porque es una forma, torpe y pasiva pero llena de sentimiento, de solidarizarme con el Pueblo Boliviano, en &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;todosconbolivia.org&#x2F;&quot;&gt;esta lucha&lt;&#x2F;a&gt; que se sigue agudizando. Y tercero, porque hay una continuación que pronto publicaré.&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;div&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Sueñero</title>
        <published>2008-05-02T09:56:34+00:00</published>
        <updated>2008-05-02T09:56:34+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Jorge Fandermole
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/suenero/"/>
        <id>https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/suenero/</id>
        
        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/suenero/">&lt;div class=&quot;poetry&quot;&gt;&lt;p&gt;Silbo en la oscuridad&lt;br&gt;
animal sin reposo&lt;br&gt;
torres de la vigilia&lt;br&gt;
candela de los ojos.&lt;br&gt;
No sé qué pueda ser&lt;br&gt;
si una curva del tiempo&lt;br&gt;
o un hueco en el corazón atento  .&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Trigo sobre el brocal&lt;br&gt;
para que coma el hambre&lt;br&gt;
y abajo el peligroso&lt;br&gt;
agujero de la sangre&lt;br&gt;
no hallo, no puedo ver&lt;br&gt;
mas que la noche alerta&lt;br&gt;
y el misterio detrás&lt;br&gt;
de las puertas.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Sueñero, jinete sin descanso;&lt;br&gt;
sueñero, sobre un papel en blanco&lt;br&gt;
sueñero, centinela de mi alma,&lt;br&gt;
sueñero, duérmete y dame calma…&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Llevo cada mitad&lt;br&gt;
como dos ríos gemelos&lt;br&gt;
uno cruza la tierra&lt;br&gt;
el otro fluye en el cielo&lt;br&gt;
el de la oscuridad&lt;br&gt;
no conoce el olvido&lt;br&gt;
desvelado en seguir&lt;br&gt;
lo perdido&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Ay, este toro azul,&lt;br&gt;
fatigado y sediento&lt;br&gt;
de correr tras la nada&lt;br&gt;
como la luz y el viento.&lt;br&gt;
Ardo sin preguntar&lt;br&gt;
igual que lo hace el fuego&lt;br&gt;
tal vez halle cantando&lt;br&gt;
el sosiego.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Sueñero, enigma de un penitente&lt;br&gt;
sueñero, andando entre los durmientes&lt;br&gt;
sueñero, espina de las estrellas;&lt;br&gt;
sueñero, olvidate de ella…&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Sueñero, jinete sin descanso&lt;br&gt;
sueñero, sobre un papel en blanco&lt;br&gt;
sueñero, centinela de mi alma&lt;br&gt;
sueñero, duermete y dame calma…&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>Cartas de amor efímero III</title>
        <published>2008-04-28T20:27:39+00:00</published>
        <updated>2008-04-28T20:27:39+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/cartas-de-amor-efimero-iii/">&lt;p&gt;Compañera poetisa:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Probablemente no te pase, pero para mi no hay nada más amedrentador
que una cajita de texto en blanco cuando quiero escribirle algo
especial a alguien especial. Bueno, sí, quizás un papel en blanco,
pero este posmodernismo me tecnificó hasta los miedos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Es que aunque de vez en cuando me gusta escribir y otras veces tengo
infrecuentes impulsos de audacia –como salir semidesnudo de un río
logrando una versión libre del  monstruo del lago Ness con bajo
presupuesto–, en realidad se vuelve difícil hilvanar palabras que me
dejen acercarme, sin saber bien a qué, sin saber bien por dónde.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Lo que sé es que fue un gran amanecer, un bello inicio de año, con la
alegría de estar con amigos, contemplando el río, bajo el sol y tu
poesía.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Confesión de parte: Me quedé pensando en vos. Recién bajé las fotos, y
reafirmo lo que dije: sos hermosa. Hermosa allí, así, con la valentía
y la magia de escribir poesía.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;¿Que sabés vos de mi? Creo que muy poco. Y aunque eso seguramente está muy bien, te molesto con algunas verdades aleatorias (no me enojo si aprestás el botón de “spam” de tu correo en este preciso momento).&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Soy hincha de Boca. Me gusta tomar la leche con nesquik ahogando
galletitas dulces para luego rescatarlas con la cuchara antes que se
deshagan. Que feo, me siento un torturador de galletitas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;No creo en los horóscopos, en las religiones, ni en los
actimel, pero sí en el “piedra libre” de la escondida, en el poder que
tienen los  pueblos cuando se organizan y en la energía positiva que
irradia el sexo de las hormigas de Nueva Zelanda. Nunca estuve en
Nueva Zelanda.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Tengo una seria tendencia a la cursilería, que a veces se camufla en la sensibilidad pero en general se evidencia cuando la lengua se te queda pegada en el paladar si estás cerca mio. Si se trata de una carta, y no sé muy bien qué quiero escribir, siempre empiezo por contar lo que me cuesta empezar cuando no sé muy bien qué quiero escribir –¿te suena?–.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;De vez en cuando me gusta salir del río semidesnudo y sentarme al lado de alguna chica que me gusta. Me asusto muchísimo cuando en vez de insultarme, ignorarme, o llamar a su novio matón, la chica me sonríe, me da conversación y me lee un poema.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Me gusta la música, aunque no soy erudito («eructito, hijo, se dice eructito»  – amo Los Simpsons- ). En  el cine, en cambio, me inventé algo así como un criterio personal que consiste en decir «me gustó» si la peli me gustó y «no me gustó» si sucede lo contrario. Además llevo una especie de obsesión por recordar los nombres de
los actores de reparto de películas desconocidas que nunca vi.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Estoy convencido de que el pomo de la pasta de dientes nunca se acaba: siempre se puede sacar un poco más, siempre. Y también que lo que se siente por una mujer sólo se define cuando la ves durmiendo al lado tuyo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Escribo y leo. Séptimo grado completo. También saco fotos: hay que apretar un botón,  el aparato hace click, y el tiempo se congela.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Cuando era chico y feliz – que no fue el único tiempo en el que fui feliz, ni todo el tiempo en el que fui chico– supe algunas poesías de memoria, pero luego tuve que ocupar esas neuronas en recordar formulas de integrales. Tuve un blog que abandoné y alguna vez resucitaré desde las cenizas del spam y el olvido. Será igual de aburrido y tendrá la misma dirección: &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.textosypretextos.com.ar&quot;&gt;http:&#x2F;&#x2F;www.textosypretextos.com.ar&lt;&#x2F;a&gt;.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Aunque lo disimulo, soy un nerd. Estudio y trabajo a través de computadoras. Creo en esas cosas y en
internet. Son herramientas revolucionarias, e intento luchar por su
democratización.  Mi compu se llama “Morocha”. También mi bicicleta
tiene nombre, pero no quiero que pienses que no tengo amigos y por eso converso con las cosas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;¡Ah, casi me olvido! Alguna vez, espero que pronto, seré ingeniero. Pero espero, más pronto aún, volver a verte.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Escribo mails largos que, como debe ser, nunca son respondidos. A veces me doy cuenta de los motivos y entonces me despido con un beso.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Un beso.
Martín.&lt;&#x2F;p&gt;

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  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;Completan la trilogía &lt;a href=&quot;https:&#x2F;&#x2F;textosypretextos.pages.dev&#x2F;blog&#x2F;cartas-de-amor-efimero-i&#x2F;&quot;&gt;Cartas de amor efímero I&lt;&#x2F;a&gt; y &lt;a href=&quot;https:&#x2F;&#x2F;textosypretextos.pages.dev&#x2F;blog&#x2F;cartas-de-amor-efimero-ii&#x2F;&quot;&gt;Cartas de amor efímero II&lt;&#x2F;a&gt;.&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;div&gt;
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        <title>Colores</title>
        <published>2008-04-28T09:58:55+00:00</published>
        <updated>2008-04-28T09:58:55+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/fotos/colores/">&lt;p&gt;Fotografías tomadas en Barrio Güemes, Córdoba, una mañana con mi amigo y compañero Agus.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;galeria&quot;&gt;Galería&lt;&#x2F;h3&gt;

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        <title>La pequeña muerte</title>
        <published>2008-04-28T09:58:13+00:00</published>
        <updated>2008-04-28T09:58:13+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Eduardo Galeano
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/la-pequena-muerte/"/>
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/la-pequena-muerte/">&lt;p&gt;No nos da risa el amor cuando llega a lo más hondo de su
viaje, a lo más alto de su vuelo: en lo más hondo, en lo más alto,
nos arranca gemidos y quejidos, voces de dolor, aunque sea
jubiloso dolor, lo que pensándolo bien nada tiene de raro, porque
nacer es una alegría que duele.
_ Pequeña muerte, llaman en Francia a la culminación del abrazo, que rompiéndonos nos junta y perdiéndonos nos encuentra y acabándonos nos empieza. Pequeña  muerte, la llaman; pero grande, muy grande ha de ser, si matándonos nos nace.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;galeria&quot;&gt;Galería&lt;&#x2F;h3&gt;
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        <title>Cruz del Sur</title>
        <published>2008-04-27T01:31:47+00:00</published>
        <updated>2008-04-27T01:31:47+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <title>La historia viene de lejos</title>
        <published>2008-04-26T01:08:00+00:00</published>
        <updated>2008-04-26T01:08:00+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Marco Denevi
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/la-historia-viene-de-lejos/">&lt;p&gt;El primero que lo dijo no fue Diógenes el cínico sino el cíclope Polifemo. Interrogado por Ulises sobre las razones de su misoginia, Polifemo pronunció el famoso discurso:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;“Tener relaciones sexuales con una prostituta cuesta dinero y puede costarte la salud. Tenerlas con una virgen te hace correr el riesgo de que los padres te obliguen a casarte. Amar a tu propia mujer es aburrido. A la ajena, peligroso. A un hombre, repugnante. Yo me libro de todos esos inconvenientes gracias a mi mano derecha.” Y añadió: “Te aclaro, por las dudas, que mi mano derecha no practica el adulterio”.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Ulises bromeó: “¿Y tu mano izquierda?”. Polifemo bajó la voz: “No lo repitas, pero soy bígamo”. Las carcajadas del risueño Ulises interrumpieron la siesta de los dioses.&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>Hazañas zarpadas</title>
        <published>2008-04-25T13:08:34+00:00</published>
        <updated>2008-04-25T13:08:34+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/blog/hazanas-zarpadas/"/>
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/hazanas-zarpadas/">&lt;p&gt;La barra brava va pa’ la cancha. Canallas, casaca a rayas. Las caras marcadas, las gargantas raspadas. Mala facha.
Baranda a cancha baja atrás. La chala daña, la pasan mal.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Pasada la valla, la barra da masa. ¡Batalla Campal! Tras la avalancha falta paz: Paf! Paf! Ahhhh!!! Pará, ¡pará!. Pachá, fana canalla, faja a maracas para sacar plata. Más allá ’taba Larva, flashada a rama, calzaba navaja. Facaba, mataba…’taba para atrás.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;¿La cancha?, sangrada: acá, allá, más allá. Larva and Pachá rajan tras la afanada a las gradas bajas. Hazaña zarpada. Laaa…&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– ¡¡¡Pachá Pará, Falta la pasta!!!}– lanza Larva.
– &lt;em&gt;¡Yá, ya… a trazar mapas hasta la casa!&lt;&#x2F;em&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Para agarrar la pasta rajarán hasta allá.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Parada hallan la chata anaranjada. La afanan. Van al A.C.A. a cargar nafta. Pagará Adán (¡jajaja!).&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Canas a mansalva atacan atrás. Ráfagas: Ra…ta…ta…ta…ta!!!! Las balas dañan la chapa. Zafan al ras. Largan carcajadas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Paran a afanar para mascar, sacan: papas, pan, masas, tartas, pastas, latas &lt;em&gt;“Gandara”&lt;&#x2F;em&gt;. Acaparan más para tragar al alba.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Para la casa faltaba banda. Pasan al bar, cargan a La Gata. Flaca pasada a acabadas, nada casta, ’taba alzada.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La barata, llamada Marta, avanza ¿Garchan? Pachá para la chata, frazada atrás (las sábanas faltaban) da matraca a La Gata: ahhh… más…más…¡¡¡más!!!. ¡¡¡Ahhh!!!!… ¡¡¡anal!!!. ¡¡¡Ahhhhhhh!!!. Vaaaa, vaaaa… Pachá va a acabar. La Gata (más alzada acá) llama al Larva.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Traga la banana hasta la garganta. ¿La garza?… nada. Paja, mamada, más paja ¿la garza?…nada. La amasa, la abraza, la faja. ¿La garza?…nada, ¡nada!.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Abracadabra, patas, cabras. ¿La garza?…nada. ¡Ah Larva!, ¿Tragará la bala? ¿amará a Pachá?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Acampan, matan al alacrán, a las arañas. A la mañana amarran a Marta al Jacaranda. La tapan a alfalfa. Marta jamás hablará. Arracan ya.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La banda mama: Bramha, Santa Ana, champaña, casasha, Fanta Naranja, matarratas… da arcadas, ahhhsss!!! Larva lanza, mancha las patas a Pachá.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Para la casa faltaba más, allá la pasta, atrás las armas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La cana ataca: granadas, lanzallamas, fals. Gran batalla: Pank, Pank…ra…tatatatata…¡¡pafffffff!!&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– ¡¡¡¡Canas: vayan a cagar al más allá!!!!– brama Pachá.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Mala pata, la racha acaba. Canas acá, allá, más allá. Jamás zafarán. Atrapan a la banda. Palpan, maltratan, patadas: ¡¡paf!!, ¡¡paf!!. Fajada zarpada. ¡¡¡Hablá!!!. ¡¡¡Cantá!!!. La banda, sangrada, tranza.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Allanan la casa, afanan la pasta. La blanca ’taba cara, gran plata. La cana trabaja para la pasta. Gran maraña, ¿la cazás?.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Las caras rajadas, las patas machacadas. Jamás labran actas, jamás llaman cámaras. Para la cana nada pasaba ¡Patrañas!.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Ya pasada la hazaña…. larga la calma, larga la paz.
La banda vaga, va pa’ la pachanga. Jarana barata. Pasan: Mala Gata, Ráfaga, Mala Fama, Maná. ¡Ja!, hasta Anthrax pasan…&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Bárbara, flaca tarada (ama la marca Nasa), abraza a Pachá. Samantha (más grasa, mamas más anchas) al Larva.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;¿Van al altar? Naaaa, las taladran nada más (ah, ¿Larva?… capaz).&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;A la mañana, Barbara, la rayada, manda a cagar a Pachá.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Samantha ama al Larva. Rajan para Alabama. Allá lavan patas, mascan ratas. Tardan para avanzar. Barajan cartas, black jack, ¡azar! ¡Van a ganar plata!&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Pachá, nada acá para anclar, zarpa a La Habana a balsa, tras matar a Hadad. Lanata jamás acabará la carcajada.
Allá las masas alaban a Pachá. Las pancartas aclaran: &lt;em&gt;“Pachá aplastará al A.L.C.A.”&lt;&#x2F;em&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La trama acaba acá. ¡Basta ya! ¡Pará la cháchara!. Las palabras, cansadas ya, nada más acatan narrar .&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;Este texto lo escribí en el año 2000, en viaje a un congreso estudiantil en Rosario. En el secundario, en Neuquén, tuve a un &lt;em&gt;Larva&lt;&#x2F;em&gt; y a un &lt;em&gt;Pachá&lt;&#x2F;em&gt; como compañeros, y ambos eran rosarinos, aunque El Larva era fanático hincha de Newell’s.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Apareció originalmente en la revista Eppur Si Muove, publicación del Centro de Estudiantes de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional del Comahue.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Luego escribí &lt;a href=&quot;https:&#x2F;&#x2F;textosypretextos.pages.dev&#x2F;blog&#x2F;verdes-menesteres&#x2F;&quot;&gt;Verdes menesteres&lt;&#x2F;a&gt; para la revista El Cascotazo y, más adelante, uno que tiene ausencia deliberada de la vocal “e”: &lt;a href=&quot;https:&#x2F;&#x2F;textosypretextos.pages.dev&#x2F;blog&#x2F;los-mimos-y-las-masas&#x2F;&quot;&gt;Los mimos y las masas&lt;&#x2F;a&gt;.&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;div&gt;
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    <entry xml:lang="es">
        <title>Rojos</title>
        <published>2008-04-24T16:04:41+00:00</published>
        <updated>2008-04-24T16:04:41+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/fotos/rojos/">&lt;h3 id=&quot;galeria&quot;&gt;Galería&lt;&#x2F;h3&gt;

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        <title>Soporte Técnico</title>
        <published>2008-04-24T00:21:51+00:00</published>
        <updated>2008-04-24T00:21:51+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <title>Cartas de amor efímero II</title>
        <published>2008-04-22T23:09:32+00:00</published>
        <updated>2008-04-22T23:09:32+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/blog/cartas-de-amor-efimero-ii/"/>
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/cartas-de-amor-efimero-ii/">&lt;p&gt;Bella Ailín:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Vengo ideando este email desde hace unos días, recordándome que tengo que escribirte y mandarte las fotos, y ahora que tengo el coraje y las ganas me doy cuenta que no tengo las ideas. Qué problema.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;¿Por dónde debería empezar? Supongo que por el principio: soy Martín,
el fotógrafo golpeador de Las Grutas. ¿Te acordás de mi?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;“Fue en un pueblo con mar,  una noche, después de un concierto…”&lt;&#x2F;em&gt; canturreaba mi amigo en su guitarra. Vos estabas ahí, con las
sonrisa perfecta y la luz necesaria para una fotografía. Casualidad:
la noche anterior ya te había visto, sobre la misma arena, a escasos
metros de ese mar que amo tanto.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Los amigos de la ronda, &lt;em&gt;“…uno a uno, se fueron marchando. Luego todo pasó de repente…”&lt;&#x2F;em&gt;.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Y aunque a nosotros la luna nos encontró vestidos, fue una linda
noche. Desde amagar con esos viles simulacros paciente&#x2F;psicóloga que
suelen terminar en llanto, hasta el beso en la única farola de Las
Grutas, con el foquito quemado y el vidrio roto, pero acariciada por
el sol más bonito de los últimos siglos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;«En busca del ibuevanol perdido», aunque suene a parodia bizarra de
Indiana Jones, caminamos hasta tu hospedaje, cuatro bajadas mas allá.
Te dolía, y a mi me dolían las ganas de morderte la boca.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Y siguió todo lindo, me gustabas mucho y me sentía bien, incluso con
el olor a gas de tu casa alquilada.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Me permito un par de indiscreciones: horas después, caminando por la
playa, con los ojos trizados y el almita llena, elucubré una teoría
conspiratoria digna de mi paranoia freak. La cuestión era ¿cómo
pudiste recibir un llamado tan inoportuno (para mi&#x2F;nos)? ¿qué hubiese
pasado si no te sonaba el teléfono en ese momento? Mi teoría paranoica indica que alguna de tus amigas, presurosas en cuidar tu integridad física y, sobre todo, moral, envió un sms al teléfono taurino.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La otra indiscreción es algo mas dulce. Te acordás, después de un beso
rico y antes de que se despitucara la situación con un malentedido, te
conté mi sueño recurrente: el del superheroe espontáneo.  Más o menos así: a veces sueño que tengo un poder que ni siquiera yo conozco, uno que me convierte en héroe de historieta y adopta distintas formas. Por ejemplo, me convierto en el
bailarín que con sus pasos conquista a la femme fatal de la noche
–tiene gracia sabiendo que soy un queso bailando–, o el jugador
ignoto que en la primer pelota  que recibe hace una jugada maradoneana y convierte el gol con el que su equipo es campeón.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Esa introducción o una parecida hice para decirte que en ese momento
soñaba con que mi poder desconocido adopte la forma de saber las
palabras para conquistarte rotundamente. Como si fuese una contraseña, un conjuro mágico que me abriera la compuerta de tu alma, o al menos, que destruyera tu celular que seguía sonando.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Igual salió bien porque como no sabía esas palabras me di cuenta que no estaba soñando, que eras de verdad, que estábamos ahí los dos, y entonces te besé de nuevo y fue una sensación de verdad y placer que lo valió todo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Y aunque fue en otro tramo de la charla (¡cuando me hablabas de  drogras desconocidas!) parafraseo palabras que
que salieron de tu boca: estuve, por un ratito, flotando en amor.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Como te dije en el mensaje de voz que dejé en tu teléfono, me hubiese gustado un abrazo y un chau, y debo confesar que reprimí el impulso de aparecer en la terminal a las 5am, hora de tu partida.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Sé, porque me estoy volviendo viejo y sensato, que es difícil que te
vuelva a ver. Pero en los restos de soñador que me quedan guardo la
ilusión de que alguna vez pase, de que con otro almanaque
en la pared pero una noche igual de hermosa yo repase los escalones
de la cuarta bajada y vos estés ahí, sentada en el mismo lugar de esas
dos noches. «Hola, te puedo sacar una foto», te voy a decir.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Hasta que eso pase,  que estas palabras acompañen la espera.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Besos en tu dulce boca.
Martín.&lt;&#x2F;p&gt;

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&lt;&#x2F;figure&gt;

&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;Completan la trilogía &lt;a href=&quot;https:&#x2F;&#x2F;textosypretextos.pages.dev&#x2F;blog&#x2F;cartas-de-amor-efimero-i&#x2F;&quot;&gt;Cartas de amor efímero I&lt;&#x2F;a&gt; y &lt;a href=&quot;https:&#x2F;&#x2F;textosypretextos.pages.dev&#x2F;blog&#x2F;cartas-de-amor-efimero-iii&#x2F;&quot;&gt;Cartas de amor efímero III&lt;&#x2F;a&gt;.&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;div&gt;
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    <entry xml:lang="es">
        <title>Para vestirte hoy</title>
        <published>2008-04-22T22:42:34+00:00</published>
        <updated>2008-04-22T22:42:34+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Lisandro Aristimuño
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/para-vestirte-hoy/">&lt;p&gt;&lt;em&gt;Del disco 39º&lt;&#x2F;em&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
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    <entry xml:lang="es">
        <title>El perro negro</title>
        <published>2008-04-20T22:41:00+00:00</published>
        <updated>2008-04-20T22:41:00+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/videos/el-perro-negro/"/>
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&lt;p&gt;Film de Alison de Vere. Visto en el blog de &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.luisbeltran.com&#x2F;archivos&#x2F;2008&#x2F;03&#x2F;el-perro-negro-alison-de-vere&#x2F;&quot;&gt;Luis Beltrán&lt;&#x2F;a&gt;.&lt;&#x2F;p&gt;
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    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Cartas de amor efímero I</title>
        <published>2008-04-20T08:17:56+00:00</published>
        <updated>2008-04-20T08:17:56+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/blog/cartas-de-amor-efimero-i/"/>
        <id>https://textosypretextos.pages.dev/blog/cartas-de-amor-efimero-i/</id>
        
        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/cartas-de-amor-efimero-i/">&lt;p&gt;Eran las 4 de la mañana y parece que la neurona –últimamente es así, en singular– se me quedó enredada en el calzoncillo. Nunca pasé de esos dos renglones: cuando un pichón de idea parecía querer romper el cascarón, los dedos se me trensaban de una forma extraña y terminaban escribiendo en un idioma ilegible cuya traducción al castellano carecía de sentido. Ojo, no quería escribir un ensayo malolientemente academicista. Simplemente quería unas palabras que te dieran el beso y el chau que no te pude dar, y darte el abrazo que el mar patagónico me pidió que te diera.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Cayó el lunes y con él el final de mis vacaciones. Tuve que sentarme a programar para un trabajo final de una materia y se me pasó toda la semana. Sorpresa grata que me escribas vos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Ahora estoy de vuelta en Córdoba, ya rendí y aprobé esa materia –con un adrenalínico desenlace porque el programa no funcionó hasta minutos antes de presentarlo– y estoy ordenando mis cosas, sobre todo la cabeza, para empezar el cuatrimestre.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Al final no llegamos a Pirámides. En la casilla de peaje el tipo nos dijo que el puerto y todos los caminos estaban cerrados, noticia que tiró nuestra ilusión de poder al fin ver ballenas de cerca. Como igual teníamos que pagar la entrada a la península para conocer el pueblo y encima conducir más de 100km, optamos por regresar. Lo que hicimos fue costear el mar por El doradillo, y ahí estaban, esperándonos en cada una de las playas y miradores, las ballenas. Nosotros y algunos osados pescadores que parecían inmunes al frío éramos los únicos espectadores de semejante espectáculo: eran varias, a poquitos metros de la costa, y en su hora de juego.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Después de acabar memorias y rollos de las respectivas cámaras, y saludar hasta la próxima, emprendimos la vuelta. Una noche en Las Grutas con mi viejo –que estaba ahí hacía unos días–, pizzeada y fin de un lindo y breve viaje .&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Poco sé de vos, Dani. Poco nos conocemos. y no sé si alguna vez nos conoceremos más. Por ahora disfruto escribirte estas palabritas y el recuerdo grande del tiempo chiquito que nos cruzamos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Parcial intento de reconstrucción: un pelotón de camperas con patas entraron al comedor de hostel, entre ellas yo. Vos estabas en la barra hablando con nuestro “gran amigo” el dueño y te vi, o –supongamos– nos vimos. Después viste tele, dejaste de verla, hosjeaste un libro, dejaste de hojearlo y te fuiste. Todo sin quitarte esas chispitas tristes de los ojos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Confieso que observé cada uno de tus  movimientos hasta ese último, cuando te fuiste. No sabía, por ejemplo, que estabas en nuestra misma habitación. Cuando fui, mi intención primaria era hacer pis, que como seguramente sabés, se multiplica con el frío.  Nada estuvo premeditado: al entrar te vi acostada sin taparte y con frío, y algo, quizás ese mismo brillo que había notado, o tus labios resecos, o tu gesto cansado o no sé qué,  me inspiraron ternura y ganas de acostarme ahí, con vos, abrazarte así, sin más, sin preguntarte nada, ni cómo te llamás. Ganas que, por supuesto, supe reprimir. Que feo, ¿no? Torpemente dije «hola, como estás», aunque casi que era obvia la respuesta. Bastante del resto fue mérito tuyo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;En el viaje de vuelta estuve pensando en vos, en que te habría pasado esos días en tu lugar, ese que elegiste cerca del mar. Tejía hipótesis con retacitos de tus frases y tus gestos; todos los que pude recordar. Por ejemplo, te imaginé en un atardecer violáceo trepada en una tela que caía desde el cielo hasta el mar,  sostenida con el nudo de tus piernas, acariciando una ballena. Entre la nostalgia y la felicidad, lugares que a veces quedan cerca pero nunca en el mismo lugar. Así te pensé. Y borracha, y sola, y algo depre, pero con el alma entera y el futuro lleno de planes y ganas. Si, ya sé: con voz de conejo de Nesquik decí conmigo «demasiado cursi para leerlo despacio».&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Bueno, mujer, dejo acá. Quizás alguna vez nos veamos de nuevo y yo tenga el calzoncillo al derecho y vos estés sin tanto frío probablemente trepada nuevamente en una tela y charlemos como en esa escena de Spiderman –perdón por la frivolidad cinématográfica– en la que él está colgado boca abajo. El final de la escena no es excluyente. Mientras tanto, podes escribirme de nuevo, y prometo ser sincero y contestar si tengo ganas –inserte guiño aquí–.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Besos.
Martín.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;Completan la trilogía &lt;a href=&quot;https:&#x2F;&#x2F;textosypretextos.pages.dev&#x2F;blog&#x2F;cartas-de-amor-efimero-ii&#x2F;&quot;&gt;Cartas de amor efímero II&lt;&#x2F;a&gt; y &lt;a href=&quot;https:&#x2F;&#x2F;textosypretextos.pages.dev&#x2F;blog&#x2F;cartas-de-amor-efimero-iii&#x2F;&quot;&gt;Cartas de amor efímero III&lt;&#x2F;a&gt;.&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;div&gt;
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        <title>Obstáculo</title>
        <published>2008-04-18T20:38:38+00:00</published>
        <updated>2008-04-18T20:38:38+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/fotos/obstaculo/">&lt;p&gt;Buenos Aires, marzo de 2007&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;galeria&quot;&gt;Galería&lt;&#x2F;h3&gt;

&lt;figure class=&quot;align-center&quot;&gt;
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&lt;&#x2F;figure&gt;

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        <title>Y el amor...</title>
        <published>2008-04-18T01:04:00+00:00</published>
        <updated>2008-04-18T01:04:00+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Joan Manuel Serrat
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/y-el-amor/"/>
        <id>https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/y-el-amor/</id>
        
        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/y-el-amor/">&lt;div class=&quot;poetry&quot;&gt;&lt;p&gt;El milagro de existir,&lt;br&gt;
el instinto de buscar,&lt;br&gt;
la fortuna de encontrar,&lt;br&gt;
el gusto de conocer.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
La ilusión de vislumbrar,&lt;br&gt;
el placer de coincidir,&lt;br&gt;
el temor a reincidir,&lt;br&gt;
el orgullo de gustar.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
La emoción de desnudar&lt;br&gt;
y descubrir, despacio, el juego.&lt;br&gt;
El rito de acariciar prendiendo fuego,&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
La delicia de encajar y abandonarse,&lt;br&gt;
el alivio de estallar y derramarse.&lt;br&gt;
Y el amor…&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Última empresa</title>
        <published>2008-04-16T01:01:00+00:00</published>
        <updated>2008-04-16T01:01:00+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Isidoro Blaisten
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/ultima-empresa/">&lt;p&gt;Las ideas las tenía yo, ella las ponía en práctica. En general a mí las ideas se me ocurrían cuando espantaba recuerdos o cuando sentado a mi escritorio de ideas jugueteaba con la réplica del puñal de Sandokán, o miraba arder el fuego de la salamandra o miraba el cielo a través de la ventana. Yo hubiera querido, y se lo dije a ella muchas veces, que todas las ideas hubieran sido sometidas a un control estricto de calidad. Yo quería tirar las ideas sobre el escritorio de ideas, atacarlas por los cuatro costados, ver hasta dónde resistían, hasta dónde eran viables y después hasta dónde eran redituables. Pero ella las ponía en práctica enseguida. Así era ella.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;de Cerrado por melancolía, 1981&lt;&#x2F;em&gt;.&lt;&#x2F;p&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Padre e hija</title>
        <published>2008-04-15T14:29:00+00:00</published>
        <updated>2008-04-15T14:29:00+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/videos/padre-e-hija/">&lt;figure class=&quot;align-center&quot;&gt;
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  &lt;&#x2F;div&gt;
&lt;&#x2F;figure&gt;
&lt;p&gt;Cortometraje de animación del holandés Michaël Dudok de Wit. Este film ganó el Premio Oscar en el año 2000.&lt;&#x2F;p&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Pibes de La Boca</title>
        <published>2008-04-14T14:13:07+00:00</published>
        <updated>2008-04-14T14:13:07+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/fotos/pibes-de-la-boca/">&lt;h3 id=&quot;galeria&quot;&gt;Galería&lt;&#x2F;h3&gt;

&lt;figure class=&quot;align-center&quot;&gt;
  &lt;div class=&quot;media-frame&quot;&gt;
    &lt;img src=&quot;&amp;#x2F;media&amp;#x2F;jpg&amp;#x2F;laboca.jpg&quot; alt=&quot;&quot; loading=&quot;lazy&quot;&gt;
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&lt;&#x2F;figure&gt;


&lt;figure class=&quot;align-center&quot;&gt;
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&lt;&#x2F;figure&gt;


&lt;figure class=&quot;align-center&quot;&gt;
  &lt;div class=&quot;media-frame&quot;&gt;
    &lt;img src=&quot;&amp;#x2F;media&amp;#x2F;jpg&amp;#x2F;DSC_023.jpg&quot; alt=&quot;&quot; loading=&quot;lazy&quot;&gt;
  &lt;&#x2F;div&gt;
  
&lt;&#x2F;figure&gt;

</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>La abuela de Pedro</title>
        <published>2008-04-14T06:56:26+00:00</published>
        <updated>2008-04-14T06:56:26+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/la-abuela-de-pedro/">&lt;p&gt;– ¿Qué tiene la abuela?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Que anda rara.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Usted sabe que la abuela está enferma mi’jito.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Ya lo sé papá.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– ¿Entonces?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Pero es que anda rara en serio. Usted no se da cuenta porque está todo el día en la cosecha, pero casi ni me habla y ya no quiere caminar, se sienta en la mecedora y se queda allí mirándome. Mira como si no conociera. Se hamaca y mira. Los ratos se pasa así: mirando, mirando.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Son los años, mi’jito. La abuela está viejita.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Papá, ¿usted se ha dado cuenta que ella tiene ahora los ojitos blancos?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– No.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Y si tiene los ojitos blancos, dígame papá, ¿por dónde mira?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– …&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– ¿Se ha dado cuenta que a la abuela se le cae el pelo de a mechones?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– M’ijo!…&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– ¿Y que babea y babea? Parece el Juanito como se babea.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– …&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– La abuela está rara, papá. Hace días que no se ríe y ya no me cuenta historias de esas que me gustan. Come sin ganas, camina sin ganas, todo sin ganas. Al Juanito no le cambia más los pañales, lo hago yo cuando me canso de verlo cagado. La abuela se pasa los ratos en la mecedora mirándome con esos ojos blancos. Yo le hablo y ella no dice nada o a veces dice cosas que no entiendo. A veces se ríe, pero se ríe sola, despacito se ríe, casi no se la escucha, pero pone cara de que se ríe.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Escuche mi’jito, yo sé que usted la quiere mucho a su abuela y que no le gusta verla así, pero son cosas de la vida, cuando uno se hace grande como la abuela le vienen más enfermedades. ¿Me entiende?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– No papá, yo creo usted sabe lo que pasa, que la abuela se murió. Se murió como se murió el abuelo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– ¡Pedro!&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Sí papá, yo creo que la abuela se murió y necesita que alguien le avise.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– ¡Mocoso atrevido!&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Escuche papá, usted no duerme en la misma pieza que ella.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Eso no tiene que ver.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Yo sí. ¿Se acuerda cuando me llevó al cementerio? La abuela huele así de feo. Y en la noche cuando no corre viento se siente más el olor.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– …&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Papá…&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– …&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Papá…&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Diga.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Por qué no le avisa a la abuela que se nos murió. Tráigale un cajón y dígale que se meta adentro. Después yo le ayudo a enterrarla. La llevamos lejos, río abajo, bien afuera de la plantación.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– …&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Déle papá, dígale que se meta en el cajón. Dígaselo antes de que sea tarde, antes de que se vaya como se fue el abuelo, antes de que termine asustando a los vecinos saliendo a la noche por los maizales.&lt;&#x2F;p&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Tracción a sangre</title>
        <published>2008-04-10T02:20:00+00:00</published>
        <updated>2008-04-10T02:20:00+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/fotos/traccion-a-sangre/">&lt;h3 id=&quot;galeria&quot;&gt;Galería&lt;&#x2F;h3&gt;

&lt;figure class=&quot;align-center&quot;&gt;
  &lt;div class=&quot;media-frame&quot;&gt;
    &lt;img src=&quot;&amp;#x2F;media&amp;#x2F;jpg&amp;#x2F;DSC_0013.jpg&quot; alt=&quot;Tomada 19 de septiembre de 2007, en Barrio Maldonado, Córdoba&quot; loading=&quot;lazy&quot;&gt;
  &lt;&#x2F;div&gt;
  
    &lt;figcaption&gt;Tomada 19 de septiembre de 2007, en Barrio Maldonado, Córdoba&lt;&#x2F;figcaption&gt;
  
&lt;&#x2F;figure&gt;

</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>1 año sin Carlos y sin Justicia</title>
        <published>2008-04-08T19:37:00+00:00</published>
        <updated>2008-04-08T19:37:00+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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  &lt;&#x2F;div&gt;
&lt;&#x2F;figure&gt;
&lt;p&gt;El tema inicial es &lt;em&gt;“Permiso para hablar”&lt;&#x2F;em&gt; de Fernando “Rahe” Israilevich,  músico y escritor cordobés. Las imágenes y discursos son de la multitudinaria &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.clarin.com&#x2F;diario&#x2F;2008&#x2F;04&#x2F;05&#x2F;sociedad&#x2F;s-05001.htm&quot;&gt;marcha a 1 año del asesinato de Carlos&lt;&#x2F;a&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Edad</title>
        <published>2008-04-08T03:38:00+00:00</published>
        <updated>2008-04-08T03:38:00+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Ernesto Sábato
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/edad/"/>
        <id>https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/edad/</id>
        
        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/edad/">&lt;p&gt;¿Qué se puede hacer en ochenta años? Probablemente, empezar a darse cuenta de cómo habría de vivir y cuáles son las tres o cuatro cosas que valen la pena.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Un programa honesto requiere ochocientos años. Los primeros cien serían dedicados a los juegos propios de la edad, dirigidos por ayos de quinientos años; a los cuatrocientos años, terminada la educación superior, se podría hacer algo de provecho; el casamiento no debería hacerse antes de los quinientos; los últimos cien años de vida podrían dedicarse a la sabiduría.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Y al cabo de los ochocientos años quizá se empezase a saber cómo habría que vivir y cuales son las tres o cuatro cosas que valen la pena.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Un programa honesto requiere ocho mil años…&lt;&#x2F;p&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Buscando la paz de La Paz</title>
        <published>2008-04-06T19:13:28+00:00</published>
        <updated>2008-04-06T19:13:28+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/blog/buscando-la-paz-de-la-paz/"/>
        <id>https://textosypretextos.pages.dev/blog/buscando-la-paz-de-la-paz/</id>
        
        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/buscando-la-paz-de-la-paz/">&lt;p&gt;&lt;em&gt;[La Paz, 24 de enero de 2008]&lt;&#x2F;em&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Encontrar la paz de La Paz no es tarea sencilla, creanmé.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;¿Estará en los olores de cada puestito de comida callejera? ¿Entre los libros de edición pirata del librero de la plaza? –gran colección gran, las mochilas aumentarán considerablemente de peso–. ¿Seŕa a los 4000 metros, en el barro eterno de El Alto? ¿O en el mercado donde venden billetitos falsos que traen buena suerte en estas fecha de fiesta popular?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Quizás se esconde, segura de ser irreconocible, en el esquizoide tráfico –&lt;em&gt;no se mueren 100 bolivianos atropellados por día porque tienen muchos dioses&lt;&#x2F;em&gt;, teorizó un amigo–. Tal vez, en las Olivetti de los que escriben –con ortografía garantizada– notas, cartas o formularios por 4 bolivianos, sentados en una mesita junto a la cholita que vende tamales, paraguas y pilas berretas, cerquita del encapuchado lustrabotas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Estoy agitado. La ciudad es una olla y tengo la sensación de estar siempre en el centro. Cada paso es una osadía para nosotros, pero todo el mundo camina sin acusar molestia.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Sigo lleno del almuerzo en el mercado. Plato paceño: habas, un choclo gigante, un trozo de carne de la bisabuela de la vaca, una feta de
queso y ausencia de cubiertos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– &lt;em&gt;Estito se come así nomás, con las manitos&lt;&#x2F;em&gt;– me indican.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Mariano está durmiendo en el hostel. Acabo de ver a un amigo
uruguayo&#x2F;francés que vive aquí y trabaja para el gobierno revolucionario –como técnico, en el proyecto que intenta darle una compu portátil a cada pibe– . Lo escucho eufórico y preocupado. Creo entender sus motivos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Me punguearon el teléfono de la cartera mientras sacaba fotos. Mi cara de turista ingenuo lo regalaba al primer carterista intrépido que osara afanar bajo el agua bendita del Yatiri.  Era uno, sospecho, que &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;lapaz.metro-blog.com&#x2F;alasitas-en-la-paz&#x2F;&quot;&gt;deseaba un celular gigante&lt;&#x2F;a&gt; y se lo pidió al Ekeko en Alasitas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Ahora, mientas escribo esto, un gringo muy gringo baja fotos de su celular-cámara-filmadora-navespacial en la compu que está frente a esta, desde la que yo chateo con una señorita muy virtual de Movistar que me pregunta mi genóma completo para suspender el chip que perdí.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Cuando por fin me cree me dice que ya está, como queriendo decir que soy un gil. Percibo su burla en la frialdad de esa letra arial tamaño 12 colorada con la que escribe y esa insistencia absurda en preguntar si puede ayudarme en algo más.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Un guagua gatea entre mis piernas mientras su mamá habla por teléfono en la cabina. Ella habla en quechua. Él me sonrié desde el suelo, enredado entre los cables.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Ahora lo entiendo: la paz está en mi.&lt;&#x2F;p&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Hey you - Pink Floyd</title>
        <published>2008-04-06T11:57:37+00:00</published>
        <updated>2008-04-06T11:57:37+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/videos/hey-you-pink-floyd/"/>
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      &lt;&#x2F;button&gt;
    
