Las perspectivas de mi pase no son las que deseé y es lo único (es lo más importante) que me preocupa. Sabía que cambiarme a mitad de carrera era una decisión audaz y arriesgada, pero creo haberlo pensado bien y no me arrepiento. Aunque si que estoy preocupado.
Sucede que además de ser un cambio de universidad es un cambio de carrera (de ingeniería electrónica a ingeniería en computación) y eso implica que no para todas las materias de los primeros años de acá (computación) yo tengo una equivalente allá (electrónica). Mi plan era (es) rendir esas materias en condición libre, para poder cursar integramente el tercer año, pero en caso de que los resultados del análisis de Estos días he estado muy bien, conmigo y con todos, pero temo me afecte esta falta de “actividad oficial”. Hay cientos de “no oficiales” para hacer, y yo las busco y las encuentro: empecé inglés y gimnasia, me anoté en un “taller de filosofía y pensamiento latinoamericano” en la Biblioteca Central, puse internet en el departamento para poder laburar (y leer, bajar música, pelis y más) , estoy leyendo bastante, salgo mucho a pasear, converso, escribo y sigo en búsqueda. O sea, todo para lo que siempre anhelo tener tiempo, hoy puedo hacerlo, pero algo muy adentro me avisa que así no es lo mismo. ¿por qué? – “Quién te manda”, me dijo El Chuleta, un flaco de Neuquén que conozco de la ENET 1 (hay muchos de Neuquén acá). Lo encontré en el bar de la facultad, y cruzamos dos palabras. La charla continuaba, pero en segundo plano me quedé pensando en su pregunta-sentencia. Me mandan la pasión que siento por aprender más de esto que me gusta, y esas ganas incontenibles de conocer y conocerme.