Buenas tardes a todas y a todos.

Voy a tener que leer porque empezamos a cocinar a las 7:30 de la mañana, hacía bastante frío y así que tuvimos que descorchar temprano. Si bebe no conduzca, ni improvise discursos, como bien debería saber Patricia Bullrich. Igual aunque lea sepan que es medio improvisado esto, escrito bajo el cansancio más feliz de mi vida, mientras escucho a Nati que organiza pulcramente en bandejas los budines que se están por comer.

Somos muches, eh. Y eso que algunos amigues y parientes que estaban confirmados se bajaron a último momento. En un momento pintaba que íbamos a ser más de 170 y acá había que pagar por persona. Así que bueno , cada uno que se bajaba era “Oh, que lástima” (gesto de festejo con puñito).

Gracias de verdad por estar acá, compartiendo este día que para nosotros es muy especial. Hay gente presente que cruzó continentes para venir a probar nuestro locro. Se enteraron hace un rato de que esto era un casamiento.

Estas últimas semanas recibimos mensajes de muchos de ustedes saludando con cariño, expresando alegría y ansiedad por que llegue este día, ofreciendo ayuda y preguntando cómo iban los preparativos.

La verdad es que se hizo casi solo, naturalmente esto. Con laburo estas últimas semanas, claro. Nati empezó a freezar budines hace más de un mes. Pero en realidad lo fuimos haciendo de a poquito durante los últimos 18 años. Hace 18 años que nos encontramos, en una casa de Bº Güemes en Córdoba que algunos que están acá conocieron, pero en realidad nos conocíamos, nos buscábamos, desde mucho antes. Les juro que ese fue el momento más cursi de este discurso. Hay otros. Pero ese fue el más cursi.

La cuestión es que desde ese momento de encuentro, de empezar a “andar” juntos en el sentido más profundo del verbo, también se empezó a preparar este día que no es tanto el inicio de una nueva etapa, sino más bien un homenaje, un agradecimiento a todas y todas los que nos ayudaron a andarlo. Un cariño con forma de locro y solcito otoñal a todos y todas ustedes y un montonazo más de gente que amamos. A nuestras familias hermosas, a nuestros amigos de tantos años y también a los amigos de los ultimos años, los que vinieron con este valle cordobés que nos cobija.

A decir verdad lo que nos ha tenido realmente ocupados en los últimos meses es la reforma de un departamento en Córdoba que se volvió de repente en nuestro laburo principal. Así somos los Lobo-Gaitán: audaces y laboriosos. “El futuro es nuestro por prepotencia de trabajo”, dijo Arlt. . Organizar un casamiento y construir un departamento con poquísima guita, dos de los proyectos más estresantes para una pareja, nosotros los encaramos en el mismo trimestre, justo después de que yo me quedé sin laburo.

Y es que juntos jugamos en cualquier cancha. Podemos cocinar varios kilos de osobuco y aprender al mismo tiempo qué es una mucheta, un antepecho, una bruña y una solera. Podemos pelar zapallo y ser durleros, pintores, carpinteros y directores de obra sin que se nos caigan los anillos, básicamente porque no hubo anillos.

Hay trascendidos, versiones que circulan por Paravachasca, de que intenté conseguir anillos. Averigüe en la feria de La Bolsa. No tenian para mi diámetro de dedo pero me midieron y cuando me lo fui a probar ya no me entraba porque me habian crecido demasiados pelos en las falanges. Así es, me he convertido en un señor casado y en un hobbit casi al mismo tiempo. Soy El señor de los Pelillos.