  &lt;&#x2F;div&gt;
&lt;&#x2F;figure&gt;
&lt;div class=&quot;poetry&quot;&gt;&lt;p&gt;Hey tu,&lt;br&gt;
Allí afuera en el frío,&lt;br&gt;
Quedándote solo, haciéndote viejo,&lt;br&gt;
¿Puedes sentirme?&lt;br&gt;
Hey tu,&lt;br&gt;
Parado en el pasillo&lt;br&gt;
Con la picazón en tu pie y una sonrisa que se desvanece&lt;br&gt;
¿Puedes sentirme?&lt;br&gt;
Hey tu,&lt;br&gt;
No les ayudes a enterrar la luz.&lt;br&gt;
No te des por vencido sin luchar.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Hey tu,&lt;br&gt;
Allí afuera solo,&lt;br&gt;
Sentado desnudo en el teléfono&lt;br&gt;
¿Me tocarías?&lt;br&gt;
Hey tu,&lt;br&gt;
Con tu oído contra la pared,&lt;br&gt;
Esperando a alguien a quien llamar&lt;br&gt;
¿Me tocarías?&lt;br&gt;
Hey tu,&lt;br&gt;
¿Me ayudarías a cargar la piedra?&lt;br&gt;
Abre tu corazón, estoy llegando a casa.&lt;br&gt;
Pero era solo una fantasía.&lt;br&gt;
La pared era demasiado alta, como puedes ver.&lt;br&gt;
No importa cómo él intentó, no podría romperse libremente.&lt;br&gt;
Y los gusanos se comieron su cerebro.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Hey tu,&lt;br&gt;
Allí afuera en el camino,&lt;br&gt;
Haciendo siempre lo que te dicen,&lt;br&gt;
¿Puedes ayudarme?&lt;br&gt;
Hey tu,&lt;br&gt;
Allí afuera más allá de la pared,&lt;br&gt;
Rompiendo botellas en el pasillo,&lt;br&gt;
¿Puedes ayudarme?&lt;br&gt;
Hey tu,&lt;br&gt;
No me digas que no hay nada de esperanzas.&lt;br&gt;
Juntos estamos parados, divididos nos caemos&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>El enamorado</title>
        <published>2008-04-05T16:34:00+00:00</published>
        <updated>2008-04-05T16:34:00+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Jorge Luis Borges
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/el-enamorado/">&lt;div class=&quot;poetry&quot;&gt;&lt;p&gt;Lunas, marfiles, instrumentos, rosas,&lt;br&gt;
lamparas y la linea de Durero,&lt;br&gt;
las nueve cifras y el cambiante cero,&lt;br&gt;
debo fingir que existen esas cosas.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Debo fingir que en el pasado fueron&lt;br&gt;
Persepolis y Roma y que una arena&lt;br&gt;
sutil midio la suerte de la almena&lt;br&gt;
que los siglos de hierro deshicieron.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Debo fingir las armas y la pira&lt;br&gt;
de la epopeya y los pesados mares&lt;br&gt;
que roen de la tierra los pilares.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Debo fingir que hay otros. Es mentira.&lt;br&gt;
Solo tu eres. Tu, mi desventura&lt;br&gt;
y mi ventura, inagotable y pura.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Postales de Jujuy</title>
        <published>2008-04-04T04:20:33+00:00</published>
        <updated>2008-04-04T04:20:33+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/fotos/postales-de-jujuy/">&lt;p&gt;&lt;em&gt;[4 de Enero de 2008 9:53am]&lt;&#x2F;em&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Hola familia, llegué a San Salvador de Jujuy a la hora prevista. El
cole era bastante bueno, pero como el flecha bus que me llevó desde
neuquén a cordoba era un coche cama premium whisky gratis, este me
dejó sabor a poco. Me estoy aburguesando, che.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El verdadero problema fue que no me dieron de morfar más que un
alfajorcito, así que 7:30 am me vi en la obligación moral y
fisiológica de clavarme un lomito completo por la módica suma de $4.
Me parece que me vengo a estudiar a jujuy.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Ahora estuve paseando por el centro, y llegué a la gobernación. Están
a punto de reprimir, para variar. Es un conflicto de los municipales
de La Quiaca, que han luego de 10 días de lucha han iniciado una
huelga de hambre enfrente de la gobernación. No había mas de 100
personas, y seguro había mas de 100 policías con escudos, caballos,
macanazos y fusiles a menos de 5 metros de los manifestantes, en clara
actitud de provocación.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El sindicato de muncipales agrupa a los trabajadores de las distintas
municipalidades de la provincia. Este conflicto se desató porque
cesantearon a 30 trabajadores de planta de la quiaca, y luego los
tomaron con contratados, con un sueldo de entre $300 y $500, algunos
de ellos con mas de 20 años de antigüedad.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;En la plaza estuve charlando con los trabajadores, y casi casi me
hacen una entrevista los medios locales, por ser el corresponsal de prensa
“de la internet”. Un changuito me tiró la posta… “querés sacar fotos?
esperate a la tarde, cuando nos saquen de la plaza a palazos. No va a
ser la primera vez, ni la última.”&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Los que estaban de huelga de hambre sólo mascan coca, me convidaron y
me enseñaron a mascar. Tengo el bollo en el cachete izquierdo. Es como
un mate de larga duración.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;galeria&quot;&gt;Galería&lt;&#x2F;h3&gt;

&lt;figure class=&quot;align-center&quot;&gt;
  &lt;div class=&quot;media-frame&quot;&gt;
    &lt;img src=&quot;&amp;#x2F;media&amp;#x2F;jpg&amp;#x2F;DSC_0035.JPG.jpg&quot; alt=&quot;&quot; loading=&quot;lazy&quot;&gt;
  &lt;&#x2F;div&gt;
  
&lt;&#x2F;figure&gt;


&lt;figure class=&quot;align-center&quot;&gt;
  &lt;div class=&quot;media-frame&quot;&gt;
    &lt;img src=&quot;&amp;#x2F;media&amp;#x2F;jpg&amp;#x2F;DSC_0036.JPG.jpg&quot; alt=&quot;&quot; loading=&quot;lazy&quot;&gt;
  &lt;&#x2F;div&gt;
  
&lt;&#x2F;figure&gt;


&lt;figure class=&quot;align-center&quot;&gt;
  &lt;div class=&quot;media-frame&quot;&gt;
    &lt;img src=&quot;&amp;#x2F;media&amp;#x2F;jpg&amp;#x2F;DSC_0038.JPG.jpg&quot; alt=&quot;&quot; loading=&quot;lazy&quot;&gt;
  &lt;&#x2F;div&gt;
  
&lt;&#x2F;figure&gt;


&lt;figure class=&quot;align-center&quot;&gt;
  &lt;div class=&quot;media-frame&quot;&gt;
    &lt;img src=&quot;&amp;#x2F;media&amp;#x2F;jpg&amp;#x2F;DSC_0042.JPG.jpg&quot; alt=&quot;&quot; loading=&quot;lazy&quot;&gt;
  &lt;&#x2F;div&gt;
  
&lt;&#x2F;figure&gt;


&lt;figure class=&quot;align-center&quot;&gt;
  &lt;div class=&quot;media-frame&quot;&gt;
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  &lt;&#x2F;div&gt;
  
&lt;&#x2F;figure&gt;


&lt;figure class=&quot;align-center&quot;&gt;
  &lt;div class=&quot;media-frame&quot;&gt;
    &lt;img src=&quot;&amp;#x2F;media&amp;#x2F;jpg&amp;#x2F;__DSC_0046.JPG.jpg&quot; alt=&quot;1&quot; loading=&quot;lazy&quot;&gt;
  &lt;&#x2F;div&gt;
  
    &lt;figcaption&gt;1&lt;&#x2F;figcaption&gt;
  
&lt;&#x2F;figure&gt;

</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Esa costumbre de matar</title>
        <published>2008-04-03T23:26:23+00:00</published>
        <updated>2008-04-03T23:26:23+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/videos/esa-costumbre-de-matar/">&lt;div class=&quot;poetry&quot;&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;Mi voz la que está gritando&lt;br&gt;
mi sueño el que sigue entero&lt;br&gt;
y sepan que sólo muero&lt;br&gt;
si ustedes van aflojando&lt;br&gt;
porque el que murió luchando&lt;br&gt;
vive en cada compañero&lt;&#x2F;em&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
&lt;figure class=&quot;align-center&quot;&gt;
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        <title>Vecina ausente</title>
        <published>2008-04-03T01:29:41+00:00</published>
        <updated>2008-04-03T01:29:41+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/fotos/vecina-ausente/">&lt;h3 id=&quot;galeria&quot;&gt;Galería&lt;&#x2F;h3&gt;

&lt;figure class=&quot;align-center&quot;&gt;
  &lt;div class=&quot;media-frame&quot;&gt;
    &lt;img src=&quot;&amp;#x2F;media&amp;#x2F;jpg&amp;#x2F;dsc_0771_2.jpg&quot; alt=&quot;&quot; loading=&quot;lazy&quot;&gt;
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&lt;&#x2F;figure&gt;

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    <entry xml:lang="es">
        <title>Preguntas</title>
        <published>2008-04-02T16:35:51+00:00</published>
        <updated>2008-04-02T16:35:51+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Juan Gelman
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/preguntas/"/>
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/preguntas/">&lt;div class=&quot;poetry&quot;&gt;&lt;p&gt;Ya que navegas por mi sangre y conoces mis límites&lt;br&gt;
y me despiertas en la mitad del día para acostarme en tu recuerdo&lt;br&gt;
y eres furia de mi paciencia para mi&lt;br&gt;
dime qué diablos hago&lt;br&gt;
por qué te necesito&lt;br&gt;
quién eres muda sola recorriéndome&lt;br&gt;
razón de mi pasión&lt;br&gt;
por qué quiero llenarte solamente de mí&lt;br&gt;
y abarcarte acabarte mezclarme a tus huesitos&lt;br&gt;
y eres única patria contra las bestias del olvido&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>La Iguana - Lila Downs</title>
        <published>2008-04-01T04:35:47+00:00</published>
        <updated>2008-04-01T04:35:47+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/videos/la-iguana-lila-downs/"/>
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/videos/la-iguana-lila-downs/">&lt;figure class=&quot;align-center&quot;&gt;
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              aria-label=&quot;La Iguana - Lila Downs — La Iguana - Lila Downs&quot;&gt;
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    <entry xml:lang="es">
        <title>Tupiceños</title>
        <published>2008-04-01T02:54:15+00:00</published>
        <updated>2008-04-01T02:54:15+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/fotos/tupicenos/"/>
        <id>https://textosypretextos.pages.dev/fotos/tupicenos/</id>
        
        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/fotos/tupicenos/">&lt;p&gt;Tupiza, Bolivia. Enero de 2008.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;galeria&quot;&gt;Galería&lt;&#x2F;h3&gt;

&lt;figure class=&quot;align-center&quot;&gt;
  &lt;div class=&quot;media-frame&quot;&gt;
    &lt;img src=&quot;&amp;#x2F;media&amp;#x2F;jpg&amp;#x2F;DSC_0021.JPG.jpg&quot; alt=&quot;&quot; loading=&quot;lazy&quot;&gt;
  &lt;&#x2F;div&gt;
  
&lt;&#x2F;figure&gt;

</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Los dientes del poder</title>
        <published>2008-04-01T02:27:44+00:00</published>
        <updated>2008-04-01T02:27:44+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/blog/los-dientes-del-poder/"/>
        <id>https://textosypretextos.pages.dev/blog/los-dientes-del-poder/</id>
        
        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/los-dientes-del-poder/">&lt;p&gt;El guardia de la librería refunfuña y no puede ocultar su cara de preocupación. Estará preguntandose por qué mierda no habrá aceptado aquel trabajo en el country, donde estas cosas seguro no pasaban nunca. Qué negros de mierda, pensará.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– &lt;em&gt;Vamos caballero, que debemos cerrar las instalaciones&lt;&#x2F;em&gt; – apremia el guardia, con nerviosa cordialidad, al viejito que con esfuerzo sale por la diminuta puerta abierta al pie del enrejado.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Es como una evacuación. Pero una al revés. Lo que requiere urgente protección son las instalaciones, razón suficiente para echar a las personas (los clientes) a la calle, donde el supuesto peligro acecha.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Afuera el caos, la psicosis. El ruido de las persianas desesperadas por llegar al suelo, los click de los candados urgidos, gente corriendo,  golpeándose sin disculpas en estas veredas cordobesas que nada favorecen a la celeridad. Y por todos lados, los susurros temerosos del desconcierto.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– &lt;em&gt;Parece que se están juntando en la Plaza Colón&lt;&#x2F;em&gt; – se dicen entre dientes, como si corriesen riesgos extras por ser escuchados, dos que esperan el colectivo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Pero qué suerte la mía: en media hora tengo que encontrarme con alguien justo en esa plaza, frente al Mc Donald, que al menos espero que esté siendo saqueado en este momento.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Hay imágenes del noticiero en la pantalla y todos se agolpan sobre las ventanas del café que, por supuesto, ya cerró. La conjugación en tiempo condicional del titular no esclarece nada: estarían, habrían, llegarían. La noticia es el rumor mismo, y no la verdad que lo apacigüe.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Un niño en bicicleta se para delante de todos los que aguardan, desesperados, el transporte que nunca llega. El niño sonríe con gozo, como saboreando el poder de la información.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– &lt;em&gt;Allá dicen que son más de 100 y vienen quemando los autos&lt;&#x2F;em&gt; – vaticina impertérrito, y calza el pie derecho en pedal. En contramano, cruza la calle Velez Sarfield desierta de automóviles como pocos domingos, y se acerca a otra muchedumbre para repetir su misión.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;No puedo evitar mi perplejidad. La situación me causa gracia, rabia, absoluta impotencia y todo junto. Voy caminando en dirección contraria a la marea de peatones, que me empujan por los dos costados. Lo llamo a mi viejo por celular. Le cuento qué filosos son los dientes del poder. Pero él ya lo sabe.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– &lt;em&gt;Apuráte que ya vienen&lt;&#x2F;em&gt; – ironizo frente a la heladería, donde sus empleados intentan destrabar la cadena de la persiana que se atascó en el peor momento.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Reacciono. Me doy cuenta que ese momento no hay ironía que descomprima el pavor, y no hay razones que la entiendan. Siento que soy capaz de comprender ahí, en esa esquina que es la misma donde cayó muerto Santiago Pampillón, lo que sintió Orson Welles cuando inventó aquello de la invasión alienígena y el chiste se le fue de las manos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Debe ser verdad que ante la sensación de peligro, prima el instinto por sobre la razón. Y el instinto generalizado parece que es seguir a la manada, que evidentemente no tiene la más puta idea lo que debe hacer. Nadie se lo indica, tampoco. No hay patrulleros, no hay policías, no hay noticias, no hay nada. Sólo miedo. Una fulminante pandemia de miedo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Lo mio también es un instinto. Después de todo, tampoco tengo ni puta idea sobre qué mierda está pasando, pero no puedo olvidarme de aquel diciembre donde todo estalló, cuando con mi hermano baleado en la cama, llegaban vecinos a pedir nuestra ayuda para la guardia nocturna. La postal photoshopeada era casi igual: los negros, los que vivían más al oeste de nuestro oeste barrio, venían arrasando con todo a su paso. Era inminente. Una turba iracunda de pobres malolientes y rencorosos que se quedaron con las ganas de saquear más supermercados, ahora iban por nosotros, otros casi tan pobres como ellos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Cuando cruzo La Cañada pasa algo extraño. La gente sigue histérica pero es menos, y los negocios recién parecen percatarse del peligro que, según las versiones del centro, ya los había incendiado. Me acerco a un flaco que tiene auriculares y le pregunto si está escuchando las noticias. Se saca el de la oreja izquierda y con un gesto casi inmovil me pide que le repita.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– &lt;em&gt;No, papá… En un rato juega Belgrano con Ferro&lt;&#x2F;em&gt;– responde, como percantandome de cuál es la información relevante de la tarde – &lt;em&gt;¿Pero vos preguntás por eso de los saqueos? El quiosquero escuchó que están viniendo desde el centro&lt;&#x2F;em&gt;.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Miro a la calle. Junto a la rueda trasera de la la única 4x4 estacionada de la cuadra hay restos de escombros, como pedazos de un córdon que se volvió una rampa más ancha.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Casi les doy el gusto.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;Este relato está basado en hechos reales del 31 de marzo de 2008 . Podés leer la &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www2.lavoz.com.ar&#x2F;08&#x2F;04&#x2F;01&#x2F;secciones&#x2F;economia&#x2F;nota.asp?nota_id=176625&quot;&gt;noticia de La Voz del Interior&lt;&#x2F;a&gt;  y escuchar las &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.cadena3.com&#x2F;post_ampliado.asp?post=2477&quot;&gt;declaraciones del jefe de policía&lt;&#x2F;a&gt;. También &lt;a href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www2.lavoz.com.ar&#x2F;anexos&#x2F;imagen&#x2F;08&#x2F;75938.JPG&quot; class=&quot;thickbox&quot;  rel=&quot;fot&quot;&gt;algunas&lt;&#x2F;a&gt; &lt;a href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www2.lavoz.com.ar&#x2F;anexos&#x2F;imagen&#x2F;08&#x2F;75939.JPG&quot; class=&quot;thickbox&quot; rel=&quot;fot&quot;&gt;fotos&lt;&#x2F;a&gt;.&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;div&gt;
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    </entry>
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        <title>La que no está</title>
        <published>2008-02-08T03:37:04+00:00</published>
        <updated>2008-02-08T03:37:04+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Ana Shua
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/la-que-no-esta/">&lt;p&gt;Ninguna tiene tanto éxito como la que no está. Aunque todavía es joven, muchos años de práctica consciente la han perfeccionado en el sutilísimo arte de la ausencia. Los que preguntan por ella terminan por conformarse con otra cualquiera, a la que toman distraídos, tratando de imaginar que tienen entre sus brazos a la mejor, a la única, a la que no está.&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>Dieter se hace maradoniano</title>
        <published>2008-02-08T02:47:11+00:00</published>
        <updated>2008-02-08T02:47:11+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/videos/nuevo-articulo/">&lt;figure class=&quot;align-center&quot;&gt;
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        <title>A la orilla de la chimenea</title>
        <published>2008-01-07T22:03:00+00:00</published>
        <updated>2008-01-07T22:03:00+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Joaquín Sabina
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/de-otros/a-la-orilla-de-la-chimenea/">&lt;div class=&quot;poetry&quot;&gt;&lt;p&gt;Puedo ponerme cursi y decir&lt;br&gt;
que tus labios me saben igual que los labios&lt;br&gt;
que beso en mis sueños,&lt;br&gt;
puedo ponerme triste y decir&lt;br&gt;
que me basta con ser tu enemigo, tu todo,&lt;br&gt;
tu esclavo, tu fiebre, tu dueño.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Y si quieres también&lt;br&gt;
puedo ser tu estación y tu tren,&lt;br&gt;
tu mal y tu bien,&lt;br&gt;
tu pan y tu vino,&lt;br&gt;
tu pecado, tu dios, tu asesino…&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
O tal vez esa sombra&lt;br&gt;
que se tumba a tu lado en la alfombra&lt;br&gt;
a la orilla de la chimenea&lt;br&gt;
a esperar que suba la marea.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Puedo ponerme humilde y decir&lt;br&gt;
que no soy el mejor&lt;br&gt;
que me falta valor para atarte a mi cama,&lt;br&gt;
puedo ponerme digno y decir&lt;br&gt;
“toma mi dirección cuando te hartes de amores&lt;br&gt;
baratos de un rato… me llamas”.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Y si quieres también&lt;br&gt;
puedo ser tu trapecio y tu red,&lt;br&gt;
tu adiós y tu “ven”,&lt;br&gt;
tu manta y tu frío,&lt;br&gt;
tu resaca, tu lunes, tu hastio…&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
O tal vez ese viento&lt;br&gt;
que te arranca del aburrimiento&lt;br&gt;
y te deja abrazada a una duda,&lt;br&gt;
en mitad de la calle y desnuda.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Y si quieres también&lt;br&gt;
puedo ser tu abogado y tu juez,&lt;br&gt;
tu miedo y tu fe&lt;br&gt;
tu noche y tu día.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Tu rencor, tu por que, tu agonía…&lt;br&gt;
o tal vez esa sombra&lt;br&gt;
que se tumba a tu lado en la alfombra&lt;br&gt;
a la orilla de la chimenea&lt;br&gt;
a esperar que suba la marea.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;Interpretado por Joan Manuel Serrat, en la gira &lt;em&gt;Dos pájaros de un tiro&lt;&#x2F;em&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;figure class=&quot;align-center&quot;&gt;
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&lt;pre&gt;&lt;code&gt;  &amp;lt;button class=&amp;quot;video-facade&amp;quot; data-src=&amp;quot;https:&#x2F;&#x2F;www.youtube.com&#x2F;embed&#x2F;XREve-Sjpf8?autoplay=1&amp;quot;
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    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Cosas que dan ganas de hacer luego de ver Little Miss Sunshine</title>
        <published>2007-03-10T22:09:26+00:00</published>
        <updated>2007-03-10T22:09:26+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/blog/cosas-que-dan-ganas-de-hacer-luego/"/>
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/cosas-que-dan-ganas-de-hacer-luego/">&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;La belleza está en los ojos de los que observan&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;— William Shakespeare&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Llamar a Camila, mi sobrina de 8 años. Preguntarle cuando fue la última vez que comió helado. Prometer que le compraré varios cuando esté en Neuquén. Contarle que la belleza existe y no hay que permitir que nos mientan los ojos. Decirle que ya ganó lo único que hay que ganar: saber cómo reír y saber cómo amar.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Enviar un dibujo a mi hermano en verde y rojo. Abrazarlo si es daltónico, y si no también. Pedirle que me lleve a volar algún día. Enseñarle a gritar bien fuerte.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Hablar con papá. Preguntarle si conoce los nueve pasos del programa para ser un ganador. Imaginarlo bailando &lt;em&gt;Super Freak&lt;&#x2F;em&gt; arriba de un escenario. Decirle que lo quiero sin importar a cual de los dos tipos de personas que hay en este mundo pertenezca.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Acordarse de los viajes a Mendoza en autos destartalados por caminos intransitables, sin embrague y sin parabrisas. Reír.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Soñar con mi abuelo. Preguntarle en sueño si cogió con muchas mujeres a lo largo de su vida. Pensar que a falta de heroína tuvo pimienta, coca cola y cigarrillos. Pedirle un consejo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;A través de un cuadernito, solicitar a mi tío que no se suicide esta noche. Ni nunca. Decirle que si, que es verdad que enamorarse es una mierda. Pero el amor no. Querer a mi tío aunque no sepa de Proust.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Averiguar quienes carajo son los que hicieron esta película. Ver todos los videos de Red Hot Chilli Peppers y Smashing Pumpkings. Ponerle fichas al guionista, Michael Arndt, y rogar que no se lo chupe la industria.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Besar a mamá. Decirle lo mucho que la quiero. Invitarla a ver Little Miss Sunshine.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;Inspirado en un &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;aguadeoro.wordpress.com&#x2F;2006&#x2F;08&#x2F;22&#x2F;quiero-ser-un-tenenbaum&#x2F;&quot;&gt;artículo&lt;&#x2F;a&gt; de Emanuel Rodriguez, publicado en la revista Metrópolis del Cine Club Municipal de Córdoba.&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;div&gt;
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Historias de Esso Shop</title>
        <published>2006-12-21T00:12:08+00:00</published>
        <updated>2006-12-21T00:12:08+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/historias-de-esso-shop/">&lt;h3 id=&quot;uno&quot;&gt;UNO&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;&lt;span id=&quot;1&quot;&gt;&lt;&#x2F;span&gt;
– No te puedo creer que tengas esa edad – le dice el tipo barbudo a Jazmín, una de las chicas que atiende en este 24hs que desde hace algunas semanas es mi sala de estudios. Ella sonríe, siguiendo el juego, y le dice que sí, que tiene 18, y que no es verdad que se tiñe el pelo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Mínimo 25, decime la verdad – continúa suspicaz el barbudo, mientras abre con inevitable gran despliegue el suplemento cultural de La Voz del Interior. El televisor está encendido en un canal de videoclips latinos, y justo en ese instante aparece en pantalla Cristian Castro y sus alaridos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Shh, ahora silencio, que me gusta esta canción –  dice Jazmín mientras sube el volumen del aparato. El barbudo cambia el semblante, decretando tácitamente el final del juego.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Me convenciste – alcanza a decir bajito y da vuelta la página.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;dos&quot;&gt;DOS&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;&lt;span id=&quot;2&quot;&gt;&lt;&#x2F;span&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Todas las noches a las 2 hay reunión de taxistas. Las charlas a veces tienen tópicos gremiales, otras veces televisivos, la mayoría deportivos. Cualquiera sea el eje de la conversación, sólo se interrumpe cuando una mina cualquiera (basta que parezca mina)  entra a comprar algo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– ¿Conocen la historia del sanguche? – pregunta uno, mientras clava los incisivos sobre un pebete que rebalza mayonesa por los costados.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Resulta que el tipo era el intendente de un pueblo, allá en Inglaterra creo. Y la cosa es que el negro era re timbero y putañero, así parecido al Carlo. – compara, dirigiendo la mirada a uno de la ronda.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Todos miran al gordo Carlo y se rien, menos él, que termina su sanguche. Con la frialdad del buen humorista continúa.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Este tipo, el gobernador, se la pasaba jugando al chinchón, a la versión inglesa mas vale, que es la que juegan allá. Como tenía una mano siempre ocupada con las cartas, para poder comer agarraba el morfi con la otra mano. Y para que las cartas no le quedaran siempre enchastradas, empezó a meter el morfi adentro de un pan.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Dejá de chamulliar, negro– dice el Carlo.
– En serio che. Te digo más: el tataranieto de este tipo fue el que inventó el coso ese de manos libres que se enchufa al celular, para llamar al delivery y que te traigan un sanguche. Creer o reventar. Fijate en interné si querés.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Todos quedan en silencio un instante y torcionan la cabeza sincronizadamente. Cuando la chica se va, el relator retoma.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– ¿Saben como se inventó la interné?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;tres&quot;&gt;TRES&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;&lt;span id=&quot;3&quot;&gt;&lt;&#x2F;span&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;De los 6 botones de su ajustada camisa tiene prendidos 3; los de abajo. A la altura del cuarto botón,  alconchonado entre la maleza de pelos, ostenta un crucifijo dorado que prende al cuello con una cadena bastante gruesa, parecida a la que tienen en oferta en la veterinaria de la calle Estrada.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La chica que está con él lo abraza, y por sobre su hombro  bebe otro sorbo de Pritty Limón.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Él termina el pancho de un bocado y mientras aleja bruscamente a su acompañante con el brazo y lo extiende como tomando distancia, saca con la otra mano un celular del bolsillo de su camisa y lo abre de un sacudón.
– Sonreí – le dice, algo imperativo, con la intención de eternizar el momento en su tarjeta SIM.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Ella escarba rápidamente la juntura de sus dientes y responde al pedido ampliamente. &lt;em&gt;“Whiskyyy… Click”&lt;&#x2F;em&gt; se escucha una voz de locutor cool desde el mismísimo celular. Se abrazan de nuevo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Mirá lo que conseguí – le dice él, exaltado, separándola intempestivamente de nuevo. Agacha la cabeza y se concentra en el aparatito. A todo volumen empieza a sonar “&lt;em&gt;… Beso a beso … Me enamoré de tí…&lt;&#x2F;em&gt;”.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Ella sonríe y pregunta&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– ¿Querés otro pancho?&lt;&#x2F;p&gt;
</content>
        
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        <title>El gol no está hecho</title>
        <published>2006-12-18T04:55:37+00:00</published>
        <updated>2006-12-18T04:55:37+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <id>https://textosypretextos.pages.dev/blog/el-gol-no-esta-hecho/</id>
        
        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/el-gol-no-esta-hecho/">&lt;p&gt;Yo tenia diez años y Senillosa, el pueblo donde jugábamos, un viento de 60Km por hora. Era un partido interzonal de la categoría 82-83 y, por alguna extraña razón, probablemente porque el técnico se había tomado la primera “Cherry Coca” del mercado, yo jugaba de 9 titular.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Como el viento atravesaba la cancha longitudinalmente las tácticas de los equipos eran bien sencillas. En el tiempo que era a favor había que patear hacia el lateral opuesto, intentando conservar la pelota dentro de la franja que describían los arcos. Cuando el viento era de frente, exactamente lo contrario.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Luis Baeza, el técnico, acostumbraba a mentirnos como técnica de motivación. El problema es que tenía poca variedad de mentiras y ya se las conocíamos todas. A veces, para variar un poco, las fusionaba:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Chicos, si ganamos este partido quedamos así de jugar el regional y después el patagónico. El año que viene es el Mundialito de Clubes en Brasil y nosotros ya estamos firmando con el esponsor que nos va a dar todo los equipos y los viajes para que lo vayamos a ganar. Así que pongansé las pilas, porque acá en Senillosa hay gente que observa jugadores para River y Boca.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Cuando dio el equipo y supe que entraba desde el arranque sentí por primera vez esa alegría nerviosa tan especial, parecida a la del primer beso, la primera foto revelada, o el último poema. Igual no podía sonreír, no tanto por cuestión de imagen deportiva sino porque, con el viento que corría, abrir los labios era garantía de una palada de arena hasta la garganta.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El arbitro –supongo que había uno– pitó y la pelota empezó a rodar, incluso antes de que la patearan. En el primer tiempo teníamos viento en contra y cada pelota que los contrarios lograban patear –luego de encontrarla– era un verdadero peligro para nuestro arquero, que visto desde la mitad de cancha parecía un globo aerostático apaisado. Llegó el entretiempo: dos a cero, nos hicieron precio.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Parece que a Baeza le quedaban restos de Cherry Coca, o los efectos alucinógenos de semejante brebaje eran prolongados, lo cierto es que no me sacó. El segundo tiempo empezó y mi momento de casi gloria se acercaba.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;A los cinco minutos un defensor nuestro pateó un saque de arco. La pelota se elevó mucho y describió (me enteré mucho después) una campana de Gauss perfecta hasta llegar al otro arco. Fue una jugada de metegol, literalmente con molinete.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Diez minutos después, Alguien que no era yo y tenía una camiseta como la mía se tropezó dentro del área contraria y el arbitro cobró penal. El mismo Alguien pateó, debiendo dar dos pasos más de los calculados porque la pelota se movía de lugar.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– ¡¡¡Goool!!! – gritó el técnico – ¡Vamos carajo! ¡Un gol más y vamos a Brasil, a darles un baile a esos negros!&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Menos el arquero contrario, que envuelto en una bufanda llena de tierra era una versión viva de Ramsés II, los otros 21 jugadores mirábamos todos para el mismo arco. Los locales nos marcaban de espalda, y cuando alcanzaban a ver la pelota, con mucho esfuerzo corrían hacia atrás como cangrejos bípedos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Eran los últimos minutos y aunque inconscientemente sabíamos que el viaje a Brasil era una mentira, ninguno de nosotros deseaba otra cosa que no sea un gol. Después de todo, la mentira es una esperanza que ya se desnudó. Y la desnudez, en general, provoca el deseo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Al fin llegó. No el gol, sino mi jugada. Fue la única pelota que toqué en todo el partido y la segunda que vi. En la mitad de cancha Alguien se encontró con la pelota y la pateó tenuemente hacia el arco adversario. Aprovechando que los defensores estaban de espalda protegiéndose de la arena y propulsado por una fuerza extraña arremetí contra ellos y los superé. Corrí y corrí, sólo frente al arco lejano, intentando infructuosamente encontrar la pelota que se había extraviado. Al fin la encontré, viré alguno grados y seguí corriendo. El arquero contrario, conocedor de la leyes del fútbol, había salido a “achicar” desde que se inició la jugada, pero hasta ese momento sólo había podido avanzar poco más de 2 metros. Detrás del arco, Baeza y todos los suplentes de mi equipo contemplaban atónitos el desenlace de la jugada, como Valdano en el Estadio Azteca. Cuando enfrenté al arquero, un remolino extraño me hizo girar a mi y a la pelota bajo mi suela, émulo sorpresivo del mejor Ronaldo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;En esa jugada magistral quedé sólo frente al arco, seguro de que el que observaba jugadores para River y Boca estaría ya sacando la planilla donde yo debería firmar. Antes de que pateara para consumar la gloria se escuchó el goool!!! Goool!!!  Levanté la vista y los brazos mientras la pelota seguía girando, oblicua, cada vez más oblicua, hasta que dio en la parte exterior del palo y salió de la cancha. Mi momento de casi gloria, ni siquiera fue corner.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Cuando volvíamos, desahuciados, mas derrotados que Bush en las próximas elecciones, Baeza se acercó a mi asiento.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Chupe,  escúcheme –  me instó, amalgamando la informalidad de mi apodo con la solemnidad de algo importante que iba a decir.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– El gol no está hecho al gambetear al arquero – dijo, y se volvió cabizbajo a su asiento.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El miércoles pasado me acordé de Baeza y de sus palabras. Contra Estudiantes y desde dos partidos antes, a Boca le paso como a mí, aquella tarde de viento neuquino. Un remolino extraño lo dejó sólo frente a la gloria y gritó tricampeón antes de empujarla al arco. Todos gritamos, sobre todo los que estábamos detrás de la red.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Que Estudiantes es justo campeón, no hay muchas dudas. Pero la pasión de un hincha no entiende de justicias y este torneo que se nos fue deja un sabor desagradable, como si fuera el último sorbo de Cherry Coca.&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>Lo triste de no creer</title>
        <published>2006-12-11T09:05:17+00:00</published>
        <updated>2006-12-11T09:05:17+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/lo-triste-de-no-creer/">&lt;p&gt;Ayer se murió Pinochet. El asesino de miles de chilenos y de un gran sueño, se murió de viejo, irónicamente el día de los derechos humanos. Aunque confunda, (tiene razón Pablo) es  una mala noticia.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Escribe &lt;a href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.pagina12.com.ar&#x2F;diario&#x2F;contratapa&#x2F;13-77546-2006-12-11.html&quot;&gt;Feinmman &lt;&#x2F;a&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;[..]No sirve para nada que se muera. Que estos tipos se mueran cuando ya mataron a todos los que querían matar es un pobre consuelo. Ni un cáncer vale desearle. Nadie va a revivir por eso. Nadie va a sufrir menos de lo que sufrió […] Fue la suma de las peores cosas que un ser humano puede ofrecer: lo de asesino lo sabemos, pero fue, además, ladrón, mentiroso, cínico, se rió de sus adversarios y de sus muertos. Descansará en paz porque morirse es eso.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;El sufrimiento del torturador es la falacia de justicia. Incluso la cárcel lo hubiese sido. Es el deseo instintivo, la venganza impulsiva que nos pare un instante el inmenso dolor que causó. Ni siquiera tuvimos eso.
Para algunos, afortunados, hay una justicia divina. Ellos piensan que luego de la muerte hay un juicio y los villanos, los traidores, las basuras humanas como Augusto Pinochet, sufren bajo tierra por todo lo que hicieron sobre ella. Para los demás, es lo triste de no creer.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Creo sin embargo, que nos queda una oportunidad: hacer justicia con la memoria. Seguir nuestra lucha, no bajar jamás los brazos. Que los niños de nuestros pueblos y sus hijos, y no bajen nunca los brazos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.pagina12.com.ar&#x2F;diario&#x2F;contratapa&#x2F;13-77546-2006-12-11.html&quot;&gt;[…]&lt;&#x2F;a&gt; que no tenga paz su memoria. Que nadie olvide sus crímenes. La era de horror que inauguró. Que en las escuelas argentinas se sepa que Pinochet es parte de nuestra historia, porque prefiguró nuestra pesadilla, porque inspiró a nuestros verdugos. Que gane la verdad por sobre la mentira con que sus adeptos buscan protegerlo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Allá en Neuquén, en la ENET 1, la escuela técnica más grande de la patagonia, un grupo de imberbes reorganizamos el Centro de Estudiantes. Una de las primeras cosas que hicimos fue una revista, la “Nueva Generación”. Teníamos 14 o 16 años, y mucho coraje. En uno de los primeros números, la contratapa mostraba una foto de José Luis Cabezas y una sóla frase: &lt;em&gt;La impunidad da miedo, pero el miedo no debe hacernos callar&lt;&#x2F;em&gt;. Que así sea.&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>Insomnios</title>
        <published>2006-11-28T09:04:03+00:00</published>
        <updated>2006-11-28T09:04:03+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/insomnios/">&lt;p&gt;[Martes, 28 de Noviembre de 2006, 6:08am]&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;No consigo dormir, tengo un examen atravesado entre los párpados. Le diría que se vaya, si pudiera, pero tengo un examen atravesado en la garganta.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;A Galeano le queda más lindo, sí. Porque a él, en sus noches de insomnio, se le cruzan mujeres en vez de exámenes. Además, infiriendo por el precio de sus libros, puede preocuparse por “el futuro” (de américa latina, del neoliberalismo o de las tribus del Amazonas que usan flequillo los viernes por la tarde) porque no tiene que preocuparse por “su futuro”.
Galeano, viagra de por medio o no, a esta hora seguro que está cogiendo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;En cambio yo, el de estas últimas semanas, pobre infeliz pobre, infeliz pobre infeliz, no consigo dormir y no hay forma de hacer poesía con eso. Porque son tristes mis no-sueños.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;¿Qué puede salir de recordar cuando cerré los ojos y vi desnuda esa sumatoria de convolución en tiempo discreto?
¿O aquella propiedad de transformada de fourier que describe el desplazamiento de la señal en el espectro de frencuencias, tirándome besitos desde el pizarrón?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Una vez, hace mucho, supe que Graciela Alfano es ingeniera. Palabra. Pienso si a ella le habrá quedado lugar en la garganta para que se le atraviese un examen.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;¿Y al Ingeniero Blumberg? Seguro que si se le atravesó alguno, lo cagó a tiros con el revólver de la mesita de luz, adujo que fue en defensa personal y exigió cadena perpetua para el titular de la cátedra.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;No consigo dormir, y mi cuerpo jura que es la última vez que me deja cursar seis materias en un cuatrimestre. Porque desde hace un tiempo mi cuerpo me habla, se burla de mí, me dice por ejemplo que dentro de poco se va a morfar mi calzoncillo a través del ombligo, y que sólo falta que la gravedad le ayude un poquito más. Y encima, pedazo de cínico, dice que en realidad lo que quiere es hacerme cosquillitas para que me ria un poco, y que por eso deja caer mechones de pelo por la espalda.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;En estos últimos días me cerraron un sitio de internet (que era mi única mejor idea), mis clientes de España ya amenazaron con la interpol, estalló una ventana de mi departamento y casi mato al verdulero de planta baja, se quemó el modem y me quedé sin adsl, la última chica que me gustó me dijo basta y todavía no puedo olvidarme de la última que amé. Para disimularla un poco, el destino canceló la nube indivual sobre mi cabeza, y hace tres días que llueve en todo el país.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Ya me dio sueño. Pero acaba de sonar el despertador.&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>Carta abierta a mis compañeros</title>
        <published>2006-10-24T13:05:36+00:00</published>
        <updated>2006-10-24T13:05:36+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/carta-abierta-a-mis-companeros/">&lt;p&gt;Franja Morada, retorciéndose como una lombriz bisecada que se resiste a morir, se presenta una vez más a elecciones. Y es de la única manera que saben: con mentiras y aparateo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Otra opción, aún menos tentadora, es el &lt;em&gt;Frente de Estudiantes de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales (FRECEFyN)&lt;&#x2F;em&gt;. La receta es fácil: conseguir un grupito de pibes que den bien con el perfil de “ingenieros”, un par de chicas lindas que repartan cualquier cosa que se sospeche útil para un estudiante de ingeniería (una tabla de derivadas, por ejemplo), conseguir que algún papi que trabaje de Repsol o Microsoft dé una charla sobre “Los ingenieros que las Empresas de Hoy necesitan” (sic) y poner unos cuantos billetes más para gastos extras. Así pretende el Menemismo (si, aún existe) ganar las elecciones estudiantiles en mi facultad.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;A decir verdad, el Centro de Estudiantes poco les importa. El interés real es sumar votos del claustro estudiantil para el Consejo Superior, ya que pronto hay elección de Rector y la derecha tiene sus intereses puestos ahí, en el Pabellón Argentina.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La opción en mi facultad es el M.N.R. (socialistas), que ya son conducción desde hace algunos años. Sí, aunque &lt;a title=&quot;La Nuevo derechón&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;lanuevoderecho.com.ar&#x2F;&quot;&gt;sean nefastos en otros lares&lt;&#x2F;a&gt;.
Como me solía pasar en Comahue con otras agrupaciones, difiero en algunas prácticas metodológicas. Por ejemplo, en su excesiva tendencia a la lucha de oficina, esa con buenas intenciones pero de espalda a los estudiantes. Pienso que la lucha por otra Universidad debe ser con los estudiantes y no para ellos. Y si fuese acaso que las condiciones no están dadas, pues ahí deberían estar centradas las fuerzas: en la construcción amplia de espacios de participación, de concientización, de alfabetización política. Permitiendo el disenso y marcando una línea, pero sin imponerla ni tergiversando la realidad para que se adecue a ella.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Sin embargo, comparto con muchos de estos compañeros y compañeras, como con muchos otros, grandes objetivos.  Consignas que no negociaremos nunca, como que la Universidad debe ser pública, gratuita, de calidad y puesta al servicio del pueblo, o la oposición visceral a las embestidas del imperialismo, trazan un camino amplio donde todas nuestras fuerzas son una sola.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Y hay otra cosa más. Es toda gente con calidad humana. Calidad y calidez, eso que tiene la «&lt;em&gt;gente que es así, tan necesaria&lt;&#x2F;em&gt;», como &lt;a href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;ca.geocities.com&#x2F;el_rincon_de_nora&#x2F;Poemas&#x2F;hamlet_lima_quintana_gente.htm&quot; class=&quot;thickbox&quot; title=&quot;Gente, de Hamlet Lima Quintana&quot;&gt;dice Don Hamlet&lt;&#x2F;a&gt;.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Por cuestiones personales y un malabar de actividades donde ya no cabe un plato más, mi aporte a la militancia universitaria fue de minúsculo a nulo, sin escalas. Recién hace unos meses me prendí a ayudar en el LInCE, que es el Laboratorio de Informática del Centro que se (re)abrió, donde estoy difundiendo el uso de GNU&#x2F;Linux.
Y aunque nunca me gustaron los climas electorales, algo de muy adentro me impedía ser indiferente . Algo parecido a aquella vez que muy a mi pesar (como la mayoría de los argentinos) decidí que votaría a Kirchner para que no ganáse Menem. En eso estoy, colaborando en lo que puedo, haciendo mas bien un trabajo de hormiga.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Parte de la estrategia hormiga, bastante personal aviso, es el boca a boca o mejor dicho, el email a email. Lo que sigue es uno que les mandé, a título personal, a todos los compañeros de facultad que tengo en mi libreta de contactos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Sé que tiene matices e ironías muy autóctonas del universo universitario, pero supongo (y espero) que se entiende lo que quise decir. Eso es lo que quiero compartir con ustedes.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;hr &#x2F;&gt;
&lt;p&gt;**Compañer@s: **&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Difícil es que no sepan que el próximo jueves hay elecciones en la facu. Para pesar de algunos que gustan de las paredes mudas, la facu está empapelada con afiches de las distintas agrupaciones.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Les escribo ante todo para invitarlos a votar: es muy pero muy importante que participe la mayor cantidad de gente posible para que los resultados sean representativos y no perdamos la oportunidad de fortalecer así nuestro órgano gremial. El Centro de Estudiantes y los Consejeros deben responder siempre a lo que quiera la mayoría, pero para eso la mayoría debe participar, opinar, construir y aportar todos los granitos que la componen. Hoy el aporte, nada menor por cierto, es votar.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El segundo motivo es invitarlos a meditar su voto y compartir, de paso, mi opinión personal.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Parece que esta vez hay más interés que otros años de parte de algunas agrupaciones en las elecciones. Una que tiene “kioskito de Milka” en la facu, como todos los años sólo aparece la semana previa a las elecciones, hace una fiesta en un boliche cheto, dice un par de mentiras (negando, por ejemplo, el esfuerzo que han hecho muchos de mis compañeros de Ingeniería en Computación para que el LInCE reabriera) y recicla alguna “propuesta parrillera” bastante repetida como hace La Voz del Interior con el horóscopo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La otra, la pícara del “69”, hay que reconocer que ha estado bastante presente. La cuestión es cómo. Para mi, para la universidad que yo quiero, me sirve de muy poco una calco verde y una tabla de integrales fotocopiada. Menos me sirve una camiseta “oficial” de argentina. El cholulaje, el pan y el circo, no me representa.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Quiero un centro de estudiantes que no se base en “esloganes útiles” sino que se ocupe de las cosas verdaderamente importantes. Esto no significa desconocer los servicios, pero estos son sólo una parte de algo mucho más importante.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Quiero que mi Centro de Estudiantes ize la bandera de la Educación Pública y Gratuita bien alto, y nunca dude en bajarla. Quiero que bregue por mejorar nuestra formación como profesionales, no antes de las elecciones sino todos los días. Quiero que genere espacios de opinión y reflexión donde se discuta qué tipo de Profesionales queremos ser: si de los que piensan que tenemos una responsabilidad social con este país que nos forma y su pueblo, o de los que quieren un papel que les permita lucrar y, probablemente, enriquecer a grandes empresas extranjeras.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Quiero que no tenga intereses políticos ocultos, pero sí intereses políticos, porque de eso se tratan los cambios. Quiero gestión, quiero computadoras, quiero horarios, quiero información, quiero cultura y deportes. Y también quiero aportar lo que yo tengo para lograr todo eso.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Quiero un Centro como el que tenemos. Y quiero, con vos, hacerlo aún mejor.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Un abrazo grande.
_ Martín Gaitán
_ Estudiante de Ingeniería en Computación&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>Tres grageas para mamá</title>
        <published>2006-10-16T05:47:22+00:00</published>
        <updated>2006-10-16T05:47:22+00:00</updated>
        
