Nube dejó caer una gota de lluvia sobre el cuerpo de una mujer. A los nueve meses, ella tuvo mellizos. Cuando crecieron, quisieron saber quién era su padre.
– Mañana por la mañana –dijo ella– miren hacia el oriente. Allá lo verán, erguido en el cielo como una torre.
A través de la tierra y del cielo, los mellizos caminaron en busca de su padre. Nube desconfió y exigió:
–Demuestren que son mis hijos.
Uno de los mellizos envió a la tierra un relámpago. El otro, un trueno. Como Nube todavía dudaba, atravesaron una inundación y salieron intactos. Entonces Nube les hizo un lugar a su lado, entre sus muchos hermanos y sobrinos.