La foto que elegimos como principal en la web que hicimos para este evento es una selfie de nosotros dos bajo el cielo de nuestra huerta con un tomate con forma de corazón. No me acuerdo bien de cuando es, supongo que es de este verano. De alguna manera, con las miradas pero sobre todo con las arrugas, transmitimos el orgullo por nuestro tomate imperfecto y metafórico, por nuestra huerta, por estar juntos un rato al sol, por el modo de vida que cultivamos. ¿Viste que lindo vienen los repollos está temporada? Creo que amar, amarte, es entre otras cosas ese tomate. Es permitirse ser cursis al sol sin hacerse el superado, sin impostar desdén o fingir cinismo. Ser frágiles, ser tiernos, desarmarse, entregarse al otro sin dobleces, como un acto supremo de libertad.

Tomate imperfecto

Y así es como te amo, Nati. En un mate a la tardecita, capaz que cada uno mirando su pantalla, pero rozando los dedos en cada cebada. Te amo vaciando un tacho de restos orgánicos que serán, tiempo al tiempo, compost para nuestras plantas. Te amo en una musiquita que ponés y canturreas con timidez. Te amo en un brownie experimental de quinoa orgánica del altiplano biodinámico progre, pero también en el lomito dudoso de último momento porque van a ser las nueve y recién cortamos de laburar. Te amo en el amor y el tiempo infinito que le dedicás a Ema, a que crezca feliz y sana, vital, hermosa.

Te amo en cada pajarito dibujado con tintas infinitesimales (si alguna vez hay que desactivar una bomba de urgencia quiero que esté a cargo de tu motricidad fina) y te amo en cada nuevo amigue que has hecho y harás, que con los días y algún otro condimento, también será mío.

Ich liebe dich también. Es lo único que aprendí a decir en alemán. Es lo único que necesitabas saber.

Te amo porque a veces nos duele el cuello al mismo tiempo. Es algo así como nuestra sincronía menstrual, luego de convivir 18 años. Alguno pensará que es momento de cambiar el colchón pero en realidad es de algo que define que a “ser pareja”: los dos en la misma, cada uno a su modo, pero parejos. Y en esta época de tanto estrés que casi “es cuatro”, de cambios mucho más profundos que loquitos coyunturales, estamos los dos dándolo todo, dándonos todo.

Hace poco hablaba con mi psicóloga de algo que me quedó picando. Empecé terapia porque le tengo un miedo irracional a la IA, a que se quede con todo, y la mina se llama… Diana. Diana Ailín Aimar. Hablábamos de mi pulsión por intentar controlar lo incontrolable al punto en que a veces me cuesta ver el “vaso medio lleno”. Me hace algo de ruido esa metáfora, que entiendo que trata sobre ser positivo y ver todo lo que ya se tiene y no amargarse por lo que supuestamente falta.

Quizás el ruido es porque me acostumbré al vaso típico de los Big Uncles, el grupo de amigos que me trajo el Río Anisacate, que no tiene ese término medio: el vaso está lleno en un momento y un instante después está vacío, sin transición perceptible.

Pero también la metáfora del vaso medio lleno tiene un problema y es que no está claro cuál es el tamaño del vaso del que estamos hablando. Si señoras: el tamaño importa, no lo nieguen. Del vaso, digo. La mitad de medio vaso puede rebasar a un vasito de shot de tekila, y este apenas mojar si se trata de un gran vaso fernetero.

Yo miro estos 18 años, todo lo que logramos, todo lo que vivimos, la hija que criamos y nos crea cada uno de los días, y no pienso que son la “parte llena”. Pienso en todo caso que son el vaso, son el todo, son todo lo que contiene a mi vida.

Bueno, qué más decir. Espero, de verdad lo digo, que sean muchísimos años más, de poder verte desplegar cada uno de tus talentos, de emocionarme hasta las lágrimas a veces con solo recordar algo que hiciste, porque me has hecho y me haces muy feliz, Lionel Andrés Messi. Sé que falta poco para tu retiro pero acá hemos cumplido nuestra promesa con Nati para que la termines como te lo mereces.

Y a vos, mi amor, compañera mia, espero que, como nos describió Galeano, sigamos ardiendo la vida con tantas ganas que no se pueda mirarnos sin parpadear.

Te amo.

Martín