        <author>
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            Martín Gaitán
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/tres-grageas-para-mama/">&lt;h3 id=&quot;uno&quot;&gt;UNO&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;En pleno microcentro, entre bancos y casas de cambio, hay una tienda de artículos para el hogar en cuya entrada hay un televisor de plasma de muchas pulgadas. Siempre que paso por ahí me llaman la atención dos cosas: lo mal que se ven los teles de plasma si no estás lejos, y cómo todo tipo de gente se detiene para ver, sea lo que sea que estén dando. Tipos de traje y corbata, mujeres con niños de la mano, canillitas y jubilados forman una medialuna inmóvil, sólo concentrada en la pantalla.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La última vez que fui al banco volví a hacer mi experimento. Me pongo cerca de la vidriera de ese local, y en vez de mirar la tele miro a los espectadores. Daban una publicidad del día de la madre, qué otra cosa estos días. Esa del nenito con edipo a flor de piel que abandona la casa porque su mamá lo “engaña” con una planta. Justo cuando comienza, una mina con pinta de secretaria y una señora que vende flores se detienen a mirar. A medida que la publicidad avanza, va apareciendo una sonrisa en los rostros de esas mujeres. Me emocionaron tanto que tuve ganas de comprarme un celular en ese instante.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;dos&quot;&gt;DOS&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;Antenoche cené un desayuno. Fue así, espontáneo. Simplemente abrí la heladera y ahí estaban, cada uno en un platito del primer estante, el pure sobrante del mediodía y el dulce de batata con la marca del la última tentación de mi dedo. No tuve dudas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Puse la pava para hacer café y comencé un gran despliegue de tostadas, galletitas, queso, dulce y otras delicias matinales pero a las once de la noche. Cuando me senté a la mesa y vi todo lo que había puesto me di cuenta lo mucho que hacía que no desayunaba bien. Y me acordé entonces de las mejores cenas-desayuno que se hayan servido alguna vez: las que hacía mi vieja. Nacida de una cruza entre ajuste de fin de mes y cansancio de maestra con tres hijos, era mi nunca confesada cena preferida.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Mi vieja me servía la leche soplando el jarro con fuerza para que no cayera la nata, esa formación lactosa tan abominable que junto con los grumos podrían dignarse a desaparecer para siempre. A veces también hacía sanguchitos y yo los intercalaba entre tostadas con manteca. Eran cenas dulces.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;tres&quot;&gt;TRES&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;Dany puso un disco que le grabaron. Quería que escuchara una versión de &lt;em&gt;“Down on the corner”&lt;&#x2F;em&gt; de Creedence, versionada en un inglés sobrepronunciado que la hace simpáticamente pegadiza. Yo miraba un partido de España y no prestaba demasiada atención a nada, pero llegó esta canción y me sorpendió. Es un regalo para vos, mamá. Después de todo, parafraseando a  Mario en &lt;em&gt;“El cartero de Neruda”&lt;&#x2F;em&gt;, la poesía no es de quien la escribe sino de quien la necesita.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;div class=&quot;poetry&quot;&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;A través de tus ojos - La Portuaria&lt;&#x2F;strong&gt;&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Yo puedo ver el mundo&lt;br&gt;
y comprender el paso de los días.&lt;br&gt;
Y entendemos sin palabras,&lt;br&gt;
abrazando nuestro cómplice silencio&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Tu risa vuelve el tiempo mas liviano y vulnerable&lt;br&gt;
y pierden peso las cosas del mundo.&lt;br&gt;
Son mejores a través de tu mirada.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Donde corre el agua,&lt;br&gt;
donde sopla el viento,&lt;br&gt;
puedo ver a través de tus ojos.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Ya nada se detiene,&lt;br&gt;
las cosas son distintas,&lt;br&gt;
Y atravesando el muro de viejas armaduras&lt;br&gt;
las fórmulas no tienen más sentido.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Tus ojos me despiertan si me quedo dormido.&lt;br&gt;
yo sueño tu futuro y lo vivo cada día,&lt;br&gt;
y en cada cosa que hago&lt;br&gt;
vos siempre estás conmigo.&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
Donde corre el agua,&lt;br&gt;
donde sopla el viento,&lt;br&gt;
puedo ver a través de tus ojos.&lt;br&gt;
Donde corre el agua,&lt;br&gt;
donde duerme el tiempo,&lt;br&gt;
puedo ver a través de tus ojos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
&lt;figure class=&quot;align-center&quot;&gt;
  &lt;div class=&quot;media-frame video aspect-[16&#x2F;9]&quot;&gt;
    
      &lt;button class=&quot;video-facade&quot; data-src=&quot;https:&#x2F;&#x2F;www.youtube.com&#x2F;embed&#x2F;8Xl5ZaInIc8?autoplay=1&quot;
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        &lt;span class=&quot;video-play-icon&quot; aria-hidden=&quot;true&quot;&gt;&lt;&#x2F;span&gt;
      &lt;&#x2F;button&gt;
    
  &lt;&#x2F;div&gt;
&lt;&#x2F;figure&gt;
&lt;p&gt;Te amo.&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>Identidad</title>
        <published>2006-10-11T02:43:42+00:00</published>
        <updated>2006-10-11T02:43:42+00:00</updated>
        
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            Martín Gaitán
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/identidad/">&lt;p&gt;Una vez más, batiendo records de estupidez, he perdido mi documento. El próximo será mi… cuadruplicado. Los documentos y las gomas de borrar, al menos los míos, son objetos destinados a la dimensión de las cosas perdidas. Allí deben estar, haciendose un lugar entre inocencias.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Sin embargo, los perjuicios que ocasiona el extravío de uno y otro objeto son bastante distintos. La goma es más fácil de suplir: siempre cabe la posibilidad de encontrar una no muy mordida en algún lápiz chino (de esos amarillos), comprar una nueva en la librería, usar un cacho de miga de pan humectada con saliva, o recurrir a un tachón bien prolijo que puede hacerse con regla si aún no la hemos perdido.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Con el tiempo, ideé  una estrategia. Cada vez que compro una goma de borrar elijo la más grande, e inmediatamente proceso a dividirla por la mitad, a las mitades la divido en cuartos y así sucesivamente mientras las porciones las pueda agarrar con los dedos. Sabía que estudiar la reproducción de los paramecios tenía que servirme para algo.
Pero con el documento no funciona, no se reproduce por bipartición. Si lo pensé: le saco los ganchitos y voy usando de a un pliego por vez, aunque eso signifique menos bulto en la billetera y quede evidenciada la miseria. Pero me duelen las costillas de sólo pensar cómo puede reaccionar un amable policía cordobés si supone que le estoy tomando el pelo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;No tener documento es un trastorno. Nadie me cree que soy yo. Y hasta me hacen dudar a mí. Los que me quieren cobrar, no se hacen mucho problema. La cara que les importa es la Roca en el detector de billetes falsos, no la mía. Pero para cobrar no hay forma, insisten en que no tengo el sello de agua y el filamento fluorecente.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Hoy fue uno de esos días que tuve que intentarlo. El objetivo es convencer al cajero de que soy yo, y que yo soy el dueño de ese cheque. Lo primero es más o menos fácil si se tienen pocos escrúpulos para con uno mismo. Lo segundo depende de la sensibilidad del cajero, y para eso hay que saber elegirlo. Los pelados suelen ser bastante ingenuos y buenos. Y nunca elijas a una cajera linda.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Básicamente el plan consiste en poner cara de uno mismo (o sea no poner cara de nada) y contar con precisión secretos muy íntimos, que aunque no acrediten el nombre que figura en el cheque, demuestra desesperación manoseando la cuerdas emotivas e inspirando lástima.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– &lt;em&gt;Me gusta acostarme tarde, y levantarme temprano. Aunque también me gusta dormir, y entonces sufro de un problema existencial.&lt;&#x2F;em&gt; – empiezo, autoconfesional.
– *A mi me pasa lo mismo *– advierte, disimulando porque se acerca su jefe – pero no por eso puedo cobrar este cheque.
– &lt;em&gt;Pero podés pagarlo&lt;&#x2F;em&gt; – aprovecho.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Entonces le cuento que tengo combinaciones inmodificables para el desayuno y la merienda: té con galletitas y mermelada, café con leche y pan con mateca, chocolatada con galletitas dulces (“para mojar”, le aclaro) y por último licuado de banana con ravioles fríos que hayan sobrado del mediodía (“también para mojar”, vuelvo a aclarar).&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– &lt;em&gt;Exótico&lt;&#x2F;em&gt; – me dice el cajero.
– &lt;em&gt;Irresistible&lt;&#x2F;em&gt; – contesto&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Casi vencido, voy al todo o nada. El tiempo corre y están cambiando el cartel de la cotización por una que me desfavorece. Tengo que persuadirlo ya, voy a mostrarle algo muy íntimo: mi garganta.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– &lt;em&gt;¿Cómo, no era que el licuado de banana con ravioles era para la merienda?&lt;&#x2F;em&gt; – pregunta, memorioso, observando un pedazo de carne de estofado en mi muela.
– &lt;em&gt;Fue licuado de durazno con fideos, que va para el desayuno.&lt;&#x2F;em&gt; – miento.
– &lt;em&gt;Bueno, sí, veo tus caries, pero no tengo registro en el sistema de que sean las caries de quien figura en el cheque.&lt;&#x2F;em&gt;
– &lt;em&gt;Llamá, llamá.&lt;&#x2F;em&gt; – lo increpo – &lt;em&gt;Clínica Pasteur de Neuquén. Preguntá de quién fueron las amígdalas más grandes que hayan extraído allí. Las tienen en formol en un frasco de aceitunas de 5 kilos, en la vitrina de entrada, con mi nombre en una placa.&lt;&#x2F;em&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El tipo caza el teléfono y llama. Yo perplejo. Parte de lo que había dicho era verdad, y era verdad que yo era el dueño de  ese cheque, pero al tipo le bastaba con una pequeña parte que no coincidiera para sacarme a la calle, igual que a las profesoras de matématica con la demostración de un teorema en un examen.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Cuelga. Me mira con los ojos desafiantes y me dice:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– &lt;em&gt;Mentiste.&lt;&#x2F;em&gt;
– &lt;em&gt;¿Perdón?&lt;&#x2F;em&gt; – intento persuadirlo con la mirada de bueno más artificial que haya existido nunca.
– &lt;em&gt;Mentiste. El frasco es de 3 kilos. ¿Pesos o dólares?&lt;&#x2F;em&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>Distinto</title>
        <published>2006-10-05T00:07:20+00:00</published>
        <updated>2006-10-05T00:07:20+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/distinto/">&lt;p&gt;José es mi psicólogo. El tipo me cae bien: se sienta normal, no huele a sahumerio, no cita constantemente los libros que leyó, siempre tiene problemas con los horarios y, de vez en cuando, dice cosas que me dejan pensando. No es difícil,  creerán algunos; si algo me cuesta es frenar la cabeza. Pero José logra que piense en mí.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La última vez que nos vimos fue una de esas veces. Me preguntó (José opina y pregunta, nunca afirma) porqué todo el tiempo hago cosas para ser diferente, para sentirme distinto, para quedar de alguna forma “fuera del mundo” y pretendo al mismo tiempo cambiarlo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Fue al final de la sesión. Justo después se levantó, me sonrió y me saludó como siempre: “Doctor, hasta la semana que viene”, me dice. Probablemente lo haga a propósito, tiene esa costumbre de dejarme con el pensamiento en la punta de la sien.
Durante estos días muchas cosas fermentaron ese pensamiento, y la graduación a la que llegó casi me emborracha.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La semana pasada hizo calor. Para ir a la facultad, entre la ropa limpia que me quedaba elegí una camisa de bambula que me regaló mi vieja. Fresquita, fácil de lavar, y encima me gusta. A la mañana fue un profesor el del chascarrillo: “¿Viene de buscar trabajo, señor?”. A la tarde un compañero, de esos a los que no les conozco el nombre: “Linda la camisa, eh …¿para hombre no había?”.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Abundan en mi facultad los de esa estirpe. Personas que se definen más por su pertenencia a una clase que por su individualidad. Profesores que me hacen sacar el gorro de lana en pleno invierno en un aula sin calefacción, mientras se acomodan su falocrática y absurda corbata. Compañeros que tratan al “Ingeniero” con pleitesía digna de la monarquía, con la certeza, supongo, de que pronto les llegará el turno de cosechar su siembra.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Como si no hubiera cosas para preocuparse, pensaba. Entonces iban 7 días de desaparición de Jorge Julio López. Hay un nuevo desaparecido en la Argentina, y en la prensa cuentan los días como cuentan la cantidad de recitales que dará Ricardo Arjona. ¡Hay un nuevo desaparecido en la Argentina! ¿Nunca Más? ¿No pertenecián estas palabras “a todo el pueblo argentino”? ¿Dónde está todo el pueblo? ¿Sacando las entradas para River-Boca?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Y esto es algo que nos queda bien cerca. Si levantamos un poco la vista, tenemos al Senado de EE.UU. discutiendo sobre si el submarino húmedo es tortura o no. Este mismo Senado, con la aprobación de algunos demócratas y casi todos los republicanos decidió que los sospechosos no tienen derecho al habeas corpus y en definitiva remite al presidente la decisión del tratamiento a otorgar. La cuestión que se discute en EE.UU. es si la tortura es un medio eficiente para recolectar información, no si ésta es algo repugnante a la condición humana. Y el mundo indiferente.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Tato Plavlovsky pública hoy en la &lt;a href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.pagina12.com.ar&#x2F;diario&#x2F;contratapa&#x2F;13-73964-2006-10-04.html&quot;&gt;contratapa de página&#x2F;12&lt;&#x2F;a&gt; una nota que condensa muchas de estas sensaciones que vivo a diario. Habla del pensamiento del “hombre común”, el que no se “mete” en política, ese con el que, según José, me esfuerzo por diferenciarme pero a la vez necesito.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Pavlovsky escribe con la sensatez que le dieron sus años y su militancia, y desde ahí no procura eufemismos para apuntar sobre la sociedad que tenemos. Después de todo, Menem ganó tres elecciones a presidente, y Blumberg lleva más gente a la plaza que las que van los 24 de marzo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;José se equivoca en algo: no soy el que “pretende cambiarlo”. Pretendo que el mundo cambie, sí, pero sin el sabor a egolatría. Sólo quiero ser parte. Me siento responsable, a veces avergonzado, otras tanta indignado, lleno de bronca. Serán precios a pagar para darse cuenta de algunas cosas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Leí en algún lado que la mejor inteligencia es la que nos ayuda a ser más felices. Creo que es cierto. Pero también  lo es que nunca se puede ser feliz si el mundo acaba en nuestro ombligo, o al menos, será esa una felicidad muy mezquina, casi insignificante.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Necesito ser distinto, como todos. Necesito ser yo y necesito ser parte. No se trata de la ropa, del pelo o los zapatos. Se trata de que me niego a cerrar los ojos, y aunque duela, quiero tenerlos abiertos para encontrar a los muchos como yo.&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>Dedicatorias</title>
        <published>2006-09-14T19:29:52+00:00</published>
        <updated>2006-09-14T19:29:52+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/dedicatorias/">&lt;p&gt;Eran las ocho de la noche y buscaba zapatillas de fútbol 5. Estaba a punto de entrar a un Dexter Shop, una cadena de ropa deportiva donde no quería comprar pero se imponía ante mi desconocimiento de opciones. Antes de entrar se me acercó un tipo canoso con una campera de cuerina gastada y zapatillas de lona.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– &lt;em&gt;Qué buscás papi, tenemos todo, tenemos zapas todas las marcas, tenemos la pilcha que quieras, te hacemos un 40% de descuento por ser vos&lt;&#x2F;em&gt;.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Dudé entre responder o seguir. Estaba aburrido. Comprar es aburrido, pensé.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– &lt;em&gt;Busco zapatillas de fútbol cinco.&lt;&#x2F;em&gt;
– &lt;em&gt;Tenemos botines de papi, papi&lt;&#x2F;em&gt; – dijo sonriéndose de la coincidencia, o quizá simplemente para lucir sus dos dientes de metal – &lt;em&gt;tenemos las nike total 90, ¿las conocés? son una guasada. Acompañame al local y te las muestro, sin compromiso.&lt;&#x2F;em&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Miré hacia adentro de la tienda de deportes, como buscando ayuda con los ojos. El flaco con la chomba de la cadena de deportes no entendía mi mirada, y en cambio yo observé en la de él más ganas de irse a su casa que de mostrarme zapatillas a mi.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– &lt;em&gt;Vamos ¿Dónde queda?&lt;&#x2F;em&gt;
– &lt;em&gt;Acá nomás, venite.&lt;&#x2F;em&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El tipo empezó a caminar rápido y a la pasada le dijo algo al que vendía fundas para celular a 5 pesos. Rió de nuevo y me miró, hacia atrás, porque ya me había sacado dos pasos de distancia. La incertidumbre me invadió: ¿por qué estaba siguiendo a ese tipo?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– &lt;em&gt;Las nike total 90 son buenísimas loco. Encima te hago un 40% de descuento. Están como a 180 en vidriera, pero para vos te las dejo a 110. Bueno, a 100 te las puedo dejar. Esas zapas tienen tres funciones, las podés usar para fulbol cinco, para fulbol once y como zapatillas comunes. Son espetaculares. Ahí en la galería, dónde está el cartel, ahí es el local.&lt;&#x2F;em&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Cuando cruzamos la calle Cólon todo cambió: los peatones, las vidrieras, el color de la vereda. Hasta se hizo de noche. El vendedor seguía caminando y yo detrás de él.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Ingresamos en una galería abierta cuya entrada era bastante angosta. El cartel del que hablaba era un pizarrón escrito con tizas de colores donde ya no se distinguía la oferta. Apoyados contra la pared, uno de cada lado, dos tipos también ofrecían zapatillas de marca a los que pasaban por la calle.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;A medida que avanzábamos la galería se curvaba, y pronto la entrada se dejó de ver. Llegamos al último local, el único que tenía luces encendidas, aunque con la persiana semibaja.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– &lt;em&gt;Cuidado con la cabeza&lt;&#x2F;em&gt; – me dijo el vendedor mientras hacia un gesto con su brazo, cediendome el paso y señalando que me agachara. Pude haber corrido, pero sin botines . Ya estaba jugado.
Una mujer desde la caja, un tipo gordo poniendo cordones desde atrás de un mostrador, y una chica que le mostraba unas rebooks a un flaco peinado con mucho gel nos miraron cuando entramos. El lugar era muy chico, y había zapatillas sueltas por todos lados, sin clasificación ni cajas a la vista.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El vendedor me invitó a sentarme y manoteó un botín del par gris que estaba sobre una mesita de vidrio. Antes de que alcance a soltarlo en mis manos, la chica que atendía al flaco le advirtió que ese par ya estaba vendido, o algo así.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– &lt;em&gt;Bueno, pero estos son, ¿ves? Los nike total 90. Te consigo tu número, ¿querés?&lt;&#x2F;em&gt;
– &lt;em&gt;Bueno, 41 calzo. ¿Tenés algún otro modelo?&lt;&#x2F;em&gt;
– &lt;em&gt;Si, ahora te busco, pero son buenísimos ¿viste? Estos cumplen tres funciones. Los podes usar para fulbol 5, para fulbol 11 o como zapatillas…¿y de ropa cómo andas?¿No querés probarte un pantalón? Rosi, me alcanzás un pantalón…&lt;&#x2F;em&gt;
– &lt;em&gt;No gracias, está bien&lt;&#x2F;em&gt; – alcancé a interrumpir - &lt;em&gt;sólo mostrame otros botines.&lt;&#x2F;em&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Al final me llevé unos pumas que salían 30 pesos menos que los total 90, y que según el vendedor a esa altura, en realidad eran los mejores. Cuando me estaba yendo y luego de agradecerme por cuarta vez, me dijo que si hacía un gol se lo dedicara. Hice dos. El segundo para el miedo.&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>Ruido molesto</title>
        <published>2006-09-13T13:29:39+00:00</published>
        <updated>2006-09-13T13:29:39+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/ruido-molesto/">&lt;p&gt;Córdoba, 8 de septiembre 2006&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Edificio “Pueyrredón”.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Sr. Consorcista Depto 4to A:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Por la presente comunico a Ud. que se han recibido quejas por ruidos molestos, no respetando el horario de silencio y descanso de los demás consorcistas, y le informamos a Ud. que en caso de reincidirserá sancionado con una multa de $50, según estipula el reglamento.
Informamos que a partir de recibida la presente tiene 48hs para efectuar cualquier tipo de descargo.
Queda Ud. Notificado.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Administrar S.A.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;hr &#x2F;&gt;
&lt;p&gt;Córdoba, 13 de septiembre de 2006&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Sres Administrar S.A.:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Complicado es mi descargo frente a la fiel realidad expuesta. No tengo argumentos para resarcirme; sino simplemente recurrir a vuestra propia humanidad: ¿Nunca se tiraron un pedito?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Atte.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Martín Gaitán. Inquilino.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;PD: La multa por “olores molestos” ¿A cuanto asciende? Sucede que este fin de semana estará mi madre de visita, y debo planificar los gastos del mes.&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>La parte más nerd</title>
        <published>2006-09-11T21:00:16+00:00</published>
        <updated>2006-09-11T21:00:16+00:00</updated>
        
        <author>
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            Martín Gaitán
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/la-parte-mas-nerd/">&lt;p&gt;Queridísima Cronopia :&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Ocho de la mañana de un viernes, y el cielo sufre de esquizofrenia. Como no está seguro de ser negro de noche, y se siente perseguido por la claridad de día, se disfraza de gris con el sombrero de Natalio Ruiz.  Yo me pasé una noche más sin dormir, o sea que ya voy mejorando. Es que, vos me conocés Cronopia: a la noche, cuando el cielo es oscuro y el silencio innunda, yo respiro con los ojos y las neuronas más abiertas que nunca. Seguro que en mi anterior vida fui japonés, y algo me quedó.  Excusa vaga: como el cielo sigue esquizoide y se aclara cada vez más (o se sonroja porque lo nombro mucho)  puede que algunas neuronas vayan terminando su jornada mientras escribo esta carta.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Esta noche y otras anteriores encontré una parte de mí. Atención: la parte más nerd. Volví a programar, y esta vez por casualidad (y por suerte) tenía algo que ver con la facultad. Es el trabajo final de una materia que cursé el año pasado, un software que simula el tráfico de datos por una red, como internet. Objetivamente sirve para aprobar la materia (motivación importante, si las hay) y para comprender los algoritmos y las estructuras que en otra escala son aplicados en los sistemas reales, pero si lo vieras te parecería una porqueria, porque es difícil mostrar y explicar el funcionamiento.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;En eso estoy, varias horas al día puteando con el invento de un holandés que se debe haber muerto hace mucho y que se llama Dijkstra, quien ideó una forma de encontrar “el camino más corto” en un grafo (Ejemplo: un mapa carretero. en el que muchas ciudades están conectadas unas a otras, hay muchas formas de llegar desde Córdoba a Neuquén ¿cual es la forma mas corta?). Aburrida? conste que te avisé.&lt;&#x2F;span&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Hoy es el partido. ¿Lo podrás ver? Ojalá si, yo estoy algo ansioso, y ahora me preocupa acostarme un ratito y quedarme dormido. Mientras te escribo no tengo sueño, pero no si seré capaz de escribirte las 3 horas que faltan. Hace tanto que no escribo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Lo he intentado, pero esa parte mía aun no la encuentro. Es que me siento bastante tonto frente a la pantalla en blanco (la parte más nerd mía hizo que hace mucho perdiera el romanticismo de la “hoja en blanco”).&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Temo que escribir no sea como andar en bicicleta, que aprendés una vez y ya no te olvidás más aunque nunca andes. O quizás sea, pero yo no aprendí a escribir. O  no me convencí del todo que lo más importante no es andar en bicicleta por andar, o para llegar al trabajo o a la facu, sino disfrutar el aire fresco y la energía de cada pedaleada.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Yo quiero eso, el aire fresco y la energía. Escribiendote estas cartitas incoherentes lo siento un poco. El otro poco es que esta bicicleta sí me sirve para llegar a vos, o más bien… para que llegues un poco a mi.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;De alguna insomnia anterior que ya perdió fecha, conseguí estas líneas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;(…)Están los que corren tras la zanahoria imaginaria, y están los que huyen de la mordida en el culo del perro rabioso, cuidado con el perro. Y están los que huyen de ambas cosas al mismo tiempo, los que corren hacia ambas cosas al mismo tiempo. Y estoy yo. Hamacándome entre lo íntimo y lo minado, vacío y envasado, rodeado y enredado.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;(…)Escribir no puedo, o no quiero, transpiro y me resfrío. Dormir, a veces puedo, tengo frío, tengo calor, me tapo, me destapo.Estoy elevado pero no audaz, el aura rostro imita. Se dejan oír los ecos de una chacarera que ya se fue, oler se deja el perfume de una piel que ya no tengo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;(…)Desodorizame, oprimime, contraatatacame, reclamame, eclipsame, amaneceme. Todo esto me lo digo al espejo, con la pasta de dientes chorreándome en burbujas de la boca. Burbujeame. Es a la mañana, después del pis y antes de las medias que todavía están limpias. Y no es que me sonó el despertador, es la cama que te extraña y se venga conmigo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Me gustó tu carta anterior, la del doctorado en deglución postrera videando videos. Gracias. Los últimos que vi fueron con té y sin postre. A ver, que me acuerde y me hayan gustado: el secreto de la montaña (ya te la conté)… es la de los cowboys (no pistoleros sino cuidadores de ovejas) que se enamoran en la montaña… yo creo que si no la viste deberías, intuyo que te va a gustar mucho y te tiro un dato: es del mismo director que Sensatez y Sentimientos. He visto más pelis brasileras, todas buenísimas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Así, bastante masturbacion (,) intelectual, bastante encerrado, suficientemente solo. El otro día me di cuenta que hacía mas de dos días que no salía de mi casa. Ni siquiera saqué la basura y esto no es un chiste para que alguno que no me quiere diga que es una redundancia.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Ya falta menos para el partido pero yo no voy a llegar sin dormir. Hay uno que hace dos horas, o sea desde las 7, que está con la corneta dele que dele, me hace sentir en zoológico viendo a los elefantes. Ahí de nuevo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Tengo ganas de que ganemos, pero jugando bien. Nada hay que temer, pues, por suerte es tan sólo un partido de fútbol. Los que sí están preocupados son ellos, esos necios agentes del capital que inundan las pantallas con su creatividad gritona y patriotera.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Creo que me voy a dormir un ratito. Te mando Pi besos. Uy, te dije que encontré mi parte nerd?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;tin&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>Ferpecto quilombo</title>
        <published>2006-02-15T19:23:01+00:00</published>
        <updated>2006-02-15T19:23:01+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/ferpecto-quilombo/">&lt;p&gt;No puedo dormir. Te tengo, como diría Eduardo, atravesada entre los párpados. No quería, no me sentía capaz, no tenía ni tengo claro qué escribo ahora, pero no hubo remedio…acá estoy, intentando que me salve el teclado.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;No sé si intentar responderte esas preguntas que dudo si soy capaz de responder. No sé si indagar en porqué siento lo que siento y buscar la “verdad”. No se si recordar momentos felices que pasamos juntos, que son muchos en muy poco tiempo. Tampoco sé si contarte todo lo que me ha pasado este tiempo en el que, ni un ratito, ni así de poquito, me pude olvidar de vos. Ni quise.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Pensaba, mientras quería dejar de pensar y dormirme, que seria imposible escribirte algo con coherencia. Algo que te clarifique lo me pasa, porque lo que me pasa, que tiene todo que ver con lo que nos pasa, es un quilombo. Un ferpecto quilombo. Soy una maraña, una contradicción andante, como un plato de fideos cada uno con distinto sabor, pero imposibles de separar porque están todos pegoteados.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Soy el que se enamoró de vos y de nosotros juntos, el que estaba distraído y lo atrapó un sueño, o quizás (no le quita magia) se dejó atrapar. Soy el que intentó conocerte todo lo que pudo y como pudo, y también el que creyó que no alcanzaba. Soy el que prometió estar, dar tiempo, amar lo suficiente para desterrar al propio egoísmo, y el que sangró cuando sintió que no tenia permiso. El que dudó de todo, de mi amor y del tuyo, de lo que fue y podría ser, el que intentó conformarse con lo lindo que hubo, y convencerse de que lo bueno, si breve…y más mierda de esa. Soy el que se sintió culpable y el que se arrepintió de lo que dijo, el que te echó la culpa y después la reclamó, y el que quiso creer eso verso de que el tiempo lo cura todo, pero lloró como pocas veces antes. Soy el que no tiene las respuestas, y no quiere tenerlas sino es encontrandolas a tu lado. Soy el que cree que se puede. Soy el que no te quiere perder.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Te lo dije, fue una vez mientras él nos hacía: “Esto es de a dos, mi amor”.  &lt;script&gt;&amp;lt;!– D([“mb”,“
\&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;br &#x2F;&gt;
Y si, puede que me vuelva irracional, simplista, pelotudamente&lt;br &#x2F;&gt;
optimista, hormonal, o directamente idiota, y entonces reduzca todo a&lt;br &#x2F;&gt;
que si vos me querés y yo te quiero (dos cosas que mi piel y este fuego&lt;br &#x2F;&gt;
me impiden negar) el resto es decoración. Pero a veces creo entenderte,&lt;br &#x2F;&gt;
y entonces pienso que está bien, que no se puede aceptar algo que hace&lt;br &#x2F;&gt;
mucho bien si también puede hacer mucho mal… mierda, que puta&lt;br &#x2F;&gt;
contradicción.
\&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;br &#x2F;&gt;
Por qué te elegí a vos? No lo tengo claro (nada tengo claro!). Quizá&lt;br &#x2F;&gt;
tenga que ver que cuando te conocí ya te había besado casi todo el&lt;br &#x2F;&gt;
cuerpo, que empezamos distinto que lo normal. Pero no tiene nada que&lt;br &#x2F;&gt;
ver con la comodidad, no. Y ya ves, te elijo ahora, así, más incomodo&lt;br &#x2F;&gt;
que atado a un cactus.
\&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;br &#x2F;&gt;
Quiero ir con vos. A donde sea, sin contratos, etiqueta ni destinos&lt;br &#x2F;&gt;
prefijados. No hay caminos trazados; siempre, a cada instante somos&lt;br &#x2F;&gt;
nosotros quienes lo hacemos. Hasta donde tenga que ser.
\&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;br &#x2F;&gt;
Que te quiero
&lt;br &#x2F;&gt;
te lo he dicho con mis ojos centinelas,
&lt;br &#x2F;&gt;
te lo he dicho con mis manos que te celan,
&lt;br &#x2F;&gt;
te lo he dicho con mi lengua enamorada.
\&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;br &#x2F;&gt;
Que te quiero
&lt;br &#x2F;&gt;
te lo he dicho con el sol y los cometas,
&lt;br &#x2F;&gt;
te lo he dicho con el viento y la veleta,
&lt;br &#x2F;&gt;
te lo he dicho con el agua luminosa.
\&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;br &#x2F;&gt;
Que te quiero, te quiero, mujer.
&lt;br &#x2F;&gt;
Que te quiero y no hay nada que hacer.
\&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;\&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;br &#x2F;&gt;
respondeme una cosa: sabés por qué mierda me vuelvo tan trascendental&lt;br &#x2F;&gt;
de madrugada? Por suerte, además de trascendental me vuelvo&lt;br &#x2F;&gt;
inconsciente, y por eso te mando este email antes de que lo relea, y me&lt;br &#x2F;&gt;
asuste.
\&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;\&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;br &#x2F;&gt;
Tuyo.
&lt;br &#x2F;&gt;
Martin&lt;br &#x2F;&gt;
&lt;br &#x2F;&gt;
“,0] );  &#x2F;&#x2F;–&amp;gt;&lt;&#x2F;script&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Y si, puede que me vuelva irracional, simplista, pelotudamente optimista, hormonal, o directamente idiota, y entonces reduzca todo a que si vos me querés y yo te quiero (dos cosas que mi piel y este fuego me impiden negar) el resto es decoración. Pero a veces creo entenderte, y entonces pienso que está bien, que no se puede aceptar algo que hace mucho bien si también puede hacer mucho mal. Mierda, que puta contradicción.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;¿Por qué te elegí a vos? No lo tengo claro. ¡Nada tengo claro!. Quizá tenga que ver que cuando te conocí ya te había besado casi todo el cuerpo, que empezamos distinto que “lo normal”. Pero no tiene nada que ver con la comodidad, no. Y ya ves, te elijo ahora, así, más incomodo que atado a un cactus.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Quiero ir con vos. A dónde sea, sin contratos, ni etiquetas ni destinos sabidos. No hay caminos trazados; siempre, a cada instante somos nosotros quienes lo hacemos. Hasta donde tenga que ser.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;ul&gt;
&lt;li&gt;Que te quiero
te lo he dicho con mis ojos centinelas,
te lo he dicho con mis manos que te celan,
te lo he dicho con mi lengua enamorada.*&lt;&#x2F;li&gt;
&lt;&#x2F;ul&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;Que te quiero
te lo he dicho con el sol y los cometas,
te lo he dicho con el viento y la veleta,
te lo he dicho con el agua luminosa.&lt;&#x2F;em&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;Que te quiero, te quiero, mujer.
Que te quiero y no hay nada que hacer.&lt;&#x2F;em&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Respondeme una cosa: Sabés por qué mierda me vuelvo tan trascendental de madrugada? Por suerte, además de trascendental me vuelvo inconsciente, y por eso te mando este email antes de que lo relea, y me asuste.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Tuyo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Martín&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;**Córdoba [3&#x2F;09&#x2F;05] **&lt;&#x2F;p&gt;
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    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Bienvenida al Club</title>
        <published>2006-02-15T19:22:04+00:00</published>
        <updated>2006-02-15T19:22:04+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
        <link rel="alternate" type="text/html" href="https://textosypretextos.pages.dev/blog/bienvenida-al-club/"/>
        <id>https://textosypretextos.pages.dev/blog/bienvenida-al-club/</id>
        
