Hace más de una semana que no escribo aquí, y no es mi intención dejarlos así, con esas ansiosas ganas de saber de ese hijo, hermano, amigo, amante, conocido o extraño que ahora leen en internet.
Quería contarles algunas cosas de esta semana y disculpen si no soy coherente con la cronología de los sucesos y me voy por las ramas, pero (muy mal lo mio) ni siquiera tomé apuntes para cuando me sentara a escribir. Entonces ese será el papel de este texto, suplir en una breve reseña los temas que alguna vez explayaré, no vaya a ser cosa que queden perdidos y silenciados en la nebulosa de mi pasado.
DOMINGO
La última vez que escribí fue el sábado (que para mi cuerpito aun era viernes), y tal cual lo pronosticado, me dio mucha vergüenza leer lo que había escrito. No quiero ni recordar eso, así que pasemos al domingo.
Me desperté en una cama que no era la mía, y no me refiero a mi cama de Neuquén a la que extraño mucho, sino a la cama de acá, la que está en una habitación que da al este en el piso 19 de un edificio.
*Comentario al paso 1: Más vale que es un edificio, ¿que otra cosa podría ser? ¿alguna vez vieron una casa de 19 pisos?. No vale nombrar alguna casa de Menem o de Bill Gates. *
*Comentario al paso 2: Eso de que la ventana de la habitación dé al este es un problema: el sol amenaza desde temprano y nos obliga a bajar la persiana americana, convirtiendo el lugar en una noche eterna y plancetera para dormir. ¡Que peligro! *
Cuando deperté, todavía estaba allí; como el dinosaurio de Monterroso. Había pasado el mediodía, y por suerte o por Dios (que es casi lo mismo) no hacía tanto calor. Alcancé a despedirme de quien compartía ese momento conmigo sin despertarse completamente y regresé a mi hogar, con el pelo modelado en una almohada retorcida con noventa por ciento de humedad.
Era Domingo, ese Día que inspira a los suicidas a demostrar sus agallas o su falta de ellas, ese Día que se ríe de los borrachos que tambalean en sus mañanas, el que rezonga de las viejas que baldean las veredas antes de que él mismo termine de desperazarse y ponerse a laburar de Día (ese es su trabajo). Este domingo además era especial para mi y para la gran mayoría de los argentinos: jugaban BOCA y RIVER.
Obviando esto último, porque ya todos saben o se imaginarán mi amargura y porque ese partido solamente tiene la trascendencia que alimenta la frivolidad necesaria para el deporte-show de estos tiempos, sigo contando, pero otras cosas.
Volví al departamento, y entonces si (por fin), tenia motivos para trabajar. Lease “olvidarme del partido”. Debía terminar la programación y el diseño del sitio para un músico de Neuquén. No me gustó como quedó, pero a él si, o sea que está bien.
(Nota para Redactor: Escribir sobre el trabajo de desarrollador freelance)
LUNES
Lunes otra vez, sobre la ciudad la gente que ves vive en soledad. Sobre el bosque gris veo morir al sol que mañana sobre la avenida nacerá
En esta parte de la ciudad, que es como una subciudad llamada Nueva Córdoba, conviven miles de estudiantes con cientos de obreros de la construcción. La industria universitaria es un sostén económico fundamental para la ciudad y la provincia. Y eso se nota al ver que están contruyendo al menos un edificio por cuadra.
(NpR: Escribir sobre los obreros de la construcción, esa “raza de creativos publicitarios en potencia que persiguen a las chicas (y todo lo parecido) con frases de amor llenas de originalidad y lujuria”, como dice Hernán Casciari)
El lunes fui a inglés. Probé dos módulos y me quedé en uno, no sé si porque me sentí más cómodo con el nivel, porque empieza una hora más tarde que disfruto durmiendo, o porque la profesora está mucho más buena.
Como era mi segunda clase con ese grupo, y en la primera la profesora mucho mas buena se fue antes porque su hijo/a tuvo un problema en la escuela, la mina no se acordaba mi nombre y alguien le sopló (erroneamente vale aclarar) que me llamaba Matias.
- So, Matias, What’s the difference between Present Perfect and Present Perfect Continuos?
Yo me quedé en silencio creyendo que el pibe con cara de gil al que no le sabía el nombre (uno de mis partners) era el inexistente Matias, y me burlaba por lo bajo porque no contestaba demostrando así (y de la manera mas cobarde) que no sabía la respuesta.
Matias, Do you know the answer?
Me? Who is Matias? My name is Martin, or I guess it.
Oh… I’m so sorry, really.
No te preocupés teacher, si me prometés que te venís siempre con ese escote a darme clase te perdono todo. Y de paso gracias por confundirte y hacerme zafar de la respuesta.
