Esto que tengo de niño fundamental
se me rebela, quiere
llorar en los rincones, desgarrarse
la frente, la mejilla,
olvidar el cuaderno donde dice
mamá con letras tiernas
y hay una dulce vaca de tres patas.

Hermanitos, ¡qué nunca perseguida
la vuestra y cómo duele
aprender a contar como bombarderos
y el cielo de pizarra!
¡Cómo duele, hermanitos,
saberse de memoria la h de hambre
y saberse la muerte memoria
y saberse a los yanquis de odio puro,
cómo duele, hermanitos!

Pienso que te andan castigando el pájaro
en los ojos, machacándote
el hueso
y me dan ganas
urgentemente de cuidarte todo!
defenderse en el aire que te toca!

(No te duermas, niño.
No te duermas , sol.
Que en los arrozales
mata el invasor.
No te duermas, niño.
Todavía no….)

Que no y no duermas, párate, hermanito,
consérvate en tu metro,
yo sé – esto que tengo de niño fundamental
me anda diciendo –
que estás así,
en tu leche confirmado.
peleando con los dedos,
continuando tu estirpe
¡y fuera el yanqui!
¡PAZ!
¡Paz para tu cuaderno!

Porque puedas y digas
mamá con letras tiernas
bajo una dulce vaca de tres patas.

Posdata

Juan Gelman, Violín y otras cuestiones, Buenos Aires, 1956.