        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/bienvenida-al-club/">&lt;p&gt;Estimada Srta. Aitana:
Estoy en la poco existencial duda sobre si debí leer, y mas aún, responder a su carta, dado que está dirigida a sus “queridos amigos y compañeros”, mas en ninguna parte de su misiva se hace mención a sus amantes, categoría a la cual creo pertenecer.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Obviando tal insignificante omisión, deseo brindarle mi menos sentida lástima por la perdida de su aparatito* y mi más sentida bienvenida al Club.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Vaya la aclaración: el Club no sólo acepta miembros que hayan extraviado accidentalmente su móvil como es su caso. También acepta a quienes se lo revolearon a la pareja emulando al cenicero de Susana, a quienes tuvieron hasta 3 simultaneamente y estallaron en un ataque de stress por el que hoy están internados en un nosocomio, también a los que por problemas económicos lo dejaron de lado pa’poder comprar fideos y hasta a algunos pocos (los menos) que lo abandonaron por convicciones político-libertarias. Condición necesaria y suficiente para la admisión ha sido contundentemente superada por Ud., y notamos (yo, en nombre de la comisión directiva del Club) la evidencia en la siguiente frase:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;ES-TRAD&quot;&gt;&lt;font size=&quot;3&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Times New Roman&quot; &#x2F;&gt;&lt;&#x2F;font&gt;&lt;&#x2F;span&gt;“Liberación fue el único sentimiento que me invadió”.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Para consolidar su sensación de libertad, quisiera compartir la experiencia de &lt;a title=&quot;Tolomeo Exequiel&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;spaces.msn.com&#x2F;members&#x2F;exequi.&quot;&gt;&lt;span class=&quot;st0&quot; id=&quot;st&quot;&gt;Tolomeo&lt;&#x2F;span&gt; &lt;span class=&quot;st0&quot; id=&quot;st&quot;&gt;Exequiel&lt;&#x2F;span&gt;&lt;&#x2F;a&gt;, miembro honoris causa (no es miembro formal, porque en realidad nunca tuvo celular).&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;“…Hace poco me ocurrió que mientras esperaba con cuatro amigos que nos hagan una pizza, por algún motivo todos se pusieron a pelotudear con sus amiguitos cada vez más diminutos y olvidaron la mutua compañía que supuestamente nos hacíamos. En lugar de aprovechar ese momento para charlar sobre mujeres o sacarle el cuero a alguien, todos quedaron absorbidos, cada uno por su lado, en su actividad sentimental con la porquería con antena. Se vuelve insoportable que prefieran sus mascotas luminosas a la compañía humana. Y las musiquitas cada vez son más infernales.”&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;script&gt;&lt;!-- D([&quot;mb&quot;,&quot;
\

\
Queremos destacar que nuestra cofradía no hace militancia activa contra\
las empresas como &quot;Molestar&quot; o similares, y tampoco eleva juicios\
globales contra los cada vez más consumidores de esta tecnología ya que\
como afirma un estudio que hemos realizado
\

\
&quot; En los primeros tiempos se pensaba que eran juguetes para nenes de\
mamá y nenas de papá (que quiere tenerla bien controladita,\
iluso…)...pero sería cosa de nunca acabar la enumeración de las\
personas que han caído en el vicio de la telefonía móvil, y todas ellas\
responden a las más variadas especies. Eso es desalentador, en cuanto\
no me permite afirmar que sólo es cosa de bobos.&quot;
\

\
Luego\
de saludarla atentamente me despido con el himno de nuestro club, que\
ha escrito el mismo Tolomeo Ezequiel sin el menor respeto a la\
corrección en los usos poéticos y con pobre inspiración  pero\
plena en atroces verdades. Lleva la música de la pieza &quot;Amigo&quot; de Los\
Enanitos Verdes…
\

\
No importa el lugar,
\
ya todo te da igual…
\
en el cine o en el banco
\
sonará tu celular.
\

\
No importa cuanto hay
\
en tus bolsillos hoy
\
total tenés el coso
\
puesto en modo vibrador.
\

\
Pero siempre estarán en mí
\
esos buenos momentos
\
que arruinó tu celular…
\

\
Si manejando estás,
\
o pedaleando vas,
\
no usés  el aparato,
\
que te tengo que esquivar.
\

\
En clases ya es usual,
\
el ruido informador,
\
de todos uno atiende
\
para eso es profesor.
\

\
Pero siempre estarán allí
\
mandando mensajitos
\
como si fuera genial…
\

\
Si hay algo que esconder
\
o hay algo que apagar
\
no es mucho lo que pido,
\
que sea el celular.
\

\
Si hay algo que decir
\
o hay algo que contar,
\
mejor te llamo al fijo,
\
no es cosa de gastar.
\

\
Y es que siempre estarán allí,
\
sacando sus fotitos,
\
no es ninguna novedad (los ponjas lo  hacían en el Mundial 98\&#x27;).
\

\
No importa ya la edad,
\
ni la clase social,
\
Ministro o barrendero
\
&quot;lo usan para trabajar&quot;.&quot;,1] );  &#x2F;&#x2F;--&gt;&lt;&#x2F;script&gt;    Queremos destacar que nuestra cofradía no hace militancia activa contra las empresas como &quot;Molestar&quot; o similares, y tampoco eleva juicios globales contra los cada vez más consumidores de esta tecnología ya que como afirma un estudio que hemos realizado:
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;“ En los primeros tiempos se pensaba que eran juguetes para nenes de mamá y nenas de papá (que quiere tenerla bien controladita, iluso…)…pero sería cosa de nunca acabar la enumeración de las personas que han caído en el vicio de la telefonía móvil, y todas ellas responden a las más variadas especies. Eso es desalentador, en cuanto no me permite afirmar que sólo es cosa de bobos.“&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Luego de saludarla atentamente me despido con el himno de nuestro club, que ha escrito el mismo &lt;span class=&quot;st0&quot; id=&quot;st&quot;&gt;Tolomeo&lt;&#x2F;span&gt; &lt;span class=&quot;st0&quot; id=&quot;st&quot;&gt;Ezequiel&lt;&#x2F;span&gt; sin el menor respeto a la corrección en los usos poéticos y con pobre inspiración  pero plena en atroces verdades. Lleva la música de la pieza “Amigo” de Los Enanitos Verdes.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;ul&gt;
&lt;li&gt;
&lt;p&gt;No importa el lugar,*&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;li&gt;
&lt;li&gt;
&lt;p&gt;ya todo te da igual…*&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;li&gt;
&lt;li&gt;
&lt;p&gt;en el cine o en el banco*&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;li&gt;
&lt;li&gt;
&lt;p&gt;sonará tu celular.*&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;li&gt;
&lt;li&gt;
&lt;p&gt;No importa cuanto hay*&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;li&gt;
&lt;li&gt;
&lt;p&gt;en tus bolsillos hoy*&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;li&gt;
&lt;li&gt;
&lt;p&gt;total tenés el coso*&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;li&gt;
&lt;li&gt;
&lt;p&gt;puesto en modo vibrador.*&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;li&gt;
&lt;li&gt;
&lt;p&gt;Pero siempre estarán en mí*&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;li&gt;
&lt;li&gt;
&lt;p&gt;esos buenos momentos*&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;li&gt;
&lt;li&gt;
&lt;p&gt;que arruinó tu celular…*&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;li&gt;
&lt;li&gt;
&lt;p&gt;Si manejando estás,*&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;li&gt;
&lt;li&gt;
&lt;p&gt;o pedaleando vas,*&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;li&gt;
&lt;li&gt;
&lt;p&gt;no usés  el aparato,*&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;li&gt;
&lt;li&gt;
&lt;p&gt;que te tengo que esquivar.*&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;li&gt;
&lt;li&gt;
&lt;p&gt;En clases ya es usual,*&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;li&gt;
&lt;li&gt;
&lt;p&gt;el ruido informador,*&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;li&gt;
&lt;li&gt;
&lt;p&gt;de todos uno atiende*&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;li&gt;
&lt;li&gt;
&lt;p&gt;para eso es profesor.*&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;li&gt;
&lt;li&gt;
&lt;p&gt;Pero siempre estarán allí*&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;li&gt;
&lt;li&gt;
&lt;p&gt;mandando mensajitos*&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;li&gt;
&lt;li&gt;
&lt;p&gt;como si fuera genial…*&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;li&gt;
&lt;li&gt;
&lt;p&gt;Si hay algo que esconder*&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;li&gt;
&lt;li&gt;
&lt;p&gt;o hay algo que apagar*&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;li&gt;
&lt;li&gt;
&lt;p&gt;no es mucho lo que pido,*&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;li&gt;
&lt;li&gt;
&lt;p&gt;que sea el celular.*&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;li&gt;
&lt;li&gt;
&lt;p&gt;Si hay algo que decir*&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;li&gt;
&lt;li&gt;
&lt;p&gt;o hay algo que contar,*&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;li&gt;
&lt;li&gt;
&lt;p&gt;mejor te llamo al fijo,*&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;li&gt;
&lt;li&gt;
&lt;p&gt;no es cosa de gastar.*&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;li&gt;
&lt;li&gt;
&lt;p&gt;Y es que siempre estarán allí,*&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;li&gt;
&lt;li&gt;
&lt;p&gt;sacando sus fotitos,*&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;li&gt;
&lt;li&gt;
&lt;p&gt;no es ninguna novedad (los ponjas lo  hacían en el Mundial 98’).*&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;li&gt;
&lt;li&gt;
&lt;p&gt;No importa ya la edad,*&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;li&gt;
&lt;li&gt;
&lt;p&gt;ni la clase social,*&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;li&gt;
&lt;li&gt;
&lt;p&gt;Ministro o barrendero*&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;li&gt;
&lt;li&gt;
&lt;p&gt;“lo usan para trabajar”.     *&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;li&gt;
&lt;li&gt;
&lt;p&gt;Importa el proveedor,*&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;li&gt;
&lt;li&gt;
&lt;p&gt;importa su valor,*&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;li&gt;
&lt;li&gt;
&lt;p&gt;importa el chip, mamucha,*&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;li&gt;
&lt;li&gt;
&lt;p&gt;también importa el ring tone.*&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;li&gt;
&lt;li&gt;
&lt;p&gt;Porque tengo que ir a estudiar…*&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;li&gt;
&lt;li&gt;
&lt;p&gt;concluyo este poema*&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;li&gt;
&lt;li&gt;
&lt;p&gt;en un concepto musical:*&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;li&gt;
&lt;li&gt;
&lt;p&gt;¡Que un “móvil” es una luz*&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;li&gt;
&lt;li&gt;
&lt;p&gt;brillando en la oscuridad,*&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;li&gt;
&lt;li&gt;
&lt;p&gt;no hay nada más molesto*&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;li&gt;
&lt;li&gt;
&lt;p&gt;que tu puto celular!*&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;li&gt;
&lt;li&gt;
&lt;p&gt;Pero siempre estarán allí*&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;li&gt;
&lt;li&gt;
&lt;p&gt;jugando a los jueguitos*&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;li&gt;
&lt;li&gt;
&lt;p&gt;que encontraron sin saber…*&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;li&gt;
&lt;li&gt;
&lt;p&gt;¡Que un “móvil” es una luz*&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;li&gt;
&lt;li&gt;
&lt;p&gt;brillando en la oscuridad,*&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;li&gt;
&lt;li&gt;
&lt;p&gt;tiralo a la mierda*&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;li&gt;
&lt;li&gt;
&lt;p&gt;así no jode más!*&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;li&gt;
&lt;&#x2F;ul&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;script&gt;&lt;!-- D([&quot;mb&quot;,&quot;
\

\
Importa el proveedor,
\
importa su valor,
\
importa el chip, mamucha,
\
también importa el ring tone.
\

\
Porque tengo que ir a estudiar…
\
concluyo este poema
\
en un concepto musical:
\

\
¡Que un &quot;móvil&quot; es una luz
\
brillando en la oscuridad,
\
no hay nada más molesto
\
que tu puto celular!
\

\
Pero siempre estarán allí
\
jugando a los jueguitos
\
que encontraron sin saber...
\

\
¡Que un &quot;móvil&quot; es una luz
\
brillando en la oscuridad,
\
tiralo a la mierda
\
así no jode más!
\

\

\
beso grande y dulce.
\
un admirador no tan secreto.
\

\

\

\

\

&lt;div&gt;&lt;span class\u003d\&quot;gmail_quote\&quot;&gt;El día 16&#x2F;07&#x2F;05, &lt;b class\u003d\&quot;gmail_sendername\&quot;&gt;aitana castro&lt;&#x2F;b&gt; &lt;&lt;a href\u003d\&quot;mailto:aitana451@hotmail.com\&quot; target\u003d\&quot;_blank\&quot; onclick\u003d\&quot;return top.js.OpenExtLink(window,event,this)\&quot;&gt;aitana451@hotmail.com&lt;&#x2F;a&gt;&gt; escribió:&lt;&#x2F;span&gt;&quot;,1] );  &#x2F;&#x2F;--&gt;&lt;&#x2F;script&gt; Beso grande y dulce.
</content>
        
    </entry>
    <entry xml:lang="es">
        <title>Unos diítas después de la filantropía</title>
        <published>2006-02-15T19:20:43+00:00</published>
        <updated>2006-02-15T19:20:43+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <id>https://textosypretextos.pages.dev/blog/unos-diitas-despues-de-la/</id>
        
        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/unos-diitas-despues-de-la/">&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Martín, sobre el dibujito favorito, supongo que era Frutillitas, no sé si la conocés, pero era una cabezona, flaca, con cara, perfume y color del pelo, frutilla. Si la ves por ahí algún día decíle que venga a visitarme porque yo no me acuerdo de ella, sólo sé que me gustaba, pero no cómo era ni qué decía. Y esas cosas a una la marcan, son como un ejemplo de vida, una especie deeeeeeeeee… ¿que hubiera dicho Frutillitas del uno a uno?Ahora sólo tengo la nostalgia, y el recuerdo de su nombre, más tarde la pesadilla de despertar a la noche con la duda de si ¿era feminista? ¿o yo estoy yendo por el mal camino?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Y también ya te he contado que me gustaban las películas, las de Reyes y Princesas son las que más tengo en la memoria, hadas, fantasía, mitología. Entonces conocí los unicornios, me gustaban demasiado.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;En aquel tiempo yo deseaba las cosas en secreto, todavía lo hago ¿será para que nadie me copie? La cosa es que quería tener uno y lo imaginaba o lo representaba en mi mente de un azul celeste HERMOSO. Yo no sé lo había dicho a nadie, tenía 6 o 7 años y estábamos yendo para un terreno que luego sería casa de campo. Mi papá se bajó el auto a la mitad del camino, seguramente para comprarle cigarrillos a mí mamá, (¿me quedé realmente sola con ella o mi hermana nos hizo el favor de irse gateando un rato?). Entonces me dijo con una sonrisa:* *&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– ¿Sabés que voy a tener en el terreno cuando esté hecha la casa?
– No, ¿qué? – le dije yo.
– Un unicornio&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Fue de las ideas que por sí solas sirven para volar en la tierra del nunca jamás, una idea feliz. Se te llena de agua el pecho y hay un pescadito adentro que nada, te hace cosquillas y quiere salir. El agua sube, te quema los cachetes en rojo, te brota en azul de los ojos y termina en la boca, con gusto a beso. La sensación más linda del mundo. Ya veía a mi unicornio conmigo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Pero las madres saben ver esas cosas en los ojos, lástima que no sé dio cuenta antes de abrir la boca, yo creo que se asusto mucho al ver el tamaño o el tono de mi ilusión (¿en qué se mide eso Martín?) y rápido me dijo en tono suave:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Aiti, pero si los unicornios no existen.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Yo no le quería creer, pero era inevitable. El pescadito se ahogaba en el agua y se moría. Y el gusto a beso, era gusto a hoja seca. Se me había acabado el verano.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Y así más o menos son todos mis recuerdos, los momentos más felices con los momentos más tristes, casados hasta que la muerte los separe. Mi problema es que se me acaban los veranos todos los veranos y en algunas primaveras también, pero nunca empiezan. ¿por qué pasa eso Martín, me lo explicás?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Me gustaba Chatrán, como ya sabés, y Cupído Motorizado. Veía siempre las películas de Disney de los domingos. Alf ¿Vamos a Melmac algún día? El hombre araña, he man (me encantaban los dos) y los no sé qué intergalácticos, ¿así era? Te canto la canción: “son de aceeero, yyy de plaata…” y al final le hacían preguntas al niño de cobre y yo las contestaba todas (medio mal, pero las contestaba).&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Hoy sí ha hecho mi papá la fiesta de su cumple, hace un rato se han ido todos. Y para terminar el arrorró un último comentario que no puedo dejar de comentar. A 89 páginas del “campamento, plenario, cena de presentación… multiusos del ABM” y a 98 días de las historias de los cronopios la &lt;a target=&quot;_blank&quot; title=&quot;Filantropía&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.literaberinto.com&#x2F;CORTAZAR&#x2F;filantropia.htm&quot;&gt;Filantropía&lt;&#x2F;a&gt; nos ha encontrado, que si no hubiera sido por ella todavía seguís siendo mi primo y en vez de escuchar a Cortazar yo estaría quemándome con hielo de tanto poner el primer capítulo de Cien Años de Soledad, uuuuuuna y oooootra vez, leído por García Márquez… pero en vinilo. Así que, como en algún momento quise decirte, pero no me animé “Gracias por el fuego”….&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;[email recibido el 01&#x2F;07&#x2F;05]&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
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        <title>Ganas</title>
        <published>2006-02-15T19:10:37+00:00</published>
        <updated>2006-02-15T19:10:37+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/ganas/">&lt;p&gt;&lt;em&gt;Córdoba 21 de junio de 2005.&lt;&#x2F;em&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Tenía ganas de que estés acá conmigo, acá o en cualquier lado, no importa, pero que estemos los dos. Es que los labios se me están secando, y el doctor (ese que todos llevamos dentro) recetó que te diera besos en la espalda -muchos besos en la espalda, dijo- , y luego recorriera toda tu piel con mis labios. Me gusta este doctor. Sabe sanar.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Lo cierto es que no estabas cerca, te busqué en mi pieza, en el baño y abajo de la alfombra, por las dudas. Lo que tenia era un numero de teléfono garabateado en la contratapa de unos apuntes que tengo que leer desde hace mucho tiempo.No me aguanté y llamé. Piola tu abuela.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– &lt;em&gt;¿Quién le habla?&lt;&#x2F;em&gt; – preguntó antes de pasarme el numero de tu casa.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– &lt;em&gt;Martín, un…amigo.&lt;&#x2F;em&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– &lt;em&gt;¿Tenés para anotar?.&lt;&#x2F;em&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Ya tenia otro número y los restos del coraje invertido en el llamado anterior. Marqué el cuatro y el ocho rápidamente, el uno y el nueve inconscientemente más lento, y cuando iba por el segundo cinco ya me asusté. ¿Y si te complicaba? ¿Gabriela? ¿Sofia? ¿Un compañero? ¿Qué iba a decir? Mi susto no era por mi, era por vos… y colgué antes de que sonara. Mejor es que tus tiempos los manejes vos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Así que decidí escribirte, que para ser sincero, me gusta un poco más que hablar por teléfono. Pero no me sirve, no me sale, no me llena. Es que el ruido de la teclas en nada se parece a tu risa. Enviá una señal. Aunque sea un beso en la mejilla.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Besos (de mi boca en tu espalda)&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Martín&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>La clase de manejo</title>
        <published>2005-08-23T06:52:21+00:00</published>
        <updated>2005-08-23T06:52:21+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/la-clase-de-manejo/">&lt;p&gt;Fui a la terminal a buscar una encomienda y como el paquete era grande tomé un taxi para volver. Le dije la dirección, y arrancó.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– ¿Vos no sos de acá, cierto?
– No, soy de Neuquén.
– Sí, se nota, me di cuenta apenas subiste – me dice con la mirada clavada en el retrovisor, y sosteniendo el volante con una sola mano – la otra vez llevé a uno que era del sur también. De Bahía Blanca era el guaso.
– Mirá vos – respondo, algo desorientado por su relación geográfica.
– Uh, me acuerdo que el guaso sube y me dice “llevame a tal lado rápido” porque parece que estaba apurado el loco.  Já, a mi juego me llamaron. Al rato me dice “loco, podés ir un poco más despacio, porque quiero llegar, viste?”. Yo creo que él veía los autos más cerca de lo que yo les pasaba, porque tenía unos culos de botella así, mirá.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El taxista me hace el gesto con la mano que llevaba sobre la ventanilla, y gira todo su cuerpo, cabeza incluida, para cersiorarse de que entiendo que los lentes eran gruesos. Mientras tanto, con la otra mano esquiva a otro taxi que carga pasajeros en la mitad de la calle.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;–  ¿Doblo por San Lorenzo? – pregunta mientras ya dobla por San Lorenzo y me mira de nuevo.
– Si, está bien.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Hay silencio durante unos segundos, pero veo por el retrovisor que él quiere seguir hablando. Yo no tengo muchas ganas de hablar, pero pienso que más tarde tendré ganas de escribir. Entonces pregunto:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– ¿Es complicado manejar acá en Córdoba?
– ¡No! ¿Vos sabés manejar? ¿Querés manejar? En serio, tomá, manejá, yo estoy repodrido de manejar – me dicé mirándome nuevamente y soltando el volante, a la vez que frena un poco.
– No, está bien. Sé manejar, pero no. Mirá si pasa algo.
– Qué va a pasar si acá son todos unos giles – se ríe – Con lo único que tenés que tener cuidado es con los taxis y con los colectivos porque a ninguno le calienta si raya el coche, porque no son suyos los coches ¿entendés?. Por ejemplo este que va acá adelante, por ahí te para de golpe sin baliza ni nada y te lo comés de atrás. Y tampoco le vayás a tocar bocina, porque son capaz de bajarse con un fierro y agarrete el capó negro. Las demás normas de tránsito son las de todos lados, o sea las que vos quieras.
– ¿Son bravos los tacheros? – digo, un poco socarronamente
– Y si papá, acá porque es re facha, está lleno de estudiantes y de minitas,  pero mandate para los barrios. Hay que tener para meterse para allá.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Dobla cerrado por Independencia y acelera para pasar en amarillo el último semáforo. Llegamos a destino, me da una moneda de vuelto y me insiste:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– ¿En serio no querés manejar?&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>Poco cambio</title>
        <published>2005-08-15T02:48:08+00:00</published>
        <updated>2005-08-15T02:48:08+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/poco-cambio/">&lt;p&gt;Hubo un día que fue común a todos, pero muy especial para Juan González, el contador. Fue el día que le llegó por correo la caja que cambiaría su vida.
Dos semanas antes, en su oficina donde todo goza de aburrida perfección, recibió un llamado.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;─ Contador, llaman de una empresa de electrodomésticos y sólo desean hablar con usted.– avisó por el interno la secretaria, fingiendo ese respecto que no le tenía. &lt;br&gt;
─Está bien, pasemeló – aceptó González, algo molesto. &lt;br&gt;
─ Si… ¿señor González? &lt;br&gt;
─ Contador González, ¿en puedo ayudarlo?&lt;br&gt;
─ Soy representante de Lunatic Systems y queremos ofrecerle sin cargo ser betatester de un nuevo producto que lanzaremos al mercado, y creemos que sería ideal para personas como usted…&lt;br&gt;
─ Disculpe, estoy ocupado. &lt;br&gt;
─ Lo comprendo, y por eso el Telendro V1 es ideal para usted. Déjeme contarle y se lo enviaremos a su domicilio sin cargo. &lt;br&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El entrenado televendedor logró convencerlo y González aceptó probar durante algunas semanas el casco (o algo así) que, según prometían, cambiaría su vida.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Aquel día, uno más tarde de la fecha esperada, la caja con el Telendro estaba en sus manos. Presuroso la abrió y no pudo contener su genio: lo primero que hizo, incluso antes que mirar el aparato, fue leer el manual.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La forma de uso parecía sencilla, sólo debía colocar el casco sobre la cabeza mojada. González se detuvo en el apartado del manual que explicaba, no con demasiada precisión, cómo funcionaba el Telendro. Decía que una fina capa de Luniendro, un material sintetizado con minerales de la superficie lunar, reaccionaba químicamente con el cuero cabelludo y producía la estimulación del hemisferio menos desarrollado del cerebro.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;A Gonzáles le pareció absurdo y rió. Hacía mucho que no reía, tanto que ni siquiera recordaba cuando. Su vida era una tristeza y necesitaba un cambio. No tenía más que esperanzas en que, de la luna o no, ese aparato funcionara.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Se duchó y con su canoso pelo aun húmedo se echó en la cama y se colocó el casco. Quince minutos más tarde se convirtió en un lachorito, un insecto que suele encontrarse comiendo archivos en oficinas de AFIP.&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>La habitación</title>
        <published>2005-07-08T20:59:50+00:00</published>
        <updated>2005-07-08T20:59:50+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/la-habitacion/">&lt;p&gt;Entre muchos tachones y una caligrafía que a fuerza de teclado está cada vez más horrible, sobreviven los últimos textos que hice para &lt;a href=&quot;https:&#x2F;&#x2F;textosypretextos.pages.dev&#x2F;blog&#x2F;el-taller-gimnasio-de-la-neurona&#x2F;&quot;&gt;el taller de escritura&lt;&#x2F;a&gt;.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Antes de que pierda el cuaderno o, más probable, el coraje de mostrarlos, voy a ir publicando acá algunos de ellos, acompañados de la consigna que los parió (por cesárea).&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La mayoría de estos textos fueron escritos en clase, un martes a la tarde entre marcianos, de un tirón y en el poco tiempo que queda entre chupar mate, comer torta, y participar de la ronda de chistes verdes que suele haber.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Acá va el primero.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;Texto breve de observación-descripción. Describir un ambiente: la puerta, el piso, el techo, las paredes. Hay un solo mueble. La narración debe ser en primera persona y dirigida a alguien en particular.&lt;&#x2F;em&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;la-habitacion&quot;&gt;La habitación&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;La puerta era gigante, pero no tanto como nos parecía cuando eramos niños. La madera resquebrajada, el bronce ennegrecido y las telarañas en el ángulo del marco eran indicio de que muchos años han pasado y que nosotros también estamos viejos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Nos costó pero la abrimos. Hubo que palanquear porque no sé a quien se le ocurrió tapiar la habitación por adentro.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Apenas entramos tu hermano empezó a llorar y yo, bueno, yo también me emocióné mucho. En ese momento me di cuenta todo lo que él pertenecía a ese lugar o, mejor dicho, todo lo que se pertenecían. Sus lágrimas daban justo en el charquito de lluvia que se había formado en un desnivel del piso, aunque el techo, húmedo y enmohecido, no parecía tener agujeros.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Mientras yo intentaba destrabar la ventana para que entre algo de luz, él se acercó al escritorio. Cuantas veces habremos visto a tu viejo sentado allí, rodeado de esa interminable biblioteca de la que hoy sólo quedan huellas en la pared descascarada.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Tu hermano me dio esta carta para vos, es de tu viejo. Estaba en el segundo cajón.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
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        <title>Mi carrera secreta</title>
        <published>2005-07-05T03:34:42+00:00</published>
        <updated>2005-07-05T03:34:42+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/mi-carrera-secreta/">&lt;p&gt;En Córdoba es casi imposible jugar a las Carreras Secretas, esas que el Negro Dolina describía en &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;microcuentosycuentos.blogspot.com&#x2F;2012&#x2F;03&#x2F;carreras-secretas-alejandro-dolina.html&quot;&gt;un cuento&lt;&#x2F;a&gt;:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Se trata de elegir en la calle a una persona de caminar ágil y proponerse alcanzarlo antes de llegar a un punto establecido. Esta rigurosamente prohibido correr. Antes del comienzo de cada justa, se deciden las recompensas y penalidades: si llego a la esquina antes que el pelado, aprobare el examen de lingüística.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Esto sucede no por falta de ágiles competidores, mucho menos por ausencia de deseos del corredor, ni por escaséz de pelados.  El impedimento es más simple y arduo: las veredas son tan angostas y tanta gente camina por ellas que sólo los inconscientes correrían semejante riesgo. Imaginen que Boquita pierda los próximos veinte superclásicos sólo porque ayer no llegué a Cañada y Duarte Quirós antes que la señora aquella, cuya silueta ocupaba todo el ancho de la pista y me impedía ganar la posición.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Yo, que de niño solía jugar a las carreras secretas y de más grande a su versión en bicicleta, ahora disputo una con nuevas reglas; una carrera secreta y virtual.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Todavía no tengo claro qué puedo ganar, pero si sé lo que arriesgo: mi identidad.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Los participantes&lt;&#x2F;strong&gt;: Yo, Martín Gaitán, soltero, argentino, 23 años, residente en Córdoba-Argentina, estudiante de Ingeniería en Computación, desarrollador web.  Él, Martín Gaitán, soltero, argentino, 26 años, residente en Biarritz-Francia, jugador de rugby del Biarritz Olympique y del seleccionado argentino Los Pumas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;La carrera&lt;&#x2F;strong&gt;: &lt;a href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.google.com&#x2F;search?hl=es&amp;q=Mart%C3%ADn+Gait%C3%A1n&quot;&gt;la búsqueda de nuestro nombre en Google&lt;&#x2F;a&gt;.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La competencia es difícil y está claro que ambos queremos ganar. Hace un par de años cuando empezó la carrera (al menos para mi),  yo tenía un panorama desolador. Martín Gaitán se destacó en el mundial juvenil y logró una amedrentadora ventaja de los 9 primeros lugares de los resultados de búsqueda.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Fue por esa época en la que empecé a trabajar con &lt;a href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.spip.net&#x2F;es&quot;&gt;SPIP&lt;&#x2F;a&gt;, un software de gestión de contenidos online para desarrollar mis sitios. Poco a poco fui recuperando terreno y logré acercarme.  Mi estratagema incluía también colaborar en sitios con muchas visitas diarias,  y así lograr el empujoncito extra para alcanzar lo más alto del podio.  Pude &lt;a href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.spip-contrib.net&#x2F;_Martin-Gaitan_&quot;&gt;infiltrarme&lt;&#x2F;a&gt; en un sitio francés, escribiendo algunas colaboraciones técnicas que, en realidad, a nadie le interesan.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Ante mi arremetida, Martín Gaitán, mi rival, se cambió de club. De ser estrella en el Club Atlético San Isidro –conocido por tener la hinchada femenina más linda del mundo–, y ser el jugador mejor pago del campeonato argentino, pasó a un &lt;a href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.bo-pb.com&#x2F;&quot;&gt;club de baja reputación&lt;&#x2F;a&gt; de la Francia Vasca que poco puede pagarle, cuya hinchada está compuesta por 17 sudorosos gordos parecidos a Obelix y un japonés que sigue al equipo por internet mientras viaja en tren bala.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Pero no le importó abandonar la gloria; sólo quería recuperar el primer puesto de la carrera. Y claro, como yo avanzaba merced a sitios en francés, se le ocurrió que migrando a la tierra de Sartre podría presentarme lucha.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Hace unas semanas jugó una de sus últimas fichas. Gracias a él, su equipo salió campeón del campeonato francés, algo equiparable en fútbol a lo que hizo Diego con el Nápoles dos décadas atrás.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Pero no le alcanzó. Mi colaborador, Manu Ginóbili, ganó el Anillo de la NBA la misma semana, sólo para no dejarle lugar a mi contrincante en la prensa deportiva, y no incremente así su relevancia en el buscador.  Gracias Manu, te debo una.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Si me preguntaran diría que sí, que estoy cansado. Pero no puedo detenerme. Esta carrera es cruel por naturaleza, no tiene línea de llegada ni cinta para cortar con el abdomen en pose de esfuerzo. Mi carrera secreta terminará cuando uno de los dos pierda. Será cuando Martín Gaitán, el perdedor, sea confinado a las catacumbas del olvido, que queda en la séptima O de Goooooo&lt;strong&gt;o&lt;&#x2F;strong&gt;ogle, o más allá.&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>Bienvenidos al show</title>
        <published>2005-07-02T13:50:27+00:00</published>
        <updated>2005-07-02T13:50:27+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/bienvenidos-al-show/">&lt;p&gt;{&lt;blockquote class=&quot;epigrafe&quot;&gt;
&lt;p&gt;}
Bienvenidos al show&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;de este grupo de fulanos&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;cuestionando en italiano&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;por faltarnos religión.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Bienvenidos al camino&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;más errado del destino&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;y de alguna salvación…
{&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;blockquote&gt;
}&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Ma’PerQué&lt;&#x2F;strong&gt;, una banda de fulanos, está sonando mucho y bien por lo bares de Córdoba. Otro fulano, nuestro entrevistador, los escuchó una noche y e inmediatamente les echó la culpa de haberse enamorado de la ciudad y su cultura. Sabemos que nuestro entrevistador es un exagerado, pero afirma tener sus motivos. Luego los buscó durante algunas semanas, hasta que una tarde de sábado el pasto de una plaza fue testigo de esta charlita con Marcos y Exequiel, dos de los culpables. *&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;─ Marcos ¿Cómo ves a la cultura de Córdoba?&lt;&#x2F;strong&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;(Marcos) En Córdoba hubo una época de oro en los ’80, sobre todo en la parte artística, donde surgieron grandes bandas como Garage, Posdata y otras más. Después, por muchas cuestiones, hubo una depresión muy grande, y la falta de apoyo influyó mucho, claro.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Ahora de vuelta está surgiendo, y está surgiendo con mucho poder, porque hay bandas que están llevando mucha gente como los Juan Terrenal o los Cocineros. Hemos notado que hay una buena respuesta del público, y una necesidad de escuchar cosas nuestras. Como dice Bersuit, hay una argentinidad que está renaciendo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Significa que el argentino culturalmente necesita volver a mirarse a si mismo, ya se decepcionó del primer mundo que le prometió Menem. Hay una necesidad evidente de introspección, y en la cultura y en el arte se refleja clarísimo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;─ Este resurgimiento que marcás, ¿se debe al esfuerzo de la gente o a que hay más apoyo para la cultura?&lt;&#x2F;strong&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;(M) Se debe al esfuerzo de la gente, indudablemente. El músico tiene que hacer música, como pueda. Todo tiene que ver con la plata, cierto, pero si vos querés hacer música por plata, andate del país directamente, acá no hay plata.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;─ Vos sos arquitecto, ¿cierto? ¿Cómo compatibilizaste tu placer, la música, con los estudios?&lt;&#x2F;strong&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;(M) Yo tengo dos grandes vocaciones: la música y el diseño. La arquitectura fue una salida, yo quería estudiar diseño gráfico, pero esa carrera es privada y no podía bancarla. Entonces empecé arquitectura, y de golpe la terminé, mientras estudiaba música, mientras tenía mis bandas, mientras militaba en política en la facultad. Hubo unos cambios de planes que de casualidad a mi promoción la favoreció, cosas que no suelen pasar, y bueno, el último tiempo me puse las pilas y terminé. Pero no me gusta la arquitectura.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;─ Ahora, para otra gente que no tiene muy claro dedicarse a la música pero le gusta, ¿qué podes decir vos sobre ese esfuerzo que significa seguir luchando en los dos frentes?&lt;&#x2F;strong&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;(M) Es jodido, pero si hay voluntad hay todo, y no hay que tenerle miedo a la lucha. Hay todo un mito con respecto a eso, es eso de medir el futuro en plata, y entonces se dice “no la música no, te vas a cagar de hambre”.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;─ Si, y el otro mito que dice que el estudio no te deja hacer otra cosa.&lt;&#x2F;strong&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;(M) Si, cierto. Pero la pasión y los huevos te dejan hacer música, y otras cosas también. Esta bien, el sistema está mas armado para un abogado que para un músico, es más fácil para un empresario que para un artista, pero creo que el cambio se puede dar, y creo que se va a dar desde Córdoba. Perdí mi fe religiosa y la puse toda en el arte. Hemos sido centro cultural del país, revolucionario y cultural diría. Desde la reforma, el Cordobazo…el siglo 20 le pertenece a Córdoba revolucionariamente hablando, y entonces ¿por qué no el siglo 21?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;─ Hablemos de la banda, ¿Cuáles son sus raíces? ¿Qué música hacen?&lt;&#x2F;strong&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;(M) A lo que hacemos le hemos puesto muchos nombres: música urbana, rock latino, que se yo. En realidad lo que hacemos es fusión, y eso siempre se ha dado en Córdoba. Esta es una ciudad universitaria, y eso hace que haya diversidad cultural. Se ha armado un licuado de cosas, siempre ha sido así, se reciben influencias del norte, del sur, de todos lados. Es un calicanto de cosas, una mezcla hermosa. Y yo esa mezcla la tengo desde siempre. A mi no me gusta sólo los Beatles y nada más. Ya sea desde el folclore, desde el rock, lo latinoamericano o el jazz estás constantemente chupando música. Y con los chicos de la banda sucede lo mismo, ellos escuchan música de todo tipo. Por eso nos juntamos, sentimos una compatibilidad muy fuerte.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;─ Las letras, ¿De qué hablan?&lt;&#x2F;strong&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;(M) Hay una gran duda, venimos de una crisis cultural muy grande y ha caído la confianza en los políticos y en la religión. Estamos en un momento de derrumbe cultural y humano. Yo lo que siento es que las letras van por ese lado.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;De hecho el disco se llama “La eterna pregunta”, por Ma’PerQué, pero también por esa búsqueda constante por saber dónde estamos. Las grandes ciudades nos han convertido en seres que vivimos en la estratosfera, y nosotros queremos bajar. No se puede hacer arte sin convivir con tu entorno, y sobre todo en la Argentina hay una necesidad de mirarnos, juntarnos de vuelta. Algo reventó y no hay sustento aún. La música puede servir un poco para eso.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;─ En este descreimiento, en la apatía que hay ¿como encajan el humor?&lt;&#x2F;strong&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;(M) El humor es imprescindible. No existe herramienta mas cruda ni mas efectiva de criticar y de mostrar la realidad que a través del humor. Es algo que está innato en el hombre, sobre todo en los cordobeses, y te acerca mucho con el público y se genera un cariño muy grande. El humor que nosotros manejamos es malo, muy básico digamos, no es un humor culto. Nosotros buscamos el humor cotidiano, y acá en Córdoba vos levantás una piedra y hay un guaso contando un chiste. Y en ese humor lo que buscamos es la critica.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;*Exequiel, el Pelado, tenia el reloj atrasado y recién está llegando. Se sienta en el pasto, ofrece gaseosa mientras sorbe mordiendo la pajita,  y se prende a la charla.  *&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;**- Pelado, ¿Qué es para vos formar parte de Ma’perque? **&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;(Exequiel) Todo comenzó con la invitación de Marcos, y entramos para meter un poco de nuestra música a lo que hacia él. Pero después fue cambiando y ahora todos los que estamos en Ma’perque somos parte de la banda, no es como antes que eramos, digamos, los músicos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Además lo primero es que nosotros la pasamos bien. El músico no hace algo para el otro exclusivamente. Cuando uno hace algo para los demás, sin gusto, sin satisfacción, no sé cuanto aguantas ¿viste? Con cualquier trabajo pasa igual, si no te da satisfacción aguantas poco, o vivís poco, que es peor. Y si a su vez a la gente le gusta y responde, tenes la combinación perfecta.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;─ Me contaron que están grabando el primer disco ¿Qué significa para ustedes este paso?&lt;&#x2F;strong&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;(M) Es un parto, estamos pariendo un guaso de 20 años ─ (risas) ─ .
No, primero es maravilloso, es el sueño del músico. Y segundo hemos aprendido mucho, hay que cambiar la cabeza, es muy difícil porque hay que tomarse las cosas en serio y cuidar todos los detalles, esta es nuestra carta de presentación.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;(E) El disco es nuestra otra cara, porque ahí no está tanto lo que es la banda en vivo. En el disco tenés las preocupaciones de que tiene que sonar todo perfecto. Y en vivo hay otras cosas, tenes el juego con la gente, la adrenalina, las banderas…las bengalas no porque se prende fuego todo (risas).&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;─ El show de Ma’PerQue en vivo, ¿Lo ven como algo innovador?&lt;&#x2F;strong&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;(E) Siempre la llave para abrir la puerta es el show. Quizás el que más experiencia tiene es Marcos, pero ninguno de nosotros es actor. Lo que hacemos es contar las mismas gansadas que decimos cuando nos juntamos a comer un asado, sólo que las escribimos para no sumarle gansadas extras y estar hablando 5 horas…&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;(M) Es un arma de doble filo, porque cuando a la gente le gusta lo que vos estas diciendo, podemos estar todo el día. Nos cuesta frenar, decir cortemos acá y hagamos música que también está bueno ¿cierto? Pero es muy divertido hacerlo, es algo que nos identifica.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;─ ¿Tienen un público que los sigue?&lt;&#x2F;strong&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;(E) Es algo lindo estar tocando y encontrar caras conocidas de otras presentaciones, gente que por ahí no conocemos. Yo no entiendo un carajo cómo hay gente que nos puede seguir a todos lados, sobre todo después de algunos recitales que han sido espantosos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;(M) A mi me ha pasado que por la calle alguien te pregunta “Loco, cuando tocan de nuevo”, y soprendido respondo “bueno, ya vamos a tocar, ¿cuando nos viste vos?”, y el loco te dice “los vi una sola vez, y no los pude ver mas”. O sea, es como que se quedó con ganas de verte. Y eso a mi me emociona, es muy lindo porque es como que ya le estas debiendo algo, y te da ganas de seguir con muchas ganas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;─ Che, ¿Cómo ven el futuro de la banda? ¿Tienen ganas de salir de Córdoba?&lt;&#x2F;strong&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;(E) Si, sin dudas, pero no porque en Córdoba no pase nada. Va, no pasa nada (risas). No, no, simplemente porque creo lo ideal es abrirse camino y mostrar lo que hacemos. Sino seriamos unos masturbadores musicales ¿Me entendés? Hacemos todo sólo para nosotros, y no, uno tiene que mostrar lo que hace lo más que se pueda.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;(M) Viajar es una de las metas, conocer el mundo a quién no le gusta. Y encima haciendo lo que te gusta, sería lo ideal. Yo por lo pronto lo que querría es que ese perro ponga en pelotas a esa mina.
(risas). No, es medio pelotudo el perro.  Che eso borralo, no seas
pelotudo que mi novia me mata.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Bueno, el deseo es bajar todo este vuelo. Fijate,  él está laburando, yo también, y los demás igual. Por ahí decir bueno, ahora se puede. Sonará frívolo pero lo que queremos es poder dedicarnos a full a esto, porque ahora no se puede, estamos laburando 12 horas por día para poder hacer lo que nos gusta. En este momento esa es la única forma, pero yo tengo una frase filosofal que dice “despacito y con saliva, el elefante se cogió a la hormiga”.&lt;&#x2F;p&gt;
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&lt;div class=&quot;article-postscript&quot;&gt;
  &lt;p class=&quot;article-postscript-label&quot;&gt;Posdata&lt;&#x2F;p&gt;
  &lt;p&gt;Esta entrevista la hice para la revista Wayra del Centro de Estudiantes de la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la Universidad Nacional de Córdoba (CEICiN), proyecto que cajoneamos por unos días, pero pronto resucitará. Porque el viento nunca deja de soplar.*&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;div&gt;
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        <title>Querida Cami</title>
        <published>2005-05-27T08:46:36+00:00</published>
        <updated>2005-05-27T08:46:36+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/querida-cami/">&lt;p&gt;Querida Cami:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Ayer fue tu cumple numero siete, y como no me alcanzó con hablarte por teléfono, quería escribirte una cartita. Mientras escribo esto son las seis y media de la mañana, y por atrás de todos los edificios que se ven desde mi ventana, está por salir el sol. Seguro que ahora vos estarás durmiendo y soñando cosas lindas, siempre que tu hermanito no esté llorando mucho. Yo, como no podía dormir, me puse a mirar las fotos que tengo pegadas con cintéx al lado de mi cama y me dieron ganas de escribirte.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;¡Siete años, Cami! Y que lindos que fueron para toda la familia tus siete años. No me acuerdo mucho de la noche cuando tus papis nos contaron que ibas a venir, pero estábamos en el livin de nuestra casa, la Abue, Nano y yo. La más contenta fue la abuela, y creo que yo me asusté más que tu papá –que aunque diga que no, estaba asustado– . La abue dice que es porque me parezco, en algunas cosas, al abuelo Walter.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Esos meses en los que vos estabas en la pancita se pasaron rápido, aunque tu mami probablemente no coincidirá conmigo. Lo cierto es que todos estábamos ansiosos esperándote y lo más gracioso es que nadie sabía si eras una nena o un nene, porque tus papis quisieron que fuese una sorpresa para todos. Te llamaban &lt;em&gt;Junior&lt;&#x2F;em&gt;, que según ellos es un nombre unisex (o sea, que sirve para nenes y para nenas).&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Igual, muchos en la familia, casi todos, creían que ibas a ser un varón. Y hasta tu tío Nano aparece en un video que filmamos un día antes de tu llegada, dándole la bienvenida a &lt;em&gt;Santiago&lt;&#x2F;em&gt;, que es como te hubieses llamado si tuvieras pitito. Yo no estaba seguro, pero como me gusta dar la contra, decía que ibas a ser una nena…¡y acerté!&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Al fin naciste y fue una emoción para todos. Yo fui a verte recién a la tarde, porque la abue no me dejó faltar a la escuela. Eras chiquitita, pelada y tenías los cachetes colorados. Alzarte por primera vez fue una de las cosas mas lindas que me pasaron. Bueno, ser tu tío es una de las cosas mas lindas que me pasaron.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Anoche cuando hablé con vos, me dieron muchas ganas de estar allá para darte muchos besos, decirte feliz cumple y darte ese regalo que me pediste. Y también para que juguemos a ver cochinadas en el techo, tomar un helado, o que intentemos alejar tu miedo a andar en bicicleta.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Sabés, el miércoles, un día antes que el tuyo, fue el cumpleaños de otra nena que conozco, que se llama Daiana y es un poco más grande que vos. Vive con sus papás y sus hermanitos acá en Córdoba. A esa nena, y a otros muchos, los conocí porque los sábados voy con unos amigos a la escuelita de su barrio y les ayudamos a hacer las tareas, jugamos y le damos la leche con facturas o sanguchitos. Es re lindo ir porque me divierto mucho, y creo que a ellos también les gusta que vayamos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;A Daiana hace unas semanas le pasó algo un poco triste. Su pieza, que es un poco de ladrillo y otro poco de madera, se prendió fuego. Por suerte nadie se lastimó, pero se llevaron un susto muy grande porque estaba durmiendo su hermanita que tiene la edad de Joaco, y además perdieron toda la ropa. Daiana igual estaba contenta, porque me contó que los vecinos del barrio y sus tios los ayudaron, y entre todos juntaron ropa y zapatillas para darles. Además su tia, que vive en un lugar llamado Río Primero, le dijo que en las vacaciones de invierno puede ir con ella y ayudarle a limpiar la casa de unos señores, y entonces ganar un poco de plata para comprarse lo que quiera. Ella dice que se va a comprar el compact de Floricienta y unos jeans nuevos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Hasta ayer, que me dijiste que querías la peli de Bob Esponja, yo te iba a regalar un libro de cuentos, y de paso iba a regalarle uno de poesías a Daiana, porque a ella le encantan las poesías y las canciones de amor. ¿Vos que opinás, le gustará mi regalo?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Cami, sé que sabés leer y escribir muy bien, pero no estoy seguro si entenderás del todo esta cartita. Es que ni yo sé bien qué quiero contarte, ando un poco confundido. A veces me da miedo darme cuenta que hay muchas cosas feas que pasan, y ese miedo me confunde. Pero estoy seguro que las cosas feas se pueden cambiar por otras muy lindas, porque somos muchos los que queremos que cambien y sólo nos falta ponernos de acuerdo en qué hacer, y hacerlo. Ojo, no dije que esa tarea fuera fácil; y después de todo es mejor, a nosotros dos siempre nos aburren las tareas fáciles.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Ahora tenés siete, y aunque algunos puedan decirte (por conveniencia) que ya sos una nena grande, aún sos chiquita. Pero eso no impidió que desde hace mucho sepas cosas muy pero muy importantes como reírte mucho, ser buena con todos y regalarnos, con tus ocurrencias y tus mimos, mucha felicidad.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;¡Que lindo! Recién, como hace siete años, acaba de salir el sol.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Te quiero mucho.
TiN&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>El choque</title>
        <published>2005-05-17T03:04:54+00:00</published>
        <updated>2005-05-17T03:04:54+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/el-choque/">&lt;p&gt;Ayer a la tarde, en el programa radial de Jorge Guinzburg se produjo la recurrente discusión sobre cómo conducen las mujeres; si mejor o peor que los hombres. Ese debate siempre tiene como punto de partida la noticia sobre un &lt;em&gt;“nuevo estudio realizado por investigadores de un País X”&lt;&#x2F;em&gt;. Esta vez el país X era Alemania, pero como sucede con esta discusión, a nadie le importa.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Sin embargo, el tema me hizo reflexionar un instante: &lt;em&gt;Yo…¿Cómo conduzco?&lt;&#x2F;em&gt;. Inmediatamente me respondí &lt;em&gt;“muy bien”&lt;&#x2F;em&gt;, y seguí rumbo, walkman en mano, siempre a gusto con mi subjetividad. Pero ya no iba sólo. Ahí estaba, empolvado, casi marchito, el resucitado recuerdo de mi único accidente de tránsito.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Hace algunos años, cuando empecé ingeniería en Neuquén, la conocí. Yo era estudiante de Electrónica y ella de Química, pero cursábamos juntos algunas materias y alguien nos presentó. Entonces era rubia, e incluso se notaba que alguna vez lo había sido también sin tintura. Simplemente sonrió y me enamoré, o sea, me volví un estúpido.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Me da vergüenza recordar que llegué a hacer cosas tan babosamente cursis. Por ejemplo, le regalé un libro de Pablo Neruda, envuelto para regalo y con moñito, a la entrada de una clase de Análisis Matemático II. Encima, el dato que costosamente había obtenido era falso: su cumpleaños era dos días después.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Creo que fue el mismo desacreditado informante el que trajo la noticia de que a mi amada le gustaba el tango. Con poco margen para desconfiar, dada mi avidez de cualquier tipo de datos, di por cierto el comentario. Así ideé la estratagema: en las pocas ocasiones que tenia para conversar con ella, sin mucho disimulo insertaba algún parlamento relacionado con el 2x4. Manotazos intelectuales casi siempre ineficaces.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Fueron semanas de arduo estudio a conciencia, ya que corría con la arrolladora desventaja de no tener noción alguna sobre el asunto. Hasta largas horas de la madrugada me la pasaba escuchando a Gardel, al Polaco, a Piazzola, a Adriana Varela, e incluso al Gotan Project, intentando cubrir todas las épocas y estilos. También trataba de memorizar &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;argentina.informatik.uni-muenchen.de&#x2F;tangos&#x2F;&quot;&gt;cientos de letras&lt;&#x2F;a&gt;, pero con el lunfardo, que parecía tan fácil en la voz de Edmundo Rivero, no había caso. Todo fue en vano. Al tiempo supe que, en realidad, lo que le gustaba era bailar el tango; y se sabe, ahí voy muerto. Aunque el baile se tratáse de quedarse quieto, yo sería un perro.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El tiempo, fiel a su mala costumbre, transcurrió. Quizás por mi agotamiento, quizás porque ya no había clases comunes y la veía menos, quizás porque tenía como novio a un grandote con más pinta de fajar fuerte que de bailar tango, empecé a olvidarla. Volvía paulatinamente a recuperar mi cordura, que es escaza por naturaleza. Pero el destino estaba escrito: el final iba a ser triste, pero no aburrido.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Un sábado, un encuentro deportivo organizado por el centro de estudiantes nos convocó a ambos, y los dos asistimos en vehículos de nuestros respectivos padres. Ella en un Fiat 147 en venta. Yo en una Ford F100 sin frenos. Justo en la esquina de la facultad, juro que sin querer, la choqué. Por suerte, la cuestión no pasó a mayores. Un raspón en su paragolpes y una optica rota, que el seguro cubriría. Papá Gaitán no pone líquido de frenos, pero tiene los papeles en regla.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Un tiempo después comenzó a llamarme, y para que enfatizar el descenlance, digamos que me enteré de su ruptura con el grandote. Por esas ocurrencias de mi imaginación claramente afectada por mis hormonas, supuse que la intención de los reiterados llamados era confesarme su profundo arrepentimiento, y pidiendo perdón abalanzarse a mis brazos. Alcancé incluso a elucubrar la actitud a tomar, absolutamente convencido de que mi hipótesis era acertada.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Por fin, su enésimo llamado me encontró al teléfono.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– &lt;em&gt;Hola Martín, por fin te engancho. ¿Te dijeron que te estuve llamando? * – se escuchaba su voz algo tímida y dubitativa, que aferraba mis sospechas e inflaba mi orgullo.
– &lt;em&gt;Si, me avisaron. Disculpame, no tuve tiempo de llamarte&lt;&#x2F;em&gt; – contesté altivo, exigiendo tácitamente un mayor esfuerzo de su parte.
– * Martín, eh…no sé cómo decirte esto.  Necesito que hablemos, pero no por teléfono.  No puedo por teléfono. ¿Nos podemos ver?&lt;&#x2F;em&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;No había lugar a dudas. Una vez más (léase como nunca) yo tenía razón.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– * Si, claro que podemos vernos, pero adelántame algo. Me dejás con la intriga.* – dije simulando un desconocimiento que creía muy distante de mi.
– * No, no puedo. Mañana a las cinco, en el Café Italiano ¿dale?*
– * Bueno, dale*.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;No dormí en toda la noche, y por única vez en mi vida llegué puntual a una cita. Es más, llegué con diez minutos de anticipación, que tuve que desperdiciar escondido tras una vidriera hasta que legó. Recién ahí hice mi aparición, con la cara de espontaneidad que mejor me salía después de una mañana entera practicando frente al espejo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Estaba divina, pero algo nerviosa. Mi pensamiento de entonces: &lt;em&gt;“No es para menos, una chica como ella nunca se arrepiente de sus actos ni declara su amor tardíamente, ni siquiera aunque se trate de un hombre tan grandioso como yo”&lt;&#x2F;em&gt;.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– &lt;em&gt;Acá estamos&lt;&#x2F;em&gt; – rompí el hielo, canchero, como si acabara de develar uno de los misterios de la humanidad.
– &lt;em&gt;Si, estamos acá&lt;&#x2F;em&gt; – respondió, dilatando el momento de la confesión que yo me negaba a condonar.
– &lt;em&gt;Entonces… ¿qué tenés para decirme?&lt;&#x2F;em&gt; –  le puse, gozoso y repentino, el puñal al cuello.
– &lt;em&gt;Bueno, es difícil…te digo. Es que hace bastante de esto… ¿Te acordás aquella vez cuando chocamos?&lt;&#x2F;em&gt;
– *Ajá * – asentí, sin poder ocultar mi sonrisa.
– &lt;em&gt;Bueno,  ahí quise decirteló, pero no me animé….&lt;&#x2F;em&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Por alguna fuerza extraña no me rendí a la tentación de callarla con un beso apasionado, para decirle luego &lt;em&gt;“Ya sabía lo que me querés decir, tontita. Y si, te perdono”&lt;&#x2F;em&gt;.  Pero la cosa era menos divertida para mi, y mucho más para ustedes.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– *Lo que quiero pedirte es…bueno…si me podés reintegrar los quince pesos que me costó la exposición policial que tuve que hacer para el seguro, por lo del acciden…. *&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Siguió hablando, pero ya no sé bien qué. Todo se volvió lento, no había sonidos ni voces, y comenzó a hacer muchísimo frío. Saqué mi billetera, le di su dinero, pagué los dos cafés, saludé y me fui.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Lo triste es que no existen pólizas de seguro para este tipo de choques. Que injusticia.&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>El taller, gimnasio de la neurona</title>
        <published>2005-04-26T23:31:29+00:00</published>
        <updated>2005-04-26T23:31:29+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/el-taller-gimnasio-de-la-neurona/">&lt;p&gt;Mis ganas son susceptibles a muchas cosas. Al frío, a la rutina, a mis gustos, a la falta de una “idea brillante”, a mis noches y mañanas. Mariconas resultaron mis ganas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Para hacerlas mas machitas y obligarlas un poco a aparecer, hace unas semanas empecé un taller de escritura creativa coordinado por un tal Jorge Felippa, que me vine a enterar luego, es profesor, editor y escritor con flamante primer libro publicado.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La metodología del taller es simple. Se trabaja sobre algún eje temático o teórico propuesto por Jorge, se hace una lluvia de palabras grupal al respecto, y esos son los ladrillos para construir, ahí mismo y como podamos, un texto.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Nadie dijo que fuera fácil, y en general uno se queda con ese gustito de que lo que sale ahí nada tiene que ver con lo que a uno le gustaría y podría escribir. Pero es un juego de entrenamiento y aprendizaje; son ejercicios para ablandar la muñeca y, de paso, sacudir la neurona. Lo bueno es que las susceptibles ganas se quedan pataleando de bronca cuando la (forzada) espontaneidad les usurpa el protagonismo. Con o sin ellas, se puede sembrar escritura. Claro que para cosechar buenos frutos hay que trabajar mucho, y ahí si que hacen falta.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Acá les dejo algunos de los textos que escribí en el taller  tanto, algunos &lt;em&gt;in situ&lt;&#x2F;em&gt; y otros como de tarea en mi casa. No sé a cuales dediqué más tiempo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;La leyenda del Surucucú&lt;&#x2F;strong&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Nos dan una lista de palabras que existen, pero que nadie sabe (en ese momento) qué significan. De acuerdo a “cómo nos suenan” debemos proponer otras que describan las imágenes subjetivas que nos evocan. Con las disparadoras y algunas de las disparadas cada uno escribió un texto.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Las palabras en cuestión fueron &lt;em&gt;“matoco”, “chuchurrido”, “pelargonio” y “quijondo”&lt;&#x2F;em&gt;.  El que sigue es mi texto original, sin modificación alguna.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;En las noches más calurosas del Paraguay, si se puede ver la constelación Pelargonio, los abuelos cuentan a sus nietos la leyenda del Surucucú. Como sucede habitualmente con las leyendas, hay innumerables versiones, casi tantas como abuelos paraguayos.
Algunos describen al Surucucú como un caballo enano y tosco, y otros afirman, en cambio, que es un pez peludo y áspero. Lo cierto, mejor dicho lo común a todas las versiones, es que el Surucucú sólo se puede ver si se siente un dolor quijondo. Claro, además de lo difícil que resulta distinguir algo que no sabemos cómo puede ser, todos dudan si además están sintiendo, sin saberlo, este dolor. Los guaraníes decían que cuando el matoco dormía, o el amor se acababa, el alma sufría quijondo.
Según la leyenda, cuando alguien ve un surucucú debe tocarlo inmediatamente, porque de esa manera se liberará para le resto de su vida del mal mayor: el aburrimiento. En algunas casas del Paraguay y de la Mesopotamia Argentina cuelgan jámparos de los techos porque, según la tradición, su chichirrido atrae al Surucucú.
Pero así como puede ser bendición, la aparición también puede ser un peligro: quien está en presencia de un surucucú y no tiene la hidalguía de acariciarlo se convertirá en un ogro la próxima noche que aparezca ante alguien.
Don Juan Montepío, gran conocedor de la leyenda que hoy se encuentra preso en Asunción, pasaba cada día de su juventud persiguiendo a las muchachas de su pueblo. Las emboscaba, y soprendidas las tocaba hasta el cachetazo. Argumentaba que eran surucucúes, y él no quería volverse un monstruo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Exquisiteses&lt;&#x2F;strong&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Trabajamos con la subjetividad en torno a un pilar de la idiosincrasia argentina: la comida. Tuvimos que hacer una tarea durante la semana sobre esto y como de costumbre, la dejé para veinte minutos antes de presentarla. El ejercicio consistía en escribir un texto que empezara con la frase &lt;em&gt;“Las albóndigas del Egipto eran exactas en la textura, porque exacta era la proporción de carne y miga de pan”&lt;&#x2F;em&gt;, incluir unas diez líneas después &lt;em&gt;“no podía tolerar la solución tomate aplicada como recurso”&lt;&#x2F;em&gt; y terminar con &lt;em&gt;“su acidez equilibrada es garantía de sabor refrescante y duradero”&lt;&#x2F;em&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Parece difícil, pero es sólo cuestión de jugar, aunque sea unos minutos. Esto me salió.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;– &lt;em&gt;Las albóndigas del Egipto eran exactas en la textura, porque exacta era la proporción de carne y miga de pan&lt;&#x2F;em&gt; – me cuenta Pablo con la convicción de un erudito. Olvidados habrán quedado los elogios a la textura si aquellas albóndigas egipcias tuvieron el mismo gusto que las que comimos anoche.
Ana pone voluntad, de eso no hay dudas, pero sus comidas son el ejemplo irrefutable de que el buen gusto poco tiene que ver con las buenas intenciones. Para colmo, ni Pablo ni yo tenemos suficiente confianza y entonces debemos disimular, aunque yo evito los halágos hipócritas que mi amigo esgrime.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Había encontrado una coartada en la ensalada, pero al tecer bocado, yo ya no
podía tolerar la solución tomate aplicada como recurso, por la simple razón de que Ana tampoco escatima con el vinagre.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Pablo seguía hablando sin parar, le encanta ese papel de centro de atención. Para mi mejor, a esa altura de la cena estaba retorciendome en silencio. Lo poco que había comido alcanzaba perfectamente para seguir con hambre y tener nauseas al mismo tiempo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;De repente sucedió, la solución me encontró a mi, no fue al reves. Un caudal contundente de vómito traspasaba mi garganta, pero mi boca y mi vergüenza hicieron fuerza y le impidieron salir. Entones tragué agachando en simultáneo la cabeza para disimular.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Exquisito. Sacié el hambre y el mal gusto en un sólo sorbo. Ahora lo sé, su acidez equilibrada es garantía de un sabor refrescante y duradero.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;El ladrido&lt;&#x2F;strong&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Hoy trabajamos con comparaciones como técnica. Nos explicaba Jorge la utilidad de adjetivar sobre sensaciones y no tanto sobre emociones, porque así se logra trasmitir una imagen que el lector puede compartir (sentir) más fácilmente.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La técnica para hacer comparaciones fue la siguiente: una columna que listaba voces y sonidos (gemido, grito, ladrido, campanada, zumbido, etc) . Luego le agregábamos un primer adjetivo que nada tenga que ver con lo auditivo, pero si pertenezca a lo sensorial; por ejemplo agrio, nauseabundo, punzante. La tercer columna, predecida del correspondiente conector “y”, eran adjetivos que esta vez podían ser subjetivos: desesperado, melancólico, hartante, solitario. Y ahí venía el “como” y la comparación, que cada uno decidía a su antojo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Conste que el texto está absolutamente condicionado por las comparaciones (y&#x2F;o metáforas) obtenidas, y en nada tiene que ver con mi situación habitacional actual, bien cómoda por cierto. Aclarado el asunto, los dejo con la producción:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;La tele está prendida, es un zumbido pegajoso y hartante que me persigue y me encuentra. Hay gente alienada frente a él, y no tengo autoridad o valentía suficiente para apagarla.
Es tarde, en una horas debo entregar el texto, y este departamento cada vez se hace más chico; el espacio se consume como el tiempo. Y encima hace frío.
Me queda el salvavidas de siempre cuando la melancolía me invade: mi libro favorito, baño y llave. Pero la conspiración que vive dentro mio atraviesa cualquier puerta y entonces la inspiración queda tan lejos como un suspiro dulce y melancólico. Justo a mis espaldas, sobre la pared del inodoro donde estoy sentado, un obrero golpea fuerte para construir el décimo piso del edificio nuevo, destruyendo los cimientos de mi tranquilidad.
No puedo más. Estallo en un ladrido agrio y doloroso como un abuelo en la calle.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
</content>
        