(NpR: escribir más sobre inglés, Miss Marcela la que está buena, y mis compañeritos/as)
MARTES
Martes otra vez, sobre la ciudad Ah, no. Mmm…. ¿saben qué? no me acuerdo nada del martes, así que pasemos al miércoles.
MIERCOLES ¡Qué día mis amados lectores!
Córdoba es una ciudad muy digna para estar sin “actividad oficial” como transcurren mis días. Para ser políticamente correcto intento no estar al pedo, y encuentro muchas cosas para hacer. La mayoría de las veces, esas cosas se circunscriben a un solo espacio geográfico: el Cine Club Municipal.
Este miércoles empezaba en el Hugo del Carril (como se llama el CCM) el ciclo “Integral Lucrecia Martel”, con la presencia de la mina dando una charla abierta (no gratuita). Una vez derrotada mi avaricia, me puse con la teca y disfruté del envento, porque la mina es una capa y sus pelis (La Cienaga y La Niña Santa) están buenísimas.
Habría unas cien personas, la mayoría estudiantes de cine que hablaban en difícil y siempre preguntaban intentando demostrar todo lo que sabían de estilo, escenas en plano-secuencia, construcciones narrativas y alegóricas y demás sandeses. Por eso, cuando me animé, saqué una pregunta de la galera y con mi mejor cara de poker:
- Lucrecia, además del cine y revolcarte en tu cama como contaste recién ¿Qué otra cosa te gusta? ¿Qué otras actividades llenan tu vida?
Yo estaba sentado a la mitad del cine, pero sentí que absolutamente todos (hasta los que estaban atrás mio y no veía) me miraron con el desprecio que destila un mensaje tácito: “caradura, como vas a preguntar eso”. Por suerte, o porque es del palo, la mina sonrió y me respondió la pregunta con toda la onda. Y al final todos rieron de las anécdotas divertidas que contó.
Cuando terminó la charla (que duró casi dos horas) me acerqué tímidamente y le pedí su email con la intención de hacerle una entrevista para Efecto Tábano. La mina me lo dio sin ningún drama y además me regaló una sonrisa con tonada salteña (¿tendrá que ver que ella es salteña?) para dejarme completa y absolutamente extasiado durante todo el día, y más.
(NpR: Escribir más sobre la flora y la fauna que frecuenta este maravilloso lugar que por $5 al mes o $1.5 la función, te llena de felicidad los ojos y el alma).
JUEVES Creanmé que quise hacerla corta, pero voy rumbo a la novela. El jueves era un día especial, el día que mi estómago y mi paladar esperaban desde hacia bastante: llegaría la encomienda llena de cosas ricas y regalitos de mamá.
La felicidad en caja no llegó sino hasta el viernes después del mediodía, porque los señores TAC, fieles a la premisa de convertirse en la peor empresa de transporte, se les ocurrió que no habría problema si no hacían su laburo en tiempo y forma.
(NpR: TAC y el transporte en general, puede darte letra para escribir algo)
Ese jueves a la tarde, con Dany estudiando atento a los libros y al portero (por si llegaban los señores de la encomienda) , yo salí con Celeste, una amiga (otra) con quien me encanta conversar y caminar. Ella estudia artes plásticas, y a pesar de que le ha ido muy bien todo este tiempo, extraña mucho y ha decidido volver a Neuquén y segir sus estudios en Roca.
(NdR: Escribir sobre Celeste, aunque te cueste)
VIERNES
Ya están aburridísimos ¿cierto? Pues bien, ya voy terminando.
Los viernes pasadas las tres de la tarde es un horario clave para la vida de un expediente como yo (los no enterados, leer el capitulo Trámites). Fui a la Facu, toda una emoción, y hablé con la señora Graciela Luna que es quien sabe (o miente que sabe) sobre los trámites de pases y equivalencias. Sin novedades en el frente, en conclusión. Pero me dio el okey con la prórroga para entragar los papeles de la materia que aprobé y está trabada por El Comahuazo. Fuerza compañeros! (pero levanten la toma antes de fin de año, ¿si?)
A la noche hubo anécdota que podría intitularse “Cumpleaños de Nico Lolo, segunda parte”, con puntos salientes para comentar como El Rodri, un hilarante cordobés con diente de lata; Carolina, la hermanita del cumpleañero; los nerds compañeros de trabajo que se hacían chistes de computación (Nico estudia Ingeniería Informática, y trabaja de programador); y, en fin, mi regreso triunfal en la madrugada de una noche agitada. Pero eso será tema para otros relatos.
Los dejo, e intentaré escribir mas corto y mas seguido. Hasta la victoria, siempre!