La memoria apunta hasta matar a los pueblos que la callan y no la dejan volar libre como el viento
— León Gieco
Dentro de algunas horas, uno de los más sanguinarios genocidas de la historia argentina, Luciano Benjamín Menéndez (entre otros represores), recibirá su sentencia. Es un hecho de importancia histórica, una minúscula y tardía reparación a tantos años de dolor y de lucha sin claudicaciones. Tristemente pero no en forma casual, la noticia ha tenido mínima relevancia en la prensa nacional, empecinada en darle otro empujoncito a la desestabilización del gobierno.
Crónica de sojas y demonios
En el medio de ese maremagnum de opiniones ideológicas disfrazadas de noticias del “periodismo independiente”, en la lista de ingeniería en computación (el grupo de correo del que participamos estudiantes y profesores de mi carrera, y del que alguna vez les he contado) se instaló, con razonablemente polarizadas opiniones, la discusión sobre el conflicto de las retenciones y su desenlace “no positivo” desde el corazón de Cobos.
Con mucha dedicación para aportar al debate, un compañero (querido compañero, aclaro) dio su opinión, repitiendo en su argumento la muletilla que el aparato mediático ha logrado instalar: que este es un gobierno dictatorial.
¿Por qué me pareció bien (…el voto de Cobos)? Más allá del tema del campo, esta votación era por un SI o NO, no se estaba buscando resolver ningún conflicto, sino que se estaba buscando legitimar acciones dictatoriales y (según algunos juristas) inconstitucionales
Me sentí en la obligación de responder.
Con respecto al revés sobre la ley de retenciones, por supuesto que lo lamento. Además del fortalecimiento de la más recalcitrante clase política que tanto mal le hizo a nuestro país (Duhaldes, Menems, and so on) y cachivaches oportunistas (léase Elisa Carrió, y sectores de la izquierda veleta), creo que es un gol del neoliberalismo: el no a las retenciones ha sido el NO a la intervención del estado en la economía, precepto fundacional del neoliberalismo que deja este país (y todos) con ricos cada vez ricos y pobres cada vez más pobres.
¿Con que fuerza avanzaremos ahora para recuperar el petroleo? ¿Y los medios de comunicación en manos monopolicas?
La opinión de Leo sobre la mejor manera de resdistrubuir es muy válida y estoy de acuerdo que había que darla. Sucede que ya es tarde: hoy no tenemos la oportunidad de darla, porque la plata se la seguirán quedando los que la tienen.
Espero que tan enriquecedora discusión continue. Abrazos.
Martin .
…No puedo negar (…) que me preocupa sobremanera las graves acusaciones que se hacen y se reproducen, muchas veces sin suficiente reflexión, por bastos sectores del pueblo. Es el mensaje que constantemente se baja desde los medios masivos de comunicación, esos patéticos formadores de opinión que se autodefinen como ‘periodismo independiente’. El mensaje al que me refiero es que “este es un gobierno dictatorial”.
¿Sabemos realmente que decimos cuando decimos eso? ¿Tan poca memoria tenemos como pueblo, con más de 30mil desaparecidos y los responsables recién siendo juzgados ahora? Podemos, acordar o no en las políticas que este gobierno impulse, pero debemos ser respetuosos (y defensores) de nuestro sistema democrático.
La paradoja de esta historia es que son los mismos sectores, oligarcas y grupos económicos que apoyaron activamente la dictadura porque servía a sus intereses, quienes ahora acusan a este gobierno de dictatorial.
Y él, reconociendo que quizás se había excedido con lo de dictatorial, resucitó la teoría de los dos demonios.
Error mío, quizás en vez de poner “acciones dictatoriales” y “anhelos de dictadura” debería haberme referido mas bien a “acciones unilaterales sin consenso ni revisión” y “anhelos de mandar con prepotencia al país y sobrepasar a nuestro Poder Legislativo”. No es despectivo, sino crítica a acciones y entonaciones que toma un gobierno elegido democráticamente (si fuera una dictadura, no tendría razón en criticar esas mismas acciones). (…) No olvidemos la otra parte de la torta, cuando se juzguen a los responsables de secuestros, asesinatos, y crímenes de guerra tanto militares como montoneros y otros grupos armados que hayan tomado parte, ahí se va a haber hecho justicia. De todas formas, como decís, 30 años después, debería haber sido mucho antes.