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        <title>Collage de cinismos</title>
        <published>2005-04-16T03:59:41+00:00</published>
        <updated>2005-04-16T03:59:41+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/collage-de-cinismos/">&lt;h3 id=&quot;uno&quot;&gt;UNO&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;Jorge Sobisch, el actual gobernador de la provincia de Neuquén, continúa su &lt;a href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.sobischpresidente.com&quot;&gt;campaña&lt;&#x2F;a&gt; para las elecciones presidenciales de 2007, en la cual ya lleva gastado –faltando más de 24 meses para los comicios– cifras millonarias.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Desde hace unas semanas, la ciudad de Córdoba está empapelada con la imagen de un Sobisch apacible y digitalmente rejuvenecido, y hermosas promotoras reparten volantes a toda persona que camine por el microcentro.  El papel dice:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;“Planificación y gestión con sentido común,
ES LO QUE QUIERO PARA MI PAIS,
así lo logramos en Neuquén”.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;En paralelo, la Provincia de Neuquén organizó un “&lt;a href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.alimentacionysociedad.neuquen.org&quot;&gt;Congreso Internacional de Alimentación y Sociedad”&lt;&#x2F;a&gt;, al que también se invitaba con afiches en las calles de esta ciudad, esta vez oficialmente pagados por los neuquinos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Mientras el gobernador neuquino coronaba el turno cordobés de su campaña con un acto de dudosa convocatoria y reuniones con políticos y obispos locales,  en Neuquén los trabajadores de la salud continuaban su huelga por aumento salarial. Ayer, 15 de abril,   &lt;a href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.rionegro.com.ar&#x2F;arch200504&#x2F;15&#x2F;r15j05.php&quot;&gt;se leía en el  diario Río Negro&lt;&#x2F;a&gt;;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;“Anoche fueron trasladados ocho chiquitos del servicio de Neonatología del Hospital Neuquén. El conflicto de Salud entró en una etapa crítica. La oferta de aumento presentada por el gobierno no conformó a los trabajadores.”&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;h3 id=&quot;dos&quot;&gt;DOS&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;En la pared de una escuela primaria de la ciudad de Córdoba se lee, sobre papel afiche amarillo, una producción grupal de la clase de lengua.   Dice así:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;div class=&quot;poetry&quot;&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Mi vida en Córdoba&lt;&#x2F;strong&gt;&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
&lt;em&gt;Tus calles he recorrido&lt;br&gt;
con mi carrito cartoneando.&lt;br&gt;
No me olvido de esa noche&lt;br&gt;
cuando me paró la CAP&lt;br&gt;
                 en el mercado.&lt;br&gt;
No tenía documentos&lt;br&gt;
y me llevaron al centro.&lt;&#x2F;em&gt;&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
&lt;em&gt;Otras noche intoxicado,&lt;br&gt;
me he bardeado los fines de semana&lt;br&gt;
                 y los feriados.&lt;br&gt;
Cómo olvidarse de esa noche&lt;br&gt;
que le robé el estereo al coche&lt;&#x2F;em&gt;&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
&lt;em&gt;Qué decir del Parque Las Heras,&lt;br&gt;
si habré allí arrebatado carteras.&lt;br&gt;
Y por le Río Suquía&lt;br&gt;
me habré hecho un par de amigas.&lt;&#x2F;em&gt;&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
&lt;em&gt;Voy cortando cadenas,&lt;br&gt;
estoy creciendo en miserias;&lt;br&gt;
pero las personas no mueren,&lt;br&gt;
porque Córdoba es grande y fuerte.&lt;&#x2F;em&gt;&lt;br&gt;
&lt;br&gt;
&lt;strong&gt;6ºB - Escuela “Alejandro Carbó”&lt;&#x2F;strong&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;div&gt;
&lt;p&gt;En forma perpendicular, pegado en el vidrio de la puerta de entrada al establecimiento, hay otro cartel. Está hecho en una impresora de matriz de puntos con poca tinta y prolijamente plastificado en cintéx. Advierte:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;“Prohibido el ingreso a toda persona
que vista pantalones cortos, pescadores,
pupera o musculosa de tiras finas”&lt;&#x2F;em&gt;
&lt;strong&gt;La Dirección&lt;&#x2F;strong&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;h3 id=&quot;tres&quot;&gt;TRES&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;En 1 de abril pasado se realizó en la base naval Camp Pendleton de California, Estados Unidos,  el “festival”  &lt;a href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.rockinthecorps.com&#x2F;homepage.htm&quot;&gt;Rockin’ The Corps&lt;&#x2F;a&gt;.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Se lee en el sitio web oficial:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;“(…)Camp Pendleton fue anfitrión del Rockin’ the Corps, un inolvidable evento para celebrar a nuestros infantes de marina y marineros que vuelven de su servicio en Irak y para demostrar el aprecio para el Cuerpo de Marina de Estados Unidos (USMC) y los hombres y mujeres del servicio activo que sirven para salvaguardar la libertad de todos los ciudadanos americanos”&lt;&#x2F;em&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Del patriótico evento participaron estrellas del espectáculo como Sharon Stone, los grupos Kiss y Destiny’s Child, Cindy Crawford y Karl Malone, entre muchos otros.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La revista argentina &lt;em&gt;Gente&lt;&#x2F;em&gt;  de esta semana muestra fotos del show en su sección “Ricos &amp;amp; Famosos”. Sonrientes soldados con camuflaje posan junto a sexys y conocidas señoritas de hollywood y la industria discográfica.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Si le conmueve semejante acto de solidaridad y agradecimiento, &lt;a href=&quot;https:&#x2F;&#x2F;secure.supportthecorps.org&#x2F;secure&#x2F;donatepage.htm&quot;&gt;considere una donación&lt;&#x2F;a&gt; para realizar el próximo festival. Total, si termina esta guerra, su aporte  servirá para la próxima.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;h3 id=&quot;cuatro&quot;&gt;CUATRO&lt;&#x2F;h3&gt;
&lt;p&gt;Me pasaron un número viejo de la revista &lt;em&gt;El Ancla&lt;&#x2F;em&gt;, que edita  y distribuye gratuitamente el Centro de Estudiantes de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad de Córdoba. Data del año 2001, meses antes  de que Fernando De la Rua huyera por los techos de la Casa Rosada mientras se regaba con sangre el suelo de todo el país.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Por esos días se reglamentaba en la UNC la “Contribución Estudiantil Obligatoria”, que aún sigue vigente y, parece, con buena salud.  Un fragmento de los considerandos del proyecto más tarde aprobado aparece citado en un artículo que recalca (y enfrenta) las complicidades de entonces:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;*“(…) exiguos son los resultados de la movilización de parte de la comunidad universitaria que continúa insistiendo en un aumento del presupuesto imposible de conseguir. (…) Si rápidamente no se implementa algún sistema que permita ingresos genuinos se pone en juego no sólo la ‘jerarquización’ de la Universidad sino también su permanencia en el tiempo”. *&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Algunas páginas antes hay una entrevista a Salvador Treber, profesor de esta Universidad y uno de los economistas que desarrolló el nunca aplicado &lt;em&gt;“Plan Fénix, estrategia de reconstrucción de la economía argentina para el crecimiento con equidad”&lt;&#x2F;em&gt;.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Treber pinta con resaltador la falacia implícita en lo que significan “ingresos genuinos” para los impulsores del arancel:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;“En la Argentina, el proceso de polarización de la riqueza ha hecho que el 10% de la población que está en la cúspide sea el único ganador, y el 90% restante -en distintas proporciones- sea el de los perdedores”&lt;&#x2F;em&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
</content>
        
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        <title>Lo imprescindible</title>
        <published>2005-04-10T16:27:05+00:00</published>
        <updated>2005-04-10T16:27:05+00:00</updated>
        
        <author>
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            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/lo-imprescindible/">&lt;p&gt;Los primeros días de marzo, antes de empezar las clases, estuve unos días en Buenos Aires. Fue un viaje de  esos que, de tan poco planeados, son etiquetados con la categoría &lt;em&gt;“masíiii!!!”&lt;&#x2F;em&gt;. Un cúmulo de factores influyeron en la heterodoxa decisión: el alpedismo imperante me estaba predisponiendo mal el inicio de año; acopiaba ganas vencidas y vigentes de conocer la “Gran Ciudad”;  Dany había confirmado su viaje mucho antes (menesteres sentimentales de entonces); iba a poder ver a mi hermano y conocer a su grupo; y estar con Leo,  que nos esperaba.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Leonardo, Leito para la &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.lapandillaweb.com.ar&quot;&gt;Pandilla&lt;&#x2F;a&gt;, “Lion” para los bananas que no son bienvenidos, es un amigo. Perdón, quise decir un Amigo.  Dícese de esas personas que, por elegidas, son especiales; y viceversa.  Esos que fueron y serán por sobre tiempos y distancias. De los que siempre están y a veces se muestran, en el recuerdo de un abrazo, aquel trago, la brazada o ese remo compartido. De esos que me ayudaron y me ayudan a escribir la historia de mi vida.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Leo nos abrió sus brazos y su departamento en Lanús Oeste. No pudo ir a buscarnos a Retiro porque, por esos días, los viernes por la mañana todavía trabajaba.  El encuentro fue recién a la tarde, en el departamento de un (poco) conocido que nos prestó su living unas horas.  Luego nos subimos al colectivo, y nos convertimos, por primera vez durante toda esa semana, en dos hormiguitas más de las miles que viajan diariamente entre Capital y el Conurbano. Hormiguitas sí, pero en minúsculas. Nos faltaba el cansancio en la mirada y el cuerpo de vivirla sin sonrisa clase turista. Creo que a Leo le hubiese alcanzado para convidarnos, aunque estaba distraído disfruntándonos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Entre cajas y colchones, en algún rincón del departamento de un tipo solo que está poco en su hogar, encontré una revista de “algo”, condición &lt;em&gt;sine qua non&lt;&#x2F;em&gt; para mi visita al baño.  Resultó ser la revista institucional para España y Latinoamérica de Mann-Hummel, la multinacional fábrica de filtros en la que trabajaba mi anfitrión.  Podría resumirlo así: la densidad de las hojas satinadas en &lt;em&gt;full color&lt;&#x2F;em&gt; impidió que ahorrara un poco de papel higiénico.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El presidente,  sonriente rubio alemán con fotito y gancho al pie, instaba en la editorial algo así: &lt;em&gt;“Gracias a tu esfuerzo y el de todos, estimado trabajador de Mann-Hummel, nuestra empresa ha logrado sus metas para el año 2004, año problemático para la industria mundial,  creciendo un 5% respecto al año anterior. En 2005 vamos por más, y por eso te pedimos que redobles tu esfuerzo, que será recompensado en la satisfacción de crecer juntos.”&lt;&#x2F;em&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Leito, al rigor del latigazo en la carne propia, era menos ingenuo que yo, que le comenté sobre el concurso al “Proyecto Innovador” que figuraba en otra página, con ridículo aire de aliento. Él se pelaba el culo en un laburo administrativo donde desperdiciaba sus capacidades y su juventud, completando el combo con el olor a mierda a 50 metros del Riachuelo. No le quedaba otra, tenía que morfar; pero a “la camiseta” se la pasaba por el forro de las pelotas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Me contó (y le creo) que para que no “lo cagaran a pedo” marcaba su salida y se quedaba a terminar y a adelantar laburos. La empresa no exige ni paga horas extras, pero se podrían meter el &lt;em&gt;‘Just in Time’&lt;&#x2F;em&gt; dónde les quepa cuando hace uno sólo el trabajo de tres.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Ese lunes lo echaron, y me lo contó casi como se dice &lt;em&gt;“que rico está el helado”&lt;&#x2F;em&gt;, con miedo y desconcierto camuflados en espontaneidad. Lo acababa de llamar un compañero contándole  que había órdenes de no dejarlo entrar a la fábrica al  día siguiente. Lo que no había, ni hubo nunca, fueron explicaciones.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Llegaron rumores, comentarios, hipótesis. Que por navegar en internet, que por jugar con un filtro, que por un vuelto del mensajero, que porque entra el “hijo de”. Pero los motivos oficiales nunca llegaron. Parece que las siguientes fueron las dos semanas más ocupadas del jefe de personal y del gerente, que nunca pudieron recibirlo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Se volvió a Neuquén, abandonando su carrera de ingeniería en la UTN, que de todos modos y a falta de un clon o algún superpoder, sólo tenía en la mira.  Allá intentará, en renovado escenario, arrancar de nuevo. Es el mismo (y quizás más cínico) capitalismo, pero con la contención de su familia y su gente.  Chau hormiguistas, chau puente, chau mierda del Riachuelo. Se va con poco de lo que fue a buscar, pero lo imprescindible: la tranquilidad de haber dejado todo, contra muchas fomentadas adversidades, y el orgullo no haber perdido en esa lucha cotidiana sus ganas, su humildad y ese enorme corazón que tiene.&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>Más de 30 mil</title>
        <published>2005-04-03T08:48:43+00:00</published>
        <updated>2005-04-03T08:48:43+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
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        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/mas-de-30-mil/">&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Interrogamos el pasado para obtener la respuesta del futuro,
no para volver a él en la melancólica contemplación
o para restaurar formas abolidas,
sino para que nos enseñen cuáles son los métodos
con los que se defrauda el presente, e impedirlo&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;— Arturo Jauretche&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;El Centro de Estudiantes de mi (nueva) facultad organizó esta semana un ciclo de video-debate sobre el Golpe Militar  y La Guerra de Malvinas.  El martes se vio un muy buen documental de historia argentina dirigido por Felipe Pigna (el vol4 - ’76-’83).  El miércoles iba “Garage Olimpo” pero mutó sobre la hora a “La Noche de los Lápices”. Y el jueves, más cerca del 2 de abril, pasaron “Hundan el Belgrano”.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La convocatoria no fue impresionante, pero sin dudas que valió el esfuerzo de los organizadores. El debate se cambió, sin que nadie lo pidiera, por una ronda azarosa en la que cada uno contó,  como pudo y sintió, lo que las películas  le despertaron adentro.  La participación de chicos (no militantes) que se acercaron espontáneamente fue lo más interesante.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– &lt;em&gt;No puedo hablar, me pone muy mal. Yo la peli ya la había visto, pero esta vez es como que la sentí más adentro, y no puedo dejar de pensar que mi papá vivió algo así. Él no cuenta nada, pero yo sé que estuvo preso en esa época, y cuando pienso que seguro lo torturaron así….&lt;&#x2F;em&gt;– cuenta la chica que estaba a mi lado y quiebra en un llanto que busca consuelo en el hombro de su amiga.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– &lt;em&gt;Qué loco…&lt;&#x2F;em&gt;– se asombra el flaco de pirinchos, que aún va al secundario – * Yo compré un libro que vendían en la marcha, la semana pasada. No sé de qué partido eran, pero el libro estaba bueno, era sobre América Latina. Hace unos días lo estaba leyendo y la profesora de matemáticas se acercó y me dijo «Dale, dale, seguí así vos, leyendo ese tipo de libros…»*. Todos nos quedamos mudos, más acongojados que sorprendidos de que otra escena de la película se viva en la realidad de hoy.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– &lt;em&gt;Mi hermano es militar.&lt;&#x2F;em&gt; – comienza la chica que está en la puerta, como para alertar nuestras defensas por lo que puede venir – * Mi hermana mayor es maestra, y yo, además de estudiante de biología, soy militante socialista.  Con mi hermano discuto mucho,  no acordamos más vale, porque él no está de acuerdo para nada con el golpe ni con la represión, pero sale con lo de la guerrilla y hace comparaciones que no cuajan por ningún lado. Igual lo respeto, porque él tiene su ideología, y al menos piensa. Cree en su convicción de defender la patria, y eso… *&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Hace una pausa. No se la ve convencida pero parece resignada.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– &lt;em&gt;Pero con mi hermana…con mi hermana, yo no sé…siempre que saco en la mesa alguno de estos temas, como el Golpe por ejemplo, ella se enoja y grita «¡Basta de política, no me interesa la política!» . Lo triste es que para ella todo es política, y esto es história, esto tiene que ver con lo que fuimos, y somos… ¡Y es maestra!&lt;&#x2F;em&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– * Yo soy de un pueblo de Entre Ríos *– dice en voz baja el Colo, venciendo su timidez – * y allá de esto casi nunca se habla. Este es el segundo año que estoy en Córdoba, y en este tiempo me enteré más de muchas de estas cosas que allá. Para mi en el secundario se tendrían que ver estas pelis, o leer «Las Venas» como libro de história, ponele. Pero para el secundario fue tener que ir nomás, nunca me exigieron nada, ni aprendí nada tampoco. *&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Esa noche, en esa aula fría de universidad, no cabía un alma. Si, ya sé, no eramos más de veinte ahí sentados, pero les aseguro que había más de 30.000 almas apretadas y felices, satisfechas de saber que, aunque triste, la memoria no se renuncia…y la lucha continua.&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>Sobreviviente</title>
        <published>2005-03-23T13:06:58+00:00</published>
        <updated>2005-03-23T13:06:58+00:00</updated>
        
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          <name>
            Martín Gaitán
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/sobreviviente/">&lt;p&gt;El lunes 14 de marzo pasado volví a ser estudiante universitario. Aún no está asentado en los papeles oficiales, pero chocolate por la noticia, se sabe que eso es así. La cosa es que empecé las clases: entré a un aula, me senté en un banco, saqué un cuaderno, puse la fecha y el nombre de la materia, y (lo más importante) conté y califiqué a las mujeres que había. Eran 5, y en promedio obtenían un 6, que es la media en una carrera de ingeniería.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Se hacía la una de la tarde, y el aula contemplaba un quilombo de gente contándose cuántas veces se metieron al mar en las vacaciones, y lo bronceado o gordo que estaban. Las conversaciones, todas en simultáneo y compitiendo por sonar más fuerte, eran de a grupos reducidos. También había otros de mi bando, o sea de los que no tenían bando y no hablaban con nadie. Hipótesis 1: no conocían a ninguno de los presentes, como yo;  hipótesis 2: conocían suficiente a los demás como para preferir ponerse los auriculares y escuchar LV3.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El tiempo pasaba y mi mano (autarquicamente) seguía haciendo dibujitos en el margen de la hoja, una actividad que extrañaba desde la última vez que empuñé un lápiz,  hace ya bastante tiempo.  De paso, mi cuerpo transpiraba como de costumbre, echandole la culpa a la humedad para no  aceptar que estaba algo nervioso.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;En el pizarrón de dos paños que se deslizan verticalmente (que cheto)  había un cartel: &lt;em&gt;“Teoría de Redes, 13hs”&lt;&#x2F;em&gt;.  El mismo cartel seguía ahí a las 14, y los profesores nunca llegaron. Cuando el primer valiente se animó a emprender la retirada yo lo secundé, como su fiel     Sancho Panza.  Sospecho que el faltazo de la cátedra tiene una explicación: no querían hacerme sentir tan distinto a la Universidad del Comahue, no fuera yo a pensar que la cosa iba mejor acá.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Casi contento, emprendí rumbo a una siestita que me predispusiera bien para volver a las 5:15hs, cuando creía que empezaba Economía.  Así es que llegué, rozando la (im)puntualidad, para verme sorprendido que el aula ya estaba llena, todos copiaban atentos y había un tipo al frente dictando cosas raras. Encontré un hueco y me senté, pero fue en vano, no pude pasar desapercibido.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;ul&gt;
&lt;li&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;Disculpe, esta clase ya está terminando&lt;&#x2F;em&gt; - me avisó el profesor, justo cuando leía en el apunte del que estaba al lado mio  “Materia: Hormigón II”.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;li&gt;
&lt;li&gt;
&lt;p&gt;*Ah, claro, lo que pasa es que me equivoqué *- intenté para salvarme.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;li&gt;
&lt;&#x2F;ul&gt;
&lt;p&gt;Las ventajas de ser negro como yo son varias, y este es un claro ejemplo: casi ni se notó la vergüenza con la que me levanté y salí del aula, no sin antes tropezarme.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Mis comienzos de clases siempre son accidentados. El primer día de secundario, en la primer hora de la primer materia (Dibujo Técnico era),  el profesor llamó a uno mediante el famoso método de la dedocracia,  y obviamente fui yo el señalado.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;ul&gt;
&lt;li&gt;– A ver, ¿señor Gaitán cierto?…bueno, a ver…. ¿Está nervioso señor Gaitán? ¿Sólo un poco? Bueno, tranquilicesé.  Lo que quiero es que dibuje un punto. Sí, un punto, en el pizarrón. Ajá, está bien, pero hágalo más grande.  Si,  ¿puede hacerlo más grande?. Más, señor Gaitán, más grande. Ahora todo lo grande que pueda ¿A ver? *&lt;&#x2F;li&gt;
&lt;&#x2F;ul&gt;
&lt;p&gt;En el pizarrón había un circulo de 30cm de diámetro que que pinté con la tiza de costado.  Todos mis compañeros observaban disfrutando haberse salvado ellos de tal verdugueo. El profesor me hizo sentar, no sin antes avisarme que lo que había hecho estaba mal. Resulta que &lt;em&gt;“un punto se representa mediante la interseccion de dos líneas, porque no tiene dimensiones”&lt;&#x2F;em&gt;. Viéndolo en retrospectiva, ¡que pedagogía hay en los colegios técnicos!&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Media hora más tarde de mi pifie horario empezó un tipo bien entrajado y de prolijos bigotitos  a hablar de lo difícil que será para nosotros llevar la materia de Economía, &lt;em&gt;“porque acá no hay que sacar muchas cuentas”&lt;&#x2F;em&gt; advirtió.  Muy adepto a los eufemismos, quedó claro que para él, nosotros no sabemos pensar.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La sanata introductoria habitual tuvo el toque de color cuando el Ingeniero (con Master en “Business Management”, enfatizó)  detalló los libros que nos pueden servir.  Unos cuantos de acá, otros pocos de allá, y para el final dejó uno que llevaba consigo y lo mostró a la audiencia.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– &lt;em&gt;Quedaría mal si les exijo este libro simplemente porque lo escribí yo&lt;&#x2F;em&gt; – se atajó, pero sin poder contenerse opinó – &lt;em&gt;pero el que lo tenga sabrá que le puede servir mucho, porque está todo lo que vemos en la materia&lt;&#x2F;em&gt;.  Y por supuesto, resulta que la clase se dicta copiándo todo de su libro.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Cansado por la falta de costumbre (que nunca tuve, no crean)  terminé mi primer día académico bastante tarde. Volví entonces a mi hogar, sobreviviente de un nuevo primer día.&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>Razones</title>
        <published>2005-03-22T05:40:43+00:00</published>
        <updated>2005-03-22T05:40:43+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/razones/">&lt;p&gt;Como les contaba, hoy cumplo 23 años. Son los mismos que lleva Juan Pablo II como Papa, aunque creo que yo llego a los 24 con un poco más de aire.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;A mi edad Isaac Newton ya había descubierto el Cálculo Diferencial e Integral y la Ley de Gravitación Universal; Diego Maradona era el jugador más famoso del mundo y firmaba el contrato más ostentoso de la historia (hasta ese momento) con el Barcelona F.C.;  Albert Einstein elucubraba su Teoría de la Relatividad que publicaría un año después; Marilyn Monroe seducía al mundo con sus primeras apariciones en la pantalla grande y unos almanaques que la mostraban desnuda;  Pablo Neruda era reconocido como referente de la poesía latinoamericana y era designado Cónsul de su país en China; Sergey Brin y Larry Page fundaban Google Inc. para hacer el mejor buscador de internet de la historia y forrarse por el resto de sus vidas; John Lennon, junto a  Los Beatles, llegaban al número uno en Inglaterra y comenzaban su éxito eterno; y Cristo el carpintero se moría en la cruz, también para hacerse famoso para siempre (*).&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Así comparada, mi vida es la de una ameba. Pero en 8404 días de vida he sufrido poco, reído bastante, amado suficiente, soñado mucho,  y aprovechado casi todo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Tengo amigos y proyectos. Tengo ganas y recuerdos. Lucho por un mundo más justo y suelo emocionarme seguido. A veces lloro y otras tantas gozo. Me gustan algunas mujeres y a algunas les gusto (claro que rara vez hay coincidencia, pero eso es otra cosa). Disfruto de la lluvia, el deporte, el cine, la música y la lectura. Y, lo confieso, me encanta vivir.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Son buenas razones para seguir haciendo camino, ¿cierto?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;(*)&lt;&#x2F;strong&gt; &lt;em&gt;Fe de Ratas: Unos herejes afirman en los comentarios que Cristo se murió a los 33, o sea 10 años después de cuando yo lo di por finado. ¿Y cómo saben? ¿eh?  ¡Muestren evidencia fideligna!. Es su palabra contra la mía!&lt;br &#x2F;&gt;
De todas maneras, que bruto soy. Así nunca me voy a levantar a la monja que toma el colectivo en la esquina de mi casa, y está tan buena. Aunque… ¿por qué no?&lt;&#x2F;em&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>Regalo de cumpleaños</title>
        <published>2005-03-22T05:27:54+00:00</published>
        <updated>2005-03-22T05:27:54+00:00</updated>
        
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            Martín Gaitán
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/regalo-de-cumpleanos/">&lt;p&gt;Donald Rumsfeld, actual Secretario de Defensa de los Estados Unidos (Jefe del Pentágono)  y verdugo de miles de inocentes que muerieron en las últimas guerras,  está en la Argentina hoy, 22 de marzo de 2005, el día que cumplo 23 años.  ¿Es el regalo de cumpleaños que hace el gobierno?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Este siniestro personaje,  responsable del poderío más mortífero en toda la historia de la humanidad que este año destinará al gasto militar más de 500.000 millones de dólares, fue invitado expresamente por el Ministro Pampuro, para (entre otras cosas) destrabar la posibilidad de ejercicios militares conjuntos y definir el rol de EE.UU. en el plan de radarización argentino.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La cosa viene más o menos así: como el mundo está enloquecedor, hay que cuidarse de los locos que crea. Para eso, para garantizar la  ‘seguridad nacional’,  dicen que hace falta unos radares sofisticados que identifican objetos voladores en 3 dimensiones. El Presidente, tiempo atrás vaticinó que estos radares los iba a construir el INVAP, pero parece que no tiene recursos ni tecnología suficiente para fabricarlos. Y entonces llegó Rumsfeld, manejando el cuatrimotor, para ofrecer los servicios de empresas norteamericanas como Northrop.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Vino a darnos una manito, la misma que tiene manchada con sangre.&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>La caja de manzanas</title>
        <published>2005-03-21T01:18:05+00:00</published>
        <updated>2005-03-21T01:18:05+00:00</updated>
        
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            Martín Gaitán
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/la-caja-de-manzanas/">&lt;p&gt;Regresé a Córdoba hace algunas semanas. Atrás quedaron mis vacaciones bien disfrutadas, aunque apocopadas por un febrero de trabajo frente al monitor. La vuelta fue forzada por más trámites inconclusos en oficinas universitarias que no dan respuestas ni buenos tratos, pero ya me aburrí de contarles sobre eso y temo que sea contagioso para ustedes.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Flecha Bus con destino Córdoba, parte de Neuquén 17hs,  asiento 38 pasillo. Graciaaaas – recitó la chica de ventanilla con ritmo de jingle, mientras hacia garabatos con una fibra roja sobre mi pasaje.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Eran las cinco de una tarde calurosísima en esa terminal neuquina agonizante.  Ya estaba arriba del colectivo y, al lado mio, en el asiento 37-V, estaba Rubén, un catamarqueño que me contaría su vida durante 16 horas de viaje.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Pasó un rato hasta que entablamos conversación, algo que sin mención en mi plan que consistía en escuchar los audios del &lt;a href=&quot;https:&#x2F;&#x2F;textosypretextos.pages.dev&#x2F;blog&#x2F;un-mes&#x2F;&quot;&gt;Consejo del 26&lt;&#x2F;a&gt; .  No recuerdo cómo se inció, pero no hubo otra opción: empezó a hablar y tuve que detener mi discman para escucharlo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Rubén era gordo y negro, con la remera tan ajustada a la panza como la vista al paisaje.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Las tonadas norteñas me confunden y creo que cuando arriesgué &lt;em&gt;“riojano”&lt;&#x2F;em&gt; se ofendió, pero sus ganas de conversar lo hicieron ignorar mi desacierto. Había trabajado en un galpón de empaque de frutas en General Roca desde los primeros días de enero, cuando llegó sin conocer nada ni a nadie, en busca de algunos pesos y algo para contar.  Los pesos fueron exiguos pero para contar, verán, tenía bastante.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Al sur llegó con frío, ese que sólo pueden sentir los que vienen de un calor tan caliente como el de Catamarca. Llevaba lo puesto, un bolso pequeño y una libretita con el nombre del establecimiento al que debía presentarse. Toda la información era de primera mano: un conocido  ya había hecho la temporada de empaque años atrás.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– “Sácate todo” mandó la doctora, “pero todo eh”–  me contaba, con lujo de detalles, casi ruborizándose como en aquella revisación médica que recordaba.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Lo tomaron. Trabajaba de 9 a 11 horas por día, incluyendo sábados, junto a otros 200 hombres y más de 300 mujeres. Compartía con un tucumano una pieza que la misma empresa les alquilaba, ahí en el predio del galpón.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Al principio no teníamos luz ni agua caliente, pero al tiempo llegaron los de la inspección, del sindicato creo, y ahí nos dieron todito eso y ropa de trabajo. Yo igualmente, como me doy maña con la electricidad, ya me compré los cables y había puesto mi luz en la pieza y el calentador del mate.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Mi apatía por escucharlo había desaparecido. Rubén tenia mucha habilidad para narrar y capturar mi atención y lamento no poder ser lo suficientemente fiel a esa intensidad narrativa.  Claro, era su vida, y la conocía muy bien. Semejante entrega en el relato tenia justificación: iba de  regreso a su hogar, en San Fernando del Valle, donde su familia  y una cerveza fría en el pool con los amigos lo esperaban. Aunque no ese día.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Lo que pasa es que no me hallaba. Los sábados a veces arreglaba con el capataz para hacer  las horas bien temprano, y entonces tenía la tarde libre y me iba a Neuquén. Allá pasaba el rato hasta la noche, pero me aburría, no tenía alguien para conversar, así como con tú ¿ves? Si uno tiene alguien para darle a la lengua, la cosa ya cambia. El tucumano, mi compañero, él tenia otros años de empaque y ya conocía gente de otras chacras, y entonces arrancaba sin avisar, solito se iba. Y uno no anda mendigando la amistad.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Seguía, casi sin pausas, resumiendo su vida.  Mechaba comentarios de su frustrada experiencia valletana con su pasado de trotamundos que lo había llevado por toda la Argentina. En Buenos Aires, donde vivía su hermano,  trabajó como parrillero en un restaurante de Once. En Salta cosechó naranjas. Y en Usuahia ensambló plaquetas de televisores Hitachi, pero el jefe de planta logró hacerlo renunciar con un sistemático hostigamiento.  La fabrica cerró a los pocos meses.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– (…) El trabajo mio en el galpón era duro, pero yo siempre he trabajado fuerte. Si me pagan tanto así, lo que sea que yo acepte, pues bueno, entonces trato de hacerlo rendir. Hay otros que…mira un ejemplo: no entienden lo que tienen que hacer y entonces en vez de preguntar se quedan pasando el día, porque igual les pagan igual. Yo si no entiendo, pregunto al jefe otrita vez, pero porque quiero trabajar bien.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– (…) Yo pienso ¿no?, cuanto han de ganar los dueños del galpón siendo que salen peras y manzanas de a camiones. Y pagan todo, cierto, pero te cobran la comida y la pieza.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– (…) Decidí venirme un día que me sentía mal en serio, me descompuse y vomité y el jefe me dio la tarde. Y ya no quise volver y entonces uno me avisó que tenia que mandar una nota de renuncia para que me pagaran los días que había trabajado. Y esa misma noche vino el ingeniero a tratar de convencerme de que no me vaya, que el laburo yo lo hacia bien. Pero no, ya estaba decidido. Así que él mismo me pagó los días, porque si no todavía estaría dando vueltas hasta el lunes para cobrar. Y entonces me pude venir hoy. Chulazo el ingeniero.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Mujeres, fútbol, pasado, futuro, geografía y producción de Catamarca, teoría del juego de pool y técnicas para soportar el calor con pocos recursos fueron parte de la disertación. A veces
su humildad tropezaba con fantásticas conquistas en el colegio nocturno, aquella vez que intentó empezar el secundario.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Cuando llegamos a Córdoba lo invité a mi departamento. Eran las 8 de la mañana y recién a las 2 de la tarde tomaba el Chevallier a su casa. La razón de semejante desvío –en vez de ir directo por Mendoza y San Juan–  era sencilla: la caja de manzanas que el Ingeniero le había autorizado a llevar iba junto a su escaso equipaje. Según le habían advertido, por Mendoza no dejaban pasar frutas ni verduras y no era cuestión que un inspector boicotee el regalo para su madre.&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>El Señor Triste</title>
        <published>2005-02-05T11:53:01+00:00</published>
        <updated>2005-02-05T11:53:01+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/el-senor-triste/">&lt;p&gt;Las Grutas es un lugar con pujanza.  Está creciendo a un ritmo vertiginoso en los últimos años y la demanda de servicios y hospedaje sigue en aumento cada temporada. Su pintoresco paisaje, el mar cálido y calmo, y el hacinamiento un poco más soportable que en la costa bonaerense,  hacen de este balneario un sitio elegido por miles de turistas de todo el país.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El presente grutense fue tentador para muchos comerciantes e inversionistas, pero el análisis fue un poco exagerado por el Señor Triste quien no escatimó en poner un bazar allá por la quinta bajada, cerca de la casita donde pasamos lindos días de playa y diversión.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Para quienes no conocen el planeamiento urbanístico del balneario (¿existe?), vale aclarar que si bien no es tan lejos del centro, si se tiene en cuenta que este tiene 2 cuadras x 2 cuadras, entonces si que suena algo descolgado. En la zona de la quinta bajada casi no hay comercios, sólo una despensa que presupuesta en dólares y un locutorio atendido por una linda niña.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Todos sabemos que el rubro “bazar” está en peligro de extinción. No sólo en las grandes ciudades donde los hipermercados venden absolutamente de todo (al mejor estilo &lt;a href=&quot;https:&#x2F;&#x2F;textosypretextos.pages.dev&#x2F;blog&#x2F;bolivia&#x2F;&quot;&gt;Parripollo Don Tomi&lt;&#x2F;a&gt; que suena bastante lógico (en la lógica del mundo globalizado y consumista de hoy), sino que también se extingue en los pequeños pueblos donde todavía hay un comercio de cada cosa: la ferretería, el corralón, la peluquería, el cabaret, etc.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El Señor Triste, hizo oído sordo a esas farfulladas y se animó a vender cucharas, cacerolas de acero inoxidable y cristalería que a simple vista y desde afuera se veía bien bonita.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Eso de “a vender” es casi un eufemismo porque, se imaginarán, la mayoría de la gente que caminaba por esa callecita de tierra estaba alquilando vacacionalmente y no tenia muchas intenciones de andar equipando cocinas ajenas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Siempre falta algo, es cierto: una bombilla para el mate, un plato que se rompió y hay que reponer, una cuchara de madera para no rayar ese teflon reluciente de la cacerola prestada. Pero lamentablemente nuestras cabecitas no están preparadas para acordarnos que ahí, a una cuadra, está el comercio que solucionaría nuestro culinario problema. Y claro, estamos de vacaciones en un lugar donde no hay Jumbo ni Wallmart, qué culpa tenemos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Cada vez que pasaba por allí, generalmente untándome protector de sol y subiéndome la malla camino a la playa (la rima va gratis), miraba a través de la vidriera y ahí estaba él, con su semblante triste, quizás enojado conmigo, con aquel que iba adelante, tal vez con todos los que pasaban por su vereda despidiendo lástima por los poros y sin siquiera preguntarle el precio de un cuchillo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Muchos días después, arrepentido de nunca haber ingresado a ese local aunque sea para mover al hombre triste de su erguida posición tras el mostrador, me acordé de él. Y súbitamente comprendí que la tristeza de su mirada no tenia nada que ver con su fracaso comercial, mas al contrario, su fracaso comercial tenia que ver con la tristeza del mundo.&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>La especialidad de la casa</title>
        <published>2004-12-24T23:59:35+00:00</published>
        <updated>2004-12-24T23:59:35+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/la-especialidad-de-la-casa/">&lt;p&gt;Todos en mi familia son buenos cocineros; quiero decir mamá, papá y hermanos. Los estadistas pueden sumar, si quieren, a mi Tia Elsa y a mi abuela Chola, de quienes tengo buenos recuerdos pero poca evidencia de que siguen siendo buenas en el arte culinario.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;He de confesarles que en este tema  fui desde siempre la excepción a la regla, la oveja negra, la manzana podrida de la familia. Lo mio es la practicidad, y ese rito de la ollas y sartenes siempre quedó lejos de mis aspiraciones.  Pero aunque nadie lo sabía, yo sabía que sabía. Me explico:   si me dan a elegir algo de mí, elegiría mi capacidad para observar. Hay muchas cosas que puedo aprender “en teoría” simplemente observandolas. La teoría la tuve a diario desde chico, y aunque pocas veces la expuse en práctica (y nunca ante familiares, claro)  fue macerandosé para cuando la ocasión lo requiriera.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Mi indiferencia hacia la cocina en el circulo familiar se prestó a innumerables chistes que yo mismo festejaba, cómodo (lo reconozco) en mi condición de aplaudidor. El Aplaudidor, para los que no saben, es un comensal clave en cualquier reunión de comilona como las que frecuentamos los Gaitán; casi tan importante como el cocinero mismo. Es él quien eleva la voz pidiendo &lt;em&gt;“un aplauso para el asador”&lt;&#x2F;em&gt;, o agasaja con un sincero * “muú bueno, en serio eh”* sirviéndose el tercer plato de canelones.  Para disimular, a veces pregunta &lt;em&gt;“¿Cómo lo hiciste, Fulanita?”&lt;&#x2F;em&gt;, lo que deriva en la enumeración de los detalles de ingredientes y prcedimientos al plato por parte de Fulanita y ante los cuales el Aplaudidor regala su mejor cara de interés pero sin prestar la mínima atención. Como hay buenos cocineros en la familia, también hay buenos Aplaudidores, entre los que se destacan Graciela, la esposa de mi viejo y Walterio, mi tío el pelado. Entre mis amigos, Gaby por lejos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;En mi ausencia, uno de lo mayores temores para mi viejo fue, sin dudas, qué sería de mi alimentación. A una semana de mi regreso, sigue preguntándome qué comíamos y cómo nos arreglábamos para cocinar.  Yo, para divertirme maliciosamente con su angustia, le digo que si no fuera vegetariano le haría mi especialidad, para la que necesito doce salchichas y un litro  y medio de agua.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La ocasión para la cuál guardaba mi secreto llegó en Córdoba, y se vio favorecida en gran medida porque mis comensales (Dany, Andre y a veces Gonzalo) nunca escatimaron elogios para mis experimentaciones aunque hayan sufrido exceso de cebolla, cocción o sal.  También  me ayudó la disponibilidad de tiempo, la buena onda imperante, el recetario “para un hijo aprendiz”  que mi mamá envió por email y los consejos de mi hermano Mariano, que me aventaja con un par de años de experiencia de cocinar “arroz de estudiante lejos de casa”.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Sano y barato, eran las condiciones que más respeté. Luego venía la del menor despliegue, aunque esa me cuesta un poco todavía, para pesar de Dany, a quien le toca el lavado de todos los bártulos, mesada, piso y hornallas que yo ensucio. Milanesas, zapallo al horno con queso, pizza de berenjenas y de las otras, suflé de zanahorias, puré de papas pipí cucú, pollo al horno con papas y demáses, tarta de cebollas, asado (soy ayudante aún) y arroces y fideos en todas sus variedades fueron degustados hasta el momento. Y En 2005 vamos por más.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Pero, mi querida familia, hete aquí un pequeño chantaje: si quieren comprobar con sus propios ojos y paladares esto que aquí he contado, entonces deberan hacerse presentes de cuerpo y espíritu por la húmeda capital cordobesa. Mientras tanto yo voy a servirme algo de todo lo rico que ustedes cocinaron para esta ocasión. Feliz Navidad.&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>Tin contra el sistema</title>
        <published>2004-12-15T16:34:55+00:00</published>
        <updated>2004-12-15T16:34:55+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/tin-contra-el-sistema/">&lt;p&gt;La versión corta dice que me dieron todas las materias y podré cursar el tercer año en el 2005. O sea, lo que quería.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La versión larga narra la historia de ir y volver casi todos los días; caminar esas 10 cuadras por la calle Independencia hasta la facultad, con el sol castigando látigo en mano a mi cuerpo inadaptado a la humedad.  Es un karma, y más ahora que aprendí sobre la importancia de estar “presentable” frente a los hombres de corbata: salía bañado, fresco, ropa liviana, caminaba lento, por la sombra, llevaba la mochila en la mano, pero no había forma, llegaba a la facultad y la mancha de transpiración aparecía a la altura del pecho.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La historia sigue con un curso acelerado de como enfrentar a la burocracia. Hay que tener paciencia y habilidad, o sino inventarla.  Pero eran muchos frentes, desde la señora anteojuda y malhumorada de la mesa de entradas -por donde pasan todas las notas y expedientes, ida y vuelta- hasta el Secretario Académico, pasando por el Ingeniero Ambroggio y su Secretaria, quienes fueron, en definitiva, los que avalaron las equivalencias de todas las materias que presenté. También Graciela Luna del Despacho de Alumnos, y Fernando Artaza de Bedelía sueñan conmigo. Pesadillas, claro.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;En cuestiones de ordenanzas y resoluciones, lo justo no le gana a lo legal. Pero cuando la razón no alcanza, siempre queda la perseverancia, la sabía constancia de estar, preguntar, proponer y hacer constar a cualquiera la importancia de eso que para ellos sólo es firmar un papel.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Me agotaba, me sentía impotente enfrentando a ese monstruo de muchas cabezas desorganizadas   sin mas armas que una pila de notas redactadas con la ayuda de Dany, y la mano que, como pudo, me dio Gaby Correa.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;“El ojo del dueño engorda el ganado, hacés bien en hincharles todos los días”&lt;&#x2F;em&gt;, me dijo alguno con conceptos capitalistas bien claros. &lt;em&gt;“Por sentido común yo te diría que sí, pero no sólo depende de mi. No estas pidiendo que te regalemos ninguna materia, querés rendirlas”&lt;&#x2F;em&gt;, repetía Brewer demostrándome que entendía mi pedido.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Pero llegó el final, o algo que se le parece, y cayeron por el peso de su misma contradicción. No me dejarán rendir en febrero, porque mi matricula será 2005, y &lt;em&gt;“no se puede saltear el sistema si en febrero aun no tenés matricula”&lt;&#x2F;em&gt;, me dijo Artaza refieriendose al pésimo sistema informático -no porque no conciba excepciones lo digo- que tienen algunas universidades nacionales, comprado a IBM vaya a saber por cuantos millones.  Si podré, por autorización expresada en una nota por el Secretario Académico Alejandro Brewer, cursar las materias de tercer año condicionado a que rinda (y apruebe) las materias correlativas que me faltan de años anteriores cuando tenga la posibilidad.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Será un esfuerzo, es patear la pelota para adelante, y me queda el sinsabor de que mi inactividad académica -no de estudio- continuará hasta, al menos, mediados de marzo. Pero al menos sé, aún día de volver a Neuquén, que no fue en vano este tiempo y fue buena decisión quedarme a pelearla. Tuve el aguante de Andrea y Daniel y el de mi familia siempre atenta al asunto. Esta especie de “triunfo”, también es de ellos.&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>Bolivia</title>
        <published>2004-12-14T06:17:06+00:00</published>
        <updated>2004-12-14T06:17:06+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/bolivia/">&lt;p&gt;Aunque muchos duden, estoy bastante firme en mi decisión de no comprar comida de rotisería (o similares) muy seguido. Hay dos razones principales: ese hábito engorda la panza, y el bolsillo adelgaza proporcionalmente. Está bien, hay buenas ofertas no muy lejos de acá y, si uno busca un poco, hay comidas más sanas; pero una vez allí,  oyendo (y oliendo) el crujido de papas crocantes acompañando a gigantes y apetecibles lomitos completos, es imposible - al menos muy difícil - no sucumbir al deseo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Lo único que hace tambalear la veracidad del párrafo anterior es, sin dudas, El Parripollo Don Tomi, que queda en la esquina de Velez Sardfield y Fructuoso Rivera. Además de muy barato es muy rica la comida.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;En verdad es mucho más que un parripollo: es mercado, verdulería, rotisería, kiosco, restautante -o sea, una mesa donde uno puede comer lo que compra allí mismo- y, por si le faltaba algún rubro, un ciber.  Brinda un servicio integral, uno puede, en un solo lugar, hacerse con dos berenjenas, un sanguche de milanga de los poderosos, 100gr de salame,  una cajita de preservativos saborizados y un mouse optico. Está piola, mientras esperas el sanguche, podés revisar el correo o leer Orsai.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Sé que no me están creyendo, y los entiendo. Al principio yo también dudé, incluso estando ahí mismo. Más tarde acepté que era un anexo -después de todo, cibers hay por todos lados-, pero creía que tenía su entrada independiente por la otra calle, y fui a cersiorarme. Me llevé la sorpresa de que no era así. Para buscar en Google o leer Clarin Online no queda otra que impregnarse de olor a pollo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Ese lugar, más allá de su inverosímil polirubro, tiene una magia especial.  Cada vez que voy me quedo impresionado de ver como trabaja  esa gente, a un ritmo incesante de lunes a domingo. Ellos son bolivianos, cualquiera se da cuenta al verlos y oirlos hablar.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El muchacho frente a una impresionante parrilla de no menos de tres metros a veces da una mano con las papas fritas, que como acompañan a cualquier oferta deben hacerse constantemente. La chica que atiende exhausta la caja, además de estar atenta para que el Pelado no la maree con el cambio, debe pesarle a la anciana tres zanahorias y un poco de ensalada de ave que también debe envolver. El señor que sonríe busca nueve empanadas: dos de jamón y queso, tres árabes, dos de carne dulce, una picante y la otra de verduras. Al mismo tiempo, en la cocina, la abuela prepara dos hamburguesas completas, y tiene cuidado de no ponerle mayonesa a una, porque el flaco en chancletas -que se queja del calor del lugar- se lo aclaró explícitamente.  Y atrás, en la mesita del patio,  una nena juega…a picar perejil.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;No muy lejos de ahí está la Vidriería de Juan. Llegué ahí para encuadrar la lámina de &lt;em&gt;Los Beatles&lt;&#x2F;em&gt; que le regalé a Dany para su cumpleaños. Como quería que el cuadro estuviera para ese mismo día -el sábado-, le propuse al vidriero que yo iría a comprar las grampas  y regresaría antes del mediodía. Así lo hice, y cuando volví ya tenía el cartón y el vidrio listos, pero atendía a otra persona.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;–* No se preocupe, lo espero. Atienda nomás. * – le dije, mientras observaba como trabajaba.
– * Qué hermoso tu regalo, de veras. Ellos son los Beatles, tu sabés, han sido los más famosos de mi época ¡en el mundo!. * – me decía el señor, como transmitiendome una revelación, mientras cortaba 37 x 27 para el estante de la video, según indicó el otro cliente.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– * ¿Qué tiene en el vaso? * – pregunté intrigadísimo, porque “mojaba” la punta de diamante antes de cada trazo.
– * Esto es  querosén ¿sabés? De esta forma da firmeza al diamante sobre el vidrio.*
– * ¿Hace mucho que trabaja en esto? *
– * Si… mucho. Yo soy de Bolivia ¿tu sabés? Cuando joven fui a Buenos Aires en el mismito año que Los Beatles dieron su show allí, pero yo no tuve el dinero para verlos ¿has visto? además las entradas estaban ya agotadas, claro.  Luego vine a Córdoba, a estudiar Derecho. Pero había que tener *- me hace un gesto de dinero con los dedos – *, tú sabes, no se podía ir cómo van ahorita los muchachos con el cabello largo y en deportivas como las que tienes puestas tú, no. El estudiante era un gentleman. *&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Yo no lo quería interrumpir pero sentía que esperaba algún comentario mio.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– * ¿Y no pudo continuar sus estudios? * – dije, dándome cuenta al instante de lo  pelotuda que fue mi pregunta.
– * Tuve que abandonar allí, pero en esa época había mucho trabajo, ¿sabés?. Fíjate como ejemplo que comprando un traje te regalaban un terreno. De veras, así como lo oyes. Yo construí tres casas con este oficio, pero ahora aquí me ves.  *
– * ¿Y cómo lo aprendió?  *
– *Un compatriota me enseñó y aun no he perdido el pulso ¿Sabés? Ese es el secreto.  Nada de beber de lunes a sábado, porque si uno bebe algo de cervecita ya se pierde el pulso ¿Has visto?. Es un trabajo como el de un médico de cirugía ¿Lo has visto? El domingo si deseas, para el descanso, puedes beber algo de cervecita, pero no exceso ¿sabés? *&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Mientras Juan terminaba de atender al otro señor (creo que también boliviano), elogiaba una vez más el regalo para mi amigo. Su mujer –  supongo que sería – asomaba por la puerta impaciente porque el almuerzo ya estaba listo. Yo limpiaba la marca de mis dedos sobre la cara de John, y me alejaba un poco para ver cuán lindo estaba quedando. Paul, me guiñaba el ojo  escondido atrás de Ringo y todos ellos de perfil –George primero– esperaban ansiosos salir a la calle bajo mi brazo, para que una vez más, la gente sencilla como Juan se emocione al verlos.&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>Normalidad</title>
        <published>2004-12-09T16:41:30+00:00</published>
        <updated>2004-12-09T16:41:30+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/normalidad/">&lt;p&gt;El canal TN titula “Regresó la normalidad” la noticia sobre el fin (temporal) del conflicto de los ferroviarios en Buenos Aires.  La elipsis se entiende si se presta atención, pero no deja de ser una suspicacia para los que quieren escucharla.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El informe de UNICEF Argentina publicado esta semana dice que 6 de cada 10 niños de nuestro país viven en la pobreza.  Tres de ellos deben trabajar, y otros tres son indigentes, que sería algo así como un pozo dentro dentro del pozo.  Según estadísticas de los hospitales provinciales, casi el  20% presenta cuadros de desnutrición.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;En el &lt;em&gt;Dipló&lt;&#x2F;em&gt; de este mes hay un artículo, firmado por Norma Giarracca y Miguel Teubal, que aporta algunos datos tristemente esclarecedores de la paradoja argentina: &lt;em&gt;“(…) si la producción actual de leche, huevos, frutas de carozo, frutas secas, carne, cereales y legumbres fueran repartidas equitativamente, cada argentino recibiría varias veces sus necesidades nutricionales”&lt;&#x2F;em&gt;.  No existe hambre porque falten alimentos, sino porque vastos sectores no pueden acceder a ellos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El Jefe de Servicio de Toxicología del Hospital Rivadavia de Buenos aires relataba en una entrevista que escuché tiempo atrás por Radio Mitre, lo común que es para ellos tratar a chicos y jóvenes que se inyectan vino en la sangre. &lt;em&gt;“El poxirrán ya le es inaccesible, pero por el precio que tiene”&lt;&#x2F;em&gt;, decía.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Hace unas semanas se allanó una casa en medio de un barrio de Zárate . Resultó una dependencia del Servicio de Inteligencia del Ejército, que recababa información, como dice Osvaldo Bayer, de los sospechosos de siempre: obreros de actividad sindical, periodistas independientes, intelectuales que persiguen las huellas de los asesinos de nuestro país.  Se encontró hasta una picana eléctrica.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El próximo jueves 16, León Gieco y otros músicos, tocarán en la fábrica Zanón bajo control obrero
demostrando una vez más de que lado está. Maldición, ¡de nuevo me lo voy a perder!.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Según el balance de los obreros ceramistas, la producción ascendió a más de 300 mil metros cuadrados con un 90 por ciento en ventas. Eso permitió garantizar más de 450 puestos de trabajo genuino, frente a los 260 iniciales. Carlos Guerra, obrero de Zanon cerró la idea:* “este ha sido un buen año, y esperamos que el que viene sea mejor. Sabemos que vamos a tener mucha presión pero quedó el compromiso de todos de pelear hasta las últimas consecuencias.”*&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;A los señores de TN: La normalidad no regresó; nunca se fue.&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>Pretexto</title>
        <published>2004-12-09T13:40:20+00:00</published>
        <updated>2004-12-09T13:40:20+00:00</updated>
        