"... tras el Waterloo del jueves, se escucha a muchos progres que pasan la factura por el número de estropicios oficialistas. Todo lo que se reprocha es cierto. Que se jodan por aliarse con radicales, que tienen el invicto histórico de terminar, siempre, traicionando. Que se jodan por haber apostado a la estructura mafiosa de los barones del conurbano. Que se jodan por no haber abierto el juego por afuera del PJ. Que se jodan por la admirable ingenuidad de mandar el proyecto al Congreso. Que se jodan por apoyarse en la burocracia de la CGT y no darle personería a la CTA. Que se jodan por su estilo capanga de conducción. Que se jodan por no profundizar la afectación de otros bloques de la clase dominante y acabar sin pan y sin torta. Todo correcto. Pero resulta que a la par del kirchnerismo se jodió, precisamente, la muy tibia posibilidad de seguir avanzando en un modestísimo proceso de pequeños cambios que es, al fin y al cabo, el paso tolerable para esta sociedad. Ahora la salida es posible claramente por derecha, por lo peor de la derecha, y lo que se jodió está lejos de ser sólo el kirchnerismo."
Eso que decís es lo que se conoce como "Teoría de los dos demonios", que institucionalizó Ernesto Sábato en la primera versión del Nunca Más.
De un artículo del historiador (y compañero de trabajo en el periódico para el cual trabajo) Pablo Scatizza :
"...Esta teoría les vino al pelo a los militares y a los ideólogos de derecha, así como a los formadores de opinión que adoraban ubicarse en el medio de todo y jactarse de detentar una falsa objetividad, para justificar el accionar castrense durante la dictadura que, lisa y llanamente, asesinó a 30.000 seres humanos. "Fue una guerra", dicen convencidos. "Fue una guerra sucia", aclaran. Claro. En una guerra hay excesos y mueren inocentes. Y encima -de acuerdo con los dos demonios- hubo excesos de los dos lados y murieron inocentes de ambos bandos. Perfecto. El circulo cierra. Ahora pedimos perdón por los excesos y errores cometidos, reconocemos que nos equivocamos y a reconciliarnos todos para hacer de ésta una Argentina mejor.
El asunto es que no hubo guerra. Hubo sí un genocidio. Si el Estado es la institución que posee el monopolio de los medios de coerción, a partir del 24 de marzo de 1976 esos medios fueron utilizados de manera sistemática para identificar, torturar, asesinar y hacer desaparecer a miles de mujeres, hombres y recién nacidos. No hubo errores ni excesos. Todo fue sistemáticamente planificado y ejecutado. No hay lugar para dos demonios en el infierno“
Otro compañero, Luis, también querido y con el que suelo compartir opiniones con cierto tinte político, fue el que me replicó, ahondando en las odiosas (y dañinas) comparaciones que otrora hiciera Sábato.
… o sea q, tenemos q pensar que los monto eran “ángeles de Dios”? ¡¡POR DIOS!! No los victimicemos!!!! A lo sumo podemos decir que fueron “menos demonios” que los milicos, pero demonios al fin.
o sea q, asesinar 30 mil personas está mal, pero poner una bomba está bien? Respuesta: Ambas cosas están mal.
Pero claro, más de uno tacha de “facho” a todo aquel que diga que los monto fueron malos, creyendo q pensar eso implica decir que los milicos fueron buenos. Grave Error!!! Tratemos de ser imparciales.
Me dejó pensando Luis. No porque su remozada teoría del “demonio y medio” me hiciera dudar, sino por hacerme notar que aunque hoy sea un día histórico donde se intentará curar un poquito la gran llaga abierta de este pueblo sufrido, aún las mentiras tienen cabida en el imaginario colectivo. Incluso en él, que tuvo lúcidas posiciones sobre la manipulación del medios en el conflicto sojero.
Pensé también sobre qué importancia tiene invertir tiempo en responder. Concluí que mucha. Son los silencios los que convierten mentiras en verdades. Y más relevante se hace en un ámbito dónde los cerebros acostumbran a resolver algoritmos y a hablar de velocidades de microprocesadores más que a discutir de la política o de historia, que tanto más nos condicionan como individuos y futuros profesionales.
Con la ayuda de mi amigo Pablo, que me ordenó las ideas y me dio algunos elementos, contesté lo siguiente.
Refutando los dos demonios
Estimado Luis:
No sé si quiero ser imparcial. Sí quiero ser justo. Comparto plenamente tu postura en cuanto a lo mal que está y lo inútil que es cualquier tipo de violencia. En ese sentido, desapruebo “la vía armada” como instrumento de lucha para mejorar la sociedad, y por lo tanto creo que poner bombas está mal.
Pero resulta que tu pregunta “asesinar 30 mil personas está mal, pero poner una bomba está bien?” es capciosa, porque reduce a una antinomia moral los hechos históricos (es decir políticos, económicos y sociales de ese momento) y puede ser utilizada como una justificación del terrorismo, de estado, que es a todas voces falaz pero resulta efectiva si se la repite hasta el hartazgo, como bien enseño Goebbels.
Nadie dice (al menos yo no lo digo) que quienes cometieron actos delictivos (como poner bombas, para seguir com tu ejemplo) no deban ser juzgados. Sucede, en primer lugar, que muchos de ellos fueron asesinados por la dictadura sin ser juzgados, y eso ocurrió mayormente antes del ’76, en manos de los grupos paraestatales de la Triple A.