        <author>
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            Martín Gaitán
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/pretexto/">&lt;p&gt;En la &lt;a href=&quot;https:&#x2F;&#x2F;textosypretextos.pages.dev&#x2F;blog&#x2F;hoy-es-un-dia-fresquito&#x2F;&quot;&gt;primer  entrada&lt;&#x2F;a&gt; de esta bitácora y otro poco en &lt;a href=&quot;https:&#x2F;&#x2F;textosypretextos.pages.dev&#x2F;blog&#x2F;papa-lee-a-tin&#x2F;&quot;&gt;esta&lt;&#x2F;a&gt; les contaba sobre el nacimiento precoz de este sitio.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Por un lado fue bueno, mis ganas de escribir fueron más contundentes que detalles tan minúsculos como la apariencia. Es cierto que unos días después del lanzamiento (que pasó desapercibido para medios de morondanga como Página&#x2F;12 y Le Monde Diplomatique pero no para &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;gorgojita.blogspot.com&#x2F;2004&#x2F;11&#x2F;un-martin.html&quot;&gt;Gorgojita&lt;&#x2F;a&gt; ;-) cambié el diseño inicial por este que aún sigue, pero eso se debió más bien a una cuestión de prácticidad y facilidad de lectura en la pantalla.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Yo leo mucho en el monitor, y a eso hay que sumarle las horas programando y algún que otro divague internético. Por eso les aseguro que odio cuando una letra es chiquita, o tiene fondos oscuros, o no tiene un interlineado razonable. Mi hermano me dice que me va a pasar como a Hank  en la película &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;ar.geocities.com&#x2F;pampacine_2003a&#x2F;simone&#x2F;&quot;&gt;Simone&lt;&#x2F;a&gt;, que murió por un tumor en el ojo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Sonará contradictorio con eso de no fijarme en las pequeñeces, pero estuve pensandolo como treinta segundo y no me gusta el nombre.  Lo decidí ayer cuando vino Anita a tomar unos mates y le mostré la página. Me dijo algo sobre el nombre del sitio que ahora no recuerdo exactamente, pero el tema me quedó rebotando en la cabeza, dando vueltas por adentro como un pez diminuto adentro del tiburón que lo tragó &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;xlajaula.blogspot.com&#x2F;2004_11_01_archive.html#110142984751853055&quot;&gt;*&lt;&#x2F;a&gt;).  Por eso se lo cambié.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Este tampoco lo pensé mucho, pero se acerca más a lo que siempre sentí: Escribir es un pretexto.  Me lo contó &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;escribir.garcia-cuervo.com&#x2F;Monterroso_Decalogo.htm&quot;&gt;Augusto Monterroso&lt;&#x2F;a&gt;:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;“Cuando tengas algo que decir, dilo; cuando no, también. Escribe siempre. “&lt;&#x2F;em&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Escribir es explorar y aprender dejando evidencia de lo que fuimos, somos y podremos ser. Que sea este mi intento.&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>La otra dictadura</title>
        <published>2004-12-06T00:54:29+00:00</published>
        <updated>2004-12-06T00:54:29+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
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        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/la-otra-dictadura/">&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Si yo no ardo, si tu no ardes ¿Cómo de las tinieblas haremos claridad?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;— Nazim Hikmet&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Mi libro de baño predilecto de estos días es “INTRODUCCION A LA INFORMATICA, Versión Operacional en GNU-Octave. Año 2004”.  Es un ladrillo (fotocopiado obviamente) de 300 y pico páginas, que da un montón de certezas para muchas cosas sobre programación que sé de oído.  El autor, Carlos Bartó, es el director del Departamento de Computación de FCEFyN de la UNC. Traducido: uno de los capos de la carrera que elegí.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Tuve oportunidad de conversar con él un rato, hace un par de semanas atrás.  El comienzo fue medio accidentado.  A pesar de que casi todos los días paso por la facultad, aún no ubico todas las oficinas, y por eso pregunto. Pero si preguntando se llega a Roma, ¿por qué me costó tanto encontrar el departamento de computación?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Una de dos: era lunes o miércoles, y eso porque había salido de inglés un rato antes. Lo seguro es que era mediodía y hacia calor, chocolate por la noticia.  Llegué al aula “107”  justo cuando Bartó (que hasta ese momento yo no conocía) bajaba una escalera entre la oscuridad.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;– Hola,¿el departamento de informática es acá?&lt;&#x2F;em&gt;
_ &lt;em&gt;–De computación, sí. Ahora no te puedo atender, pero ¿qué necesitás?&lt;&#x2F;em&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Transpiré (más), la cosa no iba bien.  No tenía planeada una síntesis para decirle mientras se alejaba de a pasitos cortos, pero vociferé algo que, vaya a saber por qué, lo hizo aflojar.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;– Bueno, vení, acompañame. Me vas contando por el camino.&lt;&#x2F;em&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;En el pasillo hasta llegar a la fotocopiadora ya pude ponerlo al tanto de que la suya es una de la materias que necesito rendir libre, que estoy en trámite de pase, y etcétera.  Me pidió un ratito cuando sacó fotocopias, luego compró una gaseosa y un sandwich y nos sentamos en una mesita del bar, mientras él almorzaba.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;– Mirá, la materia es fácil, si tenés idea de programación no te va a costar. Este año hicimos un apunte sobre Octave, antes dábamos Matlab que es casi lo mismo&lt;&#x2F;em&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;*– Si, ya lo saqué al libro. *&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El hecho de que me haya permitido plantearle mis dudas en ese momento fue una gentileza que luego agradecí. Ya no tenía mucho para preguntarle sobre la materia, y casi espontaneamente la charla fue cambiando de dirección.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;– Estoy esperando que me manden una materia más que rendí antes de venirme, pero con la Universidad del Comahue está tomada hace mas de 20 días, no hay  actividades.&lt;&#x2F;em&gt;
_ &lt;em&gt;–¿Si? No me enteré nada. ¿Por qué?&lt;&#x2F;em&gt;
_ &lt;em&gt;–Sobre todo en ingeniería, los estudiantes se opusieron a las acreditaciones de CONEAU, y a la Ley de Educación Superior&lt;&#x2F;em&gt;
_ *– Mirá vos, yo me acuerdo cuando estudiaba, hubo una lucha muy grande en el 68, y perdimos el año.  Hasta hace poco, las materias eran todas anuales así que la lucha la ganamos, pero perdimos el año académico. En esa época había participación en serio. *
_ *– ¿Usted estudió acá? *&amp;lt;
_ *– Sí, sí. Bueno, allá en el centro. *
_ *– Sabe que es algo que me llama mucho la atención, casi no conozco a nadie, pero como estoy bastante preguntando sobre mis papeles me quedo por acá y observo. He charlado con los chicos del centro de estudiantes, y noto una depolitización muy grande. Es como  que a cada uno le interesa nada más que lo suyo, y lo demás que explote. Por ejemplo esto de las acreditaciones, casi que ni siquiera se sabe que és.  *&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;_ *– Si, los centros de estudiantes ahora son el parche. Buenos chicos, pero parecen funcionarios. Fijate, este bar es una Cooperativa. O sea, esos chicos tienen un trabajo ahí, no es una beca. Y te puedo decir casos de gente, no estos pero los hubo, que dilataron algún tiempito los estudios por que acá estaban bien cómodos. *
_ *– Yo he leído y mis viejos me han contado que el movimiento estudiantil era muy poderoso en la época que usted estudió, ¿Fue el Cordobazo en esos años, no? ¿Qué sucedió, por qué hay tanta apatía ahora?  *&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Bartó me escuchaba con atención, ya había acabado su pebete de jamón y queso, y daba el último trago a su gaseosa.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;_ * – La dictadura pegó muy duro acá, se perdió mucha gente, algo que dolió y sigue doliendo. Y después vino la otra dictadura: el menemismo. En esos años se perdió todo lo poco que había de participación, y no sólo en la universidad. *&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Me acordé de este diálogo ayer, cuando charlaba sobre esta apatía con Laura, la Pety.  Me afirmaba que ella iba a la facultad &lt;em&gt;“a estudiar”&lt;&#x2F;em&gt;, y que si todos hicieran eso, este país no estaría como está. Cuando esa discusión moría con más pena que gloria, alguien comenzaba a contar sobre las cirujias estéticas que se haría si le alcanzara el dinero.&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>Cómplices</title>
        <published>2004-12-03T14:55:38+00:00</published>
        <updated>2004-12-03T14:55:38+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/complices/">&lt;p&gt;Debe ser la cuarta vez que inicio este texto: estoy media hora frente al monitor y me voy a dormir sin nada escrito. Las oraciones se niegan a convivir, hay cruentos forcejeos entre los verbos y sus objetos directos, los adjetivos se empastan en la lengua como una manzana arenosa y terminan asesinados por la tecla “&amp;lt;–” que todo lo ajusticia.  No es que no sepa qué les quiero contar, es el destino el que actúa: el quiere escribir sobre Celeste, que le cueste.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Nuestra amistad nació en el chat aunque ella seguro disentirá conmigo.  Antes nos conocíamos pero no éramos amigos. Cuando abandonamos el chat nuestra amistad ya sabía cruzar la calle sola.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;En muchas de mis andanzas por la ciudad tuve a Celeste de compañera.  Estudia arte y comprar material para sus esculturas fue uno de los pretextos que más usufructuamos para caminar juntos y charlar largos ratos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Una tarde nuestro objetivo era un vidrio de un metro cuadrado o algo parecido que lo pueda reemplazar por menor precio.  Juntos descubrimos que en la calle Chacabuco hay gente con muchas ganas de charlar:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Señor ¿una vidrieria por acá?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– A ver, dejeme pensar. Creo que hay una de aquella esquina ¿ves? Dos cuadras hacia arriba, como quién va para Santa Fe.  Pero esperen, queridos, vengan, preguntenle acá al muchacho del bar que seguro sabe mejor que yo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Celeste entró al bar a preguntar y yo me quedé en la vereda con el viejo, que me agarraba del brazo y hablaba casi sin dejarme meter bocado.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– ¿Vos no sos de acá, no es cierto?. Sí, me di cuenta enseguida. ¿Sos de Buenos Aires? Ahh, de Neuquén, lindo Neuquén, yo conocí, fui cuando se inaurguró El Chocón, en el año 73 creo, que obra esa eh, ¿Conocés?. En Neuquén estuvimos unos días en el Hotel Cristal ¿puede ser? Ahh, así que está todavía ese hotel, mirá vos. Claro, en esa época no había casi nada, no sé si había algún otro hotel.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Como se dio cuenta que me sentía incómodo porque me sostenía del brazo y Celeste tardaba en volver, me explicó:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– ¿Sabés por qué te agarro así querido? Esto lo hago por sordo, así me aseguro poder oirte. Yo no soy sordo desde siempre y no es que no escuche nada de nada, pero así en la calle es difícil oír a la gente. Vivo acá hace casi 20 años,  soy de la provincia de Buenos Aires, pero dónde no he vivido yo.  Vos tenés que conocer, no sabés todo lo lindo hay en todo el país, de punta a punta mirá, ¿A qué te dedicabas? Ahh, cierto, me habias dicho, la verdad es que sí, yo no entiendo nada de esas cosas pero es lo de ahora, estas en buen camino.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Por fin Celeste regresó a mi rescate y se sorprendió al verme apresado por el hablador compulsivo.  Luego de un par de preguntas bastante bien eludidas, y apurados porque se hacía tarde y cerraban los comercios, pudimos hacerle entender que nos debíamos ir. No me acuerdo exactamente como se llamaba, ni dónde vivía, pero la despedida fue (supongamos) así:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Muy bien jóvenes, ha sido un gusto. Cuando deseen conversar un poco, puedo invitarles mates ¿toman mates?. Mi nombre es Juan Dominguez y vivo en el 2A de ese edificio, siempre pueden encontrarme por acá y si no toquen el portero, que seguro me encuentran.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Cruzamos la calle saboreando una mezcla de simpatía, ganas de volver algún día en busca de esos mates y un buen poco de satisfacción por haber recobrado la libertad.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;En esas recorridas por las calles de Córdoba había momentos, sin embargo, en que durante cuadras ninguno de los dos emitía palabra, ni se preocupaba por esa ausencia de diálogo que suele ser fatal con otras personas. En esos momentos éramos cómplices de nuestros mundos propios, los que tantas veces nos alejan del “mundo real”, pero nos acercan a nosotros mismos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;En la presentación del &lt;a href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;elblogdesandra.blogspot.com&#x2F;&quot;&gt;blog de Sandra&lt;&#x2F;a&gt;, la primer desconocida que visitó este sitio, se lee:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Soy una persona marabichosa. Algunos dicen que estoy un poco loca. Otros piensan que soy una ermitaña sin remedio. Yo soy feliz. Un poco ciclotímica, mi madre dice que soy “especial”, que es la forma más linda para decir que soy rara.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;A Sandra no la conozco, pero se debe parecer bastante a Celeste, seguro.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El domingo pasado Celeste se fue. Volvió a Neuquén y no regresará, o al menos ese es su plan vigente.  Al contrario de muchos, su regreso no fue forzado por tropiezos académicos, porque es excelente en lo que estudia y le gusta.  Pero parece que necesita afectos que acá no tiene ni podrá encontrar.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– Justo que yo me voy ¿vos decidís venir? Te voy a extrañar ¿sabés?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Cobarde, no contesté cuando debí, pero mas vale tarde que nunca:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Yo también Cele. Pero a riesgo de sonar empalagosamente cursi, me bastará mirar al cielo y encontrarte, cómplice y con lo ojitos brillantes como siempre.&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>Un mes</title>
        <published>2004-11-27T09:50:48+00:00</published>
        <updated>2004-11-27T09:50:48+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/un-mes/">&lt;p&gt;Hace unos días se cumplió un mes de mi llegada a Córdoba; qué loco, cómo pasa el tiempo.  Pero pasaron muchas cosas importantes como para andar escribiendo sobre tan insignificante acontecimiento; por ejemplo:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;-* los yankees confirmaron las sospechas sobre su estupidez y su egoísmo
-*  los uruguayos, por el contrario, al fin se jugaron por un cambio votando a Tabaré;
-* los índices de delitos disminuyeron en Buenos Aires, pero en la tele sigue la realidad del miedo–reja–palo–negros–chorros–secuestro–sangre–seguridad–blumberg–meentiende?
-*  murió Yasser Arafat, y se fue sin ver a su pueblo libre y en paz
-*  están dele que dele con un cuento chino, y nadie sabe si tiene final feliz, si tiene final, o si es el final
-*  Lavagna sigue, silencioso, su lucha contra los ‘acreedores’
-*  se nos fue el canoso, el gran Adolfo Castelo
-*  y hay mucha gente en este momento que tiene sed, hambre, y balas de soldados norteamericanos (y de otras nacionalidades) esperando por ellos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Hoy se cumplió &lt;em&gt;otro&lt;&#x2F;em&gt; mes, y es de ése del que quiero hablar: &lt;strong&gt;un mes de toma en la Universidad Nacional del Comahue&lt;&#x2F;strong&gt;.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– &lt;em&gt;Que difícil Tin, ¿por qué no hacés como la mayoría y te evitás meterte en un tema tan delicado?&lt;&#x2F;em&gt; – intenta persuadirme mi subconsciente, justo antes de que mi inconsciente le encaje un piña bien puesta.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Atento, preocupado, orgulloso, intrigado, dudoso, nostálgico, furioso, desconectado, convencido. Son muchos estados teniendo en cuenta que estoy a cientos de kilómetros de ‘la verdad’.Pero ¿Cuál verdad? ¿La que escribió el Río Negro todo este tiempo? ¿O la que me llegaba por emails de mis compañeros y amigos? En mi búsqueda diaria de alguna novedad logré una revelación (que ingenuo era antes): los medios tienen poder y lo ejercen  tergiversando, ocultando, omitiendo, confundiendo, y (como último recurso) ignorando los hechos.  &lt;a href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.8300.com.ar&quot;&gt;(8300)&lt;&#x2F;a&gt; es el único medio que dio voz a los estudiantes; un capo el que hizo ese sitio, felicitenló de mi parte.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Me cuenta David:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;En este último mes aprendí sobre los manejos de la universidad más que en
los 4 años que llevo aquí adentro. Nunca pensé que fueran santos pero creí que al menos tenían convicciones firmes, ahora me di cuenta que el único criterio que los gobierna es patear para donde sopla el viento.
Desde nuestro decano Boccanera (que se dio vuelta como un panqueque) hasta la rectora
que ofrecio un dudoso “aumento de sueldo por 6 meses” a los No Docentes (eso que vulgarmente se conoce como coima), que por supuesto después fue desmentido.
Los únicos que mantuvieron una posición coherente fueron (fuimos y en caso de que hoy termine) los estudiantes, la verdad que fue muy bien organizado todo. Hoy puede ser un gran día.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Pienso, con la tranquilidad de estar frente al monitor tomando un café y con un montón de huecos de información,  que yo no hubiese acordado con una medida como la toma.  No porque esté en contra de la lucha, claro, fui de los que estuvo en el inicio. No hubiese acordado porque la considero una mala estrategia: si tenemos argumentos sólidos debemos sacarlos, hacerlos oír, ser inteligentes y saltearnos los obstaculos,   llegar a la comunidad y hacerles entender que es la Universidad es de todos y entre todos debemos defenderla. Además me asusta el desgaste que se produce, la pérdida de valiosísimas clases  y que le abre la puerta al manijeo de los que están todo el día, convencidos de que está naciendo “la revolución”.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Pero &lt;em&gt;“Ganó la postura de los estudiantes”&lt;&#x2F;em&gt;, dice el diario del sábado que estoy leyendo. Y como un ching y chang, dentro de la gran felicidad que me invade me entristece saber que “la postura de los estudiantes” no es la postura de mi país, que no estamos convencidos que la educación pública, gratuita y de excelencia es la soga que va a sacar al país de este pozo tan profundo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Más tristeza me da ver que en esta ciudad, que supo ser escenario de las luchas estudiantiles más importantes de la historia argentina, hoy estudian miles de jóvenes concentrados en defender &lt;em&gt;‘lo suyo’&lt;&#x2F;em&gt; y que se sienten incómodos de escuchar (la palabra) &lt;em&gt;‘política’&lt;&#x2F;em&gt; .&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– *¿Qué ganan? ¿Les dan plata o algo? *– me pregunta Dany, desinformado porque estudia acá, y CONEAU y la LES gozan de muy buena salud.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– *No, no es plata, aunque eso también se reclama. Se gana mucho más, es un triunfo político, es gritar bien fuerte que en el Comahue queremos una Universidad distinta, para el pueblo  y no para guardar el titulo en una carpetita y presentarse en la oficina de Recursos Humanos de una petrolera cruzando los dedos por un puestito. *&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– *Ojalá sirva para bien * – me dice.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– &lt;em&gt;Ojalá&lt;&#x2F;em&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Como un antídoto reconfortante me llegan emails de mis amigos Edgardo y David, que me cuentan con sus palabras como vivieron este mes. Ellos, como tantos otros, no militan bajo una bandera partidaria, pero lucharon bajo firmes convicciones ideológicas. Para cerrarle la boca a los que esgrimen un argumento falaz, son excelentes estudiantes.  Ellos estuvieron desde el principio, escucharon, leyeron, preguntaron, discutieron, levantaron la mano en cada asamblea y nunca se borraron a la hora de estar; nadie les lavó la cabeza ni los arreó como corderitos.  Ellos saben bien que quieren un futuro mejor no sólo para si mismos y que tienen un rol que cumplir para lograrlo. Ellos tuvieron el coraje necesario para luchar y ser ejemplo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Ayer fue un gran día, compañeros. Gracias por haberlo hecho así.&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>Suerte</title>
        <published>2004-11-21T00:08:22+00:00</published>
        <updated>2004-11-21T00:08:22+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/suerte/">&lt;p&gt;Mi papá me contaba en su último email:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;(…)como siempre, el trabajo es lo que ocupa la mayor parte de mi tiempo. Por un lado es bueno  en estos tiempos en que tanta gente no lo tiene, y yo por suerte tengo bastante. Sara, la sicologa,  solía decir que no es correcto adjudicarlo a la suerte, sino mas bien al resultado de muchos años de esfuerzo, de responsabilidad y sacrificio. ¿Cómo está el tema del trabajo en Córdoba?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Intentando responderle a mi viejo quería contarles un poco sobre este tema. Poseo pocas herramientas: no tengo cifras, conozco poco de la ciudad y nada de la provincia. Sólo tengo abiertos los ojos, vivo en un piso 19 de Nueva Córdoba, veo a veces el noticiero local y camino bastante a toda hora.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Nueva Córdoba es el barrio lindante al Centro, hacia el sur, entre Bv. San Juan  y Ciudad Universitaria. Es (como ya he dicho) una subciudad, una burbuja como dice Dany,  y eso por varios motivos:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;ul&gt;
&lt;li&gt;casi todos los habitantes son estudiantes del interior de Córdoba o de otras provincias, mayoritariamente del norte o del sur del país.  Con un *target* tan concentrado, el comercio flexibiliza sus rubros, ofertas y horarios para los jóvenes consumidores.  Así podemos encontrar librerias, centros de copiado y gimnasios abiertos hasta las 12 de la noche; Maxishops de 24hs, ese rubro comercial indefinido que vende casi todo lo que uno pueda necesitar, a un precio que aumenta de acuerdo a la cara de necesidad del cliente; deliveries de todo tipo de bebidas y comestibles (¿y fumables también?). Lavaderos, restaurantes de todos precios, cibers y locutorios abundan.  No voy a olvidarme de los muchos bares, pubs y boliches que hay. &lt;&#x2F;li&gt;
&lt;li&gt; Parece que la industria universitaria cordobesa tiene pujanza, y eso se lo veo desde mi ventana. Es una sola masa de edificios que sólo tiene huecos en los que están en construcción, y alguna que otra iglesia.  Las pocas casas que quedan, si tienen dimensiones de terreno acordes,  valen una fortuna sin importar en qué estado se encuentren.&lt;&#x2F;li&gt;
&lt;li&gt; Jazmines, estampitas, golosinas y revista &quot;La Luciérnaga&quot; que escriben jóvenes en rehabilitación de drogas; fundas para celulares, cds truchos con tapita y todo, plarinés, panchos (no electrónicos) y Diario La Voz; posters de La Mona, La Barra, Trulalá y relojes marca &quot;ROLE**K**&quot;.
Todo eso, y muchísimo más, se vende en la calle.  La mayoría de estos vendedores son niños. &lt;&#x2F;li&gt;
&lt;&#x2F;ul&gt;
&lt;p&gt;Apenas uno se aleja de este barrio, el paisaje cambia rotundamente. El sol vuelve a pegar en la cara, y eso no es metáfora de nada, sólo que ya no hay edificios.  Los pibes en las esquinas, muy parecidos a los que cuadras atrás me ofrencíann flores “para tu enamorada o tu madre”,  ahora patean una pelota deshilachada y me dicen algo parecido a un insulto porque yo visto una camiseta de Cipoletti, muy similar a la de Talleres, y ellos (intuyo) son de Belgrano.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Desde que estoy acá, dos accidentes fatales ocurrieron en las obras: la primer víctima (un obrero cordobés) cayó desde un quinto piso junto a su compañero, quien quedó en gravísimo estado pero se salvó.  El otro accidente ocurrió anteayer, era un pintor de nacionalidad boliviana (contaba la cronista en el noticiero), y cayó desde un décimo piso cuando la soga que sostenía su arnés se cortó mientras revestía el ladrillo visto con sellador.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Me puso muy triste esto.  No puedo evitar acordarme de mis abuelos y de verles sus manos curtidas y sus caras arrugadas de laburar todo el día y todos los días, en condiciones miserables e injustas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Sé que la rubia no tiene la culpa, pero es toda una postal mirada desde esta altura: sábado 4 de la tarde,  el sol satanizado contra el asfalto y nosotros pagando los platos de semejante calor.  La rubia toma sol boca arriba y se pone crema a cada instante. Mientras tanto, justo enfrente, en uno de los edificios en construcción, tres obreros acarrean en sus hombros bolsas de cemento y de cal. Como mi viejo, que también se rompe el lomo laburando, ellos tienen &lt;em&gt;“suerte”&lt;&#x2F;em&gt; de tener trabajo.&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>El Hugo</title>
        <published>2004-11-20T18:37:53+00:00</published>
        <updated>2004-11-20T18:37:53+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/el-hugo/">&lt;p&gt;{&lt;blockquote class=&quot;epigrafe&quot;&gt;
&lt;p&gt;}
*El cine, esa cinta de sueños
&lt;strong&gt;Orson Welles&lt;&#x2F;strong&gt; *
{&lt;&#x2F;p&gt;

&lt;&#x2F;blockquote&gt;
}&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Sobre el Boulevard San Juan, cerquita del “Patiolmos”  (el Shopping Patio Olmos)  se encuentra un edificio antiguo con puertas altísimas de madera tallada y rampas para ingresar. Arriba, en un añejo bronce dice “Asociaciones Italiana. In unione e libertá”, pero a los costados caen dos carteles vinílicos grandes que aclaran la verdad de la milanesa: &lt;a href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.cineclubmunicipal.org.ar&quot;&gt;Cine Club Municipal Hugo del Carril&lt;&#x2F;a&gt;.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Cuando vine por primera vez a Córdoba, en julio, encontré por casualidad ese lugar. Unas  fotocopias  bajo una vitrina anunciaban las tres fuciones del día.  Miré el reloj, eran las 6 de la tarde y estaba justo a tiempo para ver &lt;em&gt;El Milagro de P. Tinto&lt;&#x2F;em&gt;, la última proyección de una comedia que pasaban dentro de un ciclo de cine español. La película me gustó, me hizo reír mucho; pero del Cine Club me enamoré.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Fue un amor a primer película, podría decirse. Entré, pagué mi entrada de $1.5  y crucé por vez primera la “sala de los espejos”, que es el vestíbulo que precede a la sala mayor y donde en más de una oportunidad me he perdido. No sólo por decoración están esos espejos:  hay dos escenas memorables en la historia del cine; &lt;strong&gt;(1º)&lt;&#x2F;strong&gt; La secuencia final de &lt;em&gt;La dama de Shanghai&lt;&#x2F;em&gt;  del genial Orson Welles transcurre  en una sala de espejos, y es un ejemplo magnífico de la maestría de este director (escritor y actor) para jugar con la profundidad, la luz y los efectos visuales y &lt;strong&gt;(2º)&lt;&#x2F;strong&gt; la ultima pelea en &lt;em&gt;Operación Dragón&lt;&#x2F;em&gt;, esa en la que Bruce Lee está todo rasguñado, es también en una sala de paredes espejadas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Ayer, por fin, me inscribí en la &lt;em&gt;Asociación de Amigos del Cine Club Municipal&lt;&#x2F;em&gt;. La membresía básica es de 5 pesos, y eso, además de hacerme sentir que estoy contribuyendo a un gran espacio cultural,  me brinda  varios beneficios: la entrada a todas las funciones de las 15:30hs me sale 15 centavos, tengo descuentos en todos las conferencias y charlas que se den, acceso a la biblioteca&#x2F;mediateca donde puedo consultar revistas y libros, y  llevar todas las pelis que quiera en VHS (una por vez, pero gratis!) . Además me mandan la revista &lt;em&gt;Metrópolis&lt;&#x2F;em&gt;, que es la que editan cada dos meses y está realmente buena.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;En el hall de entrada hay un barcito donde casi siempre hay gente charlando. Ahí me encontré con Ana y Lucía, dos hermanas que también forman parte de la invasión neuquina en Córdoba.  Estuve charlando un ratito con ellas cuando salimos de ver “Perdidos en Tokio”, muy recomandable opera prima de Sofia Coppola  (también, con ese apellido, hacer buen cine lo lleva en la sangre).&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Estoy trabajando en mejorar y quitarle el regionalismo a &lt;a href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.cdclubaltovalle.com.ar&quot; title=&quot;Cd Club del Altovalle&quot;&gt; mi sitio&lt;&#x2F;a&gt; de intercambio de cds . Cuando lo termine llevaré la idea consumada al Hugo, para ver que repercusión tiene e intentar que me ayuden en la difusión.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Ya hice mi listita de pelis que no he visto, e iré pidiendo en &lt;em&gt;Los 39 escalones&lt;&#x2F;em&gt; (así se llama la mediateca).  Blade Runner y Brazil,  para aprender por fin lo que es la ciencia ficción; Mundo Grúa, El Fondo del Mar y Felicidades, porque son algunas argentinas que se me pasaron; Recursos Humanos, Delicatessen y Asesinos, porque aguante el cine francés; Estación Central y La Virgen de los Sicarios, porque Latinoamérica arde.  Y eso que sólo miré el catálogo por arriba.&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>Literatura Urbana</title>
        <published>2004-11-16T22:19:32+00:00</published>
        <updated>2004-11-16T22:19:32+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/literatura-urbana/">&lt;p&gt;Caminar por la calle transmite sensaciones de todos los colores y gustos, pero uno debe estar atento para percibirlos. En general sucede que vamos nerviosos, apurados, con hambre, pensando en la mala racha de Boca o en esa mujer que no nos da bola y entonces nos perdemos todas esas historias que la calle nos regala por sólo estar ahí, mirando.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La calle no es sólo el asfalto y la vereda, entiendasé. Tampoco se completa si sumamos los cordones y las esquinas. La calle es todo lo que hay afuera: los peatones que visten celulares de mil pesos, los obreros de la construcción que piropean profesionalmente, las vidrieras con maniquies de cintura diminuta, los miles de pibitos que manguean o venden alguna chuchería en cada esquina, los policías sospechandome violador en el parque,  las minas hiperproducidas que van a comprar arroz de oferta al Disco, los artistas callejeros tantas veces mejores que los otros e igual o más postergados. Hay infinitas historias en la calle,  sólo falta contarlas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Suelo divertirme caminando, y no es que lo busque, pero a veces me sorprendo en plena risa y me tengo que sentar a agarrarme la panza. La gente a mi alrededor queda atónita y me doy cuenta que se acomodan el pelo y se levantan el pantalón por las dudas, creyendo que me río de ellos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Ya me pasó muchas veces.  Una fue sobre la calle Rivera Indarte, cuando descubrí un diminuto local que anuncia en su ventana “&lt;strong&gt;AQUI PANCHO ELECTRONICO&lt;&#x2F;strong&gt;”.  No resistí la tentación y me acerqué a ver de qué trataba esa tecnología gastronómica, y era algo así como una maquinita (eléctrica) que envolvía las salchichas en una especie de panqueque caliente. Me duró la diversión como dos cuadras .&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Ayer, caminando por Velez Sardfield antes de llegar a San Juan encontré una peluquería que prolijamente anuncia “&lt;strong&gt;PELUQUERIA NEGRETTE. CORTE MODERNO A NAVAJA&lt;&#x2F;strong&gt;”. Sé que así carece de gracia, pero si Uds. vieran a los dos viejitos que atienden con la navaja en la mano menos temblorosa y un  frasco de Glostora frente al espejo, se reirían conmigo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Otra de peluquería está acá cerquita, sobre la misma calle de mi edificio. No suelo burlarme de los errores ortográficos cuando provienen de gente que no es pedante, que no intenta ser más de lo que es, como la verdulería que ofrece “serezas” con tiza mojada en el pizarrón gastado de las ofertas. Pero esta “PELUQUERIA UNI&lt;strong&gt;C&lt;&#x2F;strong&gt;EX”  (así, con C) está en local de planta baja de un edificio cheto, y el error se encuentra en la pretenciosa lámina serigráfica que decora el local junto a la imagen de una modelo rubia.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La Catedral no está excenta de mis antenitas de vinil. Hoy  saqué una foto a la entrada lateral que ofrece “Ingreso a la Catedral para Turistas $3. Incluye Guía”.  Yo no entiendo de estas cosas, pero creía que redimir pecados  en la catedral era gratis. O al menos se pagaba en padrenuestros y avemarias.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;No todo son carteles; también presto atención a la gente que labura. En la esquina de Estrada y Buenos Aires hay un señor que cobra a quienes estacionan sus autos en esa zona. Algunos lo conocen como &lt;em&gt;El Loco de la Estrada&lt;&#x2F;em&gt; y otros como &lt;em&gt;El Atleta&lt;&#x2F;em&gt;, y esto es porque aunque se encuentre en una punta de su territorio, si hay un auto estacionando 50 metros más allá, él llega corriendo a pasos agigantados en cuestión de segundos. Y a ponerse con la moneda.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Hasta ahora no he jugado ni siquiera un partido de fútbol, y eso no es por falta de oportunidades. Basta ir al Parque a cualquier hora, y acercarse al picadito de turno. Hay guasos chivando tras la redonda a cualquier hora,  y es corriendo por esos lugares cuando estuve más cerca de cordobeses de pura cepa.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;div class=&quot;dialogue-block&quot;&gt;&lt;p&gt;– &lt;em&gt;Paasala che paipudo, negro hediondo, hasta mi agüela lo hacía a ese gol&lt;&#x2F;em&gt;  – le recrimina uno.&lt;br&gt;– &lt;em&gt;Andáaa, si vó sabé meno e fulbo que tu hermana de virginidá&lt;&#x2F;em&gt; – se defiende el otro con estilo.&lt;&#x2F;p&gt;&lt;br&gt;&lt;&#x2F;div&gt;
&lt;p&gt;El fin de semana aparecieron pegados por  la ciudad unos afiches tamaño A3 . Comparado con la cantidad de publicidad gráfica que hay, estos son chiquitos y menos vistosos por ser en blanco y negro, pero yo me quedé gratamente sorprendido. Se trata de una Revista Mural (que acusa el Nº 2) llamada &lt;strong&gt;Aldea Primitiva&lt;&#x2F;strong&gt;.  Les transcribo uno de sus texto, que copié en mi agenda parado en una esquina, mientras los transeúntes me esquivaban como a un estorbo:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;(…)Como cuando después de bajar caminó sin sacar las manos de los bolsillos. Iba acariciando dos caramelos ácidos, los hacía jugar entre sus dedos; parecía como si el anillo que le oprimía el anular quisiera cobrarles peaje.
Cruzó la calle (esa que Ud. cruzó hace un momento), se detuvo y leyó hasta la última palabra. Nunca desenfundó las manos ni soltó los caramelos, que a esa altura estaban mareados o ya se habían acostumbrado a pasear de yema en yema.
Uno de ellos, creo que el rojo, le coqueteaba al anillo, se le insinuaba y hasta le propuso algo indecoroso en una de las pasadas.
Luego siguió su rumbo, que quizás sea el mismo que Ud. siga cuando termine de leer, aunque ella no hizo caso a los ojos que le miraban la nuca mientras leía.
Si ya sé, a Ud. no le gustan los caramelos ácidos.&lt;&#x2F;em&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Muy lindo, pero lo cierto es que cuando leía yo no tenia ojos atrás mio ni nuca adelante. Mas al contrario, justo cuando terminaba la transcripción con horrible caligrafía pasó una hermosa traficante de curvas, y ni siquiera me sonrió.  Y a mi si me gustan los caramelos ácidos.&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>Semana</title>
        <published>2004-11-13T20:19:22+00:00</published>
        <updated>2004-11-13T20:19:22+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
          </name>
        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/semana/">&lt;p&gt;Hace más de una semana que no escribo aquí, y no es mi intención dejarlos así, con esas ansiosas ganas de saber de  ese hijo, hermano, amigo, amante, conocido o extraño que ahora leen en  internet.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Quería contarles algunas cosas de esta semana y disculpen si no soy coherente con la cronología de los sucesos y me voy por las ramas, pero (muy mal lo mio)  ni siquiera tomé apuntes para cuando me sentara a escribir. Entonces ese será el papel de este texto, suplir en una breve reseña los temas que alguna vez explayaré, no vaya a ser cosa que queden perdidos y silenciados en la nebulosa de mi pasado.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;DOMINGO&lt;&#x2F;strong&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La última vez que escribí fue el sábado (que para mi cuerpito aun era viernes), y tal cual lo pronosticado, me dio mucha vergüenza leer lo que había escrito. No quiero ni recordar eso, así que pasemos al domingo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Me desperté en una cama que no era la mía,  y no me refiero a mi cama de Neuquén a la que extraño mucho,  sino a la cama de acá, la que está en una habitación que da al este en el piso 19 de un edificio.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;*Comentario al paso 1: Más vale que es un edificio, ¿que otra cosa podría ser? ¿alguna vez vieron una casa de 19 pisos?. No vale nombrar alguna casa de Menem o de Bill Gates.  *&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;*Comentario al paso 2: Eso de que la ventana de la habitación dé al este es un problema: el sol amenaza desde temprano y nos obliga a bajar la persiana americana, convirtiendo el lugar en una noche eterna y plancetera para dormir.  ¡Que peligro! *&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Cuando deperté, todavía estaba allí; como el dinosaurio de Monterroso.  Había pasado el mediodía, y por suerte o por Dios (que es casi lo mismo) no hacía tanto calor.  Alcancé a despedirme de quien compartía ese momento conmigo sin despertarse completamente  y regresé a mi hogar, con el pelo modelado en una almohada retorcida con noventa por ciento de humedad.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Era Domingo, ese Día que inspira a los suicidas a demostrar sus agallas o su falta de ellas, ese Día que se ríe de los borrachos que tambalean en sus mañanas,  el que rezonga de las viejas que baldean las veredas antes de que él mismo termine de desperazarse y ponerse a laburar de Día (ese es su trabajo).  Este domingo además era especial para mi y para la gran mayoría de los argentinos: jugaban BOCA y RIVER.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Obviando esto último, porque ya todos saben o se imaginarán mi amargura  y porque ese partido solamente tiene la trascendencia que alimenta la frivolidad necesaria para el deporte-show de estos tiempos,  sigo contando, pero otras cosas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Volví al departamento, y entonces si  (por fin), tenia motivos para trabajar. Lease “olvidarme del partido”. Debía terminar la programación y el diseño del &lt;a href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.percusionargentina.com.ar&quot;&gt;sitio&lt;&#x2F;a&gt; para un músico de Neuquén. No me gustó como quedó, pero a él si, o sea que está bien.&lt;br &#x2F;&gt;
(Nota para Redactor: Escribir sobre el trabajo de desarrollador freelance)&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;LUNES&lt;&#x2F;strong&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;Lunes otra vez,  sobre la ciudad
la gente que ves vive en soledad.
Sobre el bosque gris veo morir al sol
que mañana sobre la avenida nacerá&lt;&#x2F;em&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;En esta parte de la ciudad, que es como una subciudad llamada Nueva Córdoba, conviven miles de estudiantes con cientos de obreros de la construcción.  La industria universitaria es un sostén económico fundamental para la ciudad y la provincia. Y eso se nota al ver que están contruyendo al menos un edificio por cuadra.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;(NpR: Escribir sobre los obreros de la construcción,  esa “raza de creativos publicitarios en potencia que persiguen a las chicas (y todo lo parecido) con frases de amor llenas de originalidad y lujuria”, como &lt;a href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;orsai.bitacoras.com&#x2F;archives&#x2F;000224.php&quot;&gt;dice Hernán Casciari&lt;&#x2F;a&gt;)&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El lunes fui a inglés. Probé dos módulos y me quedé en uno, no sé si porque me sentí más cómodo con el nivel, porque empieza una hora más tarde que disfruto durmiendo,  o porque la profesora está mucho más buena.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Como era mi segunda clase con ese grupo, y en la primera la profesora mucho mas buena se fue antes porque su hijo&#x2F;a tuvo un problema en la escuela, la mina no se acordaba mi nombre y alguien le sopló (erroneamente vale aclarar)  que me llamaba Matias.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;ul&gt;
&lt;li&gt;So, Matias, What’s the difference between  Present Perfect and Present Perfect Continuos?&lt;&#x2F;li&gt;
&lt;&#x2F;ul&gt;
&lt;p&gt;Yo me quedé en silencio creyendo que el pibe con cara de gil al que no le sabía el nombre (uno de mis partners) era el inexistente Matias, y me burlaba por lo bajo porque no contestaba demostrando así (y de la manera mas cobarde)  que no sabía la respuesta.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;ul&gt;
&lt;li&gt;
&lt;p&gt;Matias, Do you know the answer?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;li&gt;
&lt;li&gt;
&lt;p&gt;Me? Who is Matias? My name is Martin, or I guess it.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;li&gt;
&lt;li&gt;
&lt;p&gt;Oh… I’m so sorry, really.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;&#x2F;li&gt;
&lt;&#x2F;ul&gt;
&lt;p&gt;No te preocupés teacher, si me prometés que te venís siempre con ese escote a darme clase te perdono todo. Y de paso gracias por confundirte y hacerme zafar de la respuesta.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;(NpR: escribir más sobre inglés, Miss Marcela la que está buena,  y mis compañeritos&#x2F;as)&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;MARTES&lt;&#x2F;strong&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;Martes otra vez, sobre la ciudad&lt;&#x2F;em&gt; Ah, no.  Mmm…. ¿saben qué? no me acuerdo nada del martes, así que pasemos al miércoles.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;MIERCOLES&lt;&#x2F;strong&gt;
¡Qué día mis amados lectores!&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Córdoba es una ciudad muy digna para estar sin “actividad oficial” como transcurren mis días. Para ser políticamente correcto intento no estar al pedo, y encuentro muchas cosas para hacer. La mayoría de las veces, esas cosas se circunscriben  a un solo espacio geográfico: el Cine Club Municipal.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Este miércoles empezaba en el Hugo del Carril (como se llama el CCM)  el ciclo “Integral Lucrecia Martel”, con la presencia de la mina dando una charla abierta (no gratuita). Una vez derrotada mi avaricia, me puse con la teca y disfruté del envento, porque la mina es una capa y sus pelis (&lt;em&gt;La Cienaga&lt;&#x2F;em&gt; y &lt;em&gt;La Niña Santa&lt;&#x2F;em&gt;) están buenísimas.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Habría unas cien personas, la mayoría estudiantes de cine que hablaban en difícil y siempre preguntaban intentando demostrar todo lo que sabían de estilo, escenas en plano-secuencia, construcciones narrativas y alegóricas  y demás sandeses.  Por eso, cuando me animé, saqué una pregunta de la galera y con mi mejor cara de poker:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;ul&gt;
&lt;li&gt;Lucrecia, además del cine y revolcarte en tu cama como contaste recién ¿Qué otra cosa te gusta? ¿Qué otras actividades llenan tu vida?&lt;&#x2F;li&gt;
&lt;&#x2F;ul&gt;
&lt;p&gt;Yo estaba sentado a la mitad del cine, pero sentí que absolutamente todos (hasta los que estaban atrás mio y no veía) me miraron con el desprecio que destila un mensaje tácito: “caradura, como vas a preguntar eso”.  Por suerte, o porque es del palo, la mina sonrió y me respondió la pregunta con toda la onda.  Y al final todos rieron de las anécdotas divertidas que contó.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Cuando terminó la charla (que duró casi dos horas) me acerqué tímidamente y le pedí su email con la intención de  hacerle una entrevista para Efecto Tábano.  La mina me lo dio sin ningún drama y además me regaló una sonrisa con tonada salteña (¿tendrá que ver que ella es salteña?) para dejarme completa y absolutamente extasiado durante todo el día, y más.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;(NpR: Escribir más sobre la flora y la fauna que frecuenta este maravilloso lugar que por $5 al mes o $1.5 la función, te llena de felicidad los ojos y el alma).&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;JUEVES&lt;&#x2F;strong&gt;
Creanmé que quise hacerla corta, pero voy rumbo a la novela.  El jueves era un día especial, el día que mi estómago y mi paladar esperaban desde hacia bastante: llegaría la encomienda llena de cosas ricas y regalitos de mamá.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La felicidad en caja no llegó sino hasta el viernes después del mediodía, porque los señores TAC, fieles a la premisa de convertirse en la peor empresa de transporte, se les ocurrió que no habría problema si no hacían su laburo en tiempo y forma.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;(NpR: TAC y el transporte en general, puede darte letra para escribir algo)&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Ese jueves a la tarde, con Dany estudiando atento a los libros y al portero (por si llegaban los señores de la encomienda) , yo salí con Celeste, una amiga  (otra)  con quien me encanta conversar y caminar.  Ella estudia artes plásticas, y a pesar de que le ha ido muy bien todo este tiempo, extraña mucho y ha decidido volver a Neuquén y segir sus estudios en Roca.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;(NdR: Escribir sobre Celeste, aunque te cueste)&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;VIERNES&lt;&#x2F;strong&gt;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Ya están aburridísimos ¿cierto? Pues bien, ya voy terminando.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Los viernes pasadas las tres de la tarde es un horario clave para la vida de un expediente como yo (los no enterados,  leer el capitulo &lt;em&gt;&lt;a href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.nqnwebs.com.ar&#x2F;blog&#x2F;archivos&#x2F;2004&#x2F;10&#x2F;24&#x2F;tramites&#x2F;&quot;&gt; Trámites&lt;&#x2F;a&gt;&lt;&#x2F;em&gt;).  Fui a la Facu, toda una emoción,  y hablé con la señora Graciela Luna que es quien sabe (o miente que sabe)  sobre los trámites de pases y equivalencias.  Sin novedades en el frente, en conclusión. Pero me dio el okey con la prórroga para entragar los papeles de la materia que aprobé y está trabada por El Comahuazo. Fuerza compañeros! (pero levanten la toma antes de fin de año, ¿si?)&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;A la noche hubo anécdota que podría intitularse “Cumpleaños de Nico Lolo, segunda parte”, con puntos salientes para comentar  como El Rodri, un hilarante cordobés con diente de lata; Carolina, la hermanita del cumpleañero; los nerds compañeros de trabajo que se hacían chistes de computación (Nico estudia Ingeniería Informática, y trabaja de programador); y, en fin, mi regreso triunfal en la madrugada de una noche agitada.  Pero eso será tema para otros relatos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Los dejo, e intentaré  escribir mas corto y mas seguido. Hasta la victoria, siempre!&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>En tiempo real</title>
        <published>2004-11-06T07:07:19+00:00</published>
        <updated>2004-11-06T07:07:19+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
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        </author>
        