Como ha dicho Adolfo Perez Esquivel, argentino premio nobel de la paz: “No podemos dejar de señalar que en varios países del continente y en la Argentina había guerrillas. Estas deberían haber sido contenidas a través de las leyes vigentes y dentro del marco del estado de derecho”
Por otro lado, pensar que toda la izquierda política de los ’70 ponía bombas es un argumento que pretende establecer categorías binarias y tajantes donde no las hay. De hecho la lucha armada fue una camino minoritario en las prácticas políticas de izquierda de la época, y estaban totalmente desarticuladas cuando se produjo el golpe de estado. El gobierno de facto, en cambio, sí puede ser responsabilizado en estos términos, porque ocupaba la estructura vertical y monolítica que es el Estado, cuyo fin primario es salvaguardar la paz social y el bienestar del pueblo.
Por eso te pregunto Cuando decís «no los victimicemos» ¿qué querés decir? ¿que se lo buscaron? ¿Que era necesaria la aniquilación de 30 mil personas, hayan puesto o no bombas? Pues ese argumento es algo maquiavelico, porque justifica medio ilegales (y vaya si lo fueron) para un fin que se presupone loable. Pero más aun: es innegable que el fin germinal de semejante represión no fue el genocidio en sí, sino que este fue el instrumento para instalar un modelo económico neoliberal, que es (en mayor o menor medida) el que se continuó en las democracias que siguieron.
Te cito una parte del nuevo prólogo del “Nunca más”: “…Es preciso dejar claramente establecido -porque lo requiere la construcción del futuro sobre bases firmes- que es inaceptable pretender justificar el terrorismo de Estado como una suerte de juego de violencias contrapuestas como si fuera posible buscar una simetría justificatoria en la acción de particulares, frente al apartamiento de los fines propios de la Nación y del Estado que son irrenunciables. Por otra parte, el terrorismo de Estado fue desencadenado de manera masiva y sistemática por la Junta Militar a partir del 24 de marzo de 1976, cuando no existían desafíos estratégicos de seguridad para el statu quo, porque la guerrilla ya había sido derrotada militarmente. La dictadura se propuso imponer un sistema económico de tipo neoliberal y arrasar con las conquistas sociales de muchas décadas, que la resistencia popular impedía fueran conculcadas. La pedagogía del terror convirtió a los militares golpistas en señores de la vida y la muerte de todos los habitantes del país.”
Te mando un abrazo grande. Martin
La sentencia a Menendez llegará en unas horas. Ojalá que sea justa, aunque ninguna reja borre el horror que estos tipos escribieron.
Pase lo que pase, la lucha siempre continuará, mientras la memoria del pueblo no pueda volar como el viento.
Enhorabuena Martín por tu artículo. En estos tiempos de maniqueísmo, se agradece una lectura justa (que no imparcial) de lo que fue el horror de la última dictadura argentina. Cuando escribo esto, el genocida Luciano Benjamín Menéndez ha sido condenado a cadena perpetua en prisión común. 30.000 compañer@s detenid@s-desaparecid@s PRESENTES Ahora y siempre
El problema es que a la soja no sólo se la siembra en el campo, la banquina, (algunos hasta quisieran en la maceta) sino también en los cerebros, en las conciencias, y como es transgénica y tiene efecto sobre todo lo que vive,no solo desertifica el suelo también desertifica la conciencia.
Martín, hace tiempo leo tu blog sin atreverme a comentar.. quizás por simple fatiga, miedo o algunas de esas barreras inútiles que nos ponemos los seres humanos cuando no nos atrevemos a hacer determinadas cosas. Sin embargo, este artículo me ha dejado con ganas de hablar, de contar un poco qué creo/opino/pienso al respecto. Lo de la soja, el campo y demás cosas hoy prefiero obviarlo. No porque carezca de importancia, sino porque hay algo que me toca más de cerca. Hay algo adentro mío que, después de haber conocido que Menéndez era condenado a cadena perpetua y enviado a cárcel común, pide a gritos salir. Y entonces me pregunto, ¿Por qué no dejar por sentado en este lugar eso que ansía hablar de una vez por todas? Parece, entonces, que la justicia vino de visita; después de muchos años de ausencia llegó con todas sus fuerzas. Nos sacudió, emociónó, nos hizo temblar. Intentaremos, creo yo, que se quede para siempre.. fueron muchos años de ausencia. Fue tan triste sentirnos solos durante tanto tiempo, queremos que ahora que llegó acompañe nuestro caminar por siempre. Aquel 24 de Julio de este año que transitamos no fue un día como cualquier otro. Ese día aquellos que destruyeron sueños y utopías y que se llevaron vidas, no durmieron en sus casas. Como dijo un amigo alguna vez, se tiraron ponchos por el aire, y a cada uno, por fin, le cayó el que le correspondía. Los que se fueron en aquellos años de oscuridad volvieron para gritarles a la cara que están vivos, más vivos que nunca. Vivos en nosotros que hicimos nuestro el mundo que ellos pensaron y que aún luchamos para lograr algo de todo eso. Porque sus ausencias nos duelen pero, sin embargo, supimos transformarlas en fuerza para llamar a gritos a esa justicia que POR FIN se hizo presente.. a esa justicia que hoy promete quedarse. Fue una larga lucha, un camino difícil.. plagado de obstáculos puestos por aquellos que acorralan a la memoria y silencian la historia. Pero la justicia volvió, señores... Y sí, por fin cada uno a su lugar. Luciano Benjamín Menéndez y su séquito está en prisión. Lo mismo Poblete, en mi querida Neuquén, pagando por el fusilamiento del docente Fuentealba. Igual Etchecolatz y Von Wernich en su momento. Prontito, en Neuquén también, ocho represores serán juzgados. Aún quedan muchos.. pero, ¡ojo!, porque también somos muchos los que tomamos de la mano a la justicia y nos unimos en un abrazo con ella. En fin, esto es alegría.. la alegría de saber que estamos reivindicando vidas, sueños, utopías, ilusiones. Hoy 30.000 corazones laten dentro nuestro. Y eso vale más que nada. Gracias, Martín, por este pequeño espacio para decir todo aquello que tenía guardado dentro mío. Un beso grande. Agustina Pd: Soy una soñadora incansable; quizás mis dichos se parezcan mucho a utopías. Pero, lo dijo Galeano, las utopías sirven para caminar. Y hoy, más que nunca, es necesario que caminemos de la mano.
Ok... y algo, alguiiito que no sea una "frasehecha"?
"Martín, hace tiempo leo tu blog sin atreverme a comentar.. ": Atrévete te te salte del closet, destápate, quítate el esmalte, deja de taparte que nadie va a retratarte, levántate, ponte haiper, préndete, sácale chispa al estarte, préndete en fuego como un lighter sacúdete el sudor como si fueras un guaiper, que tu eres callejera: street fighter!
Mirá, no fueron frases hechas como decís. Fue simplemente lo que pasó dentro mío al conocer la sentencia para Menéndez... se revivió la historia de mi familia; una familia que aún sigue viviendo con un dolor inmenso, viviendo con ausencias. Saber, entonces, que se empezaba a hacer un poquito de justicia fue para nosotros sentir paz.. sentir que la vida de los nuestros que hoy no están era reivindicada. Pensé, sinceramente, que acá se iba a tratar con respeto el tema. Pensé, también, que se iba a respetar lo que los otros sienten. Pido disculpas si mis palabras no gustaron, no convencieron o molestaron. Les puedo asegurar que la alegría de saber que hoy los míos descansan en paz porque los que les quitaron la vida están donde merecen estar es más importante que cualquier cosa. Gracias, igual, por el lugar para expresar lo que pasa. Y pido, de verdad, que no se juzgue sin saber qué le pasa al otro, qué lleva adentro. Porque justamente por eso, por no pensar en el otro, estamos como estamos. En una sociedad atada irremediablemente a un "yo" que nos lleva a una soledad absoluta. Los que se fueron en el 70 nos dejaron la posibilidad de pensar en un "nosotros" y me parece que sería hora de empezar a hacerlo. Hasta Luego.
La verdad impresionante tu artículo amigo, y muy certero, nada tengo para agregar, coincido también con los comentarios (salvo el 4). Es que la "Justicia" como se la denomina, es tan necesaria!!! Es más, es como una inclinación natural y habitual a la que tienden los seres humanos (perdón que meta mi religión aquí, pero es que en estas cuestiones es donde puede comprobarse en la práctica tanta teoría que a veces mucha gente considera inútil). Ya fué sabiamente definida hace varios siglos como "la constante y perpetua voluntad de dar a cada uno lo suyo" (Ulpiano, jurisconsulto de Roma), y vaya que ya era hora que los responsables de tanto dolor, sufrimiento e injusticias "reciban lo suyo", la pena que merecen. De todas formas la gran herida que abrieron en los argentinos no sanará completamente hasta que todos ellos - los culpables - "reciban lo suyo", y hasta que no sea devuelta la identidad de tantos hombres y mujeres que fueron arrancados de sus padres y que las abuelas de plaza de mayo incansablemente no paran de devolverles la verdad de su vida. Es que la verdad y la justicia son valores que están indisolublemente unidos. Abrazos y éxitos a todos, y Martín, estoy muy contento de tener un amigo como vos con tus ideas y pensamientos y que traslada a la acción sus convicciones. GNL