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/en-tiempo-real/">&lt;p&gt;Esto es un “reality post”, escribo mientras la acción aún goza de esplendor. Son casi las siete de la mañana, y en este solemne acto prometo respetar la espontaneidad del “como salga”.  Sé que voy en contramano al consejo del gran Horacio Quiroga en su decálogo: &lt;em&gt;No empieces a escribir sin saber desde la primera palabra adónde vas&lt;&#x2F;em&gt; .  Qué me importa, &lt;em&gt;saber es  morir&lt;&#x2F;em&gt;, dice una canción de la Opereta Criolla de Alejandro Dolina,&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Mientras escribo Dany entona &lt;em&gt;Negra Murguera&lt;&#x2F;em&gt;, el sol aparece por la ventana de nuestro living y somos seis personas tomando lo que queda de cerveza. No, somos siete personas,  Nico estaba en la cocina.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Describiendo: la rubia Ana abrazada a Carlitos el que no “(inserte verbo aquí)” ni deja “(inserte el mismo verbo aquí)”; una guitarra sonando con la púa que alguna vez fue de Oski, de Bersuit; la morocha ordena un montón de  apuntes con acordes y letras que insisten en desparramarse por el piso; Nico, recién llegado, de la cocina prende un pucho que sostiene con los dedos tatuados de un amor que ya murió (esos anillos de matrimonio de la nueva era, que no salen con jabón ni se empeñan en tiempos de hambruna) , y yo, el bicho raro que no canta y escribe mirandolos de vez en cuando para encontrar un detalle.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Ahora suena “Vos sabés” y los labios de Carlos ya acarician el pómulo de la rubia con las mejores tetas de la noche. Fue una noche divertida, y no sé si este será el post en el que se enteraran de todo lo que sucedió, porque es muy probable que ya me haya olvidado de mucho. ¿Conocidas? Melanie y Xime. Los demás invitados eran compañeros y compañeras de Dany, las vecinitas del séptimo, Nico (mi alter ego en Córdoba respecto a la amistad con Dany mientras esta ciudad no me tenia en sus planes) , y otras invitadas de Andre.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Picadita de entrada, que felicidad. Pizzas y bebidas por teléfono. Llega el chico del delivery, y hacemos la vaquita; que top. Fue una noche divertida ¿les conté? Asumo toda la responsabilidad de estas palabras en tiempo real, y se que la próxima vez que me siente a contarles algo la vergüenza me invadirá por completo, no sólo por desvirtuar de esta forma este “diario intimo, pero sin lo de intimo” (como suelo describir este sitio a los amigos) , sino porque la morocha esta sentada en el piso a un metro mio, sola y aburrida, y yo sigo escribiendo con la misma intensidad que tendría si de estas palabras dependiera la vida de alguien que ame.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;“Estas concentrado en el teclado, eh ¿que mierda estás haciendo?”, me dice Ramiro, y yo solo le sonrio. Ahora me acuerdo de que hace un rato estuve bailando en la cocina, y charlé un rato largo con virginia y Sofia que son las chicas del séptimo que El Engañador invitó en el ascensor. Son de La Pampa, y me cayeron más que bien. También hablé con Mela, hace mucho que no lo hacíamos, y claro que no fue lo mismo que si hubiese sido en otro contexto, pero fue lindo.  La morocha, que se llama María del Jesús y es más alta que yo (no es tan difícil, después de todo), también tuvo el honor de mi plática. Me contó de que ella está con su novio porque lo respeta, pero que no lo ama.  Lo hizo a propósito, claro.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Malagueña (la nueva habitante de nuestro depto, un potus)  me mira desde su maceta de plástico
con lástima, y me avisa que hace dos días que no la riego. Yo le hago caso en todo lo que me dice, y le acabo de prometer que mañana sin falta.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Saco una foto a la ciudad amaneciendo, y otra a los que siguen de fiesta  y luego continuo escribiendo, ¿eso es necesidad de congelar este momento, o absoluta cobardía?  El sol de las siete de la mañana ya me golpea en los ojos y casi no puedo ver el monitor, suenan Los Piojos en la guitarra y la voz de uno que canta bastante bien, y algunos ya duermen soñando enredarse, en vez de enredarse.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El sol está imponente, hacen falta cortinas. Nico acaba de bajar la persiana y entoces reacciono que mi cara se estaba quemando. Se nota que  va a ser un día precioso, pero lamentablemente en un rato mi cuerpo no resistirá más y caerá redondo en la cama, y lo peor, la morocha no va estar ahí, porque yo seguiré escribiendo en mi sueño.&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>Cable</title>
        <published>2004-11-04T13:57:56+00:00</published>
        <updated>2004-11-04T13:57:56+00:00</updated>
        
        <author>
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            Martín Gaitán
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/cable/">&lt;p&gt;La lucecita del monitor que titila y el reflejo en la ventana de mi cara de sueño no me dejan mentir: mi reencuento con la TV por cable no fue reconciliación. No puedo ver tele, aunque a veces hago un esfuerzo y lo intento.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Sin embargo, como será de influyente la caja boba, que esta sección dedicada a escribir sobre las cosas que visité (léase lugares, eventos, fiestas y escondites secretos)  lo inauguro con un texto sobre algo que “yo lo vide” en la pantalla chica.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Son muchos años de divorcio con el &lt;em&gt;zapping&lt;&#x2F;em&gt;, ese ejercicio posmoderno  que se trata de estar  interesado en todo y en nada al mismo tiempo.  Imagen de la insatisfacción, noticias que no se quedan en ningún lado, publicidad que debe impactar si o si,  sedante de sillón roto y rayos catódicos.  Eso es hacer zapping.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Lo digo porque hoy me sorprendi en un momento mirando hacia otro lado, mientras mi dedo continuaba a ritmo constante presionando el botón de cambiar canal. Patético.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;A veces es otro el que está con “el poder” (control remoto) y en la pantalla se cruza una escena de alguna peli buena  (que casi siempre vi varias veces). Entonces intento aconsejar “esa peli es buena, dejala”. Pero, en general, parece que mi gusto cinematográfico no es el más popular.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;A lo estupidez de la programación se le suman las publicidades. Tener más canales no significa tener mas opciones, sino estar expuesto a más bombardeos publicitarios. Y la manipulación es tal que se llegan a extremos de la contradicción más cruel que ahora les cuento:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Dos chicas, una rubia y otra morocha,  están en una tienda mirando diminutas prendas de ropa a las que se les ve las etiquetas XS.  La siguiente escena muestra a las chicas que van sonrientes por la calle con remeras que dicen “BULIMIA” y “ANOREXIA”, ante la mirada lastimosa de la gente. La placa dice “TU VIDA NO ES TALLE UNICO. Córdoba, ciudad saludable”. Media pedorra, pero bien la intención.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Justo después viene la publicidad de FANTA LIGHT, mostrando a una chica muy delgada que  le “roba” la botella de gaseosa a un hombre (también delgado, obvio) y escapa.  Pasa de perfil por una puerta cerrandose, luego entre arbustos y por último entre los barrotes de una reja, para sonreirle desde el otro lado a su perseguidor que no es tan delgado para atravesar la barrera.  “Fanta Light es Fanta, y es Light” insiste por si alguno no entendió.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Con el deporte (y el fútbol en particular), que entre lo poco es lo que más veo,  estoy llegando al hartazgo.  Primera A, B y C y Torneo de Ascenso Argentino; campeonato de  España, México, Italia e Inglaterra; Copa UEFA y Eliminatorias;  jugadores argentinos que hacen goles por el mundo; la historia y las estadísticas del superclásico desde los ’80 y cómo se preparan para el próximo; el cumpleaños de Maradona con chantaje emocional de sus goles incluido; polémicas y más polémicas sobre lo que dijo un jugador y lo que el otro no respondió; y, por si falta, un canal que pasa los partidos de las inferiores de Boca. Ah, también hay basquet, tenis y algún otro deporte que aunque no sepamos las reglas hay que mirarlo porque es “En Vivo”.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Gente, me despido porque empieza un partido y una serie de estreno. Son a la misma hora pero por suerte tengo dos teles.&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>El Engañador</title>
        <published>2004-11-01T23:42:26+00:00</published>
        <updated>2004-11-01T23:42:26+00:00</updated>
        
        <author>
          <name>
            Martín Gaitán
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/el-enganador/">&lt;p&gt;Desde que tengo internet en el departamento escribo menos que cuando paseaba el diskette en el bolsillo. Y será casualidad, pero desde que tengo internet en el departamento volvió tal calor que ya andan Satanás y los Demonios felices por la calle.  ¡Ajá! me acaba de llegar la sospecha de que mi enemistad con el teclado tiene que ver más con lo segundo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Tengo mucho para contar de estos días, pero también mucho de cosas que he recordado sentado, durmiendo, comiendo o discutiendo sobre el sexo de las Hormigas Coloradas de Sri Lanka.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Es que, como dice Bersuit en una canción, &lt;em&gt;“no hay fracaso más rotundo &#x2F; que haberse venido al mundo &#x2F; pa´ morirse y nada más… “&lt;&#x2F;em&gt;. Eso es algo que toda &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.lapandillaweb.com.ar&quot;&gt;la pandilla&lt;&#x2F;a&gt; sabe muy bien, y lleva el antídoto en la sangre: vivir como caza-anécdotas. Para contarle a nuestros nietos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Hay para narrar por horas, hasta que pidan por favor basta. Cuando existen dos pandilleros en una ronda de mate o alcohol, y la situación amerita un relato verídico (aunque decorado con colores y brillantinas), se aprovecha y se cuentan varias,  entre risas y envidias de los presentes.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Por eso, para no aprovecharme de mi memoria mal paga,  creé esta sección donde descasarán las palabras de nuevas y cotideanas historias, y aquellas que se también se guardan por ahí, bien cerquita del alma.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Para este ejemplar les tengo una que, por ahora (solamente por ahora), pertenece a las primeras. Se trata de la más reciente reaparición del Engañador, un amigo que a veces (en las situaciones que lo necesitamos) nos visita.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El sábado volvíamos con Dany del trotecito en el Parque Sarmiento, que es casi tan lindo (nada en el mundo puede ser mas lindo) como el Parque San Martín de Mendoza.  Correspondiendo con la &lt;acronym title=&quot;¿que vamos a hacer esta noche?&quot;&gt;pregunta de rigor&lt;&#x2F;acronym&gt;  de un sábado a la nochecita pasábamos por el Supermercado Disco, ese monopolio de acá a la vuelta.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– &lt;em&gt;Ché, ¿y si compramos un fernecito?&lt;&#x2F;em&gt;
– &lt;em&gt;Bueno, dale&lt;&#x2F;em&gt; –  &lt;em&gt;habré dicho cual parafraseando  a la vomitiva e hipnotizante publicidad de Coca Cola&lt;&#x2F;em&gt;.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El Fenet Branca está tan alejado del poder adquisitivo de los estudiantes, y parece ser tan necesario para la felicidad de algunos, que se lo suelen robar.  Por eso en la gondola sólo figura el abultado precio y para comprarlo hay que solicitarselo al cajero.  Nosotros, humildes, agarramos el Capri de 7 con 50.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Pero sí, intuyen bien queridos amigos, faltaba la gaseosa de la vomitiba publicidad y no teníamos envase. Creerán que no, pero esos ochenta centavos de diferencia entre la retornable y la descartable fueron motivos sufientes para que aparezca nuestro superheroe.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– *Vos hacé la cola, y cualquier cosa esperame un cachito * – me dijo ya doblando la gondola de los desodorantes.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Justo a tiempo regresó con un papelito en la mano.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– &lt;em&gt;Acá está el vale del envase que trajimos&lt;&#x2F;em&gt; – y me dio el ticket que, aunque nunca había visto otro, supe original.  Sonreí con disimulo mientras aseguraba no tener “Tarjeta Disco”, recibí el vuelto y salimos hablando del partido de ayer.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Doblando la esquina pregunté:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– ¿Se puede saber cómo hiciste?
– *Los envases vacíos los dejan en cajones al costado de la cola que hay que hacer para recibir el ticket; solo fui y agarré el mas bonito de todos. Cuando me llegó el turno se lo di a la chica que parecía cansada, y de paso le regalé un muchas gracias. *
– *Muchas gracias por los ochentas centavos, le hubieses dicho a la mina. *
– *No, no…. yo no le agradecí a la mina, le agradecí al Engañador. *&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>Quién te manda</title>
        <published>2004-10-30T05:33:09+00:00</published>
        <updated>2004-10-30T05:33:09+00:00</updated>
        
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            Martín Gaitán
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/quien-te-manda/">&lt;p&gt;Las perspectivas de mi pase no son las que deseé y es lo único (es lo más importante) que me preocupa. Sabía que cambiarme a mitad de  carrera  era una decisión audaz y arriesgada, pero creo haberlo pensado bien y no me arrepiento. Aunque  si que estoy preocupado.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Sucede que  además de ser un cambio de universidad es un cambio de carrera (de ingeniería electrónica a ingeniería en computación) y eso implica que no para todas las materias de los primeros años de acá (computación)  yo tengo una equivalente allá (electrónica). Mi plan era (es) rendir esas materias en condición libre,  para poder cursar integramente el tercer año, pero en caso de que los resultados del análisis de &lt;sapn title=&quot;suena a enfermedad así, ¿no?&quot;&gt; equivalencias   demore mucho tiempo, no voy a tener esa posibilidad.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Estos días he estado muy bien, conmigo y con todos, pero temo me afecte esta falta  de “actividad oficial”. Hay cientos de  “no oficiales” para hacer, y yo las busco y las encuentro: empecé inglés y &lt;acronym title=&quot;hago RPM, que en argentino es andar en una bici sin ruedas una hora entera&quot;&gt; gimnasia&lt;&#x2F;acronym&gt;,  me anoté en un “taller de filosofía y pensamiento latinoamericano” en la Biblioteca Central, puse internet en el departamento para poder &lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;nqnweb.com&quot;&gt;laburar&lt;&#x2F;a&gt; (y leer, bajar música, pelis y más) , estoy leyendo bastante, salgo mucho a pasear, converso, escribo y sigo en búsqueda.  O sea, todo para lo que siempre anhelo tener tiempo, hoy puedo hacerlo, pero algo muy adentro me avisa que así no es lo mismo.  ¿por qué?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;– &lt;em&gt;“Quién te manda”&lt;&#x2F;em&gt;, me dijo El Chuleta, un flaco de Neuquén que conozco de la ENET 1 (hay muchos de Neuquén acá). Lo encontré en el bar de la facultad, y cruzamos dos palabras.  La  charla continuaba,  pero en segundo plano me quedé pensando en su pregunta-sentencia. Me mandan  la pasión que siento por aprender más de esto que me gusta, y esas ganas incontenibles de conocer y conocerme.&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>Mavi</title>
        <published>2004-10-27T12:58:56+00:00</published>
        <updated>2004-10-27T12:58:56+00:00</updated>
        
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            Martín Gaitán
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/mavi/">&lt;p&gt;Se llama María Virginia, pero que nadie le cuente que escribí su nombre completo en esta página, porque le asusta “estar en  internet”. La conocí en Junio, cuando vine a Córdoba por primera vez, a averiguar sobre trámites universitarios. Sucedió como suele suceder en este lugar: de visita en el departamento de conocidos (Tamara y Dalila), tomando mates y conversando sobre cualquier cosa.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Estudia Turismo en el Instituto Mariano Moreno y dentro de poquito se recibe de Guía, aunque va a continuar (Licenciatura, creo). S e nota que le gusta muchísimo lo que hace, y que sabe un montón. De hecho es una gran ventaja para mi, tengo guía personalizada: me cuenta la historia de los monumentos, los edificios, la catedrales, los próceres, y anécdotas un poco inverosímiles pero divertidísimas de los lugares.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Por ejemplo, desde la ventana del living de nuestro departamento se ve una panorámica de la ciudad, y perfectamente la Iglesia de los Capuchinos. Esta Iglesia (todo me lo contó Mavi) la construyeron en el siglo XVIII, y tiene un estilo neogótico (?), todo es muy vertical, puntudo y un poco tétrico. Lo llamativo  es que sólo tiene una de las dos cúpulas construidas, la del ala izquierda está muy prolijamente truncada. Es muy raro verla de frente, todo es simétrico hasta cierta altura. De ahí las teorías: los seres racionales a quienes no les gusta nada que no se pueda medir o explicar (Dolina los llama Refutadores de Leyendas, y para Cortázar serían parientes de las Famas) dicen que se debe un error de cálculo, ya que si esa cúpula estuviera, el edificio se vendría abajo. Otros, románticos a quienes les gusta más el firulete de las historias, dicen que fue una decisión planeada de “los capuchinos” como metáfora de la imperfección del hombre contrastada con la supuesta perfección del supuesto Dios. También hay versiones economicistas: los edificios que no estaban terminados no pagaban impuestos, y estos capuchinos se avivaron, dicen.  Yo digo que es todo invento de Mavi para sacarles más plata a los ponjas y chilenos de citytour.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;La flaca es de Caleta Olivia, esa ciudad de Santa Cruz que se jacta de ser la capital del piquete; pobres principiantes. Vive sola desde hace poquito, y asegura que le encanta esta nueva etapa porque esta re tranqui. Antes alquilaba una habitación en una casa que compartía con otras chicas más grande que ella, y parece que la convivencia era complicada.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El domingo a la tarde nos encontramos para ir al Museo Emilio Caraffa a ver (gratis) la muestra “&lt;a rel=&quot;noopener nofollow noreferrer external&quot; target=&quot;_blank&quot; href=&quot;http:&#x2F;&#x2F;www.quino50anios.com.ar&quot;&gt;Quino, 50 años&lt;&#x2F;a&gt; [[leru leru…cachuleru. Mueransé de envidia, están a 1200 km de estas cosas]], pero llegamos un poco tarde y sólo alcanzamos a ver las dos primeras salas. Cuando nos echaron casi con bronca (fuimos los últimos en salir) fuimos a tomar un helado en el parque. Los helados son baratos, pero al menos el que tomamos ayer, no muy ricos. A la noche fuimos al Cine Club Municipal, ese espacio que se ha convertido en un factor importantísimo de mi felicidad: hay pelis todos los días por $1.50.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Me encanta conversar con Mavi, y verla sonreír. Le hago chistes cuando vamos por la calle: “señores pasajeros, a su izquierda pueden observar a un típico vendedor de encendedores en la vía pública, patrimonio histórico y fiel reflejo de la idiosincrasia de nuestra amada tierra”. Acá todo se presta para el turismo, desde los “guasos” que hacen asado en la calle, hasta restaurante de dudosa localía como “Pizzeria de La Boca” (pasando por cientos y cientos de iglesias). Ella me festeja la ironía, me da un beso y se va a estudiar, porque quiere cumplir su sueño de recorrer el mundo.&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>Papá lee a Tin</title>
        <published>2004-10-26T11:37:57+00:00</published>
        <updated>2004-10-26T11:37:57+00:00</updated>
        
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            Martín Gaitán
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/papa-lee-a-tin/">&lt;p&gt;Armé esta página en media hora, desde un ciber. Ya les conté a algunos, pero vaya el dato para todos: en Córdoba hay superpoblación de cibers, iglesias y chicas hermosas. Yo le calculo dos de cada rubro enunciado por cabeza, por lo que ya hice el reclamo de las cuatro morochas que me corresponden.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Cada vez que me senté en uno de esos sucuchos a gastar un peso por hora (estoy una hora por día, y ya empecé a sentir el síndrome de abstinencia) tengo que bajar rápido algunos programas e instalarlos, porque para los cordobeses no existe otra cosa que no sea Micro$oft. Sepan, odio el Internet Explorer, es el peor software que se haya programado jamás.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El día que estaba subiendo los archivos del sistemita con el que funciona esta humilde bitácora, el chico que atendía se asustó con la pantalla negra de “ftp” que abrí, para hacerme el jaquer. En realidad busco la maquina más expuesta sólo para hacer facha, debo sincerarme. Un rato después, ya estaban las primeras lineas, y mandé un mail general avisando la “democratización de información sobre lo que sea de mi vida acá”. Siempre quedaría mal si escribo mails uno por uno, ya que se aburrirían esperando su turno. Igual, esto no quiere decir que no puedan escribirme mails, y yo les responda.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Menos el primero que salió en el instante, todos los demás textos los escribo desde la compu del depto, y los llevo en un diskette que paseo en mi bolsillo a la espera de la primer máquina online que se me cruce en la vía pública. Ayer, cuando fui a agregar dos cositas que escribí, tenia un montón de mails, entre ellos muchos de mi familia (ey, gracias a todos los que escribieron).&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Mi viejo sentado en una computadora es una postal que compraría, por lo difícil de conseguir. Me escribió un email, y pude notar en sus lineas muchísimo amor, algunos errores de ortografía  y algo de moqueos. Dice que se emocionó al ver “lo lindo que escribo” (?), y que se acordó de su chiquito que escribía poesías (si entendí bien, soy yo mismo cuando era chiquito, aunque quizá sea otro que no conozco ;-] ). También me contó como fue verme partir haciendome el recio con “cara de rubio de camel”, para después irse a continuar con su trabajo, sin dejarle tiempo a las emociones.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Esa tarde en la terminal nos dimos un abrazo, pero quizás no fue el que más tarde tuvimos ganas de darnos. Siempre nos cuesta el cariño y el diálogo, aunque los dos sabemos de nuestro incodicional amor y confianza. Será que somos un poco parecidos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Uso internet desde hace mucho, pero nunca la valoré tanto como ahora, que me permite comunicarme con los que quiero. No tengo nostalgia, ni extraño, pero la distancia por si sola te muestra todo lo que signfica una familia como la mía, y hace agradecer a ese dios que no existe por tenerla.&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>Trámites</title>
        <published>2004-10-24T20:44:52+00:00</published>
        <updated>2004-10-24T20:44:52+00:00</updated>
        
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            Martín Gaitán
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/tramites/">&lt;p&gt;“PASES Y EQUIVALENCIAS: ATENCION SOLO MIERCOLES Y VIERNES DE 15 a 18 hs”. Leía ese cartel en un pasillo,  el jueves por la mañana, una hora después de haber bajado del colectivo.  Visto que iba a ser complicado saltearme los limites impuestos por el cartel, sólo pregunté por ventanilla si, dado que ‘se me complicaba el viernes por la tarde’, podía ir ese mismo jueves a las 15hs. El hombre con cara de triste en el mostrador levanto sus hombros sincronizadamente, apretó los labios y sin separarlos bajó el mentón lentamente. Intuí que no tenia idea.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Esa tarde fui a saludar a algunos amigos para advertirles de mi presencia, luego fuimos al supermercado porque mis compañeros de depto estaban en la miseria absoluta esperando mi llegada con capital y entonces decidí no ir a ‘probar suerte’.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El viernes después de un almuerzo liviano, emprendí el rumbo. Llegué sobre la hora que abrían, pero aun estaba cerrado. Pregunté a uno que pasaba por ahí, y respondió “si, ya están por abrir, pero ¿pagaste el arancel arriba?”. Veinte pesos me salió, toda una bicóca. Es el trámite mas caro, parece, pero todos los papeles los cobran: certificados, analíticos, títulos (para este último es necesario haberse recibido primero, al menos eso le dicen a quienes recién llegamos y no tenemos confianza).&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Hasta hace un tiempo, no se hablaba de arancel sino de contribución, que es lo mismo pero menos agresivo. La oficina del clinck caja sigue diciendo “Asociación Cooperadora de FCEFyN”, pero algo me dijo que tienen uno preparado que diga “Gerencia”.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Me temo que es una discusión difícil, y que tengo que dar con casi todos a los que les planteo el tema. Apenas les menciono mi oposición a este tipo de práctica la respuesta inmediata es “y bueno, pero qué son $20. Cuánto pagarías en una privada?”. Luego de algunos argumentos de mi parte, vienen otras:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;“Si, pero si no es por nuestros aportes la universidad no podría funcionar, pensá que la mayoría de los profesores trabajan ad honorem”;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;“Lo que pasa es que no hay plata, vos que hablas de justicia, ¿cómo querés no pagar nada si hay gente que no come?”;&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;“Somos el único país del mundo que tiene un sistema universitario así, público y gratuito. Hasta en los países más avanzados se paga, y muchísimo más”.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Siento un poco de escalofrío al notar lo arraigada que está la falacia en los que al menos pensaron en el tema, y siento tristeza por el total desinterés que hay en el resto, la mayoría, los que ponen el billete sin siquiera pensar porqué o para qué.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Pero volvamos a los trámites, tarea que requiere paciencia, sepanlo. Luego de pagar fui a la oficina de vidrio. Su arquitectura es una metáfora: parece una pecera (los pescados están adentro). Dos señoras mayores conversaban mientras yo me acercaba a la ventanilla cerrada con un candado de viedriera. Moviendo el dedo índice, me dijo “no, no. Se abre a la tres y media”. Luego sorbió el mate, volteó la cara y siguió conversando. Yo atiné a comentar sobre el anuncio del cartel del pasillo, pero la señora tenia una respuesta: “en Alumnos es donde atienden desde las 15hs, acá no”.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Esperé media hora en el bar que administra el centro de estudiantes al igual que la fotocopiadora. Un sanguchito de miga y una gaseosa vengaron al pobre almuerzo de unas horas atrás. Luego volví, con la cara mas diplomática que me salió, a la oficina de vidrio.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;ul&gt;
&lt;li&gt;¿Pagaste el arancel? - es lo primero que preguntó,  incluso antes de saber cuál era el trámite que yo quería hacer.&lt;&#x2F;li&gt;
&lt;&#x2F;ul&gt;
&lt;p&gt;Luego de mostrarle el recibo y todos los papeles dijo:&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;ul&gt;
&lt;li&gt;Si, está bien, pero te falta el formulario de Alumnos que tenés que llenar y traerme sellado.&lt;&#x2F;li&gt;
&lt;&#x2F;ul&gt;
&lt;p&gt;O sea, me equivoqué. Primero debía pasar por la oficina que abría 15hs, dejar una de las carpetas ahí (la copia), llenar un formulario con mis datos personales  y de carrera de orginen, y completar las dos columnas con las materias que (según mi criterio) equivaldrían. Ellos hacen el análisis según lo que pusé ahí, así que espero haber estado atento.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Hice una pregunta, y obtuve una fatal respuesta. Hasta que no esten los resultados de las equivalencias yo no soy estudiante de la Universidad de Córdoba. Ergo, no puedo rendir ninguna materia libre aún. El martes tengo que hablar con la persona que lleva el trámite, para pedir celeridad y explicarles que quiero poder rendir antes de fin de año, aunque sea las materias  de los primeros años que allá no tienen equivalencias. Espero tener suerte.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Al fin estaba todo y pude regresar casi sobre el filo de cierre, porque la oficina de vidrio trabaja hasta las 17hs. Parece que la autarquía universitaria acá se aplica oficina por oficina.  Dejé los papeles, sello y al fin: “Gaitán. Ud es el tramite con número de expediente 10&#x2F;04-99986”. Gracias, hasta hace poco pensaba que era una persona.&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>Lema</title>
        <published>2004-10-24T20:10:59+00:00</published>
        <updated>2004-10-24T20:10:59+00:00</updated>
        
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            Martín Gaitán
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/lema/">&lt;p&gt;Juan Pablo Lema es un compañero del Centro de Estudiantes de Ingeniería, en Comahue. Tiene 28 años y está cerca de ser Ingeniero Civil. Llegó a Córdoba un día antes que yo; vino a presenciar un congreso técnico sobre mecánica de suelos, presas y esas cosas que de las que yo no entiendo nada.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Antes de venir me preguntó que posibilidad había de hospedarse en el departamento (donde vivo yo), y supuse que no habría problema así que le dije que si. Como saqué el pasaje un día después de lo previsto, terminó hospedandosé en la casa de una amiga.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Igual me acerqué al Salón de Conferencias de Patio Olmos Shopping (que cheta la conferencia, ¿no?), lo encontré y arreglamos juntarnos. El viernes a la noche me llamó y salimos a tomar una cerveza. Fui con Mavi, una amiga. No se impacienten, ya les contaré de ella.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;No soy muy amigo de Juan, pero lo quiero y me parece un muy buen tipo. Su história es particular. Hijo único, vivió en Allen hasta hace muy poco y viajaba todos los días a Neuquén, a estudiar. Cuando consiguió trabajo como dibujante en un estudio de arquitectos, decidió mudarse. Luego consiguió con quien y un jueves se lo dijo a sus padres: “Tengo que decirles dos cosas. Primero, conseguí trabajo. Y segundo, me voy a vivir solo”. El viernes a la tarde recibió algún comentario al que con Mavi no tuvimos acceso pero imaginamos, y el sábado ya desarmó sus cosas para esperarme a mi, que fui quien le ayudó con la mudanza.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Llegué esa tarde a Allen. Lo esperé en una esquina de la “calle asfaltada” porque, según él, era difícil llegar a su casa. Me fue a buscar caminando y llegamos. Camioneta marcha atrás y empezamos a cargar cosas. Se lo conté ese viernes personalmente, fue muy especial vivir esa situación como un espectador devenido en otro personaje mas de la escena. Él apurado, un tanto nervioso, como queriendo que la situación acabara de una vez y poder romper esa cadena de tantos años que, se nota, le sigue pesando. La mamá, con la cara triste que suelen poner las madres de hijos únicos cuando “se va el nene” lo perseguía preguntándole   &lt;em&gt;–¿ Venís mañana a almorzar ? te hago los fideos caseros que te gustan&lt;&#x2F;em&gt;.  Juan no respondía y seguía cargando las pocas cajas de sus pertenencias. &lt;em&gt;– Vení con tu amigo si querés –&lt;&#x2F;em&gt; intentaba mirandome con complicidad.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;El papá serio, formal, adusto. Si no hubiese prestado atención a sus ojos brillosos también hubiese dicho frío, pero no. Era un tipo quebrado, pero que no se permitía más que aconsejar &lt;em&gt;“aten bien ese bolso, corre un poco de viento y se puede volar”&lt;&#x2F;em&gt;.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Yo, si se quiere, era el villano de la historia.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Llegamos a Neuquén y ayudé a descargar las cosas en el departamento que queda a una cuadra de la facultad. Me presentó a dos chicas con quien comparte el departamento (ahora me contó que son tres). Tomamos una cerveza, y Juan me agradeció con un abrazo fuerte, como si hubiese hecho algo más que una mudanza.&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>Llegar</title>
        <published>2004-10-23T16:47:23+00:00</published>
        <updated>2004-10-23T16:47:23+00:00</updated>
        
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            Martín Gaitán
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/llegar/">&lt;p&gt;Los taxis en Córdoba son color -verde pastel- (corrección, los remises son los verdes, los taxis son amarillos), y salen mas barato que en Neuquén, aunque todo el mundo se queja que han aumentado (como todas las cosas según dicen). Como el barrio de estudiantes queda cerca de la terminal, a muchos tacheros no les simpatiza llevar estudiantes porque no les es redituable. Pierden la cola de taxis en la parada de la terminal por un viaje de 3 pesos.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Creo que por eso, el taxista que al final nos llevó (Dany fue a buscarme a la terminal) se hacía el gil y no avanzaba el auto unos metros para que podamos subir los bolsos mas cómodos.  Yo atiné a acercarme, ya que si Mahoma no va a la montaña, etc. Pero Dany me paró “que se acerque él, le corresponde”.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Independencia 750. Son unas 15 cuadras desde la terminal, y me queda a 7 de la facu. Un edificio muy grande y no muy nuevo, de varias torres. Una verja ocupa todo el frente y todas las puertas de acceso, menos las dos del departamento, tienen un chetísimo sistema de cerraduras magneticas que se activa con una tarjeta.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Falla arquitectónica para algunos, medida de seguridad para otros, la botonera del portero eléctrico queda  a 20 metros de la vereda, hacia adentro, luego de la verja. O sea que si alguien viene de visita, la puerta esta cerrada y señor vigilancia no esta en su guarida, el alguien de visita tiene que ingeniarselas desde un teléfono, un grito bien fuerte que llegue al piso 19, un piedrazo de iguales características y bien certero, o algo así.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Hay 4 ascensores que son casi iguales salvo su denominación. Los de atrás, son “los de servicio”. Todos van rápido hacia arriba, y muy rápido hacia abajo. Y aunque igual me aburre ese minuto que tarda cada viaje en vertical, prefiero aburrirme y no subir los cientos de escalones que dista la planta baja de mi cama (que seguro me garantizarían bajar la panza que tengo).&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;“Bienvenido a tu casa”, me dijo mi amigo. Supongo que la salió “casa” queriendo decir “hogar”, o porque el departamento es grande como una casa (como una casa grande).&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Hay muchos ambientes: cocina-comedor con mesada grande, muchos muebles feos amurados, televion con cable y mesa. El living tiene tres silloncitos y otro tele con dvd y todo la pituquez, el escritorio con la compu de Dany (justo donde ahora estoy escribiendo - sin internet por ahora) y una estanteria de madera patinada. Son más muebles que los habituales en un depto de estudiantes, pero igual sobra espacio.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Hay tres habitaciones (una de “servicio” como los ascensores). Usamos dos, y esa de servicio me la cedieron para que yo arme ahí mi ‘bunker’, aunque ahora no hay nada. Cabría una cama, es casi tan grande como mi pieza de allá (casa mamá), pero creo que es mejor ponerle un buen  escritorio y la mesa de la PC que voy a tener (dentro de algún tiempo).&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Las otras dos habitaciones tiene placares grandes. El baño esta bien, tiene mampara y ¡no tengo que secar el piso cuando me baño!&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Algo buenísimo es que todos los ambientes se comunican por un pasillo pero con puertas, lo que garantiza, supongo, cierta separación de ambientes,  cuando alguien quiera&#x2F;deba estudiar mientras otro quiera ver tele o comer.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Estoy muy cómodo, esté mas que bien. Aunque, ejem, ehhh,  no es barato, cierto. Pero esa parte sí va por email (teléfono en su defecto).&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>Viaje</title>
        <published>2004-10-23T16:39:22+00:00</published>
        <updated>2004-10-23T16:39:22+00:00</updated>
        
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            Martín Gaitán
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/viaje/">&lt;p&gt;Algunos kilómetros más allá, radio calf ya no se escuchó, y al cambiar de sintonía Martín Palermo me regaló un gol de chilena fabuloso, increíble. No lo vi por tele, pero yo supe como fue. Me lo dedicó, claro.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Fue en Gral Roca cuando ella subió. Hasta ese momento era uno de los pocos en el colectivo que iba sin acompañante de asiento. El 20p acogía cómodamente a mi mochila que rebasaba de libros, cds, y papeles pro burocracia.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Rubia por opción, anteojos para sol en degradé bien fashion, cinturita al aire, remerita sin mangas, sonrisa preciosa, saludos efusivos a papá y a bebé NN. La miré desde que subió…“bombón!, por favor, sentate acá”, grito mi otro yo, pero en silencio.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Ella caminaba, y miraba hacia ambos lados en busca de los números hasta que llegó hasta el mio. Mi pulso se elevó considerablemente mientras mi voz interior clamaba “acá, acá, acá, acá”. Y no, pasó de largo. Desazón, tristeza infinita, sentimiento de derrota.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Pero Dios existe, queridos amigos. Eso que algunos llaman milagro sucedió, y ella volvió sobre sus pasos para preguntarme “¿Este qué asiento es?” . Sea cual sea, sentate acá, contestó canchero mi otro yo (aunque ella no lo escuchó). A mi me salió un “el 20”, con la voz mas aflautada y galloclaudesca que puedan imaginar. Sonrió (de nuevo), y se sentó junto a mi. “Hola, soy Vanesa ¿vos?”.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Cuando pude hablar todo fue más fácil. Me convidó galletitas y chicles, le presté mi discman para que me lo ensucie con La Oreja de Van Gogh, charlamos de las razones de nuestro viaje, mis sobrinos Camila y Joaquin, ese era bebe que cuido, y un etcétera bastante largo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;O no fui muy exagerado en mi relato, o comparto las cánones del jurado que la elegió Reina del Estudiante de Gral Roca, unos años atrás, según me contó. Después apareció Brad Pitt en el televisor para quitarme toda su atención por un buen rato.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Fue un lindo viaje, hasta tengo su número de celular y una invitación a la próxima fiesta con sus “amigas de Córdoba”. Debería llamar ¿no?&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Pero esto no es una novela, mis queridos, y entonces no tiene final feliz. Sepan primero que por regla, jamás de lo jamases  se debe preguntar sobre el “estado civil” de una mujer con quien conversamos.  Preguntar eso es ceder espacio, es permitir el arribo de una destructura respuesta del tipo “mi novio me espera en la terminal” o “ufa, me hiciste acordar, lo extraño un montón”. Total, que nos importa ¿no?. Aunque claro, también deben estar advertidos que no preguntar nada, ni siquiera tangencialmente, eleva  la ilusión y nos vende la falacia de que ya ganamos algo por conseguir un teléfono.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Fue así que mientras bajaba sus bolsos, ella se besaba en la dársena lindante con un novio feo, muy feo, con cara de mal tipo y que seguro la engaña. Pero
lo peor de ese tipo, es que no era yo. Después se acercó, y me regaló un “Chau Martin, nos vemos. Un gusto eh!”.&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>Irse</title>
        <published>2004-10-23T16:36:00+00:00</published>
        <updated>2004-10-23T16:36:00+00:00</updated>
        
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            Martín Gaitán
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/irse/">&lt;p&gt;– ¿Estás nervioso? – me preguntó Graciela cuando estaba por subir al colectivo. No lo estaba, porque no estaba ahí. Mi consciencia se había tomado licencia sin justificación. Saludé, sonreí, bebi un sorbo de agua, y las ruedas giraron mientras empezaba a sonar en mi walkman la apertura del programa de Fernando… “tu maaadre… tiene bigoootes”. Entonces, todavía no me había ido.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Pasó un rato, una hora o menos. Poco tiempo si lo pienso, podría haberme llevado días o meses. La radio hablaba cosas interesantísimas del nuevo festival de audiovisuales de ARAN que me perderé nuevamente. Íbamos por Allen y la señal de fm se hacía débil, lo que me obligaba a buscar raras posiciones al mejor estilo “parabólica humana”. Fue con mucha interferencia, pero lo escuché todo. Fer no lo dijo al aire, pero se que fue para mi: Noelia cantó una canción hermosísima que despacito se fue diluyendo, suave, en mis oídos. Recién ahí supe que me estaba yendo.&lt;&#x2F;p&gt;
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        <title>Hoy es un dia fresquito</title>
        <published>2004-10-22T12:22:07+00:00</published>
        <updated>2004-10-22T12:22:07+00:00</updated>
        
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            Martín Gaitán
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        <content type="html" xml:base="https://textosypretextos.pages.dev/blog/hoy-es-un-dia-fresquito/">&lt;p&gt;Ayer hacia mucho calor en esta cordoba que desborda de cordobeses nativos y por opción. A pesar de que la gota de tranpiracion me caía, todos intentaban convencerme de que ‘hoy es un día frequito’. No sé la que me espera.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Estoy ahora en un ciber medio under con luces rojas y azules. En el equipo
suena una música re bala y me da miedo que en cualquier momento salgan
unos pelados con cueros y tachas, cantando (latigo en mano) … I..M…C
…Y. Por las dudas estoy apretando el culo.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Bueno, me tengo que ir.&lt;&#x2F;p&gt;
&lt;p&gt;Perdón por no contarles mucho. A la tarde vuelvo.&lt;&#x2F;p&gt;
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